Disclaimer
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es de mi autoría.
Capítulo beteado por Mirem Sandoval.
¡Hola a todas!… Bueno como les prometí estoy actualizando mas seguido, lo cual es bueno para mí, créanme extrañaba escribir muchísimo, pero sobre todo las extrañaba a ustedes.
Gracias a mi hermosa Beta por revisar el capitulo tan rápido y sobre todo siempre estar aquí para mí. También quiero agradecer a todas aquellas personas que me alientan a escribir, saben que esto es un hermoso e irremplazable pasatiempo para mi.
A todas gracias por la paciencia, aunque ahora les pido un poco de paciencia mas, no he estado pudiendo escribir por que la siguiente semana (martes 1ero de septiembre) estaré dando mi examen de grado por lo cual estoy estudiando como loca, pero no se preocupen pronto sabrán de mi… jajaja...
Gracias otra vez por paciencia las quiero muchísimo, son increíble
…..…..….
Cap. 24.
Edward POV.
—¿Enserio no podías esperar hasta que volviera?
—Edward esto es importante.
—¿Crees que no lo sé?
—Sabes que estas, también, pueden ser buenas noticias.
—No tenemos que emocionarnos, lo sabes, ya nos ha pasado.
Amaba a mi mamá, pero a veces era demasiado positiva y ahora justo cuando todo empezaba a mejorar, las malas noticias parecían no parar de llegar.
Intentaba mantenerme distraído, así que fui al estudio a revisar y terminar de editar unas cuantas fotografías que debía entregar para la siguiente campaña, eso me ayudaría aunque sea por un momento.
Mientras trabajaba, escuchaba el timbre de mi celular tras la llegada de un mensaje, en ese momento de manera instantánea una estúpida sonrisa empezó a dibujarse en mi rostro al imaginarme de quien eran los mensajes. La alerta sonaba una tras otra lo cual me pareció raro ya que eso no era típico de Bella. Intentando dejar esa idea de mi cabeza seguí concentrado en la pantalla y terminar mi trabajo. De repente la puerta del estudio se abrió con brusquedad y escuchaba a mi mamá discutiendo con alguien, algo que no era común, ella nunca discutía con nadie.
—Te dije que no podías entrar. —Gritaba furiosa.
Me levanté con toda la rapidez posible para ver de quien se trataba, cuando llegué a la puerta no necesite más explicaciones, era Leah otra vez.
—¿Qué haces aquí? —pregunté intentando sonar paciente.
—Nada de esto estaría pasando si contestaras los malditos mensajes.
—¡No! —Protestó mamá—. Nada de esto estaría pasando si entendiera que no eres bienvenida en esta casa.
—Esme deja de meterte, esto es entre Ed y yo.
—No le vuelvas a hablar a mi mamá así—. La rabia era evidente en mi voz, ella podría invadir mi casa, hacer su berrinche, pero jamás le permitiría que le faltara el respeto a mi mamá.
—¡Entonces dile que no se meta! —Chilló como niña caprichosa.
—Mamá por favor déjame a solas con ella —le pedí—, no quiero que te vuelva a faltar el respeto porque si lo hace, yo mismo la sacare a patadas olvidando que es una mujer.
Leah me miraba sorprendida como si no creyera lo que acababa de decir, pero a pesar de que alguna vez sentí algo por ella, no podía permitir que le faltara el respeto a mi mamá y haría lo necesario para que eso no volviera a suceder.
—¿Estás seguro? —preguntó algo insegura,
—Si, además esto será rápido.
—Está bien —contestó para luego retirarse de la habitación lanzándole una mirada de advertencia a Leah.
—¿Qué quieres? —pregunté seriamente.
—A ti.
—No pienso hablar de esto otra vez.
—Yo estuve contigo después de tu accidente, merezco que reconozcas eso.
—No fuiste la única que estuvo ahí.
—Fui y siempre seré la única.
—Ok Leah, como quieras, no pienso discutir contigo.
—¿Qué? —preguntó exaltada.
—Adiós Leah.
—Pero Edward…
—Adiós.
