Capitulo 26
Zafira golpeó el ordenador por tercera vez en una hora y suspiro, nada estaba saliendo bien y ni siquiera podía ayudar a sus amigas cuando más lo necesitaban.
-¿Cariño?
-Lo siento, Arf...¿te desperté?
-No, no puedo dormir.
Ella parecía tan cansada como él, se había pasado el día ayudandolo a buscar información y al no estar acostumbrada a pasar tanto tiempo delante de un ordenador había quedado agotada.
-No te preocupes.-dijo él.-...encontrare una solución.
-Siempre lo haces.-contestó ella.-...solo espero que puedan mantenerse tranquilas hasta entonces.
Él sabía a que se refería, ninguna de sus amigas parecía poder dejar de meterse en problemas y este último había sido un problema que tal vez, ni siquiera ellos podía arreglar.
Si solo pudiera encontrar algo de lo dijo Carim...
-Zafira, deberías descansar un poco.
-No, estoy bien...
Pero la verdad era que le ardían las sienes y estaba frustrado por no poder dar con lo que Signum le había pedido, era como si todo el sistema de la policía estuviera contra él y no le dejara acceder al panel de seguridad donde estaban los archivos de los oficiales de más alto rango.
-Se que puedo hackear las claves, solo tengo que encontrar la manera de pasar por los dos cortafuegos anteriores y que el antivirus y los bloqueos de red no me detecten.-murmuro para si mismo.
Sintió una suaves manos masajeando sus sienes y dándole paz mientras su esposa ponía su cabeza a la altura de su oído y suspiraba mirando a la pantalla.
-Eres el mejor en esto, cariño.-susurro ella.-...confía en ti.
-No quiero fallar...-admitió él.-...si no voy con cuidado y me detectan me echaran y no podré volver a entrar.
Arf beso su oreja y continuó con su masaje pasado de la cabeza a las cervicales y bajando por el cuello.
-Pero tu no te rindes.-dijo ella.-...no me case con un cobarde.
A Zafira le hubiera encantado decirle que tenía razón, pero él sabía la verdad, seguía siendo el mismo empollón que no quería nada del mundo y prefería sus ordenadores y su familia que la adrenalina del peligro.
-Arf yo...-comenzó él.
Pero fue silenciado con un beso de su esposa, corto pero intenso, el beso pareció darle fuerzas suficientes para seguir adelante e intentarlo.
-Gracias.-dijo él.
-Un gusto.-dijo ella.-...estoy aquí para ti siempre que lo necesites.
Zafira sonrió y volvió su mirada al ordenador mirando una manera de entrar a los archivos, algún defecto que pudiera aprovechar para conseguir lo que quería.
Y entonces...
Te pille...
Erio llegó a la zona de la batalla del humano, el humano no estaba en un buen estado ya que sus propios miedos estaban tomando toda su energía y acabarían por matarlo si no se detenía.
Podía ver a Miedo cerca, en las ramas de un árbol mirando tranquilamente como la energía del humano desaparecía y entendió que probablemente él era el culpable de todo eso.
Necesito una manera de distraerlo...
Pero ese no era su único problema, si Miedo hacía referencia a su poder, quería decir que seguramente estuviera usando inseguridades del humano para debilitarlo, tenía que encontrar la forma de distraer a su enemigo y despertar al humano y solo conocía una manera de hacerlo.
-Vale colega, a ver si puedes con esto...-susurro.
Cerró los ojos y pensó en fuego, en todo el ya devastado bosque cubierto por las llamas excepto las zonas donde el podía sentir energía para no dañar a ninguno de sus aliados.
Este es el poder de un monstruo de verdad...
Abrió los ojos, su aura naranja brillante cubría la hectárea de bosque necesaria para alertar a Miedo de su presencia y ver que su enemigo tenía, como todos, un miedo al que no podía hacer frente.
-Tu nemesis acaba de llegar...-susurro.
-¡Fuego!-grito Miedo.
Shiro estaba en su cuarto, se negaba a salir y ver las miradas de odio y rechazo de su familia, se sentía sucio y sin ganas de seguir.
-¡Socorro! ¡Fuego!-grito Miyuki.
No se lo pensó dos veces para salir del cuarto y ver toda su casa en llamas, venían de la planta de abajo seguramente de la cafetería.
Mi familia...
Corrió por los pasillos de la casa hasta las escaleras esquivando entre saltos las llamas que amenazaban con comérselo, bajo las escaleras a toda velocidad en busca de su familia y entonces los vio, en un rincón.
-¡Kyouya!
-¡Padre!
Su hijo mayor estaba protegiendo a Miyuki y Momoko de las llamas pero cada vez estaban más cerca de ellos y Shiro podía sentir el miedo en su corazón viendo a su familia amenazada.
