Capitulo 26 Una proposición y una respuesta
Pasados unos minutos, cuando Adriano y Marian bailaban una segunda canción, la sala quedó a oscuras… Adriano se separó un poco de Marian, sacó una pequeña cajita de su bolsillo y se arrodilló… De repente, solo un foco se encendió dejando a Adriano y a Marian iluminados, mientras el resto de la sala continuaba a oscuras en completo silencio. Marian no entendía que pasaba, finalmente agachó la mirada y vió a Adriano con una cajita en su mano, un pensamiento dentro de ella la puso nerviosa. Adriano abriendo la cajita roja le dijo dulcemente:
- Marian, eres la mujer de mi vida y te quiero más que a mi propia vida… por eso quiero preguntarte… ¿Quieres casarte conmigo?
Marian estaba sorprendida por tal petición, unas lágrimas resbalaron por sus mejillas y finalmente gritó:
- ¡Sí quiero! ¡Claro que quiero Adriano! -dijo abalanzándose a hacía él, sin dejar de derramar lágrimas de felicidad.
- Me haces tan feliz cariño -dijo Adriano con una enorme sonrisa- ¡Te quiero!
- ¡Te quiero muchísimo! -contestó Marian besándolo dulcemente en los labios.
Todos los invitados empezaron a aplaudir y a silbar, felicitando a los nuevos prometidos, la sala volvió a iluminarse y hubo unos minutos de silencio en la sala cuando Marian dijo dulcemente:
- Espero que esto, te haga la misma ilusión que a mí, cariño…
- ¿El qué? ¿Casarnos? Pues claro, como no iba a hacerme ilusión casarme con el amor de mi vida -contestó Adriano aunque algo desconcertado por cómo había sonado la frase de Marian.
- A parte de casarnos… esto... -dijo Marian cogiendo la mano de Adriano y apoyándola suavemente en su vientre.
Adriano levantó la vista y se encontró con una tierna y dulce sonrisa por parte de Marian.
- Lo que quieres decirme con este gesto es… que tú estás… que nosotros… estamos… -decía Adriano sin acabar la frase.
- A sí es… estoy embarazada de casi tres meses según el test de embarazo… vamos a ser papás, cariño… -dijo alegremente Marian con una sonrisa en sus labios.
- ¿Qué? ¿De verdad? ¡Es maravilloso amor! ¡Vamos a ser papás chicos! -gritó Adriano rebosando de felicidad y alegría con una enorme sonrisa, abrazando fuertemente a Marian.
Todos los invitados volvieron a aplaudir y a silbar, muchos se acercaron a darles la enhorabuena. A Patty se le escaparon unas lágrimas y abrazó a Marian felicitándola, Oliver, Benji, Roberto, Julian, Bruce, Eva y algunos más los abrazaron con fuerza dándoles la enhorabuena a la pareja.
Marian seguía derramando finas lágrimas de felicidad. Adriano la abrazó suavemente y la besó con pasión. Después acarició el vientre de su futura esposa con ternura y delicadeza.
- Soy feliz por partida doble cariño, vamos a ser papás y vamos a casarnos Marian… no podría desear nada más -dijo Adriano.
- Sí cariño, yo también soy muy feliz -dijo Marian abrazándolo- Te quiero mi amor…
- Y yo a ti mi princesa -le contestó dulcemente Adriano.
El baile transcurrió alegremente y de forma animada. Marian dejó a Roberto, Benji, Patty y Oliver acariciar su vientre. Roberto se emocionó un poco, aunque aún era pronto para sentir algún movimiento del pequeño, pero saber que allí dentro había una vida lo emocionó, igual que Benji que después de tocar el vientre de Marian la abrazó dándole la enhorabuena. Oliver y Patty pusieron sus manos a la vez, y una mirada de complicidad y ternura apareció entre los dos, haciendo evidente que Patty y Oliver compartían el mismo pensamiento… el de ser papás algún día.
Pasadas tres horas, Adriano y Marian se retiraron, estaban cansados, aunque muchos invitados se quedaron aún disfrutando de la fiesta. De camino a casa, los dos iban conversando con una gran sonrisa en los labios y Adriano acariciaba el vientre de Marian a cada momento. Marian estaba muy feliz por ver a Adriano tan contento como ella, aunque un aire de tristeza se dibujó en su rostro al recordar a la familia de Adriano, que seguro, no se lo tomarían con tanta alegría como ellos o la familia de Marian.
Marian fue sacada de sus pensamientos cuando Adriano le habló:
- Cariño y… ¿Cuando te enteraste de qué estabas embarazada? -preguntó con curiosidad.
