Capítulo 25: Para siempre.

-Si tú lo decides así, Lucius, nuestros hijos podrán estar juntos…y nosotros también – dijo Jane mientras acariciaba la mejilla del hombre.

-Ya es demasiado tarde – dijo Lucius, apartándose de ella. Su voz sonaba arrepentida y su expresión de la cara denotaba su error – Quiera o no, tu hija tendrá que irse de esta ciudad si no quiere morir a manos de la Inquisición.

-Si, tienes razón. Mi hija deberá irse por un tiempo, pero algún día podrá volver.

- ¿Cómo?

- Con nuestra ayuda. Llevará mucho tiempo. Años seguramente, pero juntos podremos conseguirlo. Tengo un plan – explicó ella.

- No esperaba menos de ti – dijo, orgulloso -. Siempre fuiste muy inteligente – comentó con una sonrisa mientras la volvía a abrazar. – Pero, ¿qué pasará con Draco? – preguntó con remordimientos.

- Tienes que dejarlo ir – fue lo único que respondió la mujer.

Lucius frunció el ceño con algo de tristeza y frustración al pensar que si no hubiera causado ninguno de esos problemas, ahora su hijo podría quedarse con él.

- Me lo merezco - murmuró

Jane lo abrazó con más fuerza y, poniéndose de rodillas, unió sus labios con los de él en un beso muy corto para que se animara un poco.

- Yo estaré contigo. Pasara mucho tiempo hasta que los niños puedan volver a estar con nosotros, pero juntos lo conseguiremos.

-Está bien. – Accedió mientras sonreía, pero pronto su sonrisa se borró - ¿Crees que Draco podrá perdonarme?

-Estoy segura de que, si hablas con el y le explicas todo, lo comprenderá – respondió con un tono dulce y cariñoso-. Vamos, ¿a que esperas? Ve y habla con tu hijo.

Lucius asintió y, después de despedirse de Jane, subió al segundo piso y, no solo ordenó a los guardias que las vigilaban que se apartaran para dejarlo pasar, también les dio permiso para retirarse de allí y a no volver a vigilarlas.

Entró en la habitación - si es que se podía llamar así a semejante lugar-. Draco, en un arranque de ira, había destrozado completamente el cuarto. La mesa y las sillas estaban volcadas, mientras las sabanas de la cama cubrían parte de ellas. El mullido colchón estaba fuera de su sitio, al igual que las almohadas, y por el suelo había esparcidos trozos de lo que antes había sido un valioso jarrón decorado con flores. En la habitación reinaba una oscuridad inmensa a causa de que las gruesas cortinas de color rojo aun estaban echadas.

Draco se encontraba, como la mayoría de las veces, sentado a los pies de su cama. Tenía la cara extremadamente pálida a causa de la falta de comida, la cual se había dedicado a rechazar cada vez que se la traían, y su rostro tenía la expresión más triste que su padre había visto nunca.

A Lucius se le encogió un poco el corazón al pensar que esa tristeza había sido provocada por él, y se acercó con cautela a su hijo, el cual ni se había inmutado ante su presencia.

-Draco…-le llamó, sin conseguir respuesta -. Draco, hijo. – repitió.

- Lárgate – fue lo único que respondió, con voz apagada, como si no tuviera fuerzas para seguir luchando contra él.

- Tenemos que hablar – dijo el hombre, haciendo caso omiso a lo dicho por el joven.

-No hay nada que hablar. Ya conseguiste separarnos a Hermione y a mí. Ahora déjame en paz. – volvió a decir sin ni siquiera dignarse a mirarle.

-¿Así que te vas a quedar parado sin hacer nada? ¿Ya te has rendido? Esa no es la actitud de un Malfoy – comentó se padre con la intención de provocarlo.

Draco no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Encima de todo lo que había hecho por separarlo de Hermione, ¿ahora lo incitaba a intentar hacer algo para poder estar con ella? , pero ¿que problema tenia ese hombre?

El chico frunció el ceño y apretó los puños, para después levantarse y acercarse peligrosamente a Lucius.

- Eso no te importa – le espetó, antes de volver a sentarse.

Su padre le miró seriamente y después dijo:

- Haz las maletas.

-¿Qué? – preguntó confundido, levantando la mirada de nuevo.

- Que hagas las maletas. Y, si no quieres quedarte en tierra, mejor que te des prisa.

