-¿Qué hiciste con tía Kasumi? –preguntó Akane cuando se encontraba abriendo la puerta de la casa -Jugué con Kiyoshi, aunque es algo lento y le gané todas las veces –contestó la pequeña. La mujer abrió la puerta y ambas ingresaron al interior.
-Maya, Kiyoshi es más pequeño que tú –decía mientras se quitaba la chaqueta.
-Y yo soy más pequeña que Takeo y aún así pierde –respondió. Después se quedó pensativa un momento. ¿Qué estaría maquinando ahora? -¿Puedo salir a jugar?-
-No. Es algo tarde y está refrescando. ¿Por qué no juegas en tu cuarto?-
-¿Qué se puede hacer ahí? –dijo fastidiada.
-Muchas cosas -replicó.
-¿Por favor? –suplicó con sus hermosos ojos azules.
Akane sólo se cruzó de brazos y sonrió. Maya sabía que no cambiaría de opinión, podría hacer y deshacer con todo el mundo excepto con ella. La niña resopló y comenzó a subir las escaleras. El teléfono comenzó a sonar y se dirigió a contestar -¿Hola?-
-…-
-¿Diga?-preguntó al no obtener respuesta.
-…-
-¿Quién es?-se cortó la comunicación. Extrañada colgó el teléfono. Ya eran varias veces que ocurría. ¿Quién era el demente que colgaba? Pensaba algo molesta. En fin, no ganaría nada pensando en ello. Ahora… ¿Qué tenía que hacer? Sentía que estaba olvidando algo… ¡Claro! Tronó su dedo al recordarlo. Abrió la puerta y caminó hacia la entrada que daba a la calle. Aspiró el fresco de la tarde, casi noche. Miró hacia el nublado cielo –Sí que está fresco -pensó como el viento movía las copas de los arboles. ¿Por qué se había quitado la chaqueta que llevaba? Entre más pronto acabara con esto mejor. Abrió el buzón y mientras sacaba la correspondencia una voz la llamó.
–Sí que hace frío ¿no? –dijo un hombre de cabello negro.
-Ryoga- La chica sonrió y se acercó a su viejo amigo–Hola Takeo –saludó al niño y acarició los cabellos castaños del niño –¿Por qué no vamos adentro?- Sugirió Akane.
-Maya está arriba, por si quieres ir –dijo con una sonrisa a Takeo, al cual se le iluminó la cara al escuchar eso.
-¿Cómo está Ukyo?-
-Bien. Está algo ocupada en el negocio. Teníamos unos pendientes que hacer y como Takeo es el que sabe el camino, antes de regresar a casa me trajo aquí para a ver a Maya-hizo una pausa -Si no fuera tan pequeño, diría que está enamorado de ella-
La chica rió ante el comentario de su amigo -¿Te gustaría tomar algo?-
-Qué amable, por supuesto-sonrió su amigo. Su amigo, su buen amigo Ryoga…
-Jamás imaginé que sería así de difícil–dijo al estar frente a la tumba donde descansaba él.
-Sé a lo que te refieres–dijo una familiar voz. Se dio la vuelta y encontró a alguien que no había visto en mucho tiempo –Se hace más difícil cuando vengo aquí-pronunció la chica con tristeza.
-Lo sé. A mí me también me pasó igual-
-Siento mucho lo de Akari –pronunció ella -¿Por qué pasan estas cosas? Ni por aquí se me ocurría que me pasaría lo que le pasó a mi papá con mamá, pero mírame –decía con un nudo en la garganta. Puso una mano sobre su abultado estomago de cuatro meses y le hizo recordar que tenía que tranquilizarse.
-Shh- la abrazó.
-Lo extraño tanto-
-Yo también -mientras seguía abrazandola y le acariciaba el cabello.
-¿Cómo llegaste hasta aquí?-preguntó Akane mientras caminaban por la amplia entrada del cementerio.
-¿Te sorprende?-
-Lo siento… no quise…-intentó disculparse.
-No te preocupes-le aseguró -Bueno, cuando llegué tenía la intención de venir aquí- A pesar de todo, aunque tuviesen su rivalidad y sus diferencias siempre había considerado a Ranma su amigo, por más extraño que sonase así era- Después de que la señora Nigata, la dueña de la posada donde me quedo. me viera dar vueltas por la misma calle durante tres horas sin tener algún éxito, decidió pedir que un taxi me trajera aquí-
-¿Hasta cuándo te quedaras?-preguntó ella cuando localizaron la entrada.
-No lo sé, tal vez me quede aquí -respondió Ryoga.
-¿Sí?-preguntó con una sonrisa
-Aún tengo que arreglar unas cosas, pero creo que es probable-respondió correspondiendo el gesto y se quedaron un momento en silencio.
-Creo que sé dónde queda la posada, ¿Quieres que te lleve?-
-¡Por favor!-exclamó -Sabes que no soy bueno con las direcciones-
- Vamos -dijo divertida.
