sonic x. el retorno underground
Nueva entrega ¡a disfrutarla!
Capítulo 26. Preparando la ofensiva final
Sonic aun se hallaba con sus hermanos hablando con Astro
- ¿Casi no queda resistencia? – dijo Astro con incredulidad
- Solo queda libre Mobodoon – dijo Manic –. Pero no sabemos por cuanto tiempo
- ¿Y qué fue de Argos, el guardaespaldas de la Reina? – preguntó Astro
Los tres hermanos bajaron la cabeza
- Fue robotizado – dijo Sonia –. Logramos que pudiera hablar con nosotros durante unos segundos, pero después su mente volvió a ser la de una máquina
- Cuanto lo siento – lamentó Astro –. Argos era mi mejor amigo, y era muy valeroso. Sin él lo que queda de resistencia estará perdida
- Oye, Astro – le dijo Sonic –. Nos has preguntado sobre muchas cosas, pero ¿por qué no has hecho preguntas sobre tu familia? ¿No tenías a nadie?
Astro miró fijamente a Sonic
- Sí, Sonic – respondió éste –. Recuerdo que antes de que fuera robotizado tenía mujer y un hermano
- Entonces podrías acompañarnos a ver a los miembros de la resistencia – dijo Sonic –. Así podrías comprobar si siguen a salvo
- ¿Hay erizos entre ellos? – preguntó Astro
- Eeeeeeeeh, no que yo haya visto – dijo Sonic – Oráculo ¿sabes si hay alguno?
- No, Sonic – dijo el Oráculo –. Entre los miembros de la resistencia no quedan erizos. Sois una especie más bien escasa, y la gran mayoría fueron robotizados cuando RoboX empezó a ganar poder
- Entonces, esta es la respuesta que buscabas, ¿no, Sonic? – dijo Astro
- Pero, pero… – intervino Sonia – nosotros vamos a luchar contra RoboX. Ahora que estamos los tres hermanos, no podemos fracasar
- Dijiste que te llamabas Sonia, ¿verdad? – dijo Astro
- Sí – contestó ella
- Tienes el mismo tono conciliador que tenía mi mujer – dijo Astro –. Me recuerdas a ella. Ojalá podamos volver a estar juntos
- Ya te lo hemos dicho, vamos a hacerle frente – dijo Sonic
- Estáis locos – dijo Astro
- ¿Por qué dices eso? – replicó Sonic
- Porque el ejército que yo comandaba era mucho más numeroso que los miembros de la resistencia que quedáis, y no fuimos capaces ni siquiera de mermar sus fuerzas – dijo Astro
- Perdona, pero el ejército lo comandaba nuestro padre, el Rey Zokar – espetó Sonic –. Y nosotros tenemos los medallones, y este crucero de batalla
- Sí, de acuerdo, lo comandaba vuestro padre, pero yo era quien los había entrenado – dijo Astro –. Y en cuanto a este crucero, sí, resistiría algunos ataques, pero acabar con RoboX lo dudo mucho. Es demasiado fuerte
- Vale… – dijo Sonic – ¿Se te ocurre entonces alguna idea?
- Solo una – dijo Astro –. Que utilicéis a Caliburn
- ¿Caliburn? – preguntaron los tres hermanos a la vez
- Caliburn es la espada legendaria de Ericius – dijo el Oráculo –. Perteneció a los primeros reyes de Ericius, y tenía poderes asombrosos. Pero es una leyenda
- Leyenda o no, es lo único que os puede ayudar – dijo Astro
- Bien, supongamos por un momento que lo que nos estás diciendo es cierto – dijo Sonic –. En ese caso ¿dónde está la espada?
