TODO EXPLOTA
NOTA DEL AUTOR – ¡Gracias a Sarah Usher por la nueva review! Siempre anima, saber que hay gente que todavía sigue interesada en esta historia.
CAPÍTULO 25 – LLEGADA
Publicado el 2 de julio de 2018, con una extensión de 3.323 palabras.
"¿Y se puede saber qué coño hago yo aquí ahora sujetando una granada?"
Jean Kirstein tragó saliva, todavía más nervioso por haber reaccionado de esa manera sin ni siquiera haberse dado cuenta, contemplando con hostilidad y cierta fiereza su propia mano traidora.
"Por lo menos no he llegado a sacar aún la anilla… Sólo estoy sosteniendo la granada, sigo teniéndola en el cinto, así que dentro de lo cabe…"
El Soldier fue apartando lentamente los dedos, uno detrás de otro; más temblorosos de lo que a él le habría gustado. Al terminar, dejó escapar un hondo y largo suspiro, mezcla de frustración y alivio; después se llevó aquella misma mano a la cara, restregándose la piel con fuerza.
"Maldita sea, ¿en qué demonios estaba pensando? No, ése era el problema… ¡Que no pensaba!"
Su otra mano todavía continuaba aferrando el lanzacohetes; al menos, sabiendo que el arma estaba descargada, por ahí no debería haber problemas.
"Por otro lado, ahora que caigo… Desde luego, decir que 'ni siquiera merece la pena', como hice yo antes, sujetando a la vez una granada… ¡Normal que algo así no transmita buenas vibraciones!"
Y pudo comprobar aquella impresión, en cuanto se atrevió a mirar de nuevo a su compañera. Sasha seguía teniendo los ojos muy abiertos, ya tan sólo con un leve matiz rojizo apenas visible en sus iris marrones; aquella furia casi demoníaca, sumergida ahora en un mar de inquietud y dudas. Se notaba que la asombrada joven estaba haciendo un esfuerzo para no limitarse a boquear como pez fuera del agua, mientras se iba recuperando de la conmoción por aquel impacto.
–Vaya, había oído rumores –consiguió decir la Heavy al fin, disimulando casi por completo el temor que agitaba su voz–. Que los Soldiers llevabais esas granadas encima para inmolaros, antes que caer prisioneros… Creía que era una exageración, ¡pero ya veo que no!
–Ja, bueno… –Jean logró sonreír, un tanto incómodo–. No digo que alguno de los nuestros, quizás, no tenga pensado usarlas de esa manera, como último recurso o Plan B… –El soldado se pasó por la nuca aquella mano que tantas complicaciones le había dado–. Aunque yo al menos, en lo personal, prefiero guiarme por lo que decía el General Patton. "La guerra no se gana muriendo por tu país, sino haciendo que el otro maldito bastardo muera por el suyo." Así que, pues…
El rubio ceniza se encogió de hombros, tratando de quitarle importancia a lo que acababa de pasar; pero Braus no parecía muy convencida con aquello. El comentario había sonado bastante forzado, incluso para sus oídos. El ambiente seguía siendo demasiado tenso, el silencio iba volviéndose de nuevo cada vez más asfixiante; y el mercenario ya no sabía cómo romperlo, no sin arriesgarse a empeorar las cosas más todavía.
De hecho, también temía las reacciones de sus otros compañeros; los mismos que aún no habían dicho ni una sola palabra.
"Por lo menos el Capitán continúa conduciendo, como si nada, pasando de todo… ¡Ya me gustaría a mí! Aunque, ahora que lo pienso…" De pronto, le entraron las dudas a Kirstein. "¿Y si en realidad Levi está aprovechando para escuchar mientras disimula? Al fin y al cabo, es un Spy… Será mejor tener cuidado con lo que digo. ¡Lo último que necesito es darle más motivos para apuñalarme por la espalda!"
Y en ese sentido, quizás estaba retrasando todo lo posible, el momento en el que inevitablemente tendría que mirar a sus otros dos camaradas; porque en el fondo, intuía que su reacción podía ser la más preocupante. "Desde luego, teniendo en cuenta la posición en que se encuentran… Cualquiera de los dos lo tendría muy fácil para acabar conmigo, si fuese necesario."