- Hace dos días, estaba esperando el momento adecuado para decírtelo, pero no quería hacerlo con la frialdad de un teléfono… y ayer con tu llegada a casa, al dejarnos llevar por el momento ya no pude decírtelo y hoy era un día liado con todo lo de la boda, arreglarnos, peinar a Patty…
- Cariño… entiendo que una noticia tan importante no quisieras dármela por teléfono -dijo Adriano abrazándola por la espalda y volviendo a tocar el vientre de Marian, por la felicidad de ser padres.
- Gracias por entenderlo vida… Hoy al proponerme matrimonio, pensé que no encontraría mejor momento que ese, para compartir algo tan bonito, como que vamos a ser uno más en la familia.
- Has hecho muy bien vida… -dijo Adriano.
Llegaron finalmente a casa muy cansados, intercambiaron sus ropas elegantes por el pijama para dormir y se metieron en la cama. Allí siguieron conversando, Marian apoyó su cabeza en el pecho de Adriano, él la abrazó y le dijo:
- Todo lo que ha pasado hoy me ha hecho tan feliz y me ha dado tanta ilusión...
- Yo también estoy muy ilusionada con casarme contigo y con qué vayamos a tener un hijo… -dijo Marian acariciándose el vientre- Mañana deberíamos buscar un médico aquí, para que me haga el seguimiento del embarazo y nos diga si todo está bien con el pequeño o la pequeña.
- Claro vida, mañana iremos al hospital… guauuu nuestro hijo, que bien suena ¿eh amor? -dijo Adriano.
- Suena muy bien… suena a familia, nuestra propia familia… -contestó Marian.
- Ahora se acabaron los esfuerzos y esas cosas, podría haberte pasado algo cuando no estaba contigo con todo el trabajo y esfuerzo que te ha llevado arreglar la casa…
- No seas catastrofista cariño que no fue para tanto -dijo riendo divertida Marian.
- No lo soy, simplemente me preocupáis… ahora he de cuidaros aún más a los dos -dijo sonriéndola con dulzura y dándole un beso en la frente.
- No creo que puedas cuidarnos más de lo que ya lo haces Adriano, eres el hombre más bueno, encantador, atento, divertido y cariñoso que he conocido en toda mi vida -dijo Marian levantando su rostro y mirándolo con dulzura.
- Pues aún os cuidaré más ya lo verás… verdad que sí pequeñajo o pequeñaja -dijo hablándole al vientre de Marian mientras lo acariciaba.
- Tu padre ya quiere ponerte de su lado ¿eh pequeño? Eso no es justo -dijo Marian.
- Y tú madre ya se está quejando -dijo Adriano riendo un poco.
- Padre… -susurró Adriano.
- Madre… -susurró Marian.
- ¡Qué bien suenan! -dijeron los dos a la vez, y empezaron a reír por haber pensado y dicho lo mismo.
- Cariño… yo estoy un poco preocupada por tu familia… seguramente lo verán como una deshonra para la familia y quizá incluso lo vean como una deshonra para ti, por qué no soy japonesa… y me da mucha tristeza pensar en que no van alegrarse por qué vayamos a casarnos y a ser padres y por qué ellos vayan a ser abuelos -dijo Marian con un aire de tristeza y una mueca de dolor que se reflejó en su rostro.
- Amor… te entiendo y a mí también me entristece que las cosas vayan a ser así, a no ser que cambien de actitud y de pensamiento… Me da igual si consideran esto una deshonra para ellos; para mí no lo es, ni lo será nunca. Tengo el mejor regalo del mundo una mujer, a la que amo y me ama y ahora estamos esperando un hijo, fruto de ese amor. Marian yo ni estaba ni estoy dispuesto ahora, a lo que mi familia pretende que haga, yo te quiero y mis sentimientos no van a cambiar por muchas palabras que me digan oponiéndose o en tu contra… sé lo que quiero y lo que deseo es construir una vida a tu lado -dijo finalmente Adriano.
- Vida… -dijo Marian con lágrimas en los ojos- aunque no sea lo mismo para ti, siempre tendremos y podremos contar con mi familia… aunque me hubiese encantado que la tuya también fuese a compartir algo tan maravilloso como esto -dijo acariciándose el vientre…- Pero sé una cosa y es que amor no le va a faltar a nuestro pequeño o a nuestra pequeña.
- Mi princesa… no llores -le dijo Adriano secando sus lágrimas con los dedos- No le va a faltar de nada a nuestro hijo, el espacio que dejen mis padres, lo llenaremos nosotros y nuestros amigos… -dijo Adriano.
- Tienes razón cariño, os quiero.
- Y yo también os quiero a los dos -dijo Adriano con una tierna sonrisa acariciando el vientre de Marian.
Los dos, después de esta larga conversación, cayeron dormidos abrazándose y con una mano de cada uno de ellos en el vientre de Marian.
