Bueno aquí la segunda parte, no la subí ayer ya que tengo problemas con el Internet... a veces pienso que me odia pero es raro que cuando se trate de Yaoi se ponga con estas tonterías
Yume: MUAJAJAJAJAJA MI MOMENTO LLEGO
Yo: Dios mio aqui va arder troyaaaa
Yume: Mitsuki despues de tanto sufrir al menos llega una parte en que estos dos esten juntos sin que protesten
Yo: en parte si no contamos el...
Yume: Callate!
Yo: ok ok una pregunta donde esta Mika?
Yume: en su cita con Pitch
Yo: fue capaz de dejarme sola? QnQ
Yume: Amiga mia del alma, ella dijo que no estaria presente cuando hiciera este capitulo
Yo: por que a mi?!...otra cosa recuerden que es mi primer fic y es la primera vez que hago este tipo de cosas, por lo general hago historias pero jamas las publico ya que ni se si esta bien el estilo mio, pero aquí estamos en fin pues aquí esta el capitulo de Victims of love...
Capítulo 26: Bajo la temperatura (Parte II)
Tomaron vuelo de inmediato, atravesaron las nubes e Hipo se divirtió mareando un poco a Jack, Chimuelo también se divirtió pero aún tenía un asunto que arreglar con él, tal vez Hipo lo perdonara, pero él aun no podía hacerlo.
-Hipo ¿A dónde me llevas? – dijo entre risas volviendo a equilibrarse en el asiento
-Te mostrare algo – le sonrió – Bueno Chimuelo rápido
-Hipo no hay nada allá – se dirigían al medio del mar, Jack no veía absolutamente nada, cayeron en picada tan rápido que el peli-blanco no tuvo tiempo ni de gritar
-Ey Jack abre los ojos
El peli-blanco se encontraba abrazado a Hipo con fuerza, a la velocidad que iba y más que caerían a la nada le sorprendió tanto que cerró sus ojos por unos segundos y abrazo inconscientemente a Hipo. Escucho al castaño pidiéndole que abriera sus ojos, obedeció abriéndolos despacio parpadeando primero, había mucho sol para ser un día lleno de nubes gruesas. Estaban flotando en el mar o eso parecía, volaban con tanta calma que ni parecían volar. El mar estaba a poco centímetros de ellos, entonces vio como algo se movía entre ellas, algo grande como una ballena, se alejó desapareciendo de la vista de los chicos pero en cuanto lo hizo y todo quedo en silencio algo surgió del mar, era como una ballena pero sus aletas eran como alas, un dragón pero nunca antes visto. Azul como el mar, grande y pesado, con la capacidad de derribar un barco, y a ellos si no se quitaban de ahí rápido.
-¡Hipo!
-Si tranquilo – dijo con calma, Chimuelo esquivo al dragón marino y tomo vuelo hacia los cielos – increíble que el Espíritu del invierno se asuste por estas cosas, ya teniendo 302 años me daba la impresión que lo habías visto todo.
-No estaba asustado
-Entonces me soltarías – dijo el chico aun sintiendo el agarre del peli-blanco, su pecho estaba tocando la espalda del menor lo que provocará que sintiera los latidos de su corazón, los cuales iban a mil
-Lo siento – se apartó un poco – bueno aunque vivas lo suficiente siempre hay algo nuevo que se puede ver o aprender, por ejemplo ese dragón… creatura… no se
-Es un dragón ballena, muchos los confunden como ballenas comunes por su contextura, pero el tamaño al salir del agua es mucho más grande de lo que se ve dentro del mar. Lo vi en uno de los libros de Elliot antes de irme de la Isla – dijo mientras seguía desde cielo – bueno ahora vamos a ir a tierra
-Hipo no hay tierra cerca – dijo mostrando lo obvio
-Bueno para muchos claro que no, pero después de que veas al frente cambiaras de opinión – dijo e Jack tomo aquel consejo, para su sorpresa Hipo tenía razón, más adelante se veía una Isla enorme, mas sorpresa era ver a unos dragones dirigirse a ella – Te presento la Isla dragón, tenía que volver por algunas cosas
-Era cierto – se veía una sonrisa asomarse por los labios de Jack – Es cierto Hipo, este es la Isla más grande de todo el mundo ¿lo sabes?
