NOTAS: ¡HOLA! Nuevo Capítulo de BUND
NARUTO NO ME PERTENECE LE PERTENECE A KISHIMOTO
TITULO: Bund (Reunión) / (La portada del fic esta en la pagina de Facebook)
AUTORA: Yukihana-Hime (Y-H)
GÉNEROS: AU, Romántico, Fantasía.
ADVERTENCIAS: Mpreg, Lemon.
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- CAPÍTULO 23 - Bund... Alemania-
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-¡Ah! En verdad que esa noche pase un gran susto.-dijo Deidara al terminar el relato de su padre sobre aquella noche. – No estaba preparado para despertarme una madrugada por que llamaban a la puerta tan insistentemente y al bajar oír gritos de un desquiciado.
-¡Hey! –se quejó Gaara mirando a Deidara desde el regazo de Naruto, lugar del que no se había movido, por el contrario se había acomodado mejor- Ese desquiciado del que hablas es mi padre.
-Lo sé.-contesto el doncel mayor- pero eso no quita que ese día fuera un desquiciado.
-¡Fue alucinante! –Dijo emocionada Karin- Sus ojos brillaban e incluso su cabello se movía solo –todos rieron ante la ocurrencia de la menor- Era como ver a Oka-san enojada pero versión masculina.
La familia Uchiha no sabía que pensar, durante todo el rato que habían estado hablando; pasaban de la tristeza y lo negativo, a la euforia y alegría. E incluso aquel doncel pelirrojo que al perecer tenía un carácter fuerte, reía al hablar con su familia.
*Son ellos…*
Fue el pensamiento que surgió en las mentes del matrimonio Uchiha, sus mejores amigos estaban de vuelta.
-Por favor, regresemos a lo importante.-dijo Itachi con tono exigente aunque no fue intencional, se desesperaba un poco con toda la información que les habían dado pero que debido a sus escasos conocimientos sobre el mundo de las familias nobles, no lograba entender.
A ninguno de los hermanos Uchiha les gustaba verse envuelto en ese tipo de ambiente que tenían las familias nobles, siempre quisieron mantenerse lo más alejado de ello y vivir una vida normal, algo que sus padres les concedieron debido a que en Japón lo único que tendrían que hacer era mantener una que otra tradición y seguir con sus negocios alejados de los Uzumaki… y debido a ello, ahora se lamentaban, porque debido a ese distanciamiento ignoraban las jerarquías, los deberes como nobleza, entre otras cosas pero lo más importante que ignoraban, era cualquier cosa con la familia principal, nunca se sintieron interesados siquiera en conocer a los miembros de ella, y era esa razón por la que no reconocerían a Sora Uzumaki, aunque lo tuvieran enfrente.
Fugaku y Mikoto miraron a su primogénito con compresión, sabían que para sus hijos todo era peor, ya que tanto Deidara como Naruto habían mantenido su distancia con su actitud y forma de hablar. Podría decirse que ni siquiera los habían volteado a mirar por más de cinco segundos.
-Claro -respondió Minato un poco avergonzado, siempre que estaba la familia reunida era divertido y se dedicaban a divagar; pero el moreno tenía razón. - Después de que Nagato continuo golpeándome…Deidara lo golpeo con una sombrilla.
Los Uchiha dirigieron su mirada al doncel mayor que sonreía nerviosamente, debido a la vergüenza por su acción pasada.
-…Fue lo primero que encontré. -se excusó Dei- En ese entonces golpear a alguien en la cabeza con algo sólido, era la única manera en que sabía que podía quedar inconsciente.
-Después de ese golpe, y debido al alcohol en el sistema, mi hermano quedo inconsciente hasta el siguiente día. -conto Kushina- Lo dejamos dormido en el sofá y aunque Minato y yo nos quedamos a su lado, nos dormimos y él aprovecho para irse. No volvimos a saber de él por casi dos semanas. Y un día de repente apareció enfrente de la puerta cuando Dei y yo regresamos del hospital.
-Fue muy gracioso ver su rostro al verme –dijo burlón Deidara- Ya que traía en mano las bolsas de mandado, creyó que lo golpearía… pero ya no podía. Mis padres me habían explicado quien era.
-Hablamos unos minutos donde se disculpó por su arrebato y comento el porqué de ello… me conto un poco de su vida, que se había casado amenazando a nuestros padres porque no aceptaban a su pareja, que tenía un hijo y cosas por el estilo. –Kushina le sonrió a Gaara- La plática se interrumpió por una llamada de mis padres. A partir de ese día continuo con las visitas a diario, contándonos sobre su vida, no quería saber de la mía hasta que pudiera disculparse con Minato de frente.
-Debido a mi trabajo y al suyo, nunca coincidíamos. -explico rápidamente el rubio cuando vio a su amigo querer preguntar- Gracias a que él manejaba las instituciones escolares y los señores Uzumaki no interferían con ello, le propuso a Kushina, que nuestros hijos se inscribieran en la escuela de la que se encargaba personalmente.
-Aceptamos sin dudar. -comento Kushina- Ya que Karin y Dei necesitaban distraerse y olvidar un poco lo que vivíamos con Naruto, quien seguía en el capullo y sin novedad alguna. Sabíamos que estaba bien, gracias a los constantes ultrasonidos que hacia Tsunade pero eso era todo. Con gran esfuerzo y temor había colocado algunos monitores que indicaban sus signos vitales, así que eso nos tranquilizaba. Escuchar su corazón se volvió una hermosa melodía, porque me dejaba saber que seguía vivo. Pero no había más que hacer.
-Cada día era una angustia, porque no había señal de que Naru saliera de ahí... -dijo Minato viendo de reojo a los donceles menores que hablaban sobre algo, entre ellos.-…y deseábamos que Dei y Karin se distrajera y disfrutaran un poco de Alemania.
-¿Pero una escuela militar? –Pregunto Mikoto, preocupada por Dei, después de todo era un doncel al que adoraba - ¿No podían inscribirlo en una escuela normal o de donceles? La familia Uzumaki se hace cargo de algunas ¿no?
Tanto Naruto como Gaara ahogaron un gruñido y fruncieron el ceño, odiaban ese tipo de cosas, donde ponían a los donceles junto a las palabras frágiles, porque aunque Mikoto no lo dijo, lo sabían por el tono que uso. Con Dei la historia era diferente, aunque ahora también le molestaba ser considerado frágil, él estaba acostumbrado a ese trato por lo que no hizo nada.
-Aunque al inicio fue difícil, no tarde en acostumbrarme al ambiente. -contesto Dei, era mejor que él contara eso para tranquilizar a los mayores Uchiha, porque a su parecer Fugaku intentaba matar a su padre por dejarlo en la milicia – Para mí el trato que tenemos los donceles en Japón era mi mundo, creía que en todos los países era igual, grande fue mi sorpresa al entender que Japón es de los pocos países que tienen esa forma de vida.
-¿A qué te refieres? – Pregunto Sai, uniéndose a la plática llamando la atención de los mayores quienes eran los mas enfrascados en la plática – Ah, perdón…
-Está bien…-Deidara le sonrió – Naruto y Gaara ya me dijeron quién eres y si eres sobrino de Mikoto-san y de Fugaku-san, además de amigo de mi hermanito –miro de reojo al pelirrojo que miraba al joven Nee, sonrió aún más – Eres más que bienvenido ¡seamos amigos!
Sin poder evitarlo, Sai se sonrojo. No era de piedra como para no notar y sentirse avergonzado ante la belleza de ese doncel rubio. Era imposible negar las similitudes con su Minato y Naruto, a los cuales desde que vio, y a pesar de saber que el mayor era varón, podía negar que fueran hermosos, demasiado llamativos para pasar desapercibidos. Minato era guapo, sonriente a pesar de ser un hombre de negocios y sobre todo su madurez lo hacía atrayente. Por su parte Deidara emitía un aura amable, alegre y por su forma de hablar se notaba lo amistoso que era y su fuerte carácter, algo poco común en donceles que conociera pero que atraía. A Naruto lo había tratado más y era por eso que sabía que era espontaneo, alegre, juguetón, travieso e inconscientemente tenía una inocencia seductora en algunos aspectos.
-En Alemania solo hay tres formas de saber quién es doncel y quién no. -Sai dirigió su mirada a Naruto que fue quien contesto su duda.
-¿Cuáles son?
-La primera es verlo desnudo o al menos con ropa demasiado ajustada. -dijo Gaara al tiempo que bostezaba.- La segunda es que lo diga la misma persona, y por lo regular hay pocos donceles que aclaran eso, no es por baja autoestima o algo así, es simplemente que es normal no preocuparse por esos detalles; y la tercera no es demasiado confiable, al menos para tener una seguridad perfecta, es deducirlo cuando tienen pareja.
-¿Porque no es confiable? –cuestiono Itachi sin comprender. Al ser parejas era obvio que sabrías que uno es doncel.- Solo es cuestión que te fijes en la fisionomía…
-Bueno… en realidad ahí esta otra diferencia…-interrumpió Naruto mirando fijamente al mayor de los jóvenes Uchiha.- En Alemania es normal que dos personas del mismo sexo salgan…-el rubio busco una mejor forma para explicar al ver las expresiones confusas de los invitados más chicos.- Para ponerlo en otras palabras, en estos momentos para nosotros es normal ver parejas de dos varones, dos donceles o dos mujeres… así como ver a una mujer y un doncel. Cosa que es impensable para vosotros. –Dudo en continuar al ver la cara de sorpresa e incredulidad de los azabaches.- Es por eso que no es confiable, además al ser escuela militar el uniforme es igual para los hombres, y la única diferencia seria con las mujeres, quienes llevan falda en ocasiones. Así que como verán, el modelo no ayuda mucho a la hora de las curvas. –Naruto señalo a su hermano mayor, quien portaba el uniforme de gala de la escuela.
