Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 25
Conseguir que la Guardiana Petrov me creyera iba a ser la parte más difícil. Logré obtener una reunión privada con ella antes de la reunión más grande donde se informaría a los guardianes y plantearíamos el posible rescate al grupo. Sin embargo, si ese plan iba a seguir adelante, Alberta necesitaría la información que Rose y yo habíamos encontrado. Más importante aún, ella querría saber de dónde habíamos obtenido esa información y si era o no creíble. Esto último era lo que me preocupaba.
Había enviado a Rose a ver cómo estaban Lissa y los demás, y aunque pude ver la molestia en sus ojos ante mi pequeña mentira sobre mi tarea sin importancia de último momento, no quería que estuviera presente mientras hablaba con Alberta. Sabía que Petrov me preguntaría algunas cosas, y yo también tenía una pregunta bastante importante para ella.
Esperaba que Alberta estuviese revisando papeles, respondiendo llamadas telefónicas o haciendo malabarismos con un millón de tareas como siempre se las arreglaba para hacer, sin importar la carga de estrés que éstas requirieran, pero cuando abrí la puerta de su oficina, después de que nadie respondió a mis golpes, su cabeza descansaba inmóvil contra su escritorio. Mis sentidos se sobrecargaron por un momento, hasta que vi su ligero cambio de posición. Alberta siempre había parecido ser una de esas guardianas que nunca dormían, sobreviviendo de alguna manera a base de café, y un asesinato sorpresivo en su oficina era más lógico que encontrarla dormida en el trabajo.
Estaba a punto de irme, porque si alguien merecía unas pocas horas de descanso, era ella, cuando oí una voz adormilada que me llamaba.
—Mis disculpas, Guardián Belikov. No te esperaba tan pronto. Por favor, siéntate, ¿quieres algo de beber?
Acepté un poco de café negro abordando rápidamente la razón para reunirme con ella. Le mostré el mapa y las cuevas cerca de la parte posterior del campus donde Rose me había dicho que los Strigoi estaban escondidos, y también le mostré a Alberta el lugar por donde, según la teoría de Rose, los Strigoi habían entrado a la escuela. También le mostré el camino que probablemente tratarían de usar para escapar en la noche.
Mientras tanto, la Guardiana Petrov escuchaba atentamente, vaciando su taza y vertiendo una segunda mientras la mía se mantenía relativamente intacta. El único reconocimiento que daba a mis palabras era un asentimiento de cabeza ocasional. Había dejado de fuera los detalles de cómo, dónde y quién me había proporcionado la información, pero sabía que no podría evitar ese tema para siempre. Era optimista, pero no estúpido.
—Conozco esas cuevas. Uno de los maestros Moroi de geología las trazó en mapas hace años. Son enormes, lo suficientemente grandes como para ocultar a ese grupo de asalto, pero un deslizamiento de tierra bloqueó ambas entradas. —Se encogió de hombros y tomó otro sorbo de su café, rodando su cuello con un crujido—. Aunque de acuerdo, tierra y grandes rocas probablemente no serían un gran problema para ellos...
—No, —acepté—. Probablemente no.
—¿Cómo descubriste todo esto, Dimitri? Dejamos de hacer las excursiones de los novicios años antes de que tú llegaras aquí. ¿Y por qué estabas en la puerta con Rose?
—Fue en realidad Rose quien lo descubrió, o al menos cómo encontrar la información.
—¿Y cómo, exactamente, encontró ella ésta información?
Con una respiración profunda, cerré los ojos y me preparé para la reprimenda que sabía que seguiría a mis palabras—. Mason.
—¿Estás alentando sus delirios? —Su tono era en realidad mucho más suave y menos amenazante de lo que había esperado, y estaba un poco agradecido de que aún no estuviera del todo despierta.
—Esa es la cosa, Al... Guardiana Petrov; no estoy tan seguro de que sean delirios. Creo que Rose realmente puede verlo, o al menos a su fantasma. Creo que esto es otro efecto de su condición de Shadow Kissed. —Quería mencionar lo que Víctor había dicho acerca de su acercamiento al mundo de los muertos cada vez que ella misma causaba una muerte, pero ya estaba en terrenos bastante movedizos con Alberta, y no quería empeorar la situación mencionándole una visita sin permiso a Víctor antes del juicio. En cambio, me atuve a instancias que Alberta había visto por sí misma—. Los viajes en avión fueron insoportables para ella, mucho más de lo que debería haber sido una migraña típica, y solo disminuyeron una vez que estuvimos dentro de las guardas de la Corte. Las sombras que veía… eran fantasmas.