-Ya estamos aquí-anunció cuando estuvieron frente a la posada -Fue bueno verte-
-Sí- hizo una pausa, pensando en una idea -¿Akane, quieres conocer a mi bebé?-
La chica sonrió ampliamente -Claro que sí–respondió alegre. Entraron en el lugar y a lo lejos se podían escuchar las voces de dos chicas.
-¡Déjame a mí! –decía la voz de una joven
-¡No! ¡Quiero cuidarlo yo! –protestó otra voz.
-Niñas ya basta- ordenó la madre de las chicas -El joven Hibiki ya llegó-
-¿Podré cuidarlo a él también?-dijo una de las chicas a su hermana.
-¡Sakura!-reprendió su madre.
-Buenas tardes Sr. Hibiki. Su bebé está muy bien- Tomó al bebé de los brazos de una sus hijas y se le entregó a Ryoga.
-Gracias por cuidarlo Sra. Nigata. Usted y sus hijas son muy amables
–Cuando se le ofrezca Sr. Hibiki –respondieron a coro las dos adolescentes. Gesto que hizo le hizo gracia a Akane.
-Vamos, que tienen trabajo que hacer-ordenó y las chicas salieron de la sala -Con su permiso señora-sonrió amable antes de retirarse.
-Propio –respondió -Vaya par, ¿no?-dijo al chico con el bebé en brazos. Se acercó a ellos -¡Hola!- dijo al pequeño. El cual al observarla enseguida sonrió contento y le abrió los brazos –Lo siento, pero no puedo –pronunció al momento de acariciar su vientre.
-Le gustas-le dijo con algo de extrañeza -Eso no pasa muy seguido. De hecho es algo huraño –
–Eres tan lindo - Akane acarició la suave piel de su carita -Se parece a ti Ryoga- ante el comentario el chico se puso de los mil colores.
El bebé apretó con su mano un dedo de ella y lo apretó fuertemente –Para ser un niño prematuro, es muy fuerte y se ve muy sano-
-Sí, lo es. Su recuperación fue muy rápida-
-Ya quiero que venga el mío –sonrió y miró su vientre.
-El tiempo se va volando- -Cuando menos acuerdes ya lo tendrás en tus brazos-
-Y tendremos a dos bebés jugando-
-O tal vez peleando. Creo que si es niño habrá muchos conflictos-
-¿Y que tal si es niña?-
-Creo que algo bueno podría salir de ahí- EL chico de la bandana sonrió ante la idea.
-Cuanto han crecido, ¿no?-dijo y después sorbió de su té.
-Sí así es. Oye ¿No te parece raro que no estén peleando?-
-Es cierto. Tal vez las cos-
-¡Maya! –se escuchó la queja del niño.
-¡No aguantas nada! –replicó ella.
-Nunca cambiaran-terminó la oración y salió de la cocina-¿Qué pasó allá arriba?-preguntó alzando la voz.
Ryoga y Takeo se había marchado hace unos minutos. Se sintió sonreir en su interior al pensar en los hijos de ambos. La relación que llevaban... le recordaba a algo similar que una vez le había pasado. Bueno tal vez no era igual, puesto que eran niños, pero podía sentir que esos no podían vivir mucho tiempo separados. Y lo comprobó una vez más cuando Ryoga y ella arreglaron esa mini pelea entre sus hijos ya amenzaron que si seguían así no volverían a jugar juntos, ante esa declaración decideron calmar los impetus y jugar tranquilamente, bueno si eso era posible. Apenas y estaba por subir las escaleras cuando el telefono comenzó a sonar. Suspiró y fastidiada fue contestarlo.
-¿Hola?-
-…-
-Habla-ordenó -¿Qué es lo que quieres?-preguntó con molestia, pero ni así obtuvo respuesta -¿Sabes qué? Estoy harta de que llames y no digas ni una palabra. ¡No sé qué rayos quieres y ni me interesa! ¡Sólo déjame en paz! –y colgó con violencia el teléfono.
-¿Ma?-escuchó la voz de su hija -¿Estás enojada?-preguntó inquieta.
-No- Lo que provocaba el degenerado ese. Se calmó –No estoy enojada –sonrió a su hija -¿Por qué no vamos arriba?-
La castaña descendía de las escaleras y entró una vez más a su restaurante -¿Necesitas algo más?-preguntó con amabilidad –Lo que sea-
-No, gracias, estoy bien-dijo mientras guardaba su teléfono en su bolsillo.
-¿Qué tienes? –le preguntó preocupada al observar su semblante.
-Nada-sonrió levemente -Gracias por preocuparte Ukyo-
-Lo que necesites, sólo dímelo Ranma-
Notas: ¡Tan tan tan! Hahahaha ¿Qué opinan? Creo que alguien regresó xD
Gracias a woodryu, Rutabi, Zurita Saotome, susyakane, Diana Tendo, MaRce kid nicky's girl y LittleJennyBeauty por sus reviews :) Espero sus opiniones :D
¡Hasta la próxima!
