Capítulo 26

Severus Snape POV

¡Tenía que pensar! ¡Tenía que pensar! Debía reunirme con los mejores magos, auque Minerva quisiera discreción, buscaría magos confiables, necesitaba cambiar ideas, y encerrarme en la biblioteca con ellos, si era necesario hasta encontrar la solución

McGonagal me hizo entender lo delicado de la situación, que si el ministerio se enteraba del "Malvado" se la llevarían a San Murgo y ya no estaría en nuestras manos el protegerla.

Tenían que ser nuestros magos así que decidí reunirme con Arthur Weasley con Lupín.

En la biblioteca…

-Señores tengo un mal presentimiento, en exactamente cuatro días y cinco horas se cumple un año de la muerte en manos del elegido de Voldemort, todos sabemos la maldición que le hizo a la madre de Mimbel, Cassandra lo ignoró y tubo a la niña, ahora en su cuerpo lleva un intruso, que presiento que es un Horocrux, el último, creo que no eran siete, sino ocho los Horrocruces y que Mimbel lo lleva en su cuerpo.

-Tenemos que obligarlo a que abandone el cuerpo de tu esposa –afirmó Arthur.

-Había pensado en eso, pero hay otra mala noticia, hoy el malvado se ha dejado ver por mí, era Tom estoy seguro y me advirtió que se liberaría del cuerpo de Mimbel, pero cuando lo hiciera ella moriría.

-¡Maldito desgraciado! ¿Qué haremos? –dijo Lupín angustiado.

- lo primero es no desesperarnos – fueron las palabras de Minerva que acababa de entrar

-correcto, hay que vigilarla muy bien, estoy seguro que Tom no va a salir del cuerpo de ella delante de nosotros, tratará de llevársela lejos, para poder renacer.

-Muy bien pensado, Arthur, ahora ella esta con Pomfrey pero no me despegaré de ella.

-Para eso eres su esposo –agregó Lupín con sarcasmo.

Le sonreí devolviéndole la gentileza pero no iba a pelear, después de todo el licántropo la quería demasiado para mi gusto y la iba a ayudar, eso estaba seguro.

Mimbel Plat de Snape POV

Me sentía cansada, agotada, podía decir que no daba más, solo quería dormir, dormir y no pensar, el malvado se estaba apoderando de mi, de mi cuerpo y de mi mente, tenía que ser fuerte, estaba aterrada, ¿Y si me obligaba a hacer algo que yo no quería? ¿Y si lastimaba a alguien por su culpa? Mi vida era patética, pero no permitiría que eso sucediera me miré en el espejo y pude ver un aura que supe que era de él.

-¡Maldito, no lo lograrás!

Pude escuchar cómo se reía…

-No lo harás, auque me tenga que morir para eso –afirmé.