—¿No puede ver fantasmas dentro de las guardas?
—No, —respondí—. Idealmente, éstas mantienen afuera todas las cosas muertas, incluidos los fantasmas.
—¿Idealmente?
—Rose habló conmigo hace unos días acerca de una teoría que tenía, —agaché la cabeza, recordando vergonzosamente la conversación entre Rose y yo en la capilla—, me dijo que era probable que las guardas estuvieran débiles. No estaban completamente rotas, pero si lo suficientemente débiles para permitir que Mason las atravesara. No estoy seguro de por qué se habrán debilitado así, pero en ese momento no le tomé mucha importancia como para investigarlas más. Ahora…
Se sentó frente a mí, mirándome en silencio con un atisbo de compasión, y tal vez tratando de juzgar si yo estaba loco también antes de volver a preguntarme—. ¿Entonces, crees que realmente está viendo a Mason?
—Sí.
—Pareces bastante seguro.
Me mordí la lengua, prácticamente sintiendo el significado oculto detrás de sus palabras.
—¿Estás seguro de que no es simplemente el hecho de que tú quieres que vea a Mason? Está bien que quieras que ella esté bien, Dimitri. Sé que te preocupas por ella, yo también lo hago, pero tenemos que ser fuertes para poder apoyarla y no podemos…
—¡No! —Inhalé profundamente, sin soltar el aliento durante una larga pausa antes de expulsarlo lentamente—. Quiero decir, no. Entiendo lo que dices, pero no... no es eso. Yo... yo también lo escuché.
Alberta parecía tan sorprendida como yo por mi admisión. No había esperado contárselo a ella ni a nadie más. Ni siquiera se lo había contado a Rose todavía. Sin embargo, había salido de mis labios como si nada, o al menos la mayor parte—. Lo juro, era su voz. Sé lo loco que suena, pero lo era. Había terminado de curarla en el viejo puesto de guardia y veníamos de regreso cuando ella empezó a discutir con él. Pensé que estaba teniendo otro episodio de algún tipo, y estaba a punto de arrastrarla de vuelta hasta que volviera a calmarse cuando lo escuché. Era una advertencia. Él dijo: "Ya vienen" y segundos después los Strigoi nos atacaron. Nos hubieran agarrado con la guardia totalmente baja si no hubiera sido por ese segundo extra para prepararnos, y la escuela habría enfrentado incluso bajas más severas si yo no hubiera podido enviar a Rose para advertirles.
—¿Lo oíste de nuevo? ¿Cuándo se reunieron con él hoy?
—No, —admití, deteniéndome a considerar la pregunta—. Esa fue la única vez que lo escuché hablar, pero creo que es la única vez que Rose lo ha escuchado también. Ella lo ve, pero creo que la mayor parte de su comunicación no es verbal. Mencionó que era difícil de entender lo que él estaba tratando de decirle, así que solo puedo adivinar que él no puede simplemente aparecerse frente a ella y hablar. Tal vez necesita más... no sé, energía o algo para hacerlo. Tal vez necesitó incluso más energía para que yo también pudiera escucharlo.
Los siguientes minutos transcurrieron en silencio mientras que la Guardiana Petrov pasaba de estudiar el mapa a pasearse por la habitación. Tuve el tiempo suficiente para terminar nerviosamente mi taza de café y preguntarme acerca de mi futuro en la Academia después de admitir el haber escuchado a un fantasma, pero no lo suficiente como para considerar mi futuro en general antes de que finalmente Alberta hablara de nuevo.
—Está bien, Dimitri. —Mi cabeza se levantó mientras ella se inclinaba sobre el mapa, mirándome, a la altura de los ojos, donde estaba sentado—. Supongo que ésta es la gran pregunta. ¿Estás dispuesto a arriesgar tu carrera y la mía por esta información? Si la tomo como fiable, y digo que la obtuve de ti, porque Dios sabe que no voy a decirle al Consejo que la obtuve del fantasma de un estudiante muerto, nos culparán a ambos si malgastamos recursos y tiempo en nada. Es probable que ambos podamos perder nuestros trabajos por esto. ¿Estás dispuesto a poner en peligro eso?
Apenas tuve que pensar un momento. Confiaba en Rose y sabía sin lugar a dudas que ella se sentía cien por ciento segura de esto. Si ella estaba segura, entonces yo estaba seguro y la seguiría sin pensarlo dos veces. Había estudiantes y otras almas inocentes que contaban con nosotros, y si tenían la oportunidad de ser salvados, estaba dispuesto a arriesgarme para ayudarlos. En cuanto a mi propia reputación y carrera... bueno, a este punto habían muchas otras cosas que podrían destruirla que el seguir la guía de un muerto, así que esa era la menor de mis preocupaciones. Me importaba poner en peligro la carrera de Alberta, pero la mía estaba a sólo un rumor por confirmar de la destrucción total.
