Novela basada en One Piece, propiedad de Oda.

Rating M por violencia y contenido adulto, leer bajo tu propia responsabilidad.

Leer previamente el manga y/o ver el anime.


23. Desconcertada.

-Las compuertas están cerradas -se oyó en la habitación a través de un Den Den Mushi.

-Bien -respondió Monet, volviendo a colgar el aparato- Al parecer comenzaron con los preparativos. Pobres marines...

-¿Qué está intentando empezar César? -preguntó el hombre, volviendo a sentarse en el sillón, mientras que yo tosía fuertemente intentando ignorar el dolor que comenzaba a incrementarse en mi costado y que comenzaba a repartirse por todos los nervios de mi cuerpo.

Al parecer me había roto alguna costilla. Por lo que me concentré en el dolor, sintiendo como la tinta se adentraba en mi cuerpo, causándome pequeños gemidos. Parecía que una cuchilla estaba rasgando mi piel, sin embargo, un suspiro de alivio escapó de mis labios cuando conseguí que la tinta colocara las costillas en su lugar.

-Quién sabe -habló Monet, moviéndose por la sala con sus grandes alas verduscas- Ya que ha despertado a su mascota Smiley debe estar empezando un gran experimento, ¿no crees? -¿qué era smiley? ¿Experimento? ¿Es que no tenía suficiente con esos niños o qué?- Vergo, ¿esta mañana comiste hamburguesa? -preguntó Monet, sirviendo café en una taza.

-¿Cómo lo sabes? -respondió el hombre dirigiendo su mirada hacia la mujer, mientras que yo solo rodaba los ojos- Es mi comida favorita.

-Quedan restos de hamburguesa al lado de tu boca -insistió Monet señalando la comisura de sus labios mientras yo reía suavemente, ganándome varias miradas furiosas.

-Vaya cerdo -murmuré, cuando agarró la supuesta hamburguesa y se la llevó a la boca, haciendo que ese salvaje clavara su mirada en mí.

-Cállate -murmuró Law haciendo que yo le mirara con una pequeña sonrisa en mi boca- No estamos en la mejor situación que se diga...

-Definitivamente quiero ver ese experimento antes de irme -comentó el hombre, ignorándonos por completo. Menudo idiota- ¿Todo el mundo de fuera va a morir?

-Probablemente -sonrió Monet, clavando su mirada en la jaula en la que nos encontrábamos- Pero estarás seguro dentro del laboratorio.

-¡Ey, Vergo! -berreó la chica marine con la camiseta completamente abierta, haciendo que yo cerrara los ojos. Por favor, que vergüenza. ¿Pero cómo se le ocurría ir así por la vida? Pero si se le veía todo... Su berrido hizo que Monet y el otro tipo giraran sus rostros hacia nosotros con tranquilidad- Todos los tipos de fuera son marines del G-5, ¡son tus subordinados! -berreó haciendo que yo enarcara mi ceja. ¿Los marines subordinados de ese tipo? Eso quería decir...¿que ese tipo era un marine? ¿Entonces porqué estaba en el laboratorio de César, quien era un hombre buscado? Hacía mucho que no pensaba tanto, por lo que sentía cómo mi cabeza echaba humo sacándome un pequeño gemido- ¿Piensas dejarlos morir a todos?

-Sí, eso creo -respondió el hombre impasible colocándose frente a la jaula.

-¿Qué dijo? -murmuró el cazador blanco haciendo que rodara los ojos. Se le había escuchado a la perfección, por favor.

-No puedo creer los personajes que tenemos enjaulados... -murmuró el hombre, recorriéndonos uno por uno- Una buena vista -completó, haciendo que de mi pecho saliera un fuerte gruñido. Sólo necesitaba una señal de Law para soltarme esas cadenas y salir a devolverle las leches que me había dado antes... ¿A qué demonios estaba esperando?

-Estar en la misma jaula me trae viejos recuerdos -comentó Nico Robin, haciendo que yo elevara mis ojos hacia ella, quien esbozaba una pequeña sonrisa.

-¡Es verdad! -exclamó Luffy, haciendo que yo clavara mis ojos en él. ¿Por qué demonios estaban tan tranquilos?- Humitos y nosotros estuvimos en la misma jaula en Arabasta -comentó con humor provocando que yo rodara los ojos... Por Dios, que no era momento para esto... Y al parecer, no era la única que pensaba así.

