VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.

Danny: ¡Si! ¡Sí le beso los pies! Es realmente una escena preciosa, yo no he dejado de imaginármelo y aun me quedo sin aire. Gracias, muchas gracias por tu review.

Silvia: La respuesta a tu pregunta creo que ya quedo aclara en el otro fic, espero me comprendas, y me perdones. Mi intención jamás ha sido jugar con tu corazón, pero espero que puedas aguantar todo lo que sigue, quiero seguir teniéndote entre mis reviews. Por favor fortaleza. Gracias por tu review.

Cande: Lo siento mucho Cande, no puedo, de verdad lo lamento profundamente pero estoy muy atrasada con las traducciones y no puedo darme ese tipo de lujos. Pero aun así mil gracias por tu reviews, y de verdad lo siento mucho.

Mónica: ¡Un review enorme una vez mas! Comparto tu opinión, aunque yo si he leído un fic que le llega mucho a este pero es de mi otra pasión Candy Candy no se si lo conozcas, y si te soy sincera a veces tengo la sensación de que Florencia y la chica que escribió el fic del que te hablo son la misma persona, pero no puedo asegurarlo. Y lo digo porque escriben tan similar que me vuelven loca. Las preguntas que hiciste, la verdad no se, pero es algo para pensarse. Gracias y besos.

Elizabeth:Por Dios Elizabeth, me haces sonrojar, mil gracias por tus palabras, me haces sentir tan bien como no logro como explicarlo. Eres un verdadero amor. De verdad me levantas el animo de una manera increíble y haces que me sienta culpable por no haber traducido nada en esta ultima semana, estoy atorada en un capitulo y me siento mal por eso y tu con tus palabras haces que me ponga a traducir de inmediato. Florencia es una escritora en potencia: entrelazó lo que él le dijo hace varios capítulos OJO Esto que acabas de decir es cierto y en este fic hay cosas que van a pasar mas adelante que tienen mucho que ver con el principio así que hay que esta muy atentos. Es todo lo que puedo revelar.

Patzy: Siempre he dicho que lo primero es la escuela así que no te preocupes, primero lo primero, pero aunque no dejes reviews, intenta leerte estos capítulos porque dicen tanto y están tan bien hechos que si no lo haces lo lamentaras después. Mil gracias por tu review y ojala que te valla bien en la universidad.

Sousou-Moutoku: Santo niño de atoche, que difícil escribir tu nick, tuve que comprobar tres veces para ver si lo había escrito bien. Me alegro mucho que por fin te hallas animado a dejar un review, dices que ya tienes tiempo leyendo este fic, y no habías dejado review, así que ¡BIENVENIDA! Espero que no te pierdas y que sigas leyendo, te aseguro que no te arrepentirás. Te prometo hacer todo lo posible para actualizar mas seguido pero no puedo prometer nada. Gracias por el review, te lo agradezco mucho de verdad.

MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.

CAPITULO 26

"¿Capitán Turner?" Jack repetía con tensa voz, casi ahogándose con las palabras.

Todo el mundo miró a Will, como si de repente le hubiera salido otra cabeza.

¿Capitán Turner? Elizabeth se detuvo abruptamente en su camino hacia las escaleras, con la sospechosa multitud reunida en la cubierta principal. Se recargó contra la pared y con cautela, se asomó sin que nadie la viera para escuchar.

Will miraba alrededor de la cubierta incómodamente, todos los ojos asombrados fijos en él. Bill Turner estaba nervioso tratando de entender lo que estaba pasando, tratando de ordenar sus pensamientos.

"La nave es suya." Dijo Sao Feng, dándole a Will una pequeña e irónica sonrisa. "O mas bien… era." Se corrigió dando una seña detrás de Will, que rápidamente, pero no con la suficiente rapidez se dio la vuelta. Dos pares de fuertes manos lo tomaron de los brazos, inmovilizándolo. "Ahora es mía." Agregó Sao Feng inclinando la cabeza hacia a un lado.

"Era." Resonó una voz que venia de detrás.

Sao Feng dio la vuelta e hizo una mueca. "¿Qué?"

"Era tuyo." Repitió Mercer, caminando entre la multitud. "Ahora le pertenece a la East Indian Trading Company."

Elizabeth jadeo, subiendo cuidadosamente dos escalones mas, con mucha cautela miró alrededor.

En el lado derecho del Perla Negra, velas blancas ondulaban con el viento.


