Aquella noche, en la soledad de nuestra habitación, Derek me abraza. Las piernas aún me tiemblan y no puedo dejar de pensar en lo ocurrido. Imágenes morbosas pasean por mi mente y noto de nuevo mi vagina estremecerse. De pronto siento su boca en mi frente y cómo me reparte pequeños besos que me saben de maravilla. Derek es dulce y posesivo, y eso me gusta. Me encanta en él. No hemos hablado de lo ocurrido. No es necesario. Nuestros ojos hablan por sí solos y no hacen falta ni preguntas ni explicaciones. Todo ha sido consentido y disfrutado. Agotada, finalmente, me duermo entre sus brazos.
A la mañana siguiente, cuando me despierto, vuelvo a estar sola en la habitación. Rápidamente, las imágenes de lo ocurrido la noche anterior regresan a mi mente y me pongo colorada. Pero también me excito.
El mundo de Derek me está abduciendo y siento que cada vez me gusta más. De pronto, la puerta se abre. Es él con una bandeja de desayuno.
Buenos días, pequeña -
Ese saludo, tan "normal", me hace sonreír y me siento en la cama. Derek llega hasta mi lado, suelta la bandeja y, tras darme un dulce beso en los labios, se sienta a mi lado.
He traído zumo de naranja, algo de embutido, tostadas, plumcake y dos cafés con leche, ¿te parece buen desayuno? -
Encantada con aquello, sonrío y lo miro.
El mejor – digo con una gran sonrisa.
Durante unos diez minutos desayunamos entre risas y, cuando acabamos con todo lo que había en la bandeja, la pone en el suelo y se sienta de nuevo junto a mí. Está guapísimo con esa camiseta blanca y las bermudas de camuflaje. Vestido así parece un jovenzuelo de mi pandilla, no el dueño de uno de los mejores hospitales.
Vamos a ver, pequeña, ¿cómo estás? —pregunta mientras me acaricia el óvalo de la cara.
Bien, ¿por qué? —Al ver su ceja levantada respondo—. Bien… Si me preguntas por lo que ocurrió ayer, tranquilo, estoy bien, lo disfruté y, sobre todo, tú no me obligaste, lo hice yo porque me apetecía.
Derek asiente. Por su gesto parecía necesitar escuchar aquello y veo que sonríe.
Me encantó la experiencia contigo. Fue maravillosa -
Para mí fue extraña. Diferente. Pero también morbosa… muy morbosa. Y ya vi cómo disfrutabas cuando Andrés y Frida me tocaban -
Mmmm… me excita ver tu cara de perversión, pequeña. Abres la boca de tal manera y te arqueas tan deliciosamente… Me vuelve loco verte así -
Ambos reímos.
En referencia a la fiesta de esta noche. Si tú no quieres, no… -
Sí, quiero. Quiero ir -
¿Segura? -
Sí. Totalmente -
Mi decisión parece sorprenderlo.
¿Tú no quieres ir? -
No… no es eso… pero… -
¿Acaso hay alguna mujer por la que me tenga que preocupar? -
Derek suelta una risotada y aclara.
Absolutamente por ninguna. Con ellas simplemente he jugado y… -
¿Has jugado mucho con ellas? -
Sí -
Eso me incomoda. Cualquiera de ellas me sacará ventaja.
Pero ¿mucho… mucho? -
Mucho… mucho. A algunas las conozco desde hace más de diez años, pequeña. Pero no tienes de qué preocuparte. En cambio, yo sí que me tengo que preocupar. Tú serás nueva y estoy convencido de que muchos hombres te observarán deseosos de ser ellos los elegidos -
¿Tú crees? -
Derek responde que sí con su cabeza y siento que se le oscurecen los ojos. De pronto, lo siento algo escamado y eso me alerta. ¿Estará celoso?
Sí, lo creo. Pero no olvides, cariño, que… -
… que sólo lo haremos con quien yo quiera, ¿me equivoco? -
No. —Sonríe, mientras me aparta un mechón de pelo de la cara.
Doy un trago a mi café.
¿Me vas a ofrecer a otro hombre? -
Mi pregunta vuelve a pillarlo por sorpresa. Como siempre, lo piensa… lo piensa y, al final, responde con otra pregunta:
¿Te gustaría? -
Sí… me excita sentir que eres mi dueño. Anoche me excitó -
Se carcajea y, tras darme un beso en los labios, murmura
Dra. Grey, ¿habla de dueño? ¿Le gusta el sado? -
No me gusta —aclaro—. Pero me excita sentir tu posesión -
Derek asiente. Clava sus preciosos ojos en mí y murmura.
No olvidaré eso… pero como te dije anoche solo jugaremos con los demás… pero solo yo te follare -
Asiento como siempre. Está claro que él sólo hará lo que yo quiera y, deseosa de que todo sea como siempre, me tumbo en la cama y tras hacerle una seña con el dedo para que se tumbe sobre mí le susurro.
