A/N: Je, resulta que no había terminado esto de la Bechloe Week. Sí, lo sé, soy un auténtico desastre. Pero no tengo remedio, deal with it.

Bueno, este ha sido un ejercicio bastante bueno para reordenar mi cabeza para que vuelva a como debe estar :)

Canciones mencionadas: Pink Medley – Kurt Schneider ft. Macy Kate

Girls like girls – Hayley Kyoko

Only you – Zara Larsson ft. Nena

I just – Sal Houdini ft. Rihanna

I'm too drunk for this sh*t – Rihanna ft. Stard Ova (si lo buscáis así en YouTube debería aparecer, sino en el Facebook de Stard Ova lo tiene puesto como vídeo principal. Es solo un minuto y medio, pero mola muchísimo).


Monday 31: Social Media

Ya en el pasillo, Beca puede escuchar las risas enlatadas de la televisión y sabe que Jesse debe de estar en casa.

Se recoloca la tira de la funda del portátil en el hombro, se le va escurriendo con cada paso por culpa de esa nueva cazadora que Stacie le convenció para que se comprase. Haciendo que las llaves tintineen en su mano, llega por fin a la puerta de su apartamento y entra con solo un giro de la llave en la cerradura.

- ¡Hola! - saluda, alzando la voz para que Jesse la escuche desde el salón por encima de la tele.

- ¡Hola! - devuelve el saludo, aunque suena distraído.

De camino al salón, Beca deja que la funda del portátil por fin resbale por su brazo y evita que golpee el suelo al sujetarla con la mano en el último momento. Se quita la cazadora y deja ambas cosas sobre la butaca vacía.

Cuando mira a su mejor amigo, descubre el motivo de su distracción.

- ¿Hablando con la churri? – le pica, señalando con la cabeza al móvil que tiene toda su atención absorbida.

Sabe que odia que la llame así porque ambos son tan estúpidos como para negarse a ponerse la etiqueta de novios a pesar de llevar cuatro meses en una relación monógama el uno con el otro. Y, efectivamente, Jesse alza la mirada de la pantalla del móvil para bufarle.

- En realidad estoy buscando en Google formas de asesinar a la pesada de mi compañera de piso sin dejar rastro – replica.

- Pregúntale a Amy, seguro que terminas antes - propone Beca, su sonrisa torcida.

Jesse ríe y le da la razón, pero pronto vuelve a despistarse con algo que acaba de aparecer en la pantalla iluminada de su móvil. Beca sacude la cabeza y se deja caer a su lado en el sillón con un suspiro agotado.

Por suerte para ella, es miércoles. Lo que significa que mañana tiene turno de tarde en la tienda de música de Luke y, por lo tanto, no hay necesidad alguna de madrugar. Está deseando meterse en la cama y dormir todo lo que no durmió la noche del martes por haber estado hasta las tantas haciendo de DJ en el club en el que trabaja Amy.

Se consuela al pensar que esto es solo temporal. Solo hasta que alguna discográfica se digne a escuchar las demos que manda cada semana y la contraten como productora junior.

Cambia de postura en el sillón y el pie que tiene colgando por el borde golpea algo en el suelo, haciendo que suene con un delator tintineo. Se inclina hacia delante y descubre un pack de cervezas. Su estado de humor mejora inmediatamente, se agacha para atrapar el cuello de una entre dos dedos y le quita la chapa con un giro brusco de muñeca. El siseo del gas logra que se le seque la boca de pura anticipación.

El primer trago es el paraíso. La cerveza todavía está bien fría a pesar de estar fuera de la nevera, y baja por su esófago como hielo hasta aposentarse satisfactoriamente en su estómago. Asiente para sí misma y por fin presta atención a la televisión encendida.

No es mucho de ver televisión. Si llega a casa y Jesse la tiene puesta, se sienta con él a verla mientras hablan de sus días o sus planes para la semana. Pero si llega y Jesse no está porque va a pasar la noche en casa de su "no novia", no sale de ella entrar en el salón y sentarse a ver la tele. Prefiere sentarse tras su portátil en su habitación y perderse en el retumbar de las bases electrónicas.

Sin embargo, todavía tiene la suficiente cultura general como para reconocer qué programa es: The Ellen DeGeneres Show. Con su cerveza en la mano, se recuesta y bufa una risa con el divertido y muy acertado monólogo que Ellen está haciendo con respecto a los Lady Doritos.

- ¿Qué mujer no quiere patatas fritas crujientes? ¿Quién se está quejando de eso? Si tus patatas fritas no crujen, no son patatas fritas, es una patata mojada – crítica la presentadora, arrancando una oleada de risas a la audiencia presente en el plató.

- ¿No habías quedado hoy con Stacie y Amy para tomar algo? – pregunta de repente Jesse.

Beca se gira a mirar a su mejor amigo y descubre que, de momento, parece haberse olvidado de su móvil.

- ¿Tu novia se ha ido a dormir ya? – se burla con una sonrisa torcida.

- Esa es mi cerveza – le amenaza Jesse, señalando con un dedo al botellín que Beca se lleva a la boca.

La morena asiente en señal de paz y da un trago a la fría bebida antes de que a Jesse se le pueda cruzar algún cable y se la quite.

- Stacie está enferma y a Amy le han llamado para cubrir a un compañero en el club – se encoge de hombros despreocupadamente durante su explicación.

- Así que ambas te han dejado colgada – Jesse aprovecha para burlarse de ella y devolvérsela.

- Como a ti – Beca hace un gesto hacia el móvil apagado y silencioso de su compañero de piso.

Jesse bufa una risa y deja pasar el tema porque ambos son muy conscientes de que si empiezan una guerra de a ver quién deja peor a quién, es probable que no sean capaces de parar nunca. En el fondo, son los dos un par de perdedores.

Ellen termina con su monólogo entre risas y aplausos de la audiencia, y da paso a la nueva sección del programa en la que va a contar con una invitada especial para la noche.

- Es su primera vez aquí y, no solo viene a que le haga una entrevista, sino que también nos va a cantar – anuncia la presentadora. Se gira hacia la pantalla enorme que sirve a la vez de puerta de entrada para los invitados y hace un gesto de la mano a tiempo que dice su nombre –. ¡Dad un fuerte aplauso para Chloe Beale!

El público presente en el plató obedece y se escucha algún que otro grito emocionado. La pantalla se divide a la mitad y empieza a salir un poco de humo por la abertura, la cámara encuadra hacia el espacio descubierto y se ve a una chica joven, de mediana estatura, con brillantes ondas pelirrojas, en un apretado vestido rosa pálido que marca todas sus curvas y deja sus hombros y escote al descubierto por su cuello en pico.

Chloe Beale saluda con ambas manos a la cámara y la audiencia, su sonrisa tan grande y brillante que ella sola sería capaz de iluminar el estudio entero sin necesidad de que tuvieran los focos encendidos. Se nota su emoción por estar allí en su forma de andar, cómo casi parece estar brincando con cada paso que la acerca a los dos sillones blancos en los que Ellen la espera.

- ¿Y esta quién es? – pregunta Beca con el ceño fruncido.

- Es una cantante – la explicación de Jesse no le dice nada nuevo, y sus ojos en blanco le dejan saber exactamente cuál es su opinión de la información proporcionada –. Lo único que sé de ella es que ha sacado un par de canciones bastante exitosas y que ha causado mucho revuelo al declararse públicamente bisexual – se excusa él con un encogimiento de hombros.