"Prefiero a mis nuevo amigos que a los viejos." Murmuró Jack con una pequeña mueca a los guardias que lo acompañaban a bordo del Endeavor. "O a los jóvenes que a los viejos, por si acaso." Añadió con una sonrisa cuando la puerta se abrió y fue empujado hacia dentro sin contemplaciones.

"Ah, que agradable sorpresa." Beckett se levantó lentamente de su escritorio. "Cuanto tiempo.

El gobernador Swann levantó la mirada de los documentos esparcidos por encima de su escritorio que estaba en la esquina de la cabina. Dos guardias de pie a ambos lados de él mirando fijamente a la pared.

"Demasiado poco para mi gusto." Murmuró Jack, echándole una mirada al gobernador.

Genial.

Beckett sonrió ligeramente. "Te estaba esperando para que me expresaras tu gratitud, pero creo que subestime tu memoria de sobre vivencia."

"¿Gratitud?" Jack levantó sus cejas, caminando arrogantemente hacia el escritorio de Beckett, cuando este lo había dejado. "Me temo que mi memoria no cubre los recuerdos sobre la gratitud. A ti." Jack levantó un pedazo de papel de la mesa de trabajo y lo miró con los ojos entrecerrados con ausente interés.

El gobernador bajo su mirada a los documentos escuchando atentamente la conversación.

"¿No puedes?" Beckett echó un vistazo al gobernador y sonrió. "Me sorprendes." Dijo, llevando sus manos atrás de su espalda y esperando a que Jack se girara. "No es la primera vez." Continuo, y Jack deliberadamente no se giro y no se molesto por el inexplicable toque de diversión en la voz del hombre. "Todavía recuerdo mi sorpresa cuando se me informó que después de haber sido capturado por la East Indian Trading Company, en lugar de navegar lo mas lejos posible" Beckett hizo una pausa claramente disfrutando de las palabras. "Te quedaras en el Caribe."

Por el rabillo del ojo, el gobernador vio como Jack se giraba alrededor del escritorio de Beckett con una complaciente sonrisa en su rostro.

"Me gusta el clima." Dijo indiferente, dejando el documento con un movimiento de su mano.

Los labios de Beckett se retorcieron en una inquietante sonrisa, pero seguro de si mismo. "Por supuesto." Dijo lentamente, girando hacia la puerta cuando se abrió

Mercer, entro, dando un pequeño movimiento de cabeza a Beckett. Beckett mantuvo su rostro sin expresión, con excepción de una pequeña mueca en su boca que indicaba molestia reprimida, o decepción.

Jack entrecerró los ojos. "¿Malas noticias?" Preguntó caminando alrededor del escritorio y leyendo los documentos encima de él.

Beckett seguro hacia Jack. "Tenia la esperanza de informar al gobernador del paradero de su hija." Dijo con altiva y medio negligente tono, viendo como Mercer cerraba la puerta y lentamente cruzaba la cabina.

El gobernador inconcientemente dejo caer la pluma que tenia en su mano y levantó la vista.

Jack se sentó en la silla y miró curiosamente a Beckett. "¿No creíste que ella estuviera a bordo del Perla?" Preguntó con un toque de incredulidad en su voz, sonriendo ligeramente. "Mala suerte." Dijo tomando uno de los sellos que están encima del escritorio. "La mujer esta a bordo." Añadió viendo a Beckett y notando la mirada de preocupación en el gobernador, aunque no podía decir que la supuesta ausencia o presencia de Elizabeth a bordo del Perla Negra realmente le preocupaba.

Beckett rió secamente y sin ganas y se dirigió a la pequeña mesa en una esquina. "Es curioso lo que dices, porque solo hace unas semanas fue vista en Tortuga llegando a bordo de tu barco." Dijo en tono tranquilo, vertiendo una bebida en dos pequeños vasos de cristal.

Jack lo miró, poniendo una cara exageradamente sorprendida. "¿De verdad? Siempre supe que Tortuga es un puerto de riesgo. Nunca sabrás cuantos polizontes subirán."

"Todo lo que necesito es una pieza de información." Lo interrumpió Beckett con firme voz, dándose la vuelta. Se acercó al escritorio y le ofreció a Jack una de las bebidas.

Jack levantó la vista, tratando de verse divertido, pero había algo de intrigante inconformidad en el tono de voz del hombre. Jack tomó la bebida que le ofrecía, así también como la de Beckett y bebió las dos.

