Disclaimer: Total Drama series no me pertenece, sino que a Jennifer Perth y Tom McGill. Escribo por diversión, no por dinero y blah, blah, blah...

Resumen: Si has llegado hasta aquí a la espera de otra historia pseudo-romántica con humor basura y escenas de naturaleza sexual explícita baratas, por favor, no te molestes en leer. Gracias. Inserte-comentario-sarcástico-aquí, Noah. / Post-serie.

Portada por Ringo-Tensai. ¡Muchísimas gracias!


La confesión


Desperté con un dolor de cabeza insoportable, y el hecho de que las cortinas en la ventana permitieran la entrada del radiante sol no ayudó.

Solté un leve gruñido, frunciendo un poco el ceño y apartando la vista de los rayos solares. No podía ver con claridad, pero pude distinguir que todas las paredes estaban pintadas de un pulcro color blanco.

Apenas mi vista comenzó a aclararse, pude notar que indudablemente me encontraba en la habitación de un hospital. Y debí haberlo supuesto, ahora que recuerdo en que estado me encontraba al momento en que perdí la conciencia.

Intenté enderezarme un poco, pero una mano se posó delicadamente en mi hombro y me hundió de nuevo en esa camilla.

—Buenos días, Noah—saludó una suave voz femenina, y al fin pude ver a una joven enfermera a mi lado—. Será mejor que te relajes, el doctor vendrá pronto. Se alegrará de verte despierto.

Solté un suspiro cansado, removiéndome un poco en mi lugar, incómodo. Fruncí un poco el ceño.

—¿Qué... qué pasó?

—Fuiste víctima de una pandilla callejera, te dispararon en el estómago—me informó, con una pequeña mueca de compasión—. Pudimos hacerte una transfusión de sangre urgente, y el doctor Anderson predijo que esta mañana despertarías. ¡Y tenía razón!

Sentí ganas de reír entredientes ante su explicación. La historia de la pandilla callejera no estaba tan lejos, si los cambias por un grupo de mafiosos.

Observé a mi alrededor, y pude ver un bolso junto a un abrigo descansando en una silla cercana a mi camilla. Y los reconocí al instante, mi madre había estado aquí.

—Nirvana...—murmuré, tragando saliva e intentando enderezarme otra vez—. ¿Dónde está Nirvana?

—¿Te refieres a la joven pelirroja?—cuestionó la enfermera, y sólo pude asentir levemente—. Se fue hoy en la madrugada... pero dejó una carta, dijo que te la entregáramos apenas despertaras. Déjame buscarla...

La observé buscar en los bolsillos de su uniforme, sintiendo la ansiedad crecer en mi pecho. Sin embargo, en ese mismo instante, el dichoso doctor Anderson entró por la puerta.

Revisó mis signos vitales, hizo un montón de anotaciones en una tablilla y me felicitó por seguir vivo.

Yo sólo quería leer la maldita carta.

Me informó que mi familia había estado aquí, y mi madre estaba en la cafetería del hospital, desayunando.

Cuando por fin terminó de hablar y revisarme, le pedí encarecidamente un momento a solas. La enfermera (Tammy, según dijo) me entregó la carta.

Estuve a punto de abrirla, hasta que oí los inconfundibles gritos encolerizados de mi madre.

—¡¿Por qué demonios nadie me avisó que mi hijo despertó?! ¡Debería ser la primera en saberlo...!

Hice un pequeño gesto de dolor al oír su voz retumbar en mis oídos, hasta que entró en la habitación. Seguida por mi padre, mis hermanos, y mi insoportable primo.

—¡Noah!

—¡Noah, estás vivo!

—¡Mamá, Dave me debe veinte dólares!

Los gritos de todos comenzaron a irritarme, y suspiré pesadamente, restregando una mano en mi rostro.

—Uhm... familia Blain, no puedo permitir que tantas personas visiten al paciente a la vez—avisó el doctor, con una pequeña mueca incómoda en su rostro—. Tendré que pedirles que se retiren, podrán visitar a Noah por turnos...

—¡Lárguense todos!—ordenó mi madre, acercándose a mí para poder acariciar mi cabello de forma empalagosa—. Yo me quedaré con él.

—En realidad... quisiera estar a solas. Por favor.

La mirada horrorizada y herida de mi madre podría haberme hecho sentir culpable en otro momento, pero no en ese. La enfermera palmeó su hombro dulcemente.

—Señora, es mejor darle algo de privacidad. Acaba de despertar, y tiene una carta por leer.

Agradecí la intervención de la joven, pero no la mirada desconfiada que me dedicó mi madre.