El matrimonio Uchiha no dijo nada, todo lo que los donceles decían lo sabían de memoria, viajaban constantemente a través del mundo por lo que no era sorpresa para ellos, como para sus retoños… era en momentos así donde se lamentaban no obligar a sus hijos a ver el mundo, a que vieran más allá de lo que era un país tan aislado como Japón. Sus hijos carecían de sentido en cuanto a la vida en otros países.
-¿Que estas…?
-Es la verdad…-Deidara interrumpió la pregunta de Itachi quien lo miro.- Es por esa razón que al principio no me acostumbraba. Enterarme que un varón no era la única opción amorosa para alguien de mi género era algo que no me esperaba, y más si se te confiesan mujeres y donceles por igual en cuanto pones un pie en la escuela. -dentro de Itachi los celos florecieron- Además, siempre fui tratado como algo frágil, que podría lastimarse con el simple roce del viento, algo que cambio durante mis días de escuela. -Deidara negó con la cabeza- ¿Pueden imaginarse como me sentía durante los rudos entrenamientos físicos de una escuela militarizada, donde no importa si eres varón o doncel, mientras tengas algo en la entrepierna?
Los mayores Uchiha´s negaron con la cabeza, un tanto extrañados por escuchar tales palabras provenientes del pequeño doncel, al que vieron crecer al lado de Itachi. Por su parte los menores Uchiha se ruborizaron por las palabras del rubio, quien no se dio cuenta. ¿Y quién podía culparlos? su país natal era un país conservador, donde el pudor era muy fuerte frente a otros. Los donceles menores se dieron cuenta de lo incomodo que resulto el tema para los contrarios, por lo que decidieron desquitar un poco su estrés ahí.
-Después de todo en Alemania eso es ley; mientras tengas algo entre las piernas eres un hombre. Compórtate como uno, porque serás tratado como uno. -Dijo Gaara, encogiéndose de hombros.- La única diferencia que cuenta para nosotros, es entre una mujer y un hombre. Los términos como, doncel y varón carecen de significado mientras el don de la vida no esté presente.
-¿A qué te refieres con "don de la vida este presente"? –Pregunto Sai.- Al ser donceles es obvio que lo llevan, el don de la vida. Son capaces de procrear.
-…A un hijo. -respondió Naruto.- En Alemania eres considerado como doncel cuando estas embarazado. Eso es el don de la vida. Mientras no estés preñado, solo eres un hombre más; capaz de hacer todo lo que haga un hombre.
-Es obvio que no es así. -Dijo Itachi.- Un doncel es inferior en fuerza a un varón, es…
-Quizás carezcamos de la fuerza bruta de un varón…-el tono que utilizo Deidara a la hora de interrumpir a Itachi, delataba lo molesto que estaba, igual que los otros donceles que lo fulminaban con la mirada.- Pero lo reponemos con agilidad y velocidad, así que como veras, no somos inferiores. Y en cuanto a intelecto es obvio que no solo el varón es listo, hay donceles más inteligentes que algunos varones. Somos capaces de muchas cosas.
-Como sea. -interrumpió Gaara, no quería ver a su primo pelear con la persona que según Naruto, amaba.- Haciendo la conclusión más fácil… Japón es lo contrario a Alemania, en donde un doncel no es diferente a un varón y por lo tanto deben vivir la vida como iguales. Y en la escuela es igual, no hay diferencia en el trato entre los donceles y varones. Todo es igual, no hay baños, vestidores, clases, etc., exclusivamente para donceles.
-¿Que…?
-Olvidémonos unos momentos de eso. -interrumpió Fugaku, todo eso carecía de importancia, ya se encargaría él de enseñarle eso a sus hijos después.- ¿En verdad estuvo bien que ingresaras ahí? –se dirigió a Deidara quien se ruborizo un poco por la preocupación del contrario.
-Si, como dije; fue un poco difícil al inicio pero los demás alumnos me ayudaron a acostumbrarme. Descubrí que la igual que Naru no me gustaba rendirme y dejar a los demás ganar. -La sonrisa de Deidara tranquilizo al matrimonio Uchiha.- Así que comencé a esforzarme, quería estar a la par de los demás donceles que estaban en mi grupo, no quería sentirme inferior con ellos.
-Mi Dei-chan siempre ha sido un niño listo, así que a los pocos meses comenzó a saltarse años. -La voz de Minato delataba lo orgulloso que estaba de su hijo.- Así que cuando menos vimos, Nagato llego anunciando que todo estaba preparado para que Dei comenzara con alguna carrera. Honestamente creímos que escogería algo tranquilo, algo alejado de la milicia. Grande fue nuestra sorpresa al saber que quería una cerrera militar, especializada en la demolición y explosivos. -Los Uchiha abrieron los ojos sorprendidos.- Lo dejamos hacer lo que quiso.
-Con el tiempo conocimos a Gaara. -continuo Karin- Y aunque era muy reservado al inicio se acoplo muy bien a nosotros, principalmente conmigo. Me hacía falta Naru-oniichan, y de cierta forma Gaara me lo recordaba. No sé por qué ya que son completamente diferentes en carácter. -rio un poco al ver el rostro ofendido de su segundo hermano.- luego conocimos al tío Yahiko y se volvió costumbre estar con ellos. Era divertido pasar las tardes con Gaara y estar con los tíos.
-También fue por esas fechas en que comenzamos a convivir con Gaara, que Tsunade descubrió algo referente a Naruto. -dijo Minato retomando el tema.
-¿Qué cosa? -pregunto Mikoto al ver como Kushina se levantaba de su lugar para dirigirse a otra habitación.
-Al parecer había más similitudes de las que creyó al inicio, con su caso anterior y Naru. -Contesto Minato.- Un día llego diciendo que estaba segura de lo que tenía y dijo que debía hablar con nosotros porque ya no había duda. Nos citó en el hospital y fue en su oficina donde nos entregó algunas lecturas y unos exámenes que obtuvo de su primer caso. Cada hoja que nos dio mostraba un cambio radical en cada resultado como si fueran de diferentes personas, nos explicó que cada hoja era de un día diferente de esa semana que paso aquel chico dentro del cumulo.
-¿Y cómo se entrelaza eso con Naruto?
-Cuando nosotros también preguntamos qué significaba, nos mostró las pruebas de Naru de esos meses. Ahí nos dimos cuenta que las de Naru se mantenían por semanas mostrando la misma lectura y luego de cierto tiempo cambiaban de forma radicalmente. Tsunade nos indicó la del primer día del caso anterior y la que era de Naru, eran iguales. Como si fueran fotocopias. –Kushina regreso con unos papeles en mano cuando Minato trataba de explicarse.- Luego nos mostró la de dos semanas de Naru y coincidía con la del segundo día del otro caso. Así fue sucesivamente, un día en el caso pasado, eran los mismos resultados que mostraba Naru en dos semanas.
-¿Quieres decir que cada cambio que sufrió el chico anterior en un día, lo sufría Naruto en dos semanas? -pregunto Fugaku, mirando los papeles que la pelirroja mayor le volvía dar.
-Sí. Naru cambiaba cada dos semanas aproximadamente, según los resultados. –contesto Minato pero se detuvo al ver como su viejo amigo abría los ojos de sorpresa al ver una hoja.- ¿Qué sucede Fugaku?
-¿Esto es…?
Itachi y Deidara se acercaron aún más, al lado de Fugaku para ver por sobre el hombro el contenido de la hoja, sorprendiéndose por la imagen que había en la hoja. El moreno estaba igual de impactado que su padre, por su parte Dei estaba confundido.
-Creí que esas fotos no se las mostraríamos. –dijo el doncel mayor a su padre.
Toda la familia Uzumaki se sorprendió al saber lo que altero al peli-oscuro. Naruto se levantó de su asiento, al instante. Gaara se había levantado un poco al oír a su primo por lo que no sufrió un empuje del rubio, el cual al estar de pie le arrebato el papel de las manos al Uchiha mayor.
-Lo… Lo siento…-se disculpó Naruto al darse cuenta de su reacción.-…es solo que…
-Está bien Naru…-dijo Kushina al ver la angustia reflejada en aquellos ojos azules.- Fue mi culpa por no darme cuenta que la foto estaba entre los papeles.-Mikoto y Sasuke sintieron un repentino deseo de arrebatarle la hoja al rubio al saber que era la foto que habían mencionado anteriormente pero se abstenían de ello, al ver el rostro atemorizado que tenía el rubio.- Lo siento.
-No, está bien… es solo que…-Naruto sentía miedo al pensar que Fugaku encontrara la imagen repulsiva, no quería que le tuvieran miedo o asco.- Yo… esto… no es algo que vean y…-con temor miro fijamente al mayor de los Uchiha, encontrando una sonrisa dulce.- Yo lo siento…
-Está bien. Creo que fue mi culpa por sorprenderme tanto. -dijo gentilmente Fugaku al comprender un poco el miedo del menor, el cual siempre había sido como un libro abierto para él.- ¿El de la foto eres tú o el niño de ocho años?
Naru sintió como lo abrazaban por la espalda, reconociendo el cuerpo que sentía atrás. Gaara trataba de calmarlo, mostrándole su apoyo. El pelirrojo tomo las manos del rubio entre la suyas, haciendo que la fuerza con la que sujetaba la hoja, disminuyera hasta solo sostenerla.
-Son ambos. -contesto el pelirrojo al ver y tomar con una mano el papel, que el contrario soltó ya más tranquilo.- Es una copia de las fotos que tiene la tía Tsunade, supongo que las quiso comparar y las imprimió juntas.-el rubio volvió a tomar la hoja y esta vez fue él quien se la regreso al Uchiha.
-El capullo más grande es mi foto. -dijo Naruto mientras era sentado de nuevo por su primo en el sofá.- Perdón por mi arrebato, es solo que no es fácil que alguien más vea eso y no diga algo que no me guste.