-Guarden silencio, idiotas -gruñó la chica marine haciendo que yo asintiera imperceptiblemente con mi cabeza- Estamos en una situación crítica.

-No concuerdo del todo contigo -murmuré ganándome un ligero golpe en el costado- Oye -me quejé, sentándome dificultosamente para clavar mis ojos en Law para después esbozar una ligera sonrisa- Esto no es nada -reí encogiéndome de hombros.

-Calla la boca -murmuró Law, haciendo que yo riera. Por esta vez... le haría caso. Pero solo por esta vez.

-Smoker-san -habló el cazador blanco desde el suelo, haciendo que yo le mirara interesado. ¿ ? ¿Acaso no era él?. Una bombilla se encendió en mi cabeza, recordando que a los camaradas de Luffy le había sucedido lo mismo, y que había sido Law el causante de ello. Involuntariamente, una pequeña carcajada se escapó de mi garganta- ¿Qué debería hacer con este sentimiento de frustración?

-Al parecer tu teoría era correcta -volvió a hablar la chica marina, bueno, su cuerpo- Significa que Caesar secuestró a los niños y Vergo disfrazó todo como un accidente marítimo -completó la chica haciendo que yo silbara. Hasta alguien como yo, se daba cuenta de que unos niños no iban a subir ellos solos a un barco... Por Dios- De los posibles culpables... Tenía que ser el comandante de la base. Puede parecer normal para el G-5, pero es una deshonra para la Marina.

-¡¿CÓMO FUISTE CAPAZ!? -berreó el Cazador Blanco haciendo que yo clavara mis ojos en él. Realmente parecía abatido por la situación...

-¿Quién es ese tipo? -preguntó Luffy, haciendo que yo clavara mis ojos. Luffy, de verdad...que inocente- ¿Es un tipo malo?

-Eso parece -respondió Nico Robin mientras yo llevaba mis ojos al rostro de Law, o eso intentaba, pues permanecía oculto por la solapa de su gorra.

-No me sorprende que no se dieran cuenta -comentó Law, haciendo que yo le mirara con el entrecejo fruncido. ¿Cuánta información me había ocultado?- Después de todo, Vergo no está traicionando a la Marina. Él siempre fue un pirata.

-¡Un pirata! -exclamó Smoker haciendo que yo me girara en el sitio para clavar mis ojos en ese tío.

-Así es -siguió hablando Law mientras yo apretaba fuertemente mis puños a mi espalda- Antes de ser famoso se unió a la Marina por órdenes de Joker y ha escalado poco a poco durante 15 años. No hay pirata más conveniente y digno de confianza para Joker que él. Vergo siempre ha trabajado para Joker.

-¡Imposible! -exclamó el Cazador Blanco haciendo que yo me perdiera aún más. Mordí mi labio inferior intentando no llorar por la frustración. ¿Por qué no me estaba enterando de nada?

-Recuerdo que Joker es el nombre del líder del bajo mundo -comentó de nuevo la chica marine con los ojos bañados en furia. Pues a mí me seguía sin sonar... de hecho, ¿qué era el bajo mundo?

-Tanta información de golpe va a hacer que se me derrita el cerebro -murmuré consiguiendo que Luffy riera fuertemente- No es gracioso, mocoso.

-Soy patético -siguió hablando el cuerpo de la chica marine, haciendo que centrara de nuevo mi atención en la conversación- ¿Cómo no pude descubrir a un traidor tan cerca de mí?