- Tengo una teoría, jóvenes erizos – dijo el Oráculo –. La espada podría estar en las catacumbas de los primeros reyes de Ericius, sellada en una roca. Al menos eso contaba la leyenda
- ¿Y donde están esas catacumbas? – preguntó Sonic
- En los subterráneos del cuartel general de RoboX, por supuesto – dijo el Oráculo
- ¿Cómo? – dijo Sonia –. Pensaba que el palacio de nuestros padres estaba en otro sitio
- Y así era – dijo el Oráculo –. Pero el primer castillo de Ericius estaba justo donde RoboX tiene su base. Eligió ese lugar por otro motivo bien fundado
- ¿Qué motivo? – preguntó Manic
- Lo sabréis a su debido tiempo – dijo el Oráculo
- Está bien – dijo Sonic –. Si crees que esa espada existe y puede incrementar nuestras posibilidades de victoria, iremos a buscarla, Astro
Mientras, en algún lugar de Robotrópolis, Sleet y Dingo estaban junto a una puerta cerrada
- ¿Cuánto tiempo lleva ahí encerrado? – preguntó Dingo
- Casi desde que llegamos – dijo Sleet –. Creo que está calibrando sus poderes
Del otro lado se oían sonidos eléctricos y de chatarra
- ¿De verdad es ahora más fuerte? – preguntó Dingo
- Estoy seguro – dijo Sleet –. Su excelencia será ahora capaz de vencer a los erizos de una vez para siempre
Dingo miró a su compañero con inseguridad. Sabía que antes de la explosión ya era increíblemente poderoso, pero ahora…
Entonces se abrió la puerta. RoboX reía sin cesar, muy satisfecho de sí mismo.
- La guerra está ganada – dijo –. La resistencia no tendrá ninguna oportunidad contra mí
- Qué buenas noticias, excelencia – dijo Sleet –. Pero ¿qué poder utilizareis para acabar con ellos?
- Un poder supremo – dijo –. Fijaros bien
Apuntó a un grupo de Roboguardias que había allí. Lo que vieron Sleet y Dingo les dejó helados
- Si no lo veo, no lo creo – dijo Dingo
Y mientras, RoboX siguió riendo escalofriantemente
Era de noche. Había mucho movimiento en la nave. Habían tenido que añadir algunas camas más a las habitaciones del Tifón Azul. Sonia incluso bromeaba con la decoración de la habitación que iba a compartir con Amy
- Deberías pintar las habitaciones de Morado, que combina mucho con el rosa – decía
- Esta habitación es de un crucero espacial, no de una casa – dijo Amy, y por lo bajo añadió –. Pero el dormitorio de mi casa si es morado
Ambas rieron. Desde que se conocían se habían hecho muy buenas amigas.
Manic, mientras tanto, había decidido dirigirse a la cubierta de la nave. Empezaba a sentirse fuera de lugar al no poder robar nada, así que iba a ver si había quedado algún artilugio de RoboX aprovechable. Entonces vio que allí estaba Merna, mirando la Luna
- ¿Qué haces? – le preguntó Manic
- Había salido a mirar las estrellas – respondió ella –. Solía hacerlo cuando vivía en Mertopia
- ¿Mertopia? – dijo Manic – ¿Dónde está eso?
- Es un reino submarino. Muy pocos que no sean nuestros habitantes lo han visto – dijo Merna –. Lo echo de menos
- Yo también echaría de menos mi casa si tuviera una – dijo Manic
- Pero ¿tú no eres un príncipe? – le preguntó ella
- Sí, pero he sido criado por ladrones, mi otra gran familia. Como echo de menos a Farrell – dijo Manic mirando sus baquetas –. Fue lo más parecido a un padre que tuve
- Entonces ¿nunca has tenido un hogar verdadero? – preguntó Merna
- Supongo que tuve que tener uno al poco de nacer: Mobodoon. Pero cuando lo conocí, todavía tenía que ayudar a mis hermanos a luchar contra RoboX. Así que nunca he tenido una casa de verdad
- Puede que la tengas cuando todo esto acabe ¿no? – preguntó Merna
- Puede ser, pero a mí me gustaría antes ver el resto de Mobius – dijo Manic –. Es una de las cosas que envidio de Sonic, sus ganas de no parar
- Si decides visitar Mertopia, siempre serás bienvenido – dijo Merna
Y le estampó un beso en la mejilla
- Por cierto, gracias por haberme salvado – dijo
Y se fue, dejando a Manic sin palabras y con un color escarlata subiendo por sus mejillas
Mientras, Sonic aun se hallaba hablando con Cyrus y otros miembros de la resistencia
- Hemos decidido atacar – dijo Sonic –. Será mejor golpear a RoboX antes de que nos ataque él
- Así que has decidido luchar de nuevo – dijo Cyrus –. En ese caso, os ayudaremos a conseguir la victoria
- No, Cyrus – dijo Sonic –. Esto es algo que tengo que hacer yo. Vosotros debéis quedaros a defender Mobodoon
- No deberías decir eso, Sonic – dijo Cyrus –. Apenas quedamos miembros de la resistencia. No vamos a quedarnos aquí esperando el resultado de la batalla. Además, el ejército de Robotnik es demasiado grande para que os enfrentéis solos a él
- Cuantos más seamos, más posibilidades hay de que ganemos la batalla – dijo la Alcaldesa Winniham
- Bien, en ese caso, podéis acompañarnos. Ha llegado el momento de liberar Ericius para siempre – sentenció Sonic
Vector, Espío y Charmy entraban con sigilo en una fortaleza
- ¿Por qué tenemos que entrar de noche? – dijo Charmy bostezando – ¡Tengo sueño!
