Notas de traducción:
Disfruten el capítulo, gente...
2 de Mayo, 2001
Harry había llevado una pequeña televisión, con todo y videocasetera, a la Madriguera. Mientras Arthur agitaba su varita hacia el aparato y gritaba, Harry miraba a Teddy y Draco por la ventana. Teddy estaba haciendo movimientos alocados con los brazos mientras movía la boca sin parar. Draco tenía la frente arrugada con perplejidad, pero seguía asintiendo, como si entendiera lo que estaba sucediendo.
El video comenzó. Varios Weasley estaban absortos por la curiosidad. El video era del debut de Draco en la pasarela, durante la Semana de la Moda, a finales de febrero.
-¿No se ve guapísimo?- exclamó Molly. Draco estaba modelando trajes para el verano, en colores de helados. Harry había visto la cinta antes; al menos diez veces, pero aún le hacía sonreír. El andar de Draco, en la pasarela, esa su característico andar de "me siento tan bien conmigo mismo", acompañado por su expresión al más puro estilo Malfoy. Su aspecto y su prepotencia habían causado una especie de impacto, y ahora tenía un trabajo fijo.
Draco entró, con aspecto mareado.
-¿Qué fue todo eso?- preguntó Harry.
-Tengo una idea para el Ministerio. Si alguna vez se les acaba el Veritaserum, solo obliguen a la gente a escuchar a niños pequeños, tratando de decir chistes, hasta que estén dispuestos a hablar. El mago oscuro más rudo se rendirá en diez minutos.
Harry rió.
-¿De qué trataba el chiste?
-En realidad, no lo sé. Empezó con un "Toc-toc", y luego dijo algo acerca de una ardilla y una bicicleta. Y botas. Y luego comenzó a hablar de cuando lo llevamos al circo. Luego, gritó "Buu" y rió tan fuerte que se cayó.
-Teddy ha estado pasando mucho tiempo con George. George cuenta muchos chistes,- dijo Molly.
-Y los chistes de George no son más buenos que los de Teddy,- añadió Ginny.
George se cubrió el pecho con la mano.
-¡Me has herido, malvada bruja!
Hermione apareció y agitó una gruesa revista.
-¿Por qué no me dijiste?- le preguntó a Draco, acusadoramente.
-¿Qué? Todos sabían que iba a trabajar para Vogue un poco.
Hermione arrojó la revista sobre la mesa de la cocina y pasó las páginas, hasta pasar dos tercios de sus páginas.
-¡Ahí!- La historia llevaba por título "Cuentos de Hadas, ¿de los Grimm?", y consistía de una serie de imágenes mostrando versiones, con los géneros intercambiados, de La Cenicienta, La Bella Durmiente y Blanca Nieves. El príncipe era representado por una mujer con ojos color miel, de aspecto soñador. Draco aún tenía el cabello hasta la cintura, por la poción Crecepelo, cuando las fotos habían sido tomadas, y se le veía espectacular, regado sobre los vestidos, que parecían estar hechos de hojas.
Ron revisó una foto de Draco, en la cual llevaba un objeto en la cabeza, hecho de ámbar, citrino e hilo de oro (1).
-Malfoy, usando una tiara. Sabía que eso ocurriría algún día.
-¿Acaso alguien de ustedes sabe quién es esa mujer?- preguntó Hermione, exasperada.
La chica se veía bastante familiar, según Harry.
-¿Es una modelo?- aventuró el chico.
Hermione bufó.
-Más bien la modelo. La modelo británica más famosa.
-Es aburrida. Tiene la personalidad de una servilleta,- dijo Draco.
-¿Su novio estaba ahí?- preguntó Hermione.
-¿El de la banda de mal gusto? Me lo presentó. Tambien es aburrido. Tan aburrido como su banda.
Hermione se dejó caer sobre una silla y se jaló los cabellos.
-Ésa es mi banda favorita. Tú sabes que es mi banda favorita. ¡Podrías habérmelo presentado!
Ron alzó los pulgares hacia Draco.
-Gracias, Malfoy. Lo único que quiere es tirarse al cantante.
-¡Ronald Billius Weasley! ¿Es ésa la forma correcta de hablar acerca de tu… tu…?- Molly se aclaró la garganta y miró a Ron de mala manera.
