Ora si, por fin, no puedo creerlo creo q estoy temblando, es el capitulo mas largo de todos, y el mas especial para mi. Para empezar me gustaría aclarar q esta vez, en vez de q una raya anuncie el cambio de perspectiva de la escena y el personaje lo hace el párrafo de un poema, q es el q el dio el nombre al capi tmb.

Contestare antes a sus reviews pues no quiero hacer muchos comentarios después de que lean, a las chicas con cuenta ya les conteste.

Reviews:

Any chan: Me gusto la canción, incluso le queda un poco jeje, Veg tiene ahora entre 31 y 32 años, aunq tal vez se vea un poco mas grande, la milicia puede envejecerlo a uno (si como si yo alguna vez hubiera pertenecido ¬¬!) En cuanto a la pertenencia de Veg…como le digo a Dodoro "no te keda otra q compartirlo, q mira io les hago creer q lo comparto nomas por q si confieso q es solo mío se me echa encima una horda de admiradoras q seguro eso termina en una horrorosa batalla campal digna de un corrido q se cantara por años y años cuando todas decidan q el gran príncipe les pertenece a cada una de ellas y al final de todo Bulma, como la "princesa" terrícola q es, se ría sobre nuestros maltratados cuerpos denotando así su superioridad y vaya y le de un beso a SU príncipe para nuestra humillación T.T creo q me apasione explicando eso jejeje" Disfruta el capi q tiene mucho amor, pues es especial, muy especial.

MaTuR3: Holaaa, q honor de veras q hayas decidido dejarme review, siempre les agradezco q se tomen su tiempo para incluso solo leer, ojala te siga gustando cuídate mucho y nos vemos luego.

Angelica: En este capi se despejaran muchas muchas incógnitas, oh no sbs lo emocionada q estoy, espero me dejes review pronto pues tu eres de las que han seguido mi fic desde el inicio, no menosprecio a ninguna de las otras, todas son igual de importantes para mi, pero ya me acostumbre a tu compañía, ojala te guste el capi tanto como a mi. Cuídate y hay nos leemos jiji

Si Adickdelta y Mirna leen esto ¿Dónde andan? Las extraño, y tmb a Evely q tiene rato q no se de ella, y de otras tmb q orita no recuerdo bien el nick, pero pueden estar seguras q las hecho de menos.

Si deciden leer mientras oyen alguna canción les recomiendo "Bittersweet" de Whitin Temptation o "Never too late" de 3 Days Grace, nada q ver una con la otra pero fueron las q me inspiraron para este capi.

PaRa SaReS DrAvEn…FeLiZ cUmPleAñOs My LoVe, AiShItErU

Basado en mil inspiraciones de canciones, recuerdos, películas, deseos, videos, libros, poemas, pensamientos, sensaciones y sentimientos…

Luz de Luna

Capitulo 25: Tu Aroma

Mas de dos meses pasaron desde aquel día en que el secuestro de Bulma Briefs se convirtió en el tema de conversación de todos en Chiconcuautla, un tema que se había desarrollado al punto en que la mas famosa versión era que a Bulma se la habían llevado una banda de delincuentes para ofrecerla como sacrificio en un ritual satanista, que Vegeta se había enfrentado a ellos valerosamente y sin armas y que Goku había llegado justo a tiempo para salvarlos cuando había herido al valiente esposo de la chica de exótica belleza, que los satánicos median casi dos metros y que eran tan fuertes que por sí solos podrían cargar enormes piedras de hasta cien kilos y que todos habían logrado huir para volver algún día a terminar lo que habían empezado, ningún cuerpo se había encontrado en el supuesto campamento de los delincuentes pero si un montón de instrumentos de tortura y una cruz para el sacrificio y hasta se decía que el mismísimo presidente municipal se estaba haciendo cargo del caso. Si bien todo ello era falso, excepto por la parte en que Bulma si iba a ser parte de un ritual que de satánico solo tenia la crueldad, poco había afectado la imagen de los tres protagonistas, pues siempre habían sido un jugoso tema de chismorreos. El chisme se vio alimentado cuando Vegeta abandono su trabajo en la hacienda Montalvo y el que ahora Bulma trabajara como mecánica. Hasta la fecha no habían podido escuchar la historia real de los que vivieron aquel episodio pues aunque Bulma era sociable y platicadora, nadie había podido sacarle una sola palabra, con Vegeta ni lo intentaban y Goku era un despistado que quien sabe como les cambiaba la conversación. Incluso habían intentado sonsacarle la verdad a la doctora de la que, estaban seguros, estaba bien informada, pero ella con su autoritaria figura había hecho que se arrepintieran de su atrevimiento.

Era la mañana de un soleado sábado cuando Lety y Yayis se dispusieron a hacer la limpieza profunda de las oficinas de correos que se hacia cada cuatro meses, limpiaron los muebles, vaciaron los cajones y los escombraron, movieron algunos muebles para trapear debajo de estos y fue entonces cuando las encontraron. Multitud de cosas perdidas, que por fuerza de su caída habían terminado en lugares inalcanzables. Tomaron las cartas, algunas un poco amarillentas y las colocaron en el cesto que les correspondía, si eran para alguien del pueblo o si eran para enviarse lejos. Comentando como estaban, el nuevo chisme sobre la pelea en la casa Montalvo y la huida de Isabela de su casa y lo que este acontecimiento podría tener que ver con la "amistad" que la muchacha llevaba con Vegeta Ouji, no tomaron mucho en cuenta las cartas que habían encontrado ni para quien se dirigían.

He conocido el miedo

La suerte de conocerte

La vida en que te miento

El dolor de no verte

El sol resplandecía fuerte sobre el Este, la cercanía del verano sofocaba la poca frescura restante de la primavera. Se sentó sobre aquella extraña roca plana que parecía un banquillo labrado por la naturaleza. Miro a su alrededor frustrado, solo había hecho el traslado del material para la cerca y ya se sentía agotado. Unos pocos meses mas y su regalo de bodas se convertiría en regalo de aniversario y al paso que iba era mejor considerarlo así.