—Estoy seguro.
—Entonces haré algunas llamadas y mencionaré esto durante la reunión de esta tarde. No puedo prometerte nada, pero haré mi mejor esfuerzo.
Podría decir que ésta había sido mi sutil despedida, pero necesitaba saber una última cosa—. Alberta, hablando de carreras arruinadas…
Sus dedos ya estaban en su teléfono cuando frunció sus cejas y lanzó una mirada seria y preocupada en mi dirección. Seguí adelante independientemente de eso.
—¿Crees que Rose todavía tiene posibilidades de graduarse? ¿Me refiero a después de lo que pasó con Jesse?
Alberta suspiró de alivio, frotándose la parte posterior del cuello y soltando una pequeña carcajada—. Antes del ataque, podría haber sido una preocupación. Honestamente, no sabía cómo íbamos a manejar las cosas si Jesse y su familia decidían presentar cargos. Sin embargo ahora... Rose es considerada una heroína. Acabó con más Strigoi que cualquiera de los Guardianes, y acabamos de perder un número significativo de guardianes escolares, no podemos darnos el lujo de perder más si es posible. —Una sonrisa astuta cruzó su rostro mientras se servía otra taza de café, la cuarta desde que había comenzado nuestra reunión, si había contado bien, e hizo un gesto para preguntarme si quería otra antes de que la rechazara—. Además, si todo lo demás falla, siempre podría alegar a la familia de Jesse que él fue sorprendido con las manos en la masa, torturando a la Princesa Dragomir, la última de su linaje real, con magia, uno de los mismos crímenes que condenaron a Victor Dashkov a una vida en Tarasov, para que retiren los cargos y así no tengamos que informar a la prensa.
Asentí, esbozando una pequeña sonrisa aunque un poco más vacilante que la suya. Esperaba que eso fuera suficiente para mantener a Rose en la escuela y encaminada para ser la guardiana de Lissa según lo planeado. Alberta ya estaba hablando por teléfono antes de que saliera de su oficina.
—No los interrumpas —le aconsejé a Rose mientras caminábamos hacia la reunión. Pude ver la energía que la recorría y deseé haberla llevado primero al gimnasio o algo por estilo para que hubiera podido desahogar algo de sus nervios de antemano. Sin embargo, ya no había tiempo, ya estábamos cerca de las puertas, así que la detuve, agachándome y hablándole en voz baja—. Sé cómo te sientes, y sé lo que quieres hacer. Pero despotricar contra ellos no te ayudará a salirte con la tuya.
—¿Despotricar? —La voz de Rose era significativamente más fuerte que la mía y tuve que callarla como a una niña antes de volver a hablar.
—Lo veo, —le dije, sonriendo para compensar mi regaño anterior—. Ese fuego está en ti otra vez. Tienes ganas de descuartizar a alguien. Es lo que te convierte en alguien tan mortal en el combate, pero no estamos combatiendo ahora mismo. Los guardianes cuentan con toda la información, tomarán la decisión correcta. Sólo tienes que ser paciente.
Desafortunadamente, la paciencia era mi punto fuerte, no el de ella. Y ahora mismo... ninguno de los dos se mostraba realmente bueno en eso. Esperaba desesperadamente que Alberta pudiera convencer a los guardianes para que tomaran la "decisión correcta" como le había prometido a Rose, pero no tenía ninguna garantía de ello, y si no lo hacían... no sabía qué implicaría la caída.
Justo un momento antes de que comenzara la reunión, Rose se apartó de mi lado. Casi salí detrás de ella cuando vi a dónde iba: con su madre. No pude escuchar la conversación, y cuando le pregunté, ella insistió en que no tenía que preocuparme por eso, lo que me hizo preocuparme más, pero Janine se fue inmediatamente después y no regresó hasta casi quince minutos después de que empezara la reunión.
Cuando Alberta habló sobre las cuevas, pude sentir que la pierna de Rose comenzaba a rebotar. Cuando la gente comenzó a hacer preguntas sobre el posible rescate, comenzó a inquietarse. Pero fue cuando Alberta pidió voluntarios que se calmó.
Lentamente deslice mi mano entre nosotros y cubrí la de ella, solo por un momento, como muestra de solidaridad y consuelo.
