Ya solo queda el epílogo, no puedo creerme que esto realmente haya que disfrutéis del último capitulo antes del final.
Siento no haber subido capítulo hasta hoy pero tuve un problema con mi laptop y me fue imposible actualizar y ayer que estaba revisando el capítulo, decidí añadir un pequeño trocito mas ;) marcado como NR para menores de edad o personas sensibles a estos temas. en cualquier caso dicha parte estará marcada por cursiva y entre dos líneas de modo que si alguien no quiere leerla lo puede hacer de manera sencilla.
En este capitulo introduzco un personaje nuevo, que para quien tenga curiosidad es totalmente Sean Faris en su personaje de Gabriel Holbrook en PLL.
No olvidéis dejar reviews, son importantes de cara al epílogo, pronto lo entenderéis...
Quinn Pov:
Tras salir del juicio me dirigí al lugar acordado con Nathaniel. Me aseguró que era el lugar más seguro que había en Los Ángeles y cuando llegué a el, no pude
evitar reírme . Que lugar podía ser más seguro que la oficina de la CIA en Los Ángeles.
Nada mas entrar en el recinto me presento bajo el nombre que he estado utilizando y durante el tiempo que he estado ''muerta''.
Un agente se presenta en recepción y me pide que lo acompañe. Recorremos un autentico laberinto de pasillos hasta que al fin llegamos a un ascensor en el que introduce una tarjeta y las puertas se abren.
He de reconocer que estoy nerviosa, puesto que si esto no funciona, habré perdido todas mi opciones y Biff habrá ganado la partida y posiblemente yo sola acabe en la cárcel.
Mi corazón se detiene un poco cuando las puertas se abren, cinco pisos más arriba e instintivamente agarro co fuerza mi bolso.
El agente que me había acompañado hasta ahora, se despide de mi, no antes de decirme que en el despacho número 12 me espera Nathaniel.
Camino por el enorme pasillo de moqueta con las paredes blancas, llenas de fotos de los antiguos presidentes de la agencia y algún que otro presidente de los Estados Unidos. Al final del mismo me encuentro el despacho número 12.
Tiene la puerta abierta y en su interior, sentado tras una enorme mesa de lo que parece roble, se encuentra un hombre joven de unos 29 años, con el pelo castaño corto peinado con gomina formando un pequeño tupé. Sus cejas son algo largas pero de alguna manera recalcan sus profundos ojos color chocolate y su piel blanca. Aunque lo mas llamativo es el lunar que tiene sobre la parte derecha del labio superior, que cobra mucha importancia frente a sus labios finos. En definitiva es realmente atractivo, algo que a mi madre se le olvidó por completo comentarme cuando me pidió que viniese a verle.
-Tu debes ser Quinn- dice sonriendo amablemente mientras se levanta y camina hacia mi.
Con un gesto del brazo me invita a pasar y cierra la puerta tras él, haciendo que mi instinto automáticamente se ponga en alerta, algo que el parece notar al instante.
-No tienes nada que temer, estoy de tu parte. Tu madre habló conmigo y comprendo perfectamente tu situación y no hay nada que quiera mas que ayudarte a mandar a ese bastardo entre rejas, pero vas a tener que confiar en mi.
-No se si puedo... - respondo sinceramente.
-Comprendo que la confianza es algo que debo ganarme y para que veas mis buenas intenciones, te tengo una sorpresa preparada- dice sonriendo, entonces presiona un boton del telefono para comunicarse con una de las secretarias que vi en el mostrador que hay a mano derecha tras salir del ascensor- Helena por favor puedes traerme a ese pequeño diablillo?
-Enseguida señor Forbes- dice ella con un tono alegre.
Yo le miro con desconfianza y sigo aferrándome a mi bolso, donde guardo todas las pruebas que he conseguido.
Entonces se abre la puerta y oigo la voz que mas he deseado escuchar durante este mes.
-Mami?
Me giro y veo a mi pequeño bebé de pie junto a la puerta. Mi cuerpo se mueve por si solo y cuando me quiero dar cuenta, tengo a Beth entre mis brazos, abrazándose a mi cuello con todas sus fuerzas. Su respiración es irregular y se que está llorando aunque no emite ni un solo sonido.