Tomo agua de su botella y descanso mientras recuperaba las energías a la sombra del pino que protegía la roca. Lo bueno era que ya había hecho las mediciones correspondientes y marcado el perímetro del terreno. Para no perder el tiempo por completo volvió a analizar los acontecimientos del rapto de su mujer. Aun no sabían la identidad de aquel psicópata, era un completo desconocido para todos en el pueblo y sus cercanías, había tratado de encontrar alguna relación con Brolly Tonkeda con ayuda de sus contactos pero este seguía con su vida normal como si Bulma nunca hubiese existido, incluso no había intentado encontrarlos de nuevo después de que les perdió la pista en Puerto Vallarta ¿Por qué los había escogido ese sujeto? Si, lo admitía, Bulma era única y demasiado hermosa para su propia seguridad pero él estaba seguro de que no la había encontrado por casualidad, que debajo de todo había una razón pero aun no la encontraba, pero la encontraría, también de eso estaba seguro.

Había posado inconscientemente su mano izquierda sobre su cicatriz pues por mucho que quisiera negarlo la herida aun llegaba a dolerle bastante, aunque solo era, como en ese momento, cuando hacia un esfuerzo extremo. Esto lo fastidiaba muchísimo pero al menos ya andaba por aquí y por allá sin que Bulma estuviese atrás de él o estuviese tercamente cuidando cada uno de sus movimientos o lo sostuviera aunque solo estuviese quieto de pie.

Suspiro mirando el trabajo que tenía por delante. Había pensado en ahorrárselo y mandar a que alguien lo hiciera, pero ahora lo que tenía que hacer era ahorrar dinero, ya no tenía trabajo y a Bulma tampoco le iba de maravilla como mecánica pues en ese pequeño pueblo escaseaban los autos. Respiro profundo y se levanto resignado para seguir con su tarea bajo los ardientes rayos del sol. Tomo la pala y comenzó a cavar en la primera marca.

Llego a casa cuando el sol comenzaba a ocultarse en el oeste. La casa estaba inundada de los deliciosos aromas provenientes de la cocina, fue el primer lugar al que se dirigió pero estaba vació, sin embargo, las ollas estaban calientes y humeaban. Entro entonces en la habitación y fue cuando oyó la regadera. Sonrió maliciosamente mientras se deshacía de su ropa y de su cansancio. Entro en el baño y abrió de golpe la cortina que separaba la regadera. Para su desilusión Bulma ya sabia que estaba ahí por lo que no logro espantarla.

- ¿Puedo unirme? – pregunto sensualmente

- ¿Dónde demonios andabas? – le contesto con una pregunta mandona. Él ignoro su tono enojado y la abrazo por la cintura dejando que el agua tibia lo mojara también.

- Trabajando – contesto con simpleza

- ¿Se puede saber en que? – inquirió dándole la espalda y tomando el jabón para lavar su cuerpo ignorando a su vez sus insinuaciones

- No – respondió secamente y comenzó a besar su cuello bebiendo las gotas de agua que en el habían

- Contéstame bien – reclamo con un hilo de voz y él vio satisfecho como a pesar del agua tibia su blanca piel se erizaba.

El volvió a ignorar sus reclamos haciéndola perder la coherencia de su enojo cuando le quito el jabón y comenzó a recorrer su piel con el dejando que también sus dedos la tocaran, ella tembló ligeramente y se giro aun entre sus brazos, le dedico una enorme sonrisa, pero él sabia que aquella sonrisa era peligrosa, no pudo reaccionar a tiempo cuando ella puso su mano sobre su aun no completamente cicatrizada herida y presiono con un poco de fuerza haciéndolo inclinarse por el dolor y que un gemido traicionero se escapara de su boca. Tomo su mano con brusquedad y la aparto mirándola con reproche.

- Ya no te dolía, solo te duele cuando haces un esfuerzo grande ¿Dónde estabas? ¿Acaso con Isabela? ¿Tú sabes donde esta? – lo interrogo de manera letal pasando por alto la mirada peligrosa que él le dedicaba

-Trabajando – le rugió dejando atrás todo intento de seducirla - y ya te dije que no sé donde carajo se metió esa muchacha ya tuve suficiente con su hermano y su padre atosigándome todo el tiempo, no renuncie a la hacienda para que tu también me estés fastidiando con eso

- ¿En que trabajas? ¿En donde? – continuo interrogándolo con las manos en las caderas y sin cambiar su autoritaria expresión. Él solo le dedico otra mirada envenenada e hizo amago de irse pero ella tomo su brazo para detenerlo.

- ¿Dónde estabas? – volvió a preguntarle en un murmullo suplicante. Suspiro antes de voltear a verla y volver a contestar por tercera vez

- Trabajando mujer deja de hacerte ideas estúpidas, ni se donde esta Isabela ni me importa, le agradezco lo que hizo por nosotros, pero ella sigue sin ser nada mas que una muchachita agradable, no me interesa como mujer, ni me intereso ni me interesara

- Pero…¿En que trabajas? No has vuelto a la hacienda – pregunto con mas cuidado, el respiro profundo buscando una respuesta que la dejara tranquila y no revelara lo que tanto le había costado mantener en secreto

- No puedo decirte pero prometo que lo hare, en cuanto termine – el inconfundible brillo de la curiosidad resplandeció en sus ojos azules – no voy a decirte – advirtió antes que comenzara a molestarlo para sacarle información – Es una sorpresa – le sonrió como sabia que ella no podía resistir – no seas impaciente

- Ni siquiera una pequeña pista – pidió con ojitos de borreguito a medio morir y las manos juntas a modo de suplica, pero él había comenzado a negar aun antes de que ella terminara de hablar y la arrastro de nuevo bajo al agua tibia para terminar lo que había comenzado.

Y recuerdos de mi infancia

Recorriendo en el jardín

Observando tu mirada

Presentando una mentira

Un par de amantes sin amor danzaban al ritmo del placer que inundaba sus cuerpos, uno frente al otro. Ella creía que se había ganado la lotería. Una simple pero bonita muchacha que gastaba casi todo su dinero en embellecerse y que ingenuamente creía que todo ese esfuerzo había valido la pena, el soportar las caricias lascivas de viejos raboverdes que la recompensaban con muchos billetes mientras ella sonreía tontamente como si disfrutara todo eso. Pero ese era su momento, la oportunidad que había estado buscando desde que dejo su pueblo ¡Estaba con Brolly Tonkeda! ¡El guapísimo, millonario y poderoso Brolly Tonkeda! Si lograba conquistarlo podría tener todo lo que había soñado y mas ¡Bendita sea la hora en que se le ocurrió ir a aquella fiesta!