Las cejas de Beca se arquean solas y vuelve a clavar la mirada en la televisión, su curiosidad picada. Es raro que una persona que está comenzando en la industria discográfica tenga el valor de salir del armario, normalmente suelen esperar a ganar algo de fama antes de soltar la bomba para no arriesgarse a perder dinero.

No sabe quién es Chloe Beale, pero ya se ha ganado parte de su respeto.

- Si quieres saber más, Mr. Google estará encantado de resolverte las dudas – le dice Jesse, con una sonrisilla traviesa que indica que sabe perfectamente que el interés de Beca ha sido captado por cierta pelirroja.

- Cállate – musita la morena, centrada en la televisión.

En el plató, Chloe Beale se abraza con Ellen y ambas toman asiento.

- He de decirte – habla Chloe antes de que Ellen pueda comenzar la entrevista –, que cuando mi agente me dijo que me habías invitado a tu programa, pensé que me estaba tomando el pelo.

- Nooo – ríe Ellen.

- En serio – insiste la pelirroja con una risita –. Creo que hasta que se han abierto esas puertas – señala por encima de su hombro hacia la pantalla enorme –, no terminaba de creerme que esto estuviera pasando de verdad.

- Pues te aseguro que es muy real – le dice Ellen, sonriendo amablemente. Cuadra con sus manos las tarjetas de cartón que usa como guías en todas las entrevistas y les roba un vistazo antes de hacer la primera pregunta –. ¿Cómo es eso de que tu último single lleve un mes entero siendo número 1 en el mundo?

- Es… – Chloe suspira y hace un gesto con la cabeza –, increíble. Nunca pensé que pudiera llegar a pasar.

- Claro, porque tú empezaste… – Ellen se interrumpe a sí misma –. Bueno, mejor cuenta tú cómo pasó todo.

- Toda mi vida he cantado y me de dedicado a la música de cualquier forma posible – comienza a explicar la pelirroja, alternando entre mirar a Ellen y al público –. Cuando cumplí los 15 o así, mis amigas me convencieron para que me hiciera un canal de YouTube y subiera algunas covers de canciones. Adelanta unos diez años – hace un gesto con las manos como si estuviera rebobinando algo hacia delante –, y soy una adulta intentando ganarme la vida sin renunciar a mi sueño de ser cantante. Lo cual, os lo aseguro, es muy jodido.

El público y Ellen ríen, y la sonrisa de Chloe se amplía. Se le nota que está cómoda siendo el centro de atención, es una persona social por naturaleza.

- Entonces, un día, los de GLAMOUR se ponen en contacto conmigo así de la nada.

- La revista GLAMOUR, ¿verdad? – le pregunta Ellen.

- Esos mismos – asiente Chloe –. Su departamento de Relaciones Públicas me llama para avisarme de que me van a mandar un vídeo que debo ver y grabar mi reacción mientras lo veo.

- ¿Sospechabas lo que podía ser?

- ¡Qué va! – ríe la pelirroja, negando con la cabeza –. ¡No tenía ni idea! No sabía qué hacía una revista de moda contactando conmigo.

- Podrían haber querido firmarte como modelo – observa Ellen. La presentadora arquea las cejas y lanza una mirada al cuerpo de Chloe que deja bastante claro lo que está pensando, y tanto la cantante como el público ríen.

- ¿Y renunciar a la pizza? ¡Jamás! – la pelirroja finge horrorizarse.

- Mira, otra como tú – comenta Jesse clavando un codo en las costillas de Beca, quien se limita a ponerle los ojos en blanco.

- …en su canal de YouTube hacen vídeos en los que traen a artistas famosos, les ponen a ver covers que se han hecho de sus canciones y les piden que den su opinión – continúa relatando Chloe –. Hace años ya, hice un medley con trocitos de mis canciones favoritas de P!nk, y ese fue uno de los vídeos que le enseñaron a P!nk los de GLAMOUR. O sea yo ya me había olvidado por completo de la existencia de ese vídeo, pero a P!nk le flipó.

En el rostro de la pelirroja se nota que, a pesar de que ya haya pasado años desde ese suceso, todavía no termina de creérselo. Y es normal, que una artista del nivel de P!nk admire algo que hiciste como un mero pasatiempo es una auténtica locura, es el material del que están hechos los sueños.

- Así que P!nk se puso en contacto contigo directamente, ¿no? – inquiere Ellen.

- Sí, unas semanas más tarde su representante se puso en contacto conmigo para preguntarme si estaría dispuesta a firmar con su discográfica, y, dos canciones más tarde, ¡aquí estoy! – exclama Chloe con emoción apenas contenida, ganándose una ronda de ovaciones por parte del público.

- ¿Te imaginas que te pasase eso a ti? – interrumpe Jesse, y Beca tiene que parpadear varias veces para volver a la Tierra y centrarse en su mejor amigo.

Se gira para mirarle mientras procesa la pregunta con algo de retraso, porque su mente estaba completamente perdida en ojos de un azul bebé imposible y sonrisas fáciles. Cuando por fin reacciona a la pregunta del joven, su respuesta es bufar.

- Yo no tengo tanta suerte – desestima fácilmente.

- Eso nunca se sabe – rebate Jesse.

Ambos vuelven a centrarse en la televisión, donde Chloe está contestando a una pregunta de Ellen que ninguno de los dos ha escuchado, pero es fácilmente deducible por las palabras de la pelirroja.

- …la discográfica me aconsejaron que lo ocultase por un tiempo, por lo menos hasta que fuera un poco más conocida, pero me negué en rotundo – Chloe tuerce la boca en una mueca –. No iba a negar una parte de mí misma por dejar que el miedo a perder dinero o a guardar las apariencias gobernase sobre mi vida.

- Eso es muy valiente – observa Ellen, y Beca se encuentra a sí misma asintiendo de forma inconsciente.

- No debería serlo – rebate la pelirroja. Frunce el ceño y procede a explicarse mejor antes de que se la pueda malinterpretar –. Quiero decir, no deberíamos ser valientes por ser quienes somos. No deberían aconsejarnos que nos escondamos. No deberían anteponer los beneficios a nuestra felicidad.

Unos gritos y aplausos obligan a que Chloe se pause y guarde silencio por un momento.

- Cuando yo empecé a sospechar que era bisexual, recuerdo que mi primer recurso fue girarme hacia la tele, los libros y la música en busca de gente que se sintiese igual que yo – continúa contando la cantante una vez los vítores se apagan –. Ver que, aunque eran pocos, algunos había, me tranquilizó y ayudó a acallar cualquier duda que pudiera tener. Para mí sería un honor poder aportar esa misma sensación a una persona que se encuentre en ese momento de duda.

Un aplauso ensordecedor por parte del público, acompañado por silbidos y gritos, obliga a que la conversación se quede en pausa durante unos largos minutos. Chloe regala una sonrisa emocionada al público y hace un gesto de agradecimiento por su apoyo.

Apoyo al que hasta Ellen se une. Se levanta del sillón y se une al aplauso, señalando a Chloe con ambas manos para alargar la ovación de la audiencia. Cuando se ven obligados a parar para poder continuar con el programa, Ellen se sienta de nuevo frente a una Chloe un tanto ruborizada.

