CP#25. Un día normal de la inmortalidad.

Si cinco siglos atrás alguien me hubiera dicho que sería inmortal y que tendría hijos, probablemente me hubiera reído.

Si cinco siglos atrás alguien me hubiera dicho que la felicidad que experimentaba, iba nacer del odio obsesivo que nació hacia él probablemente me hubiera reído.

Si cinco siglos atrás alguien me hubiera dicho que sería capaz de experimentar tal placer carnal, me sentiría completamente avergonzada de lo que me había convertido.

Si cinco siglos atrás me hubieran dicho, que mi mayor adicción sería un despreciable, demente y pervertido vampiro, me hubiera reído sin dudar, era una situación tan ridícula como hilarante.

Pero mis pensamientos quedaban en blanco cuando veía a mis pequeñas crías, era aterradoramente fascinante verlos interactuar, cada día que pasaban su crecimiento era anormal, bueno ellos no eran humanos pero nunca pensé que el tiempo en un demonio no tuviera tal importancia, cómo no entendí eso antes.

Mi hijo cada día era más idéntico a él, como mi hija parecía ser una copia exacta de mí, claro ambos con facciones más delicadas pero sin dudas demonios puros, de gran belleza, seres sobrenaturales con habilidades extraordinarias, debo reconocer que estaba tan fascinada como aterrada, nunca imagine tener tales crías.

Habían pasado tres días de aquel dramático parto y veía con asombro como ellos lamían las muñecas cortadas de su padre, porque mi pecho nunca se lleno de leche, yo no era humana y eso me preocupaba, cómo iba criar a mis hijos cuando no sabía nada sobre bebés vampiros pero no tuve necesidad de preguntar, sabíamos que no tenían aún sus colmillos pero al tercer día y luego de un prolongado letargo ellos despertaron y gruñeron con fuerza, clamaban por alimento, clamaban por sangre, clamaban por su sangre, él actuó por instinto cuando se cortó sus muñecas, podía sentir la sensación de satisfacción en nuestras crías, ese gesto hizo que disminuyera en parte el dolor que había experimentado posterior aquel parto, más que dolor yo diría que era aquella ansiedad no saber qué hacer en esa nueva fase de mi vida.

Aquellas crías que parecía no de tres días sino de tres meses en edad de los humanos, se mostraban felices, era tan perturbador ver el hilo de sangre que corría por sus pequeños labios, era tan desconcertante como fascinante, aunque suene tan redundante, era las únicas palabras que encontraba para describir lo que estaba experimentando, finalmente me sentí aliviada, ellos estaban satisfechos y estiraban sus manitos hacia mí, eran momentos como estos que todo perdía sentido, solo importaba compartir aquel momento de calidad con ellos.

Estaba atada con ellos por toda la eternidad y debo reconocer que no me molestaba, antes de ser un demonio era madre, ellos eran mi vida, le dieron un nuevo sentido a mi vida inmortal, con respecto al padre, pienso seguirlo torturarlo, aún tiene mucho que pagar por lo que me hizo porque se atrevió a convertirme en un maldito demonio que nunca pedí, tomó mi inocencia, corrompió mi alma y es el culpable de haberme hecho padecer durante cinco siglos y experimentar algo cercano a la locura, pero para eso tendré toda la eternidad.

Nunca reconocería lo que sentía por él, aunque entre nosotros las palabras estaban demás.

Sencillamente no éramos humanos, nuestras acciones hablan por nosotros.

Mis acciones me delataban ante él, lo sabía, él lo sabía, pero yo nunca lo reconocería, aunque mi cuerpo y mi mente me traicione.

Una efímera alegría experimentaba, miento… Sentía una gran felicidad luego de cinco siglos finalmente la sentía, la aceptaba, y la entendía, mi vida inmortal estaba ligada aquel demonio demente y tenía toda la eternidad para divertirme a sus expensas, porque él me lo debía, ahora era mejor disfrutar de mis pequeñas crías, incluso hasta eso lo sabía, ellos habían nacido para estar juntos y no me molestaba.

Mi familia mortal ya no estaba más, tal vez me reencuentre con ellos en un futuro no lejano, no lo sabía ya que rara vez coincidía con sus almas pero en otros cuerpos, lo único importante era saber que mi familia inmortal iba estar ahí para mí por toda la eternidad.

Fin.