Un gemido broto de su pecho cuando tocó el cielo, pero él no había terminado así que continuo agitando su cadera sobre él aprovechando la convulsión que el orgasmo le había provocado para darle mas placer a su amante. Él la tomo de la cintura y la azoto contra la cama comenzando a embestirla con mas fuerza no permitiendo que su excitación disminuyera y pronto volvió a alcanzar el éxtasis y esta vez su amante la acompaño. Jadeando él se dejo caer a su lado tratando de recuperar el aliento.

- Eres maravilloso – lo halago en cuanto pudo hablar con claridad y aunque solo era un halago no le parecía ni un poco de mentira. Pero él no contesto, descubrió entonces que su mente estaba ausente - ¿Qué te pasa Brolly? ¿Tienes algún problema? – le pregunto dulcemente. Él reacciono y le miro con fijeza.

- ¿Por qué tus ojos son azules? – le pregunto desconcertándola

- No lo sé, mi madre dice que mi abuela paterna los tenía así – contesto por reflejo, él volvió a perderse en sus pensamientos

- Jamás serás como ella – le anuncio y se levanto desconcertándola aun mas – Vete – ordeno fríamente mientras entraba en el baño.

Sin saber que hacer ni comprender su cambio de actitud se quedo ahí aun esperanzada. Escucho el ruido de la regadera y se sentó en la cama con la sabana apenas cubriéndola, un poco desesperada acomodo un mechón de cabello negro y lacio tras su oreja y espero impaciente hasta que salió.

- ¿Sigues aquí? – le pregunto con indiferencia cuando la vio

- ¿En verdad quieres que me vaya? – su voz no era de suplica, era como una advertencia, tanto tiempo aprovechándose de vejetes le habían dado cierta experiencia en el manejo de los hombres.

Él sonrió pero ella no cambio su actitud, no debía bajar la guardia. El se seco y volvió a meterse en la cama, la tomo de la cintura y se dispuso a dormir contestándole sin palabras. Feliz como hace mucho no estaba se dejo arrastrar por Morfeo en los brazos de aquel maravilloso hombre.

Despertó ya entrada la mañana pero se encontró sola en la cama. Contrariada se vistió y recorrió el pent-house. Un par de muchachas limpiaban el desastre y uno que otro invitado rezagado yacía en algún sillón o en lugares menos ortodoxos como el suelo del balcón o mal acomodados sobre algún mueble. Las chicas de limpieza le sonrieron servicialmente.

- ¿En donde esta el señor Tonkeda? – solicito sin asomo de amabilidad

- ¿Es usted la señorita Beatriz? – le pregunto amablemente una de las muchachas

- Si pero te he preguntado donde está el señor

- El señor Tonkeda nos pidió que le dijéramos que la vería esta noche en el bar "Esferas de Dragón"* - Les miro contrariada, pues sabia que no la dejarían entrar, era un lugar demasiado exclusivo, apenas había empezado a planear como colarse cuando la segunda chica se acerco a ella con un sobre color crema, en el centro tenía un hermoso dragón verde que rodeaba siete esferas anaranjadas, todas con un estrellas rojas en el centro, aumentando el número de estas de forma ascendente.

- Tome señorita – le dijo tendiéndoselo – dijo que con esto le permitirían entrar – sonrió, sonrió como hace mucho no sonreía, había triunfado.

Paso otra maravillosa noche de fiesta y sexo con él y esta vez la llevo a su maravillosa mansión. Si había pensado que la mañana anterior había sido la mejor de su vida sabia ahora que estaba equivocada. Una sirvienta la despertó y le dio una hermosa bata de seda, le llevaron el desayuno a la cama, después la llevaron a otra habitación, una muy hermosa llena de luz donde encontró el armario mas grande que jamás había visto, lleno de la ropa mas hermosa a la que jamás había tenido alcance. Consciente de que debía ser cuidadosa escogió solo una hermosa blusa morada y un pantaloncito blanco con unas sandalias lilas. Encontró también en el baño de aquella habitación, productos de belleza de los que solo había oído hablar, pues eran tan caros y exclusivos que no usaban la típica publicidad, aunque descubrió también que estaban ligeramente usados. Probablemente era porque algunas chicas pasaban por ahí seguido. Eso le quito un poco de alegría pero solo significaba que debía esforzarse más. Se miro en el espejo una vez aprobando su imagen.

Su cabello negro brillante le llegaba un poco debajo de la barbilla enmarcando su rostro con forma de corazón, tenía los labios pequeños a juego con la forma de su rostro y tenían un tono rosado casi rojo que era natural. Una nariz pequeña y con forma de botón, aunque sin duda eran sus grandes ojos azules lo que mas resaltaba en ella, pues su figura era esbelta, una mujer con curvas ligeras, bien marcadas pero no demasiado notables a menos que la ropa así lo demostrara, de pechos pequeños y caderas poco prominentes, eso si, su pequeña cinturita le ayudaba a marcar esa forma de reloj de arena que tanto atraía a los hombres. Su piel era blanca, muy blanca pues siempre se había cuidado de no quemarse con el sol y perder ese hermoso tono cremoso.

Salió por fin de la habitación y recorrió la mansión con calma, admirando cada parte de ella y haciéndose ilusiones de que tal vez, si era lo suficientemente astuta, viviría ahí. Llego a la planta baja y toco gentilmente en una enorme puerta de madera labrada, que, le habían dicho, era la del despacho de su nuevo amante.

- Adelante – escucho su voz grave y varonil.

- ¡Buenos días! – lo saludo alegre

- Hola – contesto él con una sonrisa pero sin quitar la vista de los papeles que tenía delante - ¿Dormiste bien? –

- ¡Que galante! - Pensó para sí – si bastante bien – respondió con naturalidad entonces el volteo a verla, la expresión de su rostro cambio por completo y de un momento a otro le tuvo miedo, mucho miedo.

- ¿De donde sacaste esa ropa? – le pregunto con una frialdad que le hizo estremecerse de terror sin comprender porque.

- Yo…yo…de una habitación, tus sirvientes me llevaron allí, dijeron que podía tomar lo que quisiera – la ira que sus ojos destilaban aumento pero algo le dijo que estaba a salvo. Él toco un timbre sobre su escritorio y volvió su mirada de nuevo hacia ella.

- Podrías salir un momento por favor – le pidió de nuevo con gentileza. Ella asintió y salió de la habitación esperando en el vestíbulo.