-¡Voy a salvaros, aguantad!
-¡Sal, papa!-grito Miyuki.
-¡Shiro!-grito Momoko.
Se negaba en rotundo a dejar a su familia allí para morir y comenzó a buscar un salida, algo para sacarlos de aquel lugar.
-Lo tengo...-susurro.
En el suelo, cerca de la puerta había una rendija, algo que llevaría directo al alcantarillado de la ciudad y los salvaría de un muerte segura, aunque para llegar allí, tenían que pasar primero por las llamas que los rodeaban.
-Vale, Shiro...-susurro.-...calma, ¿que podíamos usar?
Miro alrededor de la sala, había varias cosas pero todas muy inflamables por lo que nada le servía, hasta que miro al lado de la puerta.
El extintor...
-¡Kyouya!-grito Shiro.-...¡tengo el extintor, voy a crear un pequeño pasadizo para que paséis! ¡Daros prisa!
-¡Esta bien, papa!-grito su hijo.
Encendió el extintor y lo puso delante de las llamas para que los tres miembros de su familia pasarán rápidamente hacia donde él estaba.
-Dios mio...-susurro Momoko.
-Esta bien.-dijo Shiro.-...podremos salir por la rendija del alcantarillado, todo estará bien.
Kyouya asintió agarrando la mano de su hermana y comenzó a bajar por la rendija seguido de su hermana Miyuki y dejando a sus padres para el final.
-Vamos Momoko...-susurro Shiro.
-Si...-dijo ella.-...¡No!
Una viga del techo comenzó a desplomarse hacia la rendija, lo que los dejaría sin manera de escapar, pero la dura viga jamás toco el suelo gracias a los reflejos de Shiro.
-Vamos...-susurro.-...sal de aquí...
-Shiro...-dijo Momoko.-...tu espalda y tus manos...
-¡No te preocupes!-grito él.-...daría mi vida por ti y por nuestros hijos si fuera necesario, se que he hecho cosas imperdonables pero te amo y os adoro.
-Shiro...
-¡Vete!
Momoko se acercó a él y lo agarro para chocar sus labios con los de él en un fiero beso que casi le hizo perder la sujeción de viga pero ella se separo antes de que eso pasara y lo miro con lágrimas brillando en su mirada.
-Haz lo que sea...-susurro.-...pero vuelve, Shiro.
Él le sonrió mientras ella bajaba por la rendija y sintió que el peso de la casa se venía abajo, destruyéndolo a él junto con los escombros y convirtiéndolo en polvo.
Lo siento...Momoko...
Y entonces, todo se volvió negro...
Erio suspiro, había lanzado todo lo que quedaba del bosque a las llamas y Miedo había desaparecido de su radar dejandole a solas con el humano al que ahora intentaba despertar.
-Vamos hombre.-murmuro.-...no tengo todo el día.
-Mo...moko...-susurro.
-Seguro...-dijo Erio.-...¡despierta!
Shiro abrió los ojos, de repente ya no estaba en su casa en llamas si no en un bosque arrasado cubierto de fuego.
-¿Que es esto?-se pregunto.
-Yo salvándote el trasero.-dijo el joven.-...mi nombre es Erio.
-¿Un resaltado?
-Si...-dijo él.
Shiro asintió apoyándose contra un tronco no quemado y miro a su alrededor, no había nada más que Erio, él y el fuego y sin embargo...
-Miedo estaba aquí.-dijo el chico.
-¿Miedo?-susurro Shiro.-...¿en serio?
-Si, al parecer te estaba haciendo algo cuando llegue, por eso tuve que quemar todo el lugar para obligarlo a dejarte libre.
Entonces lo entendió todo, el sueño, haberlo vivido anteriormente y todo lo que había pasado, había sido cosa de aquel monstruo.
-Bueno...parece que se ha ido.-murmuro Shiro.
-Si...¿que es eso...?-pregunto Erio.-...¡cuidado!
Antes de poder reaccionar una rama ardiendo se clavó como un puñal en el costado de Shiro haciéndolo gritar de dolor mientras Miedo se abalanzaba sobre él y lo tiraba al suelo.
-¡Muere!
-No será hoy.-dijo Erio detrás de él.
Lo agarro por la espalda y lo lanzó al otro lado lanzandole ráfagas de fuego que impactaron en los brazos y pecho de Miedo.
-¿¡Quien eres tu!?
-Tu peor pesadilla.-contesto Erio.
Miedo era ágil y usó su técnica para subir y esconderse entre las ramas de los árboles quemados que aún se sostenían confundiéndose con la noche y desconcertando a Erio.