-Claro, al menos hace poco lo sé – dijo feliz de ver la enorme sonrisa de Jack y tal emoción, no lo había visto así de emocionado desde que patinaban juntos en el lago congelado o cuando le dijo que si cuando se volvieron novios, la idea al cruzar esos recuerdos más su beso le hizo sonrojar un poco – Bueno mejor nos acercamos
-Hipo ¿Por qué te elevas más? – pregunto
-Bueno quiero ver a donde dirigirme – dijo y recordó que las direcciones aquí eran raras, el norte, el sur, el este y el oeste cambiaban un poco ahora que lo notaba – Bien nos dirigiremos al oeste
-¿Al oeste?
No paso mucho, no hablaron en todo el camino, Jack no dejaba de notar algo raro en Hipo pero tenía un buen presentimiento, el clima comenzó a cambiar conforme avanzaban, ahora era tan frio como el invierno.
-Aquí estamos, en la Zona del invierno – empezó a hablar Hipo mientras descendían – esta Isla contiene las cuatro estaciones del año, el Oeste es el del invierno si vamos al hogar de Elliot antes del anochecer podría ser fastidioso para ti ya que está cerca del verano.
-La verdad es que no me molesta – bajo de Chimuelo – sabes esta Isla a estado perdida y tú la encontraste, debes dejar de sorprender a las personas o van a querer estar siempre contigo
-¿Cuál es el problema? – bajaba de Chimuelo mirando a Jack de espalda
-Que luego te apartaran de mí y te querrán para ellos – dijo sin pensar y al percatar sus palabras encontraba un modo de que no sonaran tan egoístas – lo siento, quise decir que… bueno… quizás si dejaras de impresionar… digo… yo… - se empezó a rascar la cabeza y reír nervioso – bueno es que – paro de rascarse la cabeza – no quiero que te aparten de mi
-Eres tonto o ¿Qué? – Hipo se encontraba abrazándolo por atrás – No podrán apartarme de ti aunque quisiera, de alguna forma me siento encadenado a ti
-¿Por qué haces eso? – Jack tomo a Hipo del brazo colocándolo frente a él, tomo su barbilla y lo beso, rodeo su cadera con la mano que sostenía el cayado aprisionándolo contra él – No me provoques así, el tonto de Ciro tiene razón, te ves adorable cuando te sonrojo y es por eso que me preocupa que alguien te quite de mis brazos
-Si eres idiota – dijo apartando la mirada molesto – deja de decir eso ¿puedes?
-Aunque pudiera ¿para qué parar? – dijo mostrando esa mirada que Hipo no podía esquivar ni aunque estuvieran en la oscuridad.
-Vamos Jack, podemos quedarnos hasta que la noche caiga – dijo apartándose de Jack, empezando a caminar
-Y ¿Qué quieres que vea? – pregunto caminando a su lado
-Nada en especial – tomo la mano de Jack algo nervioso, disimulando, pero antes de que lo hiciera Jack la aparto
-Pienso que como estamos en un lugar frio no necesitas que te tome la mano – dijo sonriendo apagadamente, pensó en las parejas que siempre se toman de la mano cara sentir su calor pero en su caso, él era frio como el mismo invierno
-Sabes que eso no me importa, para mi eres cálido – dijo desviando la mirada de nuevo, tomando la mano de Jack de nuevo sosteniéndola con fuerza
-Eres terco, te vas a helar más
Continuaron caminando observando el paisaje, viendo los arboles con relucientes gotas de agua congeladas colgando de cada hoja, vieron algunos dragones de hielo, Jack se divertía con las explicaciones de Hipo de cada dragón que veían, algunos eran datos divertidos. Chimuelo jugaba con alguno de ellos, también esos dos, las cosas parecían tan sencillas, tan divertidas, como si nada pasara. En un momento jugaron guerra de bolas de nieve, Jack le dio a Chimuelo sin querer y tratando de huir se escondió atrás de un árbol, que las tima que el dragón lo vio y con la cola le dio un golpe al árbol enterrándolo sobre nieve, el castaño se reía a todo pulmón pero Chimuelo no solo se quedó tranquilo con Jack, Hipo recibió por parte de Chimuelo una bola de nieve gigante, el dragón sin contenerse empezó a reírse de los dos, al tiempo que los dos al salir de sus montañas de nieve también rieron hasta mas no poder. El día avanzaba y la tarde se hizo presente.