Los siguientes días fueron de médicos y pruebas. Finalmente, les habían dicho que todo estaba bien, pero que no venía un bebé sino dos… Marian y Adriano se sorprendieron pero les hizo mucha ilusión saber que serían padres por partida doble…
Se emocionaron al ver la ecografía y sentir los latidos de los dos pequeños, provocando que los futuros padres, derramaran unas finas lágrimas de felicidad e ilusión.
Marian llamó a sus padres y a su hermano dándoles la buena noticia de que iban a ser papás pero por partida doble. Los futuros abuelos se emocionaron y alegraron muchísimo y ni que hablar de su hermano y su cuñada que iban a ser tíos.
Marian también llamó a Roberto y se lo explicó, el cual se alegro y se emocionó muchísimo y soltó un comentario de broma del tipo…
- Que puntería tiene Adriano.
Marian también llamó a Patty y a Oliver, que también se alegraron muchísimo y después a Benji, el cual no salía del asombro de no un bebé sino dos.
Tres meses pasaron rápidamente, Marian ya estaba de seis meses y ya sabían que iban a tener un niño y una niña, y eso les causó mucha ilusión, tendrían una preciosa parejita de bebés y estaban muy sanos, el embarazo evolucionaba muy bien. Marian ya había cogido bastante peso y se sentía cada vez más cansada.
Marian podía apreciar alguna vez en Adriano, un pequeño aire de tristeza por no poder compartir esa alegría también con su familia. Esa mañana de domingo, Marian se le acercó, le abrazó por la espalda, lo que su barriga le permitía acercarse a él y le dijo suavemente:
- Cariño… ¿estás bien?
- Sí vida, no te preocupes… -contestó Adriano fingiendo una pequeña sonrisa.
- He estado pensando, en qué si a ti te parece bien, volvamos a ir a ver a tus padres para decirles que van a ser abuelos y que van a tener dos nietos… si no quieren saber nada más al respecto, dejaremos de insistir y no nos quedará otra cosa que aceptar su decisión… pero quizá, ahora que han pasado varios meses desde nuestra visita, hayan pensado todo un poco, ¿no te parece?
- Marian… no sé, si es buena idea… -le contestó Adriano.
- Pues… como no sabemos si es o no lo correcto, lo haremos ¿vale? Yo no quiero verte triste… aunque intentes disimularlo, se que lo estás Adriano y eso me duele… Sabes que esto que está haciendo tu familia, no es justo ni para ti, ni para nuestra futura familia, así que ¿por qué no intentarlo de nuevo y ver qué pasa?
- Marian… no quiero volver a oír comentarios fuera de lugar e irrespetuosos hacía ti… hacía nosotros… -le dijo Adriano.
- Vida lo sé… pero llevaremos esta situación entre los dos, como lo que somos, una familia… y estando juntos todo irá bien… y si no, no quedará nada que reprocharnos.
- Está bien cariño… gracias por sacrificarte con mi familia por mí.
- No hay nada que agradecer padrazo, que serás un padrazo y un maravilloso esposo -le dijo Marian colocándose delante de él y dándole un tierno beso. Adriano le sonrió con dulzura, al ver el gesto de amor y cariño de su futura esposa.
Pasado un rato, los dos se dispusieron a ir de visita a casa de los padres de Adriano. Fueron paseando tranquilamente, hasta que llegaron cogidos de la mano a la puerta. Adriano llamó y ambos entraron.
- ¡Hola hijo! -dijo alegremente su madre.
La madre de Adriano, quería que su marido aceptara a la pareja de su hijo, prefería eso antes que perderlo para siempre, por el testarudo de su padre. Además a ella, Marian le había dado la impresión de que era una chica buena y agradable y a su hijo le había visto muy feliz.
- Hola mamá -dijo Adriano algo más secamente.
- Hola señora Fugartini -dijo amablemente Marian.
- Hola Marian -dijo educadamente- se quedó sorprendida al darse cuenta de que tenía que estar embarazada por lo abultado que tenía el vientre.
- Venimos a hablar con vosotros -dijo Adriano.
- Claro… pasar -dijo su madre amablemente.
El padre de Adriano, bebía un té, sentado en la mesa. Prácticamente ni giró la cabeza para verlos y seguidamente al saber quiénes eran giró la cabeza con un movimiento claramente de molestia.
- Hola papá... Queremos hablar con vosotros -dijo fríamente Adriano mirando a su padre.
La madre de Adriano, amablemente les ofreció un asiento y algo para beber. Seguidamente se sentó en la mesa con el resto.
- ¿A qué has venido? ¿No dijiste que no volverías a venir a esta casa? -dijo secamente su padre.
- No he venido, hemos venido -dijo poniendo énfasis en el hemos podido- Estamos aquí, por qué Marian amablemente, quiso que volviésemos a venir para hablar e intentar arreglar las cosas -dijo Adriano.
- No tengo nada más que decir ni que hablar contigo, sabes mi opinión sobre que esta chica no sea japonesa… no aceptó su relación -dijo su padre molesto.
