¡Hola!
Y ha llegado el...¡Último Capítulo!
Antes que todo, quiero agradecerles por haber seguido esta historia a lo largo de sus 26 capítulos. En verdad que me alegraba recibir buenos comentarios por parte de ustedes n.n
Espero que también les guste este capítulo final. A mi me gusta, me ha dejado muy satisfecha.
Ok, no les quito más tiempo y les dejo leer el FINAL ^0^
Kisses, y nos seguimos leyendo en otras historias. Que anden bien
Capítulo 26
Porque a pesar de todo, me gusta regresar a ti
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-¿Te dignarás a levantarte o seguirás durmiendo, Sasuke? – la voz del hombre de cabellos plateados se oyó cerca suyo.
Sasuke Uchiha no dormía, solo se tomaba un descanso de los gritos de su rubio compañero por querer mostrarle el perfeccionamiento de su nueva técnica. No solo descansaba de él, también de las réplicas de la muchacha de cabellos rosados hacia Naruto, y de las contestaciones de los golpes proporcionados por ella.
¿De algo más debía descansar?
-Sasuke – lo llamó su ex-maestro.
Cierto… también debía descansar de las ridículas órdenes de Kakashi, quien en todo el entrenamiento no había sacado el ojo de encima del libro que llevaba.
-¡Sigue entrenando, Naruto! – la voz, parecida a un chillido, de Sakura resonó en el campo de entrenamiento, seguido de un quejido por parte del aludido. Sí, de seguro aquel rubio había recibido otra golpiza.
-Tranquilícese, Sakura-san – otra voz más calma se hizo oír – Así usted podría entrenar y dejar de interrumpir a Naruto.
-¡Sai! – replicó nuevamente la voz femenina – Tú…– un silencio colmó la conversación. Sí, Sakura se había quedado sin réplica, por lo que estaría ofendida.
Sasuke esbozó internamente una sonrisa de satisfacción, ese remplazo suyo había hecho callar a la muchacha. Era, sin dudas, un experto en el sarcasmo… sólo que él no lo sabía.
-A entrenar, Sasuke – nuevamente Kakashi hablando responsablemente. ¡Qué fastidio!
-Ya he entrenado lo suficiente – contestó abriendo los ojos.
Todo estaba como se lo había imaginado: Naruto en un espacio alejado, en modo sennin, reuniendo energía natural; Sakura sentada, demasiado ofendida, bajo un árbol leyendo un libro sobre técnicas de auxilio en el campo de batalla. Sai, dibujando, y Kakashi… al lado de Sasuke, leyendo un libro.
Habían estado en aquel campo de entrenamiento desde hace unas cinco horas, sin dejar de prepararse, como habían estado haciendo desde las dos semanas anteriores, cuando la aldea fue puesta en alerta al anuncio de la gran batalla que los acechaba.
Desde aquel momento se habían hecho varios preparativos, como el comenzar a evacuar a las mujeres embarazadas y niños pequeños, quienes no tenían idea de cómo luchar un ninja. Otras cosas que se vieron durantes esas semanas fueron todos los chunnin y jounnin perfeccionando sus técnicas y habilidades para así poseer un mejor rendimiento y buenos resultados cuando llegase la hora definitiva.
-Decídete, Sasuke – habló nuevamente su ex-maestro – O entrenas, o dejas que pateen espléndidamente tu trasero en el campo de batalla.
-No creas que lo tomaré como una amenaza, Kakashi – le respondió levantándose y desenvainando su katana – He pasado bastantes años entrenando para llevar a cabo una venganza. – dio la charla por finalizada al comenzar a avanzar.
Pasó por al lado del rubio, su concentración era extrema. La seriedad en su rostro demostraba cuanto había crecido y cambiado en esos años que él pasó lejos de la aldea. Naruto había madurado, lo que le hacía llegar a la conclusión de que el tiempo había seguido su curso.
Naruto abrió los ojos, los cuales ya no poseían esa tonalidad azulada que lo caracterizaba, había entrado en modo sennin. Dirigió su vista hacia él y sonrió pausadamente.
-Los derrotaremos – le dijo tranquilamente su amigo – Me gustaría mucho que me dejes al jefe.
-Ya veremos – respondió el muchacho de cabellos azabaches – Depende quien se lo encuentre primero. – Naruto volvió a sonreír, dando a entender de que tenían un trato.
