¿A quién eliges Mogami? cap 26

Después de un viaje tenso en la limusina donde el papel de la víctima y del victimario era intercambiado por Julie y Lory.

El dueño de la agencia no estaba de acuerdo con que los señores Hizurii se alojaran el apartamento de Ren pero tras las lágrimas de Kyoko y sus argumentos apoyados por la estrella de la compañía, no le quedó más remedio que dejar a los cuatro ídolos en la entrada del edificio, algo que agradecía era que aquel lugar gozaba con una vigilancia privada y no cualquiera podría entrar allí.

En el apartamento de Ren, Kyoko ponía a calentar agua para preparar te, los hombres llevaban la maletas a la habitación de huéspedes. Julie contemplaba y se quejaba de lo impersonal que se sentía los lugares compartidos de aquella vivienda, salvo las flores frescas puestas por Kyoko.

-Etto Julie oba-san, ¿ustedes no han almorzado cierto?

-En el avión solo desayunamos, pero cielo no te preocupes, yo puedo preparar algo. Hace tiempo que mi querido Kuon no come mis platillos.

-Noooooooooooooo-gritaron al alucino hijo y padre que venían camino a la cocina y habían escuchado la propuesta de la modelo.

-¿Por qué no?- interrogo la rubia consternada.

-Madre debes estar cansada del viaje-interpelo Ren tratando de disimular uno de sus miedos más grandes.

-No se preocupe Julie oba-san, solo preguntaba para terminar de hacer el almuerzo, yo lo deje adelantado, así que en unos minutos estará.

La peli naranja puso en fuego bajo la sopa de verduras, junto con el arroz que aún estaba tibio. Saco del refrigerador un recipiente tapado que contenía camarones ya sazonados y empanizados listo para freír.

La cocina comenzó llenarse del agradable olor de los alimentos.

-Que bien huele, Kyoko-chan –alago Kuu

- Querida, puedo ayudarte. –Dijo con una sonrisa desbordante la rubia.

-puede ayudarme a freír el camarón. –Respondió la peli naranja.

-Mamá debes estar cansada, mejor yo le ayudo a Kyoko.- Dijo Ren al imaginar cómo su madre podría convertir una exquisitez preparada por su amada en algo incomible.

-Cierto, querida vamos a nuestra habitación y te hago un masaje- intervino Kuu llevándose a su mujer de los hombros, dándole una mirada cómplice a su hijo, como si telepáticamente pudiera decirle que compartía el mimo miedo.

Mientras en la cocina Ren y Kyoko terminaban el almuerzo, el actor había mejorado mucho sus habilidades culinarias al lado de su novia, ya no solo sabía hacer un buen desayuno. Su estricta maestra era realmente buena además de que él era un aplicado alumno.

-Kyoko-sempai ¿Qué tal me ha quedado la ensalada?

-Porque me dices sempai y tú eres quien me ha enseñado.

-Yo he sido tu sempai en la actuación pero en la cocina eres la mejor maestra. Si alguien como yo pudo aprender creo que hasta mi madre en tus manos podría dejar de intoxicar a los comensales.

Ambos rieron ante el comentario.

Unos minutos después llamaron a sus padres a comer.

El almuerzo transcurrió de forma tranquila y muy amable, el ambiente era cálido y muy familiar. Los jóvenes contaron como se habían conocido de niños.

-Ahh con que esta era la niña por la que mi Kuon suspiro por años después de que visitamos Kioto.- murmuro Kuu maliciosamente.

-¿Pero mira la hora que es?- se sobre salto la modelo.- ¿Mañana es el estreno de Box –R, cierto hija?

-Si, al medio día habrá una entrevista para medios y en la noche hay una pequeña fiesta donde se emitirá el primer capítulo.

-¿Y ya tienes el vestuario para asistir a ambas reuniones?

-En la entrevista usare el vestuario del personaje, en la fiesta aún no. Tal vez alquile algún vestido mañana. No tengo mucho dinero ahora para eso. – dijo tristemente la chica.

-Kuon porque no le has comprado nada- reclamo su madre.

-Porque ella no me lo permite, dice que un asunto es que seamos novios y otro que yo me ocupe de sus gastos. No acepta mi ayuda. Contesto el joven con cara de víctima.

-Nada de escrúpulos señorita. Pagas tus estudios, te sostienes sola y no dejas que te ayuden. Mañana debes verte radiante. ¡Dejaras que tu nueva madre te haga la mujer más hermosa de la fiesta! –ordenó la mayor.

La joven solo asintió con su cabeza. Terminaron la comida de manera muy grata. Alabando las cualidades gastronómicas de la pequeña actriz, quien dio también crédito por los alimentos a su novio.

-Valla Kyoko tienes tanto talento que hasta enseñaste a Kuon a cocinar. Yo no pude- Decía Kuu con rostro de niño pequeño.

-Dejemos tanta charla, que se hace tarde. Kyoko alístate que nos vamos de compras.- ordeno la modelo.

-Pero Julie-san aun no ordeno la cocina.