Uno a uno, los guardianes se fueron poniendo de pie y se comprometieron con la causa. Yuri fue el primero, Celeste y Emile se pararon simultáneamente, y yo me paré un momento después, seguido de Janine. Sentí que Rose trataba de pararse justo detrás de mí y con un suave empujón y una mirada fulminante, cayó de nuevo en su asiento para dejar que más guardianes se ofrecieran a ocupar el lugar que les correspondía en la batalla. Fueron muchos más de lo que esperaba, incluso algunos que probablemente no deberían haberlo hecho considerando sus lesiones de la primera batalla.
Pero ahora esto era personal. Una cosa era cuando estábamos afuera en el mundo, su terreno de caza, y nos atacaban. Pero la Corte y las Academias eran lugares donde se suponía que estábamos a salvo. Tomábamos medidas extremas para garantizar que fuera así. Los niños eran enviados aquí para que estuvieran fuera de peligro. Las familias se dividían para asegurarse de que los niños estuvieran sanos y salvos. El que esa sensación de seguridad fuera destrozada era algo que los guardianes no tolerarían y, aunque no éramos vengativos por naturaleza, nos regíamos por un sentido de justicia el cual haríamos valer cuando tuviéramos la oportunidad.
—Bien entonces, planificaremos la logística y saldremos. —Alberta miró el reloj en su teléfono—. Aún disponemos de alrededor de nueve horas de luz para ir tras ellos antes de que se vayan.
—Espera, —una voz llamó desde una fila o dos delante de nosotros, y una mujer familiar se puso de pie. Janine Hathaway imponía respeto y nadie cuestionó su interrupción—. Hay algo más que deberíamos valorar. Creo que deberíamos permitir que participen algunos de los novicios de último año.
Algunos guardianes inmediatamente hablaron en contra de ella, pero yo me volví instantáneamente hacia Rose. Sabía que ésta era su idea, no de su madre. Y Rose estaba haciendo absolutamente todo lo que estaba en su poder en éste momento para no mirarme. Sin embargo, se veía inmensamente orgullosa de sí misma y de su madre cuando Janine finalmente los convenció de aceptar la idea al decir que solo servirían como respaldo si algún Strigoi traspasaba la línea frontal de guardianes.
Sin embargo, mi estómago se tensó, sabiendo que Rose sería la primera en ofrecerse como voluntaria para esta tarea. No la quería en esta misión, pero no podría mantenerla fuera del campo de batalla por siempre. Demonios, no había podido mantenerla fuera de eso hasta el momento y ni siquiera se había ofrecido como voluntaria antes... al menos en ésta ocasión iría preparada para luchar.
—Creo que deberíamos llevar con nosotros a algunos Moroi.
La siguiente bomba de Janine trajo una reacción aún más fuerte que la primera, incluso de mi parte. Quería regañar a Rose, sabiendo muy bien que ésta también había sido su idea, pero antes de pudiera hacerlo oí que Janine llamaba nuestra atención.
—Todos sabemos ya lo que hicieron Rose y Christian Ozera. Uno de nuestros mayores problemas con los Strigoi es superar su fuerza y velocidad para entrar a matar. Si llevamos Moroi que dominen el fuego, contaremos con una distracción que nos proporcionará una ventaja. Y podremos darles muerte.
Todavía estaba en shock, pero viendo el debate que estalló, comencé a ver lo que estaba sucediendo.
—Están actuando cómo unos idiotas, —gruñó Rose con fastidio mientras la discusión continuaba.
—No, —insistí, sorprendido—. Observa, el cambio se está dando ante nuestros ojos. La gente recordará este día como un momento crucial. —Ella me miró con escepticismo, pero finalmente cedió rodando los ojos cuando le ofrecí una sonrisa torcida.
Eventualmente, el cambio ganó. Los guardianes apoyaron la idea, especialmente porque ya había maestros con los que la Guardiana Hathaway había hablado y se habían ofrecido como voluntarios para esto. Los estudiantes no podían participar en esta parte. Pero era un cambio sin embargo...
No obstante, el cambio aún era demasiado lento para mi Roza.
—En cuatro horas, ¡los Strigoi podrían decidir tomarse un aperitivo!
Sabía que estaba preocupada por Eddie, por todos ellos, pero no había nada que pudiéramos hacer en este momento. Lo sabía, y sabía que si se tomaba un segundo para respirar, se daría cuenta de eso también. Necesitábamos esperar hasta que el resto de los guardianes llegaran para ayudar. Los demás todavía estaban en la sala principal, planeando y repasando los detalles mientras Rose y yo estábamos fuera de las puertas mirándolos. En un principio quise tratar de convencerla de que no participara en la misión, pero no me llevó mucho tiempo darme cuenta de que no había nada que yo pudiera decir que la hiciera cambiar de opinión. Y tampoco debería. Esto era para lo que había sido entrenada, para lo que yo la había entrenado. Si yo no creía en ella, ¿quién más lo haría?