Y cuando al fin volvió la vista hacia ellos… Casi cayó fulminado allí mismo en el acto.
"¡Si las miradas matasen…!" Porque en ese instante, tanto los ojos grises de Eren como los oscuros de Mikasa parecían concentrar las intensas llamas de un infierno que estaba a punto de desatarse.
"Ja, es casi como si Yeager hubiese aprendido de ella… ¿Acaso dan lecciones? ¿Me puedo apuntar yo también? ¡Sería útil tener esa habilidad!"
Jean no podía remediarlo; la histeria iba tintando cada vez más sus reflexiones, tras aquella última metedura de pata. Entre todas las cosas que había dicho ya antes, y lo que acababa de hacer ahora, prácticamente no había dejado títere con cabeza.
Así que, en realidad, luego ya no le sorprendió tanto, ver las armas en manos de sus compañeros.
Eren había sacado su pistola, de donde quiera que la tuviese guardada; una parte del Soldier, a nivel subconsciente, aprobaba aquella elección. "Usar aquí dentro la escopeta sería ya más peligroso de la cuenta, las cosas podrían ponerse rápidamente muy feas. A veces la solución más sencilla es ésa: una bala en la cabeza… Contra un perro rabioso, por ejemplo."
Mikasa, por el contrario, había desenfundado su machete; y Jean tuvo la certeza de que, de haber tardado un poco más en soltar la granada, habría perdido esa mano, con carácter permanente.
Kirstein tragó sonoramente saliva; todavía no descartaba que fueran a usar, de todas formas, aquellas armas contra él.
Y de nuevo, fue Sasha quien acudió a su rescate. "Mira que no es la primera vez que lo hace, pero aun así… ¡Con qué velocidad cambia de humor!"
–Eh, vamos a tranquilizarnos todos, ¿de acuerdo? –dijo la castaña, recuperando a pasos agigantados la misma firmeza con la que antes había sujetado (literal y figuradamente) al mercenario del lanzacohetes.
"Y el caso es que ahora echo de menos, el contacto de sus dedos en mi barbilla… Ja, vaya, me pregunto qué dice eso de mí."
–¿En serio? –gruñó Eren, enseñando los dientes, como un lobo dispuesto a atacar a la más mínima provocación; algo que inquietaba al Soldier, sobre todo teniendo en cuenta que aquellos ojos tan claros no dejaban de mirarle en un intento de prenderle fuego.
"La verdad, no me extrañaría entrar de un momento a otro en combustión espontánea…"
–Insisto –replicó Sasha, muy seria y pausadamente, devolviéndole al otro sin pestañear la mirada–. Vamos. A. Calmarnos. Todos.
–¡Bah! –espetó Yeager–. ¡A mí no me metas en el mismo saco que al desgraciado ése!
Y entonces el Scout cometió el error de apuntar a Jean… no simplemente con el dedo, sino con su pistola.
Antes de que las cosas pudiesen ir a más, Mikasa agarró a Eren por la muñeca y le bajó la mano, con la misma en la que aún sostenía el machete, asegurándose de que nadie se hiciese daño; todo con la habilidad y rapidez de una serpiente, en apenas un instante.
–No deberías apuntar con un arma a alguien al que no vas a matar –le reprendió suavemente la Sniper; todavía con expresión severa, pero ya no tan enfadada. "No con él, qué va, por supuesto que no."
–Además, ¿no sabes que señalar es de mala educación? –añadió el soldado, destilando sarcasmo, sin poder (ni querer) evitarlo.
La joven oriental volvió a atravesarle con aquellos ojos negros, tan intensos; la verdad, no parecía demasiado impresionada.
–Jean –se limitó a decir, en tono neutro, con el más leve atisbo de exasperación–. Así no ayudas.
Kirstein se encogió de hombros y sonrió con desgana, como quitándole importancia al asunto; aunque para sus adentros, reconocía que ver a su compañera tan decepcionada con él… "¡Casi preferiría que siguiese enfadada conmigo!"
Mientras tanto, Eren evitó cometer un nuevo error, agitando la mano en la que aún sostenía el arma; en lugar de eso, miró con el ceño fruncido a Mikasa, hasta que ella al fin cedió y le soltó la muñeca, dejando escapar un tenue suspiro.