Una sencilla muchacha llego pronto y llamo a la puerta. Un grito áspero de "adelante" resonó en el despacho y hasta ella dio un respingo, sintió lastima por la pobre muchacha que temblorosa entro en el lugar. Oyó la alterada voz de Brolly entendiendo poco las palabras pero agradeció no ser la chica dentro del despacho.

-…¡Les dije que le dieran ropa nueva no la ropa de ella! - ¿de ella? ¿De quien? - ¿Quién les dijo que podían disponer de lo que había en esa habitación? ¿Qué no había dicho claramente que era intocable? – Comenzaba a comprender la magnitud del asunto, pero eso indicaba que lo que ella creía como "algunas otras mujeres" en realidad se resumía a solo una y que su importancia era mas grande que si hubiesen sido varias. Maldijo su suerte y se pregunto cómo podría luchar contra algo así. ¿Pero quién era su rival?

La chica salió corriendo hecha un mar de lagrimas y el volvió a llamarla con gentileza. Le pareció increíble este cambio y aun temerosa entro de nuevo en el despacho.

- Van a llevarte de compras – le anuncio y no pudo evitar el lapsus de sorpresa de su rostro – toma – le dijo con una sonrisa y le tendió una tarjeta de crédito – gasta lo que quieras preciosa – sin poder evitarlo le embargo una gran emoción y se acerco a él alegre y lo beso efusivamente.

- Gracias – le susurro contra los labios y volvió a besarlo.

Cuando se alejo de él pudo verla. Había una fotografía de Brolly con una hermosa chica de cabello y ojos azules, se abrazaban y miraban hacia la cámara muy sonrientes.

- ¿Quién es ella? – la pregunta salió de sus labios aun antes de que pudiera pensarla claramente, él volteo un segundo hacia la fotografía y maldijo su imprudencia.

- Nadie que deba importarte – contesto como si nada y algo le dijo que era mejor dejar las cosas así, tal vez era una antigua novia muerta o algo así y por eso se había puesto en ese plan. Suspiro y asintió, le dio otro beso y se alejo de él para ir con el chofer que la esperaba junto a la puerta.

Compro solo la mitad de las cosas que le habían gustado, aun precavida que debía conquistarlo, no aprovecharse de él. Pero cuando llego de nuevo a la mansión se encontró con una revolución, algunos criados iban y venían de un lado a otro y algunos de esos extraños hombres que trabajaban con su amante también entraban y salían del garaje.

- Hola preciosa, perdona tendré que salir en un viaje de negocios – le anuncio en cuanto la vio asomarse a la puerta del despacho.

- ¿Te irás por mucho tiempo? – pregunto sin evitar el desencanto de su voz. El sonrió.

- No lo sé, debo ir por unos asuntos a Baja California y tal vez me tarde un par de semanas – dudo un momento y la miro - ¿Quieres ir? – pregunto de golpe. Se quedo paralizada sin saber que decir mientras él la miraba impaciente - ¿No quieres ir? – pregunto ahora dudando.

- ¡Por supuesto que si! – le contesto por reflejo, se sonrojo por su entusiasmo desbordado y él se rio con ternura

- Bien arregla tus cosas que nos vamos en una hora – le anuncio y ella pensó en todas sus cosas guardadas en su pequeño departamento, después miro todas las bolsas de las cosas que acababa de comprar. Se encogió de hombros, eran pocas las cosas que le importaban ahora de lo que había en aquel departamentito si ahora él la iba a financiar, la mayoría carecían de valor.

Pidió que unas muchachas guardaran las cosas recién compradas en una maleta y pidió que un chofer la llevara por las pocas cosas que necesitaría de su "hogar". Partió de él con apenas una maletita olvidándose de la vida que dejaba atrás y solo con la visión de la que tenía por delante, al lado del hombre mas maravilloso que había conocido, Brolly Tonkeda. Claro está, sin saber en donde se estaba metiendo realmente.

Y reconozco tu ausencia

Con la luna enardecida

Y pienso en tu aroma

Cuando besaste mi presencia

Tres semanas pasaron desde que Vegeta había comenzado a desaparecer por las tardes, no podía evitar que los celos la carcomieran de vez en cuando pues Isabela seguía sin aparecer por el pueblo y Antonio según se había ido a buscarla hasta Puebla sin tener aun noticias de ella, aunque se rumoreaba que estaba en Zacatlán y que se había ido allá por un hombre. Y si, decían que ese hombre era el suyo. Pero debía ser fuerte e inteligente, Vegeta volvía demasiado cansado y sucio para haber estado con otra así nomas.

Tan astuta como era logro que Vegeta aceptara que Goku le ayudara la ultima semana con ese trabajo que tanto tiempo lo tenía ocupado, a pesar de las múltiples quejas de su amado esposo. Sabía que por mucho que entre hombres se sirvieran de alcahuetes, Goku jamás la traicionaría, ni permitiría que le hicieran daño, que tranquilidad tuvo desde entonces. Pero lo que no la dejaba en paz era la curiosidad, incontables veces se había visto tentada a seguir a Vegeta para saber a donde iba, pero para su mala suerte, él le había hecho prometer que esperaría hasta que él la llevara, en nombre de su amor. Tan astuto como ella misma.

No tenía trabajo así que se quedo limpiando su casa, pero como ahora tampoco habían pasado mucho tiempo en ella los últimos días, termino pronto. Aprovechando la frescura de la tarde decidió salir a asolearse un poco. Tendió una cobija en el suelo y se acostó boca abajo y se dispuso a leer el nuevo libro que acababa de adquirir. Ni cuenta se dio cuando se quedo dormida.

Estaba en una fiesta, una de aquellas fiestas como a las que solía ir con Brolly, pero el ruido de alrededor le lastimaba los oídos y se los cubrió con las manos tratando de comprender como había llegado allí, las imágenes a su alrededor se distorsionaban y la hacían marearse, todo comenzó a girar vertiginosamente y el ruido se hacia mas fuerte. Grito con todas sus fuerzas que pararan cuando su entorno no era mas que un borrón irreconocible y un ruido espantoso que no tenia forma, se agacho y cerro los ojos. De pronto todo se volvió silenció. Abrió los ojos con lentitud y esta vez se encontró en el gran balcón del castillo, era una noche clara y sin luna en la que brillaban las estrellas con intensidad, pero el miedo se apodero de ella. Tenia que huir ¿Cómo era posible que volviera a estar ahí? Escucho pasos a sus espaldas y un estremecimiento le recorrió la espalda. Volteo con lentitud pero quien había llegado no era otro que su mejor amigo.

