La historia no me pertenece es de T. yo solo la adapto y los personajes son de Naoko


***ENCUENTROS***

Los minutos no avanzaban para mi mientras Darién me sostenía, no había más en el mundo que él y yo. Podía escuchar su respiración errática volverse lenta.

Sus brazos me rodeaban con posesividad, como si temería que me arrancaran de su lado y sus labios no paraban de dar pequeños besos a mi cuello y mejilla. Yo tenía su cuello rodeado por mis brazos haciendo casi imposible que se separada de mi. Solo deseaba que el tiempo se congelara para que nade mas pasara.

Obviamente, esto no podía ser.

Zafiro se acerco a nosotros y con cuidado intento separarnos. Darién solo intentaba presionarme más a él.

― Darién, mírame, no haremos nada. Solo levántate ― le pidió cuando se dio cuenta del pánico reflejado en sus ojos.

Yo intente ponerme de pie, pero Darién seguía deteniéndome.

― Darién, debe levantarte ― le pedí. Casi al instante me hizo caso y me arrastro junto a él a la cama, que era lo único que parecía intacto.

Escuche a Zafiro pedirle a los enfermeros salir. El salió detrás de ellos. Sabía que estaría cerca por si lo necesitaba. Pero estaba segura que no haría falta su intervención.

Darién me acurruco en su pecho y me sujeto a él. No estaba segura de lo que pasaba por su cabeza.

― Te he extrañado tanto. ¿Por qué me has dejado? ¿Es que no….?― no lo deje termina, sabia hacia donde se dirigía su pregunta.

― No pienses eso, no piense que te podría abandonar. Jamás podría. ― susurre contra su pecho. Quería decirle todo lo que había pasado, todo el tiempo que había pasado sin él. No, el no tenia porque enterarse de lo que había pasado.

― Entonces, ¿Por qué no habías venido? ¿Por qué no estabas conmigo cuando tenía pesadillas? ¿Por qué no estabas aquí cuando necesitaba tu calor? ― Sus preguntas no eran un reclamo, el solo necesitaba las respuestas. Respuestas que no sabía darle.

― Perdóname, yo…― me mordí el labio buscando una explicación ― Solo créeme, te amo ― dije mientras me enderezaba para verlo a los ojos.

― Te creo ― murmuro mientras volvía a rodearme con sus brazos. ― Prométeme que no te volverás a ir ¿por favor? ―

― Nunca, jamás ― prometí, tragándome las lagrimas, tanto de felicidad como de impotencia.

Pasamos el resto del tiempo en silencio. El acaricio mi cabello con sus labios y yo depositando suaves besos en su pecho hasta que se quedo dormido. Con cuidado me zafe de sus brazos para poder salir de la habitación. Necesitaba hablar con Zafiro.

Camine rápidamente por los pasillos hasta su oficina.

Toque la puerta y entre sin esperar el permiso de hacerlo.

― Ya habías tardado en venir, estaba a punto de ir a ver qué pasaba ― su voz estaba impregnada de preocupación ― ¿Cómo esta? ―

― Parece estar como siempre. Solo me pregunto ¿Por qué no había estado con él? ¿Por qué lo había dejado? Zafiro dime por favor que no volverá a pasar algo igual a las últimas dos semanas. Yo no podría soportar su indiferencia.

― No puedo darte seguridad de eso, Sere. Darién en este momento se encuentra débil e inestable. El colapso nervioso que tuvo fue demasiado combinado ya con sus antecedentes psicológicos, no me dan una forma de prever sus acciones. En este momento es una bomba de tiempo, así como podría estar estable podría recaer y muy probablemente no volvería a ser el mismo.

El grito de impotencia se quedo atorado en mi garganta. Ya las lágrimas amenazaban con salir pero las reprimí.

― ¿No se puede hacer nada? ¿Usted o yo?

―Sere, lastimosamente no hay mucho que yo pueda hacer. Al parecer la única que puede ayudarlo aquí eres tú. Me atrevo a pedirte que te quedes con el todo el tiempo que puedas. Se perfectamente que tu presencia lo mantiene estable y feliz.

― No debe pedírmelo. Con gusto viviría aquí por él. Solo, tengo miedo, miedo que vuelva a pasar lo mismo.

― El no te lastimaría porque quiera. ― contesto Zafiro a la defensiva

― Yo sé eso. A lo que temo es que el vuelva a desconocerme. Que vuelva a olvidarme.

