Ya se me acabaron los capítulos de reserva..-.- lucho por traducir cuando estoy muy inspirada en otros Fics.. así que ténganme paciencia.. por ahora los dejo con la furia del Príncipe..!

FELIZ CUMPLEAÑOS A MI LOCA PARABATAI..! MILY BLACK QUEEN..! QUIEN YA ES ANCIANA..!

Ari Black-18: Actualizo..! aquí esta aquí esta..! disfruta..!=D

MarianaPotterWeasley: Que les hará Harry.. sabemos que su control del enojo no es muy bueno.. tiene temperamento Potter Evans.. uff la que se arma.. en fin.. espero te guste..! deja Review..!

Margarita: claro que Draco nunca jamás traicionaría al Príncipe.. es el amigo mas leal que tiene.. incluso mas leal que los Gryffindor..! y tu también deberías serme fiel..! nada de andar leyendo en ingles..!¬¬

TsukihimePrincess: Draquito sabe de lo que Harry es capaz.. aunque quisiera nunca lo traicionaría.. y esos cuatro van a aprenderlo por las malas..xD Harry no puede simplemente irse.. recuerda que Hogwarts lo mantiene a salvo de las acusaciones de Fudge.. Harry tiene sus opciones muy limitadas.. ya veremos como se las arregla.. espero tu Review..!

Ina Cel: que les hará Harry..xD hahaha conociéndolo aun tienes esperanza de que sea razonable..?xD hahaha por Merlín..xD siguen las sospechas hacia Draco.. bueno.. puede que sea.. sabe que Harry nunca sospecharía de él.. así que tiene ventaja.. espero tu Review..=D

Zara Taisho: no sientas pena por ellos.. si de verdad querían decirle la verdad a Harry lo hubieran echo.. no se hubieran dejado llevar por las ordenes de Hermione..! bueno hay personas que siguen desconfiando de Draco.. ya sabes.. duda del mas inocente.. y si bien Draco no es inocente es del que menos sospecha Harry.. así que.. bueno bueno dejo de meterte ideas en la cabeza y te dejo leer..!

Rambi89: bienvenido lector nuevo..=D

Kimy: ni idea de que es el bife..xD pero supongo que es algo sumamente malo para describir como se pondrá Harry con los Gryffindor..xD no sientas lastima..! repito no deben de sentir lastima.. si ellos sabían que estaba mal y no querían mentirle a Harry entonces no lo hubieran hecho.. que se responsabilicen de sus acciones.. ya van varias lectoras que sospechan de Lucius.. otras dicen que no es lo suficientemente inteligente..xD pero quien sabe.. todo puede suceder en este fic.. ahora lee y deja review..=D

Casiepl: Draco es fiel.. si.. pero aun puede ser.. digo.. hay muchas teorías y posibilidades.. sabiendo de lo que Harry es capaz..? bueno como se atrevieron sus "amigos" a hacerle eso aun sabiendo de lo que es capaz.. la estupidez no tiene limites.. ahora lee y disfruta la furia de Harry..=D

Aikawa baka: no... me rehúso a responder esa biblia...! no respondo nada..! huelga total..! ley del hielo seco activada..! No me importa que sea tu cumpleaños..!¬¬

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An Issue of Trust – Un Problema de Confianza

El retrato se cerró detrás de Draco y el sonido hizo eco en la habitación. Damien miró aterrado como Harry se giraba a mirarlo. Una mirada fiera iba dirigida a los cuatro. Usualmente las miradas mortales de Harry no lo afectaban, pero en esa ocasión, esas frías esmeraldas provocaron que lo recorriera un escalofrío.

-Harry, amigo, nosotros...- comenzó Ron, pero se cayó cuando Harry alzó una mano para detenerlo.

-Lo sabían?- preguntó simplemente.

Damien se estremeció al escuchar el enojo y dolor en la voz de su hermano, provocando que el cabello en su nuca se erizara.

-Te... te íbamos a decir todo...- comenzó a explicar Hermione.

-Cuando? Cuando planeaban decírmelo?- preguntó Harry, sus palabras apenas si se entendían por que hablaba entre dientes. Hermione bajó la cabeza, avergonzada. Haciendo un gran esfuerzo pudo levantar la mirada hacia el chico. Trató de explicarle.

-Sabíamos que te molestarías, pero...

-Pero decidieron ocultármelo de todas formas!- finalizó Harry por ella.

Harry avanzó unos pasos hacia ellos, con los puños bien apretados. Los cuatro, sin quererlo, retrocedieron alejándose de Harry. Los cuatro miraban fijamente al chico, listos para salir huyendo si Harry decidía atacar.

Pero Harry simplemente se quedó frente a ellos, demandando una explicación. Hermione fue la que habló, con Ron haciendo un par de comentarios mientras explicaba. Damien y Ginny estaban muy callados. No decían palabra alguna. Damien no creía poder hablar teniendo el corazón latiéndole en la garganta. Sus ojos estaban fijos en el rostro de Harry, preocupándose mas y mas al ver que la explicación de Ron y Hermione solo lo hacia enojarse mas. Deseó que dejaran de hablar.

-... así que pensamos que, una vez que atrapáramos al responsable, te diríamos todo para que tu te encargaras de él- finalizó Hermione en voz baja.

Por un momento, Harry no habló, ni siquiera se movió. Por un simple segundo, Damien pensó que tal vez Harry los perdonaría, que entendería el motivo por el que lo habían hecho. No pretendían herirlo. Solo intentaban ayudar. Pero sus pensamientos y ruegos silenciosos se rompieron en pedacitos cuando Harry los miró con pura furia.