"¿Dónde se reúne la hermandad?" Continúo Beckett con el rostro inmóvil, caminando lentamente hacia la ventana, Jack presionó el sello que había tenido en su mano sobre la tinta, se levantó, miró alrededor con los ojos entrecerrados. "¿Y cual es el significado de las nueve piezas de ocho?"

Jack tomó un documento al azar y colocó el sello en el medio, sonriendo ligeramente. Beckett espero pacientemente; le dio la espalda a la ventana, con los ojos fijos en Jack. "Esas son dos piezas." Dijo Jack viendo el sello con disgusto y dejándolo sobre el escritorio. "De información."

"Así es." Dijo Beckett. "Dos preguntas, dos respuestas."

Jack brinco por arriba del escritorio y sonrió. "Buena suerte en tu búsqueda de las respuestas." Dijo dirigiéndose a la puerta, casi contando los segundos para que Beckett le hablara de nuevo, pero en lugar de una voz solo escucho como se preparaba una pistola sorprendiéndolo.


Elizabeth se encontraba en la escalera, apoyada contra la pared y tratando de pensar en lo que tenia que hacer. Todo estaba pasando tan rápido, que no podía comprender la cadena de acontecimientos que la había llevado a la situación actual. Jack había sido llevado al Endeavor y todo el mundo, incluyendo a Sao Feng y su tripulación habían sido capturados por la East Indian Trading Company.

No obstante le preocupaba más, el papel que Will jugaba en el asunto. Él lo había planeado todo, y había mantenido en secreto su trato con Sao Feng. ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? En Singapur, pero ¿Cuándo? Y ¿Por qué?...

Para rescatar a su padre, lo sabía. Era su única motivación para querer el Perla Negra. Elizabeth frunció el ceño, de repente sorprendida por la idea. ¿Si Will había visto el beso? Él se comportaba extraño desde ese día. Eso explicaba sus actos perfectamente; rescatar a su padre y… vengarse.

Ausentemente miró la escena en la cubierta. Barbosa estaba hablando con Sao Feng, pero su voz no era lo suficientemente fuerte para que ella pudiera escuchar lo que decían. Mordió su labio. Ella no era la única pirata aquí. Dos señores piratas deberían ser capaces de elaborar un plan. Además, ella no tendría ninguna oportunidad con un barco lleno de soldados, ¿o si?

O quizás ella solo estaba buscando un pretexto para…

Rápidamente y silenciosamente se echó a correr por las escaleras y cruzó el corredor para salir por otro lado a la cubierta, preguntándose si seria capaz de llegar al Endeavor sin ser vista.

Llego a la pequeña escalera oculta tras de una esquina y estaba a punto de subir el primer escalón, cuando notó una figura parada en medio de las escaleras. Sus ojos se ampliaron y se dio la vuelta con un gemido, lista para correr, pero cuando dio el primer paso la misma figura apareció enfrente de ella. Quería gritar pero de alguna manera su voz no salio.

Se quedo paralizada en su lugar, mirando los incoloros ojos, terriblemente calmados.

Ni siquiera le dije adiós… ni siquiera le dije que lo amo… no…

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el frío toque de la mano del heraldo. Quería quitarse de encima la mano del heraldo. "Al amanecer." Dijo sin entusiasmo, con los ojos fijos en ella. Luego dejo ir la mano de ella y desapareció en el aire como una sombra hecha de sombra gris.

Elizabeth miró le espacio vació, incapaz de moverse y solo después de un momento recordó que tenia que respirar. Levantó una mano hacia su cabello y escondió un mechón detrás de su oreja, notó una banda de plata alrededor de su cuarto dedo. Parecía un anillo, pero cuando lo toco, solo pudo sentir su piel.

"Al amanecer." Al amanecer. En estos momentos era apenas después del amanecer, por lo que tenia un día entero y una noche.

Ella sonrió para si misma. Por lo menos tenia la oportunidad de hacer las cosas bien, esta vez, antes de irse.

Un ruido que venia de arriba la sacudió de sus pensamientos y limpio la lágrimas que sin siquiera darse cuenta habían salido de sus ojos y corrió hacia las escaleras lo mas rápido que pudo.


Jack frunció el ceño con confusión y también lo hizo el gobernador Swann, cuando los guardias lo levantaron de la silla, mientras que Mercer presionaba la pistola en su cien y lo amartillo.