-¡Listo muchachos! – anunció fuertemente el mayor de todos, seguramente con una gran sonrisa debajo de aquella mascarilla que siempre llevaba cubriendo su boca – Como Sasuke se ha dignado a entrenar, no entrenaremos más.
-No entiendo – Naruto frunció el ceño en forma de confusión. – ¿Te encuentras bien, Kakashi?
-¡Cómo te atreves a cuestionarlo, Naruto! – le gritó Sakura levantándose de su lugar y dirigiéndose hacia él con enojo en el rostro – ¡Tú no deberías…! – levantó el puño a llegar a su lado pero se detuvo rápidamente ante los gritos de su rubio compañero que intentaba cubrirse con sus manos para amortiguar el golpe – Espera, tienes razón. – se dio la vuelta para mirar a su anterior maestro con la misma expresión que había tenido Naruto segundos antes – Él tiene razón, Kakashi. ¿Te encuentras bien? Es extraño lo que has dicho.
-Me he salvado de ésta – suspiró aliviado Naruto.
-¡Cállate! Estoy hablando – su compañera aún así le propició un golpe en la cabeza, dejándolo sobándose el área.
-Que chiquilines – habló Sasuke guardando su arma. Al momento siguiente, fijó su mirada en el hombre que, aún con todo el alboroto, leía su libro. Cuando lo llamó y le respondió con una mirada de su único ojo visible, mostró su seriedad en su oración - ¿Acaso eso fue un intento de broma? Por más que me ponga a pensarlo, no le encontraré el chiste.
-Debe ser porque Kakashi-san está aburrido y se cansó de leer cosas subidas de tono, las cuales si sigue siendo así de infantil, no encontrará una mujer para aplicarlas.
Lo que había salido del ninja-pintor fue algo que dejó sin habla a los demás presentes. El aire se hubiera puesto tenso y podría haberse cortado con la más mínima hoja que cayese de un árbol en ese momento si el aludido no hubiese comenzado a reírse estrepitosamente, acompañado con la risa tardía de Naruto. Más aún, Sasuke no rió, solo observó como la muchacha se incorporaba a las risas y, como sorprendido Sai no perdía detalle de tan extraña situación para él.
Decidió retirarse, si es que no harían más nada. No tenía necesidad de seguir estando él allí, no sentía que su presencia estuviera acorde a todo aquello. En cuanto al entrenamiento, no era que él no quisiera hacerlo sino que en verdad ya estaba preparado, y no solo por esos años con Orochimaru. Desde hace días que entrenaba solo en los bosques de la aldea, y había veces que con Hinata, por no decir que él le enseñaba cosas que le serían útil y que él sabía al haberlas aprendido fuera de Konoha.
No podía permitir que la lastimasen, aunque en su persona ese carácter protector se le viera fuera de lugar. Desde que había regresado a la aldea comenzó a cambiar poco a poco su personalidad fría y carente de sentido y todo por dejar atrás toda esa persona despreciable que fue en el pasado. Había vuelto, la había visto y sentimientos enterrados en lo más profundo de su ser volvieron a emerger ante su presencia. Sasuke Uchiha parecía un niño a la merced de las manos suaves de Hinata. No podía reconocer al muchacho que despreciaba a todas las muchachas en su juventud de éste que hacía hasta lo imposible por volver a tener una vida en la que ella formara parte.
¡Rayos, que la quería! Y con necesidad. Siempre pensando en ella desde el exilio, mirando la luna llena y recordando la vez en la que destruyó la ilusión de un futuro perfecto como esa vida que habían estado llevando antes de esa noche. Queriendo volver a estar a su lado, pero al contrario, viendo como ella se apartaba cada vez más de él. El tiempo no podía retroceder, y él reparar su error. Viéndola desde lejos, queriéndola cada vez más, y odiando el no poder alguna vez decirle "Hinata, me he equivocado. Vuelve a estar a mi lado".
Miró hacia el cielo, había un ambiente que le hacía pensar que las cosas se pondrían muy mal demasiado pronto. ¿Cuán cerca estaría la batalla?
-¿Vamos a tomar algo? – dijo Kakashi, al parecer habían dejado todos de reír – Me hace feliz el saber que están preparados, debemos festejarlo.
-¿Kakashi-san no estará pensando en emborracharnos, cierto? – preguntó con una sonrisa carente de sentimiento Sai.
-¿Por qué lo haría? Además, ya son lo suficientemente grandes, deberían saber controlarse.