Se veía sorprendida y herida, pero yo ya no podía hacer más, lo nuestro había acabado hace mucho y ambos necesitábamos seguir, nuestra relación había sido buena, pero también fue bastante difícil, siempre seria parte de mi vida, pero no de la manera que ella quería.
—Sabes que esta no es la última vez que me veras, ¿verdad? —preguntó con rabia, mientras una lagrima recorría su mejilla.
—Yo haré lo posible por que no tengamos más encuentros.
Ni bien terminé de hablar me dio la espalda abrió la puerta y salió sin decir nada más, esta situación con Leah debía terminar, no era sano ni para ella, ni para mí.
—¿Está todo bien? —preguntó Emmet, quien se veía bastante preocupado.
—Supongo que sí.
—Está un poco loca, ¿verdad? —preguntó con una sonrisa.
—¿Un poco? —contesté, ambos empezamos a reír, esta situación era mala, pero sin embargo mi hermano tenía un don para hacer todo un poco más gracioso.
—Todo estará bien —comentó de la nada, se escuchaba un tanto preocupado.
—Lo sé —contesté tranquilamente.
—Entonces que pasa.
—No sé, todo ha estado sucediendo muy rápido, el accidente, perder la memoria, esta estúpida llamada del consultorio del doctor Webber.
—¿Y todo está bien con Bella?
—Si, al menos eso creo. Solo que odio que se preocupe por mí.
—Lo hace porque le importas, como a todos aquí.
—¡Lo sé, lo sé! Créeme, es que… yo también siento un poco de miedo —confesé—. No quiero que esta estúpida enfermedad arruine su vida también.
—Tú ya no tienes esa enfermedad.
—¿Por qué estás tan seguro?
—Porque lo sé y punto. Además yo estoy seguro que si estoy equivocado, ella nunca te dejaría solo en esto.
No sabía que responderle, mi corazón empezaba a latir con el solo hecho de pensar en todo lo que ella sentía por mí, pero una parte de mí se sentía culpable con el solo hecho de pensar que la podía ser condenada a estar al lado de alguien que inevitablemente iba a morir.
—Solo no la quiero perder.
—Eso nunca va a suceder.
—No lo sé…
Bella POV
—Hija, ¿estas segura de esto?
—Si bastante segura, además ella me lo advirtió.
—Bueno si estas tan segura, no hay mucho que pueda hacer al respecto verdad.
—Exactamente.
—Bueno nena, entonces estaremos hablando.
—¡Gracias ma! Te amo.
Después de colgar el teléfono necesitaba tomar un respiro, esto era algo importante, muy importante, pero era necesario. Estaba muy asustada, pero a su vez estaba muy feliz, esta era la decisión correcta.
—Bells, ¿está todo bien?
—Sí Rose, todo bien.
—¿Segura? —Sonaba realmente preocupada.
—Segura —contesté con una sonrisa para que se tranquilizara.
—Entonces, ¿qué haces aquí sola?
—Nada, hablaba con mi mamá.
—¿No podías esperar que volvieran?
—Sí, pero quería aprovechar que salieron de compras con Charlie para que compraran algunas cosas para mí.
—¿Estas segura que es todo?
—Sí, Rose estoy segura —contesté con una sonrisa—. No pasa nada, te lo prometo.
—Bueno, si tú lo dices… Oye, y… ¿hablaste con Edward?
—Aun no, ¿por qué? ¿Está todo bien? —pregunté alarmada.
—¡Si! Tranquila solo quería saber.
Sentí como el alma volvía a mi cuerpo, se que era idiota reaccionar así, pero Edward evitaba el tema de su visita al médico, así que tenía miedo de que algo sucediera y yo fuera la última en enterarme.
—Bella, todo va a estar bien.
—Lo sé, o al menos eso quiero creer, enserio.
—¿Sabes? Creo que después de todo Emmett tiene razón.
Yo sabía que mi prima en verdad amaba a Emmett, pero en todo el tiempo que ellos estaban saliendo jamás la escuche decir eso, JAMAS, así que su comentario me dejo bastante confundida.
—¿Razón? ¿En qué?
—Edward y tú son un maldito dolor en el trasero.
—¿Por qué lo dices?