Beckett sonrió. "Subestimas mi inteligencia, Jack." Dijo con los ojos iluminados por la satisfacción.

Jack le sonrió también como respuesta, que era solo una de las opciones que tenia, además de dispararle al hombre, y dispárale a uno de los guardias. "Una vez mas no creo que siga tu razonamiento." Dijo a la ligera, mirando al gobernador que lo miraba realmente perplejo, por la forma en que los dos se amenazaban y por la incrédula idea de que Beckett lo estaba usando a él como medio de presión para logar un trato con un pirata a quien posiblemente lo ultimo que le interesaba era el su bienestar.

Pero para la sorpresa del gobernador Beckett parecía muy determinado en su método. "Oh, no lo haces." Dijo con algo de sarcasmo en su voz. "Las respuestas a mis preguntas, por favor." Dijo de repente en un frío y exigente tono.

La sonrisa de Jack se amplió en directa oposición a su ánimo. "Cualquiera que sea tu idea, es errónea, compañero." Dijo mirando a Beckett con indiferencia. "Con todo el debido respeto." Añadió rápidamente con una breve sonrisa de disculpa para el gobernador, que estaba a punto de bufar, y evitó los ojos de Jack, pero el destello de una inmensa emoción en la mirada del pirata lo detuvo. Inconcientemente bajo la mirada, donde los ojos de Jack habían estado hace un momento y para su gran estupefacción, notó debajo de un documento un cuchillo que estaba en la silla a su lado. Parpadeo.

"¿Aparte de quedarte en el Caribe, las patentes de curso fueron recuperadas de entre tus pertenencias, a pesar de que yo había especificado que no te las daría, y el señor Turner repentinamente ha adoptado una enorme aversión hacia tu persona?" Beckett se giró. "Nada." Concluyo con una sonrisa irónica.

"¿Enorme aversión?" Jack amplió los ojos con consternación. "La gente es tan ingrata últimamente." Comentó con una mueca, observando sus uñas.

"Oh, estoy de acuerdo." Dijo Beckett son una sonrisa. "Como dije al principio por lo menos esperaba que me agradecieras, por la fecha que elegí para mi llegada a Port Royal." Dijo mirando a Jack intensamente.

Jack lo miró y suspiró. "Me temo que no sigo lo suficientemente de cerca tu agenda para saber en donde estarás en determinado tiempo. Y viendo que esta conversación no parece llevarnos a ningún lugar y que estoy bastante cansado…"

"¿No dormiste lo suficiente?" Beckett ofreció con sarcástica preocupación.

Jack jadeo. "No puedo dormir en el mar. Demasiado sal en el aire." Sacudió su mano con una sonrisa forzada.

"Estoy seguro de que sabiendo lo terrible que es eso, no deseas que nadie sufra de insomnio." Dijo Beckett en una baja voz monótona, viendo que todavía Mercer seguía apuntado su pistola hacia la cabeza del gobernador Swann. "Muchas personas tienden a perder la capacidad de dormir pacíficamente cuando tienen el corazón desagarrado." Añadió, mirando de nuevo a Jack.

"Hablando de corazones…." Dijo Jack felizmente, haciendo caso omiso de las implicaciones de Beckett y viendo alrededor de la cabina con gran interés.

"No esta aquí." Lo interrumpió Beckett lo interrumpió con voz fresca pero un poco impaciente. "No tengo todo el día. ¿Dónde se reúnen los piratas?"

"En tabernas, la mayoría de las veces." Respondió Jack poniendo sus manos en su cinturón, cerrando sus dedos alrededor de su pistola. "Pero también."

"No." Interrumpió Beckett en un molesto tono de voz. "Pruebes mi paciencia." Añadió en voz baja.

"Decirte que..." Dijo Jack, dando unos rápidos y decididos pasos hacia Beckett. "Me envíes de vuelta a mi barco, y entonces tu barco sigue al mió a la reunión. ¿Qué dices a eso?" Beckett lo miró claramente irritado. "Puedes tomar algunos rehenes." Agregó Jack después de un momento de consideración. "El que no tiene un ojo, no me gusta en realidad." Hizo una mueca. "Aunque él cocina bien." Se corrigió. "Y a Barbosa." Continúo girando en su eje y caminando una vez más hacia el escritorio de Beckett. "Él es un señor pirata, eso es un buen precio. Puedes tomar a Turner también, canta bien. Practica tres horas al día. Creo. O ¿para que aprovechaba esas tres horas del día? No recuerdo." Jack se rascó la frente.