-En que momento de mi drogada vida accedí a que tomaran decisiones de ese nivel por mi?!- preguntó, molesto, mirando a Hermione.

-No... no lo hiciste. No... nosotros solo tratábamos de... de ayudar...- comenzó Hermione con voz entrecortada.

-Ayudar? Como es que eso ayudó en algo? Me mintieron, escondieron algo tan importante! Sabían que alguien me drogaba y ustedes simplemente se quedaron ahí, mirando como sufría y pensaba que era yo el responsable de los ataques! Y por encima de todo, tuvieron la audacia de culpar a Draco!

Hermione miró a Ron cuando Draco fue mencionado, pero no dijo nada.

-Lo sentimos, Harry- dijo ella.

-Ahorratelo! Sus disculpas no significan nada!- exclamó Harry.

-Vamos, Harry. No somos el enemigo. Somos tus amigos. Todo lo que hicimos fue por ti- dijo Ron, hablando al ver que Hermione tenía lagrimas en los ojos.

-No pensé que los amigos se mentían entre si- dijo Harry venenosamente.

Sus ojos fueron hacia Damien y Ginny, de pie detrás de Ron. Ambos se estremecieron ante la fría mirada. Damien había olvidado lo mucho que dolía cuando lo miraba así.

-Y tu!- exclamó señalando a Damien- pensaba que mi propio hermano se preocuparía lo suficiente como para decirme la verdad!

Damien quería decirle que él había querido contarle la verdad. Quería decirle lo mucho que había odiado ocultarle eso. Pero su voz le falló. Sus palabras estaban atoradas en su garganta. Sabía que eso no le importaría a Harry. El hecho era que él, su propio hermano, le había mentido y le había ocultado algo tan importante. Se había quedado de brazos cruzados mientras Harry se preguntaba si él había sido el autor de esos ataques. No hubiese sufrido tanto si Damien le hubiera dicho lo que habían descubierto. Pero no lo hizo. No hizo lo que su corazón le gritaba hacer. En lugar de eso había seguido la corriente y ahora tenía tanta culpa como los demás.

Harry miró a Ginny y por primera vez desde que comenzaron la conversación, la expresión de Harry cambio de enojo a dolor. Miró fijamente a Ginny, la persona en la que había tenido tanta fe. La única persona a la que le había permitido acercarse tanto. La misma persona que se había quedado cayada y lo había visto sufrir.

No le dijo nada. Apartó la mirada y su enojo volvió rápidamente. Ginny sintió su corazón romperse ante la mirada que le había dedicado el chico.

-Quería decírtelo, Harry. De veras que si. Nunca quise hacer esto!- dijo Ginny en voz baja, desesperada por hacerlo entender.

Harry no reaccionó. Ni siquiera la miró.

-Ella tiene razón, Harry. Ginny y Damien querían decírtelo, pero yo les pedí que no lo hicieran- dijo Hermione, sin querer que Harry se molestara con su hermano y su novia. Era mejor que ella y Ron tomaran toda la culpa. Para ser honestos eso había sido su idea.

-Desde cuando necesitan tu permiso para decirme la verdad?- le dijo Harry.

-Harry! Lo siento. No se que mas decir!- dijo Hermione, ya soltaba lagrimas silenciosas.

-Si, ya te lo dijimos, nunca quisimos herirte. Tratábamos de protegerte...- explicó Ron.

Ron dejó de hablar abruptamente cuando los ojos de Harry se oscurecieron. La temperatura de la habitación bajó a niveles sorprendentes. Damien podía sentir que su piel se ponía de gallina. Harry nunca lo había mirado con tanto odio.

-No necesito que nadie me proteja!- le siseó a Ron, sus ojos oscureciéndose peligrosamente- no necesito su ayuda, ni su protección! No soy débil!- exclamó.

-Eso ya lo se. Solo quería...- comenzó Ron.

-Cállate, Ron!- lo interrumpió Harry- se lo que intentas hacer. Tratas de hacer excusas para no admitir el echo de que me mentiste y quisiste tenerme al margen de todo!- dijo Harry, su voz se alzaba mas y mas con cada palabra.

-No, eso no es verdad!- dijo Hermione, sus mejillas estaban llenas de lagrimas.

-Los cuatro, mas que nadie, deberían saber lo mucho que odio que me mientan!- Harry estaba demasiado enojado ahora, sus ojos verdes se oscurecían mas y mas y sus nudillos estaban completamente blancos de lo fuerte que apretaba los puños. Caminaba hacia ellos, su mirada paralizando a los demás.

-Harry!- dijo Ginny con miedo, pero Harry no la escuchó.

-Nunca pensé que me tratarían de este modo! Me ocultaron algo tan importante, algo que podría haberme matado! Acaso me odian tanto que me quieren muerto?

-No! No, Harry. No te odiamos para nada...- dijo Hermione negando frenéticamente con la cabeza.

-Entonces por que lo hicieron?! Por que me mintieron?!- rugió Harry con furia.

-Harry, por favor...- dijo Damien, de verdad asustado por su hermano. Harry se giró a mirarlo, sus ojos llenos de ira, y entonces pasó.

Los ojos de Harry se pusieron totalmente negros.

Esa interminable oscuridad que llenaba sus ojos cada que se molestaba, o cuando iba a destruir un Horrocruxe. Fue probablemente su instinto lo que los salvó. Los cuatro vieron sus ojos cambiar y supieron lo que sucedería. Los cuatro gritaron y se lanzaron al suelo en cuanto las ventanas se rompieron con una poderosa explosión. Los cristales rotos llovieron sobre ellos, cortando sus manos y brazos mientras cubrían sus cabezas.

