Capitulo 26
Leí por quinta vez aquel maldito párrafo, tenía mi mente completamente distraída, no dejaba de pensar en Soi Fong, la elf no se había dignado en aparecer en dos días, y realmente el no verla me estaba afectando. Me gustaba tenerla revoloteando en la oficina, quejándose o planeando a quien joderle la paciencia, me gustaba observarla cuando estaba concentrada en su lectura al creer que la ignoraba, me gustaba hacerla molestar y tenía una gran adicción a hacerlo, además de divertirme el esfuerzo que realizaba al no querer aceptar la inevitable atracción que sentía hacia mí.
Tal vez la había presionado mucho, por lo que sabía de los elf, su mente era muy cerrada con respecto a parejas interraciales, creían en la pureza y un montón de mierda. Pero en ese momento no me pude controlar, la persona más racional en esta manada no pudo ganarles a sus hormonas. Ja, esto parecía una jodida broma, pero la elf parecía tocar lo botones correctos, y ella ni siquiera lo notaba.
—Maldición —bufé frustrado mientras dejaba el dichoso papel.
Traté de no mostrar mi sorpresa al ver que Gin estaba sentado frente de mí, observándome de una manera divertida. No había notado su presencia y por su mirada, llevaba tiempo observándome. Gin era la persona que más me conocía en la manada y era el único aparte de Rukia capaz de ver detrás de mi rostro indiferente.
—Realmente no puedo creer que esa elf te tenga tan atrapado. Yo sintiendo un gran alivio de no tener a Soi Fong y tú enloqueciendo por lo mismo —parecía realmente estar divirtiéndose.
—¿No tienes una pareja a la que dedicarle tiempo?
—Si, pero no voy a negar que esto me parece muy entretenido. Rukia dejó sin saberlo a una sucesora para joder tu paciencia, y creo que la elf si lograra lo que tu hermana no pudo.
—Gin —él alzó la mirada y su sonrisa creció aún más, definitivamente estaba disfrutando de esto.
—¿Sí? —dijo con tono inocente.
—Sal de mi oficina
—Que gruñón, de todas maneras, tengo mejores cosas que hacer —Se incorporó y antes de dejar la oficina volvió a verme—. Por cierto, los otros alfas están en camino.
—Maldito —bufé, debió haber dicho aquello antes.
*.*.*
Observé a los tres hombres frente a mí, las manadas alrededor de Karakura habían decidido organizarse, en los últimos días habíamos recibido muchos ataques de parte de los jaguares, los malditos querían hacerse de alguna de las manadas, y aun no sabíamos por qué su interés de hacerlo. Ichigo estaba de pie con un semblante serio y pensativo, él era el lobo más joven de los presentes, la mayoría ya habíamos pasado los cien años, pero al parecer el poco tiempo que ha pasado desde que lo he visto y todos los sucesos que acontecieron en su manada, parecían haberle dado más madurez. Para mi sorpresa no dijo nada impulsivo y permaneció toda la reunión en silencio, escuchando los comentarios de los demás.
La manada de lobos del Norte, la más aislada de las cuatro, no había enviado a el alfa por obvias razones, eran lo más desconfiados, su beta era un hombre algo brusco y violento, aun así, parecía decidido a establecer la alianza. El más despreocupado en esa sala era el alfa de la manada Sur, parecía que toda la situación le divertía.
—Bien, es un hecho que tenemos que frenar los ataques de los malditos —bufó Gin, que me acompañaba en esta reunión. Nuestra manada era la anfitriona para este encuentro por lo que debía estar presente el beta.
—Eso hemos estado haciendo —dijo de forma brusca el beta del norte, desde su llegada había notado que ambos parecían desagradarse mutuamente.
—A lo que me refiero es detenerlo de manera definitiva
—¿Y qué propones? —preguntó—. No me digas que un ataque frontal porque ya vimos que ellos no juegan limpio —dirigió una mirada a Ichigo.
