Ya casi anochecía cuando Bonnibel volvía al Palacio. Había sido invitada a la inauguración de una nueva tienda de comestibles en el reino y pasó toda la tarde compartiendo con su pueblo.
- Hizo un excelente trabajo, Majestad. Esa generosa donación suya fue magnífica. - comentó Mentita.
- Era lo menos que podía hacer, sobre todo si estuve tanto tiempo ausente. Me divertí muchísimo. - replicó la joven reina muy contenta.
- Es una lástima que Marceline no haya estado presente. - dijo el mayordomo.
- Si, hubiese aprendido muchas cosas. Donde estará? - preguntó Bubblegum al sirviente.
- Creo que la vi hablando con Finn el humano en la tarde, Majestad. - dijo éste.
- Crees que es necesario que tenga que obligarla a asistir a estas actividades? - dijo la chica.
- Si, deberían pasar más tiempo juntas, para que pueda aprender del reino y para que la mantenga junto a usted, ya sabe.
- A qué te refieres? - preguntó la joven levantando una ceja.
- Usted sabe lo coqueta que puede ser la Reina Vampiro con los demás y eso interferiría con su obligación de engendrar un heredero.
- H-Heredero?! Mentita! - dijo la chica poniéndose colorada.
- No quiero sonar grosero, pero le recuerdo Majestad, que la regla número 387 de nuestra ley dice que: "Aquella pareja real que gobierne el Dulce Reino y que haya contraído matrimonio, deberán encomendarse en la tarea de engendrar herederos dentro de un plazo no mayor a 6 meses." - citó de memoria el súbdito.
- N-No recuerdo haber leído esa parte.
- Claro que no porque nunca fue de su interés. Está en la página 1943, capítulo número 41 de "Obligaciones Reales para el Matrimonio entre nobles".
- Me mandas una copia del libro? Lo discutiré con Marceline.
- Por supuesto, Majestad. - dijo Mentita abriéndole la puerta principal del Palacio.
Al abrir la puerta de su habitación PB vio que Marceline estaba sentada en el escritorio leyendo:
- Tienes fiebre? - preguntó extrañada PB al entrar.
- Claro que no, por qué lo preguntas? - dijo la vampira sin despegar los ojos del libro.
- Estas leyendo '"Historia antigua de las numerosas grandezas y hazañas del Dulce Reino"! Odias leer libros de historia, Marceline.
- Es cierto, pero si estoy casada contigo debo saber sobre esto, no?
- Si, pero no tienes que esforzarte tanto. Me pudiste haber dicho antes y te hubiese dado un resumen, cariño. - sugirió la chica rosa. - Hay otra cosa sobre la que debemos hablar.
- Yo no lancé el balde lleno de papel higiénico mojado a Tronquitos! - dijo impaciente la vampira.
- Que tú qué? No, no es sobre eso, pero que le hiciste a Tronquitos!? - preguntó enfadada PB.
- Yo? Nada! Que era lo que tenías que decirme? - desvió la conversación la vampira y sonreía inocentemente.
- Mentita me pasó este libro, es un código de leyes reales. - dijo PB enseñándole el pesado objeto. Marceline se puso a hojearlo y Bubblegum agregó: - Necesito que leas la página 1943.
- Ok. - dijo Marceline buscándola. - "Regla número 385, la pareja real deberá contar con el apoyo de mínimo de 3 miembros de la ciudadanía para poder exigir el pago de impuestos destinados a... " - quiso seguir leyendo Marceline, pero PB le quitó el libro.
- Ese no, la 387! - dijo Bubblegum señalando el párrafo. Marceline leyó rápidamente y soltó un grito:
- Oh Glob! Tan solo 6 meses? Tengo 6 meses para intentar...?
- Exacto.
- Y qué pasa si no le hacemos caso a esa regla?
- "Regla número 388, en caso de no cumplir con lo anterior, un representante del pueblo deberá convocar elecciones democráticas y la pareja real deberá abdicar al no ser lo suficientemente apta para reinar el territorio bajo las costumbres establecidas." - leyó PB. - Democracia! Eso nunca ha pasado, todos mis ancestros han cumplido las reglas y siempre hemos tenido una monarquía.
- Dame eso! - gritó Marceline quitándole el libro de las manos. - Que se jodan estas malditas reglas! - dijo arrojándolo por el balcón.
- Marceline, no! Debemos hacer lo que dice el libro, yo tampoco quiero tener hijos tan pronto, pero si son las normas hay que seguirlas.
- Eres Reina, manda a escribir otro o cámbialas.
- No es tan fácil, el manual se mandó a hacer hace 700 años. Son costumbres que pasaron de generación en generación y toda mi familia las ha seguido por siglos.
- Bonnie, necesitamos tiempo para nosotras. Si tenemos un hijo ahora jamás podremos dedicarnos tiempo porque todo irá para él. Es mucha responsabilidad por ahora.
- Marceline! Debemos asumir nuestras obligaciones, no creo que sea tan malo o si?
- Qué pesadilla.
- Qué estás diciendo? Acaso no quieres tener hijos conmigo?
- Por supuesto que si, Bonnie. Es lo que más quiero, pero no ahora. Quizás en un par de años más...y que será de nuestro viaje por Ooo?
- Podemos intentarlo cuando estemos viajando.
- Seh, como digas. - dijo la vampira sin interés alguno. Esto de tener que soportar costumbres extranjeras ya le estaba pasando la cuenta.
Durante la mañana, PB se encontraba realizando el itinerario del viaje y mandó a buscar a su héroe:
- Finn, gracias a Glob que estás aquí! Cómo te ha ido con tu segunda investigación? - preguntó la chica mientras miraba detalladamente un mapa de Ooo con lupa.