—Porque es imposible decidir cuál de los dos es más dramático, ¡es increíble! Cuando algo no sale como ustedes lo planeaban, creen que el mundo se caerá en pedazos.
Su respuesta me dejó atónita, todo era tan cierto, en ese momento por alguna estúpida razón tenía la tonta idea de que todo saldría mal, cuando en realidad debía poner todo de mí para pensar que todo estará bien y que Edward tendría que aguantarme durante mucho tiempo.
—Tiene razón.
—¡¿Qué?! —Chilló con emoción —¿Qué yo y Emmett tenemos razón? Él no podrá creer lo que acabas de decir, hoy es un día para la historia.
—Eres una tonta Rose —contesté riendo—. Tienen razón por que ahora lo último que necesita Edward es tener a más personas preocupadas por nada, cuando todo saldrá bien.
—Esa es la actitud que él necesita ahora Bells —dijo mientras se acercaba para darme un abrazo—, Él te necesita, pero tú también lo necesitas, así que ambos necesitan un respiro y ya.
Una sonrisa se dibujó en el rostro, era increíble lo bien que ella me conocía pero más aún lo mucho que ella quería que yo fuera feliz. Si bien la vida no me había permitido tener una hermana, ella era eso y más, no podía pedirle más a la vida.
—Bella, ¿puedo preguntarte algo más? —Ahora ella se veía algo seria.
—Claro Rose, ¿está todo bien?
—Si es solo… ¿puedo decirle a Emmett que dijiste que teníamos razón?
Puse los ojos en blanco, no podía creer lo tonta que era a veces mi prima a demás sin contar que casi me mata de un susto.
—Eres una tonta —respondí entre carcajadas—. Haz lo que quiera con lo que dije.
—¡Gracias! —contestó con emoción.
A pesar de que mi prima era algo boba, especialmente después de todo el tiempo que pasaba con Emmett, tenían razón. Si bien estaba intentado tomar las cosas de la mejor manera posible, una parte de mí esperaba lo peor de cada situación y definitivamente él se merecía más que eso.
"¿Cómo estás? Solo quería decirte que te quiero
y te extraño más de lo que te imaginas"
"Ahora estoy mejor que hace tres minutos atrás,
gracias a ti tengo una boba sonrisa conmigo justo ahora"
Su respuesta fue más de lo que podía pedir e hizo que ahora en mi rostro apareciera la sonrisa más tonta del mundo.
"Me gustaría informarte que ahora yo tengo una
enorme y boba sonrisa conmigo y todo
gracias a ti."
"¿Nos veremos hoy? Muero por verte"
La tonta sonrisa se hacía más grande, aunque la verdad no entendía como eso era posible.
"Si, muero por unas hamburguesas"
"Mmm…. Hamburguesas, amo a las chicas con
buen apetito, algo más en tu enorme lista de virtudes.
Paso por ti a las 7, ¿te parece?"
"Perfecto, besos"
No tardó mucho en llegar el siguiente mensaje.
"Más que perfecto"
Mi sonrisa creció más de lo normal, que hasta mi mandíbula dolía, pero valía la pena. La emoción que las palabras de Edward me crearon en tan solo 2 minutos, no las cambiaría por nada. Y para finalmente derrapar de emoción en mi celular, llegó otro mensaje, un mensaje que hizo que mi mundo diera mil vueltas en un solo segundo.
"Te Amo"
Esas eran palabras que ya las había escuchado de él, pero desde el accidente y con los hechos recientes lo sentía como la primera vez, y aunque solo fue un mensaje, ese mensaje hizo de mi día, algo mucho mejor.
Edward POV.
No había nada que odiara más en el mundo que admitir que el tarado de mi hermano tenía razón. Me había convertido en un tonto romántico, pero eso era más que evidente después de ver el tamaño de mi sonrisa, lo afortunado que era al tenerla a mi lado. Ella era lo que de algún modo todos buscamos y somos muy pocos los que tenemos suerte de encontrar.
—¿Estás seguro de que no quieres un balde? —Emmett interrumpió el hilo de mis pensamientos con sus tan ocurrentes comentarios.
—Seguro, gracias —contesté intentando sonar lo mas sarcástico posible.
