Aquí estoy con la continuación de la historia espero que les este gustando sin más que decir, comenzamos.


La semana paso entre pláticas, lecturas de libros por las tardes y prácticas para que ella pudiera caminar de nuevo.

El día de la cena llego, Hinata ya podía mantenerse en pie pero aun le faltaba para poder caminar normalmente por ella misma, mientras terminaba de arreglarse tocaron la puerta de su habitación, su esposo entraba vestido con su habitual ropa de kazekage, mientras ella vestía un vestido azul marino ceñido al cuerpo, zapatillas negras sin tacón y un suéter blanco ligero. Su cabello amarrado en una media cola que no restiraba su cabello pero tampoco muy holgada sujeta con un broche de plata con la insignia de la aldea de la arena.

Ella lo esperaba sentada en su cama, él entro y le preguntó si se encontraba lista, al recibir la respuesta afirmativa de su parte la levantó con mucho cuidado de la cama con su arena, haciendo que esta se moldeara a su cuerpo para evitar cualquier posibilidad de lastimarla. Así la llevo hacia la salida de la mansión en completo silencio.

-Kazekage-sama, es muy amable de su parte traerme así pero…- dijo ella un poco sonrojada- realmente me gustaría caminar.

-no creo que sea bueno bajarte y que camines una distancia tan grande.

-bueno, es que yo…

-imagino que debe ser un poco incomodo para ti viajar de esta manera pero no veo otra manera de llevarte sin que te lastimes o te fatigues- dijo comenzando a caminar de nuevo- la otra opción que se me ocurre es que mandemos un mensaje a Temari para que en lugar de ir nosotros ellos vengan a comer a nuestra casa- comento mirando su rostro para saber si estaba de acuerdo con él.

-¡no! – se apresuro a decir- está bien así- ella sentía que debía practicar para poder caminar por ella misma pero Gaara no le permitía excederse de manera que a su parecer no había mucho progreso en su recuperación.

De camino al departamento de Temari la gente que los veía les rendía sus respetos con reverencias y saludos muy formales a lo que ellos contestaban de igual manera, por supuesto que los comentarios sobre el medio de transporte y la salud de Hinata no se hicieron esperar, ella se ponía colorada con la sola mirada de la gente tenía la sensación de estar abusando de la amabilidad de Gaara, pero por lo que había comprobado anteriormente él no daría su brazo a torcer ante la petición de dejarla caminar.

El camino se le hacía eterno, nunca había ido al departamento de Temari, pero suponía que no debía estar tan lejos, finalmente llegaron, era un edificio muy grande con lo que parecían habitaciones muy lujosas, lo cual pudo comprobar cuando entraron al departamento.

Un lugar muy espacioso y adornado elegantemente, con colores sólidos y discretos, guindos, marrones, dorados… una combinación excelente.

La pareja los recibió, en cuanto la rubia vio que Gaara mantenía a una muy sonrojada Hinata puso el grito en el cielo.

-Dime que no te a traído todo el camino cargada de esta manera- dijo a Hinata.

Parecía imposible que el sonrojo de la Hyuga aumentara pero sucedió, se puso tan roja como un tomate y no se atrevía a levantar su mirada, no quería poner en mal a su esposo, pero tampoco quería mentirle a Temari. Y es que la pregunta de la rubia había sido en un tono acusador y reprobatorio que la descoloco.

-No necesitas contestarme, con tu silencio es más que suficiente- dijo un poco más tranquila volteando a ver a su hermana con mirada reprobatoria- ¡¿Qué rayos pasa contigo?!- le grito.

El silencio se hiso presente por unos segundos, mas la Hyuga fue quien salió asombrosamente al rescate y defensa de su esposo.

-Él procuraba mi bienestar Temari-san- hablo con todo el respeto que pudo, imaginaba que si hablaba de esa manera el asunto tomara un rumbo diplomático en donde los gritos e insultos no tuvieran lugar.

-¿puedes siquiera imaginar la vergüenza que Hinata ha tenido que pasar por tus ocurrencias?- continuo viendo a Gaara sin prestar atención a las explicaciones que la Hyuga daba - ¡¿te has vuelto loco?!- la voz de la rubia en lugar de disminuir iba en aumento con cada palabra que salía de su boca.

-Solo trato de protegerla- dijo con una calma a prueba de la insistencia del tono de su hermana.

-muy bien todo el mundo…- hablo finalmente Shikamaru- cálmense; Gaara, baja a Hinata por favor, Hinata, tranquilízate, Temari, relájate he invítalos a pasar- termino de decir mientras cerraba sus ojos para tomar aire- vaya, que problemático…- dijo en voz baja mientras él también se hacía a un lado para que pudieran pasar.