—Es cierto... nunca me hablaste de tu 'amiguita' Nirvana—farfulló, entrecerrando sus ojos—. Hablaremos de eso...

—Luego, mamá. Por cierto, mi compromiso era falso. Nirvana es mi novia.

Su expresión de horror fue impagable, pero mi padre se aseguró de sacarla de la habitación, guiñándome un ojo.

Pronto el doctor Anderson y la enfermera Tammy se encargaron de sacar a todos de la habitación, y agradecí mentalmente por eso.

Cuando por fin estuve solo, me atreví a abrir la carta. La caligrafía, desordenada y apresurada, sin duda era de Nirvana.


Si estás leyendo esto, es porque despertaste hoy, tal cómo el doctor Anderson aseguró. Qué buen doctor, ¿cierto? Y qué forma más cliché de comenzar una carta.

En fin, me estoy yendo por las ramas.

Si escribí ésta carta, es porque soy demasiado cobarde, y jamás podría decírtelo a la cara. Porque se me caería el alma al suelo antes de comenzar a hablar.

Lo que pasó en la fiesta fue una de las tantas maneras en que todo podía salir mal desde el principio. Jamás debí hablarte, y ni aceptar conocerte. Nunca debí permitir que esto llegara tan lejos.

Lo siento. No elegí nacer en éste infierno, pero sí arrastrarte conmigo. Fui egoísta al hacerlo, y en serio, lo lamento.

Ya no quiero que sufras, ni que arriesgues tu vida. Tienes años, décadas por delante, sin mí. Es lo mejor para ti.

No intentes buscarme, no me encontrarás. No intentes llamarme, no responderé. Esto es todo.

No necesitas esto. Y tampoco a mí.

Te amo. Voy a recordarte cada día, y seré feliz sabiendo que tienes una vida tranquila y "normal". Cuídate, y este sacrificio no será en vano.

Adiós.

PD: Por cierto, puedes terminar de leer nuestro libro, si así lo deseas. Estaré leyéndolo junto a ti, dónde quiera que estés.


Mi madre atribuyó mi falta de apetito y expresión derrotista al trauma que el ataque de la pandilla había causado en mi persona. Y por ese supuesto trauma, también me salvé de su sermón.

Durante casi una semana, recibí visitas de todos mis hermanos, mis tíos junto a mi primo Dave, Owen, Izzy, Eva, Cody, incluso Gwen y Courtney me hicieron una visita. Sin embargo, no tenía ánimos para hablar con nadie.

Esperé que Nirvana se arrepintiera de su decisión, que entrara por la puerta, con sus salvajes rizos rojos y su sonrisa encantadora.

Pero eso jamás ocurrió.

Poco a poco tuve que hacerme a la idea de que ella nunca volvería. Poco a poco, entendí que aquel había sido el final de todo. Nuestra fecha de vencimiento.

Un viernes por la noche, en el que había comenzado a escribir un borrador de novela en un cuaderno prestado, Tammy me anunció una visita.

Supuse que sería Owen, o tal vez Dave. Hasta que me dijo que era una muchacha pelirroja, que casi exigía verme.

Enseguida hice que entrara...

... sólo para decepcionarme una vez más.

Scarlett me observaba desde la puerta de la habitación, abrazando contra su pecho un sobre de Manila.


¡Hola!

¿Otra referencia a Steven Universe? ¿Dónde? (?)

Síp, sé que me atrasé otra vez... bloqueo, fucking bloqueo :c

En fin, vamos a lo que importa, responderé sus reviews.

RG1998: Oshe, lo sé xD Al pobre Noah no se la ponen fácil (?) Aw, espero que te guste, corredorcita :3

Ringo-Tensai: Hehehe, ¡tal vez funcione! Pues digamos que Noah no está teniendo la mejor de las suertes por ahora...

Umeki-Nara: ¡Un review tuyo, rápido, pediré un deseo! :v Okno. De acuerdo, cariño, te avisaré para la próxima. Pos no creo que a Noah le queden ganas de bromear ahora :v Bueno, ¡Nos leemos! También te quiero :3

OFIXD: Usted cállese, que hay una parte de su fic que no me tiene contenta, y ya sabe cuál es e.é (?) Aún así, su porno sigue siendo genial :3

saQhra: Pues acá en Uruguay también se celebra :3 Noah no murió porque hierba mala nunca muere (?) Nah, no murió porque es un bastardo con suerte XD

Bien, eso es todo por ahora. Intentaré continuar pronto, pero no prometo nada.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_