- Así que… – empieza a decir Ellen, recogiendo sus cartas de cartón y cuadrándolas con las manos y la ayuda de su pierna. Luego, apoya un codo sobre el reposabrazos del sillón blanco y mira a la cantante con una sonrisa en el rostro –. Sabes que estoy en la obligación de preguntar – le advierte.

La pelirroja deja escapar una risita, probablemente sospechando ya por dónde van a ir los tiros de la próxima pregunta.

- Has dicho varias veces que todas tus canciones están basadas en experiencias personales.

- Ajá – asiente la cantante.

- Girls like girls, tu primer single, deja sus intenciones bastantes claras – dice Ellen –. Pero Only you, tu segundo single, es un poco más confuso. ¿Alguien en especial que sea la inspiración tras la letra? – la presentadora oculta detrás de sus cartas su sonrisa torcida, aunque sigue siendo bastante visible.

- No, no – ríe Chloe con una sacudida de cabeza –. No actualmente por lo menos, no tengo tiempo para el amor – se lamenta, aunque su sonrisa se mantiene y se nota que no es un tema por el que pierda el sueño.

- ¡Pero eres joven y guapa! – exclama Ellen señalándola con las manos para darle énfasis a su afirmación.

- Gracias – la cantante vuelve a reírse y agacha la cabeza en una burlona reverencia –. Es solo que… Creo que tengo demasiadas cosas ocurriendo en mi vida ahora mismo, no tengo tiempo para pensar siquiera en mantener una relación seria, o incluso un mensaje.

- Pues es una auténtica pena – suspira Ellen –. Bueno, ¿vamos con esa actuación que nos debes o no?

- ¡Por supuesto! – acepta Chloe, su rostro iluminado por la emoción. Se levanta del sillón de un brinco y acepta el micrófono que un técnico de sonido le tiende.

Sin necesidad de que le indiquen a dónde debe ir, la cantante ya se dirige sola hacia la zona vacía justo frente a las pantallas de las que ha salido, de donde desaparece el logo del programa y se convierte en un vídeo en bucle de una rosa roja desde que es un simple capullo hasta que se le caen los pétalos marchitos.

Las luces se tiñen y Chloe queda iluminada en dorados y rojos que acentúan su cabello, haciendo que parezcan lenguas de fuego que le caen por hombros y espalda.

I don't wanna shower, even if I stink

'Cause I don't wanna wash you off, wash you off my skin

It's been about an hour and I'm still trembling, oh

Feeling you deep, feeling you deep within

Su voz pilla a Beca por sorpresa. No sabe qué esperaba escuchar, probablemente algo dulce que le hiciera pensar en caramelo y Disney. Sin embargo, en esta canción la voz de Chloe es grave, rasposa.

Sensual.

La cantante no lleva a cabo ninguna coreografía especialmente complicada, ni siquiera hay pasos de baile en su rutina. Solo deja que sus caderas se muevan con la música, que sus manos recorran su cuerpo como si fueran las de alguien ajeno, al ritmo que sus labios se abren y cierran en torno a palabras que caen de ellos con la textura de la seda.

No one's ever touched me like I touch myself

No, nobody else. Only you

Es probable que, durante los casi cuatro minutos de la canción, Beca se olvide de respirar.

Solo es capaz de sentarse en el sillón, rígida, toda su atención fija en la pantalla de la televisión. Ni siquiera se atreve a parpadear para no perderse ni un centímetro del viaje auto exploratorio de las manos de Chloe por su cuerpo. Ni de su expresión de estar completamente abandonada a la música.

No reacciona hasta que la cantante ya se ha despedido y Ellen ha dado por terminado el programa de esa noche. De hecho, cuando parpadea de vuelta a la vida con una profunda respiración, la televisión ya está apagada.

- ¿Vas a quedarte en estado catatónico toda la noche? – pregunta Jesse, la burla clara en su voz –. Es por saber si dejar la luz encendida o no.

- Eres insufrible – musita Beca, luchando por hacer desaparecer el rubor que trepa por su cuello hasta sus mejillas.

Por fin recupera el control sobre su propio cuerpo y se levanta, justo cuando su mejor amigo ríe y apaga la luz del salón. Usando sus móviles para guiarse por el apartamento sin llevarse nada por delante, ambos se encaminan juntos hasta el pasillo en el que se encuentran sus habitaciones, en lados y alturas distintas.

El primero en llegar a su cuarto es Jesse, quien abre la puerta y asoma la cabeza otra vez al pasillo para un último comentario antes de irse a dormir:

- Que tengas dulces y húmedos sueños con Chloe.

Beca le lanza una mirada fulminante que no tiene el efecto deseado porque Jesse es demasiado rápido y le cierra la puerta en la cara. La morena todavía puede escuchar las risas de su compañero de piso cuando entra en su habitación y también cierra la puerta.

Por mucho que le odie, Jesse tiene parte de razón.

Nunca le había pasado esto con un famoso. Ha tenido numerosos flechazos, quién no, pero todos venían desde una admiración profesional hacia esa persona, como le pasaba con David Guetta, por ejemplo. Admira al tipo desde que tiene memoria, como DJ y productor es una auténtica pasada y tiene un talento increíble. Su sueño es hacer una colaboración con él, cree que si consigue alcanzar eso, ya podrá morir tranquila.

Pero nunca le había pasado que su admiración no solo fuera profesional, sino personal. Y física, porque jo-der con Chloe Beale.

Se deja caer en la cama con un suspiro y saca su móvil del bolsillo trasero de los vaqueros. La pantalla se ilumina y desbloquea cuando posa el pulgar sobre el botón central. Ve que tiene varias notificaciones acumuladas de apps distintas, pero de momento las ignora en favor de abrir YouTube.

La aplicación necesita actualizarse, según lee el aviso que salta de repente en su pantalla, así que permite que se descargue la nueva versión y, mientras se instala, Beca se quita la ropa de la calle y se pone su cómodo pijama. De vuelta en la cama, aunque esta vez bajo las cálidas mantas, recoge su móvil de donde lo había dejado tirado y escribe rápidamente un nombre en el buscador.

Chloe beale

Los resultados son muchos y variados: desde las viejas covers que Chloe mencionó durante su entrevista, pasando por el vídeo de P!nk en GLAMOUR y entrevistas en las que la artista menciona a la pelirroja, hasta más entrevistas de Chloe y los dos vídeos de sus dos singles.

Beca pierde ocho minutos de su sueño en ver ambos videoclips. Y, una vez terminan, en vez de poner el móvil a cargar e irse a dormir, pincha en el vídeo que el equipo de Ellen acaba de subir sobre el rato que la cantante ha pasado en el programa. Y, cuando termina de volver a ver ese, ve uno en el que Chloe responde a 20 preguntas sobre sí misma mientras juega en el suelo con cachorros de perros.

Pronto se encuentra inmersa en una espiral infinita y, para cuando quiere darse cuenta, es la una de la madrugada y está viendo fotos en el Instagram de Chloe de hace 3 años.

Sacude la cabeza, sin creerse que haya caído en la trampa con tanta facilidad, y deja que su móvil repose sobre su pecho. La pantalla encendida ilumina pobremente su habitación y permite que pueda dibujar con la mirada la grieta que recorre el techo de una esquina a otra. En ese momento de aparente calma, su mente sigue trabajando a toda velocidad.

