Betrayal has never been so good.
XXVI
Corre, corre!
Me sentía como alma que se lleva al diablo, corrí lo más rápido posible, ya no quería estar aquí, quería irme, escapar, llegar a casa pero recordé que no tenía una casa si no que vivía en un motel y esa no era vida para una persona como yo. Apenas y tenía dinero para pagar la escuela y con todo el tiempo que había faltado al trabajo seguro que ya no tenía y moriría infeliz.
No.
Lentamente todo se me vino a la mente, todo. Desde el divorcio de mis padre. Mi padre había afirmado que podía mantenerme, que tenía los medios mientras que mi madre se negaba. Inventó toda clase de cosas tan chantajistas que mi padre perdió el caso y me fui con mi madre. En ese tiempo tenía 8 años, entonces ellos me preguntaron ¿Con quién prefieres irte, con tu padre o tú madre? Pero ya sabes cómo son las niñas pequeñas, siempre queriendo estar con su madre y más cuando tienes una madre tan chantajista como el mismísimo diablo. Después a los 12 ya me había arrepentido. Mi madre había pasado de trabajo en trabajo hasta cajera de un supermercado puesto que siempre pasaba algo que la terminaban despidiendo.
Había estado recibiendo cartas de mi padre quien se había ido a Berlín, yo las contestaba a ocultas, sabía que si las veía mi madre que las quemaría.
La quemazón iba recorriendo mi cuerpo, era como un cosquilleo o hormigueo que desenvolvía en todo mi cuerpo, era una pobre infeliz que el diablo estaba por llevarse, una estúpida que creyó hacerlo por tu conveniencia pero lo que no sabía es que terminaría desquiciada. Todas éstas personas querían verme muerta y estaba entrando en la penumbra peor no quería. Despierta no te duermas me decía inconscientemente mientras trataba de pensar en una canción de cuna, una que mi padre solía cantarme o en el jardín de niños solía escuchar. Ninguna vino a mi mente entonces supe que era más miserable de lo que me hubiera imaginado, era más patética que mi madre sin contar que tenía 16 y ella 42. Maldita sea, maldito seas tú, maldita sea ella y su estúpido novio, vieran que por su culpa he terminado con lo poco que me quedaba, si creía tener algo de dignidad ya era tarde, mi copa estaba tan seca como las hojas de los libros que tanto solía leer, pobre alma desquiciada.
Mi cuerpo cubierto de barro, mi respiración tan jadeante como si se tratara de haber corrido un maratón de 10 kilómetros sin parar, el agotamiento era extremo y el dolor incontrolable. Me sentí rodeada como si se tratase de un animal en zoológico luego unos ojos azules tan profundos llenos de ira me miraron, se acercó a mi oído dejando caer sus dorados cabellos sobre mi frente y nariz.
— Eres tan patética. Morirás de la manera más amarga: Sola y siendo una asesina… que pena.
Las lágrimas salieron por mis ojos, odie la lluvia por hacerme llorar como si no llorara, era como no desahogarse de verdad.
— Llévensela a las mazmorras.
Varios brazos me cargaron encadenándome las manos sin importarles que me lastimaran, luego me llevaron arrastras. Mis pies tocaban en barroso suelo y seguía doliendo mi pecho dolía ahí hacía una flecha.
Me dejaron en las mazmorras. Estaban sucias y había ratas mientras yo seguía sufriendo.
Punto de vista Susan.
Peter llegó a la habitación de Edmund, estaba mojado, lleno de barro entonces nos miró duramente. Sus ojos estaban tan furiosos, enrojecidos como si algo le doliera y yo sabía que era… esa tonta había decidido jugar con dos personas a la vez.
— Está en las mazmorras… herida… —siguió con su mirada sólo que fue más a mí. Pude ver un destello de lástima.
— Susan… Lo siento mucho… —me abrazó.
Lucy lloraba por Edmund, ya estaba fuera de peligro pero dormía… Lucy era amiga de Taylor seguro estaba tan decepcionada como Peter y Edmund deberían estarlo.
— Peter… —Lucy sollozó— Taylor… no podemos dejarla herida… no está bien. tenemos que preguntarle porque lo hizo, no sólo así esperar hasta que muera…
— ¡Estás loca Lucy! —Dije— ¡Ella quiso matar a Edmund quien sabe que otras cosas más hubiera hecho, tal vez iría uno por uno!
— Esa es una de las razones… saber que era lo que quería.
— obtener estrategias para el ejercito de Calormen.
— Pero ella no era una Calormena y menos una Narniana… una Narniana jamás hubiera actuado así contra su pueblo… creo que existe la lealtad en todos los Narnianos.