-Tenemos que regresar no quisiera cargar a Chimuelo – dijo este montándose en Chimuelo
-¿A qué te refieres? – dijo parándose al lado de Chimuelo
-Hay flores en el centro de la Isla que provoca que los dragones duerman toda la noche.
-Entiendo, entonces vamos – dijo Jack pasando su mirada por Chimuelo, se encontró con sus ojos, que aún no podían verlos, aún seguía molesto con él – Chimuelo – iba a decir algo, pero Chimuelo tomo vuelo de inmediato. Jack suspiro al tiempo que tomaba vuelo
No tardaron nada en llegar, fue más rápido el viaje, el sol se escondía. El día paso tan lento y tan rápido al mismo tiempo, ni se dieron cuenta cuando las horas avanzaron, tan cruel era el tiempo que no daba su presencia. No hablaron en todo el viaje, Jack seguía hundido en sus pensamientos e Hipo lo sabía, quería decir algo, pero no sabía que. Más que era extraño que Jack se portase así con él, aunque después de lo que paso y si seguía molesto por lo que paso en Berk o molesto porque se escapó, bueno la culpa también la tenía el peli-blanco, pero no fue totalmente su culpa… suspiro y dejo los pensamientos a un lado. Aterrizo a unos metros frente a la casa de Elliot.
-Bueno aquí es – dijo Hipo bajando de Chimuelo – es muy bella para tener tantos siglos
-Es increíble, así que aquí vivió Celeste todo un año – dijo avanzando impresionado por el espacio tan grande, los arboles rodeaban todo ese lugar formando un circulo – me mencionaste antes que es el centro de la isla ¿no?
-Sí, todo esto hasta llegar a la cascada más adelante tomando el norte, encontraras también la Zona de primavera, hay más dragones ahí que en las otras zonas
-Es increíble esta isla, tiene tantas especies de dragones – parecía un niño en un parque de diversiones e Hipo lo sabía lo que le hizo reír un poco - ¿De qué te ríes?
-De nada, es que me pareciste a un niño – dijo riendo con los ojos cerrados sin darse cuenta que Jack estaba frente a él
-Esto lo haría un niño – lo beso de sorpresa e Hipo tenía los ojos abiertos, lo había besado hoy tanto que si no fuera que sus labios fuera fríos ya se abría derretido, pero eso lo complicaba mas ya que lo congelaba y lo dejaba paralizado sin saber que hacer más que dejar su cuerpo actuar por su cuenta y seguirle el beso - ¿Entonces?
-Ehhh ¿entramos? – dijo nervioso dando la vuelta para entrar a la casa
Pasaron a la sala directo, estaba como cuando Hipo se fue. El frio ya estaba entrando, solo quedaban unos cuantos rayos del sol, Chimuelo al pasar encendió la chimenea.
-Es muy grande por dentro – Jack observaba la parte de debajo de la sala - ¿Puedo ver la parte de arriba?
-Claro, ahora subo, te mostrare la colección de libro que tiene Elliot. Antes tengo que ir a la cocina y ver si queda un cesto de pescado para Chimuelo antes de que se duerma – dijo pasando por alado
Jack subió curioso las escaleras, al llegar al pie de la escalera observo el pasillo, del lado derecho había dos habitaciones uno en el fondo y el otro pegado a la pared a mano derecha, al lado izquierdo del pasillo había una habitación solitaria, como un niño curioso fue directo a esa única puerta tan solitaria al fondo del pasillo, la abrió y entro, estaba un poco iluminada, aun no había caído la noche, por la ventana se veía que no faltaba mucho. La habitación para Jack parecía una biblioteca. Pegada a un lado había una chimenea y arriba de ella había más libros y una pintura que ni Hipo había notado.