No sabe cómo ni cuándo ni por qué, pero Chloe Beale se le ha metido en la cabeza y tiene pinta de que va a quedarse por una larga temporada.

Y lo peor es que está provocando que esa parte del cerebro de Beca que siempre se activa cuando se mete en la cama y hace que quedarse dormida sea una auténtica Odisea, ahora mismo esté lanzando ideas como una máquina de disparar pelotas de tenis descontrolada.

Tiene un ritmo en la cabeza y en sus dedos, que lo marcan inconscientemente sobre sus costillas bajo las mantas, y hay palabras que flotan por su subconsciente y descansan en la punta de su lengua.

Sabe que, cuando ocurre esto, dormir es lo último que va a ser capaz de hacer. De modo que, con un profundo y agotado suspiro, sale del calor que ha logrado acumular bajo las mantas y coge su portátil de la funda. Lo deja sobre su mesa de trabajo, conectando lo que necesita ser conectado.

La mesa de mezclas y el sintetizador se iluminan, bañando su habitación en azules, verdes y rosas.

Enchufa sus cascos y deja que el familiar peso de las almohadillas descanse sobre su cabeza y oídos, enmudeciendo el suave zumbido de los aparatos tecnológicos que están volviendo a la vida después de unas horas sin haber estado en activo.

Se centra primero en el sintetizador. Cambia el modo a piano y pulsa las teclas tres veces para arrancarle tres simples notas que, en su ordenador, selecciona y obliga a que se repitan una y otra vez para servir como base instrumental de su canción. Escucha el ritmo logrado y añade otra capa en bucle compuesta por dos golpes de batería.

Con esa base reproduciéndose en sus cascos, abre Safari y entra en YouTube. Ignora la pequeña campanita en la parte superior derecha de la página que le avisa de que tiene notificaciones nuevas, y teclea en el buscador:

Chloe beale ellen degeneres

Los resultados son inmediatos y, por tercera vez en la misma noche, vuelve a ver el vídeo de la entrevista de la cantante. Sin embargo, esta vez no deja que se reproduzca entero. Esta vez, adelanta el cursor por la barra roja del tiempo hasta que llega al punto aproximado que cree que es el que le interesa y deja que el vídeo siga su curso natural tras cliquear.

- Has dicho varias veces que todas tus canciones están basadas en experiencias tuyas – pregunta Ellen en ese momento.

Beca asiente para sí misma, pues ha acertado. El diálogo entre ambas mujeres avanza rápido y pronto llega a la frase que le interesa, la que no deja de darle vueltas por la cabeza.

- Gracias – Chloe acepta el piropo de Ellen con una risa algo burlona –. Es solo que… Creo que tengo demasiadas cosas ocurriendo en mi vida ahora mismo, no tengo tiempo para pensar siquiera en mantener una relación seria, o incluso un mensaje.

La morena pausa el vídeo con un golpe de su dedo sobre el ratón. Se queda un minuto pensando, masticando el ritmo de la frase y las palabras con las que la va a acompañar. Cuando se le ocurre un primer verso bastante satisfactorio, rueda su silla hasta abrir uno de los cajones de su mesa que siempre mantiene llenos de blocks de notas y material para escribir.

Rebusca por un boli y abre uno de los blocks en una página en blanco cualquiera. La punta del bolígrafo descansa unos segundos sobre el papel mientras Beca recuerda exactamente cuál era el orden correcto del primer verso y, para cuando se pone a escribir, se ha formado una pequeña bola de tinta azul.

(I just) want you to love me (and) give to me what is yours

(I just) need your acknowledgment (and) want you to be my girl

Levanta la mano para poder leer lo que ha escrito hasta el momento. Llena de la energía nerviosa que suele apoderarse de su cuerpo cuando está en este estado de creación, golpea sus labios con el bolígrafo mientras piensa. Reproduce una y otra vez esa frase de Chloe con cada nueva estrofa que inventa y sella con tinta sobre el papel:

- Es solo que… Creo que tengo demasiadas cosas ocurriendo en mi vida ahora mismo, no tengo tiempo para pensar siquiera en mantener una relación seria, o incluso un mensaje.

(I just) have a couple things about our love (and) I'm a bad burst anytime

(I just) sitting here writing on my thoughts (and) I should be first in your life

Una hora más tarde, la hoja tiene muchos más tachones y palabras que al principio, y el dorso de su mano izquierda está lleno de tinta por pasar la mano por encima al escribir, pero Beca está completamente satisfecha con el resultado. Tiene los márgenes llenos de anotaciones sobre cómo quiere que el ritmo cambie aquí y allá, aunque en general va a consistir en esas cuatro notas y dos golpes de batería que siguen reproduciéndose en bucle en sus cascos.

Copia el link del vídeo y lo pega en una página web que te permite descargar vídeos de YouTube en diversos formatos. Cambia el botón del .mp4 al .mp3, ya que solo le interesa el audio, y se asegura de que la máxima calidad posible esté seleccionada.

El archivo tarda menos de un minuto en convertirse y descargarse, y Beca lo abre inmediatamente en su programa de edición. Lo añade a la lista de elementos que conforman su canción, por encima de las dos líneas de música que ya tiene. Con la precisión de alguien que está acostumbrada a seleccionar solo aquellas partes que le interesan de una canción tras años de hacer mashups, elimina todo lo sobrante hasta que se queda con la frase en cuestión.

- Es solo que… Creo que tengo demasiadas cosas ocurriendo en mi vida ahora mismo, no tengo tiempo para pensar siquiera en mantener una relación seria, o incluso un mensaje.

La duplica y pega en otra línea separada. Selecciona el principio, aislando el "es solo que" y quitando lo demás. Repite el proceso hasta que también tiene un fragmento asilado compuesto por un simple "y".

Entonces, se levanta de la silla y coge el micrófono que tiene siempre doblado en una esquina para que ocupe el menor espacio posible. Lo despliega y mide niveles de sonido con un par de pruebas antes de darle play a la música y, con el block de notas en una mano, comenzar a cantar.

(No le preocupa despertar a Jesse porque sabe que su mejor amigo podría dormir a través de un bombardeo y con una banda de percusión ensayando justo al lado de su oído.)

El reloj marca 04:34 AM cuando YouTube anuncia que ha finalizado la subida. Beca comprueba, como es habitual, que el vídeo se escuche correctamente y todos los datos estén bien puestos. La ha llamado simplemente I just, y acredita el uso que ha hecho de la voz de Chloe Beale con un ft. que indica que es una colaboración.

Es en parte un engaño, porque sabe que su canción aparecerá cuando cualquier persona busque el nombre de la cantante y probablemente se decepcionen cuando vean que esa "colaboración" consiste en una única frase sacada de una entrevista. Pero es ley de vida. Todo el mundo usa la misma técnica, es la única forma de que tu obra no desaparezca entre los millones de vídeos que se añaden a YouTube cada hora.

Se frota los ojos irritados por el cansancio con el talón de las manos y cliquea sobre las notificaciones que antes ha ignorado. Son lo que esperaba: algunos comentarios alabando sus mashups, nuevos likes y nuevos suscriptores. Nada urgente, nada que le vaya a cambiar la vida.

Con un suspiro, apaga todo el equipo y su portátil, y se deja caer en la cama. Gruñe satisfactoriamente una vez vuelve a estar acurrucada bajo las mantas en una postura cómoda y deja que el sueño se apodere de ella.