Cuando él quería, era la persona más imbécil del planeta, pero no había mucho que hacer. Éramos hermanos y tenía que admitir que en algún lado, en lo más profundo de mí, yo también era portador de ese gen.
Después de que me costara deshacerme de Emmett, volví al trabajo. Ahora mi objetivo era intentar lograr que el tiempo pasara un poco más rápido, debía admitir que estaba un poco ansioso por ver a Bella.
Cuando vi el reloj por fin eran las 6:15, suspiré aliviado, guardé todo lo que había hecho y me dirigí a mi habitación para darme una ducha rápida y así poder salir con Bella.
Al sonar el timbre del ascensor mi corazón empezó a latir un poco más rápido, tras tocar la puerta no se tardó ni treinta segundos en abrir y como siempre se veía increíblemente perfecta.
—Hola —saludó recibiéndome con una hermosa sonrisa suya y un beso que me tomó totalmente desprevenido.
—Hola —contesté sosteniéndola entre mis brazos y ahora siendo yo quien la besara, disfrutando cada centímetro de sus labios y su cálida lengua.
—Wow… —suspiró—. Esta es una increíble manera de decir hola.
—Sí, lo sé —contesté jadeando—. A mí también me gusto… y mucho, creo que lo hare más seguido.
—Me parece una idea increíble —contestó antes de alejarse rápidamente.
—Hola Edward. —Escuché la voz de Charlie que venía desde la sala.
—Hola Charlie, hola Reneé, ¿quieren venir con nosotros? —pregunté intentando sonar amable, pero rogando que dijeran que no.
—No, gracias. —Reneé se adelantó a responder.
—¡Hey! —Se quejó Charlie—. Tal vez yo quería ir, al fin y al cabo es nuestro último día aquí.
—Charlie pareces un niño caprichoso. —Lo regañó Reneé
Bella y yo empezamos a reír con fuerza, no podía entender como ellos dos habían podido pasar tanto tiempo separados, era más que obvio que se amaban con locura.
—¿Lista? —pregunté con ternura.
—Más que lista.
—Luego paso a despedirme —dije en voz alta esperando que los papás de Bella pudieran oírme, para luego cerrar la puerta a nuestras espaldas y volver a besarla con fuerza, era increíble como extrañaba sus besos.
—Te extrañé —susurré cuando nos separamos.
—Yo también…
—Es bueno saber eso.
Ella entrelazó nuestros dedos y volvió a besarme solo que ahora con mas ternura.
—Me encanta estar así contigo, pero la verdad… muero de hambre.
Su comentario me hizo reír.
—Bueno señorita, entonces ya no la hago esperar más.
Una gran carcajada soltó mi bella amada, haciéndome sonreír aún más.
—¿Dónde iremos? —preguntó con curiosidad.
—Iremos a un pequeño restaurant al cual mi mamá nos llevaba desde pequeños.
—¿El lugar se llama…?
—5 Guys.
—¿Por qué todo el mundo habla de ese lugar y yo nunca he ido?
—¿Todo el mundo?
—Bueno… no exactamente todo el mundo, en realidad es solo Emmett.
—Ya se por qué te referías a todo el mundo, cuando él habla, es simplemente terrible.
—Sí, lo sé, pero él está obsesionado con ese lugar.
El resto del camino nuestra conversación se concentró en que tal había estado su día en el trabajo, algo bastante normal y cuando ella me preguntó sobre el mío solo les respondí con un "estuvo bien". No podía permitir que incluso al no estar presente Leah, pudiera arruinar mi noche.
Cuando llegamos, Bella fue directo al mostrador para hacer el pedido, lo examinó durante unos minutos y cuando localizó su objetico una sonrisa divertida se dibujó en su rostro.
—Buenas noches, yo quiero una hamburguesa con tocino y queso, unas papas grandes y una gaseosa grande, ¿tú ya sabes que quieres? —Volteó para preguntarme, aún tenía esa hermosa sonrisa en su rostro. Ella era increíble, nunca dejaba de sorprenderme.
—Creo que quiero lo mismo.
—Entonces que sean dos de todo. —Le pidió al cajero que la miraba como idiota.
