Hoy era un día especial, sobre todo para Michelle Mercier y para todos los alumnos de Hogwarts hijos de ambos padres muggles. El día de la excursión a Hogsmeade.
Hogsmeade es el único pueblo íntegramente mágico que queda en Gran Bretaña. Este pintoresco lugar está lleno de tiendas y lugares donde pasar el tiempo. Durante las vacaciones de verano, hay velas colgando de los árboles. Hogwarts está en el otro lado del lago, y cada 1 de septiembre el Expreso Hogwarts se detiene en la parada de Hogsmeade. De acuerdo con la tradición, Hogsmeade fue fundada al mismo tiempo que Hogwarts, por Hengist de Woodcroft.
Los alumnos fueron hacia el pueblo. Y al ir caminando, se iban dividiendo en pequeños grupos.
Como era de esperar, los cuatro amigos, se juntaron casi por instinto.
Al pasar, se cruzaban con varios de sus compañeros.
Gabriel Boiti. Un niño alto, delgado, rubio y con muchas pecas. Y Mike Bird, un niño algo relleno. Ambos de Hufflepuff, saludaron primero a Lucas y luego a los tres amigos de este. Para luego adelantarse a paso algo más veloz.
También pasó Michaela Crease, una niña de Gryffindor, de piel trigueña y pelo castaño claro. Que iba hundida en su mente y saludó a sus compañeras especialmente, y posteriormente a Lucas y a Bruno.
—Hola —saludaron los cuatro amigos al unísono—. Alexandra y Michelle se llevaban muy bien con esa joven y le dijeron que luego vaya con ellos a "Las Tres Escobas". A lo que la niña accedió alegremente.
—Han sabido algo de —Lucas dudó un poco al preguntar—…
—No hemos visto a nadie —respondió Alexandra—, comprendiendo que Lucas se refería a la liga.
—Hola Lucas —saludó cordialmente Joanne Collage, quien pasó con otras dos niñas de Slytherin, que no se acoplaron al saludo—, hola chicos.
—Hola Joanne —respondió el joven Lunagan, aunque algo sorprendido—, ¿cómo estás?
—Bien, gracias. ¿Y tú?
—Muy bien —contestó Lucas.
—Nos vemos —se despidió la niña prodigio.
—Adiós —saludaron Lucas y sus tres amigos a la vez.
Luego Joanne se fue conversando con sus dos compañeras.
—¿Me perdí de algo? —Preguntó Bruno sorprendido.
—¿Eres amigo de Joanne Collage? —Consultó Alexandra, con un tono de no demasiado agrado.
Lucas les describió lo que ocurrió el día que fue a buscar la escoba para ir al castillo.
—Ella no parece ser como su hermano —se defendió Lucas—. De hecho, lo desautorizó en cierta forma, al saludarme de esa manera. No veo por qué debería ser despectivo con Joanne.
—No Lucas —intercedió Michelle—. No creo que Bruno o Alex hayan querido decir algo así. Solo se sorprendieron. Y yo también, claro. Pero concuerdo en que nunca nos hizo nada, como para mirarla con mala cara.
—Genial —dijo Lucas intentando terminar bien esa conversación, especialmente con Alexandra—. Igualmente ustedes son mis mejores amigos de toda la escuela.
El grupo sonrió.
—No necesitabas ponerte cursi —expresó Bruno.
Las risas aumentaron.
—Hey —saludó Michael White, un niño moreno; así como Rachel Bellemare, una joven rubia de cabello largo y lacio—. Ambos de Ravenclaw.
—¿Cómo le va al grupo de inadaptados de Hogwarts —volvió a preguntar White, con tonada alegre.
Todos los saludaron con simpatía. Tenían una buena relación con ambos jóvenes.
—¿Por qué "grupo de inadaptados"? —Preguntó Bruno, quien era de su misma casa.
—Porque históricamente, los mejores amigos, suelen hacerse en la misma casa. Al menos en general, a no ser que se conozcan desde antes de entrar a la escuela. Pero ustedes, desde que empezaron en Hogwarts, son claramente mejores amigos, y son de tres casas distintas. No es que esté mal, claro, solo eso, que parecen un grupo de inadaptados.
Los cuatro jóvenes sonrieron entre sí. Sabían que era cierto.
—Pues la verdad es que me encanta el nombre —dijo Alexandra.
—Hogwarts y el grupo de inadaptados —agregó Michelle—. Puedes hacer una película con tu filmágica, Bruno. Con ese título.
—Nos vemos luego en "Las Tres Escobas" —saludó Michael.
Al primer lugar que fueron los "inadaptados", fue a Honeydukes, la tienda de caramelos.
También pasaron por Dervish y Banges. Reparan y venden instrumentos mágicos. Estuvieron un buen rato ahí.
Los negocios suelen pasarse de generación en generación.
Pasaron por Madame Tudipié, una tienda de té muy visitada por parejas. Además, por la oficina de correos. En la que pudieron observar una gran cantidad de lechuzas.
Alexandra y Michelle insistieron para quedarse bastante en la tienda de artículos de broma y decidieron ir a ver "La casa de los gritos", la cual está más separada del resto del pueblo.