-Está bien. Ya te dije que fue culpa mía por reaccionar así. -contesto el Uchiha mayor.- Ahora entiendo cuando decían un capullo, parece el de una mariposa.
Cuando dejo de ver la foto dejo los papeles en la mesa, cerca de su hijo menor y sobrino, quienes la observaron sin tomarla. Habían entendido que así debía ser, Fugaku no quería que su familia se pasara la imagen de mano en mano como si fuera algún espectáculo. Tanto Sasuke y Sai ocultaron sus expresiones al ver la imagen, la verdad es que si los sorprendió y más al saber que dentro de aquello estaba el rubio que tenían a un lado.
-¿Y qué sucedió después? -Mikoto trato de cambiar el tema referente a la foto.
-¡Minato se desmayó! -respondió muy feliz Kushina, sonriendo ante sus palabras. El aludido suspiro avergonzado por ello, mientras sus hijos reían– Ese día que Tsunade nos explicaba sobre las pruebas similares, sus dudas se despejaron respecto al diagnóstico, por lo que no dudo en prepararnos para lo que vendría. Al tratarse de la misma secuencia en los cambios, Naru despertaría pronto, así que Tsuna decidió que era mejor que nosotros estuviéramos al tanto en esos momentos para tener tiempo de asimilarlo en lo que esperábamos y apoyáramos a Naru cuando despertara.
-Nos dijo que cuando el capullo desapareciera, Naru no sería un varón. Su cuerpo sería el de un doncel de principio a fin. -continuo Deidara.- Cuando ella nos mostró la foto del niño anterior antes del capullo, nos aseguro que era un varón pero luego nos enseñó otra foto del mismo niño o al menos parecido, porque para mí no hubo duda que aquel niño era un doncel en la segunda, a pesar de tener solamente 8 años, su cuerpo era el más delicado y definido, que había visto entre donceles de esa edad. Después de todo, la diferencia física entre los donceles y varones comienza a notarse después de los once o doce. Es por eso que no podía decir en la primera si era varón o no, pero en la segunda no lo dude.
-Así que por eso te desmayaste. -Comento Fugaku viendo a su amigo, que le sonrió avergonzado.- Por saber que Naru sería un doncel, después de todo no es algo que escuches todos los días…
-Umm… Si, en parte. -Contesto el varón rubio.- Al menos de esa plática sacamos noticias buenas. -Sasuke se molestó un poco por las palaras del rubio ¿Cómo podía decir que un cambio así en su hijo era bueno? Mikoto noto el enojo en su pequeño pero no dijo nada, después de todo, él era el más cercano al rubio menor- Al menos ya teníamos diagnostico que nos asegurara al 100% que Naru viviría, sabíamos que faltaban pocos meses para que saliera de aquel cumulo. Y eso nos bastaba por el momento, pronto estaría con nosotros y lo de más le haríamos frente cuando fuera el momento.
-A los pocos días de aquello nos enteramos que Gaara había ido a ver a Naruto por primera vez. -comento Kushina viendo a los pequeños donceles. Su hijo estaba más tranquilo hablando en susurros con el pelirrojo.- A partir de ahí volvimos a nuestra rutina. Visitar a Naru a escondidas y nuestros trabajos. Sin embargo mis padres nos descubrieron. –Gaara se mordió su labio inferior al recordar que había sido por él.
-¿Cómo? -Pregunto Mikoto.- Creí que la familia Senju y Otsutsuki los cuidaban.
-Sí. Pero no contábamos con que notaran un cambio en la rutina de Gaara y comenzaran a seguirlo. -La familia Uchiha miro de reojo al pelirrojo, quien escuchaba lo que Naruto le susurraba al oído con una sonrisa- Gaara había agregado a su rutina, el visitar a diario a Naru, incluyendo los fines de semana. Ahí vieron a mi niño pelirrojo saliendo conmigo del hospital ese día. Era obvio que Sora Uzumaki reconocería a pesar de los años, al tipo que se robó a su hija.
-Desde ese día tuvimos varios encuentros con mis padres. Intentaron destruirnos en diferentes formas pero se encontraron con el apoyo de la familia Abúrame, Senju y Otsutsuki, así como el apoyo de Jiraiya y Kakashi, a quienes mis padres aprecian como de la familia. También se encontraron con que mi hermano y Yahiko nos apoyaban. Todos ellos les dieron la espalda en cuanto a mi familia se trataba. Ninguno dejaría que me dañaran pero creo que lo que más les dolió, fue que Gaara; su único nieto y el consentido, estuviera de nuestro lado. -El pelirrojo hizo un leve puchero al oír las palabras de su tía, ¿no era consentido o sí?- En lo que nosotros estábamos enfrascados en el pleito con mis padres, pasaron las últimas semanas y Naru salió del capullo.
-Cuando nos avisaron que Naruto había despertado nos encontrábamos en la cafetería del hospital desayunando, yo había dejado mi trabajo con la familia Otsutsuki porque no quería causarle más problemas, después de todo es una familia guardiana.- Minato miro a su hijo que le sonrió, como familia habían acordado suavizar el resto de la historia, al menos por el momento. Y entre las cosas que no dirían esa noche era el coma que tuvo Naru.- Rápidamente subimos a su habitación pero Shizune nos impidió entrar, al parecer Tsunade quería hablar primero con él. Pasaron unos minutos y después escuchamos a Naru gritar y los gritos de Tsunade dando órdenes al personal que se había hecho cargo de nuestro hijo durante ese tiempo.
-Era como si estuviera dentro de un túnel en el cual no escuchaba nada. -contaba Naruto mirando al matrimonio Uchiha.- Todo era oscuro pero comenzaba a escuchar voces, intente mover mi cuerpo pero lo sentía pesado, aun así lo intente y fue cuando abrí mis ojos…
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~Flash Back~
Abrió los ojos, encontrándose desconcertado por que no conocía la habitación en la que dormía, el recordaba la habitación del hospital Senju de Japón ¿Cuánto tiempo había dormido? ¿Por qué su cuerpo se sentía tan pesado? ¿Dónde estaba?
-Por fin despiertas.
Escucho una voz que por el momento le era desconocida y en otro idioma que por suerte conocía, gracias a sus padres. Miro hacia la puerta donde se encontraba una señora de cabellera rubia y larga, amarrada en dos coletas bajas, de ojos color miel, tez clara, de grandes atributos habría de destacar; vestía una blusa manga larga, color verde, mañones negros, una bata de doctor y tenis blancos.
-¿Tía Tsunade? ¿Estoy en Alemania? ¿Y mi Madre?
Le pregunto en el idioma en el que ella le habló que era Alemán y levantándose con mucho esfuerzo de la cama, porque sentía que su cuerpo le pesaba como si fuera de roca.
-Si, estas en Alemania. Kushina se fue a desayunar en un momento vuelve. -le respondió acercándose, agarro el estetoscopio que traía alrededor del cuello, se colocó los olivas en sus oídos y coloco el diafragma en el pecho del rubio.
-¿Que tengo Tía? -le pregunto mientras respiraba profundo como se lo pedía la rubia en señas.
-Lo que tú tienes es el síndrome de Amphiprion Ocellaris -le contesto, separándose de él para mirar las máquinas y asegurarse de que todo estuviera bien.
-¿El síndrome de Ampi…rion Ocellaris? ¿Qué? -preguntó mirándola confuso, pues no entendió ni una sola palabra de lo que le dijo.
-Jajá. Jajá -Río ante la mala pronunciación del pequeño rubio- Síndrome de Amphiprion Ocellaris
-¿Qué es eso? ¿Es malo?-pregunto preocupado.
-No. Solo que cambias de género -le soltó como si nada.
-¡Ah! Solo eso... ¡¿QUÉ?! ¡¿COMO QUE CAMBIAS DE GÉNERO?! -Grito.
-No grites que estamos en un hospital -suspiro- ¿Conoces al pez payaso? -le pregunto.
-Sí, son peces muy lindos. -le respondió este sin entender que tenían que ver ellos en la conversación.
-¿Conoces sus características? -le volvió a preguntar. El rubio solo miraba todo con confusión.
-Sí. Etto… -dijo dudoso.
-¿Qué? -Lo miro.
-¿Podemos hablar en japonés es que no me gusta mucho hablar en alemán? -le dijo con un leve sonrojado ya que su alemán sonaba raro ya que no lo hablaba casi nunca.
-Por mí no hay problema. Me lo hubieras pedido desde el principio. -le dijo la rubia con una sonrisa.- Bien regresando al tema. ¿Conoces sus características? -Volvió a preguntar, el rubio asintió.- Dímelas pero solo las de reproducción.
-Pues… los peces payasos son especiales por el simple hecho de que son hermafroditas. Pueden comenzar su vida como machos y son capaces de revertir su sexo para ser hembras y reproducirse.-contesto correctamente el rubio.
-Ahora repite lo que acabas de decir pero solo el principio.
-¿Que los peces payaso son hermafroditas?
-Sí. Escúchame bien Naruto. Los peces payasos son hermafroditas, como lo acabas decir, por el simple hecho de que los machos son capaces de revertir su sexo para ser hembras y reproducirse. -el rubio asintió.- El nombre científico de los peces payaso es Amphiprion Ocellaris. -el rubio ante aquella información se puso pálido, ya que entendió lo que quería decir la doctora.- Eso es lo que tú tienes Naru... El síndrome de Amphiprion Ocellaris. En conclusión… has cambiado de varón a doncel como un pez payaso lo haría.
-¡¿Qué?! ¡¿Porque?! ¡¿Qué está pasando?! ¡¿No estaba en Japón?! ¡No entiendo nada! -pregunto preocupado.