-Lo siento Baby, lo siento muchísimo, nunca quise dejarte- digo mientras las lágrimas empiezan a llenar mis mejillas.
-Mami... mami has vuelto a por mi.
-Babe nunca más te voy a dejar-digo besando su mejilla
-¿Lo prometes?- dice ella con sus hermosos ojos azules bañados en lágrimas
-Lo juro mi amor- digo besando su frente
Beth esconde su carita en mi cuello y sigue sollozando. Yo sin poder evitarlo aspiro su aroma con la firme intención de no olvidarlo jamás.
-Os voy a dejar un momento a solas- dice Nate sonriendo, pero antes de que salga del despacho le detengo.
-Pero los documentos...
-Quinn en estos momentos él está bajo vigilancia policial en los juzgados, no puede hacerte daño y ese juzgado va a llevar mas de un día. No va a salir a la calle bajo ninguna circunstancia y realmente creo que después de todo lo que has vivido, necesitas un descanso
-Gracias- digo sin dejar de abrazar a mi pequeña que parece que se está calmando.
-Solo hago mi trabajo- dice el atravesando la puerta , pero antes de desaparecer se gira y simplemente dice-¿Sabes? Biff es un imbécil, cualquier hombre en su lugar mataría por lo que él podría haber tenido- y sin más me deja allí con mi bebé y una extraña sensación en el estómago.
Santana Pov
Hace unas horas que el juicio ha terminado, al menos por hoy. Me siento impotente, inútil y estupida.
De alguna manera me siento responsable de todo lo que ha ocurrido, quizás si no le hubiese amenazado con esa arma, él no habría... ni siquiera soy capaz de acabar esa frase en mi mente sin que las lágrimas corran por mis mejillas y el corazón se me siga partiendo dentro del pecho.
Me acurruco entre los cojines de mi cama y maldigo interiormente porque su olor sigue impregnado en todos ellos y mi mente no deja de recordar todas esas veces que le hice el amor en esta misma cama, todas esas veces que sonreímos entre beso y beso, todas esas veces que jugaba a dibujar formas en mi estómago, las veces que me quedaba despierta toda la noche solo para comprobar que es incluso más hermosa sin maquillaje y con la luz de la luna bañando su piel.
Recuerdo la primera vez que le dije que me casaría con ella, estábamos en esta misma cama. Ni siquiera lo había pensado, simplemente mi boca lo soltó y ella se burló de mi durante media hora, hasta que me miró a los ojos y vio que era una promesa que no había consultado con mi cerebro, pero con ella a mi lado, mi cerebro jamás le ganaba la batalla a mi corazón.
Fue la primera vez que a el miedo en sus ojos mientras estaba en mis brazos, un miedo que solo se esfumó cuando le juré que la protegería con mi vida y por alguna extraña razón ella simplemente me contestó con un simple '' lo se'' antes de besarme.
Todas esas veces que me desperté sin ella a mi lado mientras estaba en su semana de exámenes, me parecen menos crueles ahora que no la tengo, ahora que se que mi móvil no va a sonar y al otro lado estará ella con sus hermosos ojos y su dulce voz, diciéndome que me echa de menos, aunque solo llevemos 5 minutos separadas.
Estoy cansada de llorar y de rogarle a un dios en el que no creo, que me la devuelva. Ella era mi razón para vivir y ahora sin ella simplemente creo que me he muerto...
6 horas más tarde.
Me despierto en mi cama, no se ni que hora es, pero la oscuridad que se cierne sobre toda la habitación me indica que es bastante tarde. Salgo de la cama y bajo las escaleras hasta el salón. Toda la casa está en completa oscuridad y soledad, parece que la forma en la que me siento simplemente cubriese todo a mi alrededor de esa tristeza desgarradora.
Del mueble bar del salón saco una botella de whisky, que pronto se le unirá a las otras que están dentro del cubo de la basura, completamente vacías... que irónica puede resultar la vida.
