SOMOS MUY PARECIDOS
—¡¿Cómo que está muerta? —Grito enfadado el hombre de la pantalla de la computadora —No fue diseñada para morir, no puede morir, ¡¿eres consciente de cuanto invertimos en ella?
—Sí señor, pero vera, es muy extraño, tenía una gran viga de acero en el estomago, no creo que muera, puede recuperarse
Van Clearwater sudaba frio, no entendía como había pasado, su plan era sencillo, dejaría pasar a los espías, mandaría a sus zoantropos mejorados y estos las eliminarían, obteniendo antes las muestras de tejidos que necesitaba.
Pero algo había salido mal, tremendamente mal, la mujer murciélago había burlado a William, eso podía esperarse, pero la aparente muerte de Yehilyn era un golpe bajo, muy bajo.
—Debes deshacerte de ella Van —Dijo el hombre de la pantalla.
—Pero señor, quizás aún pueda hacer algo, si me da algo de tiempo
—El torneo está en marcha, y la quimera esta en él, no podemos perder tiempo con ese experimento fallido.
—Pero quizás William no sea suficientemente…
—¡Silencio! —Van enmudeció ante aquellas ordenes —Lo he pensado desde el principio, así que te mandare un remplazo, una versión más completa y perfecta de tu adorada Yehilyn, puedes llamarle como te guste, el nombre no importa, para mi es sencillamente cero, podrá pasar por Yehilyn con facilidad, pero será mejor, y además, estará única y totalmente bajo mis órdenes.
Van trago saliva.
—Y si me fallas Van, Cero te matara antes de que puedas hacer algo.
OoOoOoO
Shenlong se aburrió pronto del torneo, los combates por el momento eran ridículos, ningún zoantropo se le comparaba a los que participaron en el reino zoantropo, la única pelea que bien pudo entretenerle fue la de Uranus, pero más por el atractivo visual que ella representaba que por la pelea. El sujeto que la enfrento no pudo hacerle ni sudar.
Las cosas habían salido bien, todos sus nuevos "amigos" habían pasado sus rondas, pero dejarían las demás peleas para mañana, y entonces sería el turno de ver al clon pelear, y de paso de ver nuevamente a Buzusima.
Una mueca se formo en su rostro, odiaba a aquel hombre, y juraría que estaba muerto, pero el destino era en verdad extraño.
Como no le gustaba socializar mucho se había mantenido lejos de los demás miembros de la "misión demente" como le gustaba decirle, y por lo mismo pudo salirse sin más, antes de que otro hombre quisiera retar a Uranus, total, ella ganaría, así que no se intereso.
Caminaba tranquilamente por el jardín de la mansión, caray, a él le gustaría tener una casa así, pero el trabajar no era lo suyo, y no era porque fuera un flojo, sino porque no le agradaba su vida, no le agradaba la gente.
Pero eres tan cobarde por no quererte matar
Se detuvo en mitad del jardín, la luna comenzaba a salir en el cielo, y su cuerpo temblaba de pies a cabeza. Estaba molesto, furioso consigo mismo por no poder tener el valor de terminar su existencia. Pero tampoco quería darle la satisfacción ni a Long, ni a Gado ni a Busuzima de que supieran que él había muerto.
Dejo escapar un suspiro, estaba exhausto, aburrido y tenía ganas de beber algo, se dijo que iría a comprar algo de beber, y de poder encontrar a alguien con quien pelear, solo para divertirse.
Se disponía a dar la vuelta y saltar la barda del jardín cuando de pronto escucho un leve ruido, pisadas, alejándose velozmente por algún sitio al este de la mansión. Pero eso no fue lo que disparo la curiosidad de Shenlong, sino el sutil olor a sangre.
Corrió hacia el sitio en que se dirigían los pasos, y hacia donde el olor a sangre se hacía más intenso, con el debido cuidado de mantenerse oculto y de no hacer ruido con sus pisadas.
Sería mejor ser un tigre ahora
Pensó mientras se acercaba a una parte de la barda que rodeaba el jardín, la subió de un solo salto, y una vez situado sobre ella, inspecciono con la mirada el terreno. El cielo se había vuelto más oscuro, pero eso no le impedía ver con claridad.