—Necesitamos un despliegue de fuerzas increíble. —Le dije—. Necesitamos aprovechar todas las ventajas que podamos obtener. Sí, los Strigoi podrían matar un par más antes de que lleguemos. No quiero eso, créeme. Pero si no estamos preparados, podríamos perder más vidas que eso.
Rose se sentó pesadamente en un banco en el pasillo, tirando de su pelo antes de tomar una respiración profunda y saborear el calor del sol entrando por la ventana. Mirarla no hizo más que recordarme por qué no estaba dispuesto a entrar en esto hasta que supiera que teníamos la mejor posibilidad de tener éxito con la menor pérdida posible de vidas. No había forma de que arriesgara la vida de Rose más de lo absolutamente necesario.
—Ven, —insistí, gesticulando afuera—. Vamos a caminar.
Ella abrió un ojo y me miró inquisitivamente—. ¿A dónde?
—Da lo mismo. Solo necesitamos que te tranquilices, o no estarás en condiciones de luchar.
—¿Ah, sí? —Rose soltó una carcajada mientras se ponía de pie de un salto—. ¿Tienes miedo de que salgan a la luz mi lado oscuro y mi probable demencia?
—No, me da miedo que salga a la luz el lado normal de Rose Hathaway, esa Rose que no teme saltar al vacío sin pensarlo dos veces cuando cree que lo que hace está bien.
—¿Es que hay alguna diferencia? —Me preguntó secamente.
—Sí, —respondí en un tono desinteresado—. La segunda me da pavor.
Me preparé para el golpe que sabía que quería soltar en mi dirección a juzgar por el ceño fruncido que adornaba su sonrisa, pero su expresión cambió rápidamente cuando miró detrás de mí.
—¿No te necesitarán aquí?
Observé por encima de mi hombro, viendo el bullicio alrededor mientras se hacían los planes finales. Había trabajado más de doce horas y había perdido muchas horas de sueño entre turnos de vigilancia y reuniones. Entre eso y planeando ataques, rescates, y más... le había dedicado demasiado de mi tiempo, tanto a esta escuela como a este trabajo, el día anterior. Sin contar lo que había trabajado en las últimas semanas, meses y más.
—No. Lo que están haciendo ahora, principalmente, es esperar a que lleguen los demás, y en este momento cuentan con gente de sobra para colaborar en la planificación del ataque. Tu madre lo está dirigiendo.
Todo lo que quería en este momento era estar con Rose. Había tenido que desprenderme de ella tan rápido después de nuestro momento en la cabaña y me arrepentía terriblemente de eso, aunque no podría haberlo evitado. Si creyera que era correcto o posible, me hubiera encantado robármela por unas pocas horas, pero sabía que era imposible. Tendría que conformarme con un paseo por el momento.
—Está bien, —sonrió—, vamos.
Caminar por el campus a la luz del día era probablemente más extraño para ella que para mí. Estaba acostumbrado a realizar turnos regulares de patrullaje mientras los demás dormían, pero ella parecía asombrada por el cambio de escenario actual. De acuerdo, también había algunos cambios que me resultaban extraños hasta a mí. Manchas de sangre y otros signos de la batalla reciente.
Poco a poco, la alejé de la mayoría de los resultados de la pelea, prefiriendo no concentrarme en ello. Terminamos cerca del estanque donde todo había comenzado hace solo un día.
—Me contaste que tenías una teoría sobre el porqué se debilitaron las defensas.
Parecía como si Rose casi hubiera olvidado todo lo demás, pero se quedó mirando la escena del crimen—. El grupo de Jesse realizaba su iniciación aquí, junto a las guardas. Sabemos que las estacas pueden anularlas porque los elementos actúan unos contra otros, ¿no es así? Creo que la razón es la misma. Sus ritos de iniciación implicaban el uso de todos los elementos, y creo que anularon el poder de las guardas del mismo modo.
—Sin embargo, la magia se usa todo el tiempo en el campus, —señalé, jugando el papel del abogado del diablo una vez más—, en todos los elementos. ¿Por qué nunca antes había sucedido esto?
—Primero, porque la magia no se suele utilizar justo encima de las guardas. Éstas se encuentran en los límites del campus, de manera que ambas fuerzas no entran nunca en conflicto.