-Por eso beberemos algo orgánico – explicó Sakura mostrando en lo alto su libro – Asimilará nuestros reflejos.
-¿Orgánico? – preguntó con cara de espanto Naruto – No, gracias, eso me sabe a césped.
-Na…ru…to – dijo conteniendo su ira ella para no propiciarle otro golpe.
-Sakura-san – habló Sai. Perfecto, ¿con qué se saldría ahora? – Deje de enojarse con Naruto-kun, o todos podrían pensar que usted lo quiere más que a un amigo.
-¡S-sai! – le gritó ella con un rubor que Sasuke no pudo saber si era de rabia o de vergüenza. Seguido a eso, el rubio se acercó con una sonrisa ensoñadora hacia ella, solo para recibir otro golpe. Ante la vista del Uchiha, parecían seguir siendo aquellos niños de doce años con los que alguna vez compartió demasiadas cosas.
-Hermosa comedia-romántica la que están representando – dijo el hombre de cabellos plateados emprendiendo su marcha hacia el pueblo, haciendo que los demás, a excepción de Sasuke, comenzaran a seguirlo – Tú también, Sasuke – le anunció sin darse la vuelta – Creo que Hinata iba a estar bebiendo con su equipo.
-Sí, claro – respondió él caminando en sentido contrario al grupo.
-Cierto – escuchó un poco más bajo la voz de Sakura – ¿Pero no era que sólo estaría con Kiba, Kakashi?
-Sí, pero no lo he dicho porque a Sasuke no le interesaría.
Maldito, pensó el moreno, Como si eso me hiciera caer en su trampa.
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Tomando su cuarto vaso de cerveza seguía haciendo lo que había empezado hace menos de media hora desde que había ingresado al bar: mirar como el perro y Hinata se reían.
Ella hasta el momento no se había percatado de su presencia ni la del equipo que estaba a varias mesas de distancia. Sólo se limitaba a hablar feliz con su compañero, cuando no se ruborizaba por lo que Sasuke sabía que era de vergüenza.
-Sasuke-kun – le llamó preocupada su compañera de cabellos rosados, al verle ella prosiguió – Me parece que has bebido bastante. ¿Podrías detenerte?
-No lo hará – contestó Naruto a su lado con una sonrisa y con el único vaso que había tomado en su mano – Está vigilando a su… Hinata.
Todas las cabezas alrededor de la mesa giraron a verle ante la pausa dubitativa que había empleado en esa última frase.
-Es que…– sonrió nerviosamente –… estaba por decir "novia", pero no estaba seguro.
Fue en ese momento en que las mismas cabezas giraron para esta vez observar al moreno que otra vez llevaba el vaso hacia su boca.
-¿Y? – inquirió el mayor con un brillo peculiar en su ojo visible – ¿Te le has declarado? ¿Cómo fue?
-¿Qué te importa?
-Vamos, Sasuke – le animó a responder – El pueblo quiere saber como un orgulloso y frío muchacho se ha emparejado con la chica más dulce de Konoha.
No les prestó atención, al contrario, siguió bebiendo de su líquido mientras volvía a posar su oscura mirada en la mesa donde se encontraban los dos integrantes del ex equipo ocho. Algo de ahí no le gustaba, como que el perro estaba demasiado cerca de ella, quien no hacía nada para alejarse.
-¿Es cierto lo que oí hace unos días? – preguntó Sai, haciendo que todos, menos el moreno, lo mirasen – Que a Inuzuka-san le gusta Hinata-san.
El ruido del vidrio al romperse hizo que bastantes personas observasen el lugar del incidente, incluyendo Hinata que cobró un rubor y una sonrisa tímida al ver al Uchiha en aquel sitio. Los trozos del vaso yacían en el piso mientras que la mano que segundos antes lo había sostenido tenía una tonalidad rojiza por la sangre que brotaba de la misma.
-¡Sasuke-kun! – Sakura fue la primera que reparó en aquello – ¡Tu mano! Déjame curarte.
-No hace falta – contestó mirando fijamente la mesa lejos de ellos – Me iré a mi casa.
Luego de levantarse se dirigió hacia la puerta, donde antes de salir le otorgó una mirada desafiante al moreno, el cual miró incrédulo como si no entendiese lo que sucedía. Tras irse, Hinata se levantó y despidió de Kiba, quien le sonrió tiernamente y la saludó cariñosamente antes de dejarla ir.