-No salgas con esas excusas, la ordenamos cuando regresemos.

Kyoko iba a protestar pero la mirada firme de la mujer la obligo a mirar al piso.

-Mi hija tan responsable, alístate y no contraríes a Julie. Yo me quedo, ordeno la cocina y después descanso un poco.

-¿Papá no será que piensas comerte lo que ha quedado?- Preguntó mordazmente Kuon al conocer la glotona personalidad de su progenitor.

-No digas eso niño, más bien lleva tu madre y a tu novia a de compras. Por la comida no se preocupen yo preparare la cena.

Ren solo hizo un gesto de sorpresa, no sabía que más lo había impresionado sí que su padre lo llamara niño o que este se adelantara a que Julie en la tarde se vengara que no la dejaran cocinar al medio día. De alguna manera tendría que organizarse con su novia y su padre para evitar una intoxicación por alimentos.

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Horas más tarde un joven sentado en un cómodo mueble de uno de los salones Vip de Sakura´s fashion boutique, una de las más prestigiosas de la ciudad observaba como las asesoras del almacén corrían como hormigas preparándose para el invierno.

Llevaban de diferentes lugares de la tienda Zapatos, carteras y vestidos de todo estilo, color y tipo de telas.

Llevaban horas en el proceso mientras que una joven de cabello corto se sentía por ratos ahogada y en otros feliz al probarse tanta ropa.

Al llegar a la tienda Julie había hablado con la gerente del lugar, incluso para que no dudara de la compra había hecho un deposito adelantado por un posible valor a comprar, con la posibilidad que la compra fuera aún mayor.

La gerente accedió y así fue como Ren termino sentado en un cómodo mueble de un salón vip viendo a su madre mandar como loca pidiendo ropa con ciertas características, devolviendo muchas de las prendas por no cumplir con las expectativas y las aceptadas yacían dobladas a un costado suyo.

Comenzaron por ropa casual por a la rubia se le había metido en la cabeza consentir a su nenita aunque Kyoko se negara constantemente.

En la fila ya iban pantalones clásicos, jeans, faldas de diferentes estilos, blusas, camisas, vestidos veraniegos, buzos, diferente tipo de calzado, chaquetas, chalecos… en fin todo tipo de ropa que se puede imaginar.

Kyoko se sentía cansada, hasta mareada con el ejercicio pero agradecía tanta atención que venia del corazón de su suegra- madre.

Para Ren era difícil controlar sus expresiones cada que Kyoko salía con algo que se ceñía a su cuerpo acelerándole el corazón.

Julie era feliz al descubrir la belleza tanto física como personal de la chica. Como al ver las expresiones de su hijo, realmente se había enamorado. Además a él también lo había hecho medirse prenda y le había seleccionado ciertos regalitos.

Se divertía de lo lindo y decidió ir más allá. Paso a Kyoko un conjunto de pijama muy particular para que lo modelara.

Se trataba de un camisón de seda negro, corte redondeado que le caía a medio muslo. Escote corazón con un lazo de cinta rosada.

La joven se negaba a salir del vestidor. Sonrojada a mas no poder le pedía a su madre no modelar frente a su novio y las dependientas de la tienda.

-Querida, como modelo o actriz te tocara vestir este tipo de ropa delante de los demás.

-Pero Julie-san en esos casos sería un personaje y no Kyoko, yo no puedo.

Ren preocupado por la demora en el desfile, además de escuchar la discusión de las dos mujeres en ingles decidió ir a ver qué pasaba.

-¿Madre que sucede?-pregunto desde la puerta del vestuario.

-Sucede que esta terca hija no me hace caso y no quiere modelar lo que yo le he puesto.

-Como que Kyoko no te hace caso, si lleva toda la tarde cumpliéndote los caprichos- dijo el actor seriamente.

-Yo si quiero complacerla, pero es que con lo que tengo me da vergüenza.

-No la pre…- no alcanzó a terminar la frase cuando la mujer ya había abierto la puerta y empujado a la chica afuera del recinto.

Kyoko moría de vergüenza, Julie se sentía triunfadora de ver las reacciones de sus dos seres queridos.

Ren trago en seco, se sentía vivir un deja vu. Ese camisón se asemejaba tanto al que lucía la chica cuando ambos se confesaron además se veía tan seductora con ese sonrojo que tenía miedo a que su cuerpo reaccionara en ese momento.

-No…no la molestes más por favor. Escojan el vestido para la fiesta y vámonos que ya esta tarde. -Dijo el joven dándole la espalda a ambas mujeres. Algo que la chica agradeció calladamente.

A regañadientes la mayor tuvo que dejar los juegos y concentrarse en la compra del vestido por el cual habían salido.

Media hora después aún no habían elegido nada, así que Ren le dio un ultimátum a su madre.

Ella un poco enojada como a la niña que le quita un juguete entrego a las asesoras un gran número de prendas de todo tipo, zapatos, joyas y cuatro vestidos de fiesta para la chica. Ropa masculina y otro tanto de prendas en para ella misma.