Asentí, pero aún me parecía una teoría inestable. Las guardas de la Academia eran amplias, al igual que las de la Corte, pero ese no era siempre el caso. Algunos lugares, como las residencias, solo tenían guardas que apenas llegaban hasta el umbral de las casas.
—Además, creo que hay una diferencia en el uso que se hizo de los elementos. —Rose sacó la estaca que había conseguido de la funda en su cadera y la palmeó suavemente—. La magia es vida, que es la razón por la cual mata a los Strigoi y por la que éstos no pueden atravesarla. La magia de las estacas se utiliza como arma, y la magia de las sesiones de tortura se usó del mismo modo. Creo que cuando se utiliza de esa manera negativa, anula la magia positiva.
Miré las marcas de piedra de las líneas de las guardas—. Increíble. Nunca pensé que eso fuera posible, pero tiene sentido. El principio es realmente el mismo que el de las estacas. —Sabía que Rose a menudo minimizaba su propia inteligencia cuando se trataba de cosas de naturaleza académica, pero era realmente brillante. No muchos estudiantes podrían encontrar la manera de sobrevivir dos años completamente solos a los quince años con una princesa pérdida a cuestas, y mucho menos hacerlo mientras trataban de evitar que los guardianes los encontraran. Del mismo modo, no muchas personas podrían haber resuelto éste dilema—. Has pensado mucho sobre esto.
—No sé. —Se encogió de hombros—. Es como si todo cobrara sentido en mi cabeza.
Pude ver que algo de enojo comenzaba a crecer en ella y asumí que sus pensamientos comenzaron a volverse hacia Jesse y el grupo que había atacado a Lissa y desencadenado todo este lío. Conociendo las consecuencias de sus acciones, pude entender por qué estaba molesta, pero no había nada que pudiéramos hacer al respecto ahora. Lo hecho, hecho estaba y todo lo que podíamos hacer era aprender y seguir adelante.
—Idiotas, —murmuró.
Al menos podríamos estar de acuerdo en eso.
Cuando el viento de la primavera comenzó a levantarse, Rose se ajustó la chaqueta con más fuerza. Si bien no había nadie a la vista, aún estábamos a la vista de todos y no podía simplemente abrazarla para protegerla del viento.
—Vamos. Volvamos adentro.
No pasó mucho tiempo en nuestro camino de regreso hacia el campus para que nos encontráramos con la cabaña. La forma en que ambos tratamos cuidadosamente de no reconocer su presencia o incluso admitir que algo había sucedido fue prácticamente dolorosa. Hubiera sido más fácil simplemente decir algo, pero como ninguno de los dos lo habíamos hecho todavía, no sabía cómo comenzar. ¿Querría ella siquiera hablar sobre eso? ¿Lamentaba lo que había pasado o no quería que continuara? Si así era, ¿qué significaría eso? Esperé, sabiendo que usualmente era Rose quien planteaba los temas difíciles o incómodos, pero parecía que ésta vez iba a dejar que yo tomara la delantera.
—Rose, sobre lo que sucedió…
—¡Lo sabía! —gimió, mirando hacia otro lado—. ¡Sabia que esto iba a pasar!
¿Qué era lo que sabía? Ni siquiera yo sabía qué vendría después, ¿cómo podría saberlo ella?—. ¿Que iba a pasar qué?
—Esto. La parte en la que tú me das el sermón de que lo que hicimos estuvo mal y que no deberíamos haberlo hecho y que nunca volverá a pasar. —Su boca se cerró rápidamente, como para ocultar las palabras que escapaban a borbotones de ella, pero parecía aterrorizada de que ya hubiera dicho demasiado.
Por otro lado, estaba completamente sorprendido. No había podido pensar en nada más que en ella en cualquier momento libre que tenía en el que no estuviera pensando en mi supervivencia, en un rescate, o en cómo evitar que la academia colapsara a raíz de la destrucción. Me la pasaba pensando en su seguridad, en su sonrisa o la forma en que se veía cuando yacía desnuda debajo de mí. Dios, ¿cómo no podía verlo?, ¿cómo no podía darse cuenta de ello?
—¿Por qué piensas eso? —Le pregunté.
—Porque así es como eres. Siempre haces lo correcto, y cuando haces algo que está mal, entonces tienes que arreglarlo y hacer las cosas bien. Y sé que me vas a decir que lo que hicimos no debería haber ocurrido y que ojalá…
No escuché el resto de lo que estaba diciendo, me aseguré rápidamente de que aún estuviéramos solos antes de llevarla a la sombra de un árbol cercano, y la besé. La besé porque lo que estaba diciendo era una completa tontería y necesitaba saberlo con absoluta certeza, y si mi negligencia desde la noche anterior la había hecho dudar de que la amaba absolutamente con cada fibra de mi ser, entonces le estaba fallando como hombre.