Fue a verla, antes de tomarla a casi unos centímetros abrió los ojos de la impresión, bajo su mano como si fuera de trapo, sus ojos estaban en blanco, no podía creer lo que veía, articulo unas palabras pero ni él las podía escuchar. Sus manos temblaban, al igual que sus ojos. Dio la vuelta y vio un escrito que a lado traía una mini biblioteca, se dirigió a ella y el lomo de las tapaduras de cada uno, llevaban el nombre de todos los descendientes de Elliot hasta el de Hipo que estaba en el escritorio fuera de su sitio. El primero con una tapadura azul y letras blancas lo dejo helado, quería tomarlo y ver la portada, con letras blancas y pasadas con un trazado delicado y sutil, estaba el nombre de la hija de Celeste y Elliot.
-Jack ¿Dónde estás? – Hipo entro, al cuarto – Lo siento pero creí que irías a la otra habitación – dijo pero Jack no respondió, estaba como sumido en la lectura de un libro azul – Jack – se acercó a él con la intención de tocar su hombro.
-Cristal – dijo el peli-blanco antes de que Hipo lo tocara
-Jack ¿Qué dijiste? – pregunto Hipo sacando a Jack de sus pensamientos
-Ha Hipo – miro a Hipo aun sosteniendo el libro, sonreía, pero esa sonrisa era como si ocultara algo – No dije nada, solo estaba viendo estos libros
-Ahhh esta parte de aquí son las historia de mis abuelos – vio el libro que traía en sus manos – Ah y el que tienes es de su primera hija, se llamó Cristal, fue la que más estuvo cerca de convertirse en la Guardiana de los Dragones
-Ya veo – volvió al libro – debió ser alguien muy capaz, pero no cumplió con lo requerido – sus cabellos tapaban sus ojos no sabía que expresión tenía en aquel momento pero su voz se escuchaba seca – En fin no importa. Vamos a otra habitación Hipo – dijo y dejo el libro su lugar
-Si – Hipo se lo quedo viendo pensando ¿Qué le estaría ocurriendo?
Paso por alado con una débil y triste sonrisa, lo vio dirigirse a la habitación que le dio Elliot. Abrió la puerta y entro sin notar que Hipo seguía parado entre el pasillo y el estudio de Elliot. La noche seguía cayendo, Hipo bajo las escaleras y busco una de los troncos de la chimenea en llamas, Chimuelo se quedó dormido justo en frente de ella, muy cómodo con la sesta de pescados vacía, subió con cuidado a su habitación, encontrándose con la oscuridad cerro la puerta, se dirigió a la chimenea y la encendió con aquel tronco. Hipo andaba tan distraído que no noto a Jack venir por atrás y abrazarlo.
-Jack ¿Qué pasa? – dijo este sorprendido, voltio la mirada para verlo pero Jack ocultaba su rostro en la espalda de Hipo – Haz estado actuando raro
-Hipo, Lo siento – dijo con una voz triste, el castaño no sabía por qué, pero se sentía raro Jack
-Si es por lo de Chimuelo, tranquilo, no creo que este molesto de que le hayas lanzado aquel bola de nieve, fue un accidente – se rio nervioso, no era normal que Jack se comportara así y no sabía que hacer – Jack
-No es por ello… Lo siento Hipo, por todo, te hice sufrir – dijo abrazándolo mas – Yo, solo tengo miedo de perder a alguien más de nuevo
-¿De nuevo? – noto aquellas palabras ¿Qué quería decir ello?