Un tiempo después por fin llegaban al apartamento cargado de bolsas. Kuu les recibió con una rica cena. Rieron un rato por las ocurrencias de Julie, además el padre adoptivo de la actriz también le llamo la atención a su mujer por avergonzar a la chica.

El tiempo les paso volando.

-oh pero que tarde es. Me disculparan pero ya tengo que irme. Okami-san y Taisho-san se preocuparan por la hora. Que tengan linda noche.- se despidió la joven.

-Quédate querida. A esta hora es mejor que no estés en la calle. –Propuso Kuu-

-Yo la voy a llevar a su casa. –argumento Ren

-Pero si hemos pasado poco tiempo se puede quedar aquí. –dijo Julie apoyando a su esposo.

-Pero es que no quiero incomodarlos. –respondió la joven tímidamente.

Ren comprendió que sus padres no entendían la incomodidad de Kyoko ya que no había más habitaciones que la del actor y la que ocupaban ahora sus padres, ellos ya habían convivido mucho tiempo juntos. Pero los mayores no conocían el grado de su relación.

-No te preocupes amor, duerme en mi cuarto, yo duermo en el sofá.

La peli naranja discernió la mirada de su novio y el mensaje.

-¿Cuál es el problema de que duerman juntos?- preguntó Julie- ¿Acaso cuando interpretaron a los hermanos Hell no estaban en la misma habitación en el hotel?

-Pero en camas separadas- Respondieron los dos jóvenes a la vez ambos con un gran sonrojo.

-Qué cosas dices Julie, si Kyoko-chan es menor de edad. No pueden estar jugando a papá y mamá todavía. –Regaño el hombre a su mujer.

-pero si es normal, acaso tu y yo no hacíamos lo mismo de novios.

-Ni lo digas mujer, tú eras ya mayor de edad y estábamos prontos a casarnos.

-Ahora no te tires de santurrón, si lo hacíamos en todas partes. –recriminó la rubia.

El rostro de la joven hervía de la vergüenza ante tal conversación.

-Papá, mamá por favor no digan esas cosas en público. – sugirió Ren

-Pero si estamos en casa, además ustedes jovencitos ya deben saber del tema, tienen que cuidarse. ¿Kuon usas condón siempre?- Inquirió acercándose al joven la rubia.

-Ma…mamá…- no pudo terminar de hablar porque su padre lo arrastro del cuello de la camisa.

-Ven jovencito ni se te ocurra hacerla nada a mi niña, abre el ojo le has quitado la pureza a mi hija.

-Pe…pero si tu hijo soy yo. –El peli negro no entendía como salirse del curso tan incómodo de la situación.

Julie haló a su esposo- suelta a nuestro hijo, ya los dos están en edad de hacerlo, solo que se cuiden y apenas Kyoko tenga edad para casarse que se casen y nos llenen de nietos. Kuu deberíamos ir buscando una casa aquí apenas termines con los contratos que tienes en Usa y yo abriré una sede aquí de mi marca así estamos cerca de los chicos antes de que llegue la hora de la muerte.

-Pero que cosas dices mujer, todavía estamos jóvenes para morirnos. –Respondió el rubio.

-Ahh amor la vida es tan corta. Solo hay que disfrutarla y más ahora que recuperamos a nuestro hijo y tenemos una hija tan linda. Ven vamos a llevar las cosas de Kyoko a su habitación, mientras ellos arreglan la cocina.

Sin más la modelo cargo de bolsas a su esposo y lo empujo a la habitación del joven actor. Dejando pasmados a los dos jóvenes sin saber cómo reaccionar.

NOTAS DE AUTORA: Hola de nuevo, uff este capítulo me costó un montón porque si es cierto estamos en vacaciones en mi pueblo, junto con eso mis ratos de descanso son menores tengo una pequeña antena parabólica revoleteando y chismoseando que hace su madre. Además de un marido chismoso lo cual me bloquea un poco. Espero poder avanzar un poco más en lo que resta en las vacaciones aunque no prometo nada, ya que todos andan de descanso menos yo (problemas # 2 de las mujeres adultas).

Hablando un poco de la historia Julie y Kuu están acabando con la poca cordura que le quedaba a mi imaginación, jajaja me he basado un poco en ciertos padres de chicos de la edad de nuestros protas para hacer sus personalidades. Espero les guste un poco los disparates que con amor escribí.

Muchas gracias a todas las que han dejado comentarios, disculpen no contestarles. Entre el trabajo, la familia, la página en face (yo adoro leer fics*-*) los escritos, mis mascotas y mil problemas que se me presentan a veces no recuerdo si ya les he contestado o no y en otras ocasiones recuerdo cuando ya estoy más dormida que despierta, ni modo de levantarme a esa hora porque me reta mi marido. No dejen de comentar que aunque no conteste de una, me hacen feliz y ayudan a mi musa a inspirarme para escribir muchas locuras.

Ahora sí, sin más cháchara linda noche.