- Mierdamierdamierdamierda.

Esas son sus primeras palabras nada más despertarse y descubrir que, eso que se estaba clavando en la mejilla, es su móvil. Y si es su móvil, eso significa que anoche al final no lo puso a cargar, porque si estuviera conectado al cable no llegaría al centro de su cama. Y considerando que anoche, cuando terminó de stalkear a Chloe Beale, su batería estaba en el 2%, no cree que siga con vida.

Pulsa el botón central y, efectivamente, la pantalla permanece en negro.

Móvil sin batería equivale a que no le haya sonado la alarma, lo que a su vez equivale a que probablemente llegue tarde a trabajar.

Se levanta a toda velocidad, casi llevándose las mantas con ella. Tropieza cuando sus pies tocan el suelo y echan a correr casi al mismo tiempo, torpe por estar medio dormida todavía. Derrapa por el pasillo sobre sus calcetines y se frena cuando llega a la cocina, donde el reloj del microondas le informa de que, como no mueva el culo y salga de casa en menos de diez minutos, entonces que llegará tarde.

Vuelve en sprint a su habitación, donde abre el armario de un violento tirón. Coge los primeros vaqueros que ve y la primera camisa de franela que encuentra colgada, y se viste corriendo. Solo se para a abrocharse dos botones de la camisa, suficientes para que no salga volando cada vez que corre de un lado para otro haciendo cosas.

En menos de diez minutos ha recogido su pelo en una coleta para ocultar los nidos de pájaro que se le han formado al dormir, se ha quitado el maquillaje corrido de ayer y se lo ha vuelto a reaplicar para que no parezca ir disfrazada de uno de los componentes de KISS. Lleva el móvil sin batería en su bolsillo trasero, el cargador en una mano, y un Pop Tart y un plátano en la otra.

Tiene la sensación de que se olvida de algo, pero no es capaz de descifrar el qué. Recoge sus llaves del bol de la entrada y abre la puerta de casa. Nota frío en los pies y, al mirar hacia abajo, descubre qué era lo que le faltaba: no se ha puesto zapatos. Musitando todo tipo de maldiciones, deja las cosas que ocupan sus manos en el armario de la entrada y, sin molestarse en cerrar la puerta del apartamento, sale corriendo otra vez a su habitación.

Se calza las Converse a saltitos a lo largo del pasillo y, con las manos ocupadas otra vez, engancha un pie en la puerta para que se cierre tras ella. El portazo suena cuando Beca ya está bajando las escaleras saltando de bloque en bloque para ir más rápido.


- Así serían 10'99$ – anuncia tras mirar el precio pegado en una etiqueta en la parte trasera del vinilo –. ¿Quiere una bolsa?

- No hace falta – niega el señor, que le tiende un billete de diez y un dólar con dedos torcidos por la artrosis.

Beca acepta el dinero y cierra la caja con un plin. El hombre se cuadra el vinilo bajo un brazo, y con el otro coge el bastón que había dejado colgado por el puño del mostrador. Se despide con un cascado "hasta luego" y la puerta de la tienda de música se cierra detrás del segundo cliente en dos horas.

La morena suspira y se deja caer sobre la silla que hay detrás del mostrador. Su estómago ruge, recordándole que no ha comido nada desde la noche anterior, porque un plátano y un Pop Tart apenas cuentan como comida. Mira el reloj en el ordenador de la tienda y vuelve a dejar escapar un largo suspiro, ya que apenas son solo las dos y media y no cierran hasta las cinco.

Decide entretenerse reponiendo las estanterías y recolocando los discos que la gente, inevitablemente, siempre desordena. Coge una de las cajas de plástico en las que van dejando las cosas que necesitan ser recolocadas y se pierde entre las altas estanterías de madera de la tienda, silbando para sí misma una de las canciones que estaba en el vinilo que le ha vendido al señor.

La tarde se arrastra con lentitud.

Un grupito de chicas jóvenes entra en la tienda pero, como era de esperar, lo único que hacen es mirar, comentar entre ellas, y marcharse sin comprar nada. Aun así, Beca se asegura de estar rondando siempre cerca para controlar que ningún CD desaparezca en el interior de sus mochilas, y hace una nota mental para volver a insistirle a Luke que deberían instalar unas cámaras de seguridad.

Odia sentirse como el dueño de un bazar chino, persiguiendo a los posibles clientes y, probablemente, espantándoles por estar respirando en sus nucas para vigilar que no roben nada. Sin embargo, Luke sigue empeñado en que poner cámaras de seguridad sería un error, y que arruinaría el aspecto antiguo de la tienda.

Escondida otra vez entre las estanterías, acaba de recolocar un disco en su letra correspondiente cuando suena la campanilla de la puerta. Alguien entra en la tienda como un huracán, Beca puede escuchar los pasos apresurados sobre los crujientes tablones de madera del suelo y frunce el ceño, preguntándose si es alguien con ganas de causar problemas.

- ¡Beca! ¡Beca! – llama Jesse.

Su voz truena y retumba por el interior de la silenciosa tienda. Beca está segura de que hasta el polvo de las estanterías se altera por la intrusión.

- ¿Qué pasa? – se asoma al pasillo principal, sin saber si tanto alboroto debe causarle preocupación o es una exageración por parte de su mejor amigo. Ve a Jesse parado, recostado contra sus rodillas para intentar recuperar el aire, y se acerca con dos pasos dubitativos –. ¿Estás bien?

- Sí… – jadea él, asintiendo –. Es solo… – su respiración silba cuando mete aire en los pulmones y esboza una mueca, secándose la frente con el dorso de la mano –. He venido….corriendo…. en cuanto… lo he… visto…

- ¿Ver… el qué? – inquiere Beca, confundida a más no poder.

Sus palabras causan que Jesse deje de preocuparse por su respiración y se incorpora, aunque permanece un poco inclinado hacia delante con una mano que presiona un punto concreto en su costado izquierdo. Observa a Beca con una mirada crítica que raya en la incredulidad.

- ¿No te has enterado?

- Claramente no – sus palabras desbordan sarcasmo. Arquea las cejas y extiende sus manos en un gesto de "¿por qué crees que te estoy preguntando si no, so tonto?"

- Beca, tienes que empezar a prestar más atención a tu móvil.

Jesse bufa y saca su iPhone del bolsillo interior de su cazadora. Enciende la pantalla y, al revés, Beca puede verle buscar en el menú hasta pinchar sobre la app de Twitter. Entra en el buscador y solo necesita teclear las tres primeras letras de un nombre para que la primera sugerencia aparezca.

Le tiende el móvil a Beca y hace un gesto con su mano para que lo coja cuando Beca se lo queda mirando un instante, sin entender nada.

- ¿Qué estoy mirando? – pregunta al ver la aplicación abierta en el perfil de alguien, aunque Jesse ha bajado de forma que el header y la foto de perfil quedan ocultos y la morena solo puede ver la lista de tweets.

- El Twitter oficial de Chloe Beale – informa Jesse.

Intrigada, Beca presta más atención y se le atasca la respiración en la garganta.