Enciendo la televisión y dejo un programa cualquiera, uno donde un montón de periodistas discuten sobre la situación económica en la que están sumergida un gran numero de países europeos que por mucho que me esfuerce por recordar, parece como si se esfumasen en mi cerebro.
Cuando voy casi por la mitad de la segunda botella oigo a alguien suspirar. Giro mi cabeza y apoyada en el marco de la puerta del salón, la veo apoyada con la gracia que solo podría tener un ángel.
-No crees que has bebido demasiado?- dice Quinn, al menos su fantasma.
-Si esta es la única manera de verte, creo que no voy a pedir perdón.
Ella se acerca lentamente y cuando se sienta a mi lado, veo que su pelo es mas largo que de costumbre y de un tono pelirrojo que le queda bastante bien.
Acaricio su mejilla y doy gracias por esta alucinación que hasta me permite sentirla, aunque se que mañana será peor.
-San, tu no eres así. Tu no te refugias en la bebida, eres una luchadora- dice ella acariciándome la cara con sus suaves manos y no puedo evitar llorar al sentir su contacto.
-No puedo más, te extraño demasiado y estoy tan sumamente cansada de luchar . Solo quiero estar contigo, aunque eso signifique beberme todo el alcohol del mundo o morirme.
-NO DIGAS ESO- dice gritando- no vuelvas a decir eso nunca más- dice con los ojos llenos de miedo.
-Quinn no quiero vivir sin ti, nada tiene sentido sin ti, todo está fuera de lugar... vivo sin corazón, te lo llevaste cuando te fuiste.
Ella coge mi mano me lleva a la cocina y unos segundos después vuelve con todo el alcohol de mi minibar.
-No QUINN,no- le suplico-Por favor no lo hagas.
-No puedo dejar que te mates Santana- dice tomando mi cara con sus manos y poniendo nuestras frentes juntas- No puedo perderte, por favor- suplica ella- Por mi, deshazte de todo esto.
Yo la abrazo, aferrándome a su cuerpo como si ella realmente estuviese allí y no fuese solo un producto de mi imaginación y del alcohol que me he tragado.
-Bebé si sigues haciendo esto tendré que dejarte- susurra y mi cuerpo convulsiona. Las lágrimas salen a borbotones y tiemblo sin poder hacer nada por evitarlo.
-Amor, por mi...- pide son sus hermosos ojos y no puedo evitar hacer lo que me suplica.
Una a una desenrosco las botellas y vacío su contenido en el fregadero. Cuando me giro, ella me mira con orgullo en sus ojos.
-No sabes lo mucho que te amo- susurra contra mis labios mientras sus brazos rodean mi cuello y ruego a quien quiera que sea el que gobierna este estúpido universo, que no me la arrebate, al menos no por esta noche.
-Lo siento mi vida- digo volviendo a llorar.
-San, hice mi elección, nada de esto ha sido tu culpa, no podrías haber hecho nada por impedirlo.
-Debería haberlo hecho, debería haberte retenido aquí, entonces estarías aquí con Beth y conmigo. Seríamos esa perfecta familia que siempre quisiste. Nos habríamos casado y estaríamos discutiendo cual de las dos llevaría al primer hermanito de Beth.
Quinn POV
Después de pasar horas con Beth, me encamino a casa de Santana. Mi madre me ha dicho que no es buena idea, pero no puedo aguantar más. En el juicio se veía hecha una mierda, como si llevase tiempo sin poder dormir o lo estuviese evitando.
Entro en su casa con la llave que todavía conservo. Llevo a Beth en mis brazos y pese al ruido que hago, Santana parece en un absoluto y completo trance.
Subo a Beth a su habitación, dejándola en la cama y posteriormente cubriéndola con la manta. Está tan cansada que me da pena despertarla para ponerle uno de sus pijamas de osos que tanto le gustan.
Bajo las escaleras con el corazón latiendo más rápido que nunca. La he extrañado con cada mínima partícula de mi ser y cuando al fin la veo de verdad me doy cuenta del problema y de el motivo de por que lucía tan mal.