Así que la besé hasta que la sentí derretirse en mi abrazo, y la besé un poco más, solo por si acaso. Cuando finalmente me alejé, presioné mis labios en su frente y disfruté la sensación de tenerla en mis brazos. Solo había pasado un día desde la última vez que la había abrazado, probablemente incluso menos que eso, sinceramente, pero a mí me parecía una eternidad.
—No creo que lo que hicimos estuviera mal, —insistí en voz baja—. Me alegro de que lo hiciéramos, y si pudiéramos retroceder en el tiempo, lo haría de nuevo.
—¿De verdad? ¿Qué te hizo cambiar de opinión?
—Que resulta difícil resistirse a ti —me encogí de hombros, abrazándola con más fuerza cuando ella fingió retorcerse para escaparse de mi agarre en represalia por mi broma—. Y... ¿recuerdas lo que dijo Rhonda?
Ella se apartó, mirándome con cierta curiosidad—. Algo acerca de que ibas a perder algo…
—"Perderás lo que más valoras, así que atesoralo mientras puedas." —Las palabras de Rhonda aún me perseguían en ocasiones, y dudaba que pudiera olvidarlas incluso si lo intentara.
—Espera, ¿crees que voy a morir? ¿Por eso te acostaste conmigo? —Rose parecía casi ofendida ante ese pensamiento.
—No, no, por supuesto que no. Hice lo que hice porque... créeme, no fue por eso. —Honestamente, la idea de perder a Rose de una forma u otra podría haber jugado un papel muy importante, pero ciertamente no era la única razón de mi decisión de seguir adelante con ella. Dios, esto sería mucho más fácil de explicar en ruso.
—Independientemente de los detalles, o de si es cierto siquiera, tenía razón en cuanto a la velocidad con la que todo cambia. Intentamos hacer lo correcto, o más bien, lo que otros dicen que es lo correcto. Pero a veces, cuando eso va en contra de lo que somos... tienes que elegir. Incluso antes del ataque Strigoi, al ver todos los problemas con los que luchabas, me di cuenta de lo mucho que significas para mí. Eso lo cambió todo. Estaba preocupado por ti, muy, muy preocupado. No tienes idea. Y resultó inútil tratar de comportarme como si fuera capaz de poner alguna vez la vida de cualquier Moroi por encima de la tuya. Eso no va a suceder, da igual lo mal que otros digan que está, y también decidí que me tenía que enfrentar a ello. Una vez tomada esa decisión... no había nada que nos detuviera. —Me detuve, dándome cuenta de repente, que una vez que había empezado a hablar desde mi corazón, todo había salido tan rápido que no me había dado cuenta de lo que había dicho. Mientras le retiraba el pelo de los ojos, me corregí—. Bueno, que me detuviera a mí. Hablo sólo por mí mismo, no pretendo hacer como si supiera con exactitud por qué lo hiciste tú.
Con apenas unos segundos de pausa, me respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo:
—Lo hice porque te amo.
No pude evitar reír, acercándola y besándola de nuevo porque no podía creer que hubiera encontrado una mujer tan increíble, y que ella hubiera decidido conformarse conmigo cuando merecía a alguien mucho mejor—. Eres capaz de resumir en una frase algo que a mí, para expresarlo, me lleva todo un discurso.
—Porque es así de simple. Te amo, y no quiero seguir fingiendo que no es así.
—Yo tampoco. —Tomé su mano cuando comenzamos a caminar hacia el campus, todavía escondidos en la seguridad de las sombras—. No quiero más mentiras.
—Entonces, ¿qué pasará ahora? Con nosotros, quiero decir. Una vez que todo esto termine... con los Strigoi...
Es cierto, creo que parecía una contradicción directa decirle eso mientras la mantenía en las sombras—. Bueno, por mucho que odie afirmar tus temores, tenías razón en una cosa. No podemos volver a estar juntos… durante el resto del curso escolar, quiero decir. Tendremos que mantener las distancias.
Pude ver una pequeña punzada de decepción en sus ojos, pero ella asintió de todos modos. Sabía que sería aún más difícil que antes, pero esperaba poder obtener permiso para sacar a Rose del campus por su cumpleaños o poco después. Al principio había planeado un viaje bastante inocente, pero tal vez podríamos tener una cita más oficial si Rose así lo quería.
—Cuando te gradúes y estés ahí afuera con Lissa... —continué dándole unos segundos para que me entendiera.