El explorador no sonrió satisfecho por aquella "victoria", ni nada por el estilo; siguió con la misma cara de haber chupado un limón… Aun así, Jean volvió a sentir el incontenible impulso de meterle un cabezazo en toda la jeta. "¡Y hay tantas razones! No se trata de por qué, sino de por qué NO."
Desde luego, en ese momento, no había duda de qué le irritaba en concreto: ver a una joven tan fuerte como Mikasa, sometiéndose de esa manera a alguien tan detestable, un capullo arrogante incapaz de apreciar como era debido a la persona especial que tenía enfrente…
Y fue justo entonces cuando la francotiradora oriental, que había cerrado un instante los ojos, los abrió de nuevo para perforar otra vez con ellos al soldado, como si hubiese adivinado lo que pasaba por su cabeza; casi desafiándole con aquella mirada oscura, a tocar un solo pelo del moreno. "Tú hazlo y te mato," parecía advertir silenciosamente.
Y de pronto, tan súbitamente que incluso cogió al propio Soldier por sorpresa, sintió en su interior el resurgir (con especial virulencia) de las llamas de aquella ira tan persistente y característica en él, para siempre presente en lo más hondo de su ser.
"Quizás he estado enfocando mal este asunto desde el principio. ¡En realidad quien necesitaría un cabezazo sería ella!"
Generalmente, él no le pegaría a una chica; su madre le había enseñado buenos modales, o al menos lo había intentado. Sin embargo, todo tenía un límite. "Si ella cree que puede amenazarme sin más, pretendiendo que me someta como un perro con tan sólo mirarme, ¡enseguida le voy a enseñar lo muy equivocada que está-!"
–Jean.
Y con la misma rapidez, aquel fuego furioso, aun sin llegar a apagarse del todo, volvió a quedar mitigado; lo bastante como para ser él quien controlara su rabia, y no al revés.
Desde luego, a ello contribuyó no sólo la firme voz que pronunció su nombre, sino también la mano que descansaba ahora en torno a la suya; un tacto cálido y suave, en curioso contraste con la fuerza que (él sabía) albergaban aquellos dedos, casi transmitiendo su reconfortante energía a través del cuero que parcialmente los envolvía.
En realidad, no sería la primera vez que Sasha causaba ese efecto en él; una sola palabra, un gesto, y de repente Jean se convertía en otra persona completamente distinta… o acaso en la persona que podría llegar a ser, la misma de la que Marco ya le había hablando antes.
Kirstein no podía evitar preguntarse qué más tendrían en común, sus camaradas de ojos marrones; empeñados cada uno de ellos, a su manera, en sacar lo mejor de sí mismo.
El soldado notó que sus labios se relajaban, conforme iba desapareciendo la tensión que los había retorcido en una mueca de nerviosa firmeza. "¡No me extraña que Ella se haya dado cuenta! Se me ha debido pintar en la cara…"
El Soldier continuó respirando, lenta y profundamente, cada vez más tranquilo, hasta que ya por fin dejó de sentirse como si fuese a explotar en cualquier momento; también le ayudó centrarse en aquellos ojos marrones, tan intensos y al mismo tiempo tan sosegadores.
–Mira, Jean… –la Heavy castaña titubeó al principio, pero luego fue adquiriendo más seguridad–. Todos cometemos errores, ¿vale? Tú los cometes, yo los cometo… Jolines, ¡acuérdate de lo que estuvo a punto de pasar en el perímetro con los explosivos! A juzgar por la bronca que me echó Marco, ¡casi nos hice volar a los tres por los aires!
–Espera, ¿qué? –preguntó Mikasa en voz baja, con un tono tan absurdamente neutro que resultaba cómico.
El soldado, a su pesar, sonrió con timidez; esta vez sí fue una sonrisa de verdad, no un tenso rictus siniestro como el de antes.
–Lo importante es aprender de esos errores –continuó Braus, sin dejarse distraer por su compañera–. Y si al final no le hiciste daño a nadie, entonces tienes menos de lo que lamentarte. Tú mismo lo dijiste, hay que seguir adelante, así que… –la especialista sonrió, con un brillo de complicidad en la mirada; aunque no tardó en aparecer cierta aprensión en aquella sonrisa–. De todas formas, por favor te lo pido, no vayas a intentar inmolarte de nuevo. Se supone que somos amigos…
–Bueno, eso… –Kirstein ya no pudo evitar atajarla, gruñendo entre dientes–. Es mucho suponer, ¿no te parece?