-¿De qué estás hablando?

-Draco, lo que tu padre quiere decir es que te prepares para salir de viaje – explicó Jane, que había aparecido en la puerta y se había acercado a los dos hombres, para después agarrar el brazo del el mas mayor.

-Pensé que te habías marchado – comentó Lucius

- Volví para ayudarte.

-¿Eh? , ¿Usted no es…? – empezó a preguntar Draco.

- La madre de Hermione, querido – afirmó ella, amablemente –. Es una larga historia. Te la contaremos mientras preparas tus cosas.

Más tarde, las señoras Granger volvieron a casa de los Potter, donde, al igual que Draco, Hermione había empezado a hacer sus maletas. Ginny y Ron la ayudaban a sacar todos sus vestidos del armario y todo lo que necesitaría en el lugar al que fuera y Harry ordenó que prepararan 2 carruajes para que les llevaran esa noche al puerto.

En ese momento, Jane entró en la habitación y pidió a los hermanos Weasley que la dejaran a solas con su hija. Ellos asintieron y salieron del cuarto. Luego, bajaron a la sala, donde la abuela de Hermione les contó, tan sorprendida como ellos, todo lo que

había pasado.

Jane se sentó en la cama y dio unos golpecitos en el colchón con la mano para indicarle a su hija que se sentara a su lado.

-¿Qué ha pasado? – preguntó rápidamente la joven.

- Lo siento, cariño, pero lo único que pude hacer por ti es que Malfoy aceptara darte las llaves de una mansión que tiene en la ciudad a la que iras, para que tengas un sitio donde vivir. – Mintió para darle más tarde una sorpresa -. Yo te mandaré mucho dinero cada cierto tiempo, para que puedas mantenerte e intentaré solucionar todo este problema para que algún día puedas volver con nosotros. Es por eso que no puedo ir contigo, me tengo que quedar aquí, para poder ayudarte.

-Mamá – dijo, tirándose a sus brazos para llorar – No quiero quedarme sola – sollozó-. No me quiero separar de vosotros…y tampoco de Draco. No quiero que se case con Pansy – dijo, desesperada.

- Lo se, mi niña, lo se. Y créeme que estoy tan triste como tú por no poder hacer nada por evitarlo -.dijo, con un poco de cargo de conciencia por ver a su hija así. Por un momento tuvo la tentación de decirle la verdad, pero, al estar segura de que más tarde la alegría seria mayor, prefirió callarse. – No llores, ya verás que en poco tiempo se solucionará todo y podrás regresar.

Así pasó un rato en el que Hermione no hizo más que desahogar su dolor a base de llantos. Sus amigos la convencieron para que bajara a almorzar a la hora de la comida aunque ella se negaba a probar bocado e intentaron pasar el mayor rato posible con ella para poder animarla, pero era imposible. La chica estaba más deprimida que nunca.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Horas más tarde, una joven morena entró en la habitación que hasta hacía poco había estado prácticamente destrozada y que ahora estaba ordenada gracias a los esclavos. Draco se encontraba terminando de meter su ropa en la maleta. Después de haber estado un rato decidiendo que llevarse – ya que todo lo que tenía no le cabía en las maletas - , por fin había acabado de hacer el equipaje.

-Veo que ya acabaste – dijo la voz de Pansy.

Draco se dio la vuelta y vio a la chica que estaba parada en la puerta. La joven entró y se acercó al rubio con una sonrisa triste.

- Supongo que esta será la última vez que nos veremos…-

El rubio la miró por unos segundos y, después, hizo algo que nunca antes se habría planteado hacer con esa mujer; la abrazó. Pansy abrió los ojos enormemente, sorprendida. Cuando se hizo a la idea de que el chico que quería la estaba abrazando, sonrió y unas lágrimas traviesas se escaparon de sus ojos. Siendo buena había conseguido mucho más de lo que había conseguido siendo mala.

- Gracias – dijo Draco de repente – Me contaron lo que hiciste – continuó – Gracias, Pansy.

-No tienes porqué darlas. Me porté muy mal contigo y con Hermione. Lo siento mucho, Draco – se disculpó -. Solo lo hice porque te quería para mí.- sollozó -. Pero, ya que no se puede, al menos, ¿podré ser tu amiga?

- Eres mi amiga desde que decidiste ayudarme – contestó él, con una radiante sonrisa como no la había tenido en días.