—Escuché que en tus manos tienes a una elf —El alfa de la manada del Sur interrumpió la mini discusión entre los betas, y me observó directamente a mi—, podría ser de utilidad tenerla de nuestro lado.
—Ella no entra en este conflicto, pero la reina elf está de acuerdo con esta alianza, y tendremos aliados de parte de ella —informé de forma tajante, no quería escuchar interés de ninguno de esos hombres por Soi Fong.
Aquel pensamiento me sorprendió, ¿Desde cuando era así de posesivo?, aunque era entendible, ella eras mi pareja, yo no quería un peligro próximo hacia ella. El alfa de la manada del Sur soltó una carcajada, parecía que todo esto era un juego para él, yo lo conocía desde hace mucho, sabía que, para él, una guerra significaba diversión.
—Esto me gusta más, pero sería lo más indicado tener también de nuestro lado al nuevo concilio que se estableció en Karakura, escuché que su líder es una pantera muy peligrosa y que entre sus filas esta Ulquiorra Cifer, ambos poseen bajo su mando muchos subordinados de distintas especies, mientras más, será mejor.
—Mi alfa envió hombres para contactarlo cuando se hizo ese concilio y su líder los rechazó —comentó el beta del norte, interesado en la propuesta—. Escuché que los jaguares intentaron contactarlos y también los rechazó, ¿Cómo piensan hacer que se una a nosotros?
—¿Crees que puedas lograr que este de nuestro lado? —pregunté viendo directamente a Ichigo, él asintió.
—No creo que tengan que pedirle que se una, él estará de acuerdo de acabar con los jaguares. Pero no envíen intermediarios, debe ir un líder de clan, lo ofenderán si es un emisario
—Escuché que una de tus lobas esta enlazada a él, ¿por qué no vas tu? —preguntó con curiosidad el alfa del sur.
—Aún tengo demasiado que hacer en mi manada y no puedo permitirme más tiempo lejos de ella, apenas pude asistir a esta reunión —negó Ichigo, luego volvió su vista a mí—. Deberías ir tú, Byakuya; él escuchara si ve una persona conocida.
—Bien, ese es el plan. Una vez establecida esta alianza, realizaremos una reunión para pactar las nuevas estrategias. Mientras, manténganse en contacto y avisen de cualquier ataque o avistamiento, debemos estar preparados —dije antes de dar por finalizada aquella reunión, los demás asintieron.
*.*.*
Lo menos que me esperé ver al entrar en ese club, era a la elf que había estado todo el día distrayendo mi mente. Se encontraba muy cómoda hablando con un hombre de cabellos negros, un poco más alto que ella y por su contextura, era un elf. No pude evitar fruncir el ceño ante la escena, mis manos se cerraron con fuerza en mis palmas al ver como soltaba una carcajada, algo que no era común ver en ella, parecía disfrutar de la compañía.
Maldición, mi lobo no dejaba de gruñir en mi interior, quería tomar a la elf, golpear al bastardo con el que conversaba y largarme de este ruidoso lugar. Mis instintos primitivos fueron suprimidos al sentir una fuerte presencia cerca de mí, desvié la mirada encontrándome con la de la pantera que había ido a buscar. Él me veía con curiosidad desde un lado del club, podía ver que no esperaba mi presencia.
Volví a ver a Soi Fong, mis dientes se apretaron al ver que el elf se acercaba a susurrarle algo, desvié la mirada antes de que cometiera un crimen, mi lobo estaba anhelando un trozo de aquel bastardo. Caminé a paso lento entre el mar de personas, el club parecía estar en pleno auge, podía detectar las distintas especies que disfrutaban de la noche junto a los humanos, realmente me impresionaba lo que este concilio había logrado.
—¿A qué se debe el honor de tu visita? —preguntó de forma burlona Grimmjow.