Un grupo de cuatro hombres llevaban cargando una especie de camilla, y sobre ella había alguien cubierto por una manta de color negro. El olor a sangre provenía de aquella persona o cosa. Así que Shenlong se bajo de la barda y siguió al grupo.
Subieron su carga a una camioneta de color oscuro, pero fue allí cuando una mano pálida y ensangrentada se asomo por debajo de la manta atrayendo la atención de Shenlong.
—Es una lástima —dijo uno de los hombres
—¿Que importa?, es un maldito juguete de Clearwater, hará otro, ya veras, este no pudo con las exigencias
—Pero tengo entendido que se regeneran
—Por eso debemos matarla al llegar a la base, o de ser posible antes…
Shenlong no entendió exactamente porque se transformo en ese momento, ni el por qué salto sobre aquellos hombres, iba a matarlos, solo por saber quien estaba bajo la sabana, pero una veloz figura plateada le detuvo, estrellándole contra la camioneta.
Era Xion, quien convertido en su forma de bestia se quedo mirando fijamente a aquellos hombres. Ninguno dijo nada, solo se quedaron petrificados, con los rostros cubiertos de su propia sangre y el cuerpo lleno de magulladuras.
Shenlong se levanto con dificultad, y el no nacido se volvió hacia él, luego volteo su rostro hacia la camilla, el también quería lo que había bajo ella.
Ni lo sueñes
Shenlong rugió en cuanto su cuerpo se precipito contra el de Xion, llevándolos a los dos contra el suelo. Sorprendido el no nacido intentaba quitarse al tigre de encima, pero este se había prensado a su cuello, manteniendo su poderosa mandíbula aferrada su extraña carne metálica.
Desesperado por aquella intromisión, y viendo como los humanos huían, el no nacido saco sus letales aspas y las enterró en el costado del tigre.
Pero el aguerrido zoantropo no se lo soltaba, seguía mordiendo a pesar de las heridas que le hacia su contrincante. Xion tendría una única salid, eliminar al clon.
Estaba a punto de enterrar su letal cuchilla en la cabeza del tigre, cuando algo lo empujo con gran fuerza hacia el suelo, fue entonces cuando se vio librado de las fauces del tigre, que ahora se mantenía erguido sobre las dos patas traseras.
El no nacido se puso de pie, el golpe había sido lo suficientemente fuerte para desestabilizarlo, pero no para herirle, se volvió hacia la dirección que miraba el tigre, y allí, manteniéndose en pie con gran dificultad y con la ropa manchada de sangre estaba una de las invenciones de Clearwater, Yehilyn el zoantropo pantera.
En verdad era increíble, la mujer había sido herida de muerte, pero seguía con vida y de pie, era algo digno de admirar, pero a Xion no le importaba demasiado, si le impresionaba, incluso la admiraba, pero lo que necesitaba era información.
Velozmente se lanzo sobre ella.
Pudo ver como la joven cerraba los ojos, quizás rindiéndose ante lo inevitable que era su muerte, eso le causo cierta gracia al no nacido, pero el golpe que recibió instantes antes de llegar hasta ella, le borro toda alegría de la mente.
Era el tigre nuevamente, que ahora le mantenía aferrado con sus garras.
Esta vez estas muerto —Pensó Xion con furia, al tiempo en que se ponía de pie y lanzaba al tigre violeta por los aires. Estaba decidido, para llevarse a la chica primero tendría que matar al zoantropo clonado.
Y eso está muy bien para mi
Entonces escucho un rugido, y de nuevo algo impacto contra su cuerpo, haciéndole caer hacia el frente.
Rodo rápidamente evitando por poco las poderosas garras de una criatura de pelo negro. A penas podía creerlo, era la chica de Van, que a pesar de lo débil que estaba había cambiado a su forma de bestia para ayudar al tigre.
El tigre
A penas pudo reaccionar a tiempo cuando Shelong se lanzaba contra él, le dio un golpe en la quijada, pero la pantera se le había lanzado sobre la espalda mordiéndolo.
Intento quitársela de encima, pero el tigre de nuevo cargaba contra él, llevándolos a los tres al suelo. Rodaron de nuevo alejándose de la camioneta. Xion intento ponerse en pie, pero ambos felinos le mantenían en el suelo.