-¿Estas bien?-pregunto a su compañero caído.
-Duele como el infierno.-dijo Shiro.
Erio suspiro, no serían capaces de salir de allí rápidamente y no lograba localizar a Miedo, podía escucharlo, pero no verlo.
No puedo prender el bosque de nuevo en llamas, esta vez podría no poder controlarlo...
Shiro se levanto del suelo notablemente dolorido y con la rama aún en su costado y se acerco a él para agarrar su hombro y mirarlo a los ojos.
-Escucha, confía en ti...-susurro.-...yo ni siquiera puedo hacer esto bien pero tu si, cierra los ojos, visualizalo con el sonido y dispara...
-Es fácil decirlo para alguien como tu que ha entrenado para esto.-dijo Erio.
-No, no es fácil...-respiro Shiro.-...primero cierra los ojos y libera tu mente, deja que la paz te llene.
Erio no parecía convencido pero aún así le hizo caso y cerró los ojos remontándose a algo que le tranquilizara, algo que le devolviera la paz que había perdido de niño...
Caro...
La imagen de la joven enfermera apareció en su mente calmando todas sus urgencias, ella estaba ahí, en su mente y eso lo calmaba.
-Puedo...-susurro Erio.-...puedo sentir el ruido...
-Lo se...-susurro Shiro.-...eso es porque tu mente esta totalmente calmada, ahora visualiza el ruido, la posición exacta.
Erio se concentró, el viento y las ramas estaban de su parte y Miedo no podría seguir escondido mucho más, solo tenía que encontrar el punto donde estaba...¡ahí!
-¡Cuidado!-grito Erio.
Erio apartó a Shiro de un empujón y miro hacia donde Miedo se encontraba con los ojos abiertos, sorprendido de que lo hubieran encontrado.
-¡No puede ser!-grito Miedo.
-Bastardo...-susurro Erio.-...voy a por ti...
Miro a Shiro levemente para asegurarse de que estaba bien y después se lanzó a la carrera en busca de Miedo, concentrándose para encontrar su posición.
-No me ganaras...-susurro Miedo.
-No cuentes tu vida en ello.-contesto Erio.
El joven saltó y aterrizo en la misma rama donde estaba Miedo que sintió la bilis en la garganta y su propio temor hacerse eco dentro de él.
-Es hora de dormir...-dijo Erio.-...para siempre...
Coloco sus manos alrededor de la cara de Miedo y suspiro, dejando el que fuego quemara lentamente la cara de su enemigo que gritaba de dolor cayendo de la rama hacia el suelo.
-Muérete de una vez...-susurro Erio.
Pero Miedo no iba a rendirse, en un último intento por matar a Erio lo agarro del brazo en su caída y los dos se precipitaron de la rama hacia el suelo.
Este es el fin... Caro...
-¡Mierda! ¡Como duele esto!
Erio abrió los ojos para ver que algo o mejor dicho, alguien, había amortiguado su caída salvando su vida en el proceso.
-¿Que estas haciendo?
-Devolverte el favor...-susurro Shiro.-..,aunque creo que ya estoy algo viejo para esto.
Erio no iba a negarselo pero aún así se sentía agradecido por haberle salvado por lo que le ayudo a sentarse observando que ya no tenía la rama incrustada en el costado.
-Te la has sacado.
-Claro...-dijo Shiro.-...no quiero que la novia de mi hija me vea con una rama en un costado, pensara que quiero darle pena.
-¿La novia de tu hija?
-Fate...-dijo Shiro.-...ella es la novia de mi hija pequeña, Nanoha...por cierto soy Shiro Takamachi.
Erio lo miro durante unos minutos, ahora podía entender porque estaba allí y porque Miedo lo había elegido como su victima principal.
-Que sorpresa...-murmuro Erio.-...bueno, sea como sea, tenemos que sacarte de aquí, Toby parece estar peleando y tenemos que reunirnos con Subaru y la humana.
-¿La humana?-pregunto Shiro.
-Si, hay alguien más aquí que...
De repente su atención fue desviada hacia una repentina ola dorada que brillaba lejos de donde estaban ellos, la energía que Erio sentía con fuerza y que supuso solo podía ser de una persona.
Fate...
Miro a Shiro y le tendió la mano para ayudarlo a levantarse sin dejar de pensar en el peligro que podían estar todos con todo lo que estaba pasando.
-Vamos, tenemos que darnos prisa.
-Justo detrás tuya...
Erio comenzó a caminar hacia donde sentía la energía dorada venir, esperaba que no fuera donde estaba Subaru y la humana y que pudiera llegar hasta ellas antes de que algo les pasara.
De lo contrario, no se lo perdonaría en la vida...