Con una botella de Whisky vacía sobre una de las mesillas que hay a ambos lados del sofá y con otra en su mano que parece que va a correr la misma suerte.
Verla tan rota me mata por dentro.
Cuando le hablo ella se queda mirándome y sonríe con algo parecido a la nostalgia. Está tan borracha que debe creer que soy una especie de alucinación o un fantasma.
¿Es que ha estado bebiendo para verme en alucinaciones?
Me acerco a ella lentamente y no puedo evitar tocarla, está tan fría bajo mi tacto y se ve tan sumamente feliz por una simple caricia que me rompe. No había sido consciente de lo mucho que me amaba hasta este momento.
Sin embargo no puedo quedarme mucho, tengo que irme en un par de horas y hasta que le entregue todas las pruebas a Nate, tengo que mantenerme alejada de ella. Pero antes tengo que curar sus heridas, tengo que impedir que se destruya a si misma en su intento desesperado de buscarme.
La llevo a la cocina y me llevo todo el alcohol que tiene. Ella me suplica que no la obligue, mientras lloriquea. Finalmente consigo que lo haga y no puedo evitar sentirme orgullosa de ella. Es cierto lo que tantas veces me repitió ''No hay nada que no haría por ti''.
La rodeo con mis brazos y ella no para de pedirme disculpas. No solo ha estado bebiendo para verme, también para ahogar su sentimiento de culpa, realmente piensa que todo lo ocurrido es por ella.
-San, hice mi elección, nada de esto ha sido tu culpa, no podrías haber hecho nada por impedirlo- digo intentando tranquilizarla, pero no lo consigo.
-Debería haberlo hecho, debería haberte retenido aquí, entonces estarías aquí con Beth y conmigo. Seríamos esa perfecta familia que siempre quisiste. Nos habríamos casado y estaríamos discutiendo cual de las dos llevaría al primer hermanito de Beth- dice con ese brillo en los ojos que no se si es debido a las lágrimas que todavía caen de sus hermosos ojos o por la ilusión que también desprenden sus palabras.
Se que me prometí que solo la vería por unas horas y me iría, pero después de lo que me ha dicho, simplemente no puedo dejarla, no al menos sin hacerle sentir cuantísimo la amo.
-Bebé vamos a la cama- susurro contra sus labios.
-No, no quiero- ella se queja- no quiero dormir más.
Parece un bebé, pero está tan herida que simplemente busco otra alternativa.
-No vamos a dormir- digo estrechando mi cuerpo contra el suyo.
-Quinn...
-Shh babe, confía en mi-digo poniendo uno de mis dedos sobre sus hermosos y dulces labios.
La agarro de la mano y la arrastro hasta su habitación. Una vez allí, ella se sienta sobre la cama, yo cierro la puerta tras y lentamente me acerco a ella. Veo la tristeza en sus ojos y el corazón se me encoge en el pecho.
-Bebé..
-No me dejes... Por favor-suplica mirándome a los ojos. Su respiración es irregular debido al esfuerzo que está haciendo para no llorar de nuevo
Me arrodillo frente a ella y pongo su mano derecha sobre mi corazón. Sus ojos se abren de sorpresa y unos segundos después vuelven a mostrar esa desgarradora angustia que tenían cuando la encontré abajo con la botella en la mano. Sigue creyendo que está soñando y una parte de mi me pide que le deje creer que eso es cierto. Todavía no se cuando podré volver a ella, pero sin duda no quiero que siga este camino de autodestrucción y si necesita saber que estoy viva para volver a ser ella, se lo haré saber, aunque ponga mi vida en riesgo.
-Santana no es un sueño, estoy aquí de verdad bebé, soy yo
-No, estoy volviéndome loca, pero no me importa.
-No bebé...- pienso en todas las cosas que quiero decirle, todo aquello que podría demostrarle que no soy una alucinación, pero se que no hay ninguna manera de que lo consiga, a excepción de quedarme con ella hasta que se despierte.
Bajo la vista durante un segundo y por primera vez me doy cuenta de que solamente lleva puesto una enorme camiseta blanca que le llega hasta menos de la mitad del muslo y la ropa interior.