La cantante ha citado el tweet de un fan con un montón de emojis sorprendidos y con ojos en forma de corazón. Hasta ahí todo bien. Pero cuando la mirada de Beca se desvía al tweet de la fan y pincha sobre él para ver el link de YouTube incluido, ahí es cuando su respiración se atasca. Porque es su canción.

lexy_22: chloehuh tienes que escuchar esto!

A ese tweet citado, le siguen una serie de tweets en los que Chloe Beale alaba su canción.

chloehuh: oh dios mío este es EL MEJOR descubrimiento de mi vida, llevo toda la mañana escuchándola en bucle *_*

chloehuh: estoy realmente OBSESIONADA. No quiero escuchar nada más en mi vida. SOS.

chloehuh: alguno de vosotros tiene idea alguna de quién ha escrito esa canción? Sabéis si es la misma chica que canta? Más importante todavía, sabéis cómo puedo ponerme en contacto con él/ella? #DescubriendoaBMitch

Su última actividad ha consistido en responder a unos cuantos fans que le han redirigido a las redes sociales de Beca. Cuando por fin comprende lo que eso significa, alza la mirada del móvil de Jesse hasta cruzarla con los ojos ansiosos de su mejor amigo, y un jadeo escapa de su boca.

- Hostia puta.

Casi le tira el iPhone a las manos a Jesse al salir corriendo de vuelta al mostrador. Salta sobre la barra del mostrador y gira sobre ella hasta que sus pies caen en el interior, y de ahí, al suelo. Se abalanza sobre la regleta donde tiene enchufado el cargador de su móvil y tira del cable hasta que el iPhone está entre sus manos.

Espera con mal disimulada impaciencia a que el smartphone arranque después de estar tantas horas apagado y mete el PIN con tantas prisas que se equivoca y tiene que repetir el proceso. En cuanto se conecta a la red WiFi de la tienda de música, las notificaciones empiezan a llegarle en tropel. Su iPhone vibra como loco en su mano y se ve obligada a silenciarlo completamente.

Hay seis notificaciones, sin embargo, que sobresalen por encima de todas las demás.

Twitter: chloehuh ha empezado a seguirte

Twitter: chloehuh te ha mandado un mensaje directo

YouTube: chloehuh ha comentado en tu vídeo

YouTube: chloehuh se ha suscrito a tu canal

Tumblr: chloehuh ha empezado a seguirte

Tumblr: chloehuh te ha mandado un mensaje directo

- Oh dios mío – musita, incrédula, y parpadea a la pantalla del teléfono sin saber qué otra cosa hacer.

- ¿Qué? ¿¡Qué?! – presiona Jesse desde el otro lado del mostrador, tan inclinado que prácticamente está tumbado sobre él.

- Ha empezado a seguirme en todos sitios…

Su mejor amigo se cansa de su lentitud a la hora de informarle de lo que está ocurriendo y le arrebata el iPhone de las manos. Una enorme sonrisa se expande por su rostro a medida que aísla las notificaciones importantes de las cientos de otras que todavía siguen llegando al móvil de Beca con una frecuencia casi alarmante.

- Hostia puta – exclama Jesse, llevándose una mano a la boca con sorpresa.

- Lo sé – asiente la morena, algo pálida por la impresión. Tiene que apoyarse contra la pared porque toda la tienda comienza a darle vueltas, y no sabe si es por la falta de comida en su estómago o por tantas cosas sucediendo en tan poco tiempo.

- Bec, te ha escrito.

- Lo sé – repite Beca.

- Chloe Beale quiere hablar contigo – dice Jesse, incrédulo.

- Lo sé.

- Tienes que contestarle.

- Lo s… ¿Qué? – Beca se interrumpe justo a tiempo y exclama la pregunta, mirando a Jesse como si se hubiera vuelto absolutamente majara –. ¿Estás de coña?

- ¡No puedes simplemente ignorarla! – se indigna él.

- Tío, es Chloe Beale. Yo soy yo – rebate –. Y ella es… ¡Ella! ¡No puedo hablar con ella así como así!

- Beca, esta es tu oportunidad – insiste su mejor amigo, agitando su iPhone en la mano con tanto ánimo que la morena teme que se le escape volando –. #DescubriendoaBMitch es trending topic mundial, ¿entiendes? Esto es lo que has estado esperando todo este tiempo – ignora el bufido de Beca y clava su mirada en huidizo azul medianoche. Le tiende su móvil de vuelta sin romper contacto visual –. Contesta.

- No… – intenta volver a disuadirle, pero Jesse no la deja pronunciar palabra.

- Con-tes-ta – ordena de nuevo, su voz firme y sus ojos más firmes todavía. Adelanta el móvil unos centímetros más hasta que invade la burbuja de espacio personal de Beca.

La morena suspira y mira el iPhone ofrecido con el labio inferior atrapado entre sus dientes, perdida en sus pensamientos. Lentamente, alza una mano que tiembla un poco en el aire por culpa de su indecisión, y la mantiene suspendida por unos interminables segundos hasta que por fin se decide a cerrar los dedos uno a uno en torno al contorno del móvil.

Jesse no lo suelta hasta que está seguro de que el agarre de Beca es firme. Recula con la cautela de alguien que acaba de tropezar con un animal salvaje en medio de una selva y no sabe cómo reaccionar. Deja de estar tumbado sobre el mostrador hasta que simplemente descansa sobre la madera con sus antebrazos.

Le lanza una mirada significativa a Beca, y esta suspira de nuevo.

- Vale – acepta –. Vale – repite en voz casi inaudible, más para calmarse a sí misma y armarse de valor, que para asegurarle a su mejor amigo de que lo va a hacer.

Sujeta el móvil entre las dos manos de forma que sus pulgares se ciernan sobre la pantalla encendida y usa uno para abrir la notificación de los mensajes en Twitter.

chloehuh: Hola! Mi agente probablemente me mate cuando se entere de esto, pero tenía que hablar contigo ^_^

chloehuh: Una fan me ha pasado la canción que hiciste anoche con mi entrevista y me parece absolutamente increíble

chloehuh: Llevo todo el día escuchándola en bucle

- Vale – suspira Beca, preparándose mentalmente para lo que está a punto de hacer.

bmitch47: Hola! Tranquila, tu secreto está a salvo conmigo ;)

bmitch47: Siento haber tardado tanto en responder, tenía el móvil sin batería

bmitch47: Me alegro mucho de que te haya gustado :P

Jesse le quita el móvil de las manos una vez Beca deja de escribir y alza la mirada de la pantalla. La morena apenas tiene tiempo de reaccionar con un grito de queja, musitando algo sobre la privacidad, mientras su mejor amigo la ignora y lee su respuesta a la cantante.

Beca espera el veredicto con el labio inferior atrapado entre sus dientes, intentando no mostrar su obvia preocupación.

- Oye, está muy bien – le felicita.

- No suenes tan sorprendido, ¿quieres? – gruñe la morena, desbordando sarcasmo.

Jesse simplemente se ríe y le devuelve el iPhone bloqueado. Beca se lo guarda en el bolsillo trasero de los vaqueros tras asegurarse de volver a ponerlo en sonido para que vibre en cuanto Chloe responda.

Chloe Beale. Responder. Sus mensajes.

Tiene la sensación de que la cabeza le va a estallar de un momento a otro. Y la sonrisa de comemierda de Jesse, tan grande que Beca se pregunta cómo no le duele la cara de estirarla tanto, no ayuda. Todo lo contrario, de hecho.