Cuando me acerqué para pasarle mi tarjeta, ella levantó la mano para detenerme.
—Hoy invito yo —dijo con firmeza.
—Pero…
—Pero nada —me interrumpió.
Su respuesta me dejó sin palabras, entonces la ridícula sonrisa volvió a su lugar, si Emmett estuviera aquí se estaría revolcando de la risa, pero la verdad, en este preciso momento no me importaba mucho. Me bastaba con tenerla a ella acá conmigo, era imposible no enamorarse de ella, y me resultaba incomprensible pensar como alguien alguna vez podría haberle hecho daño.
Ni bien terminó de pagar, tomó un par de vasos del mostrador, tomó mi mano y me llevó directo a la máquina de gaseosas, parecía una linda niña.
—¿Qué quieres tomar?
—Yo me puedo servir, no te preocupes.
—De ningún modo, hoy será full service —dijo con una sonrisa traviesa.
Y esa estúpida sonrisa se hizo más grande.
—Te tomo la palabra —contesté
—Entonces, ¿qué refresco quieres?
—Coca cola, por favor.
—¿Hielo?
Asentí intentando no empezar a reír, se veía tan dulce, cuando en realidad debajo de toda esa dulzura había una mandona que me estaba volviendo loco.
Ella se sirvió una fanta de uva y para mi sorpresa no dejó que llevara las gaseosas a una pequeña mesa que encontramos, ni que fuera a recoger el pedido. Me sentía un niño consentido y la verdad me encantaba el hecho de que fuera ella quien me hacía sentir así.
Mientras comíamos ella no paraba de hablar lo cual era una novedad para mí. Se sentía bien escuchar su voz, verla mover sus manos y hacer gestos mientras me contaba como había estado su día en el trabajo o como remedaba a sus papás o a Rosalie, pero lo mejor de tenerla ahí conmigo era ver como se sonrojaba cuando se daba cuenta que era yo quien la miraba como un idiota.
A medida que pasaba el tiempo ella se veía un poco mas ansiosa un poco más nerviosa, o al menos eso creía yo.
—¿Está todo bien? —pregunté.
—Eh… sí, ¿por?
—No se… te veo un poco nerviosa, ansiosa.
Un rojo tenue empezó a teñir sus mejillas y su sonrisa picara fue remplazada por una tímida.
Tomó aire y se acomodó en su silla, puso su bolso en sus piernas y empezó a buscar hasta dentro de él, hasta que saco un pequeño sobre blanco y lo puso delante de mí.
—Esto es para ti —susurró.
Se veía nerviosa, pero tenía un dulce brillo en sus ojos.
¿Qué podría tener ese pequeño sobre blanco?
….…
No podía terminar sin agradecerles a todas estas hermosas personitas por dejarme sus reviews:
freedom2604, Tata XOXO, Carelymh, Mon de Cullen, Ely Cullen M, janalez, Yoliki , Alexa08, MARIANA, Samantha, jhanulita, ashleyswan, Alejandra, Annabelle Berlusconi, katyms13, lovely joy, chiquitza, issisandrea, ALEXANDRACAST, VHICA, The Princess of the Dark, Cath Robsteniana, DiAnA FeR, mireca22, Manue Peralta, karito CullenMasen, Gretchen CullenMasen, Ania, MadeleineTCullen, Karla Stew Pattz, Narraly, vivi S R, AlitaC, Laura Katherine, Laura Katherine, SalyLuna, angie cullen mellark, cavendano13
Bueno, bueno… ¿qué les pareció?, aun hay un par de personajes que no nos dejaran vivir en paz, pero ya veremos qué hacer con ellos. Sorpresa, sorpresa, les dije que se pondría bueno ¿Qué creen que hay en el sobre blanco? Jajaja…
Gracias a todas las que se tomaron el tiempo de mandarme sus reviews con la nota de autor, era importante para mi. Y como les dije el siguiente capitulo tardara un poco por que debo estudiar para mi bendito examen de grado, prometo que ni bien termine con eso le dare un capitulo largo y muy bueno jajaja… ¡las quiero!
No olviden dejar su review.
Jezz.
