Por Melani
Basado en los personajes escritos e ilustrados por Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, respectivamente.
Capítulo XXVI
Las risas provenientes del jardín le indicaron a Candy que sus hijos se encontraban en casa, se dirigió a Marie que desde una banca vigilaba sus juegos.
---Hola Marie, creí que no estarían en casa ---
Sin dejar de observar a los niños contestó ---El señor Terruces, recibió una llamada del trabajo y tuvo que ir al teatro pero más tarde regresará por Samanta ---
Candy levantó la vista y la encontró sentada en el columpio que era impulsado por Scott, torció los labios y sin decir palabra entró a la casa.
Fue hasta la biblioteca, por largo rato se quedó mirando el cuadro que adornaba la chimenea ---Mi familia --- pensó al mirarse en el, junto con sus hijos y Albert.
---Es bonito --- La voz de Sam la sacó repentinamente de sus pensamientos.
Volvió su mirada a la pequeña que la miraba con curiosidad. Sam le sonrió al tiempo que se acercaba a ella
--- Deberías estar jugando en el jardín --- Sin querer su voz sonó seria.
Sam se detuvo, bajó la vista y entrelazó las manos en un gesto nervioso. --- Hice algo malo? --- Su inocente voz hizo que Candy se sintiera mal por hablarle de esa forma. Respiró profundo
---No, solo que creí que estabas jugando con mis hijos ---
Sin cambiar de postura le contestó --- Si, pero Marie nos llevó a la cocina por jugo --- Hubo un breve silencio el cual fue roto por la voz de Sam que apenas era un susurro ---Mi mamá dice que tú eres mi tía, porque eres su hermana, eso es cierto? ---
Candy se envaró y se dio la vuelta dándole la espalda---Si, tú madre es mi hermana ---
Los niños son muy perceptivos y Sam pudo sentir la frialdad en su voz --- mmm, entonces porque nunca juegas conmigo, con tía Annie siempre jugamos y me da regalos ---
Candy no respondió.
---No me quieres?--- Candy se volvió al escuchar la voz temblorosa de la pequeña, para su sorpresa vio como Sam se tallaba los ojos son su manita. ---todos dicen que solo a los niños malos no se les quiere, soy mala?---
Candy sintió un vuelco en el corazón, ---" estas proyectando tus resentimiento contra ella"--- recordó las palabras de Albert y por primera vez se dio cuenta de su conducta. Se acercó a Sam y se puso de rodillas para quedar a su altura.
---Perdóname Sam, eres una buena niña, la que es mala soy yo---
---No es cierto, Scott y Emy dicen que eres una buena mamá ---
Candy le sonrió por primera vez, lo cual no pasó desapercibido por Sam que le devolvió la sonrisa. ---si eres una buena mamá también eres una buena tía, entonces serás mi tía?---
Candy la estrechó en sus brazos ---Si Sam quiero ser una buena tía --- Se apartó de ella para darle un beso en la frente, en ese momento se dio cuenta de un pequeño detalle
---Tienes pecas!! --- le digo señalándole la nariz.
Sam sonrió ante el comentario --- Si tengo pecas y me gustan mucho, aunque Scott siempre se burla de ellas ---
---Sabes cuando era niña yo también tenía pecas y me gustaban mucho ---
---Si te gustaban porque te las quitaste ---
---No me las quité, desaparecieron mientras crecía ---
Sam se le acercó mucho al rostro mirando con curiosidad su nariz ---mmm entonces cuando yo crezcan se me van a quitar??—
---Es lo más probable –
Sam hizo un puchero ---pero yo no quiero que se me quiten me gustan mucho--- digo mientras se cruzaba de brazos.
---Bueno tal vez a ti no se te quiten--- le digo para calmarla.
--Si!!!, a mi no se me quitaran---
Candy la observó por unos instantes dándose cuenta de lo mucho que se parecían.