- ¿Qué? – espeta al darse cuenta de que su mejor amigo lleva mirándole cinco minutos seguidos sin parpadear ni una sola vez.

- Así que le has escrito una canción de amor a Chloe Beale – se burla en tono cantarín, apoyando un codo sobre el mostrador y descansando su mandíbula en él.

- Ugh, cállate – le gruñe Beca de vuelta, golpeando en brazo en el que está apoyado para que se le caiga la cabeza.


chloehuh: Me alivia saber eso ;)

chloehuh: No te preocupes, la verdad es que no esperaba que estuvieras despierta. Considerando que subiste el vídeo a casi las cinco de la mañana…

chloehuh: Gustarme es quedarse corto. Cuando digo que estoy obsesionada, lo digo en serio. De verdad.

bmitch47: Ugh no me lo recuerdes…

bmitch47: Sinceramente, si no fuera porque tenía que trabajar, seguiría durmiendo

bmitch47: Gracias ^_^

chloehuh: Normal! En qué trabajas?

chloehuh: Me estoy dando cuenta de que estamos en desequilibrio aquí

bmitch47: De día ayudo a un amigo en su tienda de música, y algunas noches hago de DJ en un club

bmitch47: A qué te refieres?

chloehuh: Ooooh en qué club? Lo conozco?

chloehuh: Pues que tú probablemente sabes todo de mí, y yo sé prácticamente nada de ti

chloehuh: Podrías ser un señor de 56 años ;)

bmitch47: No creo… Te suena de algo el Six Feet Under?

bmitch47: Jajajaja te aseguro que no soy un señor de 56 años

bmitch47: Soy Beca Mitchell, tengo 25 años. Nacida y criada en Portland, fui un año a la universidad de Barden en Atlanta por obligación y luego me vine a Los Ángeles a buscarme la vida en el mundo de la música. No he tenido suerte todavía :/

bmitch47: Vivo con mi mejor amigo y, hasta ayer, no tenía ni idea de quien eras. En eso estamos equilibradas :)

chloehuh: Mmmm no, pero curioso nombre para un club. Me gusta! Quizá me pase algún día

chloehuh: Jajajaja me alivia saber eso

chloehuh: Encantada! Aunque quizá necesite pruebas de que todo lo que has dicho es cierto…

bmitch47: Puedes venir los martes o viernes, que es cuando estaré yo por allí. Me aseguraré de que te salgan las bebidas gratis ;)

bmitch47: Tengo Instagram, sabes?

chloehuh: Esa es… una oferta MUY tentadora

chloehuh: A esta pelirroja le va la marcha ;)

chloehuh: Lo sé, pero lo tienes privado :/ te crees que no he mirado ya?

bmitch47: Jajajaja siempre y cuando no vuelvas a hablar de ti en tercera persona, por favor

bmitch47: Oh vaya, eres buena… Petición aceptada!

chloehuh: Tendré que ver qué puedo hacer al respecto :P

chloehuh: Oh.


bmitch47: Hola? Sigues viva?

chloehuh: Jajaja sí, perdona

bmitch47: Tu último mensaje fue bastante…. Preocupante

chloehuh: No, es que… No eres para nada como esperaba

chloehuh: Pero en plan bien

chloehuh: Eres mucho más guapa en la realidad que en mi imaginación ;)

bmitch47: Oh.

bmitch47: Gracias. Supongo (?)

bmitch47: Creo que es la primera vez que alguien me dice eso, normalmente suele ser al revés

chloehuh: El placer es todo mío ;)

chloehuh: Los hombres son estúpidos (a veces), no les hagas caso

bmitch47: Mmmm fueron mujeres en realidad…

bmitch47: *saluda desde fuera del armario*

chloehuh: Oh! Perdona! No debería haber asumido…

bmitch47: No pasa nada :)

chloehuh: Eso explica la cantidad insana de camisas de franela que tienes ;P

bmitch47: OYE.

bmitch47: Perdona pero es lo más cómodo jamás inventado por el ser humano

chloehuh: Jajajajajaja te estoy tomando el pelo

chloehuh: Aunque he de decir que es mucho más cómodo no llevar nada ;)

bmitch47: …

bmitch47: Si alguna vez te arrestan por exhibicionismo, a mí no me llames para sacarte de la cárcel

bmitch47: De hecho, creo que esa es una llamada que a tu agente le ENCANTARÁ recibir ;P

chloehuh: Jajajajajajajaja oh sí

chloehuh: Vomitará de emoción


chloehuh: Podemos hablar de I'm too drunk for this sh*it?

chloehuh: Y LO MUCHO que me gusta

bmitch47: Jajajaja gracias

bmitch47: Aunque solo estaba jugando ese día

bmitch47: Fue divertido de hacer

chloehuh: De verdad que no entiendo cómo todavía no te han contratado en alguna discográfica

chloehuh: Si me cogieron a mí y no tengo ni la mitad de talento que tú! Haces música Y cantas, qué mas quieren?

bmitch47: Oh calla. Tú cantas, escribes, compones, eres guapa y se te dan bien las situaciones sociales

bmitch47: Les tocó la lotería cuando accediste a firmar con ellos

chloehuh: Crees que soy guapa? *_*

bmitch47: Jajajaja en serio solo te has quedado con eso de todo lo que he dicho?

chloehuh: Tengo memoria selectiva :P

bmitch47: Ya veo ya…

chloehuh: No has contestado a mí pregunta ;)

bmitch47: En serio necesitas que te conteste?

bmitch47: Tía, te dediqué una canción entera

bmitch47: Nunca antes había hecho eso

bmitch47: Y llevo dos semanas hablando contigo sin parar

bmitch47: Creo que la respuesta está más que clara, no?

chloehuh: ^_^


Vale. Está intentando no entrar en pánico.

La palabra clave es: intentando. Porque está fracasando estrepitosamente. Lleva diez minutos con el móvil en la mano, la pantalla apagada parece estar sacándole la lengua en un gesto burlón, y se está mordiendo el labio inferior con tanta fuerza que la boca le sabe a sangre y es probable que termine con dos agujeros permanentes que le sirvan de piercing.

Es probable que nunca haya sido tan sincera con alguien. Especialmente si solo conoce a ese alguien desde hace dos semanas.

Pero cuando Chloe le recordó que no había contestado a su pregunta, tuvo una pequeña epifanía y terminó diciendo: a la mierda. Porque a lo mejor se equivocaba, pero estaba bastante segura de que Chloe ha estado ligando con ella todo este tiempo. Y a lo mejor lo ha interpretado todo mal, pero a lo mejor lo ha interpretado bien.

A veces hay que arriesgarse y afrontar las consecuencias.

¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que la mande a la mierda? ¿Que le diga que no está interesada de esa forma? ¿Que le mande un mensaje con una sonrisita que Beca no sabe ni cómo empezar a interpretar?

Esa posibilidad no se le había pasado por la cabeza, y ahora no sabe muy bien qué hacer.

Tío

SOS

Qué ocurre Becaw?

Creo que he metido la pata con Chloe

Mira

*imagen*

Ahora qué? Le digo algo? Lo dejo pasar y espero a que ella diga algo?

Jajajajaj eres adorable cuando estás toda preocupada y enamorada

Puedes decirle a tu única neurona que se centre?