- Entramos para no ser detectados – le dijo Espío –. De día robotizan aquí a los prisioneros, y si entráramos entonces, nos descubrirían
- Según dijo la Reina Aleena, aquí hay algunos prisioneros que debemos liberar, y de paso pulverizar esa máquina robotizadora – dijo Vector
- Por cierto ¿has visto la cara que puso cuando le hablamos del "arma definitiva? – preguntó Espío
- Sí, amigo mío – dijo Vector –. Sea lo que sea realmente, no me gusta nada
Los detectives pasaron por unas salas llenas de extrañas máquinas, así como una habitación con una cabina
- ¿Eso… eso es el robotizador? – preguntó Charmy, temblando
- En efecto, Charmy – dijo Vector –. Se me pone la piel de gallina de pensar en las atrocidades que habrán ocurrido aquí
- Pero si tú eres un cocodrilo, Vector – dijo Charmy –. Tu piel no se puede poner de gallina
- ¡Sabes perfectamente que era una frase hecha! – gruñó Vector mientras Charmy reía
- ¡Chissssssst, silencio! – musitó Espío –. Creo que hemos llegado a la zona de los prisioneros
Espío señaló una galería donde había varias celdas. Todas tenían un aspecto lúgubre y tenebroso
- No hay roboguardias vigilando. Que extraño – comentó Espío
- Eso es porque están organizándose, esperando un ataque por parte de la resistencia – dijo Vector –. Eso es lo que dijo la Reina Aleena. Mejor, así será más fácil esta misión
El grupo llegó hasta las celdas
- Eh, esta está vacía – dijo Charmy
- Y esta también – dijo Vector
El grupo inspeccionó una por una las celdas. Estaban todas vacías
- Me temo que hemos llegado demasiado tarde – dijo Vector con pesadumbre
- ¿Quieres decir…? – dijo Charmy
- Sí, Charmy – dijo Vector –. Han robotizado a todos los prisioneros
- Silencio – dijo de pronto Espío –. Creo que he oído algo
Los tres callaron. Se escuchaba un respiración entrecortada. Parecía como si alguien temblara, y no sonaba muy lejano. Espío corrió hacia la última celda de la galería
- ¡Aquí hay alguien! – dijo a sus compañeros
Hábilmente forzó la cerradura de la celda hasta que se abrió. Vector y Charmy corrieron hacia él. Espío salió con alguien
- Está bien – dijo – pero helada
- Bien hecho, Espío – dijo Vector –. Ahora salgamos de aquí
Desandaron los pasos hasta llegar a la sala de la máquina robotizadora
- Esta dejádmela a mí – dijo Vector
Vector atacó la máquina con sus puños, destrozándola por completo en cuestión de segundos. Espío y Charmy jamás le habían visto atacar algo con tanta vehemencia. Entonces empezó a sonar una alarma. El grupo salió corriendo de aquella fortaleza antes de que llegara ningún roboguardia
- Bien, esa máquina ya no volverá a robotizar a nadie – dijo Vector más calmado, cuando estuvieron a salvo –. Vamos a un lugar seguro
Bueno, aquí finaliza otro episodio. La trama sigue su curso. Entre otras cosas, he hablado de Caliburn, la espada del videojuego "Sonic y el Caballero Negro". Me ha parecido interesante incluirla. Pronto veréis más detalles.
Gracias a Nicolas the Saiyan Hedgehog por su review. Tal vez tarde un poco en publicar el siguiente capitulo, pero este fic sigue. Seguid atentos