Se miró las manos, y abrió sus ojos como platos viendo que había sufrido cambios; sus manos se veían más finas, su piel se sentía suave, se sentía diferente, se sentía débil, entre otras cosas… pero lo que llamo su atención era su cabello, el último recuerdo que tenia de eso es que lo tenía muy corto, y en esos momentos su cabello al menos le llegaba a media espalda. ¿Qué demonios le ocurría? ¿Por qué de aquellos cambios? ¿Un cambio así, era posible? Todo era incompresible. Estaba asustado y confundido por completo. La rubia noto que el menor entraría en shock. El rubio menor tenia sujeta su cabeza con ambas manos, la presionaba con mucha fuerza
-Naru, escucha. Intentare explicarte, pero relájate –le pidió mientras lo sujetaba de los hombros, obligándolo a mirarla a los ojos.
-De acuerdo. -se mantenía serio lo más que podía, los nervios le estaban ganando. El miedo quería apoderarse de él pero sabía que entrar en crisis no cambiaría nada, al menos esperaría unos minutos más para dejarse llevar por el miedo.
-La verdad es que no tengo la menor idea porque te paso esto. –la rubia se apresuró al hablar para no dejar que el pequeño la interrumpiera y entrara en un pánico mayor.- Después de esto tal vez no te sea difícil creerme pero por las dudas… lo que te diré es verdad. En estos momentos tú ya no eres un varón, eres un doncel… al menos físicamente. Tu mente y tus recuerdos por lo que veo no se alteraron, así que me arriesgo a pensar que mentalmente aun eres un varón.
-¿Cómo…?
-No sé cómo explicar esto de la manera correcta, así que lo diré como paso. Cuando tú estabas en Japón comenzaste a dormir más de la cuenta, llegando a un punto en el cual ya no despertaste y ese momento fue cuando viajaban para Alemania. Cuando te recibimos aquí, fue imposible para nosotros despertarte. Física y mentalmente estabas sano, sin embargo no abrías los ojos. Sin que pudiéramos evitarlo diversas capas de seda te cubrieron….
La doctora le mostro una foto al menor; en donde se podía apreciar la habitación en la que estaban y en medio y sobrevolando la única cama del lugar, había una crisálida.
-¿Esto…?
-Es una foto del capullo que te rodeo y del cual, al salir eras otro.
-¡Mientes! –grito el rubio. Lo que la mujer le decía no podía ser verdad, no quería que fuera verdad. Lo que estaba viviendo no era más que un sueño… ¿verdad? Tenía miedo. – Es una broma ¿verdad? -más que una pregunta, la frase sonó a una súplica.
Lo único que pedía el nuevo doncel, era que se le dijera que todo era una broma, que nada había cambiado o en un mejor caso, que seguía soñando. La doctora lo entendió… pero como profesional y porque adoraba a ese rubio, no pudo mentirle.
-No. Es la verdad. Es tu realidad. –dijo firmemente, reprimiendo con esfuerzo las ganas de abrazar y consolar al menor. – Tu estadía dentro de ese capullo, hizo lo mismo que haría en una oruga. Genero un cambio. Una metamorfosis.
-¿Y porque no lo evitaron? –pregunto Naruto conteniendo las ganas de llorar y de levantarse para irse lejos de ahí. Aunque estaba seguro que no podría moverse mucho, su cuerpo le pesaba- Si esto lo provoco aquel capullo… ¿entonces porque no me sacaron de…?
-Por miedo a que sufrieras un daño colateral. –Contesto la doctora, de manera calmada he intentado ser reconfortante- Como te dije al principio, no sé porque paso. De hecho no sé porque sucedió. Lo que te paso es algo nuevo y de lo cual, carezco de conocimientos. Debido a la falta de información sobre este tema, temíamos que te sucediera algo peor si te sacamos a la fuerza de aquel cumulo. No quería correr ningún riesgo fatal. No contigo.
Naruto se mantuvo callado, procesando lo que le acababan de decir. Todo era tan confuso, tan agobiante. No entendía nada y lo peor era, que internamente lo sabía. Sabía lo que pasaba y porque le pasaba. La cabeza le dolía; su mente jugaba ante la grave situación, mezclando la realidad con su sueño. Comenzaba a alucinar con las cosas que vio y oyó durante su descanso… Y ahora que lo pensaba un poco, ¿cuánto había dormido? ¿Cuánto tiempo había transcurrido en su realidad?
-¿Cuánto…?
-¿Qué? –pregunto Tsunade, Naruto había hablado muy bajo y no pudo oírlo.
-¿Cuánto…? ¿Cuánto he dormido? ¿Qué día es hoy?
La doctora lo medito unos minutos, no sabía si lo que le diría al rubio lo afectaría más de lo que ya estaba. Como médico su decisión era ocultarle la verdad, darle un tiempo para que fuera asimilando la situación y después explicarle aún más las cosas; sin embargo también era su madrina, la persona que lo ayudo a que llegara con bien al mundo, no quería y no deseaba mentirle.
El chico estaba sufriendo lo suficiente, como para engañarlo y el riesgo de que luego se enterara de la mentira, eso podría afectarlo más. Naruto necesitaba apoyo, gente de confianza a su lado; y si ella le mentía y después él lo descubría, perdería aquel voto.
-…Has dormido alrededor de 8 meses. Estuviste 4 meses y medio en el interior del capullo… pero cuando te libraste de eso, entraste en coma. Has pasado dormido 3 meses…
-¿8 meses…? ¿Cómo…?
~Fin del flash back~
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-…Sin poder contenerlo más, comencé a llorar. Había pasado demasiado tiempo. Sin embargo para mí, había sido un día. Un solo día. Había dormido y despertado como en cualquier ocasión, pero en realidad había estado encerrado 8 meses...
-¿Pero cómo es posible algo así? –pregunto Fugaku desconcertado.
-Eso es lo que la gran Tsunade Senju, ha estado investigando todos estos años. -Decía Kushina viendo a su segundo hijo, que jugaba con los mechones pelirrojos de su primo.- No hay motivo para que Naru durmiera, así como tampoco para qué cambiara.
-Todo en mí, había cambiado por completo. Comencé a preguntarme, ¿si el hecho de ser doncel había terminado con mi existencia… mi esencia? ¿Qué parte de mí, vivía y que parte había muerto? ¿El hecho siquiera de haber nacido y haber vivido como varón por 12 años era real? ¿Y si toda mi vida de varón había sido un sueño y en realidad siempre fui doncel?
Sumergido en sus reflexiones, el rubio comenzó a mirar sus manos, el contar parte de la historia mientras observaba su cuerpo, servía como un ancla a la realidad. Algo que estaba aún en proceso de aceptar. Llevaba casi 5 años viviendo la vida como un doncel y aun no podía aceptar aquel cambio en su totalidad.
-… ¿Qué era yo? ¿Por qué me pasaba aquello? ¿Qué pecado había cometido para que mi sangre maldita despertara? ¿Y que eran aquellas emociones tan complejas que tenía dentro de mí? –contaba Naruto a la familia Uchiha, mientras comenzaba de nuevo a acariciar el cabello de su primo que se había recostado de nuevo en su regazo.- Todo mi mundo se había derrumbado en lo que para mí solo era un día. Porque mi verdad, es que yo solo había dormido un día y no 8 meses como me aseguró Tsunade-oba-chan. En aquella ocasión me altere tanto que tuvieron que sedarme con el medicamento más fuerte… pero para mí desgracia y sorpresa de los doctores, la medicina no me durmió, simplemente me mantuvo quieto y consciente de todo.
-¿A qué te refieres con eso ultimo? –Inquirió curioso Itachi- "Tu desgracia y la sorpresa de los doctores"
-¿Por qué no funciono el sedante? –pregunto Sai.
El joven Ne no conocía a Naruto de antes, aun así, lo que contaba era algo que nunca se había escuchado. Era como una historia de fantasía que le cuentas a tus hijos antes de dormir. La curiosidad era mayor a la cortesía.
-El medicamento no funciono…
Pero las respuestas debían esperar. Cuando el doncelito se disponía a contestar, dos alarmas de reloj se escucharon en la sala. Rápidamente Gaara se reincorporo de su lugar, apagando en el proceso su reloj de muñeca, misma acción que era hecha por Minato.
-Lo siento por interrumpirlos. –dijo el varón rubio cuando las alarmas fueron apagadas. Miro a su hijo y a su sobrino que se levantaron del sillón en perfecta sincronía- No tarden.
-Sí. –contestaron al unísono Gaara y Naruto.
-¿Gaara? –el rubio no entendía porque su primo se había levantado también y se disponía a seguirlo.
-Ve por la medicina, yo iré a la cocina a atraerte una bebida. –contesto el pelirrojo.
La familia Uchiha veía confundida la situación. Estaban en una plática importante y se detenían de repente por una alarma. Vieron como los dos donceles se alejaron y gracias a la construcción del lugar no perdieron de vista a ninguno.
-Está bien. –dijo Naruto mientras subía los dos primeros escalones. Y Gaara caminaba rumbo a la cocina.
-¿Minato, que está sucediendo? –inquirió Fugaku con el ceño fruncido, una vez que ambos doncelitos desaparecieron de su campo de visión.
-¿Medicina? –Pregunto Mikoto preocupada.- ¿Sigue enfermo?
-Bueno, lo que pasa es que…
-¡Naruto! –Gaara había regresado y ahora gritaba al pie de la escalera.- ¡Dejaste la medicina en mi cuarto ayer por la noche! -Había recordado que la medicina no se encontraba en el cuarto del rubio, donde seguramente estaría buscando por lo que regreso a informarle
-¡Gracias! –se escuchó el grito del rubio.
El pelirrojo volvió a irse. Fugaku miraba con insistencia a su viejo amigo esperando por una explicación.
-Vamos, Fu-chan… -decía Minato con voz juguetona y sintiendo su instinto de supervivencia activarse.
El Uchiha era peligroso cuando no obtenía lo que quería y en esos momentos lo que más deseaba, era una explicación.