—Una tregua —Él me vio sorprendido, les hizo una seña a los dos shifters detrás de la barra del club y empezó a caminar.
—Ven, será mejor que hablemos en mi oficina
Lo seguí entre las personas, mis ojos no pudieron evitar desviarse en dirección a donde estaba la chica, estaba de espaldas a mí y de frente al elf, aún no había reparado en mi presencia y aquello solo me molestó más. Era mi maldita pareja y estaba muy sonriente con otra persona.
—Espero que no estés pensando atacar a alguien hoy, me ha costado mucho evitar que corra sangre en este club —comentó la pantera desviando su mirada a mí.
—Viniendo de ti, es una gran sorpresa que tu mismo no lo hicieras —Él sonrió y empezó a ascender unas escaleras, yo volví a ver a la elf antes de seguirlo.
—He tenido que tomar clases de autocontrol, aun me sorprendo de no arrancarle la cabeza a alguien —añadió al llegar a la puerta.
La oficina era amplia y ocupaba un gran espacio del piso superior, tenía un gran ventanal panorámico, donde se podía observar prácticamente todo el club. Me sorprendió que el lugar fuera elegante, no era lo que esperaba. Grimmjow se acercó a una pequeña mesa donde había vasos y bebidas, sirvió dos y me ofreció uno.
Disimuladamente olí el contenido, podía detectar el vodka, pero también contenía otros ingredientes necesarios para nosotros, tomé un sorbo sintiendo mi garganta quemar. Había probado con anterioridad las bebidas con alcohol que podía afectar a los shifters, y definitivamente el sabor de esta, era lo mejor. Tal vez, esa era una de las razones por la que el club se mantenía llenos de shifters.
—Estoy realmente curioso de saber que tipo de tregua —inició Grimmjow.
—Las manadas alrededor de Karakura nos reunimos para pactar una tregua. Tu estas al tanto de como la manada salvaje de jaguares está intentado tomar nuestros territorios y tengo entiendo que tú también recibiste una visita de un emisario
—Así es, los muy malditos creían que realmente me pondría de su lado —Su sonrisa se volvió peligrosa, supe que ellos lo habían ofendido y quería venganza. Ichigo tenía razón, él se pondría de nuestro lado.
—Las manadas están de acuerdo en ir en contra de ellos, pero debemos buscar más aliados, la reina de los elfs está a nuestro favor.
—Eso es un gran logro, aquella bruja es difícil de convencer —bufó Grimmjow, luego volvió a verme —.Yo puedo ser el líder actual del concilio, pero no soy quien toma todas las decisiones, esto debe ser expuesto entre los líderes de quien conformamos este grupo, si ellos lo aceptan, nos tendrán como aliados
—Definitivamente estas más civilizado —comenté, acercándome al ventanal, le di un último trago a mi bebida mientras divisaba a Soi Fong, aún estaba hablando con el elf, parecía completamente absorta en la conversación.
—Estar al borde de la muerte, te hace ver nuevas perspectivas —La voz de Grimmjow me hizo volver su atención a él. No entendía a que se refería, pero tampoco iba a preguntar, probablemente era la razón por la que se había formado un concilio y él se había vuelto su líder—. Además, ahora tengo una pareja a la cual no puedo dejar sola —añadió para luego darle otro sorbo a su bebida.
Dirigí mi vista al ventanal, una vena empezó a palpitar en mi cien al ver a Soi Fong mucho más cercana a elf, él parecía cada cierto tiempo deslizar sus manos en ella como un gesto sin importancia, pero yo estaba empezando a sentir mi sangre hervir.
—Entiendo…Debo irme, espero tu respuesta —dejé el vaso en la mesa y me dirigí a la salida.
—Me agrado tu visita, deberías pedir algo mas en el bar —Su comentario fue burlón, tenía la impresión de que él sabía lo que ocurría y parecía también divertirle mi situación.