-Te gusta lo que ves? Pregunta con su típico tono seductor y no puedo evitar sonreír al escucharla.
-Oh... No lo sabes tu bien-digo seductoramente.
La beso y con mi peso voy haciendo que se vaya inclinando hacia atrás, hasta que su espalda está contra el colchón y yo me encuentro sobre ella con mis rodillas a cada lado de su cadera.
-No tienes ni idea de lo mucho que he soñado con este momento susurro a su oído y noto como su piel se eriza suavemente.
Noto sus manos recorriendo mi espalda y no puedo evitar el impulso de pasar mi lengua por su cuello.
-Dios Quinn...-gime y juro por lo mas sagrado que he echado de menos su voz maldiciendo mientras la toco. No hay nada mas erótico en el mundo.
Doy besos por su mandíbula y lentamente noto como sus manos se cuelan bajo mi camiseta y no puedo evitar gemir ante su toque. Lentamente va subiendo mi camiseta y cuando ya no puede levantarla mas, simplemente levanto los brazos y dejo que me la quite.
-Eres hermosa-susurra sin dejar de mirarme mientras pasa sus manos por mi costados.
-Te he echado de menos-digo antes de besarla. Su boca y la mía se amoldan a la perfección. Ella muerde ligeramente mi labio inferior, haciéndome saber que pronto su lengua y la mía se reunirán. Sin dejar de besarla mientras nuestras lenguas se acarician sin pudor ninguno, voy subiendo su camiseta al mismo tiempo que paso las manos por su piel.
Cuando me deshago de su camiseta noto los diversos moretones que están a punto de curar y recuerdo las fotos que Biff me enseñó. Esas fotos donde Santana se besaba con esas dos mujeres que se precian a mi y pese a que en aquel momento me enfadé, ahora que tenía las pruebas ante mi, simplemente quería dejar mis marcada en su piel, como si con ellas la reclamase como mía.
Ellas podían haberse acostado con ella, podían haberla tocado, podían haberle arrancado un gemido de sus labios...Podían haber probado aquello a lo que solo yo tengo derecho, pero no volverían a hacerlo, nadie iba a robármela.
Cegada por los celos, la pasión y la lujuria me dejé llevar. Prácticamente le arranqué la ropa interior. Nuestros besos pasaron de ser dulces y delicados a una especie de desenfrenados mordiscos. Mis manos no dejaban de moverse entre sus pechos, su vientre y su baja espalda, hasta el punto que sentí que me faltaban manos.
Ella gemía mi nombre, logrando que mi estado de completa locura solo empeorase. Succionaba todo lo que encontraba a mi paso: su labio superior, su cuello, sus hombros, sus pezones (en los que me tomé mi tiempo) su vientre, en ese punto exacto ese su cadera donde consigues que gima como una loca; entre sus muslos, tanto en la parte superior de la rodilla como en la ingle.
-Oh ... Joder... si... Quinn.
Me había vuelto una especie de animal, solo quería hacer que gritase mi nombre, como si eso fuese suficiente para reclamarla como mía.
Mis dedos acudieron a la parte más sensible de su anatomía y juro que jamás la había sentido tan mojada, algo que provocó que sonriese con orgullo.
Acaricie su clitoris con cuidado, para luego hacer lo mismo con sus labios vaginales. Ni siquiera tenía que mover mis dedos, estaba tan sumamente mojada que ellos mismos se escurrían.
-No juegues conmigo Q- pidió Santana y yo como buena novia ( o lo que diablos fuese ) simplemente cumplí sus deseos. Comencé a penetrarla con dos dedos, primero lentamente y con cariño y a medida que mis dedos resbalaban mas y mas comencé a aumentar el ritmo, mientras mi lengua jugaba con sus pezones y luego finalmente con su clitoris.
No me detuve hasta que sentí como alcanzaba el segundo orgasmo y se desplomaba sobre el colchón agotada. Intentó moverme, pero leí claramente sus intenciones y la detuve.