-Hipo, lo siento
-Sabes hoy se han disculpado mucho conmigo, si siguen así yo… - antes que dijera otra cosa, sintió un escalofrió provocado por la respiración de Jack, estaba muy cerca de su cuello – Jack en serio ya no tienes que disculparte conmigo, estoy bien
-Casi te pierdo por mis inseguridades, tenía tanto miedo de encariñarme con alguien otra vez, que al oírte decir aquello, mi corazón se rompía – su voz era tan fría y triste, pero había mas en ella – Yo… aun si quiera puedo decir aquello por temor que no sea real – Hipo sabia a que se refería
-Yo también tengo miedo Jack – Hipo tomo su mano justo en su pecho – pero, si amas a alguien de verdad, creo que es normal sentir ese miedo
-Creo que si – dijo y todo quedo en silencio, solo se oía como los troncos de la chimenea se quemaban – Hipo quiero – llevo su otra mano por dentro de la camisa de Hipo
-Jack – un gran escalofrió recorrió a Hipo - ¿Qué haces? – La mano de Jack subía más y más, hasta llega a su pecho, dejando que el castaño soltara un gemido – Jack yo… - el chico fue callado por un beso, era otro tipo de beso, como aquella vez en el claro, más profundo.
-Hipo yo te quiero a ti – dijo Jack separándose, girando a Hipo a él
-Jack… - lo volvió a besar, Hipo retrocedía siendo empujado por Jack, se detuvo chocando con la pared, el peli-blanco se sostuvo con su mano en la pared acorralando a Hipo, no tenía como escapar, no sabía que pensar, no sabía qué hacer, pero algo iba mal no era Jack, lo tomaba desesperado, su beso se sentía extraño – Jack… para – pidió notando que su mano volvía a subir – por favor… - ahora se encontraba regando besos por su cuello, su mano bajaba ahora metiéndolo por dentro del pantalón, lo que hizo estremecer al menor, pero no era eso, era miedo, algo más, no era Jack, ese no era Jack, no estaba actuando igual, no podía ver su rostro – ¡Jack para por favor! – Articulo con normalidad e Jack se detuvo en seco - ¿Qué pasa? – Dijo con una voz ronca – este no eres tu – sus lágrimas corrían por sus mejillas. Era unos centímetros más pequeño que Jack pero ahora se sentía más pequeño y siempre se sentía asi pero era diferente, no le gustaba, se sentía prisionero
El espíritu estaba completamente paralizado, pero la voz ronca de Hipo lo saco de aquello, alzo el rostro desconcertado, su castaño lloraba, lloraba de nuevo, una vez más lo había hecho, lo había hecho llorar, siempre lo hacía, no quería volverlo hacer pero no podía controlarse.
-Lo siento Hipo – saco su mano, y se alejó un poco de Hipo aun con la mirada baja – Maldición – llevo su mano a la cara tapándosela, se sentía horrible ¿Qué era lo que estaba a punto de hacer?
-¿Jack? – Dijo abriendo los ojos y viendo al peli-blanco temblar – Por favor dime ¿Qué es lo que pasa? – tomo con delicadeza la mano de Jack y la aparto de su rostro – Por favor – esa dulce voz, tan compasiva, Jack se odiaba mas
-Hipo ¿Por qué me amas? Digo ¿Qué me viste? – Dijo de repente molesto – Soy un desastre, causo problemas, siempre hago algo malo, no soy nada
-No digas eso, Jack no es…
-¡CLARO QUE SI! – Grito dejando a Hipo impactado – Yo… siempre alejo a las personas que amo, tengo miedo de equivocarme y hacerte llorar de nuevo.