- Cariño… -dijo la madre de Adriano a su marido.
Adriano ya iba a empezar a discutir con su padre de nuevo, pero Marian suavemente le acarició la pierna para que se calmara, y Marian finalmente habló:
- Señor Fugartini, entiendo que yo no sea de su agrado, quizá no entiendo sus tradiciones y su cultura y el por qué es tan importante que la pareja de su hijo sea japonesa… pero tiene que entender que yo quiero a su hijo con locura, él es el amor de mi vida, es lo mejor que me ha pasado y creo que amar a la persona con la que quieres pasar toda tu vida es algo muy importante… Además, sin ningún ánimo de ofenderles, ni siquiera me conocen y ya me juzgaron la primera vez que los visité. No se alejen de su hijo de esta manera, él los quiere y yo también les querré si me lo permiten.
El padre de Adriano la miraba con molestia y como si estuviese ofendido por sus palabras.
- Las mujeres aquí, no se entrometen en conversaciones de hombres -contestó tajantemente el padre de Adriano.
Adriano iba a saltar por la falta de respeto de su padre hacía su futura esposa y madre de sus hijos, pero Marian lo detuvo.
- Esto no es una conversación de hombres, esto es una conversación en familia -dijo Marian intentando mantener la compostura y la educación.
- Esto no puede ser una conversación en familia, por qué ¡tú no eres ni serás parte de esta familia! -dijo secamente el padre de Adriano, levantando un poco la voz.
Adriano perdió la compostura y saltó sin poder mantener la educación por más tiempo y dijo:
- ¡Ya es suficiente papá! ¡No te consiento que levantes la voz y hables de ese modo a mi futura esposa! -gritó furioso Adriano.
- Da igual cariño- le dijo Marian dulcemente intentando que se calmase- Entonces señor Fugartini, digamos que esto es una conversación entre familias si así lo prefiere -añadió Marian con un aire de tristeza.
- No, no da igual cariño, ya hemos tenido suficiente -dijo un molesto Adriano levantándose de la mesa- No hemos venido a que mi padre te falte al respeto de esta manera… habíamos venido a explicaros que en unos meses vamos a ser padres, es decir, ibais a ser abuelos de dos pequeños, un niño y una niña… pero por lo visto no es algo que deseéis y os interese… y cuando nazcan los dos pequeños y Marian este recuperada, nos casaremos… -dijo Adriano.
Los padres de Adriano quedaron sorprendidos por esas palabras…
- Cariño… por favor entiéndelos… -dijo la madre de Adriano intentando que su marido entrara en razón… si no acabarían perdiendo a su único hijo.
- No mujer, no puedo entender esta deshonra por su parte… y ahora encima van a tener hijos, sin haberse casado antes… es vergonzoso. ¿Cómo pudiste dejarte engatusar de esta manera Adriano…? -dijo su padre dando un golpe en la mesa.
- Le agradecería que no me faltase al respeto de esa manera… yo no he engatusado a su hijo… nos hemos enamorado el uno del otro, que es algo muy distinto… -dijo Marian con algo de indignación por las palabras del señor Fugartini.
- Cariño vámonos… ya he escuchado suficiente… es inútil que sigamos intentando hablar y razonar con él, y no pienso seguir aguantando estas faltas de respeto y esas palabras injustas y crueles, totalmente fuera de lugar. Yo la amo papá y no hay nada más que hablar -dijo tajantemente Adriano.
Adriano ayudó a Marian a levantarse y ambos se dirigieron hacia la salida. Marian paró de caminar un momento, haciendo que Adriano se detuviese -ya que iban cogidos de la mano- Marian giró a ver a los padres de Adriano y les dijo:
- En estos momentos, me alegro de no ser japonesa familia Fugartini, por qué en mi país, una familia jamás permitiría perder a un hijo por algo como esto. Todo lo contrario, estarían felices de ver a su hijo feliz, sabiendo que va a ser padre y se va a casar con la mujer a la que ama de verdad, y aún más, sabiendo que ese amor es totalmente correspondido… Además, solo para que ustedes lo sepan, allí en España, existe algo que quizá aquí no exista… y es la tolerancia. Ahora, si nos disculpan… que pasen una buena tarde.
- Adiós -le dijo Adriano secamente a sus padres.
Los padres de Adriano, quedaron reflexionando y pensando en todo lo que había ocurrido…
Ohhhhhhhhhhhhh que bonito que Adriano le haya pedido matrimonio a Marian de una manera tan especial y romántica... y van a tener dos peques... Ya les vale a los padres de Adriano, pobre Marian...Espero les haya gustado el capitulo... Actualizaré subiendo más capitulos en unos días... Gracias a todos por leer y no olviden dejar sus reviews! Arigatouuuuuuu! Saludos a todos nos vemos pronto!
