Unas semanas después, ya dada de alta, la joven pareja se encuentra en el departamento de Ren, para que él la ayude a ensayar algunas escenas de la película que está por terminar. Aunque seguía usando bastón, ya caminaba casi con normalidad. Las grabaciones habían sido retomadas aunque a un ritmo un poco más lento. El director había dicho que ella era parte esencial y por ningún motivo la cambiaría. Como ya casi estaba acabado pudieron avanzar en postproducción y las escenas donde ella salía ya eran casi mínimas. Cosa que Kyoko agradeció muchísimo tanto al director como a todos los que trabajaban con ella.

—Ren, en verdad no creo que esto sea necesario —decía nerviosa mientras se sentaba en el sofá—, mi parte ya casi acaba y la escena podrá ser grabada a la primera, te lo prometo. No quiero que nadie más me bese aunque sea en una escena, sé que como actriz, lo tengo que hacer, pero no me gusta la idea —dijo sonrojándose con fuerza.

—Por supuesto que sí lo es, porque a mí tampoco me gusta para nada la idea, lo detesto. No quiero que debas hacerlo, en un futuro, más veces que las estrictamente necesarias, no si no es conmigo —dijo enfático y con un tono celoso.

—Pero ya te expliqué el por qué nos dieron tantos NG, lo que pasa es que en aquella ocasión no quise darte la verdadera razón —mientas el sonrojo iba subiendo de tono, él pensó que ella estaba demasiado adorable, cuánto la amaba. Sintió un escalofrío cuando recordó que por poco y la pierde. Se puso serio de repente y Kyoko creyó que era por lo que acababa de decir, así que ella continuó de inmediato con su explicación—. Él no eras tú, y al besarlo me decepcionaba saber que esos labios no eran los tuyos, lo cual, por otra parte me alegraba porque no me gustó nada como lo hizo, pero era mi trabajo y tenía que hacerlo, no podía defraudarte, no quería hacerlo. Yo.., —antes de que ella pudiera terminar la acercó a él y la abrazó con ansias. La tenía cerca de él y ahora no permitiría nunca más que se separaran. Pero la película seguía rodándose y la escena final estaba esperando por ella para ser grabada. Tenía que lograr que ella hiciera la toma de una sola vez, los celos lo consumirían vivo si llegara a enterarse de que tuvo que repetir la escena varias veces. Más si es por culpa suya, por impedir a su novia el ensayar con su co-protagonista. Pero que lo desollaran vivo si lo permitiría. Sería él quien ensayara e iba a disfrutar enormemente con ello. Hasta que no estuviera satisfecho al cien por ciento. No la dejaría salir de ahí. No hasta que viera que sus labios estuvieran hinchados y colorados por sus besos. No mientras no la hiciera sentir todo el gran amor que había escondido durante tantos años. Separándose de ella con desgano de soltarla, pero para poder verla a los ojos, con voz firme y sin capacidad de réplica le dijo:

—Pero antes que nada, hay algo más que debo confesarte y es mi verdadero nombre —suspiró fuertemente, Y tomando aire para darse valentía abrió la boca y...

—Hizuri Kuon, ese es tu verdadero nombre ¿verdad, Ren? —él se quedó perplejo ante la mirada escrutadora de Kyoko.

—¿Cómo? ¿Cómo lo supiste?

—Soy muy densa para muchas cosas, Ren. Fui densa para darme cuenta de que tus sentimientos hacia mí no eran de un simple senpai a una kohai, no era porque fuera tu obligación cuidarme. Porque te lo hubiera pedido el presidente. Pero a pesar de lo tonta que he sido, hasta yo pude notar la forma en que mi padre y mi madre te veían, es decir, los tuyos..., además del hecho de que estuvieran presentes en el hospital, sé que padre hubiera ido pero lo que no estoy segura es si el presidente lo hubiera llamado solo por mí. Así que después de aceptar que tú eras Corn, y gracias a todo lo que me había dicho Kei dentro del barco, cuando estuve internada no tuve más que sumar dos más dos y la única explicación posible era que tú fueras el verdadero Kuon, pero estaba en ti el decirme o no la verdad cuando tú te sintieras listo para hacerlo —Kyoko agachó la cabeza al confirmar que el padre que ella adoraba tanto era en verdad el padre de Ren, los labios le temblaban. Ren, no pudo soportarlo y puso los suyos sobre los de ella. Con una sonrisa le replicó.