-No seas tan duro contigo mismo -volvió a hablar el supuesto comandante el G-5, haciendo que yo centrara nuevamente mi atención en él, que nos había dado la espalda- Deberías sentirte alagado porque procuré mantenerme oculto del gran Cazador Blanco, Smoker-kun. Desde el día que fuiste transferido a la base extremé precauciones... Y ahora me siento muy feliz de liberarme de ese estrés -el silencio inundó la habitación, hasta que se llevó una mano al bolsillo- Por cierto, hablaste demasiado, Law. ¿Quieres ser castigado? -preguntó irónico el hombre, haciendo que yo llevara mis ojos rápidamente a Law. ¿Acaso...?- Bueno, no importa -siguió hablando ese hombre para alejarse de la jaula e ir hasta la barra americana que allí había- Dijiste que estaría en problemas si el G-5 logra verme, pero eso no es verdad. Los he manipulado de tal forma que no dudarán de mí. Y si logran descubrir todo esto... es obvio lo que tengo que hacer. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad? -comentó, girándose hacia nosotros con un vaso en su mano, que rápidamente bebió- Vice-Almirante Smoker, Capitana Tashigi -comentó, con lo que yo supuse que era humor, para después recubrir su mano de Haki y hacer añicos el vaso de cristal, haciendo que yo observara atenta la escena. Al parecer íbamos a tener más problemas de los previstos- Moriréis aquí y cerraré vuestras bocas para siempre -completó el hombre, haciendo que yo esbozara una leve sonrisa. Al parecer me iban a facilitar el trabajo los propios marines...- Dejaré que Caesar se ocupe de los marines de ahí fuera. Era de esperarse, este territorio es muy importante para Joker. No podemos permitir que quienes conozcan su identidad sigan con vida... No se preocupen, esto será tratado como un accidente.

-Vergo... -rugió la chica marine, haciendo que yo suspirara. ¿Acaso nos estaba subestimando? Por que no hay cosa que me desagradara más que ser subestimada...

-Oye, Torao -habló Luffy, llamando nuestra atención. Por un pequeño instante me había olvidado que él también estaba aquí- ¿Quién es Joker?

-Mi antiguo jefe -habló Law, después de resoplar con fuerza, haciendo que la sangre comenzara a hervir dentro de mi cuerpo. Hasta ahora lo había soportado a duras penas. Pero, ¿por qué demonios no estaba enterada de nada de esto? Digo, al menos podría haberme contado lo importante, ¿no? Así al menos ahora no parecería tan idiota como Luffy...- Es por eso que conozco a Vergo. Joker solo es un sobrenombre utilizado en el bajo mundo. Su verdadera identidad es alguien que conoces muy bien.

-¿A quién te refieres? -habló nuevamente Nico Robin, al parecer interesada en ése tal Joker. Yo lo único que quería hacer, era comenzar a recriminar a Law toda esa información que no me estaba dando tiempo a procesar.

-Uno de los siete piratas más sobresalientes del mundo, perteneciente al Ouka Shichibukai -siguió hablando Law, elevando sus ojos hacia las dos personas fuera de la jaula- Donquixote Doflamingo.

Ante esas palabras, la habitación se sumió en un profundo silencio, hasta que Luffy volvió a hablar, provocando que las comisuras de mis labios se alzaran levemente.

-Doflamingo... -habló con una seriedad realmente extraña en él, sin embargo, la seriedad duró poco- ¿Quién es? -preguntó finalmente, provocando que yo chocara mi frente contra el suelo de la jaula. Por un momento pensé que sabía de quien estaban hablando, pero por lo visto, estaba igual de pez que yo.

-¿No lo viste en el Cuartel General? -preguntó la chica de la Marina, provocando que yo alzara mis ojos interesada. Lo mismo, hasta sabía a quien se referían y todo.

Desde mi posición, pude ver cómo la cabeza de Luffy comenzaba a humear ante el sobre esfuerzo de sus neuronas, hasta que abrió sus ojos con sorpresa.

-¡Ya me acuerdo! -exclamó Luffy, consiguiendo que toda mi atención se centrara en él. Perfecto, ahora, hasta Luffy tenía más información que yo, quien me acostaba con el cerebro del plan- ¡El hombre pájaro!

-Será mejor que no lo subestimes -comentó con tranquilidad Law, escondiendo sus labios tras el alto cuello de su abrigo.

-Dicen que Doflamingo atacó a Moria tras la guerra -interrumpió Smoker girando su cuello a niveles sobrehumanos para clavar sus ojos en Luffy, quien por primera vez se mostró profundamente interesado en algo.

La habitación volvió a sumirse en silencio, salvo por el imperceptible sonido que hacía Monet al preparar café, dejándome con muchas más dudas de las que tenía al principio. Todavía no tenía ni idea de quien era Doflamingo, y para más inri se sumaba un tal Moria... Creo que debería comenzar a leer el periódico más a menudo...

Tras unos minutos en los que nadie movió ni un músculo, el tal Vergo se alejó de la jaula y se acomodó en uno de los sofás, permitiéndome descansar los músculos, pues no me había percatado que había estado en tensión durante toda la conversación.