Temblando de pies a cabeza, Damien apartó sus manos para mirarlas, estudiando los cortes. Vio a los otros tres hacer lo mismo. No podía creer lo que había pasado. Su mano se dirigió hacia su varita, y estaba a medio camino a su bolsillo cuando se dio cuenta de lo que hacia. Levantó la mirada para encontrarse con Harry, de pie en el mismo lugar.

Sus ojos habían vuelto a la normalidad, pero ver el verde esmeralda no lo tranquilizó ni un poco. Los miraba fríamente, sin mostrar arrepentimiento alguno ante lo que había hecho. Aun tenía pedazos de vidrio en el cabello y sus brazos y manos sangraban por las pequeñas heridas que le habían causado.

El sonido de las ventanas rompiéndose despertó a toda la torre Gryffindor. Los de sexto y séptimo año corrieron a la Sala Común, aferrando sus varitas, pensando que estaban bajo ataque. Lo que encontraron fue a los cuatro Gryffindor, sentados en el suelo rodeados de vidrios rotos, y a Harry de pie frente a ellos.

-Por Merlín! Que pasó aquí?- preguntó Dean mientras bajaba las escaleras a saltos.

Dio un involuntario paso hacia atrás al ver la expresión de Harry. De pronto, la Sala Común se quedó en un silencio mortal. Era claro lo que había pasado. Por el modo en que Harry miraba a los otros cuatro estaba claro que él había sido el culpable de que las ventanas estallaran.

Antes de que que alguien pudiera decir algo, el retrato se abrió y la profesora McGonagall entró corriendo, sosteniendo su varita. Miró la escena frente a ella y perdió todo el color en el rostro. Vio a los cuatro adolescentes en el piso de la habitación, las ventanas rotas y el vidrio cubriendo toda superficie. Se dio cuenta de inmediato que Damien estaba herido, tenía sangre chorreando por sus brazos. El cristal brillaba enredado en su cabello. Ron, Hermione y Ginny estaban igual. Había unos cuantos estudiantes en las escaleras, mirando todo.

-Que... que esta pasando aquí?!- demandó la profesora.

Ron ayudó a Hermione y Ginny a ponerse de pie. Damien se tambaleó hasta enderezarse también. Todos los ojos estaban en Harry, mirándolo, esperando que diera algún tipo de explicación. Pero Harry no dijo nada. En lugar de eso caminó hacia la puerta. Antes de poder llegar, la profesora se puso en su camino, bloqueándolo.

-Muévase- siseó venenosamente.

La profesora McGonagall no se asustaba fácilmente, pero al escuchar esa fría voz, visiblemente se estremeció. Pero se recuperó casi al instante.

-Señor Potter, asumo que esto es obra suya?- preguntó señalando las ventanas.

Harry no respondió. Damien rezaba por que Harry no le hiciera nada. Observó con miedo como la profesora se rehusaba a apartarse del camino. Los estudiantes de curso superior observaban todo.

Harry alzó la mano, seguramente para lanzar a McGonagall fuera del camino.

-Harry! No!- gritó Damien.

Harry lo ignoró. Su hechizo sin varita fue desviado por McGonagall. Ella sabía exactamente lo que el chico intentaba hacer. Los ojos verdes de Harry se fijaron en la Jefa de la Casa Gryffindor con furia. Ella lo miraba con fiereza, su varita apuntándole al pecho.

McGonagall se dio cuenta de la cantidad de alumnos que estaban aun en las escaleras, mirando.

-Todos! De vuelta a sus habitaciones de inmediato!- ordenó, su varita seguía fija hacia el pecho de Harry.

No necesitaron que se los dijeran dos veces, no viniendo de una irritada McGonagall con varita en mano. Todos corrieron escaleras arriba.

-Profesora McGonagall, esto no es...- comenzó Ginny, pero la profesora la interrumpió.

-Creo que todos debemos ir a mi oficina- dijo acercando su varita a Harry- usted primero señor Potter- dijo fríamente.

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Los cuatro Gryffindor se sentaron en la oficina de la profesora McGonagall. Ya eran las dos de la mañana. Seguían con pequeños pedazos de vidrio en el cabello y con cortaduras en sus brazos y manos. Ron y Hermione incluso tenían cortes en sus hombros. Pero parecía no importarles. Los cuatro estaban sentados frente a la Jefa de su Casa, tratando de encontrar el valor para explicarle lo que había pasado. Harry estaba de pie frente a la profesora. Ella había tratado de hacer que se sentara, pero Harry se había rehusado, incluso cuando lo había apuntado con la varita.

Antes de que pudieran decir algo, las puertas se abrieron y James y Lily entraron en la oficina, parecían realmente molestos.

-Que sucede, Minerva?- preguntó James al ver la escena frente a él.

-Estaba por preguntarle eso mismo a tu hijo- respondió.

James y Lily miraron a Harry, quien tenía puesta su usual mascara de indiferencia.

-Harry?- preguntó Lily, acercándose a él. Se detuvo al ver las heridas en los otros cuatro- por Merlín! Que pasó? Damien, estas herido! Que sucede?- preguntó.

McGonagall explicó en voz baja lo que había visto al entrar en la Sala Común. La alarma que la alertaba de que algo había ocurrido en la torre Gryffindor había sonado. Siendo la Jefa de Casa, se dirigió de inmediato al lugar para revisar. Les explicó con lo que se encontró y que Harry había intentado lanzarla fuera del camino. James y Lily estaban sin habla. Miraron a Harry sorprendidos.