–El sentimiento es recíproco –refunfuñó Eren a su lado.
"¡Seguro que ni siquiera sabes qué significa esa palabra!" Jean contuvo el impulso de contestarle así (y ya de paso enseñarle un dedo muy concreto) al capullo del explorador; para él, en ese momento, era mucho más importante volver a animar a Sasha, que mostraba ahora una expresión dolorida en el rostro.
"Verla así, después de todo lo que ella ha hecho para rebajar la tensión… Es como si algo estuviese mal. Tengo que solucionarlo, de algún modo…"
–Eh, que te quede clara una cosa. –El Soldier trató de transmitir a su compañera la misma confianza que ella le había dado antes, apretando con fuerza su mano. "Je, desde luego no corro el riesgo de hacerle daño."– No estoy diciendo que seamos enemigos, ni nada por el estilo. Es sólo que, bueno, tanto como amigos… –gesticuló con la otra mano, para darle más énfasis a sus palabras–. ¡Acabamos de conocernos! ¿No te parece que todavía es demasiado pronto? Sé que suena a excusa, pero de verdad que es mi primer día. Se supone que para algo así hace falta más tiempo… –se encogió de hombros, ligeramente incómodo–. Aunque en realidad, no sería sólo por eso. Prefiero creer que aún no somos amigos, porque si no, entonces… –tragó saliva, con un carraspeo vagamente aprensivo–. ¿Cuál es la alternativa? Pues que soy un pésimo amigo. Después de cómo me he portado, todo lo que he hecho, todo lo que he dicho… Un buen amigo no haría ese tipo de cosas.
Sasha guardó silencio; por la forma en que asentía, con el ceño fruncido y un suave hum vibrando en su garganta, claramente se había tomado aquello en serio y estaba dándole vueltas a lo que había oído.
Jean aprovechó aquella pausa para echar un vistazo, por el rabillo del ojo, a sus otros dos camaradas. Mikasa y Eren seguían teniendo mala cara, como de haber olido algo desagradable, pero al menos ambos habían guardado ya sus respectivas armas.
"Ahora se les ve más tranquilos… ¿Quizás porque Sasha también lo está? Casi como una buena infección, que se contagia… Es curioso, con Marco pasa lo mismo. Tiene esa especie de aura relajante… ¡Salvo cuando parece que te va a arrancar la cabeza!"
Afortunadamente, en aquel instante, la mirada que le dedicó la castaña al terminar sus reflexiones fue más bien acogedora y reconfortante, con un brillo de determinación centelleando en sus cálidos ojos marrones.
–¿Sabes qué, Jean? ¡Creo que tienes razón! –Sasha sonrió de nuevo, con una cualidad casi luminosa en la penumbra que dominaba el camión–. Incluso si tú dices que todavía es demasiado pronto para ser amigos amigos, ¡eso se soluciona fácilmente! Aunque aún no lo seamos, podemos llegar a serlo. Ahora tendremos tiempo para ir conociéndonos mejor, ¡ya lo verás!
Por alguna razón, el soldado iba sintiéndose cada vez más nervioso; en realidad, ya llevaba así desde hacía un rato. "Todos estos temas, me recuerdan un poco a cuando estaba en el colegio…" Con sus buenos momentos, también, a pesar de las dificultades que había tenido con algunos de sus compañeros.
"Por otro lado, la forma en que ella ha dicho ahora eso de conocernos mejor… ¿Es cosa mía, o de verdad quiere salir conmigo? Je, supongo que sólo hay una manera de averiguarlo… Quizás podríamos quedar para tomar un café, o algo, después de-"
Y fue justo entonces cuando recordó otra cosa: la batalla, cada vez más próxima, contra aquellos desgraciados de BLU que habían ido a interponerse en la misión de buscar y destruir al Equipo Titán.
–Ni siquiera estoy seguro de si realmente vamos a tener tanto tiempo, Sasha –contestó Jean, sin pensárselo demasiado–. Dentro de poco estaremos liándonos a tiros otra vez con los azules, ya sabes que en mitad del combate puede pasar cualquier cosa-
El propio Kistein casi se llevó una mano a la cara, en cuanto se oyó decir aquello. "Ése soy yo, hablando antes de pensar. Otra vez."