— Yo no estoy de acuerdo —protesté. Peter enchueco los labios.
— Entonces iré yo sola.
— No Lucy.
— Dije que iré yo sola, no necesito permiso para hacer lo que yo quiera —años atrás hubiera pensado: "Si mamá la escuchara…"
Fin de punto de vista Susan Pevensie.
Sentí ese zumbido que suele atravesar por toda la tráquea, cuando los bronquios se cierran y evitan el paso del oxigeno hacia los pulmones. Me sentía débil, moribunda, no quería cerrar mis ojos temía no despertar de nuevo. No sabía cuánta sangre había perdido, esa flecha había atravesado un punto importante, lo sabía yo lo sabía, me sentía débil.
— Hola —oí una voz chillona, pensé que era mi imaginación puesto que escuché el ruido de unas llaves.
De repente algo acarició mi cabello con las yemas, medio abrí los ojos y trate de enfocarlos. Una niña pelirroja estaba frente de mí, sus acuosos ojos decepcionantes se posaban en mí, me sentí un monstruo.
— Abre la boca —la abrí sin siquiera preguntar de que se trataba, no tenía cabeza para pensar.
Una gota cayó sobre mi legua, tenía un sabor extraño del cual no pude identificar, jamás había probado algo parecido y no podía encontrar un sabor al que se le pareciera. No podía decir si era amargo, salado, dulce o agrio simplemente era fuera de lo ordinario.
Sentí algo recorrer todo mi interior, una sensación placentera y agradable; me sentí fuerte, con poder. Ya no sentía dolor, ya no me sentía débil, el molesto zumbido había desaparecido y volvía a respirar.
Miré atónita a Lucy, creí que por momentos sonreiría pero no fue así, yo tampoco lo hubiera hecho y mucho menos hubiera llegado al rescate.
— Lucy… —me sentí tan cínica.
— ¿Por qué lo hiciste? —su voz era como un hilo, si los estirabas mucho podría llegarse a romper.
— Yo… yo Lucy… —me incorporé, me senté con mis rodillas flexionadas con mis manos tocando mis tobillos—. Yo, yo no quería… lo siento —lloré.
— Lo sé. Pero por qué.
— Tisroc —dije con amargura. Limpié la lágrima que resbalaba, me molestaba llorar por una trampa que me había fabricado—. Como verás… yo no soy Narniana y menos Calormena… vengo de Inglaterra —Lucy abrió la boca, era de esperárselo por ver como vestía.
— Pero ¿cómo? ¿Co-como llegaste?
— No lo sé tampoco quiero saberlo… lo único que recuerdo es que lloraba, mi madre me corrió de su departamento, conseguí asilo y lloré. Cuando desperté estaba en un mercadillo en Calormen, unos soldados me secuestraron y me trajeron frente a ese tonto —escupí— y él me dijo que lo hicera, que consiguiera toda la información necesaria para vencer al ejercito Narniano… le dije de los animales, los pozos y le di las hojas de Edmund donde el escribía sus técnicas… —dije amargamente. Me sentía tan… decepcionada.
Una vez había dicho que no quería acabar como mi madre, siendo una estúpida ambiciosa pero en eso acabé. Todo lo había hecho por un estupidez, una estupidez tan mínima.
— Eso explica tu vestimenta. ¿Huías?
— Sí, eso hacía. Pero hubiera sido más fácil si lo hacía sin envenenar a Edmund —Lucy rió lo cual fue sorprendente. Todo el tiempo había mantenido un tono seco, lacónico lleno de rencor.
— Lo que no sabe Tisroc es que hubiera podido salvar a Edmund de cualquier costa.
— Él está en Narnia.
— Era de suponerlo. Peter Ha tomado un batallón hacia las fronteras de Narnia. Es obvio que se encuentra entre Archeland y Narnia si no ¿En dónde más? —dijo sarcásticamente.
— Lucy Lo siento mucho. Quisiera regresar el tiempo pero es un tremenda tontería.
— Nunca es tarde para pedir una disculpa —dijo—.Pero deberías empezar con Edmund. Ven —tomó mi mano—. No te quedarás en las mazmorras.
¿Cómo es que podía perdonarme? No había palabras para describir cuan buena persona era Lucy, era simplemente grandiosa y leal.
— Edmund —llamó Lucy a la puerta que yacía abierta. Susan se acercó.
— ¿Cómo puedes? —Frunció el ceño dirigiéndose a mí.
— Su… —me acotó Lucy.