Ella correspondió la sonrisa y se separó de él.

- ¿Hablaste con tu padre?

-Si – contestó –Me pidió pendón y aclaramos el asunto. Él y la madre de Hermione tienen un plan. Por el momento tenemos que irnos. En la ciudad a la que iremos mi padre tiene una mansión y viviremos allí. Nuestros padres nos mandaran una buena cantidad de dinero cada cierto tiempo, aunque no será necesario porque buscaré un buen puesto de trabajo y con las influencias de mi padre no tendré problemas. – explicó -. Cuando todo se haya calmado, volveremos.

-¿Cómo van a hacer para que la Inquisición no persiga a Hermione?

- No lo se. No han querido contarme el plan, pero estoy seguro que lo conseguirán. Cuando a mi padre se le mete algo en la cabeza no hay quien le haga desistir – comentó.

-Y que lo digas – dijo ella – Y, ¿Cuando te vas? – preguntó, tristemente.

-Esta noche en la madrugada, cuando aun no haya amanecido – contestó.

- Lo siento…

- No lo hagas. Si te digo la verdad, lo único que dejo atrás es a mi padre…bueno, y a ti. Solo por vosotros me da tristeza irme. Por otro lado me siento feliz, porque por fin podré estar con Hermione sin impedimentos y podremos hacer una nueva vida juntos.

-Espero que te vaya muy bien, Draco – le deseó -. Estaré esperando al día en que volváis, impaciente por volver a verte.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La hora había llegado. Hermione, junto con su familia y amigos, se encontraba en el puerto lista para marcharse. Ya habían llevado sus maletas adentro del barco y ahora se encontraban despidiéndose al pie de la embarcación.

-Hermione, no te preocupes por nada. Iremos a visitarte cada vez que podamos – la animó su abuela -. Además, no estarás sola. Tu tío también vive allí, le mandé una carta avisándole de que irías a vivir a la misma ciudad que él. Si necesitas algo, solo ve y habla con el. La dirección esta en una carta que metí en tu maleta. Cuídate mucho, mi niña – dijo, abrazándola mientras intentaba evitar que las lágrimas salieran de sus ojos.

-Gracias, abuela – dijo, correspondiendo el abrazo – tu también cuídate mucho. Os escribiré a menudo.

En cuanto la abuela soltó a su nieta, Ginny se abalanzó sobre ella y la abrazó con fuerza.

- Hermione, ten mucho cuidado en ese lugar. Nunca te dejes vencer por nada – dijo la pelirroja -. Voy a reunir dinero y cuando tenga el suficiente, iré a visitarte por unos días.

- Eso no será necesario, Ginny – intervino Harry – Tú y Ron vendréis conmigo. Yo puedo pagaros todos los gastos.

- Gracias, chicos.- sonrió Hermione – Ginny, sabes que eres como una hermana para mí. Te echaré mucho de menos – sollozó la castaña.

-Y nosotros a ti, Herms.

- Harry, eres un gran amigo. Nunca olvidaré todo lo que has hecho por mi – dijo, antes de abrazar al moreno. Después, se separó de él y miró a Ron. Luego, se acercó a él y le agarro las manos –.Y tú, Ron, aunque no nos hemos conocido demasiado, te aprecio mucho. Gracias por todo.

-Gracias a ti por haber cuidado siempre de mi hermana – fue la respuesta del joven, que la miró con agradecimiento y una sonrisa amable.

La última en despedirse fue su madre. Jane se acercó lentamente a su hija y se aferró a ella, no queriendo que la joven se fuera.

- Hermione, tranquila. Todo saldrá bien. Te lo prometo –lloró con su niña en los brazos – Estarás bien…yo le pedí que te cuidara – fue lo último que dijo. Hermione no entendió esa frase. ¿A quién le había pedido que la cuidara? Pero fue imposible preguntarle. Justo en ese momento avisaron que el barco estaba a punto de zarpar y su madre le dijo que subiera.

Poco después, el barco zarpó, alejando a Hermione de las personas que más quería. Desde la embarcación se veían unas siluetas en tierra que se despedían con la mano de su ser querido. La castaña correspondió el gesto hasta que la oscuridad y la lejanía hicieron desaparecer a aquellas personas. Pero, aunque ya no los veía, ella se quedó allí, sin ni siquiera moverse, recordando con tristeza que en el puerto no había estado presente Draco.