—Es considerada la casa más embrujada de Gran Bretaña —empezó Bruno con su explicación—. Recibe su nombre por los horripilantes gritos y sonidos que procedían del interior hace setenta años. La Casa quedó en silencio hace muchos años, pero su reputación se mantiene. Las ventanas siguen completamente cerradas, al igual que las puertas. Los fantasmas de Hogwarts evitan el lugar, pues dicen que ahí "viven" unos fantasmas muy horribles.
El resto del grupo lo escuchó con atención.
—Wow —dijo Michelle con admiración—, Bruno. Realmente estás muy informado.
El joven se sonrojó. Y se hizo un silencio algo extraño.
—¿Vamos a Las Tres Escobas? —Preguntó Alexandra cortando la situación.
Asintieron al unísono y emprendieron la caminata.
Al llegar, se sentaron en la única mesa que quedaba libre.
Bruno tomó un té remoto; Lucas pidió hidromiel caliente; y Alexandra y Michelle, cerveza de mantequilla.
Conversaron por algo más de media hora y vieron que llegaba Michaela Crease, que se unió a la reunión.
Pocos minutos después, entraron Joanne Collage y una de sus amigas de Slytherin buscando una mesa vacía que no había.
—¿Podemos sentarnos con ustedes? —Preguntó la joven de cabello castaño.
—Claro —contestó Lucas—, mirando a sus compañeros de mesa y viendo que había extrañeza en sus miradas, pero no desaprobación.
La otra niña no hablaba, pero se sentó con ellos también.
Se volvió a generar un silencio extraño.
—Ya están todas las casas en esta mesa —comentó Michelle sonriendo para romper el hielo—. Y surtió efecto.
Después de que todos los jóvenes tuvieron su bebida, brindaron alegremente. En ese momento entraron Michael White y Rachel Bellemare, quienes se unieron a la mesa. La que ya apretujaba a sus integrantes.
Estuvieron conversando alegremente hasta que llegó la hora de la reunión con la profesora Daiana Light. Para luego emprender el regreso. Ahí volvieron a quedar los cuatro "inadaptados" solos.
—¿Les dije qué mañana veremos a Dumbledore? —Preguntó Bruno.
—Escuché que Lucas se lo decía a Michael y a Joanne Collage —dijo Alexandra.
—Es cierto —respondió el joven Lunagan—. Estoy ansioso. Esta vez nos toca a Hufflepuff y Ravenclaw.
Ya casi entraban a Hogwarts.
—¿Qué opinan de Joanne y su amiga? —consultó Alexandra.
—Pues creo que es preferible que nos llevemos bien —respondió Michelle—. Ninguna de las dos nos dio motivos para otra cosa. Aunque a la amiga, no le escuché ni el nombre. Pero no parecía mala persona.
Todos coincidieron. Aunque Alex marcó una leve diferencia.
—Yo creo que debe ser así. Pero siempre tardo más en darle confianza a la gente. Supongo que sí soy la más inadaptada.
—No digas eso —respondió Michelle, abrazando a su amiga.
—Eres irremplazable para nosotros —agregó Lucas, mientras Bruno asentía.
Alexandra sonrió feliz. Y los cuatro se marcharon para sus respectivas casas.
Al día siguiente, Hufflepuff y Ravenclaw se dirigieron a la sala multipropósito con la profesora Winky.
La directora los estaba esperando dentro del lugar.
Lucas, Bruno y el resto de los alumnos, estaban expectantes.
—Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore —comenzó la directora a hablar, mientras colocaba el giratiempo en el lugar correspondiente, y hacía los clásicos movimientos con su varita, para que la sala multipropósito, comience el viaje—. En adelante llamado Albus Dumbledore, o solo Dumbledore. Fue para muchos, el mago más grande de todos los tiempos.
Llegaron a un descampado, en donde se encontraba Dumbledore. Era muy joven.
A partir de ahí, a la vez que Sophia lo apuntaba con su varita, para seguirlo, la palabra la tomó Winky.
—Además de su lucha contra Voldemort —comenzó la elfa—, Dumbledore derrotó en un duelo a Grindelwald, poseedor hasta ese momento de la varita de sauco.
La profesora hablaba, pero los alumnos estaban más absortos en las imágenes.
Pasaron por duelo contra el nombrado Grindelwald; la lucha en el Ministerio de la magia contra Voldemort; la desaparición junto con su fénix, cuando quisieron encarcelarlo en Hogwarts, por la participación de Dolores Umbridge; y varias de sus aventuras, sobre todo de su juventud.
—Fue el fundador de la orden del fénix —seguía intentando explicar Winky—. Nombrando las amistades que tuvo y los numerosos premios que había obtenido.
Los alumnos estallaron en aplausos, luego de que la directora los hiciera regresar a la actualidad.
—¡Es increíble! —señalaba Bruno a su amigo Lucas.
—Realmente había escuchado de él —respondió Lucas—. Pero verlo es impresionante. Nunca creí que pudieran hacerse cosas semejantes.
Ambos amigos, como el resto de los alumnos, salieron extasiados de la clase. Y así finalizaron otro interesante día en la maravillosa Hogwarts.