— No Susan. Todos cometemos errores, tú misma sabes perfectamente a que me refiero y merecemos una segunda oportunidad sólo depende de uno saber cómo usarla y creo que Taylor sabe cómo y está arrepentida —Los frio ojos de Susan se posaron en los míos, quise sostener la mirada como lo abría hecho antes pero no pude, la bajé.
— Sí… Lo siento mucho —le miré.
—Ella suspiró cansadamente— está bien. Supongo que es cierto —acto seguido me abrazó.
Lo demás fue como si se tratara de stop motion me sentí como películas antiguas donde no había voz, fuera todo en blanco y negro y las personas actuaran. Los ojos de Edmund dolidos al verme pero al final decidió perdonarme, después de todo el había sido un traidor y sabía perfectamente de que se trataba y como se sentía…
Me sobresalté, miré a mi alrededor decepcionada ¿Qué había sido todo eso? Toque a mi alrededor peor solo sentí la cocha de la cama azul floreado. Levanté mi cuerpo, me gire y ahí estaban mis cosa, una maleta azul frente al televisor. ¿Había sido un sueño? ¿Jamás estuve en Narnia? ¿Dónde estaba Edmund, Lucy, Susan y Peter? ¿Qué había pasado con ellos?
Caminé sobre la habitación sosteniéndome mis codos, las lágrimas caían sobre mis mejillas como si nada fuera a parlarlas, luego vino ese escalofrío sobre mis hombres.
Un gran león dorado apareció frente a mí. Tenía una mirada que exigía respeto, sus cabellos eran como el mismo oro pulido en collares de 24K, sus ojos tan severos y llenos de justicia que no me hizo dudar de quien se tratase.
— Aslan —dude un poco pero sabía que era él. Asintió majestuosamente.
— Mi querida Taylor —dijo. Su voz era como el mismo sonido de magnificencia.
— ¿Qué pa-paso? ¿Por qué?
— Todo aquel que llegue a Narnia espera aprender algo nuevo y tú lo has hecho. Todo mundo comete errores y nunca es tarde para remediarlos y creo que tu madre le haría falta una lesión la cual tú podrás dársela.
— Pero cómo. Ella me ha corrido… al menos que regresemos el tiempo…
— Esa sería una buena opción —lo vi sonreír.
Un rugido salió de su boca y todo comenzó a girar. Me vi retrocediendo poco a poco hasta el tiempo dónde me hallaba con mi madre, exactamente un mes y medio, antes de que apareciera aquel hombre.
La vi, ella estaba en su sillón. Su rostro lucía demacrado, había llorando y l recordaba muy bien. Había salido con un hombre del cual no me había gustado para nada, primero porque es casado.
— Madre —dije. Aslan seguía a mi lado peor mi madre parecía no verlo puesto que no gritó.
Ella limpió sus lágrimas y trato de sonreírme.
— ¿Sí cielo? —extrañaba esa maternidad.
— No me di… —ella asintió—. Madre —la verdadera vez no me había acercado a abrazarlo, sólo dije: "se lo merecía". Entonces la abracé—. No importa, todos cometemos errores y nunca es tarde para remediarlos —miré hacia donde estaba Aslan quien volvió a sonreír.
— No, no. Yo he cometido tantos errores que no encuentro la forma de remediarlos…
— Puedes empezar por hacer como que nunca pasaron, olvidémoslo y empecemos de cero, sólo promete que no lo harás de nuevo —ella sonrió, jamás había hablado así.
— De acuerdo.
— Má… ya llegara un hombre que de verdad te quiera solo hay que esperar, ese hombre puede estar a la vuelta de la esquina sólo hay que esperarlo con paciencia.
Y así fue como un hermosa relación madre a hija empezó. Le pregunté a Aslan si algún día podría volver a Narnia el respondió: "Muy pronto querida, aún hay más lecciones que aprender" pero aún sigo esperando ese día. Todos los días pienso si Edmund, Lucy, Peter, Susan estarán pensando en mí y en mi desaparición, si Aslan habló con ellos pero aún tengo la esperanza de volverlos a ver, aun que sea en mis sueños.
N/A: Fin, ese ya es el fin :/ creo que fue un gran final puesto que Taylor no pertenece a Narnia y cmo saben todos aquellos que van a narnia esperan aprender algo pero eso no significa que ella no vaya a volver.
Bueno espero que lean And she goes far away from here es sobre Narnia en la epoca del Prince Caspian. Estoy pensando hacer un fic de Harry potter, exactamente sobre los hijos de los protagónicos. solo estoy pensando en el universo, los conflictos y todo eso.