Ya era más que suficiente, no podía gastar fuerzas de esa forma, con un rápido golpe de sus cuchillas dio a la pantera en el rostro, lanzándola lejos de él, al tigre que saltaba sobre su espalda, pudo esquivarlo, y luego lo tomo por la cola y lo aventó junto a la pantera. Tenía el camino libre, así que contra todo lo que creía, y contra su honor, se fue corriendo alejándose de los felinos.
Ya los vería otro día, y cuando pasara, se vengaría de ellos.
Yehilyn regreso a su forma humana, y cayó al suelo rendida, estaba claro que morirá, podría regenerarse, lo sabía, pero necesitaría tiempo, tiempo que el enorme zoantropo tigre frente a ella no le daría, se giro sobre un costado para poder apaciguar el dolor que sentía en su abdomen, al menos tenía el consuelo de que el dolor se disiparía, cuando aquel tigre la asesinara. Cerró los ojos, esperando lo inevitable.
Pero la muerte nunca llego, en cambio se encontró entre unos fuertes brazos que le levantaban con mucho cuidado, unos brazos humanos.
—¿Por qué? —Alcanzó a susurrar,
—Porque yo también sé lo que se siente ser un juguete —Le respondió aquel hombre.
Momentos más tarde se hallaba en la parte de atrás de una camioneta, recostada sobre una camilla de hospital y cubierta por una gruesa sabana de color oscuro. El hombre tigre iba conduciendo.
—Gracias por ayudarme —Dijo él —Ese tipo, Xion es realmente fuerte
Yehilyn no pudo contestar, no tenía la fuerza, pero estuvo de acuerdo con el hombre en que, en efecto, Xion era muy fuerte.
Shenlong por su parte estaba confundido, había actuado por puro impulso, nada nuevo en él, pero la necesidad de venganza que sintió cuando aquellos hombres hablaban de esa mujer como si fuera un objeto, fue como si hablaran de él mismo. Por otra parte le causo una gran impresión descubrir que Xion también estaba interesado en los clones, al menos en Yehilyn, pues había demostrado una gran determinación en el combate.
Y luego estaba el asunto de ella, que aun al borde de la muerte se atrevió a entrar en el combate para, le dolía admitirlo, y jamás lo haría de hecho, salvarle la vida.
Luego entonces, y contra todos sus principios debía ayudarla, después de todo, pensó, eran seres muy parecidos.
Fue una suerte que los hombres dejaran las llaves del vehículo y justo donde Shenlong pudo verlas y tomarlas con rapidez. No tenía mucho tiempo, la mujer se veía mal, y solo había un sitio donde podrían atender a un zoantropo, la clínica de la mujer vampiro.
Para su desgracia había mucho tráfico, y el no tenía la paciencia y ni el tiempo para soportarlo, estaciono la camioneta en un sitio prohibido, no le importaba, no era suya. Se bajo y fue rápidamente a abrir la puerta de la carga, saco a la mujer con cuidado, recargándola contra su pecho. Ella solo dio un respingo.
—Perdona, pero soy más rápido a pie —Le dijo, aunque sabía que ella no le escucharía. De un salto subió a un árbol, y de salto en salto se dispuso a acortar camino, subiría a los edificios de ser necesario. Solo esperaba poder llegar a tiempo, porque el hecho de sentir la sangre seca en la piel de la chica le hacía preocuparse.
OoOoOoOoO
Jenny estaba en su auto, leyendo los archivos que había logrado obtener, cuando su celular sonó. De mala gana tomo el aparato y contesto a la llamada.
—Aquí Jenny Burtory, ¿Qué se le ofrece?
—Señorita —La voz al otro lado de la línea era de uno de los empleados de la clínica —Un conocido suyo acaba de llegar con una mujer en muy malas condiciones, la hemos atendido claro está, es un zoantropo, pero…
—Habla ya Tom, no tengo mucho tiempo
—Si señorita, discúlpeme, el señor Shenlong ha traído a una joven con una enorme herida en el abdomen, la chica es una jovencita entre los veinte o veinticinco años, cabello oscuro, tez blanca, ojos oscuros, ¿Le suena familiar?, el señor Shenlong no nos ha dicho nada sobre ella
Jenny se quedo pasmada por unos segundos, aquella descripción se le figuraba a la clon de Clearwater, pero eso no podía ser, no había forma, porque la clon estaba en el complejo de Clearwater, y dudaba que Shenlong fuese tan altruista.