Mientras que los cuatro Gryffindor veían como la situación se salía de control. Trataron de explicar lo que había ocurrido. Por que Harry había hecho lo que había hecho. Era el único modo de que no culparan a Harry por lo ocurrido.

En cuanto la profesora McGonagall había terminado de explicarles a los Potter, Hermione comenzó a hablar, antes de que James y Lily pudieran comenzar a regañar a su primogénito.

-Profesora McGonagall, tengo que explicarle algo- dijo con voz temblorosa. Todos la miraron, excepto Harry. Él se levantó y se dirigió a la puerta.

James le bloqueó el paso y estaba por tomarlo del brazo para impedirle que se fuera cuando se detuvo. Miró el rostro de Harry antes de hacerse a un lado y dejarlo salir. Harry abrió la puerta de un tirón y se fue.

-James?- preguntó Lily mirándolo, confundida por que había dejado ir a Harry. Algo en la expresión de James la hizo dejar de hablar. Parecía perturbado. Como siempre lucia cuando algo lo afectaba profundamente. Se dirigió hacia Damien.

-Que pasó?- preguntó de inmediato- que fue lo que hiciste?- le preguntó a Damien, la mirada en su rostro aseguraba que, algo en la expresión de Harry le había dicho lo que había pasado esa noche.

Damien no sabía como explicarlo. Dejó que Hermione hablara. Con lagrimas en los ojos, Hermione les dijo todo lo que había pasado. No quería ocultarles nada. Les contó sobre la poción para dormir, lo que habían hecho al descubrirlo. Como se lo habían ocultado a Harry y a todos los demás. Los cuatro explicaron lo que había pasado cuando Harry se había enterado.

La profesora McGonagall estaba en silencio, completamente sorprendida. Sus labios se perdían en una fina linea mientras escuchaba como alguien estaba drogando a Harry y esos cuatro lo habían mantenido oculto. Después de terminar la explicación, todos quedaron en silencio, esperando a que los gritos comenzaran. Damien no podía soportar la forma en que sus padres lo miraban. Pasaron al menos cinco minutos antes de que la profesora de Transfiguraciones dijera algo.

-De todas las cosas que he escuchado en mis años en Hogwarts, nunca había escuchado a alguien actuar tan estúpidamente como ustedes cuatro!

Los cuatro bajaron la cabeza, avergonzados.

-Por que, en el nombre de Merlín, no alertaron a las autoridades que alguien estaba tentando contra la salud del señor Potter? Como pudieron ocultárselo a los profesores Potter? Les debieron informar en cuanto se dieron cuenta de lo que ocurría!- continuó.

Los cuatro adolescentes no tenían palabras. Se sentaron en silencio, con las cabezas bajas, aceptando el regaño. Damien se arriesgó a mirar a sus padres. Ambos estaban completamente pálidos. Miraban hacia el suelo, como temiendo que si miraban a los chicos perderían toda calma. Sin decir nada, ambos padres salieron de la habitación, obviamente buscarían a Harry.

Damien lucia miserable hacia sus manos ensangrentadas. No quería pensar en como sería tener que dar la cara ante su familia. Que podía decir para mejorar un poco las cosas?

Después de que McGonagall finalizara de regañarles, los envió a la enfermería para que atendieran sus heridas.

-Tienen suerte! Sus heridas pudieron ser mucho peores!- les dijo mientras salían.

"Esto no puede ser peor!" pensó Damien mientras caminaba junto a los demás. No pensaba en sus heridas físicas, sino en todo el daño emocional que le había causado a Harry.

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Madame Pomfrey se sorprendió al ver a los cuatro pacientes a tan altas horas de la mañana, pero no dijo nada. Atendió sus heridas, alzando una ceja al ver los cortes en las manos y brazos, pero no dijo nada. Damien se lo agradeció. No quería decirle lo que habían hecho.

-Nunca pensé que te vería en la enfermería- le dijo a Damien mientras pasaba un algodón por las heridas en sus manos. Damien levantó la cabeza para mirarla.

-Que?- le preguntó.

-Pensé que ningún estudiante se atrevería a tocarte. Le tienen mucho miedo a Harry- le respondió con un deje de orgullo en la voz.

Damien sintió el ardor d ellas lagrimas al acumularse en sus ojos. Apartó la mirada, pestañeando rápidamente para deshacerse de las lagrimas. La enfermera tenía razón. Harry siempre lo protegía, y todos lo sabían. Nadie se atrevería a tratar de dañar a Damien. Sabían que Harry no toleraría eso. Damien sintió que se unida mas en su vergüenza. Como pudo haber tratado a Harry de ese modo? Como pudo haberle mentido así? Como pudo lastimarlo así cuando Harry siempre se encargaba de cuidarlo, de protegerlo.

Damien levantó la mano y tocó el Layhoo Jisteen que seguía al rededor de su cuello. Sacó el pendiente de entre su ropa y miró la niebla verde que contenía. La niebla verde que se suponía debía haberlo matado. La maldición asesina que Voldemort le había lanzado y que había sido absorbida por esa piedra. El pendiente que Harry le había dado, literalmente arriesgando su vida para dárselo. Damien nunca olvidaría en modo en que habían torturado a su hermano, la ira que Voldemort había mostrado cuando descubrió que Harry le había dado el pendiente a Damien.

Finalmente no pudo resistirlo mas y soltó el llanto. Dejó salir sus lagrimas. Era un terrible hermano. Había jugado con la confianza de Harry. Por que les había hecho caso a los demás? Debió de seguir sus instintos. Harry no había escuchado a Voldemort. De haberlo hecho nunca le habría dado el pendiente a Damien. Harry se había arriesgado para ayudarlo y que había obtenido a cambio? Se había quedado cruzado de brazos sin hacer nada mientras su hermano mayor sufría.