No fue el único al que se le escapó un resoplido exasperado; estaba convencido de que Mikasa había hecho lo mismo, aunque cuando se giró hacia ella sólo vio una expresión neutra y controlada. "Demasiado. Es como si estuviese disimulando… ¿Acaso he tocado algún tema especialmente delicado? Claro que a mí tampoco me gustaría que se metiesen así con una amiga…"
Eren le observaba con una mezcla de incredulidad y fastidio, alzando las cejas, como si dijese: "Lo estás haciendo a propósito, ¿verdad? ¡No hay forma de que alguien pueda ser tan estúpido!"
La mirada de Sasha, en cambio, reflejaba su vacilación e incertidumbre; pero enseguida volvió a brillar en ella, reforzada, la misma determinación que ya había relucido antes en sus vibrantes ojos castaños.
–Nada, que has decidido ponerte en plan aguafiestas y no hay manera… –la Heavy, sin embargo, dijo aquello de buen humor, con una apacible sonrisa en los labios–. Y una vez más, planteas un problema que tiene fácil solución. No dejes que te maten –afirmó, no, exigió Braus, con seriedad y convicción–. Yo desde luego, en la medida de lo posible, no pienso permitir que nadie lo haga. Amigos o no, somos un equipo, somos compañeros. ¡Se supone que eso debería significar algo!
Inintencionadamente, con sus palabras, la especialista castaña había vuelto a asestarle otra de aquellas puñaladas al soldado; podía sentirlo en su corazón, el dolor suave y penetrante de aquel eco agridulce, por la promesa que él mismo había hecho entre los campos de dorado trigo…
"Yo también dije que somos un equipo, ¿verdad? ¡Pues ya se ve lo bien que nos ha ido!" Jean suspiró con desgana, ligeramente abatido; de nuevo, tenía la impresión de que todavía le quedaba un largo camino por delante.
Intercambió una rápida mirada con Mikasa y Eren. Seguramente ellos también estaban pensando en lo mismo. "Al menos ahora parecen más pensativos que frustrados, por ahí vamos mejorando."
De repente, por alguna razón, el Soldier se sintió bastante optimista.
Y entonces se dio cuenta de que su mano aún sostenía la de Sasha.
Jean también notó el tenue rubor en las mejillas de su compañera, sonriente todavía, con discreta alegría; al igual que él, tampoco se le veía excesivamente avergonzada.
"¿Y por qué debería estarlo? No hay nada raro, aquí… Simplemente un gesto entre camaradas, cada uno reconfortando al otro. Nada más… ¿Verdad?"
Y sin embargo, la idea contrastaba con la forma en que su pulgar, un tanto ausente, parecía deslizarse por sí solo, explorando el dorso de aquella mano; acariciando con curiosidad, para apreciar la diferencia entre la suave calidez de la piel y el guante que la envolvía.
No eran imaginaciones suyas: el sonrojo de Sasha se extendía ligeramente, mientras él mismo empezaba a notar cierto calor en las mejillas. Así que, tras un último apretón, la liberó de su agarre, correspondiendo con una pequeña sonrisa a la de su compañera… su amiga, en realidad.
Tal vez algún día. Más adelante. Quizás.
Después de unos instantes de silencio, el soldado carraspeó y se fijó de nuevo en los otros dos ocupantes del camión. Eren le observaba con una ceja levantada; bastante extrañado, como si no entendiese lo que pasaba. "Es decir, ¡sin novedad en el frente!" La expresión de Mikasa, en cambio, tenía algo de sutil anhelo, casi oculto por completo; aunque las señales estaban ahí, para quien supiese buscarlas, y de algún modo Jean era capaz de reconocerlas. "De hecho, tengo una teoría al respecto. Pero prefiero no pensar demasiado en ello, o sé que me voy a poner de mal humor…
"Además, ahora no se trata de eso. Hay otro asunto, del que me gustaría poder hablar alguna vez, antes de que-"
–Id preparándoos –avisó de pronto Levi, desde el asiento del conductor–. Ya hemos llegado.