- ¡Goku! ¡Rápido tenemos que salir de aquí! – se lanzo frente a él desesperada, él solo la miraba de forma sombría

- Lo siento Bulma pero tú debes quedarte aquí

- ¿De qué hablas? Tenemos que irnos rápido antes de que él se dé cuenta que estamos aquí

- Él te mando aquí – contesto su amigo aun con voz fúnebre y llena de tristeza

- ¿A qué te refieres? ¿Cómo me encontró? ¿Dónde está Vegeta? – le exigió zarandeándolo de la camisa. De pronto Antonio apareció en la puerta, le sonreía con tristeza.

- ¡Antonio! ¡Antonio! Ayúdame a salir de aquí – imploro corriendo hacia su otro amigo pero cuando quiso cruzar la puerta una fuerza invisible la lanzo de nuevo hacia atrás haciéndola caer golpeándose contra el duro suelo de piedra. Goku corrió a su lado y la levanto abrazandola.

- Lo siento Bulma, lo siento tanto – le susurro al oído con la voz llena de dolor. Su mente hizo rápidamente la conexión.

- No – imploro – No por favor, no otra vez – pero su suplica fue ignorada, como tantas veces antes. Brolly apareció con la pistola en riste y una sonrisa diabólica. Un disparo y como siempre ese espantoso dolor punzante en el abdomen.

- Perdóname Bulma – suplico su amigo alejándose de ella y pasando al otro lado de la puerta junto a Antonio.

Ella coloco sus manos en la herida y contemplo la sangre que las manchaban. Y como siempre, apareció su Vegeta tarde, la tomo en sus brazos mientras ella perdía las fuerzas y caía al suelo.

- Vete – le ordeno sabiendo que no le haría caso – Vete – suplico mientras una de sus manos ensangrentadas lo empujaban para tratar alejarlo débilmente. Brolly se acercaba aun apuntándoles – Vete – imploro con los ojos llenos de lagrimas mientras veía a Brolly apuntarle a la cabeza al hombre que amaba – No, no, no…- y de nuevo el sonido de un disparo.

- Noooo – grito con el corazón acelerado, las manos le sudaban y se había vuelto a abrir aquellas pequeñas heridas provocadas por sus uñas en las palmas de sus manos al apretar los puños durante aquellas pesadillas que la habían estado atormentando esa semana.

A las lagrimas que le mojaban la cara le seguían otras ante su frustración y su impotencia. Estaba harta de aquellas malditas pesadillas, harta de sentirse débil, asustada, histérica cada vez que despertaba. Tomo rápidamente el libro y la cobija y entro en la casa.

Vegeta llego poco antes del atardecer. Inmediatamente supo que algo le había sucedido y para evitar una discusión decidió confesarle que había vuelto a tener una de esas pesadillas, odiaba ver su preocupación pero era mejor serle honesta en ese momento. La abrazo y la consoló de nuevo prometiendo que estaría bien, que nada les sucedería y al notar que no se calmaba le anuncio que por fin le daría su sorpresa, eso sin duda la animo y comenzó de nuevo a interrogarlo. La tomo de la mano y sin decirle una palabra la saco de la casa con destino desconocido. Caminaron por el bosque subiendo por el cerro, en un camino que ambos habían transitado antes. Le pregunto seguido a donde iban o si iban al lugar que ella imaginaba, pero él continuo su camino callado hasta que se encontraron con un pequeño portón ¿En que momento había aparecido aquella cerca? Goku les abrió.

-Hola Bulma, que disfrutes tu regalo – dijo su amigo y se alejo hacia el pueblo sin dejarla siquiera responder el saludo.

Por fin se encontraban apenas a unos metros del lugar. Ella ya había adivinado para entonces a donde se dirigían.

- ¿Por qué me traes al manantial? – le interrogo confundida. El sonrió abiertamente

- Shh, es una sorpresa – le guiño un ojo y continuo su camino sin ver como ella se ruborizaba.

Llegaron por fin al hermoso lugar donde nacía el agua que alimentaba el rio que rodeaba al pueblo. Bulma se adelanto un poco acercándose al agua cristalina, se agacho y comenzó a jugar haciendo círculos en el agua con su mano. Después de unos minutos se levanto y lo encaro.

- ¿Ya me vas a decir porque hemos venido? – él volvió a sonreír seductoramente

- Pues, solo quería mostrarte tu regalo de bodas, aunque mejor considéralo de aniversario – se encogió de hombros como si nada

- ¿Regalo de aniversario? – pregunto totalmente confundida, pero él solo asintió. Entonces ella miro a su alrededor tratando de encontrar alguna caja envuelta o algo parecido, él no pudo evitar reírse ante su ingenuidad – No entiendo – le dijo finalmente con una carita tierna de confusión. Por fin él se le acerco y la tomo de la cintura.

- Este lugar es tuyo a partir de hoy, no sé si quieras dejar que alguien mas entre, pero ya esta cercado, son como 8 hectáreas – ella marco ocupado. Simplemente no reacciono, se había quedado congelada – Mujer – le llamo extrañado. De pronto lo beso efusivamente haciéndolo perder un poco el equilibrio

- ¿Me estas hablando en serio? – pregunto emocionada cuando lo soltó – ¡no me lo creo! – exclamo mirando a su alrededor

- ¿Volvemos a las dudas? – inquirió burlón – en ese caso mejor me lo quedo yo

- ¡No! No, si te creo – su sonrisa era enorme denotando su felicidad. Él sonrió complacido mientras la veía ir de un lado a otro observando todo con detenimiento – Maravilloso – exclamo acercándose a un arbusto lleno de flores moradas y arrancaba una – ¡Oh Vegeta gracias! – volvió a su lado para abrazarlo de nuevo efusivamente haciéndolo trastabillar hacia atrás. El la abrazo y hundió su nariz en su cabello.

- Que bueno que te gusta – contesto con voz calmada.

- Es como tener mi propio paraíso, mi jardín – él le asintió mientras calmados escuchaban el murmullo del agua que los fue relajando. – Tengo una idea – interrumpió la calma de pronto, él la miro atentamente esperando que se explicara, pero ella solo lo besó y comenzó desabotonarle la camisa.