Tú eres el experto. Estoy en tus manos -
Derek sonríe y me besa.
Cariño… cada día me sorprendes más -
Pongo los ojos en blanco y pestañeo.
Me gustas mucho cuando me llamas cariño. ¿Todavía no te has dado cuenta del influjo que provocas en mí cuando me dices palabras cariñosas? -
Estás comenzando a asustarme -
Eso me hace reír.
¿Que yo te asusto? -
Derek asiente. Pone entonces sus manos en mi cintura y me hace cosquillas.
Sí…, Dra. Grey. Comienzo a temer tus juegos. Creo que vas a ser peligrosa -
Tras la comida, Frida y Andrés se retiran a descansar. Derek me propone lo mismo, pero me apetece leer en la sombrita. Derek me acompaña y, tirados en las cómodas hamacas de la piscina y bajo una maravillosa sombra, compartimos música en mi iPod y leemos.
Pero yo apenas leo. Mi mente no para de dar vueltas a todo lo que va a pasar, mientras disfruto de estar junto a Derek. Verlo a mi lado, tranquilo y relajado mientras lee artículos de neurocirugía me parece algo sublime, maravilloso. De pronto en mi iPod comienza a sonar una canción y oigo que Derek la tararea. Eso me deja sin habla.
Sé que faltaron razones, sé que sobraron motivos
Contigo porque me matas, y ahora sin ti ya no vivo
Tú dices blanco, yo digo negro
Tú dices voy, yo digo vengo
Miro la vida en colores y tú en blanco y negro.
Dicen que el amor es suficiente, pero no tengo el valor de hacerle frente
Tú eres quien me hace llorar, pero sólo tú me puedes consolar.
Te regalo mi amor, te regalo mi vida
A pesar del dolor eres tú quien me inspira.
No somos perfectos somos polos opuestos,
Te amo con fuerza te odio a momentos.
Está tarareando una canción en español y nada más que blanco y negro de Malu ¡Y se la sabe entera!
Asombrada, no me muevo, mientras hago como si leyera mi libro. Escuchar a Derek cantar aquella canción que siempre me recuerda a él me pone la carne de gallina. Cuando la termina, me doy cuenta de que me mira.
Aún recuerdo el día que te escuché cantarla, no sabía que sabias español -
Sí… muy simpático tú. La primera vez que me escuchaste cantar me dijiste que cantaba fatal, ¿lo recuerdas? —Derek sonríe y yo añado— Viví en España unos meses… Oye… ¿cómo te sabes esta canción? No sabía que tú también sabias español.
La busqué -
¿Y por qué la buscaste? -
Porque escuchar esta canción me recuerda a ti -
Aquella revelación me deja sin palabras. Derek continúa leyendo y yo lo imito. Estoy emocionada porque, sin utilizar palabras cariñosas, sé que me ha dicho: Te quiero.
A las ocho de la tarde, Frida y yo decidimos arreglarnos. Ellos también. Nos vestimos por separado para sorprendernos y eso me gusta. Quiero sorprender a Derek. Frida se ofrece a maquillarme, algo que yo no hago muy a menudo, así que la dejo. Ella es esteticista. Me aplica una base oscura en los párpados y mil potingues más en el rostro. Y cuando me miro en el espejo mi cara de sorpresa es increíble. ¿Esa tía con esos ojazos soy yo?
Frida se ríe y me anima a que nos continuemos vistiendo. En eso estábamos cuando suena mi móvil… lo veo y es Richard.
Hola Richard – lo saludo alegremente mientras todavía no puedo creer que la del espejo soy yo
Meredith… - dice aliviado, eso hace que se prendan mis alarmas.
¿Es mama? – pregunto con el corazón latiendo a mail.
Richard no lo niega. Pero se aclara la garganta.
Es Cristina – eso me dejo helada…Cristina su bebe… dios.
¿Qué paso Richard? – digo mientras me alejo y voy a mi habitación ante la atónita mirada de Frida
Tuvo un aborto y la operaron de emergencia –
Me lleve la mano a la boca – dime que está bien… por favor –
Ahora está en recuperación, la operación salió bien –
La línea se queda en silencio y sé que hay algo más… mi corazón late a mil, mis manos están sudorosas… puedo sentir el sufrimiento de Richard a través de la línea… y lo entiendo
¿Richard es mi madre cierto? –
Se aclara la garganta como si estuviera a punto de llorar – si –
Caigo en el suelo con el teléfono pegado a mi oído… mi madre… la única persona que me queda
Mer tenemos que hablar… no es tan grave pero – se queda en silencio
Estaré allá lo antes posible –
Cuelgo la llamada y echo toda mi ropa en la maleta… mis manos tiemblan y las lágrimas se forman en mi ojos, estaba tan absorta en mi maleta que no sentí a Derek.
Mer cariño ¿Qué pasa? – pregunta mientras me toma de la cintura.