― No lo hará, pero debes ser fuerte. No te mentí cuando dije que su recuperación sería difícil ― asentí sin ganas. ― ¿Por qué no vuelves antes que despierte? Debo llamar a Esmeralda y comentarle como se encuentra.

― Es verdad. ¿Cómo esta ella?

― Preocupada por Darién. Pero espero que con esto se tranquilice, no le hace bien en su estado. Más con Nicolás en casa. ―

Cuando volví a su cuarto, me alegre que siguiese durmiendo. Me dedique a recoger el desastre que había armado. Me entristecí al ver sus numerosos cuadernos de dibujos tirados y rotos. Todos sus retratos completamente arruinados. Excepto los de su último cuaderno, los retratos que había hecho de mí.

Coloque el solitario cuaderno en el estante y el resto los apile para poder tirarlos.

― Perdón por haber hecho esto ― escuche su voz detrás de mí. De di vuelta y lo vi sentado en la cama con la pena en su rostro.

― Esta bien. No te preocupes por eso. ¿Por qué mejor no vuelves a dormir? ―

― No tengo sueño. Solo quiero estar contigo ¿puedo?

―Claro que si, Darien― conteste mientras me sentaba junto a él y me dejaba abrazar.

En sus brazos quede dormida mientras lo escuchaba decirme palabras de amor.

Lo último que oí fue: "No te vuelvas a ir"

Lo siguiente de lo que fui consiente fue del ruido de mi teléfono celular. Con cuidado lo saque de la bolsa de mi pantalón y conteste.

― Alo ― mi voz salió pastosa debido al sueño.

― Sere, Gracias a Dios, me tenías preocupada ¿Dónde estás?

― Perdona, Mina. Olvide llamarte. Me quedare esta noche con Darién―

― El ya…. ¿ya está mejor?

― Al menos ahora sabe quién soy. Eso es bueno ¿verdad?

― ¡Muy bueno! ― exclamo ella con entusiasmo ― Te dije que se pondría mejor ― comento con suficiencia.

― No lo sé, Mina― dije mientras me sentaba ― Aun tengo miedo―

― No lo tengas. El estará bien, ya lo veras. Dale un beso de mi parte, Adiós

― Adiós, Mina. Gracias por tus palabras.

― Para eso estoy ― contesto con su voz cantarina.

Volví a guardar mi teléfono y me quede sentada pensando.

― ¿A que le temes? ― La dulce voz de Darién me saco de mis cavilaciones.

― ¿Por qué tendría miedo? ― devolví la pregunta intentando sonreír.

― Dijiste que tenias miedo. ¿A qué?

― No tengo miedo de nada. ― volví a rebatir

― No quiero que tengas miedo. Quiero que seas feliz. Dime y tal vez yo pueda hacer algo para hacerte sentir mejor.

― Temo perderte ― las palabras salieron en un murmullo, deseaba que él no las escuchara.

― ¿Por qué me perderías? Sabes que soy tuyo, que te amo. Nada me hará alejarme de ti ― dijo mientras tomaba mi rostro entre sus gentiles manos. Me negué a dejar que me viera llorar.

― También te amo, lo sabes. Jamás amare a alguien como lo hago contigo. ― prometí mientras besaba su nariz. Una hermosa sonrisa se formo en sus labios, deslumbrándome por un momento.

― Nunca te alejes, jamás me dejes. ― pidió mientras me arrullaba contra su pecho.

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La siguiente semana borro las dos anteriores. Todo el tiempo que pasábamos juntos nos hacia felices. No había un momento en el que él no me demostrase lo que significaba en su vida. Y yo no podía dejarlo fuera de mi campo de visión más de cinco minutos. Aun temía que todo volviese, pero Zafiro me tranquilizaba diciendo que entre más tiempo pasaba era menos probable que ese estado que tanto temía volviese.

Seiya se la pasaba recordándome que debía comer y dándome los medicamentos. Y yo le obedecía con gusto. No podía volver a hacer pasar a Darién por la angustia que vivió.

Zafiro parecía cada vez más esperanzado entre sesión y sesión. Y no era para menos, al parecer el episodio psicótico que había tenido no había tenido consecuencias. Darién estaba estable, bien, feliz. Y yo con eso estaba completa.

Mina era mi única preocupación. Conocía su pasado, conocía el dolor que la embargaba pero por más que deseaba ayudarla no podía. Ella debía enfrentar a Yaten para conocer la verdad.