-Creo que se te ha ido un poco la mano, Sai – comentó Kakashi una vez las cosas volvieran a la normalidad – Te dije que dijeras "le había gustado", no que actualmente es así.
-Lo siento.
-¿Qué es eso de lo que hablan? – preguntó Naruto confuso.
-Le dije a Sai que comentara eso para molestar a Sasuke y así divertirnos un poco – contestó el maestro.
-¿Quiere decir que no es verdad? – siguió formulando el rubio.
-No – se rió el hombre.
-¡Ustedes! – gritó Sakura furiosa levantándose de la mesa y pegando fuertemente en la madera – ¡Idiotas!
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-Esos idiotas – se decía a si mismo mientras avanzaba por las calles poco pobladas de la aldea.
Sabía que luego de abandonar el lugar Hinata le había seguido, aunque no le había llamado sabía que seguía detrás suyo, preocupada por ver como él se había ido, además de no haberle dicho aunque sea algo.
-S-sasuke – al fin habló en un murmullo que mostraba su preocupación – S-sasuke.
Ella no tenía la culpa de lo que había sucedido, así que ¿Por qué seguía caminando sin hablarle? Miró hacia su izquierda y divisó un pequeño callejón al cual entró y ella le siguió. Al detenerse, giró rápidamente para encarar su mirada perlada.
-¿T-te encuentras bien? T-tu mano…– su mano sana la agarró por la parte posterior de su cuello y la acercó a él, donde empezó a olerla en busca de una fragancia. – ¿S-sasuke?
-Sólo verifico – respondió en su oído, haciéndola estremecer – Verifico que no tengas olor a perro.
-¿Q-qu…? –
-No lo tienes – interrumpió al confirmar lo que quería – Eso es bueno.
Sin que ella pudiera decir palabra alguna ante la extraña situación la empujó hacia la pared, donde comenzó a besarle de la misma manera que aquella vez en su casa, con esa intensidad, cuando todo malentendido había sido al fin esclarecido y se habían abierto el uno al otro respecto a lo que sentían. Acercó más su cuerpo al de ella, presionándole fuertemente y haciendo que cualquier raciocinio para un momento así se esfumase. Aún con los ojos abiertos de la impresión, Hinata no entendía el porque reaccionaba así, de la nada mostrándose como aquella vez. Lentamente sus párpados cayeron, dándole total permiso a aquel beso que segundos después el moreno terminó.
-No quiero que huelas a otra persona – le dijo demandante sin separarse de ella, las palabras que salían de sus labios hacían tiernas caricias a los de ella – No me gusta eso. Suficiente te he visto tantos años cerca de otros cuando yo quería estar así.
-C-creí que sería l-lo mejor – respondió en un tono inferior al de él – Sí me m-mantenía alejada d-de ti, estarías satisfecho.
-Pero ya sabes que no fue así. Debimos haber hablado de eso hace bastante para ahorrarnos años de silencio.
-Eso es parte del p-pasado, Sasuke – bajó su cabeza, haciendo que él pudiera inhalar el dulce aroma de su cabello. – D-debes concentrarte en el p-presente. – "Y en el futuro", su interior había completado sin previo aviso la frase. Un futuro, en el que quería que ella estuviese.
-Veo que Inuzuka se recupera bien – decidió cambiar de tema, hablar de aquellos asuntos le incomodaba, y todo por recordar la niñez de ambos antes y luego de su distanciamiento.
-Sí – aunque no le estuviese viendo el rostro podía imaginarse la sonrisa que tendría. – M-me alegra que esté bien, s-significa que p-podremos dejar en el p-pasado aquella misión.
-Bien – no dijo más, por más que lo intentase no saldrían palabras de aliento para su compañero. Se alejó de ella, quien lo miró nuevamente con un pequeño sonrojo que él esperaba no fuera por el "tema Inuzuka". En eso, los ojos perlados reaccionaron, dando a mostrar urgencia.
-T-tu mano, podría infectarse – tomó entre las suyas su mano ensangrentada donde el líquido había comenzado a secarse. Por él no había ningún problema que siguiese así, pero ella veía la herida como si viera una persona con un puñal atravesado. – V-vamos, t-te la curaré.