-Minato…
-No me mates. –Pidió el rubio.- Solo aguarda unos minutos. Y sé que haz esperado por años, así que un poco mas no afectara ¿o sí? –se apresuró a agregar al ver como su amigo alegaría. – Además esto es por el bien de Naru.
-¿A qué te refieres?
-Han ido por los medicamentos de él, la salud de Naruto no es óptima. –Todos los azabaches escuchaban atentos- Como has oído. Lo que conto mi niño es algo que está afuera de lo que se conoce. –Decía el rubio con una mirada un tanto melancólica.- Él todavía no acepta del todo su cuerpo de doncel. Su mente rechaza su cuerpo y viceversa. Enfrentándose constantemente en una batalla campal, por ver quién es el predominante.
-¿Batalla campal? –hablo Sasuke al fin.
Aquel detalle por algún motivo le llamaba la atención. Todos miraron al menor que se ruborizo un poco por ser el centro de las miradas, tal parecía que habían visto un fantasma o algo así. Y no era para menos, Sasuke se había mantenido al margen de todo.
-Es una forma de decirlo. –dijo Kushina con una sonrisa. – La realidad es que dentro de mi bebé existen dos identidades por decirlo de otra manera.
-¿Padece de doble personalidad? –pregunto un poco preocupada Mikoto.
-No. No es algo tan simple. –respondió Deidara desde su lugar en medio de sus segundos padres. La familia invitada estaba confundida. Y se agregaron dos preguntas más al montón ¿El tener doble personalidad era algo sencillo? ¿Era tan malo lo que tenía el pequeño Namikaze? - La mente de Naruto conserva sus recuerdos de cuando era un niño, al que criamos por 12 años y que creció aquí en Japón, conviviendo con ustedes, el que estaba enamorado de alguna niña y al que le encantaba ser varón. Sin embargo con el shock emocional de cuando cambio de cuerpo, su mente sufrió cambios sin quererlo. Por decirlo de alguna manera, los donceles somos más sentimentales que un varón, así que mi hermanito sufrió por las emociones que se agregaron a su ser. Así como el hecho de que a pesar que era su cuerpo, no era el mismo que él recordaba.
-Supongo que al ser doncel, sentía que le faltaba poder…-concluyo para si Itachi, poco a poco comenzaba a entender a donde quería llegar la otra familia.
-Exactamente eso. -dijo Naruto, sorprendiendo a todos por su repentina entrada. Ninguno había notado que ambos donceles ya estaban ahí, a unos pasos del moreno.
-Naruto…
-Cuando desperté sentí que el cuerpo que decían era mío, no lo era. Por más que mi cabeza estuviera unida a este. –comento el rubio.
-Toma. Tómatelas y luego continúas. –ordeno Gaara ofreciéndole un vaso de agua a su primo, quien le sonrió y tomo un sorbo después de tomar la pastilla.
-¿Y las otras? –pregunto Gaara al ver que solo había tomado una.
-Se me termino con la dosis de esta tarde. –Dijo Naruto con una sonrisa a modo de disculpa.- Al parecer no calcule cuantas me traía la última vez que fuimos a Alemania.
-Supongo que tendremos que hacer un pedido de emergencia a Tsunade –dijo Kushina, sintiéndose responsable por no estar al pendiente del medicamento de su hijo. El rubio asintió de acuerdo con su madre.
-Pero es importante que te tomes esas…
-Yo tengo una tira más. -Interrumpió Gaara a Deidara.- Creo que las tengo en mi mochila. Espera.-el pelirrojo se retiró del lugar.
-¿Por qué son tan importantes esas pastillas exactamente? –Pregunto Itachi.- ¿Qué medicamento es?
-Es un medicamente supresor y un complemento. Debido a mi cambio no cualquier medicamente sirve para mí. Son pastillas hechas especialmente para mi organismo. -contesto Naruto
-Aquí están. -interrumpió Gaara, dándole una tira de pastillas.- Tía, creo que si tendremos que hacer el pedido, era la única que tenía. –Kushina asintió.
-Creo que la última que yo tenía, la deje en su cuarto. ¿Dei, tú tienes algunas? -Pregunto la pelirroja mayor.- ¿Karin? ¿Minato?
-Solo la tira que siempre guardo por si estoy solo con Naru.- contesto el primogénito de los Uzumaki.
-Lo mismo.- respondió Karin.
-Creo que tengo algunas guardadas en el despacho y en la oficina. -respondió el rubio mayor.- Pero no duraran mucho, es mejor llamar a Tsuna.
-¿Es que todos toman la medicina? –pregunto Fugaku mirando a su amigo.
-No, solo Naru. -Respondió Minato con una sonrisa.- Pero todos guardamos por lo menos una tira por si él las olvida, que es lo más común o en este caso se terminan. Es primordial que se las tome, ya que controlan varias hormonas y otras cosas dentro de su cuerpo y evita que su cuerpo se descontrole por no poder regularlas.
-Gracias. -Naru le regreso el vaso a su primo y fue su turno de darle la tira de pastillas… acto que desconcertó a los presentes.- Toma una tú.
-Pero…
-Te duele la cabeza, sabes que es mejor que tomes la pastilla. -lo interrumpió el rubio.- El dolor se ira y estarás más cómodo con esta situación de los varones.
El pelirrojo suspiro, no podía ocultarle nada al rubio, así como su primo no podía ocultarle nada a él.
-¿Te sientes mal Gaara? -Minato se había levantado de su asiento para acercarse a los menores.
-¿Quieres que traiga algo más? –Le pregunto Kushina preocupada.- Tal vez es porque no haz comido nada. Voy a prepárate algo ahora mismo…
-Tía, no es necesario. –se apresuró a decir el pelirrojo.- Es solo que a pesar de lo que dije hace rato, cada vez se me hace más difícil estar rodeado de tanto varón…
-Entonces creo que sería mejor que…
-¡No! –gritaron al unísono los donceles menores.
-Estoy bien. -agrego Gaara, no quería abandonar a su primo. Si Naruto podía soportar estar ahí, él también.- La pastilla servirá…
-Aun así, sería mejor que…-Minato callo al ver a su sobrino negar.
-Estaré bien. -Entrelazo sus dedos con los de su primo.- Naru está conmigo. Saben que su compañía es la mejor medicina para mí.
El matrimonio Uzumaki intercambió miradas, sabían que las palabras de su sobrino eran verdaderas, en ocasiones Naruto había sido más efectivo que la medicina. Por su parte la familia Uchiha comenzó a cuestionarse sobre el hecho de que al parecer el pelirrojo sentía cierta incomodidad al estar rodeado de varones, ¿es que acoso les temía?
-Ríndanse. –Los presentes miraron a Deidara que se acomodó en una coleta su cabello corto, mientras les hablaba a sus padres.- Saben que separarlos es perjudicial para ambos, así como inútil. Es como querer separar al corazón del cuerpo humano y desear que viva. Solo, simplemente… imposible.
Los padres de los rubios suspiraron resignados, no podían tampoco contradecir las palabras de su primogénito. Los Uchiha's analizaban las palabras de los menores, sintiendo como la curiosidad por saber sobre tan estrecha amistad crecía.
-Entonces continuemos. –Sentencio Minato mientras regresaba a su sitio.
-¿En qué me quede? –le pregunto el rubio menor a su primo.
-En porque el sedante no funciono…-le respondió-… creo…
-¿Crees o sabes? -Cuestiono con una sonrisa, el pelirrojo se encogió de hombros y procedió a dirigirse a su asiento, palmeando el lugar a su lado para que se sentara el rubio.
-Supongo que al haber dormido por tanto tiempo, le era difícil a tu cuerpo volver a cerrar los ojos. -dijo Fugaku, mirando al menor para retomar la plática.
-Mmm… es posible. Pero también fue que los sedantes no funcionaron debido a la nueva forma en qué mi cuerpo procesaba todo, por decirlo de alguna manera, todas las sustancias del exterior e interior mi cuerpo tenía una manera diferente a la hora de usarlas. -se dejó caer en el sillón.
-¿Entonces?
-Nada, simplemente los doctores procedieron a sacarme más sangre y hacer algunos exámenes. –Contesto Naruto cerrando los ojos- Después me regresaron a la habitación… y mientras los efectos del medicamento pasaban, papá y mamá hablaron conmigo sobre las cosas que los doctores pudieron entender de todo aquello… Ya que durante esos 8 meses les fue simplemente imposible saber por qué me paso o que cambio en mí para que pasara.
-¿Qué lograron descubrir? –cuestiono Fugaku.
-Al parecer el hecho de que comenzó a tener más sueño desde un mes antes es solo la preparación, y porque algunos cambios se van dando durante ese tiempo. Cambios internos no llamativos ni significativos. -explico Minato- Cuando el cuerpo necesito hacer más cambios drásticos; como el exterior o en el caso de Naru, el crear un vientre, es cuando se encerró en aquel capullo. Impidiendo así, que algún factor externo afecte o dañe el proceso.
-Es un escudo…
-Así es. - ahora fue su turno de recostarse en el regazo del pelirrojo.- Es un capullo que protege el cuerpo para evitar que alguien o algo impida el cambio.
-Pero entonces lo que Naruto dijo podría haber servido…- dijo Itachi.- ¿Por qué no impidieron que fuera encerrado en ese capullo?
-Debido a que se desconoce qué tan apegado está el cuerpo al cumulo. Debido a esa falta de información, temíamos que algo le pasara a Naruto. -Contesto Kushina.- Tsunade nos explicó que no sabía si aquel capullo estaba ligado a algún nervio o alguna parte del cuerpo, por lo que no quería moverse a ciegas e ignorando las consecuencias.
-No queríamos perder a nuestro hijo. Sabíamos que aquel cumulo no lo pondría en riesgo de muerte, por lo que, egoístamente preferimos dejarlo pasar. -La voz de Minato delataba lo culpable que se sentía por sus decisiones.