--- Sabes yo también me llamo Candy, Samanta Candices --- Su sorpresa fue enorme al escuchar tal revelación
---No, lo sabia ---
Sam encogió los hombros ---Bueno solo mi mamá y mi papá me dicen así, todos los demás me llaman Sam--- Le hizo una seña acercándose a su oído --- mi papá también me dice pequeña pecosa ---
En ese momento Candy recordó que era el mismo mote con el que años atrás la hacía rabiar.
---Sam!!! Donde estas?--- La voz de Mariellegó hasta ellas.
Sam dio un grito de sorpresa mientras se cubría la boca – Marie me busca, me voy --- se despidió agitando la mano mientras corría hacia afuera, en la puerta se topó con Emy y Scott.
---Sam!!!, donde estabas, no importa vamos al jardín---Emy la tomó de la mano y juntas salieron seguidas por Scott.
Candy los siguió con la mirada hasta la puerta, caminó hasta la ventana desde donde los contempló, pasado un rato respiró profundo había tomado una decisión, por el bien de sus hijos y el suyo debía enfrentar a Susana y a su padre.
---Cuando vendrá mi nieta --- Con un poco de esfuerzo debido a las secuelas de su embolia, George platicaba con Susana
---Mañana la traeré, hoy Terry la llevó a casa de Candy ---
George soltó un suspiro --- Por lo menos él puede ver a los niños ---
---Si, Sam dice que son muy buenos con ella ---
---Terruces no ha tenido problemas con Andrew ---
---Parece ser que él está de acuerdo en que los vea---
--- Me refiero a si no han tenido problemas por Candy ---
--No que yo sepa---
Continuaron platicando por un rato, Susana le comentó de la nueva obra que en un mes se estrenaría, de pronto Dorothy apareció.
---Disculpen ---- ambos voltearon a verla, Dorothy parecía nerviosa.
---Pasa algo??--- Preguntó George al ver que dudaba en hablar.
Dorothy suspiró tratando de superar su propia sorpresa. --- Pasa que en la sala los están esperando ---
George no quería que los molestara ---Quien sea, dile que vuelva después---
Dorothy miró a Susana y luego a George ---Quien los busca es…Candy ----
La sorpresa se pintó en sus rostros, padre e hija se miraron confusos
Susana miró a Dorothy ---Seguramente ha venido a ver a mi padre ---
---Preguntó por ambos, al parecer tu sirvienta le digo que estabas aquí---
La sorpresa de Susana aumentó al escuchar lo último, eso significaba que Candy la había ido a buscar a su casa, desde su regreso a Nueva York había evitado todo contacto con ella, incluso aun recordaba como la ignoró en la cena de beneficencia.
Se levantó y se encaminó hacia su padre. ---Es mejor que no la hagamos esperar--- George asintió y empujando la silla de ruedas de su padre se encaminaron a la sala.
Al llegar ambos la observaron parada mirando el cuadro de la chimenea.
--- Cuando te fuiste ---Comentó Susana mientras se acercaban ---le pedí a los hombres que enviaste que me lo dieran, lo guardé en mi casa hasta que papá me pidió que lo devolviera a su lugar, de donde nunca debió ser quitado---
Susana acomodó a su padre al lado de uno de los sillones donde se sentó. Ambos guardaron silencio esperando que Candy hablara, pero después de unos minutos de silencio George lo rompió.