No opuso resistencia ante su determinación, de hecho, obedeció, cosa que no era muy común en él. Al llegar a su casa en los territorios Uchiha se sentó en el sillón más próximo a la entrada. Al parecer los efectos del alcohol estaban teniendo una llegada tardía a su organismo, por lo que los estaba empezando a sentir en ese momento. Aún así, aparentó estar bien mientras veía como Hinata recorría la casa en busca de algún instrumento para la herida. Poco a poco comenzaba a verse borrosa, pero sin perder su forma. En eso, vio la figura que era ella se había acercado y dicho que se levantara para ir hacia la cocina donde le curaría. Se levantó, o eso intentó ya que sus reflejos le intentaron jugar una mala pasada al hacerle tropezar y, como si fuera un bono extra, que Hinata lo sostuviera confundida.
-¿S-sasuke… estás bien?
-Sí, solo un poco cansado del entrenamiento – mintió, no admitiría que los cuatros vasos de alcohol le estaban surtiendo efecto por el hecho de no dejar de tomarlos por haberla estado observando.
-¿Q-quieres que t-te ayude a ir hasta t-tu habitación?
-No, estoy bien. Iré solo – contestó. Ser ayudado por una mujer a subir unas escaleras era vergonzoso, y más si esa mujer era Hinata.
-D-de acuerdo – respondió no muy convencida de lo que sucedía – ¿Quieres q-que te prepare té p-para relajarte?
-Sí – afirmó rápidamente mientras se dirigía hacia las escaleras. Verificó como ella desapareció por la puerta de la cocina antes de dedicarse a subir hacia su habitación sin tropezar y quedar como un idiota.
Tras un poco de esfuerzo, lo logró, llegando al fin a su destino donde se tiró sobre la cama tal como se encontraba vestido. Se dio la vuelta para enfocar su mirada en el techo. Al parecer, en esa posición su cabeza funcionaba mejor. Levantó la mano, aún seguía sin tratar, por lo que debió de dejar alguna que otra mancha en el barandal y en su propia colcha. Al lanzar un suspiro sintió como Hinata ingresaba en la habitación y se acercó a su lado para ponerse en cuclillas. La vio con un recipiente con agua y unas vendas con lo que empezó con la curación de la herida. A pesar de sentirse extraño, era bueno a la vez. En los años que habían pasado nadie se había dedicado a sanar sus heridas, sólo él arreglándose con lo que tenía cuando no estaban Orochimaru y su aliado cuidando que "el próximo contenedor" no sufriese daño.
Que las manos de Hinata, suaves y amables, tocaran la suya le daba un sentimiento de calidez, uno que no había sentido desde la última vez que su madre le acarició con una sonrisa el rostro antes de verlo partir a su primer día en la Academia. Aquella caricia y sonrisa que no sería capaz de recibir al volver de sus clases. Aquellas que no fueron más que una despedida.
-Listo – dijo ella, dando a conocer que había finalizado y, que sin él darse cuenta, la había estado mirando todo ese tiempo, perdido en su imagen que ahora era completamente visible. – T-te traeré tu té. L-lo dejé abajo. – con una de esas sonrisas llena de sinceridad que siempre le mostraba, se levantó para irse a buscar lo dicho anteriormente pero la mano que había sanado le detuvo su intención.
-Quédate, no lo necesito.
-T-te hará sentir mejor.
-Un té no lo hará – la tomó por la cintura y la tiró sobre el colchón, a su lado, haciendo que se enrojecieran sus mejillas. Sonrió, verla así le daba una profunda caricia a su alma. Volvió a acostarse mirando el techo y le dio la mano, la cual ella tomó tímidamente – Que te quedes así lo hará. – Y si es para siempre, mejor. Por el momento guardaría para sí el final de esa frase, más adelante sería oportuno para decirlo.
Ella se aferró al agarre, junto con un sonrojo menos notorio y una sonrisa que él no vio ya que había bajado los párpados.
-Mañana – dijo Sasuke en tono bajo –, iremos al lago.
-¿P-por qué?
-Quiero decirte algo – una sonrisa de medio lado se curvó en su rostro, mostrándolo con paz en su ser. Ella asintió y dio su respuesta en voz alta.
En la mente de Sasuke resonaba la frase sin intención de su rubio compañero:
"Es que… estaba por decir 'novia', pero no estaba seguro."
Él sí lo estaba, mañana lo estaría…
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-¡S-sasuke! – la voz de Hinata resonaba en su cabeza, pero no podía percibir si era un sueño o si era real – ¡S-sasuke! – su tono de voz sonaba con una mezcla de angustia y desesperación – ¡P-por f-favor, despierta!