—No, gracias
Bajé de nuevo al club, esta vez más mas furioso de cuando subí, me dirigí directamente a Soi Fong, la chica aun no me había notado, el elf se acercó a ella con intenciones de besarla, pero yo la tomé antes de que lo hiciera y la saqué entre el mar de personas de club. Pude escuchar las quejas del elf, pero yo dejé escapar de mis labios un gruñido que lo hizo quedarse de pie observándonos. Seguí mi caminó sosteniéndola, sabía que ella me había reconocido ya que dejó de luchar, pero también sentía que realmente estaba muy furiosa.
El aire frío nos golpeó el rostro cuando salimos del club, ella se soltó luego de llevarla unos locales más abajo. Se detuvo firmemente, en sus ojos podía ver la ira correr, pero ella no estaba más molesta que yo. Había visto a mi pareja coquetear libremente con otra persona, aquello solo me hacía sentir deseos de encerrarla en mi manada e ir por la cabeza de quien se atrevió a hacerlo
—¡¿Qué mierda te pasa?!
—Que mierda te pasa a ti, maldición —Estaba realmente al borde de regresar e ir a cazar a el elf que se atrevió a tocarla, y quería darle una lección a mi desleal pareja por permitirlo.
—¿Acaso te volviste loco?, ¿Por qué me sacaste así?
—Primero, sabes muy bien porque te saque de ahí, segundo, eres mi maldita pareja, ¿Acaso no sientes la conexión o realmente es cierto que los elf no experimentan nada?, ¿Realmente son tan banales como dicen?
—¡No te atrevas a decir eso! —Su rostro se enrojeció por el enojo—. Tú no tienes ni puta idea de lo que hablas, no has experimentado lo que yo siento, no has sentido como tu alma se divide en dos, toda la confusión que me generas, toda la fuerza que me empuja así a ti, todo aquello que parece solo atraerme más hacia ti. ¡¿Qué no siento?! Ja, estoy enloqueciendo por tu maldita culpa —empujó su dedo a mi pecho y luego bufó exasperada.
—Pues no parecía unos minutos atrás —Ella me vio indignada.
—Deseo tanto golpearte…—dijo entre dientes, yo me acerqué mas casi rozando mis labios con los suyos.
—Si deseas hacerlo, hazlo. Pero primero…
Terminé de acercarme y la besé, ella al principio se resistió pero pronto movió sus labios contra los míos tratando de seguirme el ritmo. Apreté su cintura acercándola aún más a mí y ella rodeó con sus brazos mi cuello. Sus labios eran realmente suaves y adictivo, no quería dejarlos ir, eran como una especie de alcohol o droga, mientras más probaba mas me gustaba.
El beso terminó con algo de brusquedad al ella alejarse, me vio asustada y estaba seguro que estaba por desaparecer, pero yo fui más rápido y la tomé del brazo. Sentí como nos desprendíamos de suelo y éramos arrojados a otro sitio, definitivamente aun no me acostumbraba a eso de desaparecer y aparecer, el vacío en mi estomago era desagradable, cuando logré enfocar mi vista nos encontrábamos en lo que parecía ser un bosque, logré reconocer el lugar, ella al parecer inconscientemente nos trajo a los límites de mi manada.
—¡¿Por qué me haces esto?!
—Debes dejar de correr Soi Fong, eres mi pareja. Termina de aceptarlo, ¿Vas a seguir negando la atracción que sientes por mí? ¿Que no deseas besarme? ¿Qué amas que te toque y que mi atención este solo en ti? —dijo acercándome a su rostro, nuestra respiración se entrelazaba y ella parecía cada vez más alterada—. ¿A que le temes? Eres mi pareja, sabes que los shifters somos leales y protectores a ese lazo
—Maldición, Byakuya. Si me llegas a dañar, te mato —soltó y luego fue ella quien comenzó aquel necesitado beso.
¡Gracias por leer!