—Ellos son tus padres tanto como los míos. Kyoko, cuando estuvo mi padre en Japón, tú le devolviste al hijo que perdió. Y fue gracias a ti que yo he recuperado a mi familia. No sabes cómo han esperado ellos para que yo te dijera la verdad y así poder estrecharte entre sus brazos como la hija que eres. Para ellos no es necesario que nos casemos para que tú seas parte de la familia. Pero yo jamás te veré como mi hermana —dijo con una mirada siniestra—. Ahora que sabes casi toda la verdad es necesario que pasemos a lo relevante del día de hoy —a Kyoko no se le pasó por alto la frase "casi toda la verdad" pero creyó que eso lo podían dejar para otro día. Él ya le había confesado lo de Corn y su verdadero nombre (aunque este lo hubiera deducido ella sola, pero la intención es lo que cuenta ¿no?), lo que fuera que estuviera guardando, estaba segura de que lo contaría en el momento que se sintiera más cómodo y tranquilo.

—Es absolutamente necesario que te enseñe a hacer responder a tu compañero a la primera. Nadie debería tocar lo que es mío, no me gusta compartirte. Sí ya sé —dijo ante la mirada recriminatoria y divertida de su novia, mientas su mano se posa en la mejilla para acariciarla— sé que eres actriz al igual que yo soy actor, pero eso no cambia el hecho de que odio que alguien más te bese o toque. No puedo soportarlo. Siento que podría matar al primero que lo intente... —sabía que ella tomaría sus palabras como una vaga advertencia porque en el mundo del espectáculo llegaría un día que alguno de los dos tendría que dar ese paso y para ella había llegado. Por mucho que él lo odiara—. No sabes todo lo que pasó por mi mente aquella vez que hablamos en el hotel antes del accidente, cuando me dijiste que te habían dados todos esos NG, yo, en ese momento deseaba tanto ser tu coestrella, ser el que recibiera tus caricias y tus besos, le tuve tanta envidia y tantos celos que... —no pudo terminar la frase, le avergonzaba que ella supiera que rompió un lápiz imaginando que era el cuello del infeliz sujeto que tenía por coprotagonista.

—Está bien, acepto. Enséñame todo lo que creas necesario, —dijo quedo mientras un fuerte sonrojo coloreaba todo su cuerpo y una sonrisa complacida surcaba sus labios. A él le encantaba verla así. Sobre todo por su causa. Así que se sentó más cerca de ella y de forma tranquila pero sensual la fue atrayendo hacia sí. Sin apartar la vista de su rostro solo bajaba la mirada para observar sus labios irresistibles, haciendo que la chica se pasara la lengua por ellos humedeciéndolos, dejándolos listos para él. Fue acercando su rostro lentamente, al tiempo que la tomaba por la cintura. Posó su boca en la de ella suavemente, saboreándola, moviendo sus labios con insistencia. Acarició su entrada con la lengua para hacer que la chica la abriera y darle permiso para explorarla. Ella reacciona tal y como él lo desea. Le abre el paso, le cede el control por completo. La lengua de Ren va buscando la de ella, comienza una danza entre los dos. Sin poder reprimir su deseo por ella, explora lentamente su interior, tratando de grabarse a fuego su sabor, su textura, sus labios. Con una mano en su nuca y la otra en su cintura la sujeta con fuerza para hacerle sentir su necesidad de ella, pero al mismo tiempo con la delicadeza de su amor y respeto. Sus manos empiezan a vagar por el cuerpo de su novia, conociéndolo, disfrutando de arriba y abajo, pero antes de que ya no pudiera controlarse se detiene. Ellas vuelven a su nuca y a su espalda. No es que estén mejor ahí pero sí es más seguro. Y él quiere que ella siempre se sienta segura a su lado. Por falta de aire se separan. No debe presionarla ni apresurarla. Para eso tendrán toda la vida. Si por él fuera, en poco tiempo sería su esposa. Y entonces sí. Podría tenerla para él solo. Para cuando su mente logra funcionar y le permite articular una frase completa, dice:

—Y así es como se debe besar en una escena romántica, pero solo conmigo, Kyoko, solo conmigo..., —a lo que se gana un pequeño golpe en el brazo por parte de su completamente roja novia. La abraza y lleva su cabeza a su pecho, mientras él empieza a reír con ganas. Oh, sí, la vida junto a su Kyoko, nunca sería aburrida.

—Solo hay algo que quiero preguntarte, ¿hay alguna diferencia de cuando me besaste como Corn y me dijiste que me amabas a ahorita cuando me besas como Ren o como Kuon? —esta vez la picardía en su mirada le decía lo que él deseaba escuchar.

—Eso me lo puedes contestar tú misma y después volverás a hacerlo cuando por fin seas mi esposa —y dicho esto se acercó a ella uniendo sus labios de forma posesiva y anhelante.


Ahora sí, este es el final. Mil gracias a todos que se pasaron por aquí y también aquellos que se animaron a dejar un review y a todos los que agregaron mi historia a sus favoritos.

Serenity, Japanda, anónimo3 y Midori13, ¡muchas gracias!

Un fuerte abrazo.

Con cariño

kikitapatia