"No, ves, no entiendes." Lo interrumpió Beckett de repente su voz sonaba amenazadoramente seria. "No voy a hacer ningún tipo de acuerdo. Quiero información y si no me la das, el señor Mercer va a apretar el gatillo. Es muy simple Jack. Y esto no es tema de negociación."

"Todo esta sujeto a negociación." Contestó con una sonrisa Jack y abrió su boca para continuar, si no hubiera sido interrumpido por el llamado a la puerta.

Beckett miró a la puerta interrogativamente.

"Té mi señor." Sonó una voz extrañamente profunda desde el otro lado de la puerta.

"¡Ah!" Jack que estaba más cerca de la puerta se apresuro a ella antes de que Beckett pudiera decir algo. "Pasa queri…" Él comenzó sonriente a lo que esperaba fuera un sirviente con una bandeja de té, pero su sonrisa se congelo en sus labios al ver lo que vio, así que sin pensar, decididamente y con demasiada prisa, cerró la puerta, medio consternado y medio molesto.

¡Le dije que se quedara en la cabina!

Cerró la puerta de golpe, sin embargo era evidente que atrajo la atención de todo el mundo.

"Realmente no tengo ganas de beber té en este momento." Dijo Jack con un movimiento en su nariz, girándose a Beckett, quien ya estaba en camino hacia la puerta. Jack le disparó una mirada impaciente, cuando este alcanzo la puerta.

Vete, Lizzie. Vete. Vetevetevetevetevete…

La pistola se disparó inmediatamente cuando la puerta se abrió, y si Beckett no se hubiera agachado, la bala hubiera aterrizado directamente en su peluca y en consecuencia su cabeza.

A pesar de las silenciosas plegarias de Jack, no esperaba algo tan estúpido como esto, él ya estaba al lado de Mercer, cuando la pistola se disparó, golpeándolo antes de que pudiera reaccionar ante lo que estaba sucediendo.

En el mismo momento, el gobernador Swann, a pesar de que la idea misma parecía indignante, apuñaló a unos de los guardias con el cuchillo que estaba bajo el documento que furtivamente había tomado de la mesa tan pronto como lo había visto, asombrosamente se puso de pie y aprovechó la confusión de los guardias en su beneficio. Pero tan pronto como dejo la silla, se remango sin contemplaciones las mangas y caminó hacia la puerta, y accidentalmente golpeo a la persona que acababa de entrar.

"Padre." Susurró Elizabeth, ampliando los ojos con alegría y asombro, pero antes de que el gobernador reconociera a esa persona vestida con una chaqueta de soldado de la EITC, con el cabello oculto bajo un sombrero y con una voz parecida a su hija, era, de hecho, su hija. Y ambos eran empujados hacia la puerta que se cerró detrás de ellos, pues recibieron una serie de disparos que aparentemente iba dirigidos hacia ellos.

"Por aquí." Bufó Jack tomando la mano de Elizabeth y tirando de ella con él.

"Por aquí." Repitió Elizabeth a su todavía desconcertado y claramente incrédulo padre, ante toda la situación. Elizabeth tomó rápidamente la mano de su padre entre la de ella.

"Te dije que te quedaras en la maldita cabina." Dijo Jack, mirando a Elizabeth sobre su hombro y apretando la mano de ella más fuerte.

No podía dejarte. Te amo demasiado para dejarte. "Realmente estabas esperando a que me quedara ahí, ¿no es cierto?" Preguntó sin aliento, apretando la mano de él y Jack no estaba seguro si solo era un gesto nervioso o algo más.

Jack rió sin aliento, empujando una puerta de madera al lado derecho del corredor, arrastrando a Elizabeth y a su padre hacia dentro.

"En realidad esperaba que me escucharas una sola vez." Dijo Jack, dejando la mano de ella casi a regañadientes y dando una rápida mirada evaluativo alrededor de la cabina.

Elizabeth le dio una pequeña sonrisa que él no pudo ver y se giró hacia su padre. "Estoy tan feliz de que estés bien." Ella susurró, lanzando sus brazos alrededor del gobernador. "Estaba tan preocupada."

"Ni la mitad de lo que yo estaba preocupado por ti, Elizabeth. ¿Estas bien?" El gobernador sonrió ligeramente, viéndola de arriba abajo y tratando de leer su estado de animo en su rostro y no en sus palabras.