Estaba por cerrar mis ojos durante unos segundos, hasta que la característica risa de Caesar me hizo fruncir fuertemente el ceño, deseando con toda mi alma tenerle en frente y poder estrangular su asqueroso cuello, tal y como deseaba hacer desde el primer día que pusimos un pie en este desagradable laboratorio, y de ese modo, librarme de un poco de la frustración que sentía en esos momentos.

-Habla Caesar, ¿estás ahí, Monet? -se escuchó por toda la sala permitiéndome saber que el gaseoso hablaba a través del Den Den Mushi colocado en la encimera.

-Sí -se apresuró a responder la peliverde con una sonrisa siniestra, clavando su mirada en nosotros.

-Recuperé a los niños a salvo, ¿la comida de Smiley está lista? -preguntó de nuevo, provocando que yo girara mi rostro hacia Law, quien permanecía con su rostro impasible.

-Todo lo que me ordenó hacer está listo, Máster -respondió con tranquilidad Monet- Los Marines están frente a las compuertas cerradas y podemos transferir a los Mugiwara en cualquier momento. Los Den Den Mushi de vídeo están esperando fuera.

-Entonces cuando Smiley llegue ahí ¿podemos comenzar a retransmitir este divertido

experimento? -volvió a preguntar Caesar con un tono macabro en su voz.

-Sí -volvió a responder Monet, con una siniestra sonrisa en sus labios, provocando que un mal presentimiento se asentara en mi pecho.

-Bien, conéctame con todos los receptores -finalizó el científico, recibiendo una respuesta afirmativa por parte de la secretaria. Pocos segundos después, Caesar volvió a hablar, sin embargo, yo estaba muy ocupada viendo las imágenes de la gran pantalla como para centrarme en las palabras del tipo.

Ignoraba cuanto tiempo había pasado hasta que la gran puerta de metal se abrió, dando paso a una gran nube de gas morado, dándome a entender que Caesar había llegado.

-Siento haberte hecho esperar, Vergo -habló el susodicho, provocando que mis dientes se apretaran con fuerza. Las ganas que le tenía no eran pocas...

-Está bien, estaba disfrutando de un café con galletas -respondió Vergo, provocando que mis cejas se alzaran levemente al mismo tiempo que mis labios se abrían en una perfecta "o".

-Es idiota -murmuré pestañeando lentamente, esperando que lo que estaba presenciando en estos momentos fuera una broma.

-No te di galletas -contestó Monet, consiguiendo que reposara suavemente mi cabeza contra el suelo, resultándome muy difícil no decir nada en ese momento consiguiéndolo mordiendo con fuerza mis labios.

Para no seguir semejante conversación, estúpida a más no poder, cerré con fuerza mis ojos, centrando mi imaginación en un maravilloso paisaje repleto de flores de múltiples colores.

-No pudiste hacer nada contra Vergo, ¿verdad? -preguntó Caesar, situado frente a la jaula a pocos pasos de mí. ¿En qué momento se había acercado tanto?- Ese contrato contigo ha sido muy útil. Nunca deberías confiar en nadie... Estoy seguro de que ya lo entiendes, Vergo tiene tu corazón -canturreó Caesar con su mirada fija en Law, mientras que yo miraba a Vergo, quien sostenía un palpitante corazón en su mano, el cual apretó con fuerza, provocando que gritos de dolor por parte de Law inundaran la habitación, consiguiendo que mi corazón subiera a mi garganta.

No estando dispuesta a presenciar semejante teatro, cerré fuertemente mis ojos, deseando que se detuvieran lo más pronto posible. No quería saber que sucedería si seguía apretando el corazón de esa manera. Pocos segundos después, solo se podía oír la forzosa respiración de Law provocando que yo abriera mis ojos lentamente, asegurándome de que se encontraba bien.

-Ni siquiera te diste cuenta de que Monet te estaba siguiendo con su habilidad... -comentó con humor el gaseoso, mientras mis ojos se entrecerraban cuando el recuerdo de la sensación que sentí cuando estuvimos con Luffy y sus nakamas en el laboratorio abandonado volvió a mi cabeza.

-Así que era ella -murmuré apretando fuertemente mis puños hasta el punto de que me clavé las uñas en las palmas de mi mano, recibiendo como respuesta una risilla por parte de la mujer, enfureciéndome aún más.

-Fuiste salvado por tu diligente secretaria... -comentó Law con una siniestra sonrisa en sus labios- Debí ser más cuidadoso con ella. La subestimé ante la estupidez de su amo.