-Pero Jack – en verdad sufría tanto, pero no entendía ¿Por qué esa actitud? ¿Por qué ahora? – No eres nada de eso
-Porque no me conoces. Solo nos conocemos desde hace semanas, pero…
-Podría durar años conociéndote pero seguiría amándote – Jack lo veía pero no comprendía - ¿Quieres saber por qué me gustas? – Suspiro y le mostro su sonrisa – Porque cuando te conocí, al verte me intrigo mucho ver tu rostro y cuando toque tu mano sentí algo raro, era curioso encontrar a alguien como tú, luego empecé a conocerte más y cuando estaba contigo esos días sentí algo nuevo, cuando te veía sonreía y me olvidaba de todo, llegaba tarde a casa y ni me importaba si mi padre me regañaba, al principio sí pero al final dejo de importarme y todas las mañanas pensaba en salir e ir por ti, la sola idea de verte me emocionaba, pasaba noches pensando y recordando las cosas que habíamos hecho en el día y no podía dormir, me encantaba incluso que le hicieras travesuras a Astrid para que no me siguiera
-¿Sabia eso? – pensó en el momento Jack sorprendido
-… la Razón por la que me gustas es porque eres tu – Jack no podía creer lo que oía, estaba tan sorprendido que no sabía que decir
-Pero yo… - fue callado por un beso de Hipo, sus labios tan cálidos, suaves, sus brazos envolviendo por detrás de su cuello arrastraban su cuerpo, que sensación más especial.
-¿Qué tengo que hacer para que me creas? – pregunto separándose mirándolo a los ojos, esa mirada que ni Jack sabia como zafarse de ella
-Yo… No… - suspiro e inclino la cabeza a un lado haciendo una mueca con los labios – Hipo de verdad, creo que si estás conmigo sufrirás mucho, viste lo que paso con tu padre y desde que estamos juntos cosas han pasado ¿No hubiera sido mejor nunca habernos conocido?
-Tal vez – dijo y Jack volteo de inmediato – pero entonces seguirías solo ¿no? Y yo, estaría solo también
-Pero ¿A ti no te gustaba Astrid? – agarro la cadera de Hipo y lo miro sin entender
-Si me gustaba y mucho pero comparando con lo que siento por ti, no tiene ninguna comparación – rio un poco – Gracioso ¿no?
-No puede ser, eres demasiado perfecto para mi yo solo soy un idiota
-Lo sé, pero me entere hace unos días que es de familia enamorarse de los idiotas
-¿Eso no te hace un idiota?
-hmmmm los idiotas se juntan – dijo sonriendo colgándose del cuello de Jack, este lo tomo por la espalda y lo acerco a él, se besaron de nuevo igual que antes pero con más pación y sentimiento – Jack – se separó y lo miro directo a los ojos – No te olvides que siempre estaré contigo
-Tu igual, Más allá de la eternidad
-Más allá de la mortalidad – completo en decir, mientras que Jack lo alzaba - ¿A dónde me llevas?
-Los niños tiene que ir a dormir – dijo sonriendo
-Y ¿si no quiero? – dijo al llegar, Jack lo bajo con cuidado recostándolo en la cama para luego el sentarse a la orilla
-Entonces ¿Qué harás? – pregunto sonriendo de lado esperando la respuesta
-Esto – lo agarro por el cuello de la camisa y lo acerco a él para besarlo más - ¿Qué piensas?
-Que si lo hacemos no podrás moverte mañana – dijo con una sonrisa de picardía
-¿Quieres apostar? – dijo con mirada desafiante sonriendo de lado levantando una ceja y mirándolo directo a los ojos
-Como quieras – sonrió seductor lo tomo de la cintura y lo beso mientras lo recostaba en la cama colocándose en cuatro sobre él – No digas que no te lo advertí
-Tendré eso en cuenta – elevo sus manos y le fue quitando la sudadera, hasta que Jack se la quitó el mismo – Te ves mejor así
-¿A si? Y tu ¿Qué tal? – Tomo las muñecas de Hipo y las llevo por arriba de su cabeza con la otra mano la paso por dentro de la camisa haciendo estremecer a Hipo, llegando a uno de los pezones presionándolos un poco, el castaño contuvo un gemido cerrando los ojos con fuerza sonrojándose – te ves muy tierno ¿lo sabes? – le susurró al oído
-Cállate – dijo algo avergonzado mientras que su camisa la subía hasta dejar sus brazos enredado en ella
-Tu también luces mejor así – sonrió seductor e Hipo se sonrojo más – Deja de seducirme con esa mirada no me digas que lo haces a propósito
-Claro – dijo notándose el sarcasmo, desviando la mirada, para luego ver a Jack de reojo luego se rio un poco al igual que Jack – Sabes esto es raro
-No sabes cuánta razón tienes pero a veces lo raro es bueno, por ejemplo tú eres raro, creo que te lo dije hace tiempo
-Tú también lo eres
Se volvieron a besar mientras Jack pasaba su mano libre al pantalón de Hipo, llegando a un pequeño bulto que empezó a tocar. El castaño dejo él beso para evitar sacar un gemido, Jack parecía divertido, introdujo su mano debajo del pantalón encontrándose con el miembro de Hipo.