-¿Tu qué piensas Naru? –pregunto Mikoto, observando al rubio entrelazar su mano con su primo.
-Que eso ya no importa a estas alturas. -Contesto con simpleza, no quería decir la verdad porque sabía que eso dañaría a sus progenitores, aunque en verdad no los culpaba, entendía que su único deseo siempre fue mantenerlo con vida al precio que fuera.- Soy doncel, y eso es algo, que no importa lo que diga, nada cambiara…-le sonrió a la azabache.- Además no es tan malo supongo, es mejor este cuerpo que estar bajo tierra. Soló y sin poder estar con mi familia. Sin Gaara...
El matrimonio Uchiha se miró extrañado, no habían esperado que el pequeño especificara la presencia del pelirrojo, hubieran esperado que mencionara a sus padres o hermanos. Sasuke se molestó un poco por el comentario, al parecer el hecho de saber quién era Naruto, no disminuía su malestar al tratarse de la relación de los donceles.
-Veo que son muy unidos.- comento Fugaku, intentando concentrar la atención de lo demás en ese tema.- Supongo que es por las constantes visitas que mencionaron hace rato.
-Sí- contesto con simpleza Naruto.
-Aunque al inicio no era así... –agrego Minato divertido, atrayendo la atención de toda la familia Uchiha.
Para los menores peli-oscuros era un tema interesante ya que sabían y se habían enterado -Itachi-, que esos dos mantenían una relación demasiado apegada. Por su parte los mayores Uchiha querían saber sobre el nuevo integrante de la familia de sus amigos y que al parecer ocupaba el lugar de Sasuke en la vida de Naruto.
-Parecían perros y gatos. –continuo Kushina riendo un poco por esos tiempos.
-¿Qué cambio? –pregunto Itachi por inercia.
-Sucedieron muchas cosas. -Dijo Karin también divertida.- Cuando Onii-chan despertó rechazaba su nueva vida. Por varios días trato de volver a dormir, se robaba las pastillas del hospital para intentar conciliar el sueño pero simplemente no le funcionaban.
Los peli-oscuros se estremecieron por unos segundos pensando en que tal vez lo que el rubio menor buscaba no era el sueño momentáneo, si no el sueño eterno, lo miraron con ese pensamiento reflejado en sus oscuros ojos.
-No intentaba matarme. -aclaro Naruto, comprendiendo la preocupación de la otra familia, era la misma que tenían todos cuando hacia eso.- En verdad solo quería dormir. Quería creer que si volvía a dormir, era posible que mi cuerpo cambiara. Pero no paso. -Murmuro para si- Tsunade-obachan decidió que lo mejor para mí era retomar mi vida lo más pronto posible pero yo me negaba a salir del hospital, no quería ser molestado y me negaba también a recibir visitas; ni siquiera quería ver a mis padres o mis hermanos. El verlos a ellos me avergonzaba, ¿con que cara vería a mis padres cuando el cuerpo que ellos me dieron lo había perdido? ¿Cómo podía ver a mi hermanita sin sentir su mirada analizando mis cambios o sintiendo pena por mí? Y mucho menos podía ver a Dei-nii, sabía que no era su culpa pero… ¿Cómo podría verlo sin sentirme mal? Dei-nii representaba todo lo que odiaba en aquel momento… -Fugaku y Mikoto sintieron al rubio entre ellos estremecerse, lo miraron de reojo y se dieron cuenta que estrujaba sus ropas con los puños. Naruto exhalo, liberándose del aire en sus pulmones, sintiéndose mal por tener que decir eso en voz alta-…Él era un doncel… un doncel frágil, delicado, criado para convertirse en una buen amo de casa, un noble esposo capacitado para comenzar una familia al lado de un varón… él era lo que yo no quería ser… Sabía que mi hermano tenía carácter pero siempre lo reprimió por las normas de Japón… creció siendo alguien delicado, alguien débil… Y yo como varón, al menos mi mente era de uno, no podía aceptar una vida contraria a la que consideraba mía. -La voz de Naru cambio- Un varón debe proteger, no ser protegido. Un varón debe ser fuerte y capaz. Alguien superior a un doncel, a los cuales debe cuidar por ser delicados y valiosos. Un varón es superior a las mujeres y donceles pero no por ello debe maltratarlos. ¿No es ese el pensamiento general en Japón? -Pregunto a la nada.- Así fue como me criaron. Y debido a esas normas que me clasificaban como varón, no quería ver a Dei-nii al cual no había visto desde que desperté. No deseaba lastimarlo como lo hice con Gaara...
-¿En qué momento…?
-Gaara fue a visitarle en la semana en la que despertó, no inmediatamente por petición de Tsunade y mía. -Explico Kushina.- Primero queríamos contarle a Naru sobre la familia Uzumaki pero nunca encontramos el momento, debido a su estado emocional, a su rechazo. No podíamos darle más preocupaciones. Y debido a lo ajetreada que aún era nuestra vida por culpa de mis padres, no pude volver a comunicarme con Gaara, para decirle que no fuera al hospital. Así que a él le toco ser el desahogue de Naruto.
-Ese día tenia demasiadas cosas en mi mente y demasiado odio por mi suerte. Odiaba mi cuerpo, me odiaba a mí y sobre todo odiaba mi sangre maldita. Había perdido mi vida o al menos así lo veía. Mi vida de varón había desaparecido dejando un hueco. -dijo Naruto cerrando los ojos.- Así que cuando la tía Shizune, que era mi psicóloga ya que necesitaba apoyo emocional debido al cambio, me informo que tenía vista y yo me altere. Dije que no quería ver a nadie, sin embargo ella insistió en que hablara… en que hablara específicamente con aquel doncel que me visitaba. El oír que tenía que hablar con un doncel aumento más mi enojo, por lo que termine gritando cosas muy hirientes. Cosas cargadas de un odio no a la persona que me visitaba, si no a mi patética vida.
-A partir de ese día Gaara no volvió a pasarse por el hospital. -continuo Kushina, al ver como sus pequeños intercambiaban una mirada, tal vez trasmitiéndose una disculpa. No importaba los años que llevaba viéndolos, aun le asombraba la cualidad de ellos de transmitirse palabras y sentimientos tan perfectamente claros, como si hablaran telepáticamente. En ocasiones creía en verdad su frase favorita del dúo; "somos almas gemelas. Somos familia"- Tiempo después, Deidara se enteró de ello y saco a Naru arrastras del hospital, obligándolo a retomar un poco de su vida.
-Dei-nii soporto el hecho de que no quisiera verlo, pero tal parece que el saber que lastime a Gaara no me lo perdono. -comento Naruto fingiéndose dolido.- Mi hermano me odiaba. Y se aprovechó del hecho de que yo estuviera sorprendido por su abrupto cambio de personalidad y actitud durante esos 8 meses, para hacerme obedecerle de retomar mi vida. De doncel delicado paso a ser un militar hecho y derecho. Lo confieso, le tuve miedo a mi hermano en aquella ocasión.
Deidara le sonrió a su hermano, riendo por lo bajo al recordar la anécdota en donde al enterarse por su madre sobre la actitud de Naruto con Gaara, un primo al que todavía no conocía pero quería, corrió al hospital, espantando a su hermanito por lo abrupta de su entrada. Con rapidez envolvió a Naruto entre las sabanas de la cama, y lo saco a rastras del sanatorio. Escuchándolo quejarse todo el viaje de regreso a casa, lugar en donde le informó que por su decisión, tendría que asistir a la escuela y no permitiría una negativa. El rubio menor obedeció automáticamente, debido al miedo que le inspiro su hermano mayor por su parecido en esos momentos con su madre cuando se enojaba.
-Así que después de unas terapias más con mi psicóloga y después de que todos se aseguraran que el exceso de medicamente no me daño. Comencé a asistir a la misma escuela que mis hermanos. La mejor escuela militar de Alemania. Ahí empezó de nuevo mi vida, me sorprendió y me alivio al mismo tiempo el hecho de que en aquel país el ser varón o doncel no cambiaba la forma del trato. Así que tome más seguridad con ello. Me trataban normal, como si fuera un varón. Poco a poco comencé a sentirme bien e incluso había momentos en que olvidaba que mi cuerpo no era de varón.
-Es por el trato en Alemania con los géneros que Naru no dudo en sentirse como en casa ahí. Un país donde solamente si él quería sabrían que era doncel, un lugar alejado de un país que le recordaría a cada rato, por la diferencia de trato, que él era un doncel, no un varón… Sai-kun, Sasuke-kun…-el azabache sintió un estremecimiento al oír su nombre de la boca de Deidara. Ambos primos peli-oscuros lo miraron- ¿Qué fue lo primero que pensaron al ver el comportamiento de Naruto y Gaara?
-Que eran demasiado atrevidos, por no decir varoniles. –contesto sinceramente Sai.
-Yo… -Sasuke fijo su mirada en Naruto, quien ni siquiera miraba hacia su lado.-…Lo mismo.
-Lo imagine…-agrego Deidara.
-Es por eso que me adapte rápidamente. -Naruto respiro profundamente.- Pero como en esta vida, siempre habrá algo que te recuerde tu problema... el mío era que en ocasiones no sabía distinguir quienes eran varones y donceles, así que trataba a todos por igual...
-¿Eso es un problema? -cuestiono Sai sin comprender lo malo ahí.
-Sí. -Naruto asintió, reforzando su contestación.- Al menos para mí. Al ser consciente de que era un doncel, inconscientemente me reflejaba en los donceles que se me confesaban. Conforme fui interactuando con mis compañeros algunos donceles se me confesaban y mi trato hacia ellos cambiaba… no los maltrataba, eso no lo podría hacer nunca… pero por mi propio bien, los mantenía alejados de mí, ignorando su existencia. Entre ellos estaba Gaara, a quien constantemente encontraba mirándome a escondidas. -el pelirrojo miro hacia otro lado, se avergonzaba de eso.- Y debido a mi trato indiferente, algunos donceles se sintieron molestos y ya fuera que ellos quisieran comenzar una pelea o les platicaban a sus amigos de años superiores sobre mi trato. Me buscaban continuamente para defender el "honor" de la persona a la que en su opinión lastime, y me veía involucrado casi a diario en una pelea.