El sonrió contra sus labios comprendiendo sus intenciones, así que sus manos comenzaron a recorrerla con el afán de redescubrir su cuerpo. Se desnudaron lentamente, dejando que las sensaciones fluyeran a través de sus roces, comunicando su deseo y su amor con cada caricia y cada beso, escribiendo y leyendo en braille sobre el papiro de la piel del otro. Aun después que toda ropa había sido dejada de lado siguieron deslizando sus dedos sobre su amante y de pronto, sin previo aviso ella se alejo de él desconcertándolo. Ella rio un poco al ver su expresión y comenzó a entrar en el agua, procurando caminar seductora y cadenciosamente sabiendo lo que provocaría en él. Cuando el agua le llego a los muslos volteo a verlo y estiro su mano en su dirección a modo de invitación.

Ni una sola palabra salió de sus labios, pues no hacía falta, él la siguió mientras ella lo esperaba pacientemente hasta que de nuevo estuvieron frente a frente. Se sonrieron mutuamente y él la tomo de la cintura para hundirse en la fresca agua del manantial, tan diferente de la que había en el mar allá en Agustinillo, la de su noche de bodas, tan parecida a esa noche. Cada centímetro de su piel se erizo con el frio contacto del agua y el tibio cuerpo de Vegeta, tan pegado al suyo. Y así flotando en el agua ella rodeo su cintura con sus piernas y él se deslizo en su interior con suavidad. No pudieron evitar el gemido de placer que siempre brotaba de sus bocas unidas en un beso interminable cuando se convertían en un solo ser, un ser que no conocía mas que todas esas sensaciones que lo inundaban y que no existían mas allá de él mismo.

La sensación que el agua provocaba a sus cuerpos hacia diferente la experiencia, diferente en intensidad, en sensibilidad. No sabía como, ni por que, de nuevo la estaba inundando aquella horrible sensación casi olvidada, de perdida, aquella que sintió la ultima vez que hicieron el amor en el castillo, aquella ultima en otro tiempo y en otra vida, pero hizo todo lo posible por desterrarla, la alejo permitiendo que los labios de su amante le hicieran perder la razón, que su conciencia viajara a los limites mismos de la inconsciencia y volara tentándola a aparecer. Las manos de él ayudaron cuando la hicieron deslizarse un poco hacia atrás hundiéndola en el agua y atrayéndola de nuevo al fuerte pecho que la protegía, el contacto tan intimo fue quien termino por lanzarla a ese maravillo mundo en el que no existía nadie mas que Vegeta, nada mas que su amor, ese amor que no eran dos, el de ella y el de él, era uno solo, un solo ente que habitaba en dos cuerpos y se sentía completo en esos momentos.

Enterró las uñas en sus hombros mientras se estremecía entre sus fuertes brazos y el mas grande de los placeres la recorría por completo, pero él no se detuvo, él aun no la alcanzaba. La apretó con fuerza y ella rodeo su cuello con sus brazos aumentando el contacto de sus cuerpos mientras se movían mas rápidamente y con mas intensidad. Un rugido bajo y grave bellamente sincronizado con un gemido agudo y vibrante los hizo llegar al cielo, con la visión que tenían a su alrededor aquel era el paraíso mismo, su propio paraíso vuelto realidad allí en la tierra, aquel al que podrían ir y venir siempre que quisieran.

¿En que momento el agua se había vuelto tibia? No le dio importancia y comenzó a beberse las gotas de agua que brillaban sobre el hombro derecho de Vegeta.

- Bulma – le llamo en un murmullo apenas audible

- ¿Hmp? – si bien era una característica adoptada de él, también había aprendido a diferenciar y emitir los distintos tonos que lo implicaban.

- Sé…sé que no lo digo muy seguido, incluso en realidad solo te lo he dicho una vez y no fue exactamente decírtelo – después de la duda del inicio dijo todo rápida y atropelladamente lo que la hizo extrañarse, era obvio que él estaba nervioso y eso era demasiado raro, él nunca se ponía nervioso y ahora guardaba silencio impacientándola

- ¿Qué sucede Veg? – le pregunto confundida mirándolo a los ojos, vio, no por primera vez, pero si por primera vez todos juntos, todo lo que él sentía por ella. Eso la dejo sin aliento.

- Bulma yo…- se quedo estática, sin siquiera respirar esperando lo que sabia venia, algo que sin saberlo había estado esperando desde hace mucho, sin saber tampoco lo mucho que lo necesitaba. Él suspiro – Bulma te amo – dijo finalmente con su profunda y obscura mirada clavada en la suya, sin titubeos ni tampoco la menor duda.

¿De donde había venido ese sabor salado del agua que le mojaba la cara? Después de la contrariedad que le provoco dar aquella confesión tan sabida y al mismo tiempo tan callada, le miro con ternura y acaricio su mejilla.

- ¿Por qué lloras? – le pregunto sacándola de onda, así que de ahí venia el sabor salado

- Es que yo…- el nudo en la garganta producido por la emoción que esa sencilla confesión le había provocado no la dejaba hablar, no podía creer lo que acaba de escuchar, no era que dudaba de su veracidad sino que ya se había hecho a la idea que no lo escucharía, se había acostumbrado a su forma de ser.

- Tu…¿No sientes lo mismo? – le pregunto fingiendo decepción y ella le dio un manotazo que les salpico agua a los dos.

- ¡¿Como te atreves a decir tal cosa?! – el nudo en la garganta había desaparecido pero no así las lagrimas – por supuesto que te amo tonto – le hizo un puchero pues el aun sonreía con burla. Se río cuando vio su berrinche y volvió a abrazarla. Se quedaron en silencio hasta que ella comenzó a temblar de frio y le rogo que la llevara a casa para secarse apropiadamente o su piel sufriría una horrible deshidratación.

- ¡Que estupidez! ¿Como vas a deshidratarte estando en el agua? – exclamo jalándola hacia la orilla

- La piel obtiene el agua de la que bebemos no del exterior y cuando me seque se resecara mi piel por que el agua limpia el aceitito que la mantiene humectada y protegida – replico muy sabionda.

Al día siguiente ambos fueron al nuevo terreno que Bulma bautizo como "Paraíso". Vegeta se puso a remover la tierra de un claro y ella se puso a quitar la hierba mala. Goku no apareció ese día, permitiéndoles tener cierta intimidad. Cuando la noche se anuncio en el Este, volvieron a casa, exhaustos pero felices. Tuvieron una tranquila cena y a pesar del cansancio, hicieron el amor, como casi cada noche, pero les pareció que esta vez, a pesar de no haber agua y que tampoco estaban al exterior, su entrega se parecía mas a la del día anterior que a la habitual. Con la misma magia, la misma intensidad, la misma sensación.