La pareja avanzo lentamente al comedor en donde se encontraban listos cuatro lugares, todo muy elegante y en perfecta armonía con el resto del lugar.

Temari se apresuro a poner la comida en la mesa para que la cena tuviese lugar.

Y así pasaron una velada tranquila entre bromas y provocaciones por porte de los anfitriones, sonrojos de la Hyuga y gestos imperceptibles del Kazekage.

-¡mmm Hinata!- dijo Temari aun sin terminar su bocado- tengo algo que va a gustarte mucho, ven, vamos a mi recamara- dijo viendo que ya habían terminado de cenar. Se levanto de la silla, tomó la mano de la ojiblanco y con mucho cuidado la dirigió por el lugar hasta desaparecer de la vista de los hombres.

-jamás pensé ver a Temari de esta manera- dijo Shikamaru recargando su peso en sus antebrazos que descansaban sobre la mesa.

-¿cómo?- pregunto un poco distraído por seguir buscando a su esposa con la mirada.

-Entusiasmada- contesto sonriente al ver la preocupación de Gaara por su esposa.

El kazekage recordó cuando su hermana apenas y demostraba el sentimiento que tan abiertamente expresa ahora por Shikamaru, y sí, lo reconocía, su hermana estaba actuando con Hinata como cuando conoció a su novio.

-ella está muy feliz por ti- continuo el ninja- y está completamente convencida de que ustedes pueden llevarse muy bien y hasta… llegar a amarse- hiso una pausa para evaluar el semblante de su acompañante- y…

-ella casi nunca se equivoca- dijeron al unísono.

Ambos rieron bajo por la coincidencia de haber dicho aquellas palabras al mismo tiempo y de conocer tan bien a la rubia.

Mientras tanto en la recamara de Temari.

-seguro que encuentras un modo de estrenar este regalo- dijo la rubia mientras sacaba de una bolsa azul un conjunto de lencería negro con encajes rojos y los balanceaba en sus dedos con una sonrisa malévola en su rostro.

-¡Temari-chan!- grito con cara de espanto.

-tranquila Hinata, no grites tan alto si no quieres que mi hermano vea este regalo antes de tiempo- dijo sin una pizca de culpabilidad.

Los ojos de Hinata casi se salen de sus cuencas al ver que no solo era ese conjunto sino otros cuatro pares más en distintos colores y diseños, pero todos igualmente sexy, atrevidos y reveladores.

-¡no puedes rechazarlos ¿entendido?!- dijo la rubia extendiendo su mano con la bolsita azul hacia donde estaba la otra chica.

La Hyuga indecisa de tomar el regalo o no, tardo unos segundos antes de tomar la bolsa para salir de la habitación antes de que a Temari se le ocurriese regalarle alguna otra cosa que por cuenta propia jamás tendría en su guardarropas.

Apenas llegaron las chicas al comedor ambos hombres se levantaron para recibirlas y Gaara se apresuro a despedirse.

Una vez en la puerta del departamento.

-mas te vale que regreses con ella en brazos antes de que la vuelvas a levantar con esa arena tuya ¡¿me oíste?!-sentencio la rubia.

Hinata no hizo más que ruborizarse mientras que Gaara solo asentía con fastidio.

Por supuesto que Gaara se percato de la bolsa que llevaba su esposa en las manos mas no menciono nada hasta después de varios minutos de camino ya había pensado en usarlo como una manera de romper el hielo. Siendo el silencio algo incomodo la pregunta millonaria no se hiso esperar.

-¿Qué te ha regalado?- quiso saber el pelirrojo.

Hinata que caminaba lento y que seguía ruborizada por creer que su lentitud para caminar comenzaba a irritar a su esposo, se puso como un tomate, cosa que no paso inadvertida para su esposo.

Y con toda la pena que su cuerpo podía soportar contesto.

-len… len… ce… ria…- la vergüenza era tal, que sentía que se desmayaría en cualquier momento.

Los ojos de Gaara que se encontraban viendo hacia el frente viajaron de inmediato a su esposa solo para encontrarse a una muy avergonzada Hinata que se tambaleaba por semejante presión que sentía. Y antes de que siquiera pudiese preguntarle si se encontraba bien la chica se desplomo frente a él, por supuesto cayendo en la suavidad de su arena.


Bueno hasta aquí nos quedamos, se que ha estado muy corto este cap. pero tratare de actualizar lo mas puntual que pueda para compernsar los que me queden asi cortitos como este va?. Muchas gracias por leer y dejar sus cometarios, nos leemos la próxima. Bye bye