- Estoy en eso, princesa! Todo marcha muy bien y no hay señales de infidelidad por el momento. - contestó el héroe.
- Grandioso! - dijo PB.
- Eh...princesa, dónde está Marceline? - consultó el niño rubio.
- Haciendo sus caminatas matutinas por el jardín, por qué? - interrogó la chica.
- Yo no ví a nadie en el jardín, princesa. - respondió Finn.
- Qué? Eso no es posible! - exclamó la joven. - Mentita! - llamó al mayordomo.
- Diga, Majestad. - dijo en cuanto llegó.
- Ve a llamar a Marceline, está en el jardín. Es algo urgente por favor. - ordenó PB. La menta fue y regresó lo más rápido que pudo a donde estaban el héroe y la reina.
- No hay nadie en el jardín, Majestad. Los demás tampoco la han visto por el Palacio! - exclamó el mayordomo.
- MARCELINEEE! - gritó la chica sintiéndose como una tonta.
- D-De seguro está en la habitación tuya, PB. - dijo nervioso el chico rezando para que Marceline no estuviese haciendo nada malo.
- Lo dudo...Mentita, haz que la busquen por favor. - pidió Bubblegum. La menta tardó un par de minutos y llegó con la misma respuesta.
- Quizás fue a comprar algo, princesa. - sugirió el chico.
- Pobre de ella si se atrevió a salir del Dulce Reino sin mi consentimiento! - gritó PB hecha una furia. Hasta Finn estaba algo asustado con lo histérica que se puso la joven reina.
Para esas alturas de la mañana, Marceline ya se encontraba a la entrada del Bosque Negro. Llevaba 5 minutos esperando a la Princesa Laurel cuando ella apareció:
- Hola, cariño! - saludó muy alegre Laurel.
- Ve al grano, Laurel. - dijo Marceline impaciente.
- Tengo la solución a tu problema, Marcie e involucra al Duque de la Nuez. A diferencia de Peebles, yo si valoro a ese hombre y estará dispuesto a ayudarte.
- Bien y cuál sería el plan? - preguntó la vampira de brazos cruzados.
- Le haces creer a Peebles que tienes toda la intención de embarazarla, pero te cuidas de no hacerlo. Al pasar los 6 meses, convocarán a las elecciones, pero el Duque de la Nuez enviará a su ejército personal para aplastar a la población que pedía la abdicación de la pareja real. Y así podrán gobernar sin problema y se verán obligadas a modificar todas las estúpidas leyes que quieran. Suena brillante, verdad? - dijo muy arrogante la chica.
- See, see. Pero que ganarían el Duque de la Nuez y tú?
- Oh, PB estará eternamente agradecida con el Duque por salvarla de la situación, así que De la Nuez se ganará la total aprobación de la boba de Peebles. En cuanto a mí, oh, yo no pido nada.
- Cuál es tu precio, Laurel? Nunca has sido tan generosa.
- Es un pequeño detalle y tú sabes muy bien que es.
- N-no! No...no pienso acostarme contigo.
- Prefieres quedar encadenada a todas las obligaciones que significan criar a un hijo o quieres seguir viviendo tu cursi cuento de hadas con Bonnietonta? Tú decides. - dijo la chica riendo. Marceline se quedó pensativa.
- Cuáles son tus condiciones? - preguntó la vampiresa enojada. Laurel sacó una pequeña lista.
- Sexo un día a la semana dentro de lo que duren los 6 meses. Hablo desde las 10am hasta las 12 de la noche en el día que yo estipule. Insultar a Peebles mientras lo hacemos, mantener lejos de mí a Frank el humano, invitarme a las reuniones sociales que hará PB este año y que me compres una tiara nueva, de rubíes por favor.
- Qué?! Estás loca?! No puedo hacer todo eso!
- No deberías estar reclamando, el Duque no te pide nada a cambio y sin su ayuda no podrás hacer nada. Gracias a mí, el accederá a salvarte el trasero.
- Quiero hacer durar mi matrimonio, no arruinarlo.
- Es un pequeño precio que debes pagar, no es para tanto.
- Pequeño? Está lleno de demandas que no puedo cumplir. Lo único que podría hacer es comprarte la tiara y decirle a Finn que no te siga preguntando, pero no lo demás.
- Pero le dedicarás todo tu tiempo a Bonnibel y no tendrás que preocuparte de pañales, juguetes o canciones de cuna! Es difícil decidir en la vida, no crees Marcie? - preguntó la princesa maliciosamente. Tenía a Marceline justo donde quería, solo tenía que aceptar y luego se encargaría de reconquistarla y separarla para siempre de la orgullosa de Bubblegum.
- No, no lo haré. - decidió la vampira.
- Demonios, Marceline! - gritó la Princesa Laurel mientras se pasaba la mano por el cabello intentando calmarse.
- Laurel, de verdad no puedo cumplir con todo eso.
- No podrás cargar con todas esas responsabilidades, Marceline! Al menos no una persona como tú.
- Si estoy destinada a estar con PB por toda la eternidad, es algo que debo aceptar.
- No vengas luego a reclamar que el bastardo no te deja dormir o que ha hecho pedazos todos tus bajos. - expresó Laurel más tranquila.
- Creo que podré vivir con eso y...nunca vuelvas a decirle bastardo a mi futuro hijo o hija, oíste?! - exclamó la vampiresa furiosa al mismo tiempo que se iba volando del lugar. Detestaba que todos siempre dudasen de sus capacidades, quién era Laurel para criticarla? Qué había logrado en la vida?
Nunca nadie creía en la vampiresa porque la tomaban como un chiste, de aquellos que se cuentan y no se vuelven a repetir nunca más.