-Oye, Ron, ¿no había algo que querías preguntarle a Hermione hoy?- preguntó Angelina, escondiendo su sonrisa detrás de la mano.
-¿Algo… importante?- dijo Bill.
Draco señaló los pantalones de Ron.
-No creo que ese bulto esté ahí porque estás feliz de verme.
Ron parecía un animal atrapado.
-Solo hazlo, hijo.- Arthur le dio un empujón a Ron, para que se acercara a Hermione.
-Sí, me casaré contigo, Ron.
-¿Cómo… cómo sabías que eso era lo que te iba a preguntar?- Ron se veía verdaderamente perplejo.
-Lo sé, increíble, ¿no es cierto?- Hermione rodó los ojos.
-Podrías besarla ahora,- dijo George.
-O, tal vez, darle el anillo,- sugirió Ginny.
-Oh. Sí.- Ron sacó la caja y la arrojó sobre el regazo de Hermione. El anillo le quedaba muy grande, pero ella lo ajustó con su varita, con facilidad, para que le quedara. -Espero que sea lo suficientemente grande. El diamante, quiero decir.
-Está bien, idiota.- Hermione saltó de la silla y lo besó con fuerza. Fleur aplaudió.
-Oh, desearía que Fred estuviera aquí para esto,- suspiró Molly, enjugándose una lágrima.
-Sí,- dijo George. -Siempre era más divertido burlarse de Ron cuando estaba aquí.
El tercer aniversario de la Batalla de Hogwarts. Había sido idea de Molly el forzar a Ron para que le pidiera matrimonio, y así hacer que la fecha fuera una feliz para la familia.
-¡Tengo otra hija!- gritó, y abrazó a Hermione hasta asfixiarla.
…
16 de Junio, 2001
-Sigo sin entender por qué no quisiste una boda doble,- le dijo Ron a Hermione. -Ahora serán dos fines de semana seguidos los que tendré que vestirme bien. Y nos habríamos ahorrado mucho dinero.
Ginny estaba haciendo gestos con la mano, detrás de la cabeza de Hermione, tratando de hacer que su hermano se callara antes de que la cara de Hermione se pusiera más roja.
Draco pasaba las hojas de un viejo diario El Profeta, obviando las noticias pesadas para ver las columnas de chismes.
-¿Qué te hace pensar que yo habría querido una boda doble?
-Solo las chicas se preocupan por esas cosas.
Draco alzó una ceja.
-Claramente, no dejarás pasar la oportunidad perfecta de hacer un chiste de "Malfoy es una chica", ¿verdad?
-En serio, Ron. Creía que Fred y yo te habíamos educado mejor,- dijo George.
Era un dia antes de la boda de Harry y Draco. Narcissa había insistido en hacerla en el Grifo Bermellón, pero Draco se había mantenido firme. Quería casarse en un lugar que le trajera buenos recuerdos: Seaglass, el (una vez) exclusivo centro tropical vacacional que había disfrutado tanto de pequeño. Los Ministerios de Magia de todo el mundo habían aprobado un edicto multinacional; prohibía que los lugares mágicos, de cualquier tipo, discriminaran a los que no eran sangre pura, y a los muggles relacionados con magos. Por eso, los dueños del Seaglass se habían visto forzados a rentar un ala completa de su hotel para la muy variada lista de invitados de Harry y Draco.
Al menos Narcissa y Lucius tenían la satisfacción de saber que la boda sería oficiada por un respetable párroco mago anglicano. La Iglesia Mágica Anglicana, preocupada por perder miembros jóvenes ante las nuevas sectas que surgían, como los Nuevos Druidas, había decidido aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como rehusarse a autorizar matrimonios arreglados.
Todos los Weasley ya habían llegado, aprovechándose del domo invisible de Seaglass, que bloqueaba el sol. Tomaría mucho tiempo para que sus pálidas pieles se quemaran, incluso un poco, bajo el sol ecuatorial. Otros huéspedes, en la terraza, tenían que usar lentes de sol para soportar el brillo de la carne blanca.
Harry se acabó el vino y alzó la mirada.
-Viene una lechuza para acá.
El ave estaba exhausta y demasiado caliente. Después de dejar el sobre en el regazo de Ginny se arrojó, cual bala de cañón, a la fuente. Ginny alzó el sobre y miró el sello que traía, con las letras "HH".