-Cada día era un horror verlo llegar con un moretón y con un correctivo de sus profesores. -Kushina suspiro.- No lo reconocía, y casi al mismo tiempo que comenzó a pasar eso, Naru comenzó a presentar algunos ataques. Su mente comenzó a rechazar su cuerpo, y por lo mismo era que en ocasiones se desmayaba, temblaba, comenzaba a vomitar, entre otras cosas…-Sasuke comenzó a recordar las dos veces que Naruto había presentado alguno de esos síntomas enfrente de él.- Tsunade lo examino constantemente, llegando a la conclusión de que podía manejarse con ciertos medicamentos… pero…
-Pero los medicamentos normales no funcionaron con él. - Agrego Fugaku mirando a la pelirroja que asintió.
-¿Entonces? –pregunto Mikoto viendo a su amiga.
-Tsunade modifico el medicamento que le recetaba al chico de su caso anterior igual a Naru. –explico Minato.
-¿Modifico?
-Sí. Su caso anterior no presento tantos problemas de adaptación como Naruto. El chico que Tsunade atendió se adaptó tan rápidamente a su vida de doncel que simplemnte fue como si nunca hubiera sido varón. –Explico Minato- Es por eso que las cantidades de los elementos eran deficientes para Naru, quien presentaba un gran rechazo. Tsuna temía que su cerebro y cuerpo sufrieran un colapso por no ponerse de acuerdo de cómo vivir. Así que tuvo que aumentar las cantidades, para que de esa manera el medicamento fuera efectivo sin ser dañino. Ese el medicamento específicamente para Naru, que se tomó hace unos momentos.
-De ese modo nuestras preocupaciones aumentaron. -continuo Kushina.- Teníamos que estar pendiente de su salud y su comportamiento, de Deidara y Karin, de los planes de mis padres y de otras cosas que simplemente no podíamos con nada. Y Naruto se encerró en su mundo, evadiéndonos a nosotros, buscando peleas por cuenta propia después…
-Descubrí que al pelear me sentía yo mismo otra vez. –se apresuró a explicar Naruto ante la mirada de reprobación que le dedico el matrimonio Uchiha- Gracias al entrenamiento físico que recibía en la academia cada día podía mantener mayor resistencia hacia varones más grandes e incluso más fuertes que yo. Sentir aquella adrenalina era excitante… aunque fuera unos momentos. Aquella sustancia recorriendo mi cuerpo mientras me decía; "¡Aquí estas! ¡Tú parte varón no ha muerto!" era lo que me faltaba, al menos eso sentía al meterme en una pelea. Pero al pelear tantas veces llame la atención y comenzaron a llamarme el varón exiliado o algo así. En su momento no entendí a que se referían y supuse que era porque se enteraron que vivía en Japón y que me fui de ahí.
-¿Y qué paso? –pregunto interesado Sai.
-Los profesores comenzaron a exigirme cosas y a compararme con un doncel de apellido Uzumaki…-Naruto le sonrió a Gaara.- Eran demasiado asfixiantes… es por eso que mi rabia creció hacia aquel pelirrojo que seguía observándome en las sombras… Dei-nii escucho sobre los rumores de mí y mi sobrenombre… enterándose de una parte de mi vida que mis padres y yo tratábamos de ocultarle.
-Yo nunca me entere de que Naruto se peleaba en la escuela, mis padres y él me lo ocultaron. Y debido a mis estudios que me consumían casi por completo, nunca me di cuenta que siempre Naru llegaba a casa medio muerto. Las pocas veces que estábamos en la casa él nunca bajaba a comer o se acercaba a verme y cuando yo lo hacía, él me esquivaba. Se mantenía en su habitación encerrado, evitándome hasta que no se notaba ningún golpe en su rostro o al menos cuando los podía ocultar con maquillaje.
-Mi hermano tenía una vida valiosa, así que yo no era nadie para que se preocupara y dejara de lado algo que le llamo la atención. Ya le había arrebatado la posibilidad de volver a Japón, a su vida aquí, no me sentía capaz como para alejarlo de algo que comenzaba a ser importante para él.
-¿A qué te refieres con eso? –pregunto Fugaku mirado seriamente a Naru.
-Yo fui quien le rogo, suplico y amenazó con abandonar la familia, si se comenzaba a hablar sobre algún plan de volver a Japón. -Contesto Naruto.- Ellos solo vieron por mí bien. Estaba bien en Alemania, al menos mejor de lo que podría estar aquí… Es por eso que no les quitaría nada más a mis hermanos. Eso me prometí. -Naruto vio que los Uchiha´s dirían algo así que continúo para que no lo interrumpieran.- Y es por eso también que comencé a buscar peleas más arriesgadas. Mientras mantuviera mi mente en otra cosa, estaría bien. Sin embargo las cosas no volvieron a salir como deseaba. Harto de las hostigaciones de los profesores sobre que debía ser mejor y no sé qué, un día fui a la parte de la universidad buscando a mi hermano, quería apoyo. Nadie me había dicho sobre nuestro parentesco con la familia principal y mucho menos que a eso se referían los profesores con el hecho de que debía ser el mejor. "Un Uzumaki debe ser lo mejor, de lo mejor"
-También de ahí venia el apodo del varón exiliado. -agrego Gaara.- Alguien descubrió el lazo de Naruto y sus hermanos con la familia Uzumaki y comenzaron a decir cosas de la tía. Naru no sabía porque de las ofensas hacia su familia y es por eso que peleaba constantemente.
-¡Oye! –se quejó el rubio menor- Yo no…
-Sé que no querías decirlo pero es mejor que ellos sepan que no siempre buscabas peleas por placer, había molestias de por medio…-interrumpió el pelirrojo.
Todos los presentes se sorprendieron por ello, principalmente sus padres y hermanos, quienes nunca se habían enterado del motivo de algunas peleas.
-Como sea. Cuando comencé a buscar a Dei-nii no lo encontré. Al preguntar por él, me entere que era demasiado conocido y demasiado perseguido, casi todos querían algo con él. Algunos chicos me dijeron que era probable que se encontrara con su enamorado ya que siempre andaban juntos…-Itachi frunció el ceño ante esa información.- Siempre he sido un hermano celoso con Dei-nii y Karin, así que me molesto aquel dato, lo busque por toda la escuela pero nunca lo encontré, y esa noche tampoco llego a dormir a casa, así que mi enojo aumento. Al siguiente día un tipo se acercó a mí durante las clases y me pregunto si era el hermanito de Deidara y otras cosas. Cada vez que él hablaba de mi hermano me molestaba más. Soporte un rato mientras aquel tipo hablaba pero mi esfuerzo se derrumbó cuando un chico de los que les pregunte el día anterior, se acercó a nosotros, y dijo tranquilamente que la persona a la que no golpeaba, era el famoso enamorado de mi hermano… eso fue todo lo que necesite para lanzarme a golpearlo.
-La pelea fue tan terrible que terminaron en el hospital. -hablo Kushina recordando aquel susto.
-Estuve internado con aquel sujeto en la misma habitación por órdenes de la tía Shizune y Tsunade-obachan. Dei-nii nos regañó durante casi un día a los dos y coincidimos en que Deidara enojado era igual a infierno seguro. -Naruto se encogió de hombros.- Durante la estancia en el hospital me realizaron más pruebas por mi condición y pude convivir con aquel fraude de conquistador. -La familia Uzumaki rio por el adjetivo- Después de eso regresamos a la escuela como amigos y Dei-nii iba constantemente a visitarme, o mejor dicho a vigilarme, para que no volviera a pelearme. Mi trato a los donceles mejoro y los ataques no eran tan seguidos gracias al medicamento… comenzaba a estabilizarme. Fue en ese tiempo en que Gaara se volvió agresivo hacia mí. Atacándome con palabras hirientes o despectivas y con algunos ataques psicológicos. Él era un Uzumaki y por ello lo vi como un creído, por mi parte no me iba a dejar que me ofendiera, así que terminamos en una pelea donde nos fregábamos la vida indirectamente.
-Fue tu culpa…-acuso el pelirrojo
-Sí, sí. Fue mi culpa –contesto el rubio dándole la razón al contrario.
-La rivalidad entre ellos llego a un punto, donde se volvió física. Ese día me había retirado de la sección de la preparatoria, después de informarle a Naru unos planes con mis amigos a donde por supuesto él estaba invitado. Desde que salió del hospital mis amigos cercanos se volvieron sus amigos. Cuando iba a llegar a mi siguiente clase en la universidad, comencé a escuchar a otros alumnos sobre la pelea que protagonizaban ellos. -Dei señalo a su primo y hermano- Salí del salón corriendo hacia la oficina de mi tío y ahí los vi, sentados enfrente del director del colegio, que era mi tío Nagato. Obligue a Naru a disculparse, y le presente a nuestros familiares… Como supusimos fue mucho para él y se desmayó. Lo llevamos a casa donde el tío se quedó con su familia a cenar y continuamos la plática. Desde ese día ellos son inseparables.