Me alejo de su agarre, siento que por estar aquí me he perdido todo… Cristina me necesitaba, mi madre y Richard me necesitan…. Tengo que salir de acá lo antes posible.
¿Mer? – pregunta frunciendo el ceño.
Me tengo que ir… es Cristina –
Le digo mientras termino mi maleta y la tomo para salir, pero Derek me detiene.
Demonios Meredith… puedes siquiera parar un minuto para hablar conmigo – dice exasperado mientras se pasa las manos por el pelo
Cristina tuvo un aborto – Derek abre mucho los ojos – y si te preguntas si sabía… si lo sabía ella me había pedido que la acompañara a hacerse un aborto pero nos peleamos y ella… ella – no pude aguantar más y mis lágrimas comenzaron a caer.
Derek se acercó a abrazarme, yo me agarre a su camisa mientras lloraba en su pecho, las lágrimas disminuyeron.
No es tu culpa Mer… estas cosas pasan – dijo mientras me limpiaba las lagrimas
No estoy tan segura de eso – le digo mientras me alejo y comienzo a cambiarme
Mer… - Derek me mira en silencio mientras me cambio
Voy al hospital… ¿te quedas o vas conmigo? –
Derek frunce el ceño
Por supuesto que voy contigo – dice algo molesto
Vamos – le digo mientras tomo mi maleta
Él toma mi maleta y me da la mano, me la besa suavemente.
Todo saldrá bien – dice mientras bajamos
Nos despedimos de Frida y Andrés con la promesa de volver cuando tuviéramos unos días libres, el viaje al centro se Seattle fue en silencio, apoye mi cabeza en la ventana…. Solo pensaba en Cristina y mi madre, que pasara con ella, ¿abra tenido un accidente? No creo si no Richard me lo hubiera dicho… ¿le habrán encontrado alguna enfermedad? Mi estómago se apretó ante ese pensamiento.
Sumida en esos pensamientos me quede dormida.
Mer… pequeña… hemos llegado – escuche la voz de Derek lejana.
Mmmm – me estire como un gato
Oye gatita… vamos – abrí los ojos y lo vi frente a mí con una sonrisa sensual en sus labios.
¿Llegamos? –
Derek rodo los ojos – es lo que te he estado diciendo –
No te hagas el listillo – le digo bromeando
Derek me ayuda a bajarme del auto y me recuerdo porque estoy aquí, apuro el paso y siento como Derek toma de mi mano y me da un apretón, lo miro y le sonrió el me cierra un ojo.
No sé si ir a la habitación de Cristina o a la oficina de Richard, me decido por la primera.
Pregunto dónde se encuentra y una enfermera mientras me mira a mí y a Derek de forma perpleja me informa el número de su habitación.
Llegamos afuera y Derek me besa.
Es mejor que entre sola… yo estaré en mi oficina… llámame cualquier cosa – dice
Gracias bebe – le digo con una sonrisa y él me sonríe de vuelta.
Entro a la habitación y veo como cristina está mirando por la ventana, me acerco hasta ella y se que me ha sentido pero no se mueve.
Lo siento – le digo mientras las lágrimas se forman en mis ojos pero me las aguanto… a cristina no le gustan las lloronas.
Ella se gira a mirarme y frunce el ceño.
¿Por qué? – pregunta
Debería haber estado aquí… yo soy tu persona –
Dios Mer… - rueda los ojos – no todo el mundo gira en torno a ti – dice exasperada.
Yo… yo… - no sé qué decir.
Cristina ríe por mi cara de sorpresa y eso hace que me relaje.
Conversamos relajadamente por horas… hasta que una enfermera entra y le da algo para hacerla dormir, me despido de ella con la promesa de mantener a su madre lejos cuando llegue.
Eran casi las dos de la madrugada y se preguntó si Derek seguía hay – rodo los ojos – por supuesto que estaba en su oficina todavía.
Decidió pasar por la oficina de Richard con la esperanza de que siga ahí.
Golpeo la puerta ya que la secretaria ya no estaba, pero nadie contesto.
Decidió entrar por si acaso y lo que vio la dejo helada.
Richard estaba con ambas manos afirmándose la cabeza mientras su cuerpo se movía sollozando.
Se acercó rápidamente hacia el
Richard ¿estás bien? –
Richard levanto la vista y sus ojos… dios mío… su mirada era desolada.
¿Richard? – el miedo la golpeo - ¿Qué tiene mi madre?
Una mirada de dolor cruzo por la cara de Richard.
Alzheimer –
Y esa sola palabra hizo que su corazón callera al suelo y su vida que hasta hora iba mejorando… se oscureciera como nunca antes…
Lo siento por no subir capitulos tan seguidos... estoy un poco atareada con la Universidad...
este capitulo es cortito... pero es lo que queria se vienen nuevos dramas para la parejita...
saludos
Gracias por leerme ;D