¿Pero cómo se enfrentaría a alguien que había desaparecido?

Aunque quería que Mina me ayudase con algo. Darién se culpaba porque no había podido ayudarla y la única que podía sacarlo de esa idea era ella. Ella recordaba a ese pequeño niño que había intentado ayudarla cuando nadie más lo hizo, aun hoy sentía gratitud hacia él.

Así que ella había accedido a venir a verlo hoy, claro que con permiso de Zafiro.

Estábamos por cruzar la entrada del comedor.

En cuanto Darién me vio se dirigió hacia mí y yo no sabía qué hacer.

En cuanto estuvo junto a mi noto la presencia de Mina.

Note como los ojos de Mina se aguaron al verlo. Y Darien parecía intrigado por ella.

Se acerco a mí y paso su brazo por mi cintura. Siempre procurando que no me alejase.

― Hola ― le saludo tímidamente Mina

― Hola ―contesto él con un tanto de duda, podía ver en sus ojos la confusión. ― Te pareces mucho a alguien…. te parece a Mina…. solo que tu cabello es más corto― empezó a divagar. Me regañe mentalmente por no pensar las consecuencias que esto le podría traer. No había pensado que se podía alterar.

―Darién, mi amor, ella es mi amiga Mina, de la que te conté, ¿te acuerdas? ― movió la cabeza afirmativamente.

― Es igualita a Mina…

―Darién, vamos a sentarnos.

Nos sentamos muy alejados para poder hablar tranquilos.

―Darién, Mina, ella…― Dios, como le decía lo que tenía que decirle.

― Ella es la misma Mina ¿verdad? ― pregunto de lo más tranquilo

― Si, Darién, ella es la misma. ― me asuste que lo estuviese tomando tan bien.

― Te recuerdo. ― le dijo Mina―Entraste una noche a verme, me quisiste ayudar y lloraste por mí. Jamás he podido olvidar eso ― las lagrimas de Mina se desbordaron. ― Gracias.

― Me alegro saber que estas bien ― las lagrimas se formaron en los ojos de Darién. ― Siempre pensé que había sido mi culpa que tu….

― No Darien, no digas nada ― le pedí ya a punto de llorar también.

― Nada fue tu culpa. Siempre quise darte las gracias por preocuparte ― dijo Mina mientras se ponía de pie y se acercaba a él para abrazarlo. Mina se dejo abrazar y parecía feliz de saber que ella estaba bien.

Yo observaba la escena en silencio. Estaba tranquila al ver que Mina no se había alterado en la forma en que pensé que lo haría.

Los minutos fueron pasando y Mina decidió que era hora de irse.

― Gracias por venir― le dije mientras me despedía de ella.

― Es un gusto verlo a él y a ti. Adiós Darién, te prometo otro pastel de chocolate pronto.

― Lo espero con ansias. ― Darien le sonrió. Podía ver cuán aliviado estaba de verla, cuan feliz lo había dejado ver a esa muchacha por la que él se había preocupado. Mina nos dio espacio para que pudiera hablar con Mina.

― ¿Cómo estás? ― pregunte mientras tomaba sus manos

― Feliz y tranquilo. Me alegro que no haya pasado lo que yo creía, lo que me había atormentado por tanto tiempo jamás paso. Gracias por traerla. ― susurro mientras besaba mis manos.

― Te confieso que tuve miedo de cómo reaccionarias. No quería que….― no quería que tuvieras otra crisis, termine en mi cabeza.

―No te preocupes por mí. Como te dije ya nada me afecta. Solo tu ― sonrió tranquilamente. Eso me había quitado un peso de encima.

Le pedí que me esperara en el comedor en lo que acompañaba a Mina a la salida. Él lo hizo sin rechistar conmigo.

Mientras acompañaba a Mina a la salida nos encontramos con la persona que no pensé que vería hoy.

― Mina…― murmuro Yaten al verla ― Sabia que eras tú. ― parecía realmente sorprendido y aliviado de verla, pero Mina era la imagen contraria de Yaten. Aterrada y a la defensiva.


Bueno aqui esta el siguiente capitulo

siento mucho la tardanza pero con

el colegio y las tareas no he tenido

tiempo, pero al fin aqui esta ...

Espero que les halla gustado

Si han visto cree un blog donde pondre los adelantos de los capitulos

Gracias a todas por sus review y nos vemos pronto

adios...