Descargo de responsabilidad: Harry Potter y casi todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.
Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en francés Il fallait bien ça
Autora: labulle
Nota: Este capítulo lo subo un poco antes de lo previsto por expreso pedido de xonyaa11.
Hacía falta todo eso
Capítulo 26 – En St. Mungo
–Molly, tenés que volver a casa. Llevás acá más de diez horas.
La señora Weasley se volvió con cara preocupada hacia su marido. – Ya sé, Arthur, pero si él…
–No va a estar solo. Quedate tranquila. Ron y Hermione acaban de llegar, con Remus.
Molly no quería irse. Miró a Arthur con cara implorante, pero su marido se mostró inflexible. La tomó del brazo y la condujo fuera de la habitación. Hermione, Ron y Remus esperaban a la puerta y le preguntaron cómo seguía. Según los sanadores, desmejoraba. Ya habían pasado tres semanas desde que Dumbledore lo había salvado de Tom, pero todo indicaba que había llegado demasiado tarde. Harry había estado desde entonces sumido en un coma profundo y ninguno de los tratamientos que habían intentado parecía haber dado resultado. Por el contrario, su salud parecía estar declinando. Según los sanadores quizá lo hubiera soportado mejor si no hubiera estado tan desnutrido cuando se había producido el ataque.
Ron y Hermione se habían sentido muy mal cuando se enteraron del informe, ellos habían notado que Harry estaba comiendo muy mal, pero nunca se habían imaginado que pudiera haberlo estado afectando tanto físicamente.
–Ustedes pasen, yo tengo que hablar un minuto con Arthur. –dijo Remus.
Asintieron y entraron. A pesar de la luz tenue, el rostro de Harry contrastaba de manera macabra en el blanco de la cama. Venían casi a diario a verlo pero Hermione se desarmaba todas las veces, se acurrucó en los brazos de Ron buscando refugio. Ron la acompañó a sentarse al lado de la cama. Ella tomó la mano de Harry en las suyas. Estaba como siempre, fría, húmeda y flácida como si la vida ya la hubiera abandonado, las lágrimas humedecían los ojos de Hermione.
Todos en Hogwarts sabían lo que había pasado y eran muchos los que ya anticipaban la muerte de El Que Sobrevivió. Ellos siempre replicaban con irritación que Harry se recuperaría, pero a medida que pasaban los días sus esperanzas mermaban.
El rostro de Harry estaba muy pálido, grandes y oscuras ojeras le ocupaban casi la mitad de la cara, los labios estaban agrietados. Ella le acarició una mejilla y trató de acomodarle los cabellos que seguían como siempre erizados e indómitos. Soltó una risita, Ron la abrazó. –Te das cuenta un poco, ¡está al borde de la muerte pero el pelo sigue tan rebelde como siempre! –se empezó a reír más fuerte, una risa que era fruto de la desesperación y que terminó transformándose en sollozos. Ron apretó el abrazo, el llanto de Hermione le hacía patente la realidad, Harry se iba a morir… las lágrimas también se le escapaban a él, no podía imaginar una vida sin Harry, ni un mundo sin el que debía salvarlo…
El momento depresivo pasó, Hermione se recompuso y se secó las lágrimas. –Bueno Ron, tenemos que aprovechar el tiempo, hay un deber de Pociones que tenemos que completar. – era la forma que tenía ella de desdramatizar la situación.
–¡Hermione! ¡Vinimos a ver a Harry, no a hacer deberes! –pero Hermione no iba a aceptar quejas, y sin decir más le pasó un libro que, según Ron, debía de pesar una tonelada.
oOo
Hermione seguía con sus deberes. Ron, por su parte, se había decidido por la conversación con el yaciente, que además estaba en coma profundo. Le estaba contando a Harry el desarrollo del partido entre Gryffindor y Slytherin hasta el mínimo detalle.
–…pero ahora viene lo mejor, hubo un accidente…
–¡Ron! No me parece que eso tenga nada de gracioso.
Ron se volvió y observó el pergamino en el que ella estaba escribiendo. –Hermione, me parece que hay un error en esas runas que escribiste…
–¡Y qué podrás saber vos si nunca estudiaste runas…!