Abrió los ojos, la habitación apenas se alumbraba por la luz de lo que podría ser el alba, el comienzo de un nuevo día. Ahí la vio, a su lado, levantada de la cama y con perturbación en el rostro. ¿Qué le sucedía?
-¿Qu…? –
La pregunta se vio interrumpida por el estruendoso llamado de una alarma. Él conocía ese sonido, era el que les habían comunicado que sería el anunciador del momento de la batalla. Había llegado la hora. Él lo había presentido el día anterior, pero nunca creyó que sería tan pronto.
Se levantó rápidamente, por suerte ya no se sentía como cuando se recostó, lo que significaba que estaría bien para la batalla.
La alarma sonó una vez más. Como sabían, cuando ésta comenzaba a resonar significaba que el enemigo estaría cerca de ellos en aproximadamente una hora, por lo que les daba el tiempo escaso pero a fin necesario para preparar las tropas. Por suerte, todos los civiles estaban fuera de la aldea desde hace tiempo, lo que les ahorraba en comenzar a evacuarlos.
-I-iré a mi c-casa – anunció ella apresuradamente.
-Te acompaño.
-No – contestó rápidamente – D-debes prepararte, estaré b-bien.
-¡No te dejaré ir sola con este peligro! – gritó acercándose a ella.
-E-estaré bien – sonrió aparentando tranquilidad a pesar del grito de él.
-¡No te perderé otra vez, Hinata!
-Y-yo… yo t-también soy un n-ninja de Konoha, Sasuke.
Se la quedó observando unos segundos, tenía razón, no podía ser egoísta de querer protegerla cuando era su deber y obligación partir sin su ayuda. Asintió y la tomó de la cintura para besarle rápida pero profundamente, a lo que ella respondió con una sonrisa alegre. Al separarse, ella emprendió su camino, dejándolo solo en el lugar.
Se prepararía, mataría a los enemigos, ganarían la batalla, y luego seguirían sus vidas. Más les valía a sus enemigos que se rindiesen pronto si no querían alargar su sufrimiento.
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Tras cuarenta minutos del resonar de la alerta, todas las tropas ya estaban reunidas y preparadas para atacar. Habían salido de Konoha hace unos diez minutos para dirigirse hacia el lugar donde se libraría la batalla, el mismo en donde los aliados estaban seguramente esperándolos.
El trayecto se realizó en casi completo mutismo, sólo interrumpido por frases de aliento de algunos de los combatientes, entre ellos Naruto.
Sasuke iba junto a quienes estarían en su mismo equipo, el cual se especializaría en combate cuerpo a cuerpo. Junto a él lucharían también Naruto y Sakura, lo que hacía mostrar a los demás un equipo siete ya crecido.
Miró a lo lejos, por delante de su posición Hinata iba junto al otro equipo que tenía la misma especialidad que él, sólo que en el suyo predominaba la cantidad de individuos de apellido Hyuuga, desde su padre hasta su hermana, que no se separaba del lado de la mayor.
-Estamos cerca – anunció Neji Hyuuga, quien había sido puesto a cargo del trayecto por la Hokage, y con clara aprobación del líder principal de su clan.
Y tenía razón, él mismo podía darse cuenta sin Byakugan alguno que estaban entrando de a poco al campo de batalla. Algo en el aire le hacía saber eso, una cosa extraña que no podría explicar si se lo pidiesen. Unos dos minutos más debieron pasar cuando visualizó las tropas de los aliados ubicados en sus lugares correspondientes.
Delante de cada una se ubicaba una persona dando instrucciones a sus compañeros. En eso su equipo de detuvo y, a la orden de alguien que no supo identificar, el grupo comenzó a desmembrarse, yendo a diferentes ubicaciones del campo. Él hizo lo mismo y comenzó su trayecto hacia donde se habían detenido Naruto y Sakura junto a Kakashi para conformar la primera tropa de combate cuerpo a cuerpo. De soslayo vio como el cuarto integrante del equipo Kakashi se alejaba, respondiendo al saludo del rubio que lo alentaba para su combate aéreo.
Un fuerte ruido de alerta acalló los murmullos y las indicaciones que se estaban dando, haciendo que todos mirasen hacia el frente. Cinco figuras de diferentes alturas y contexturas avanzaban a la par hasta quedar a una distancia en la que se los pudiese escuchar.
