Girl Gone Wild
El único lugar donde no se le ocurrió buscar fue justamente donde ella estaba. Debió imaginar que Caroline sin humanidad, aparte de ser extremadamente sexy, salvaje y ardiente; sería también muy impredecible. Hace tres horas que había llegado de la nada a la mansión, ni siquiera le dio tiempo para digerir que ella estaba ahí cuando se dio cuenta que solo había llegado con intención de divertirse. Se sintió un poco mal sin querer, siempre tuvo la fantasía de que Caroline llegaría a él con una sonrisa y le diría que estaba lista para ser su chica, pero no había sido así. Era cierto que estaba ahí, pero sin humanidad y solo para pasarla bien. Pasada la ligera decepción no logró contenerse cuando ella empezó a hacerle un baile sensual en medio del estudio, se desnudó y no paró hasta que la llevó a la cama. Bien, no iba a negar que eso estuvo maravilloso, aún a pesar de sus nulos sentimientos había algo mágico que sucedía cuando estaban juntos.
Y de pronto ella salió de la habitación, solo un momento por algo de comer. Pero nada. No volvió y Klaus sabía que New Orleans estaba llena de desgracias y peligros, era mejor encontrar a Caroline antes que le pase algo. Buscó en el cementerio, en la iglesia, en las fábricas de las afueras, pero nada. Y por suerte encontró a Rebekah a tiempo para que la ayude con un hechizo de ubicación, aunque no estuvo muy contenta de hacerlo.
- ¿Y qué esperas? Me has dado un sostén para que haga un hechizo de ubicación, osea no quiero saber a quien te tiras y a quien no - dijo media molesta cuando terminaba de hacer el hechizo. Klaus hasta terminó sonriendo por ese comentario. Rebekah le dio la ubicación y se sorprendió de saber que no le había pasado nada, que en realidad andaba divirtiéndose justamente en el bar donde meses antes reencontró a Marcel.
Fue ahí como un rayo y aún a lo lejos escuchó su voz. No precisamente por haber afinado sus sentidos, sino por escuchar en altavoz a través del micrófono. Estaba cantando y era vitoreada por una sarta de inútiles que la miraban de pies a cabeza con ansias de comérsela entera. Y como no, si la muy provocadora se había salido sin sostén y bragas de la mansión, y al menos lo del sostén se notaba a simple vista, lo otro esperaba que no. Klaus apretó los puños con rabia, esos idiotas no tenían por qué mirarla, Caroline estaba descontrolada... y deliciosa. Movía las caderas de un lado a otro, provocaba al público. Y él tenía que sacarla de ahí. Avanzó hasta la tarima, apartó a todos con cierta violencia y a aquel que se atrevía a desafiarlo solo tenía que ver su mirada furiosa para darse cuenta que no tenía que decir ni una palabra. La música acabó cuando él ya estaba al frente, la gente aplaudía y ella seguía ahí, hermosa y provocativa, ajena al mundo.
- Caroline, baja de ahí - le dijo con voz autoritaria y mirándola con seriedad.
- ¡Klaus! Has venido, ¡ven sube! Vamos a divertirnos.
- Baja.
- ¿Qué? No - dejó de mirarlo y se alistaba para su próximo numero. Y entonces Klaus subió a la tarima, la cargó y se dispuso a bajar con ella. Caroline se relajó, incluso mandó besos volados al público mientras estos pifeaban y Klaus la sacaba de ese lugar - ¡Oye! Estás arruinado la diversión.
- Nos vamos a la mansión, necesitas una buena ducha y a dormir.
- Si, papá - dijo fingiéndose tranquila para luego estallar en risas - No tienes que hacer esto Klaus, no sé si te has dado cuenta que solo vine aquí a tener un revolcón contigo y que ya tengo que volver.
- No es eso - dijo serio. No iba a dejar que Caroline se siga comportando así y menos que lo desafíe. La dejó parada en el piso un momento. Caminó amenazante a ella, esta retrocedió y chocó su espalda contra la pared - si has venido es porque una parte de ti sabe que este es su sitio. Siempre lo has sabido Caroline, tu verdadero lugar es conmigo y por eso estás aquí. Has perdido las inhibiciones y ya no te reprimes. Al fin lo aceptas, siempre has querido dejar todo y venir conmigo - Caroline sin humanidad miró a un lado por un momento y luego lo miró.
- Bien, quizá tienes razón. Pero eso no importa.
- Importa si, porque ahora estás aquí, en mi terreno. Y eres toda mía.
- ¡Eres tan territorial! - rió. Klaus suspiró. Sería un trabajo duro volver a traer a su Caroline. Volvió a cargarla y ella volvió a reír - ¡Me siento como una reina!
- Lo eres, pero la reina tiene que aprender a comportarse antes de la coronación.
- Que malo - hizo un puchero y acto seguido le dio un beso en el cuello. Klaus hasta se mordió la lengua, ya lo estaba excitando - vamos rápido, quiero volver a probar tu cama.
- Claro - sonrió. O quizá no sería tan malo.
bueno, sabemos que por culpa de la Plec esto no va a pasar nunca, pero siempre podemos alucinarlo XD