Ante las palabras del pelinegro, Caesar chirrió sus dientes para después golpear el corazón que Vergo seguía sosteniendo en su mano, provocando que los gritos de Law volvieran a inundar la sala, consiguiendo que saliera humo de mis orejas. Iba a destrozar a esos tres imbéciles. ¿Qué demonios se estaban pensando que era esto?

-Wow, sigues vivo aunque tienen tu corazón -comentó Luffy mirando con sus ojos ampliamente a Law, que seguía tumbado intentando recuperar la respiración.

-Es increíble que hayas dejado que se aprovechen de tu habilidad... -gruñó la chica marine haciendo que yo la atravesara con mis ojos. ¿Qué demonios sabía ella de los riesgos que habíamos corrido desde que estábamos aquí? Claro que a mí tampoco me gustaba esta situación, pero era algo que Law tenía que haber hecho para poder conseguir la información que quería- ¿Entonces donde está el mío?

-Está aquí, Smoker -canturreó Caesar con una amplia sonrisa en sus labios, mostrándonos un corazón en su mano, sin embargo, antes de que lo apretara, Monet llamó su atención, provocando que surgiera en mi interior una inmensa tranquilidad. Si llegaba a apretar ese corazón... Todos los esfuerzos de Law se habrían ido por el desagüe.

-Maestro, está todo listo -habló Monet, provocando que Caesar exhalara un diminuto gruñido para después girarse hacia un gran Den Den Mushi.

-Ya veo... Muéstramelo -ordenó el gaseoso, volviendo a guardar el corazón en su bolsillo.

Cuando Caesar comenzó a hablar, mi cerebro desconectó por completo fijando mi mirada en la gran pantalla que apareció frente a nosotros, mostrándonos un gran caramelo, provocando que un mal augurio surgiera en mi corazón. Esto no tenía buena pinta. Ni un poco.

-Wow... es un caramelo enorme -murmuró Luffy, provocando que una diminuta sonrisa apareciera en mis labios, haciéndome olvidar por unos segundos en la situación en la que nos encontrábamos. La inocencia de Luffy a veces llegaba a extremos inentendibles para mí- ¡Y ahora una rana! -volvió a decir provocando que mis ojos volvieran a la pantalla, viendo una gran masa de color rosa que pronto engulló el caramelo, a pesar de las palabras del loco gaseoso- Se lo comió -murmuró mi hermano, haciendo que yo rodara mis ojos.

-Luffy -me quejé clavando mis ojos en su rostro, viendo su boca ligeramente abierta- Lo estamos viendo...

-Perdón, perdón -rió él provocando que una sutil carcajada escapara de mi pecho.

Mis ojos volvieron a la pantalla para ver como esa gran cosa comenzaba a deshacerse, transformándose en un gas que a mi modo de ver no era muy saludable, y mis sospechas quedaron confirmadas, cuando los hombres de Chahige eran envueltos por ese gas y se convertían en estatuas de piedra. Esto iba a complicar demasiado el poder salir de esta isla si no nos podíamos acercar al gas y este se expandía por toda la isla.

-Ey, esos son Zoro y los chicos -exclamó Luffy, haciendo que yo volviera a llevar mis ojos a la pantalla, encontrándome con los nakamas de Luffy huyendo del gas.

-¿Es tu tripulación, Mugiwara? -preguntó Caesar, haciendo que quisiera estrangular su gaseoso cuello- Son tipos duros... pero sin aire, morirán por el gas, nadie puede sobrevivir a Sinokuni.

En ese momento, la jaula comenzó a inclinarse, provocando que mi cuerpo se resbalara hasta quedar encima de Luffy, quien rió fuertemente, y Law, quien se limitó a chistar con su lengua, mientras mis ojos seguían fijos en los de Caesar, que nos miraba con una amplia sonrisa.

-Ni siquiera vosotros -volvió a decir el gaseoso antes de que el frío aire del exterior golpeara con fuerza mi rostro, mientras apretaba fuertemente mis puños a mi espalda.

Cuando la jaula volvió a estar estable, me senté entre las piernas de Law, mirando hacia las montañas que teníamos en frente, viendo como la gran nube de veneno se acercaba a nosotros a gran velocidad.


Aquí un nuevo capi.

Nos leemos el domingo.

Besis :)