–Pero hasta yo sé que "Historia" no se escribe así…
Hermione se empezó a preocupar, ¡y no tenía un diccionario! Se apresuró a sacar y revisar algunos deberes anteriores para ver si podía constatar en alguno de ellos la ortografía correcta.
Ron sonrió para sus adentros, eso la iba a mantener ocupada un rato para que pudiera seguir tranquilo y sin interrupciones con su relato.
–Te decía entonces, Harry, lo mejor fue la caída de Malfoy. Y eso que era su oportunidad para hacerse con la snitch, porque vos no jugabas. ¡Lo hubieras visto! ¡Fue espectacular! Y lo más llamativo es que no se sabe bien cómo fue que pudo pasar. Se distrajo, probablemente, y… ¡paf! ¡Le pegó la bludger y se cayó de la escoba! No cayó desde muy alto, estuvo un día en el ala del hospital y se recuperó. Pero queda como una anécdota para recordar.
–No veo que sea algo bueno para recordar, –intervino Hermione que ya había podido resolver su duda ortográfica– Para mí es un asunto serio, se lo ve muy mal últimamente, el otro día en la reunión de prefectos estaba callado y muy retraído… parecía enfermo.
–No debe de ser nada, Hermione. Debe de ser que no le regalaron lo que había pedido para Navidad. Tampoco hay que escandalizar tanto porque un día parece no tener buen aspecto.
–Quizá si nos hubiéramos preocupado un poco más por Harry cuando lo veíamos mal, no estaría como está ahora.
Ron se sonrojó de vergüenza y Hermione volvió a deprimirse.
–Eh… voy a buscar algo para tomar… ¿querés que te traiga algo?
–Bueno… cualquier cosa que traigas me va a venir bien.
oOo
Oía voces… pero todo sonaba muy confuso. Un chico y una chica… más que eso no hubiera sabido decir. No llegaba a entender de qué hablaban. Algunas palabras le despertaban más la atención que otras, pero le resultaba difícil mantener la concentración. Se sentía como suspendido en una bruma densa. Le hubiera gustado moverse pero los músculos no le respondían. Sentía mucha sed pero tampoco sabía cómo hacer para remediarlo. En ese momento Harry no se acordaba de su vida ni de quién era, no sabía dónde estaba ni cómo era que había llegado allí, ni por qué se encontraba en esa situación.
Desde hacía mucho tiempo, una eternidad quizá, pasaba de un estado a otro, a veces en silenciosas y oscuras profundidades, a veces emergiendo a la superficie… oía ruidos… y luego volvía a abismarse. A veces tenía sensaciones de inquietud… y a veces de regocijo. Ocasionalmente lo invadía el terror, sentía la urgencia de despertarse, de volver a vivir. pero no lo lograba; en otros momentos se deleitaba en una sensación de serenidad, de gran comodidad encerrado en su capullo, ajeno a todo lo que lo rodeaba y sin ninguna preocupación.
Pero en ese instante le resultaba difícil no prestarle atención a su entorno, algo le decía que las personas que estaban a su alrededor eran muy importantes para él. No podía volver a alejarse, extrañaba… y el distanciamiento se tornaba doloroso.
–Hermione, ¡sólo quedaban de chocolate a la menta!
El nombre le trajo claras imágenes, una chica sonriente de cabellos castaños despeinados y con muchos libros entre los brazos. Y las imágenes se fueron multiplicando y empezaron a volver una detrás de la otra. Un grito y un relámpago verde, su madre… Voldemort… Hagrid… un mundo de magia… Ron… Draco…
Abrió los ojos… había demasiada luz… veía todo turbio… necesitaba anteojos… un par de figuras… Hermione… Ron… quería tender las manos hacia ellos pero su cerebro parecía haberse olvidado de cómo coordinar los movimientos.
La silueta de Ron se inclinó hacia Hermione y la besó en la boca.
–¿Desde cuándo se besan ustedes? –la voz le había salido muy cascada, parecía que hubiera hablado otra persona.
–¡Harry! –gritaron los dos al unísono con gran alegría. Remus, que estaba en el pasillo, entró corriendo. Los ojos se le humedecieron de inmediato al ver de nuevo esos ojos verdes… abiertos.