Levantó su mano derecha un poco, lo suficiente para ver el anillo de plata que había en su dedo. El anillo que le había regalado el joven. Posó su otra mano encima del anillo y la apretó con fuerza. Sin poder contenerse más, comenzó a llorar de nuevo. Se llevó la mano a los ojos para secarse las lágrimas. Entonces, notó como unos brazos se abrazaban por detrás. Por un momento, Hermione sintió miedo por no saber quien era, pero se tranquilizó y se quedó inmóvil al oír esa voz que conocía tan bien.

- Una chica tan hermosa como vos no debería llorar nunca - Dijo la voz de Draco.

Hermione, sin poderse creer lo que oía, giró la cabeza para dar con la encantadora sonrisa del rubio. Su intento por decir algo fue en vano, ya que Draco cubrió la boca de la castaña con la suya y la besó con más amor que nunca y con tanto ímpetu que casi hizo que la chica se cayera. Por suerte, ésta se aferró a su ropa y él la agarró con fuerza, sin dejar ni un momento de besarla.

- ¿Me extrañaste? - preguntó, con voz entrecortada, el joven cuando puso fin al beso, pero sin dejar de abrazarla.

- Draco, ¿que haces aquí? – preguntó ella con una profunda alegría, abrazándole tan fuerte que el chico notó como se quedaba sin respiración.

-¿No viste el interior del anillo?

-¿El interior del anillo? – preguntó ella confundida y enseguida se quitó la alianza y leyó la frase que estaba grabada por dentro. – Juntos para siempre.

- Para siempre – repitió Draco, vocalizando exageradamente.

-¿Cómo es posible? – volvió a preguntar ella, aun sin creérselo.

-Ya tendremos tiempo para hablar. Ahora vamos al camarote a dormir. Debes de estar muy cansada .Seguro que no has dormido nada – dijo mientras la besaba repetidas veces en distintas zonas de la cara.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque yo tampoco he podido dormir – admitió, sonriendo –. Estaba impaciente por verte.

-Entonces, vamos – dijo, tomando su mano y tirando de ella.

-Si, pero antes quiero que me prometas una cosa – dijo Draco, sin moverse del sitio.

- ¿El qué?

- Que te convertirás en mi esposa en cuanto lleguemos a nuestro nuevo hogar. Que te casarás conmigo.

-Draco…

-Ni se te ocurra buscar una excusa para negarte – bromeó él, mientras volvía a besarla.

-Claro que no – rió ella – si, quiero casarme contigo, Draco. Te amo.

-Y yo a ti – dijo, antes de pasar su mano por debajo de sus rodillas y llevársela en brazos hacia el camarote. – es hora de dormir.

- Ya no quiero dormir. ¿Qué pasa si esto es un sueño? – se quejó Hermione, como una niña pequeña.

-No te librarás tan fácilmente de mí – Draco abrió la puerta de una suave patada, ya que la había dejado abierta antes, y la volvió a cerrar de la misma forma. Después tumbó a la chica en la cama que había de dos plazas. Se tumbó a su lado y le acarició la mejilla. – duerme. Juro que no me iré a ninguna parte.

Hermione asintió felizmente , se abrazó a él como una niña pequeña a su peluche , apoyando su cabeza en el pecho de Draco , y después dijo:

- Recuérdalo: Para siempre.

-No lo olvidaré – respondió el chico antes de que la castaña cayera en un sueño profundo y, poco después, él la acompaño. Por fin podía dormir tranquilo al saber que tenía al lado a la chica que amaba, que ella estaría a salvo y que él se encargaría de cuidarla, para siempre.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Fin del capitulo 25 y fin de éste fic.

Bueno, en realidad todavía no acaba por que aun queda el PROLOGO. Así que aun no me despido de vosotros, fieles lectores.

La próxima actualización será la última de este fic.

Cuando termine, empezare un nuevo dramione que se llamará "el misterioso mundo muggle". Donde, a causa de un hechizo mal conjurado por Draco , él y Hermione son enviados al mundo muggle y deberán convivir en la casa de la chica por un tiempo hasta que los profesores lo solucionen , ya que ese conjuro impide que puedan volver a Hogwarts.

Bueno, dicho esto. Me despido.

Hasta la próxima y última actualización.

Pétalo-VJ