Poppy miró al sollozante chico, preocupada. Que había pasado? Trató de calmarlo lo mejor que pudo, pero sin importar lo que dijera, Damien seguía igual. Se apartó para dejar que Hermione, Ginny y Ron se acercan a él y lo abrazaran, susurrándole palabras al oído. Poppy se preguntó que era lo que sucedía. Se giró para conseguir un poco de poción para calmarlo, cuando notó que la puerta se abría y dos adultos entraban en la enfermería.

Damien levantó la mirada al escuchar la puerta. Sus sollozos aumentaron al ver a su papá y mamá. Ambos lucían pálidos.

Hermione y Ron se apartaron para permitirles a James y Lily acercarse a Damien. Ginny siguió tomándolo fuertemente de la mano, mirando a los dos padres caminar hacia él. En cuanto Lily y James llegaron al lado de la cama, sus expresiones se suavizaron. El rostro bañado en lagrimas de su hijo les quitó casi todo su enojo. Damien no sabía que decir. Miró avergonzado a sus padres. Lily no pudo resistirlo mucho tiempo, se adelantó unos pasos y envolvió a Damien en un abrazo. Damien no pudo evitar llorar mas fuerte.

Sintió la mano de James sobarle la espalda para tranquilizarlo. Levantó la mirada hacia él.

-Lo siento mucho- se las arregló para decir entre sollozos.

-Sshh, hablaremos después- dijo Lily apretándolo contra ella. A pesar de que su voz sonaba suave, Damien podía detectar el enojo y decepción. Ella y su papá estaban muy enojados con él.

Damien se calmó, obligándose a contener las lagrimas. No sabía por que no podía dejar de llorar. Se sentía infantil y estúpido, sentado en la cama, llorando en los brazos de su madre. Era su culpa. Todo eso era su culpa, entonces por que sus padres lo consolaban? Se apartó de su mamá y se talló los ojos.

-Vamos- dijo Lily gentilmente, ayudando a Damien a ponerse de pie.

En cuanto se levantó, James comenzó a caminar hacia la puerta. Vio a los otros tres de pie, moviéndose incómodos enseguida de la cama. James tuvo que suprimir su enojo al caminar junto a ellos. No quería decirles nada. Sabía que se arrepentiría si lo hacia.

Salieron de la enfermería dejando a los otros tres con una muy confundida Poppy. Damien caminó en silencio, sus pies se sentían pesados y era difícil moverlos. Su mente estaba zumbando por haber llorado tanto. Seguía obligándose a no llorar, Damien se quitó una lagrima rebelde de la mejilla y caminó por los corredores, siguiendo a sus padres.

Se sorprendió cuando ellos lo dirigieron al retrato de la Dama gorda. Miró a sus padres. Pensó que lo llevarían a su habitación para tener una larga e incomoda charla con él.

-Ve a dormir, Damy. Hablaremos en la mañana- explicó Lily.

-Harry? Lo... lo encontraron?- preguntó en voz baja.

-Si, lo encontramos. Ahora ve a dormir- dijo Lily tranquilamente.

Damien entró en la Sala Común, sin atreverse a mirar las ventanas, aun rotas, y subió a su habitación.

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Damien no pudo dormir. Toda la noche estuvo dando vueltas en su cama. Los desastrosos eventos de la noche anterior seguían repitiéndose en su cabeza una y otra vez. Nunca había pensado que las cosas se pondrían tan mal. Sabía que Harry se molestaría. Sabía que les gritaría y los regañaría. Pero nunca se imaginó que se pondría tan furioso. Había tratado de olvidar la forma en la que Harry lo había mirado. La forma en que sus ojos se habían llenado de furia y dolor. Los había mirado con nada mas que odio puro. Eso era lo mas difícil de aceptar, que Harry, en ese momento, los odiaba.

Su mamá y papá también estaban furiosos. No le habían dicho nada aun. Lo habían llevado a su dormitorio, le habían dicho que durmieran y que ya hablarían mas tarde. Se habían rehusado a decirle nada mas. Damien sabía que solo le tenían un poco de lastima por que había llorado. Se habrían sentido culpables si le gritaban en ese momento.

Finalmente se dio por vencido con intentar quedarse dormido. Sabía que la mañana solo le traería mas miseria. Todos los Gryffindor de años superiores sabían lo que había pasado con las ventanas, los habían visto a ellos cuatro en el suelo, con cortes en sus brazos. Lo que había pasado entre Harry y la Profesora McGonagall seguramente se sabría en todo el castillo en cuestión de minutos. Para la mitad de la mañana, toda la escuela estaría enterada de lo que había pasado. Lo habían arruinado todo. Quienquiera que fuese el traidor se enteraría de que Harry ya sabía lo de las pociones. Habían perdido. Ahora ya no podrían averiguar quien era el que drogaba a Harry.

Damien bajó a la sala común, abrazándose a si mismo cuando un escalofrío lo invadió. Se detuvo al ver a Ginny, sentada junto a una de las ventanas que ya habían reparado, mirando hacia los terrenos del castillo. Así que no era el único que no podía dormir. Sabía que Ron y Hermione probablemente estarían despiertos también, recostados en sus camas recordando lo que había pasado.