-Esta noche era sobre ti. Eres mía y quiero que lo recuerdes siempre. Nadie, repito nadie mas que yo tiene derecho a tocarte-dije de manera posesiva.
San me sonríe y se inclina para besarme, es un beso suave, lento, desprende todo el amor que sentimos la una por la otra.
-Te amo- dice ella cuando nos separamos para coger aire.
Acaricio su cara lentamente con cuidado, sin dejar de mirarla ni un solo instante.
-Yo también te amo San... Para siempre.
No se cuantas horas pasan hasta que me despierto. Santana está plácidamente dormida y totalmente enganchada a mi, sus piernas y las mías están entrelazadas, su cabeza descansa en mi hombro y su brazo rodea mi cadera de manera protectora.
Realmente no quiero moverme, estar así es todo lo que he deseado Ddurante demasiado tiempo, pero se que no tengo más opción por mucho que me duela.
Le doy besos por la frente, haciendo que se revuelva y lentamente me libere. Cuando finalmente puedo salir de la cama, tomo algo de mi ropa que todavía sigue en su armario y me doy una ducha rápida antes de salir de la habitación.
Entro en la habitación de Beth y beso a mi bebé en la frente, sin embargo esta se despierta.
-Buenos días mami.
-Buenos días mi vida.
-¿Donde estamos?- pregunta mientras se frota los ojitos con el dorso de sus pequeñas manos
-En casa de San.
Ella me mira con sus profundos ojos azules y m sonrie.
-Bebé, necesito que me hagas un favor. ¿Crees que puedes cuidar de San mientras estoy fuera?
Su mirada se torna triste y enseguida la libro de las dudas que la atormentan, es una niña demasiado inteligente para la edad que tiene.
-Voy a volver esta noche, te lo juro.
-¿No puedo ir contigo?-pregunta con tristeza, haciendo que se me parta el corazón.
-Bebé no puedo llevarte. Tengo que ir a junto de un amigo de la abuela que es policía y nos va a ayudar a que las personas que nos separaron no puedan volver a hacerlo nunca mas.
- Esta bien mamá, yo cuidaré de Mami San mientras tu estas fuera librándote de los malos-dice sonriéndome.
-Esa es mi chica-digo orgullosa- Es aún muy temprano mi vida, vuélvete a dormir.
-Tengo frío-dice ella abrazandome.
De un cajón saco uno de sus pijamas y se lo pongo, luego de quitarle la ropa de ayer.
-¿Te quedaras hasta que me duerma? -pregunta ella antes de bostezar.
-Por supuesto mi amor.
Beth vuelve a acostarse y en cuestión de minutos se queda dormida de nuevo, algo que aprovecho para salir de sus habitación y bajar las escaleras.
En el hall, rebusco en los cajones, en busca de un bolígrafo. Cojo mi bolso que está en el ropero, exactamente donde lo dejé ayer, de el saco una pequeña libreta y arranco una hoja para dejar una nota.
"Nada de lo de ayer fue un sueño. Se quée tendras millones de preguntas que hacerme una vez hayas leído esto y te juro que las contestare todas en cuanto vuelva. He tenido que irme para solucionar todo el asunto de Biff. No te preocupes por mi, voy a estar bien, tengo todo controlado.
por favor no olvides que Te amo Santanta
-Quinn"
Dejo la nota doblada sobre la mesa del Hall y lo siguiente que hago es escribir el nombre de Santana en el dorso de la misma.
Me peino enfrente al espejo y antes de salir me pongo las gafas de sol.
Hoy es un día maravilloso para acabar con Biff McIntosh y Russel Fabray.
Espero que os haya gustado este capítulo, se que ha sido algo desgarrador, pero es como siempre me lo imaginé.
Tengo dos posibles Prólogos para esta historia y dependiendo del número de reviews que tenga este capítulo, publicaré uno u otro.
En la primera opción dejó la historia con un final totalmente cerrado y en la otra, simplemente por el contrario os introduzco en lo que podría ser la continuación de esta historia con una segunda parte.
En cualquier caso el poder está en vosotros y lo que decidáis.
Nos vemos el sábado y Feliz año nuevo a todos y todas.