Hermione se tiró sobre él y lo abrazó con fuerza. –¡Harry! ¿Cómo te sentís?
–No tan mal. –alcanzó a articular, moviendo los labios para dibujar lo que quiso ser una sonrisa pero terminó saliendo como una mueca.
–Voy a buscar a un sanador. –dijo Ron y salió corriendo.
–Tengo mucha sed…
Hermione se apresuró a llenar un vaso con la jarra que estaba sobre la mesa de luz. Lo ayudó a beber.
–Harry, ¿te acordás de lo que pasó?
Miró a Remus y asintió. Una vez más habían querido matarlo y habían fracasado. El ataque había venido de una persona en la que confiaba. ¿Habría alguien más de entre los que le estaban próximos que fuera también un espía de Voldemort y que tuviera deseos de matarlo?
–Buen día, señor Potter. Qué alegría me da que ya esté despierto. – una sanadora de unos cuarenta años había entrado a la habitación– Voy a tener que pedirles que se retiren por un momento, para que pueda revisarlo.
Todos obedecieron y salieron.
oOo
Llevaba ya tres días privado de sus amigos. La sanadora había prohibido las visitas hasta tanto quedaran definitivamente descartadas las posibilidades de recaía. La decisión lo había fastidiado bastante pero había tenido mucho tiempo para reflexionar, en particular sobre las cosas que le había confesado Tom. Tenía que averiguar todos los detalles ocultos de la historia, tenía la cruel impresión de que Dumbledore lo había estado engañando, las verdades ocultas tenían que aflorar.
oOo
–Tiene un visitante, señor Potter, ¿se siente en buena condición para recibirlo?
Harry asintió con entusiasmo, tenía muchas ganas de ver a alguien conocido. La enfermera hizo pasar a la visita y se retiró.
–Profesor.
–¡Harry, muchacho! Estoy tan contento de que ya estés despierto. Nos diste un buen susto… Me hubiera gustado venir antes a verte pero los sanadores se mostraron inflexibles. No sólo madame Pomfrey se muestra tan celosa de sus pacientes, los de aquí le pueden hacer una buena competencia. –Dumbledore hablaba muy desenfadado pero Harry estaba decidido a no dejarse engatusar fácilmente. Y el director pareció advertirlo puesto que su expresión cambió casi de inmediato y se puso más seria.
–Presumo que tendrás muchas preguntas… ¿puedo sentarme? –Harry asintió y el director tomó asiento sobre la cama. –Y bien… adelante, te escucho.
Harry no estaba seguro de por dónde sería conveniente empezar. –¿Fue Ud. el que llegó para salvarme?
–Así es, Harry. Kingsley y yo llegamos a tiempo, por suerte.
–¿Y cómo supieron donde encontrarme?
Dumbledore demoró unos segundos para contestar, parecía estar eligiendo las palabras más apropiadas. –Lo supe porque me lo informaron, Harry. Lamentablemente con más demora de lo conveniente.
–¿Quién fue el que se lo informó… y por qué?
–La persona asignada para vigilar a Tom… por desgracia yo estaba en ese momento reunido con el ministro y eso originó un retraso, la información no me llegó de inmediato.
–Y Ud…. ¿por qué lo tenía vigilado? ¿Y desde hace cuánto tiempo?
–Es preciso que entiendas, Harry, que todas las decisiones que tomé fueron por tu propio bien, –el director se mostraba renuente a contestar de forma directa, era consciente de que a Harry no le iba a gustar en absoluto lo que iba a decirle– pedí que se lo vigilara desde el ataque, el día de tu cumpleaños.
Harry levantó las cejas, muy sorprendido. –Pero…
–Te ruego me permitas continuar…
Harry accedió y se calló por el momento, pero las preguntas ya empezaban a multiplicársele en la cabeza.
–Recordarás que se había hecho mención a la posibilidad de que tuviéramos un espía dentro del grupo que había ido a buscarte para escoltarte. Pero a pesar de las minuciosas investigaciones que hicimos nos fue imposible determinar con precisión de quién se trataba. Pero logramos estrechar mucho el número de sospechosos… a tres. Davis, Tom y…
–¡Stan! –exclamó Harry atónito.