-Ha llegado la hora – dijo una de ella, perteneciente a la autoridad de Konoha.
Los demás también hablaron dando a conocer las ubicaciones para las tropas y ofreciendo palabras de aliento para el fin de esa guerra. A la orden final para que se dispersaran los grupos comenzaron a movilizarse, pero Sasuke no lo hizo, giró en seco y avanzó al contrario del suyo, evitando los gritos de sus compañeros que lo llamaban. Avanzó un poco más y se encontró con los ojos color de perla que lo miraban preocupada.
-S-sasuke, ¿Qué s-suc…? – antes de que pudiese terminar su frase, el muchacho que seguía avanzando terminó su recorrido al atraerla para así y besarle con fuerza. Se separó, viendo las mejillas de ella encenderse en un sonrojo.
-¡Uchiha! – escuchó a espaldas de ella por lo que levantó la vista. El primo de ella se cernía enojado.
-Vamos, primo – la hermana de ella apareció corriendo hacia él para agarrarlo y tratar de llevárselo, cosa que él evitaba. – Debemos irnos, Neji.
-¡Saca las manos de mi prima, Uchiha! – le ordenaba sin prestar atención a la figura que lo abrazaba para detenerle – ¡Ahora!
-Métete en tus asuntos, Hyuuga – le contestó indiferente.
-¿Qué has dich…? –
-Retírate Neji – la voz cerca de ellos hizo que los cuatro partícipes, además de quienes presenciaban la escena con clara sorpresa y diversión se detuvieran. Cuando dirigieron la vista hacia el locutor vieron que no eran nada más que el Hyuuga mayor. – No me contradigas, y retírate. – la cara del aludido no se mostraba conforme con lo que tenía que hacer pero aún así no le reprochó, al soltarle la pequeña Hyuuga, le hizo una reverencia a su tío para luego retirarse. – Y los demás dejen de observar y vayan a lo suyo – ordenó al resto, que inmediatamente comenzaron su camino. – Dos minutos, Uchiha – dijo antes de retirarse sin mirarlo.
-No hay mucho tiempo al parecer – explicó Sasuke una vez solos soltando a Hinata de su agarre.
-Que vergonzoso ha s-sido – le escuchó decir por lo bajo.
-Para él sí – sonrió interiormente el joven al recordar lo mal que había quedado aquel arrogante frente a todos. La miró detenidamente, tenía que irse junto a su tropa pero antes debía despedirse – Aún tengo que decirte algo, ¿Lo recuerdas? – el asentimiento de cabeza por parte de ella le permitió continuar – Lo sabrás cuando termine todo esto.
-S-sasuke, sabes que…–
-No sucederá nada – le interrumpió antes de que completara aquella frase. – El pesimista he sido siempre yo, no quieras imitarme. – una sonrisa tímida de su parte fue la contestación. Siguió viendo su rostro, sin duda lo mejor que había visto en su vida – Debo irme – finalizó tras una larga pausa – Deben estar insultándome por dejarlos de improviso.
-C-cuídate, S-sasuke – pronunció con tristeza en la voz la muchacha – Por… favor.
-No hace falta decirlo, Hinata – explicó acariciando su rostro – No olvides que debo decirte algo.
-S-sí.
Le dio un dulce beso y se separó de su lado, sin voltear a verla una última vez. ¿Para qué hacerlo si la volvería a ver? Estaba seguro de eso, ganarían la guerra y luego él por fin estaría en paz y armonía, y al lado de ella.
-Ten cuidado, Sasuke – dijo su dulce voz a sus espaldas, haciendo que se detuviera y la mirara. Con una mano en su corazón, sus perlas lo observaban – Q-quiero volver a verte. – su respuesta ante esa oración hizo que en él se formara una sonrisa involuntaria.
-Hinata – la llamó, a lo que ella prestó atención – Ya he regresado a ti una vez. No dudes en que no volveré a hacerlo. – ahora la que sonreía era ella, mostrando un brillo peculiar en sus ojos y un sonrojo en su rostro – Porque a pesar de todo… – continuó él –…me gusta regresar a ti.
Reanudó su marcha, dejando a una sonriente muchacha de ojos perlados detrás de él.
Ambos pelearían. Ambos triunfarían, perderían o lo que fuese. Ambos se buscarían y sería en ese momento al encontrarse tras la batalla en que ambos regresarían al otro, para así empezar un nuevo capítulo de la historia que años atrás habían dejado inconclusa.
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