—Bien Tom, háganse cargo —Dijo con la voz tranquila —Atiéndanla bien, también al señor Shenlong, iré lo más rápido que pueda, no dejes que se vayan.
—No señorita, no se irán
—Gracias Tom.
En cuanto colgó, se dispuso a mandar un mensaje a Steven, debía informarlo de lo ocurrido, a él, y a los demás. Y en cuanto el mensaje fue enviado, arranco su auto (un flamante corvette rojo sangre) y se dirigió al departamento que rentaba en Barcelona, necesitaba cambiarse la ropa, guardar los archivos, e ir a la clínica lo antes posible.
OOoOoOo
Contra todo lo que le había dicho, shenlong se había quedado al lado de Yehilyn durante esas cuatro largas horas, y seguramente así seguiría toda la noche.
Por suerte la mujer se veía estable, y su herida parecía sanar de una forma impresionante, aunque muy lentamente, para ser un zoantropo considerado de "alto nivel".
—Te debo la vida —Dijo ella, muy débilmente, que Shenlong tuvo que acercar el oído a sus labios para poder entenderle.
—Tu salvaste la mía
Yehilyn sonrió.
—¿Por qué me ayudaste?
Shenlong repitió lo mismo que hacía unos segundos, se acerco a sus labios y escucho, una vez término se enderezo y respondió:
—Yo también fui un experimento, me trataron como un juguete, me utilizaron y luego me desecharon, pero ahora aquí estoy, libre, viviendo el día con día solo para demostrarles a esos bastardos que yo no obedezco las ordenes de nadie, que mi vida la controlo yo y nadie más.
Yehilyn sonrió.
—Eres admirable
—Y tú también puedes serlo, eres una zoantropo, un ser superior, no dejes que un inútil te controle y decida qué hacer con tu vida
—Bien, Gracias por todo… Shenlong, cuando te conocí… creí que eras un imbécil
—Y yo pensé que eras una maldita perra, pero veo que me equivoque, eres una niña muy sensible
Shenlong estaba sonriendo, le sorprendía la calma que aquella mujer podía tener a pesar de que el la insultaba y le retaba.
—Una perra que te pateo el trasero…
—Si bueno, quiero la revancha
—La tendrás
Shenlong se puso de pie y fue al garrafón que le dejaron en la habitación, tomo un vasito de papel y lo lleno con agua, luego volvió con Yehilyn y se lo ofreció.
Tuvo que ayudarle a enderezarse, y a ponerle el vasito en la boca para que bebiera, aun estaba débil, pero ya tenía mejor color.
—¿Y entonces? —dijo shenlong —¿Seguirás con Van, o nos vas a ayudar a detenerlo?
Yehilyn abrió los ojos y los poso sobre Shenlong, el le miraba fijamente.
—¿Tú qué quieres hacer?
—Matarlo por jugar con otros que son como yo, por hacer a otros como yo
Yehilyn volvió a cerrar los ojos
—Entonces Shenlong, hare lo que sea necesario para que lo logres
La sonrisa de Shenlong desapareció, aunque sus ojos brillaban con satisfacción. A lo que Yehilyn, dudosa, pregunto:
—¿Estamos del mismo bando?
—Siempre lo hemos estado, bueno descansa, ya podrás contarme sobre Van más tarde —Dijo el hombre, para después tomar asiento en la silla al lado de la cama.
Yehilyn no entendía lo que había pasado, como de un momento a otro podía verse traicionada por el hombre al que consideraba su padre, por su gente, y como ahora, momentos después, era un extraño, un perfecto desconocido el que le ofrecía su mano y su apoyo.
Luego sus pensamientos se volvieron más violentos, Shenlong tenía razón, nadie iba a jugar con ella, ella no era un objeto, y haría que todos y cada uno de los que así la vieron pagaran con creces aquel atrevimiento.
Van la había traicionado, y ahora el pagaría las consecuencias.