-Se me explico la situación por fin y todo lo que vivía en la escuela se aclaró con ello. Y al saber un poco de mi historial familiar, fue la última pieza que necesito mi mente para estabilizarse por completo. Gaara se volvió mi alma gemela y comencé a tratar con mis demás compañeros por igual. Hice amigos que a su vez eran amigos de Gaara y mi hermano mayor. Conocí a mis tíos y por fin todo resultaba bien…
-Hasta que los abuelos se presentaron a la casa. -continuo Karin.- Fue un completo caos, nos encontrábamos comiendo con los tíos cuando de repente oímos como la puerta era derribada, alguien la había pateado… al ver a quienes habían roto la entrada de nuestro hogar, ahí estaban ¡el imponente matrimonio Uzumaki!... Fue la primera vez que los vi de cerca… y no pude negar que el abuelo Sora era igual a mamá… un poco más alto pero eso era lo de menos.
-Los abuelos llegaron gritándole insultos a nuestros padres…-Deidara mantenía un tono divertido en la voz.- Una vez que ambos se calmaron, se dieron cuenta de nuestra presencia. Papá y mamá nos habían obligado a mantenernos hasta atrás. Al vernos el abuelo Alfonze frunció el ceño…
-¡Parecía que sus cejas se volverían una! –Gaara y sus hermanos rieron de la ocurrencia de Naruto, los adultos contuvieron la risa- Llegue a pensar que sufría de un dolor de estómago…
-Bueno, después de los golpes que le diste eso se volvió realidad…
-¿Golpeaste a Alfonze-sama? –pregunto Fugaku mirando sorprendido a Naru e interrumpiendo a Deidara.
-Sí. -el rubio asintió con la cabeza reforzando la afirmación y con una sonrisa orgullosa en el rostro.- Se lo merecía. ¿Cómo se atreve a decir que si abandonábamos a papá nos aceptaría en la familia principal? -Los menores Uchiha se molestaron internamente, los tres pensaban que si aquel sujeto era así, no deseaban tratarlo- Mi enojo por haber sido interrumpido en un rato familiar aumento al proponernos eso, lo golpee en el rostro sin que lo viera venir… ¡Aun puedo sentir la sangre que le saque al romperle el labio! Comencé a gritarle algunas cosas y luego lo golpee dos veces en el estómago, en el tercer golpe me detuvo su guardián.
-Le dijiste que se pudriera en el infierno…-agrego Karin con una sonrisa cómplice.
-Que muriera…-aporto Gaara.
-Que primero morirías a tener que llevar ese apellido de pacotilla. –comento Deidara con burla
-Que ningún dinosaurio te exigía ridiculeces. –continuo Gaara.- Cosas por el estilo. –Karin y Dei asintieron de acuerdo.
-La cara de mi padre era un poema…-dijo Kushina riendo.- Sé que Naru hizo mal pero en verdad nunca había visto a mis padres sin saber que decir o hacer. –explico al ver los rostros confusos de los adultos Uchiha.- Fue divertido.
-A partir de ese día dejaron de molestar…al menos eso pensamos. -dijo Minato con una sonrisa nerviosa.
-¿Hicieron algo? –pregunto Fugaku un poco preocupado, después de todo sus amigos peleaban contra la familia más peligrosa del mundo.
-A Kushina y a mí nos dejaron en paz. –Explico Minato- Al parecer comenzaron a tratar con Naruto y Dei a escondidas. Querían convencerlos a ellos por separado, creyendo que de esa manera nos separarían.
-¡Eran unos tontos! -Grito Naruto desde su lugar.- Pensaban que me comprarían diciéndome todo lo que podría ganar al ser de la familia Uzumaki. ¡Como si me importara más el dinero que mi padre! -Minato sonrió al oír las palabras de su hijo.- Los deje plantados en muchas ocasiones.
-Si es así, ¿cómo es que terminaron como Uzumaki? –pregunto Mikoto sin comprender
-Al parecer con el tiempo y con algunos problemas que comenzaron a tener por culpa de unos negocios, se dieron cuenta que muchas personas a las que querían les dieron la espalda por su terquedad de sepárame de Minato. -Explico Kushina.- Las palabras que les decían Naru y Dei durante sus desplantes comenzaron a ser eco en ellos, y al final pidieron perdón. Principalmente a mis hijos y a Gaara, quien también sufrió algunos desplantes por parte de ellos al saber que nos apoyaba.
-Se disculparon con Kushina y conmigo enfrente de las familias que nos ayudaban y nos pidieron ser parte de la familia. -Dijo Minato.- Así que poco a poco y con cautela los fuimos tratando. No vimos más malas intenciones en ellos y fue como terminamos a su lado.
-Nos ayudaron con mi tratamiento y por fin sentía que volvía a tener vida. -dijo Naruto recordando momentos en Alemania- Me concentre en los estudios, en la vida militar, a aprender la cosas que los abuelos querían que aprendiera por ser un Uzumaki y a disfrutar al estar a lado de mi primo, de Gaara.
La familia Uchiha miro a Naru, quien por fin mostraba aunque pequeña, una sonrisa sincera. Sin sentimientos tristes de por medio. Al parecer no fue tan malo el final. Después de oír todo aquello no podían culpar a Naru por querer alejarse de Japón y a sus amigos por ver primero por el bienestar del pequeño.
La sala se sumió en un silencio incómodo para algunos, tranquilo para otros hasta que…
-Sí, si…muy bonita historia. -comento con sarcasmo y molesto Sasuke- Ya escuchamos todo el cuento -a Gaara le molesto el tono que utilizaba- Pero en ningún momento escuche la razón del porque no se comunicaron con nosotros en casi 5 años. Tal vez al principio tú se los negaste pero, ¿y después? Pudieron haber llamado o informar que estaban bien -se levantó de su lugar con el ceño fruncido y mirando fijamente a Naruto.
Ninguno de los presentes necesitaba ser adivino para comprender el trasfondo de aquellas palabras. Sasuke no reclamaba por todos, solo deseaba saber porque Naruto se negaba a tener contacto con él después de aceptar por fin su cambio y porque le había ocultado la verdad durante esas semanas en la escuela.
-¡Dime ¿porque demonios no me contaste nada?! –Grito Sasuke, acercándose al rubio, el cual solo lo escuchaba esperando que el enojo bajara un poco, conforme fuera sacado del interior del Uchiha- ¡Dime ¿Por qué carajos no te comunicaste aunque fuera por medio de una llamada, un mísero mensaje como cuando te fuiste?! ¡Di algo no te quedes callado! -El rubio desvío la mirada lleno de culpa, sabía que su razón podría ser infundada pero no podía evitarlo – ¿Es que acoso tú…? –Sasuke no podía creer lo que su mente le decía al ver los gestos de su viejo amigo
-Sasuke creo que… - Itachi se había levantado de su lugar al ver la discusión unilateral de su hermanito con el rubio.
-¿Creíste que te rechazaríamos? – más que una pregunta las palabras de Sasuke eran una confirmación.
Toda la familia Uchiha abrió los ojos de la sorpresa al igual que el rubio, quien inmediatamente miro al azabache... algo dentro de ambos chicos se quebró; Naruto noto que su desconfianza había lastimado gravemente a Sasuke pero no se arrepentía de su decisión, era egoísta, pero por su propio bien decidió poner aquella distancia; por su parte el Uchiha entendía el posible dolor y temor que vivió el Namikaze en aquellos años por su cambio, mas eso no justificaba su desconfianza ¿tan mal amigo había sido para que el rubio no le tuviera confianza? ¿No se suponía que ambas familias eran amigas?
-Nunca creí que nuestra amistad fuera tan superficial –al rubio le dolían las palabras del azabache, sintiéndose quebrarse aún más aquello en su interior, se levantó de su asiento – Siempre creí que éramos como hermanos, ahora veo que nunca te conocí y tú a mí… Pero claro, soy un tonto. Debí haber entendido la indirecta desde aquel mensaje o durante estos años en los que no recibí noticias tuyas. Hasta ahora me doy cuenta que no valías nada.
¡Ok! Aquello habían sido palabras finales de las cuales se arrepintió en cuanto las dijo, pero no se disculparía, su orgullo estaba en juego. A todos los presentes aquella frase final les pareció cruel, por no decir hiriente.
-Si… tal vez tengas razón…-el enojo del azabache creció al oír las palabras del rubio.
-¡Eres un…!
-¡Pero fui yo quien le impidió a mi familia el tener contacto con ustedes! –Grito el rubio- ¡Yo fui el único que actuó egoístamente! -Naru no deseaba que los lazos de los demás miembros de su familia con los Uchiha se rompieran, así como el suyo ya estaba roto- ¡Fue mi egoísmo el que nos mantuvo en Alemania!
-Naru, eso es…
-¡No deseaba volver! –volvió a gritar el rubio. Ambos amigos discutían ignorando su alrededor- ¡No deseaba estar aquí! ¡No deseaba verte! -A Sasuke le dolió esa afirmación del rubio, por lo que lo agarró del cuello de la ropa
-¡Sasuke! –grito Fugaku.
-¡No deseaba estar cerca de ti! -ambos jóvenes ignoraban su alrededor.
Gaara había detenido a Karin que se quería levantar, así como Kushina detenía a Minato. Dei trataba de detener a Mikoto y Fugaku. Todo porque Naru había pedido que nadie interviniera si algo así pasaba, conocía a Sasuke y el enfrentamiento era la mayor posibilidad de reacción del azabache. Y era por eso mismo que tenía que pasar, nadie tenía que intervenir. Tenía que decir lo que sentía o iba a explotar. Además que debía poner distancia con él, Sasuke no era un bien para él… era un mal.
-¡No quería revivir los recuerdos de Naruto Namikaze! -los Uchiha's abrieron los ojos como platos por las palabras del menor y por verlo conteniendo las lágrimas - ¡Por… porque Naruto Namikaze, el varón que conocías murió en el momento en que yo desperté! ¡Tu amigo varón murió cuando nació el doncel!
Sasuke no pudo contener más su enojo, su mente se nublo. Levanto su mano, cerrando su puño, listo para estamparlo en el rostro del doncel que tenía sujeto con a otra mano. No lo pensó, simplemente arremetió contra el contrario.
-¡Naruto! / ¡Sasuke!