-No sabía que habías intentado entrar a las Harpies este año,- dijo Ron.
-No quería decir nada, porque es probable que me vuelvan a decir que no.
George le quitó la carta, abriendo el sobre con una uña. La desdobló y se quedó ahí, en silencio.
-¿Ven? Les dije que no pasaría.
George saltó de su silla, casi brincando con sus sandalias, y chilló.
-¡Mi hermanita es una Harpy!- aulló, asustando a algunos otros comensales. Un hombre se echó su sangría sobre el regazo, mientras una mujer se ahogaba con su calamar (2).
Se ordenaron muchas botellas de champán. En media hora, todos los comensales habían dejado la terraza. Harry no estaba seguro de si era porque habían terminado de comer, o porque la escandalosa celebración de los Weasley los había asustado. Arthur encendió la radio, le cambió a una estación que tocaba música de una banda, y comenzó a bailar con Molly, que se veía muy bien con su vestido rojizo. Fleur puso a Victoire sobre el regazo de Bill y corrió a la playa, de la mano de Draco, que estaba diciendo algo como "la ropa es opcional". Incluso Percy parecía estar soltándose un poco.
Ginny estaba en la mesa de Harry, ofreciéndole una mano.
-Baila conmigo, Elegido.
-Es probable que nos veten de este club,- dijo, mientras se levantaba para unírsele.
-Olvidas que soy una famosa jugadora de Quidditch. Le mostré mi carta de aceptación al gerente, por lo que imagino que podríamos matar y comernos a un mesero, y salirnos con la nuestra.
-Gracias por la invitación, pero no tengo hambre en este momento.
-Bueno, ¿ya decidieron a dónde se irán de luna de miel?
-A India. Draco ganó esa discusión. Creo que se sentirá decepcionado cuando descubra que la gente allá no baila ni canta todo el tiempo, como lo hacen en las películas de Bollywood.
Ginny abrazó a Harry con fuerza, poniéndose de puntillas y bajándole la cabeza para poder hablarle al oído.
-No siempre ha sido fácil para mí verte con él, pero me alegra que encontraras a alguien que te hace feliz. ¿Quién habría pensado que Draco Malfoy terminaría siendo bueno para ti?
Una lenta canción se oyó en la radio, y Harry hizo lo mejor que pudo para dirigir a Ginny en el vals, tirando platos y cubiertos al suelo de la terraza. El sol se estaba poniendo, tocando el agua con rojos y naranjas líquidos. Draco y Fleur estaban salpicando agua y riéndose en la laguna, desnudos como recién nacidos. Percy, envalentonado por varias copas de champán, estaba hincado, pidiéndole matrimonio a Audrey. Arthur y Molly se besaron como recién casados. Harry se sintió mal por los que, esa noche, no eran él.
…
No fue hasta que se estaba desvistiendo para irse a la cama, que Harry notó que no había pensado en Voldemort o la Batalla de Hogwarts o algo parecido, en todo el día. Cuando había pensado en Sirius, había sido para desear que su padrino estuviera ahí con él, para compartir los buenos momentos.
Draco aún estaba desnudo y mojado, y aún olía al mar, por haber nadado desnudo. A Harry no le importó, para nada, que su prometido hubiese puesto la cama toda mojada y arenosa. O que no iban a dormir mucho la noche anterior a su boda.
(1) El citrino es una gema de la familia de los cuarzos, de color amarillo.
(2) Me gustaría recalcar que esta frase me dio risa porque, literalmente, George dijo "Mi hermanita es una arpía"…
En el próximo capítulo:
Narcissa estaba en el lobby del hotel, acosando al conserje.
-Harry, ¿qué estás haciendo? ¡Falta una hora y media para la boda! ¡Vete a tu cuarto, ya!- La mujer se dirigió a aterrorizar a los del servicio de la comida.
Arriba, Fleur estaba asomándose del cuarto de Harry y Draco.
-¿Quieges veg lo que tu novio usagá paga la boda, Hagy? ¡Se ve tan guapo!- La chica abrió la puerta de par en par, y lo que Harry vio hizo que su mandíbula tocara el suelo.
…
Hasta la boda… :)
Adigium21