—Vas a pedir que te trasladen, ¿verdad? No serás su guardián.
—Es la única forma en que podemos estar juntos.
—Pero en realidad no estaremos juntos.
—Quedarnos los dos con ella nos sitúa ante el mismo problema: que me preocuparé más por ti que por Lissa, y ella necesita a dos guardianes plenamente dedicados a ella. Si consigo que me trasladen a algún lugar de la Corte, estaremos cerca el uno del otro todo el tiempo. Y en un lugar seguro como ese, hay más flexibilidad con los horarios de los guardianes.
Rose mordió su labio, analizando el problema en su mente por un momento. Obviamente, no era el final de cuento de hadas que ella esperaba. Sin embargo, esos no existían para nuestra raza. Lo mejor que podíamos esperar era momentos de felicidad intercalados con momentos de no estar hundidos en la soledad. A la larga, Rose y yo tendríamos mucha más suerte de lo que muchos podrían tener. Era casi demasiado bueno para ser verdad.
—Bueno, en realidad es posible que nos veamos más si protegemos a diferentes personas —señaló, sonriendo de repente al darse cuenta de ello. Asentí de forma alentadora—. Podremos tener tiempo libre a la vez. Si ambos estuviéramos con Lissa, estaríamos intercambiando turnos y siempre estaríamos separados.
Estaba feliz de que después del impacto inicial de las noticias, ella comenzara a ver las posibilidades. Sin embargo, cuando la espesura de los árboles comenzó a aligerarse delante de nosotros, comenzamos a reducir la velocidad, saboreando nuestro último momento de privacidad juntos.
Justo antes de llegar a la civilización, pensé en darle una última advertencia. Otro pensamiento había estado plagando mi mente y era algo que pensaba que debería recordarle, solo en caso de que ella quisiera terminar con esto antes de que todo llegara a un punto crítico.
—Pronto cumplirás los dieciocho años, pero aun así... cuando esto salga a la luz, mucha gente no estará muy feliz al respecto.
Rose parecía completamente imperturbable—. Sí, bueno, ya se las arreglaran.
—También tengo la sensación de que tu madre va a tener una conversación muy desagradable conmigo.
—Estás a punto de enfrentarte a unos Strigoi, ¿y es mi madre quien te da miedo? —Ella me miró como si tuviera dos cabezas.
Pude ver a que se refería. Desde una perspectiva externa, una mujer de sólo metro y medio de estatura no debería parecer nada ante mi estatura de más de dos metros, y ciertamente no debería de parecer la amenaza más significativa en comparación con un grupo de Strigoi. Pero había aprendido a nunca subestimar a un oponente en función de su apariencia—. Ella es de peligro. Es muy dura como para no tomarla en cuenta. ¿De quien crees que lo heredaste?
Ella se rió, golpeando mi pierna con su cadera—. Todavía es un misterio que te molestes si quiera en perder tiempo conmigo.
La detuve, tirando de ella para apretarla a mi pecho—. Vales la pena, créeme.
Y aprovechando lo último del resguardo de las sombras del bosque, la besé por última vez, sin saber cuándo podría volver a hacerlo. Rose me hacía sentir más grande que la vida misma, y con ella a mi lado, podría apoderarme del mundo. Juntos, podríamos hacer cualquier cosa.
Bueno chicas, ahora si puedo decirles con certeza que éste fue el último capítulo feliz para Rose y Dimitri en mucho tiempo. Y tengo que darle todo el crédito de éste capítulo tan bonito a Gigi256, creo que supo regalarnos exactamente la dosis necesaria de amor y ternura por parte de Dimitri para calmar nuestros agitados corazones que pronto volveran a sufrir aún más.
Díganme que les pareció, me encantó el hecho de que Dimitri siempre creyera ciegamente en Rose, y su dilema interno entre querer dejar a Rose atrás en la misión y saber que a eso se dedicaría toda su vida me pareció hermoso. Y su último pensamiento, eso de que con Rose a su lado podría apoderarse del mundo, me llegó al corazón porque lamentablemente es lo que él desea hacer como Strigoi, convertir a Rose para apoderarse del mundo literalmente.
Bueno, ya sólo faltan dos capítulos, para que Shadow Kiss termine y comencemos con uno de los libros que más trabajo me costó leer: Blood Promise.
El próximo capítulo espero terminarlo pronto, y lo subiré cuando lleguemos a los 2000 reviews.
De verdad, déjenme sus comentarios contándome cómo las hizo sentir éste capítulo porque necesito apoyo moral ;)
Cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.