Por favor

Claro que sí, Becaw

A ver

Mi consejo es que lo dejes como está

Pero… No hará las cosas raras?

Oh no

Ya verás cómo todo sale bien al final ;)

Vale

Estás muy raro

Más de lo normal, que ya es decir

Todo bien?

Más que bien

Estoy requeté feliz :D :D :D

?

La churri por fin deja que la llames churri?

Nope

:) :) :) :)

?

Paciencia, pequeño saltamontes

:) :) :) :)


Canturrea para sí misma mientras recoloca los discos que se han ido acumulando en la cesta de plástico a lo largo del día. Está perdida en su pequeño mundo, distraída por primera vez en el día, con el cerebro completamente desconectado. Lo único en lo que está pensando es el orden alfabético y en qué estantería estaba la obra completa de Queen.

La campanilla de la puerta de la tienda repiquetea para anunciar que alguien acaba de entrar.

- ¡Hola! – saluda con la voz alzada para que se la escuche bien –. ¡Segundo pasillo a la izquierda!

Escucha pasos tentativos acercarse hasta su posición entre las estanterías y se agacha un momento, de espaldas al recién llegado, para colocar el vinilo de Queen en su sitio correcto: entre The Works y The Miracle.

- Ahora mismo estoy con usted – se disculpa, todavía agachada al darse cuenta de que alguien ha dejado el CD de Jazz mal colocado.

- Oh, no te preocupes – le tranquiliza una dulce voz en la que Beca puede escuchar una sonrisa –. Mis vistas no están nada mal.

Tarda un segundo más de lo que debería, pero es como si su cerebro fuera incapaz de asociar la familiaridad de esa voz, con la persona a la que pertenece, y el hecho de que estuviera hablado con ella. En persona.

Se incorpora con tanta rapidez que su sangre desaparece de golpe de su cabeza y se marea. Extiende una mano para curvar los dedos alrededor de una balda de la estantería y equilibrarse, no solo por el mareo, sino por el absoluto shock que supone ver a la mismísima Chloe Beale tranquilamente recostada contra la estantería.

La cantante tiene una sonrisa pícara en los labios y los brazos cruzados en el pecho. Toda su postura indica que está relajada y disfrutando de la mandíbula descolgada de Beca.

- ¿Qu…? ¿…Chloe? – jadea al cabo de un interminable rato de estar con la boca abierta de par en par.

- Beca – se burla de ella, su sonrisa haciéndose imposiblemente más grande.

La morena simplemente parpadea. No puede creerse que Chloe Beale esté de pie a menos de un metro de distancia de ella. Si alargase el brazo ahora mismo podría tocarla. Y, madre mía, la televisión no le hacía justicia alguna.

No sabe cómo lo hace, pero Chloe es incluso más atractiva en persona. Es como si su piel desprendiera un brillo especial que hace que no seas capaz de mirarla fijamente durante más de un segundo porque no eres suficientemente digna como para ser testigo de esa belleza. Sus ojos son aún más imposiblemente azules de lo que parecían en las fotos, y su sonrisa es tan dulce que Beca cree que es probable que ahora sea diabética.

Es irreal, y Beca no tiene forma de luchar contra ello.

- ¿Qu-Qué haces aquí? – tartamudea, tropezando con su propia lengua por el ansia de rellenar ese silencio que se alarga, y alarga, y alarga, entre ellas –. ¿Cómo sabías…? – no termina la pregunta, porque ni ella misma se explica qué está pasando ahora mismo.

- Jesse y yo nos seguimos en Instagram – explica Chloe, y su voz es tan dulce y suave como cuando canta –. Él me dio la dirección de la tienda – se encoge de hombros como si no fuera gran cosa.

- Ese traidor – musita Beca para sí misma. Ahora por fin comprende sus crípticos mensajes –. Pero sigues sin decirme qué haces aquí – le recuerda.

La amable sonrisa de Chloe se tuerce un poco, y los dedos de Beca afirman su agarre alrededor del borde de la balda porque acaba de sentir sus rodillas temblar. Traga saliva cuando Chloe da un paso adelante que acorta la distancia entre ambas, descruzando los brazos para dejarlos caer tranquilamente a ambos lados de su cuerpo.

- Vengo a invitarte a cenar – informa como quien habla del tiempo.

La respiración de Beca se atasca en su garganta, lo que hace reír silenciosamente a Chloe. Azul bebé chisporrotea con felicidad y carcajadas contenidas, y la morena se olvida de hasta su propio nombre.

- ¿Aceptas? – pregunta la cantante cuando el tiempo se alarga y Beca todavía no ha contestado.

Como en un trance, Beca parpadea y ladea la cabeza. Entonces, parece volver en sí. Sacude la cabeza, sus mejillas sonrojadas por la vergüenza y carraspea varias veces.

- Em, sí, claro – asiente –. Pero ¿no era que no tienes tiempo para eso?

- ¿Lo que decías en tu canción es cierto? – pregunta Chloe de vuelta, acortando la distancia con otro paso.

- Eh… Sí.

- Entonces estoy dispuesta a hacer tiempo. ¿Estás dispuesta tú a hacer frente a lo que supondría? – da otro paso, de forma que están casi tocándose y Beca tiene que alzar la mirada para poder seguir manteniendo el contacto visual.

- Creo que… – se pausa un segundo, pensando a toda velocidad. Busca todos los motivos por los que su relación con Chloe puede ser complicada, por los que puede salir mal, por los que puede terminar haciéndole daño. Son muchos, y mucho más fuertes y altos que los motivos por los que sí puede salir bien. Sin embargo, al final, un solo vistazo a la dulce sonrisa de Chloe, sus ojos esperanzados clavados en ella, y la decisión está más que clara –. Sí – murmura.

- ¿Sí? – inquiere Chloe suavemente, en apenas un susurro.

La cantante se inclina hacia delante hasta que sus narices se rozan y el aire se atasca en la garganta de Beca.

- Sí – jadea.

- Bien – musita en el mismo tono de voz, antes de que la distancia entre ambas desaparezca definitivamente.

Beca cierra los ojos y se abandona a las sensaciones que recorren su cuerpo como una descarga eléctrica una vez sus labios se tocan. Chloe besa con la misma dulzura y suavidad que la caracteriza, y no sabe cómo ni cuándo, pero en algún momento su mano se suelta de la balda de la estantería para cerrarse en un puño alrededor de la sudadera de la cantante.

Chloe enmarca su rostro entre sus manos, acunando sus mejillas con delicadeza, y angula su cabeza hacia arriba. Atrapa el labio inferior de Beca entre los suyos y lo muerde suavemente, y si Beca creía que antes le habían temblado las rodillas, ahora está completamente segura.

Cuando la cantante se separa, Beca permanece con los ojos cerrados mientras lucha por normalizar su respiración.

- Entonces nos vemos mañana a las 8 en tu casa – informa Chloe otra vez con la más absoluta tranquilidad –. Pasaré a buscarte.

Se despide de la morena con un breve beso, y gira sobre los talones de sus deportivas. Beca la observa desaparecer al doblar la esquina, deja de escuchar sus pasos sobre las tablas de madera del suelo, el repiqueteo de la campanilla de la puerta.

Se deja caer contra la estantería y alza una mano para tocarse los labios, que todavía hormiguean por el increíble beso de Chloe.

- ¿Qué acaba de pasar? – piensa en voz alta, maravillada.