《Musa modelo》

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La sorpresa parecía ser demasiada para el chico, que con torpeza avanzó a dejar las cosas que había ido a buscar. Rara vez se mostraba verdadera nervioso y esta era una de esas ocasiones únicas para él.

– Gra-gracias por venir tan temprano, Marinette. – Su voz temblaba.

– No es nada. – La joven sonrió triunfante por el efecto que su presencia tenía en el joven. – ¿Te gusta? – Dio una vuelta completa con rapidez.

– Me encanta. – Se acercó y tomó la mano derecha de la joven que portaba el anillo de plata. – Veo que a ti también te encantó.

– S-sí. – Ahora la nerviosa era ella.

– Ejem. – Interrumpió el adulto presente. – Deberían de comenzar a trabajar.

– ¡Cla-claro! – Habló la pareja al unísono causando una pequeña risilla final.

El rubio tomó la mano de su musa y avanzaron cerca del fondo donde se encontraba el diseñador de moda trabajando, ahí era donde algunos de los diseños ya habían pasado al mundo real, estando colocados sobre maniquíes a tu talla.

Uno de los conjuntos que más le llamó la atención consistía en una falda con tirantes, de color negro; la tela era pesada, pero tenía una caída hermosa. Bajo ella se encontraba un body ceñido en un rojo quemado, que poseía algunas marcas cafés como si se hubiera quemado en aquellas zonas; tenía mangas muy cortas, semicirculares, con la espalda descubierta hasta unos cinco centímetros arriba del coxis. Los accesorios principales eran pulseras rojas y naranjas, junto a un montón de broches en el cabello.

Otro de ellos consistía en una blusa suelta en color blanco, que por atrás tenía huecos que formaban la huella de un gato con todo y garras, alrededor de esa silueta estaba pintado en color rosado. Era bastante larga, por lo que cubría un short de algodón azul cielo, el cual tenía una terminación en costuras al revés. De este último salían unos suspensores similares a un ligero que conectaban a unas calcetas blancas altas. Este atuendo poseía como accesorios varios collares con una especie de alas traslucidas de mariposa llenas de brillos.

El tercero que estaba concluido trataba de un vestido amarillo en corte de sirena, pero con una versión corta del mismo. Era completamente liso en estética como en accesorios, lo que le daba esa visión llamativa –además del color–, era la forma en que estaba cosido; todo se formaba de pequeños pedazos de tela cosidos entre ellos, dando la sensación de que lleva appliqués sobre sí, cuando sólo se trataba de una ilusión óptica por la estructura.

La azabache chilló feliz por el trabajo deljoven que admiraba. Tomó todas las prendas y corrió a probárselas para chequear como le quedaban.