Vegeta cayo dormido a los pocos minutos de que terminaran su acto de amor. Lo miro dormir profundamente un buen rato sintiéndose un poco culpable. No había sido del todo correcto poner una de las pastillas que Milk le había dado para dormir profundamente y sin sueños en su chocolate caliente, que ocultaba mejor el sabor amargo de la pastilla que el café y por eso lo había preparado esa noche, una trampa que había planeado no podía negarlo. Pero no era justo que además de trabajar tan duramente en el día, todavía vigilara su sueño por las noches, preocupado por las constantes pesadillas que la atacaban.

Miro el reloj de mesita. Pronto serian la una y media y el sueño no le llegaba y para que negarlo, no quería llegara. Estaba harta de temerle al simple hecho de dormir pero a pesar de las pastillas y de todo lo que hacía o dejaba de hacer, seguía teniendo aquellos sueños tan vividos, tan reales. Exasperada se puso sus braguitas y una playera de Vegeta a modo de camisón y salió a la sala y de ahí al portón, quitando los numerosos cerrojos que su sopreprotector esposo había instalado después de su secuestro.

La brisa nocturna le despejo la mente y se sentó en una de las cómodas sillas mecedoras, Misifus que la había seguido se subió a su regazo y se acurruco en sus piernas. Se quedo otro rato allí, observando la clara luna ovalada que brillaba con una luz azul, los grillos cantaban y el viento mecía la hierba perezosamente. De pronto tuvo la sensación que todo aquello se había confabulado para un suceso, un fatal suceso, la calma antes de la tormenta. Con un estremecimiento tomo a Misi y entro de nuevo en la casa y se fue directamente a su cuarto, al lado de la única persona que la hacía sentirse segura. Se acurruco bajo las cobijas y paso su brazo sobre el bien formado torso de Vegeta y acomodo su cabeza sobre su pecho, él estaba tan profundamente dormido que no la sintió ni la abrazo dentro de su inconsciencia, como a veces solía hacer.

Comenzaba a adormecerse cuando le pareció oír algunos extraños ruidos, como si un coche aparcara en el frente de su casa. Extrañada decidió averiguar que sucedía. Aun soñolienta camino con torpeza hacia la puerta y casi al mismo tiempo que habría la suya oyó que se habría la de la sala. Salió al apenas iluminado pasillo y de pronto unas luces sobre sus ojos la hicieron cerrarlos momentáneamente pues le lastimaron.

- Hola princesa – dijo quien había entrado y ella abrió los ojos horrorizada, inmediatamente su pesadilla estaba allí, Brolly le apuntaba con una pistola, no paso ni un segundo, simplemente no alcanzo a reaccionar cuando la bala le atravesó el abdomen.

Un grito desgarro su garganta y, a diferencia de su sueño, el impacto le hizo caer al suelo pesadamente ¿Estaba soñando otra vez? No, esta vez era real, los había encontrado, el dolor era mucho mayor al de su sueño, su cuerpo temblaba y sentía como la vida se le iba en la sangre que derramaba. Pero lo peor fue el terror que le inundo al escuchar a Vegeta despertar y levantarse para salir también al pasillo.

- No, no, no – le pidió débilmente pero él no la escucho, salió al pasillo y un segundo disparo lo hizo caer también tras ella.

Y desangro con lágrimas

Sangre obscura y densa

Como el lugar donde estas

Como mi mente y mi alma

Miraba por la ventanilla la poca gente que estaba aun en la calle, miro su hermoso reloj y vio que apenas pasaban de las 10. Le desespero la calma con que su chofer conducía.

- ¡Maldición Dodoria! ¡¿Qué no puedes ir mas rápido?!

- Cálmese señor Tonkeda, no ve que el inútil ya se perdió, no conocemos estos lugares, aunque me parece que son buenos para esconder algún deposito de droga, está muy alejado de todo – comento Nappa que iba a su lado

- ¡¿A mí que me importa eso!? – espeto furioso

- Cálmese le digo, pronto llegaremos, según el mapa, Chiconcuautla queda solo a 40 kilómetros de aquí, llegaremos en media hora, tenga paciencia, pronto podrá vengarse. Tú bola de manteca rosada pregunta cuál es la salida hacia allá – Dodoria gruño ligeramente pero obedeció. Respiro profundamente y dirigió su mirada al exterior - ¿Señor? – Le llamo su segundo al mando – volvió su mirada hacia su guardián para denotar que tenía su atención – Cuándo…Cuando tenga su venganza y volvamos ¿Qué hará con la señorita Beatriz? - Sin contestar devolvió su mirada a las folklóricas casas de Zacatlán. Recordando lo de aquella mañana.

Llegaron por fin después de tres largas semanas en el castillo en Baja California. No había pensado que quedarse tanto tiempo allá pero no había podido regresar sin dejar todo bien, con la deserción de Zarbon y su desaparición temía que le hubiese vendido a los "otros", y con lo rata cobarde que era no lo dudaba. Así que con mucho dolor vendió el castillo. Aunque tal vez era mejor así, podría deshacerse también del dolor que le provocaba el lugar por los recuerdos. Bety se acerco a él y lo abrazo por la cintura sonriéndole alegre.

- ¿Qué pasa guapo? ¿Por qué la tristeza? – le pregunto cuando entraron en la mansión y después de que el soltara un suspiro.

- Nada preciosa – contesto y la beso salvajemente, tratando como siempre, de imaginar que era otra a quien besaba.

Entro en su despacho y reviso con aire ausente la correspondencia. Fue cuando aquel extraño sobre amarillento llamo su atención. Beatriz entro en la habitación y en silencio se sentó en uno de los sillones. La miro un momento, tan parecida y al mismo tiempo tan distinta. Poseía un carácter fuerte y decidido, pero a diferencia de Bulma, ella si se había doblegado por completo a él y aun no sabía si eso le gustaba o no. Le gustaba el poder que tenia sobre ella, sobre esa mujer indomable para los demás, pero si ella se resistiera aun a él, le seria mas atractiva, como lo fue Bulma, su princesa.