---Candy… hija… yo se que nada de lo que pueda decir borrará tantos años de dolor pero quiero pedirte perdón por todo lo que hice, yo… ---
---No he venido a hablar del pasado --- Candy se volvió mirándolos alternadamente ---o a escuchar sus arrepentimientos, de hecho hasta hace unos días no me importaba en lo absoluto volver a verlos --- Hizo una pausamientras soltaba un suspiro ---si estoy aquí es porque quiero terminar con el pasado, un pasado que he arrastrado y se ha convertido en resentimiento-- Clavó su mirada en los ojos de Susana ---Un resentimiento que me ha hecho actuar de una manera vergonzosa con quien no tiene culpa de nada, hoy me dí cuenta que estaba tratando a tú hija de la misma manera en que George me trató a mi – Ahora miraba a su padre ---Y no quiero ser como tú, me niego hacer pagar a Samanta por los errores de sus padres de la misma manera en que yo tuve que pagar por mi madre, tengo una familia, tengo unos hijos maravillosos que no merecen que su madre trate mal a una inocente que además de ser su prima también es su hermana, no porque ella lo haya elegido así ---
Sus palabras resonaron en la mente de su hermana y padre que no sabían que decir.
--- El pasado no puede ser borrado lo hecho hecho está, cada uno de nosotros tiene sus propias culpas y cometió sus propios pecados y por ellos ha pagado y pagará lo de deba, ahora lo único que importa es decidir lo que haremos de aquí en adelante ---
George se puso de pie, con pasos cortos y con algo de dificultad se acercó a Candy.
---Candy tienes razón, no puedo recuperar el tiempo que perdí hundido en mi dolor, pero quiero que sepas que de hoy en adelante quiero ser el padre que no fui, si me lo permites quiero ser el abuelo de tus hijos y ya el tiempo dirá si me merezco tú perdón --- Estiró los brazos hasta abrazarla. Por unos segundos Candy dudó pero después levantó los brazos correspondiendo el abrazo. George sintió unan gran felicidad ante el gesto de su hija.
Después de unos momentos se separó de ella y volvió a su silla. Susana se mantuvo en su lugar con la cabeza agachada y entrelazando las manos en su regazo.
Cuando se dispuso a hablar la voz le temblaba --- Candy yo …--- levantó la vista cuando sintió una mano en su hombro.
--- Esta bien, como dije lo que sucedió ya no importa, nuestros hijos crecerán como los hermanos que son, ya no te atormentes mas, somos humanos y comentemos errores y tú has aceptado los tuyos y has sabido vivir con sus consecuencias --- Las lagrimas brotaron de sus ojos azules después de muchos años respiró con alivio, las palabras de Candy le quitaron un terrible peso de encima.
--- Gracias Candy --- ambas hermanas se fundieron en un abrazo, ahora todo había terminado.
Dos semanas después el cumpleaños de Sam fue celebrado en la casa de su abuelo, Candy asistió con su familia, para George fue un día muy feliz por primera vez convivió con sus tres nietos. Un mes después se celebró el cumpleaños de los mellizos. Terry logró que Candy y Albert le permitieran organizar por primera vez una fiesta para sus hijos en la cual no escatimó en gastos, entre payasos, juegos y un montón de obsequios.
La noche del estreno de la obra "Más allá del horizonte" protagonizada por Susana, Candy, Albert, George y Terry observaron la obra desde el palco de honor, como siempre la actuación de Susana fue soberbia siendo merecedora de una enorme ovación. Después de felicitarla en su camerino los cinco se dispusieron a marcharse, sin embargo apenas atravesaron la puerta del teatro un gran número de reporteros le cerraron el paso, aunque la obra era un éxito, a los reporteros lo menos que les interesaba era realizar preguntas al respecto, buscaban alguna declaración respecto al rumor que por semanas había circulado en los medios de espectáculos, donde se decía que los hijos mayores de Candices Andry eran hijos de Terruces Granchester los cuales tenían la misma edad que su hija reconocida cuya madre era ni más ni menos que su hermana.
La información en revistas y programas televisivos, era tan especulativa que cada vez la historia se retorcía de una forma terrible, que dependiendo de la historia dejaban mal parado a cualquiera de los tres en ese "triangulo amoroso".
Haciendo un gran esfuerzo y echando mano de la seguridad del teatro pudieron abordar la limosina que los esperaba ya dentro el enfado en sus rostro no se podía ocultar.