Damien avanzó por la sala común, sacando a Ginny de sus pensamientos. La chica se giró para mirarlo, su rostro estaba pálido. Damien se sentó junto a ella, no sabia que decirle. Sabia como debía estarse sintiendo la pelirroja. Ella no había querido mentirle a Harry. Había intentado convencerlos de decírselo, pero no la habitan escuchado. Ahora había perdido a Harry. Él se había molestado tanto con ella. Damien se estremeció al recordar la fría mirada que le había dedicado el chico.

-No puedo creer que pasara esto.

Damien no la miró, simplemente asintió lentamente.

-Lo se- murmuró.

-Ya no será lo mismo, verdad?- le preguntó en voz baja.

Damien no le respondió. No tenía que responder, por el tono de voz de Ginny, ya sabía la respuesta. Ambos lo sabían. Habían abusado de la confianza de Harry. Nunca sería igual con ellos. Las cosas nunca volverían a ser igual.

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Damien no recordaba haberse sentido asi de mal nunca. Trataba de pensar en algo que decir, responder a las preguntas de sus padres. No podía pensar en nada para calmarlos. Su papá era el que mas hablaba.

-No vas a decir nada?- le preguntó James, molesto.

-No se que decir. Solo puedo disculparme- le dijo Damien en voz baja.

-Eso no responde a nuestras preguntas!- le dijo James seriamente.

Lily los miraba a ambos. No podía recordad haberse molestado y decepcionado de Damien de esa manera.

-En que estabas pensando?!- le preguntó.

-Yo... nosotros...- se detuvo al no poder encontrar las palabras- lo siento.

-Deja de disculparte, Damien. Al menos no con nosotros. Harry es al que debes pedirle perdón!- le dijo James, pensando que él también tenia que hacerlo. Había reaccionado de una manera horrible con lo de la adicción. Su temperamento comenzó a calentarse al penar en que alguien le había hecho daño a su hijo.

Había encontrado a Harry y lo había llevado con él a su habitación. No le habían preguntado nada. James había convertido el sofá en una cama y Harry se había ido directo a dormir. Harry temblaba, no sabía si era por el enojo o por el cansancio. Se había despertado antes que ellos en la mañana y se había ido antes de que sus padres pudieran hablar con él. Tal vez era mejor así. Harry aun no estaba preparado para hablar con Damien.

-Nunca esperé esto de ti! Como pudiste ocultarnos eso?- le preguntó Lily.

-No lo se- respondió Damien, apenado. Era la verdad.

-Te dije claramente que si sabias de algo que afectara la salud de Harry tenías que decírnoslo. No recuerdas eso?- le preguntó James.

Damien simplemente asintió con la cabeza. Recordaba ese día perfectamente. Después del juicio de Harry. La única cosa que pudo hacer fue disculparse nuevamente.

-Te dije que dejaras de disculparte- le dijo James.

-Ha... Harry esta bien- le preguntó Damien.

James dejó escapar un cansado suspiro y se sentó junto a él.

-Para ser honesto, no lo se. No habló conmigo.

Damien sintió que se sonrojaba, apenado. Eso era su culpa. Nunca había pensado que resultaría tan mal. James vio el rostro de su hijo y no pudo evitar sentir lastima por él. Aun estaba molesto, pero no podía dejarlo sufrir así. Pasó un brazo por los hombros de Damien y lo apretó fuertemente.

-Estará bien, dale tiempo. No quiero que tu y los otros se acerquen a él- sus ojos se posaron en las manos de Damien. Los cortes que había tenido ayer ya casi desaparecían, pero James sabía que habían tenido mucha suerte de salir con heridas menores. Ese vidrio pudo haber causado un daño mas severo.

-Papá, Harry estará en problemas por lo que pasó anoche?- eso era lo que lo estaba preocupando desde la noche anterior.

-Él esta hablando con Dumbledore justo ahora. Creo que lo pasaran por alto ya que Harry en realidad no pretendía hacer... lo que hizo- dijo James algo incomodo- en cuanto a su comportamiento con McGonagall, no creo que pueda librarse de eso. Ella se asegurará de que tenga un castigo.

Damien asintió con la cabeza, conocía a la Jefa de su Casa perfectamente. Definitivamente se aseguraría de que Harry cumpliera un castigo por haberla atacado. Lily se sentó del otro lado de Damien, mirándolo fijamente.

-Eso nos lleva a tu castigo. El Director Dumbledore ya les informó a los padres de Hermione y Ron. Les dijo exactamente lo que hicieron- Damien suspiró. Ahora un Vociferador de la señora Weasley llegaría en cualquier momento. No sabía que harían los padres de Hermione- Minerva habló conmigo en la mañana. Ella te dará un castigo a tu también- Damien la miró sorprendido- considérate afortunado de que sea ella quien te castigue. Si me lo hubiera dejado a mi no te iría nada bien!- Damien le creía.

-Vete ahora, y si vez a Harry no intentes hablar con él. Deja que se tranquilice por unos días- le dijo James.

Damien salió de la habitación de sus padres sintiéndose un poquito mejor. Al menos ya había terminado con sus padres. Habían estado muy molestos, pero al menos ya había terminado. No quería tener esa preocupación. No sabia como se suponía que evitaría hablar con Harry. Iba a ser muy extraño, no hablarle a su hermano o pasar tiempo con él. Se recordó a si mismo que había vivido trece años sin Harry, pero desde que lo había conocido no había podido pensar en como vivir sin él.

Aun pensaba en eso cuando vio la gárgola que llevaba a la oficina del Director moverse. Damien se paralizó. Sabía quien estaba por salir de la oficina, pero aun así no podía apartarse del camino. Miró con el corazón latiéndole a mil por hora como Harry bajaba las escaleras, parecía que no había dormido para nada la noche anterior. Sus ojos se encontraron y por un segundo pensó que Harry lo saludaría. Pero no lo hizo. Apenas lo miró molesto antes de pasarle por un lado, sin molestarse en mirar atrás ni un segundo.

