—Pues... no lo sé, ¿qué harías tú si fuera al revés?

—Eh? —vacila sin entender eso. (Perdonadle por hablar tanto de eso, está...)

Yes, si él fuera el que no tiene memoria...

—Pues le contaría un par de cosas y por supuesto aprovecharía para huir de él, claro.

—Pero él está... contigo, es decir se supone que tú te acordarías de él y yo creo que tú si querrías estar con él.

—No, no lo creo, ¿cómo iba a querer estar yo con ese idiota?

—Entonces quizás deberías decirle la verdad, que no quieres estar con él —indica Suiza inocente

—¡Ja!, ya se lo dije ayer.

—¿Y?

—Pues por lo visto hoy no lo entendió, ya te lo he contado.

Suiza carraspea.

—Pero ya lo entenderá cuando se lo diga de nuevo.

—Espero que... bueno, que lo entienda y no sea persistente ni nada —vacila. Inglaterra le mira nervioso porque no sabe si quiere que no sea persistente.

—¿T-tú crees? —ya no tan seguro.

—Supongo que en —carraspea—, alguna medida sería agradable deshacerte de él para siempre, especialmente ahora que tú no le echarías de menos ni nada

—Pues... yes —carraspea.

—Es decir, si yo pudiera... —se sonroja y come uno de los trozos finales de sus hotcakes, lo mastica lentamente—, finalmente deshacerme de... —carraspea—, no que realmente... me interese o le haya echado de menos cuando no ha estado ni que le aprecie ni nada —traga el bocado valorándolo realmente.

—Creo que esa es la diferencia entre tú y yo. Yo no le echaría de menos ni le aprecio ni nada.

Suiza frunce el ceño y le fulmina.

—Yo no he echado jamás de menos a Österreich, ni le aprecio ni nada, ojalá desapareciera de mi vida —suelta bastante pasional.

Inglaterra sonríe de lado pensando que nadie se cree eso y que es un poco triste que tenga que decir mentiras así pero es divertido verlo, pobrecito.

What? —pregunta fastidiado con la sonrisa de lado, frunciendo el ceño.

Nothing, nothing —niega con la cabeza porque no es su estilo romper las ilusiones y Suiza le cae bien. El helvético se cruza de brazos nada conforme con esta respuesta, pensando en Prusia o alguien así.

—Bueno, no tengo nada más que decir de Österreich.

Well, ¿hay algo más sobre mí que creas que debo saber?

El suizo niega con la cabeza pensando algo en la línea de "sueles ser más respetuoso conmigo", apretando los brazos.

—Oh... vaya. Well, thank you por todo esto.

—¿Y cuándo dicen los médicos que recuperarás la memoria?

—Pues dicen que lentamente, que no puede saberse —suspira—. Voy a estar aquí unos días hasta que me dejen ir a casa, espero que allí pueda recordar algunas cosas más.

—Espero que así sea. Si necesitas algo más de mi parte, no dudes en pedirlo.

Thank you, me relaja saber que hay alguien en quien puedo confiar.

Suiza se calma un poco con esto, porque finalmente tiene aprecio por Inglaterra aunque ahora haga cosas que no le gustan del todo. Sonríe un poquito y en mitad de la calma suena su teléfono con un mensaje.

Suiza levanta las cejas, saca el teléfono, frunce el ceño al ver de quien es el mensaje pero lo lee atentamente. Mira a Inglaterra de reojo y lo guarda. Carraspea un poco y se sonroja.

—¿Tienes que irte o algo? —no que él tenga ganas de volver a casa.

—Ehh... j-ja... tengo que pasar por Österreich, en... bueno, tengo que volver tarde o temprano. ¿Te dejo en casa de Canada?

—Si no queda más remedio —esa sonrisita molesta.

El helvético respira, porque el mensaje era de Francia pidiéndole que por favor le llevara a casa de Canadá.

—Bien, entonces vámonos.

Inglaterra se levanta sacando la cartera.

—Voy a pagar.

Suiza asiente.

—Bien, danke —saca las llaves del coche.

Cuando vuelve, Inglaterra le sonríe. Suiza sonríe también.