--Maldición, esto no puede continuar así--- Con frustración Terry golpeó el asiento. – Que podemos hacer para que nos dejen en paz ---
--- Deberían realizar una declaración para aclarar las cosas --- Todos voltearon a ver a Albert que con su conocido tono tranquilo parecía que sabía lo que tenían que hacer.
Terry arrugó la frente --- No, me niego a exponer a mis hijos ---
Albert de inclinó hacia enfrente --- Terruces conoces como es la prensa si no obtienen información la vana a crear y los últimos reportajes están tan retorcidos que dejan mal parada a Candy y no tardaran en hacer lo mismo con tus hijos ---
Terry sopesó sus palabras, clavó su mirada en el hombre frente a él --- Que propones ---le sonrió levemente levantando una ceja ---De lo poco que te conozco he podido ver que nunca haces ver un problema si no tienes una solución ---
Albert le devolvió la sonrisa ---Tienes razón, he pensado que los tres se reúnan con un reportero respetable y le cuenten su historia, solo así las especulaciones terminaran ---
---mmm y supongo que conoces a ese reportero respetable ---
Albert asintió era la única solución razonable que existía. Días después Alex Crew reportero del New York Times y otras publicaciones respetables, realizó la entrevista en casa de Candy, en esa ocasión los tres contaron su parte de la historia aunque ocultaron ciertos detalles y pusieron énfasis en el acuerdo al que tenían con respecto a la convivencia de sus hijos y la suya. Crew sin duda quedó impresionado por las decisiones tan maduras que habían tomado solo por el bienestar de sus hijos y eso incluyó a su amigo Albert quien para evitar más escándalos y especulaciones había adquirido la casa de al lado y se había mudado un par de días atrás. Tiempo después la entrevista fue publicada y al fin los dejaron en paz.
El tiempo trascurrió y un día a inicios de invierno, Candy se encontraba sentada en una banca en el jardín de su casa, contemplaba con ojos entrecerrados como el viento movía las ramas del árbol que sostenía el columpio, a la vez que pensaba en Terry, ahora ya no le molestaba la presencia de Sam y en las ultimas semas habían platica un poco con él, no quería forzar las cosas dejaría que el tiempo pasara y decidiera si aun tenían una oportunidad. Por su parte Terry se mantenía a la expectativa, siempre observando y analizando cada movimiento y acción de Candy esperando el momento oportuno para actuar.
Ese día dejó a los niños en casa de George junto con Marie, había decido que era hora de hablar y poner en claro su situación, al llegar a casa una de las sirvientas le indicó que Candy se encontraba en el jardín así que se dirigió hacia allá.
La encontró sentada y se acercó creyendo no ser escuchado, respiró profundo y tomó asiento a su lado.
--- Hola Terry --- lo saludó sin voltear a verlo,
--- Como supiste que era yo --- preguntó curioso.
Candy sonrió levemente --- Podría reconocer tu presencia y aroma a metros de distancia ---
Guardaron silencio un rato mirando el movimiento del árbol
--- Un día de invierno como hoy te conocí --- habló con voz llena de añoranza
Candy se giró mirando su perfecto perfil --- Te equivocas, te conocí cuando me mudé al departamento y eso fue en primavera ---
Él sacudió la cabeza --- No, no fue así --- Se puso de pie ---Vamos te demostraré que no me equivoco ---
Candy dudó un instante pero sonriéndole tomó un abrigo y su bolso saliendo detrás de él. Terry condujo su Ferrari por las calles de Nueva York en silencio, después de un rato Candy reconoció el camino, era el que llevaba al mirador. Se estacionaron en medio del claro. Salieron del auto y se recargaron en el cofre del auto contemplando la vista y sintiendo el golpeteo del viento helado en sus rostros.