Volvió de nuevo su atención al sobre preguntándose de quien podría venir pues no tenia remitente y al parecer provenía de un lugar con un nombre un poco extraño. Lleno de curiosidad abrió el sobre. Su corazón dio un vuelco y se quedo sin aliento al descubrir de qué se trataba. Por fin el mentado López había dado frutos. Pero lo que mas le había dolido, lo que mas le había desconcertado era descubrir que se habían casado. Su princesa se había atrevido a casarse con él. Bety corrió a su lado en cuanto noto su estado.

- Por Dios Brolly que dice esa maldita carta que te puso así – él no la escucho, y ausente sintió como el papel se deslizaba de sus dedos – Es ella ¿verdad? Otra vez esta…ramera – reacciono y tomo su delicado cuello con fuerza asustándola.

- No te atrevas a insultarla, ella es mucho mas mujer que tú y mucho no es una puta – le advirtió acercando sus rostros y con la voz cargada de furia y veneno, mientras veía aquellos ojos azules llenarse de lagrimas, pero no sintió compasión de aquella mujer que le había entregado todo y como si se tratara solo de un pedazo de basura la lanzo contra el suelo. – ¡Nappa! – grito a todo pulmón, deseaba tener ya en sus manos la sangre de la venganza.

- Brolly no vayas, por favor no vayas, ella no te merece, no merece nada de ti, quédate conmigo – le suplico la muchacha aferrándose a su pierna

- Suéltame – ordeno de la forma mas fría y cruel – ¡Nappa con un carajo! – volvió a llamar y por fin apareció el guardián principal. – prepárate iremos…- volteo para tomar el papel con la dirección de Bulma y Vegeta pero la chica, que había abandonado su pierna estaba tratando de esconderlo tras de si y en un impulso saco su hermoso encendedor y trato de prenderle fuego a la hoja, el dio dos zancadas hacia ella y sin mucho esfuerzo se la quito, después le dio un buen puñetazo en el rostro, eso la mantendría quieta. Nappa esperaba confundido junto a la puerta – Toma – le largo la maltrecha hoja que el hombresote analizo y vio como con él, que se le iba el color del rostro.

- Señor pero…no cree que debería investigar primero bien que pasa…

- He dicho que prepares todo, inmediatamente – su endurecida mirada no dio para objeciones y así, salió de nuevo de su hogar para irse a perder en la sierra poblana.

- ¿Por qué demonios no llegamos? – exigió información a lo que Nappa contesto antes de Dodoria.

- Al parecer nos confiamos señor, el camino es difícil, no es recto ya hemos pasado por alrededor de tres cerros y creo que no llevamos ni la mitad.

- Apúrense si no quieren que vuelva solo – amenazo volviéndose a perder en sus pensamientos.

Pero pasaron otras dos horas antes de que por fin divisaran aquel pueblo olvidado de Dios. Peor aun otra hora para averiguar la dirección correcta sin tener que preguntar, pues debían evitar que alguien los notara, además, no había nadie a quien preguntar, las calles estaban silenciosas y calmadas. Cuando siguieron aquel caminillo de grava pudo sentir como su corazón se aceleraba. Llegaron a una bonita y folklórica casita rupestre, pintada de morado. Nappa como siempre le abrió la puerta de la camioneta y cuando él se acero a la puerta y su hombre de más confianza hizo amago de seguirlo lo detuvo. Si iba a hacer eso, quería hacerlo solo.

Entro en la casa con lentitud con la pistola ya en la mano y una lámpara en la otra, escucho como otra puerta se abría al mismo tiempo. Entonces la vio, su calvario, su cruz, su mas grande amor y sufrimiento, su princesa. Llevaba puesta una playera de él, de ese que había osado robársela. El recuerdo de aquella noche en la torre del castillo le llego con un golpe de furia y sonriendo con malicia apunto con la pistola y la linterna, ella cerro los ojos por culpa de la segunda.

- Hola princesa – vio como ella abría los ojos horrorizada y sin pensarlo disparo.

La vio caer pesadamente y como la sangre comenzó a brotar de la herida en su abdomen, le dolió en el alma hacerlo pero era necesario, nadie se burlaba de Brolly Tonkeda. Escucho los pasos de su rival y espero a verlo aparecer para disparar de nuevo, esta vez apuntando a la cabeza, oyó los débiles intentos de la hermosa chica que amaba por detenerlo y eso lo cegó aun mas de ira. El segundo disparo y el hombre que mas odiaba cayo también, detrás de ella. Se acerco a la sangrienta escena, observando como ella se convulsionaba ligeramente por el shock pero le sostenía la mirada.

- Esto no debió haber sido así princesa, tu lo quisiste, jamás quise hacerte daño – le dijo acariciando su mejilla como si fuera el simple castigo a una niña que se ha portado mal. Miro después en dirección de Ouji, estaba boca abajo, le salía sangre de alguna herida de la cabeza y no respiraba, había hecho bien su trabajo. Volvió de nuevo su mirada a ella, al único amor de su vida – Adiós princesa, hasta nunca – le dio un beso en la frente y se levanto mirándola a los ojos.

Vio la desesperación en aquellos hermosos ojos azules que tanto amaba, vio las lágrimas caer por sus pálidas mejillas, dio media vuelta y no miro atrás. Salió de aquella casa casi en automático y subió a su auto, no dio la orden de que se fueran pero no fue necesario, salieron de aquel pueblito mientras cerraba los ojos tratando de contener el dolor en su interior. Por fin todo había terminado.

Perdiendo la cordura

Siento tu mano fría

El calor de tu mejilla

Tus heridas abiertas

Continuara…

*Si, es un pequeño guiño a nuestro amado Fandom

No tengo muchos comentarios en este momento, solo q si todo sale bien, el próximo capi se estrenara el 28 de este mes.

Y bueno si se lo preguntan, si, tiene conexión con el capitulo 2, si ya lo había planeado desde el inicio, no, no ha terminado, aun faltan muchas cosas por pasar, solo sean pacientes por favor y recuerden, cambio de summary.

Ah por cierto me atrase otro día por q de nuevo me piq y en vez de escribir dos hojas mas escribi 5 y pa colmo de males un amigo me pidió prestada mi memoria y como ya no me vio se la llevo y ahí tenia el archivo, lo bueno fue q me lo envió por mail mas tarde.

Sin mas por el momento les agradezco a todas las personitas q estén leyendo este fic, un abrazo.

Les kiere

ScArLeTh DrAvEn