—Voy a contarle a Österreich como estas... Quizás decida cambiar su forma de ser al ver lo que podría pasar si me accidento —se levanta. Inglaterra levanta las cejas.

—Espero que no te pase, no es tan divertido.

—¿No? Parece muy interesante la perspectiva de olvidarle...

Why?

—Finalmente... Esa es la parte difícil. Olvidar.

—No es tan... divertido —repite.

Why? —abre las puertas del coche

—Pues... es muy inseguro porque tengo que confiar en que... nadie me va a mentir y entonces te mienten y...

—Entiendo —asiente subiéndose al coche y pensando.

Inglaterra le mira de reojo.

—Quizás deberías repensar tus opciones.

—¿Mis opciones?

—Yes. Con France.

—Mis opciones están claras —suelta de nuevo confiado.

—Quizás deberías replanteártelas —susurra.

Why? —le mira de reojo. Suiza se encoge de hombros.

—Ten cuidado con esto, uno a veces hace cosas estúpidas —se echa en reversa en el estacionamiento.

—¿Por qué lo dices? —le mira de reojo pensando que quizás Suiza se arrepiente de haber dejado a Francia.

—Pues... A veces uno hace cosas por suponer que es lo mejor y al final... Toma años...

—Entiendo... como te he dicho antes, si quieres volver con France, ahí tienes tu camino libre —responde en un tono bastante de amenaza y para nada ligado con lo que dice. El helvético gira la cabeza súper rápido hacia él, genuinamente impactado.

Was? —pregunta sin sonrojarse.

—Ya me has oído, si te arrepientes de no estar con él ya, puedes ir a ello. Incluso podría ayudarte.

—No, no, no, no... no. No me estas entendiendo —niega fervientemente

—¿Entonces? —ceja levantada.

—Hablo de Österreich, England. De Österreich. Deja de mencionar a France —ahora si se sonroja—. Yo he tomado decisiones estúpidas en el pasado con Österreich... y él ha tomado decisiones aún más imbéciles, pero si no lo he matado es por algo y ahora... —se revuelve en su asiento mirando al frente—. Solo digo que tengas cuidado con tus opciones.

Inglaterra se queda callado con la cabeza gacha como niño regañado y sonrojado, notando que realmente no hablado de otra cosa que no sea Francia en toda la tarde.

—Tú... lo haces bien. Me ayudas con Österreich. Nos quejamos, les odiamos, hablamos mal de ellos —le mira de reojo—, y luego volvemos a casa dispuestos a molestarles y a encontrar nuevas cosas de las que quejarnos.

El británico bufa y aparta la cara hacia la ventanilla.

—La realidad tampoco hablamos nunca de estas cosas así, simplemente hacemos todas esas cosas sin decir más.

I'm sorry Switzerland. I'm sorry por no ser tampoco para ti la persona que esperas —responde empezando a estar un poco desesperado con este asunto.

—Eh? —le mira de reojo —. No, no... No me importa. Sólo me has pedido que te explique, esto es diferente a lo habitual. Siento incomodarte.

Well, thank you.

—Quizás he hablado de más y te he recomendado más cosas de las que debería, no es mi interés entrometerme en tu vida; yo valoro en demasía la vida privada —sigue en tono diplomático.

El inglés le mira de reojo otra vez.

—Aprecio mucho que me hayas contado todo esto y me hayas permitido darte las impresiones más objetivas que he podido darte.

Inglaterra asiente sonriendo un poco, relajándose. Suiza asiente de vuelta en una actitud afable, mirándole de reojo y girando en la esquina de casa de Canadá.

—Ya estamos aquí, pero si necesitas algo más o quieres hablar con alguien, tienes mi teléfono.

—Thank you —asiente.

El helvético se detiene en la puerta del edificio de Canadá poniendo las intermitentes. Inglaterra abre la puerta del coche y se baja, saludándole con la mano.

—Que tengas suerte con Austria.

El suizo asiente sonrojándose un poquito y se larga a sufriiiiiir con su propia pesadiillaaaaaaaaaa ¡drama!


Y aquí acaba tu sesión de tortura, Suiza... ¡sé feliz!