--- Hace exactamente 19 años --- comenzó hablar --- salí a dar un paseo, era una mañana fría y con viento, estaba a punto de regresar cuando al levantar la vista tuve la visión más hermosa de mi vida ---Candy lo observaba con curiosidad, sus ojos parecían perdidos en los recuerdos ---Ahí …--- señaló el final del claro ---estaba parada una mujer, casi una niña, la miré embelesado, por un momento pensé que estaba viendo a un ángel rubio, pero al observarla bien me dí cuenta que estaba llorando --- giró su rostro quedando de frente a ella --- Quise acercarme pero en ese instante una ráfaga de viento levantó tierra y hojas que me golpearon el rostro, para cuando pude recuperar la vista la chica ya no estaba --- Al observar sus ojos se dio cuenta que Candy aun no entendía , se puso de pie, Candy lo siguió con la vista mientras se dirigía a la parte trasera del auto, por el ángulo en el que estaba, el auto no le permitió ver lo que había sacado y llevaba en la mano --- Cuando me acerqué al lugar donde había estado la chica me encontré con que había olvidado esto --- levantó la mano y frente a ella pareció una vieja guitarra.
Candy la tomó en sus manos, estaba impactada por la sorpresa, aunque desde el momento que la miró la reconoció la examinó, hasta detenerse en el grabado, grabado que ella misma dibujó cuando era niña. Con ojos incrédulos volvió a mirar a Terry .
--- Es mi guitarra!!!--- exclamó con sorpresa al comprender la historia de Terry, esa chica era ella, --- Todo este tiempo tú lo tuviste--- los recuerdos de aquella mañana volvieron a su mente. --- Cuando te diste cuenta que era yo a quien viste ese día ---
Terry dio unos pasos hacia adelante dándole la espalda ---La noche del estreno del primer protagónico de Susana, te vi en uno de los pasillos, eras muy diferente para entonces, pero esa noche en mi apartamento mientras tocaba la guitarra claramente te reconocí. Luego si tenía alguna duda esta desapareció el día que me contaste que te gustaba la música y que habías perdido tu guitarra favorita en este lugar, todo concordaba ---
Candy tenía muchas preguntas --- Porque si sabias que era mía no me la devolviste ---
Terry dejó escapar un suspiro – Muchas veces lo pensé, quería devolvértela pero siempre lo postergaba, una parte de mi no quería separarse de ella, es magnífica, luego cuando te fuiste se convirtió en mi compañera en mis solitarias noches, al tocarla sentía como si tu aun estuvieras a mi lado, a pesar del tiempo aún guarda tu escancia---
Se acercó hasta quedar en frente de ella, acarició su mejilla con su mano --- Candy te he amado desde ese día hace tantos años, y se que he cometido errores pero ni el tiempo ni la distancia han podido borra este amor de mi corazón---. Se acercó más a ella ---Y siempre voy a amarte, ahora dime lo que puedo esperar de ti, sea lo que sea lo aceptaré aunque se me parta el corazón ---
Candy lo miró a los ojos, la mano de él en su mejilla le transmitía tanto calor, se enderezo dejando a un lado la guitarra, a pesar de todo amaba a ese hombre sobre todas las cosas, ahora ella colocó su mano en la mejilla de él , llevándola hasta su sien y pasándola suavemente por la frente , para bajar por su nariz hasta llegar a sus labios que dibujó con uno de sus dedos , sin resistir mas lo besó.
Fue un beso breve y tierno, se separó un poco hablando sobre sus labios --- Yo también te amo, quiero tener la familia que siempre deseamos juntos, quiero ver pasar más inviernos a tu lado, quiero amarte y que me ames---
Terry sonrió dulcemente al tiempo que colocaba sus manos en su cintura y la acercaba a él. ---Yo también quiero todo eso --- Todo estaba dicho, ella colocó sus brazos alrededor de su cuello, fundiéndose en un beso apasionado lleno de promesas, donde sus almas se reconocieron, no sabían lo que les deparaba el futuro pero querían tener esperanzas en el.
Ahora comienza un nuevo camino…………..