Damien ya se esperaba ese comportamiento, pero no estaba preparado para eso. Se quedó donde estaba mirando a Harry alejarse de él. Nada en su vida le había dolido tanto como mirar a su hermano ignorarlo.

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La vida no fue nada fácil para Damien o los otros tres. Habían tenido que cumplir los castigos de McGonagall y habían tenido que estar visitando a Filch durante todo un mes. Cinco noches a la semana lo ayudaban a limpiar el castillo. Pero no se quejaban. Se merecían eso y mas, ya lo sabían.

Ron y Ginny habían recibido el ya esperado Vociferador por parte de la señora Weasley, el cual los había echo enrojecer hasta las orejas. Les había prometido hacerles una visita personal en cuanto pudiera arreglarlo. Y eso era algo que ninguno de los dos esperaba con ansias. Hermione había recibido una carta de sus padres exigiéndole que les explicara que había pasado.

Pero lo peor de todo para los cuatro Gryffindor, era el modo en que Harry los trataba. Los ignoraba por completo. Se rehusaba a dormir en la misma habitación que Ron, y como el traidor seguía sin ser identificado, no era muy seguro mover a Harry a una habitación diferente. El profesor Dumbledore había accedido a que Harry se quedara en la habitación de sus padres por un tiempo. Era bastante amplia y podían transfigurar el sillón en una cama. De todos modos Harry no dormía mucho, en todo caso no le molestaba la superficie en la que se recostara. Harry se sentaba en la mesa de Gryffindor durante las comidas, pero no siquiera miraba en dirección a Damien. Cuando estaba en clase, Harry se sentaba junto a Dean y Seamus en lugar de con Ron y Hermione.

La escuela rápidamente se había enterado de lo que Harry había echo con las ventanas en la Sala Común de Gryffindor. Afortunadamente nadie se había enterado de por que lo había echo, todo lo que sabían era que Harry estaba aplicando la ley del hielo a Damien, Ginny, Ron y Hermione. Nadie tenía el valor suficiente para ir a preguntarle a Harry por que. Simplemente aceptaban felizmente el hecho de que Harry se sentara junto a ellos en las comidas y en las clases. Cuando alguien le preguntaba a Damien o a los otros que había pasado para que Harry estuviese tan molesto, ellos simplemente respondían un "no es tu maldito asunto!". La verdad sobre las cervezas de mantequilla y las pociones aun permanecía oculta.

James no había tenido mucha suerte con Harry tampoco. Platicaba con el cada noche al regresar a su habitación. Pero no importaba lo mucho que presionara, Harry se cerraba y estaba determinado a no hablar con Damien y los otros. James al final se había rendido, pero aun seguía ahí, junto a Harry, asegurándole que siempre lo tendría si necesitaba hablar.

James y Lily se habían reunido muchas veces con Dumbledore y McGonagall, tratando de descubrir como podrían atrapar al culpable. Hasta ese momento no habían tenido resultados. La simple idea de que un alumno, y un Gryffindor, pudiera hacer algo como eso era simplemente imposible.

-No hay algún modo de atrapar al responsable?- preguntó Lily durante otras de sus reuniones.

-Me temo que no hay mucho que hacer para determinar quien es esta persona. Todo lo que podemos hacer es esperar a que cometa un error y revele su identidad- dijo McGonagall en voz baja.

Minerva sentía mucha compasión por James y Lily, ambos habían sido sus estudiantes y eran compañeros suyos en la Orden, pero tenía muy poica paciencia con su hijo, Harry. En parte era por la actitud del chico hacia ella. Cuando se había reunido con él después del incidente de las ventanas, ella había esperado que al menos se disculpara por haber intentado lanzarla fuera del camino. Entendía que había pasado por muchas cosas, pero aun así, ese no era modo de comportarse con un maestro. Lily había tratado de hacerlo disculparse.

-No tienes algo que decirle a Minerva?- preguntó Lily a su hijo.

Harry había visto a la profesora McGonagall con una fría mirada calculadora antes de soltar:

-La próxima vez que te diga que te muevas, simplemente hazlo y ya.

Obviamente eso le había costado otro mes de castigo, recolectando hierbas del bosque prohibido por las noches, ya que esas plantas eran nocturnas, sin mencionar que eran bastante peligrosas. Harry no había mostrado emoción y simplemente cumplía su castigo sin inmutarse.

Ya habían pasado dos semanas desde su castigo y ahora Harry estaba sentado en el sillón de su padre, tratando de aplicarse un poco de ungüento en las cortaduras que tenía en los dedos. Las malditas flores tenían dientes y lo habían mordido todo el rato mientras les cortaba las hojas. Era parte de su castigo. No le importaba. Ya nada le importaba en realidad. Solo se ponía el ungüento para que las heridas dejaran de sangrar y que su papá y mamá no se pusieran histéricos. Ya no aguantaba eso. No podía encontrar la fuerza necesaria para preocuparse por nada. En realidad ya no tenía sentido. No pretendería que le importaba. Todos le mentían todo el tiempo. Justo como Ron y Hermione le habían mentido, como Ginny lo había hecho, como Damien, como Lucius y Bella y Voldemort. Harry ya no le creería nada a nadie. Estaba solo, como siempre lo había estado. Sus padres lo arruinarían en cualquier momento y lo lastimarían. Era mejor si simplemente se apartaba, si se alejaba de todos ellos.