"Si, estoy bien." Respondió asintiendo vigorosamente. "Mas que bien." Añadió para su propia sorpresa, el recuerdo del Capitán Sparrow besando sus pies surgió de repente en su mente. Pero ella rápidamente alejó ese pensamiento con una sonrisa rota. Voy a tener veinte años para pensar en eso… ahora no es el momento…

"Odio interrumpir." Interrumpió Jack, atrayendo su atención. "Pero tenemos una situación difícil para salir de aquí." Dijo rompiendo una de las ventanas y señalando con un gesto de su mano. "Porque algunas personas no saben cumplir ordenes." Añadió en un susurro.

Elizabeth parpadeo, de repente, molesta. "¡Solo te rescataba!" Dijo a la defensiva caminando hacia él.

Jack la miró con los ojos ampliados. "Re-re." Tartamudeo y ella no estaba muy segura si su tartamudeó era falso, o si realmente él no podía decírselo así mismo. "Yo, tenia todo bajo control y tu solo has convertido mi plan en cenizas." Dijo Jack con un gesto poco enojado.

"¿Qué?" Exclamó Elizabeth en voz alta, mientras el gobernador Swann miraba a la puerta con temor, acercándose rápidamente a la ventana. "¿Qué quiere decir con tener todo…?" frunció el ceño y apretó los labios. "¿De que plan estas hablando? ¡Nunca tienes ningún plan!"

Jack la miró, y ella se veía más aterrorizada de lo que nunca la había visto. "No creo que poseas amplios conocimientos en el área, Querida." Dijo apretando los dientes, sus ojos fijos en el rostro de ella.

El gobernador abrió la boca para intervenir, cada vez mas sorprendido por los argumentos, pero sobre todo por el hecho de que alguien, y ese alguien fuese un pirata, le gritara a su hija así y en su presencia. Pero antes de que tuviera la oportunidad de decir algo, Elizabeth continúo dando algunos pasos más hacia Jack.

"¡Tengo suficientes conocimientos en el ámbito al igual que tu!" Dijo ella airadamente, provocando que el humor de Jack cambiara drásticamente.

La miró claramente irritado. "Tan decepcionante que pueda ser para ti amor, me atrevo a decir que eso no es cierto." Dijo con un brillo de misterio en sus ojos y en su sonrisa, poniendo una de sus piernas en el marco de la ventana.

Elizabeth parpadeo, no entendiendo el significado de sus palabras inmediatamente. "Eres… ¡insufrible!" Gritó ruborizándose y sintiéndose absolutamente ridícula cuando se encontró con la mirada de su padre, de repente recordando su presencia. "Esta enojado." Añadió en un suave tono explicativo, desviando sus ojos de la perpleja expresión facial de su padre. En la medida que ella recordaba, nunca había gritado en presencia de su padre y tal vez él había vivido toda su vida sin tener idea del tipo de comportamiento del que ella era capaz.

"Estoy aquí todavía." Observó Jack entrecerrando los ojos con una sonrisa, y saltando a un bote que estaba colgando a un lado de la nave. Extendió su mano hacia Elizabeth con demasiada cortesía.

Debido a que estaba demasiado enojada, considero en darse la vuelta y salir caminando, pero a pesar del caos en su mente, afortunadamente fue capaz de pensar con claridad suficiente para saber que hubiera sido un error no haberle hecho caso.

Enojada y con furiosa exasperación, tomó la mano de Jack y le permitió ayudarla para que abordara el bote. Una vez dentro, arrebató su mano de las de él, Jack le dio una mirada enojada. Pero para su completa confusión él le sonrió, dándole un aspecto tan sensual que ella jamás pudo haber imaginado, que distorsionó totalmente el resto de sus pensamientos coherentes.

Después Jack se regreso por la ventana y ayudó al gobernador para que subiera al bote.

Elizabeth cruzo sus brazos sobre su pecho y miró a la nada. Tenía solo un día. ¡No debía enojarse! O más bien, no debía hacerlo enojar.

"¿Dónde vamos?" Preguntó Elizabeth, tratando de sacudir sus sombríos pensamientos y notando la mirada preocupada de su padre. Jack estaba en el bote cortando la cuerda con un cuchillo. "El Perla Negra fue tomado…" Continúo Elizabeth pero sus palabras fueron interrumpidas por una explosión, que de repente sacudió el bote con violencia, las cuerdas se soltaron y el bote cayó al océano con inesperado vigor, antes de que cualquiera de ellos tuviera la oportunidad de emitir algún sonido.