–En efecto…
–¡Me está Ud diciendo que le confió mi vida a tres personas sospechosas, una de las cuáles estaba al servicio de Voldemort?... ¿Y que hizo eso a sabiendas! –el tono de Harry había ido creciendo en intensidad, acompañando a su asombro y a su cólera. ¡No había tenido ningún reparo en usarlo de carnada! ¡Lo había arrojado en medio de una jauría de bestias feroces!
–Ya sé que esto te puede parecer…
–¡No, Ud. no sabe nada de nada! ¡Ud. me puso en manos de un asesino! ¡Por su culpa estuvieron en dos oportunidades a punto de matarme! ¡Y Stan está muerto…! ¡Había descubierto todo y fue por eso que Tom lo mató! –Harry volaba de furia. El hombre en el que más confiaba lo había engañado, lo había puesto en serio peligro… ¡intencionalmente! –¡Así que si él hubiera logrado matarme Ud. podría haberse sentido muy orgulloso de los resultados porque de esa forma hubiera puesto en evidencia al espía!
–Entiendo tu cólera… está justificada. Y deploro profundamente el hecho de que las cosas tomaran un curso tan alejado de la forma en que habían sido planeadas.
Dumbledore parecía muy abatido. Harry no obstante, no tenía ningún deseo de calmarse. Urdían planes maquiavélicos poniendo en peligro la vida de las personas, sin mayores problemas de conciencia aparentemente… ¡y encima eran ineficientes para llevarlos a cabo! Se obligó a mantener un silencio obstinado… si abría la boca terminaría insultándolo a él y varias generaciones de sus antepasados.
–Soy consciente de que me guardás un gran rencor, Harry, pero… ¿me harías el favor de contestar a algunas preguntas? Veamos… ¿Cómo…?
–¿Y sobre la defensa? –interrumpió Harry– ¿Por qué no me informó sobre la defensa?
–No creí que fuera necesario…
–¡Justamente ése es el problema! ¡Ya estoy harto de sean siempre otros los que determinen qué es necesario y qué no lo es… y que decidan mantenerme en la ignorancia de los hechos!
–Lo lamento, Harry, tengo tendencia a protegerte de todo…
¡Protegerlo!¡El descaro…! Harry iba a lanzarle una andanada de improperios pero en ese momento entró una enfermera muy sonriente. –Tiene más visitas, señor Potter.
Hermione y Ron entraron, Harry se alegró mucho de verlos. Pero lamentablemente la serenidad no le había vuelto todavía a la expresión. Se dieron cuenta enseguida de que algo estaba mal.
–Bueno, chicos, es mejor que los deje solos, seguramente tendrán muchas cosas que contarse. –dijo el director poniéndose de pie. El tono jovial no logró, sin embargo, sonar muy convincente. Apenas hubo salido se precipitaron sobre Harry para que les contara lo que había pasado. Harry les hizo un resumen de la conversación, quedaron boquiabiertos.
–¡No puedo creer que pudieran llegar a tanto! –exclamó Ron– ¡Y lo de Tom también… todavía no puedo creerlo!
–Sí, ya sé. Yo igual. –replicó Harry con amargura.
Hermione no estaba demasiado sorprendida por lo del auror, a ella siempre le había despertado cierta suspicacia… ¡pero la temeridad irracional de haber puesto a Harry en peligro! Eso la había escandalizado.
–Bueno, hay que tratar de ver el lado positivo. –dijo Ron.
–¿Ah si? ¿Y cuál sería?
–A partir de ahora vas a poder desplazarte con libertad. –ciertamente no era una ventaja menor, Harry sonrió contento.
–¿Ya te dijeron cuándo te van a dar el alta, Harry?
–No, Hermione. Pero no creo que me tengan internado mucho más, la sanadora me dijo que me estoy recuperando bien y aceleradamente.
Siguieron charlando animadamente durante buena parte de la tarde, había muchas novedades que contar y comentar, duró hasta que la sanadora vino a echar a los visitantes, adujo que ya era tarde y que el paciente necesitaba descansar.
Harry quedó solo y volvió a repasar todo lo ocurrido durante la tarde. La vuelta a la escuela lo inquietaba un poco, pensaba en cómo lo recibirían los alumnos y los profesores… pero sobretodo pensaba en Draco…
oOo