Pero Harry no había dejado Hogwarts, lo habría hecho de no se por que sabía que no traería nada bueno. Con el falso Príncipe Oscuro atacando si desaparecía el Ministerio no tardaría ni medio segundo en culparlo y de enviar a todos los Aurores disponibles a buscarlo, de nuevo. Harry sabía que podía esconderse, pero no quería tener que lidiar con eso de nuevo. Era en parte por eso que se había detenido y no había desaparecido de la Sala Común, en frente de McGonagall y los demás estudiantes. No le traería nada bueno que se enteraran que las defensas de Hogwarts no funcionaban con él.

Estaba perdido en sus pensamientos que no escuchó cuando tocaron la puerta. Levantó la mirada al escuchar una familiar voz llamándolo.

-Profesor Potter, señor?

Harry miró a la pelirroja entrar, sus ojos marrón buscando en la habitación para dar con James. Pareció un poco decepcionada al no encontrarlo detrás del escritorio, pero después sus ojos dieron con Harry.

-Hola- dijo en voz baja.

Harry no respondió.

-Yo... estaba buscando a tu papá- dijo la chica, entrando en la habitación. Harry la examinó con la mirada. Había perdido algo de peso. Sus ojos tenían unas grandes ojeras debajo de ellos, probablemente no había estado durmiendo bien. Parecía que estaba recuperándose de una enfermedad.

Harry se dio cuenta de que había estado mirándola. Apartó la mirada rápidamente. Ginny dio un par de pasos hacia él. Lo observaba, se dio cuenta de lo cansado que lucía.

-Sabes cuándo regresará?- le preguntó, la verdad era que no le importaba mucho si James regresaba.

Harry negó con la cabeza solo un milímetro. Era la única respuesta que daría. Ginny sintió que su corazón le dolía. No había escuchado su voz en tanto tiempo, hacía ya mas de dos semanas. Había esperado que tal vez Harry le hablara para eso. Pero no parecía querer hacerlo. La chica se giró para irse.

-Bien, si lo vez dile que vine a verlo. Necesito preguntarle algo sobre la clase de ayer- dijo girándose un poco para mirarlo. Pero Harry no hizo movimiento alguno para asegurarle que lo haría.

Justo cuando Ginny estaba por irse, vio los dedos de Harry, aun sangrando. Antes de poder detenerse, ya había corrido a su lado y le había tomado la mano.

-Oh, Dios, Harry! Que te pasó?- le preguntó arrodillándose junto a él. Sus ojos fijos en las pequeñas mordeduras en los dedos del chico. Había actuado por impulso al tomar la mano de Harry.

Solo se dio cuenta de su error cuando Harry quitó su mano bruscamente. Levantó la mirada hacia él y le dolió ver todo el enojo que reflejaban esos ojos verdes.

-Harry.

-Vete!- siseó el chico mirando hacia otro lado.

Ginny se puso de pie, mirándolo fijamente.

-Por cuanto mas planeas ignorarnos?- le preguntó. Harry no sabía la respuesta- Harry, por favor, ya te dije cuanto lo siento. Los otros también están arrepentidos. Que tenemos que hacer para demostrártelo?- le preguntó.

Harry la miró. Sabía que ella estaba de verdad arrepentida. Desafortunadamente eso no le importaba.

-Solo vete de aquí- dijo Harry claramente para que ella entendiera.

-Bien, me iré. Pero Harry, no puedes evitarnos por siempre. Tendrás que hablarnos tarde o temprano- le dijo Ginny. Trataba con todas sus fuerzas de hacer que Harry dejara su terquedad a un lado, pero Harry no se rendiría.

-Estoy perfectamente feliz sin hablarles por el resto de mi vida!- le dijo Harry con la voz cargada de veneno.

Ginny hubiera ignorado el dramatismo de no ser por que sabía que Harry hablaba completamente en serio. Una sensación de pánico comenzó a invadir a Ginny. Había pensado que una vez que el enojo se le pasara, Harry volvería a hablarle.

-No puedes ignorarme por siempre- le dijo. Lo había dicho simplemente como comentario, no como un reto.

-No veo por que no puedo ignorar a los extraños- le respondió Harry.

-Que quieres decir?- le preguntó, su voz mortalmente seria. Harry no tenía que decirlo en voz alta. Ginny lo entendía perfectamente- acaso... estas terminando conmigo?- le preguntó.

-Considerando el hecho de que apenas si puedo mirarte, creo que esa sería una buena idea!- dijo Harry, sus ojos fijos en la pared frente a él.

Ginny se quedó de pie en donde estaba. No podía moverse. Las palabras de Harry revoloteaban en su cabeza, torturándola. Harry estaba rompiendo con ella. Ginny sabía que estaba enojado, sabía que estaría molesto por un tiempo. Admitía que sería difícil hacer que confiara en ella nuevamente, pero no había pensado en la posibilidad de que rompiera con ella. En su mente, Harry siempre estaría a su lado.

Se giró y salió corriendo de ahí, sin querer estar en la habitación un segundo más. No miró a Harry. Cerró la puerta de golpe y corrió sin rumbo. Si se hubiera girado a mirarlo, habría visto a Harry esconder su rostro entre sus manos ensangrentadas, lleno de frustración.

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Bueno, en realidad después de un mes sin dirigirte la palabra, creo que lo debiste de haber deducido, Ginny.. nuestro pobre Príncipe.. solo... sin amigos... apenas soportando a sus padres... pero no se quiso ir con Draco desde un principio..¬¬ vengan Reviews..!