Un cañón golpeo al Endeavor y otro cayo en el agua al lado del bote y este zozobro hundió en el océano y se hundió.

Elizabeth tomó una profunda respiración antes de sumergirse, pero no puso atención que una de las cuerdas se enredó alrededor de sus piernas, por lo que le fue imposible resurgir. Con los ojos bien abiertos y moviendo frenéticamente los brazos y las piernas en el agua, sintiendo que no podría contener la respiración por mucho tiempo mas.

Le cruzó por su mente que tal vez seria mejor así. Era mejor morir que pasar los siguientes veinte años de su vida en algún lugar sombrío para volver tiempo después a un mundo que ya no la recordaría. Tal vez su padre si la recordaría… Sí, él ciertamente. Pero, ¿Jack la recordaría después de veinte años? ¿Se preocuparía?

Tal vez era su destino después de todo. Ahogarse. Ella debió de haberse ahogado hace mucho tiempo, si…

De repente sintió que la cuerda que estaba enredada en sus piernas se aflojó. Unos fuertes brazos se envolvieron a su alrededor y la llevaban hacia la luz, hacia el cielo azul y a un anillo dorado de sol.

Elizabeth dio un grito sofocado cuando llego a la superficie, tosió, parpadeo y trató de mantener su respiración. Alguien alejaba su cabello mojado lejos de su rostro y cuando abrió los ojos se encontró en los brazos de Jack, sus oscuros, ojos la miraban con enojo y preocupación.

Jack no dijo una sola palabra, solo la miró, alejando su cabello de su rostro con su mano, y ella se dio cuenta en ese momento, de que él estaba temblando.

"No te atrevas a hacer eso otra vez." Jack susurró en su oído acaloradamente, acercándola a él.

Elizabeth lo miró y parpadeo perpleja. "¿Qué?" Susurró, aun tratando de normalizar su respiración.

Hacerme temer que pudo perderte de nuevo. "Usar ropa pesada." Respondió sin aliento, quitándole la chaqueta de la EITC sobre sus hombros y dándole una larga e intensa mirada, antes de evitar los ojos de ella y nadar hacia el Perla Negra con su brazo alrededor de ella, los sonidos de la batalla se escuchaban por encima de ellos. Elizabeth miró alrededor con aprensión, pero se tranquilizó al ver a su padre junto a ellos.

Llegaron a un lado de la nave y comenzaron a escalar con ayuda de las cuerdas. A medio camino a Elizabeth se le ocurrió que la tripulación debía de tener el control sobre la nave, ya que los cañones del Perla Negra habían dañado al Endeavor.

"¡Es el capitán!"

Elizabeth levanto la vista, viendo a Marty acercándose a la barandilla. Así, que el Perla Negra, realmente estaba en sus manos de nuevo. Ella sonrió ligeramente así mima. ¿Suyas? No era su barco… no tenia derecho a pensar ni siquiera eso… en cierto modo, también había matado a este barco…

"¡Por el amor de mi madre, señorita Elizabeth, Jack!" Gibbs ofreció su mano para ayudarlos a subir a la cubierta. "El… ¡Gobernador!" Gibbs parpadeo en asombro, tan sorprendido por la presencia del gobernador como por su falta de peluca (que había caído al agua cuando el bote se hundió) en la cabeza.

"Señor Gibbs ¿Qué esta pasando?" Jack preguntó enderezándose y entregándole a un sorprendido gobernador su perdida peluca que había encontrado en el agua.

Gibbs dio un paso rápido hacia delante y se inclino hacia Jack. "Barbosa hizo un trato con Sao Feng." Dijo con una mueca.

Jack levantó las cejas. "No recuerdo haberle dado ese tipo de derechos a un invitado a bordo de mi barco." Dijo Jack secamente con un pequeño movimiento en su nariz. ¿Qué clase de trato?" Preguntó con suspicacia, alarmado por la expresión facial en su rostro.

"Bueno." Gibbs limpio a fondo su garganta, viendo entre Jack, Elizabeth y el gobernador. "Uno que no te va a gustar."

"Supongo que no me va a gustar nada." Murmuró Jack, enojado.


CONTINUARA…