-Veo que te diviertes – dijo Hipo tratando de no gemir
-Solo intento hacerte sentir bien – dijo chocando frente con Hipo – Tus expresiones me encantan
-Nhgg… Ah… - se mordía los labios para no dejar escapar ningún sonido de sus labios – Jack… - suspiro su nombre
-Se ve que lo disfrutas – acercando su rostro al pecho del menor, llegando a su pezón derecho mordiendolo
-Jack… no hagas eso – apretaba los dientes cerrando sus ojos
Quien sabía que le estaba pasando a Jack, pero ahora estaba actuando normal, bueno ahora Hipo lo estaba provocando con esas miradas tan lindas, Jack no esperaba llegar hasta este punto hasta que Hipo cumpliera los 18 pero algo en él lo quería, ¿quizás el momento? ¿Qué estaban solos? No se sabe, pero la cuestión era que no podía parar. Jack sonrió divertido para luego lamer el pezón de su castaño, le parecía divertido el hecho que el menor intentaba ahogar los gemidos pero ¿Hasta cuándo podría resistir? Entonces fue más abajo, le arrebato los pantalones de Hipo sin previo aviso dejándolo totalmente al descubierto, solo unas caricias y ya el menor estaba duro, desde el punto de vista de Jack no podía verse más esquicito, esos pensamientos se cruzaban en la mente de Jack y no sabía si parar o continuar. Aunque eso ya se sabe.
-Hipo sabes que te ves más adorable cuando intentas ocultar tu rostro – dijo Jack sobre él
-Cállate – dijo y pensó que tal vez no fue una buena idea dejarle a Jack tanta libertad – Sabes cómo actúas me estás haciendo creer que no es tu primera vez
-Bueno digamos que es mi primera vez con un hombre – dijo este sonriendo esperando la expresión de Hipo
-¿Qué? – algo impactado por las palabras de Jack y molesto también
-Solo es un chiste Hipo – volvió a reír y lo beso en la frente – es la primera vez que lo hago, pero contigo siento que lo hecho muchas veces, quien sabe, tal vez es instinto
-O que te has contenido todo este tiempo
-Tal vez
Se acercó al menor besándolo, profundizo el beso mientras que acariciaba el miembro del menor, una batalla se libraba en la boca del menor por el control, pero las caricias de Jack lo dejaban con la defensa baja, no fue mucho lo que tomo para que el espíritu tomara el control. Hipo no sabía que pasaba pero su cuerpo actuaba de un modo diferente, se sentía tan extraño, algo nuevo, algo que jamás había sentido, en verdad desde que conoció al mayor todo lo que ha pasado son cosas desconocidas, cosas que nunca creyó vivir. No pudo más, su respiración aumentada, y todo su cuerpo ardía, cada lugar que Jack tocaba ardía en cuestiones de segundo, podría ser el espíritu del invierno pero para él su toques eran más cálidas que él sol de la mañana
-Jack… yo… ahhh… voy a correrme – lo callo con otro beso
-Entonces hazlo – dijo seductor regando besos por el cuello del menor
Y así Hipo no pudo evitarlo y se corrió en la mano del mayor lanzando al aire el gemido que había tratado de apagar, ya no podía ocultar su rostro sonrojado, estaba a merced del alvino. Jack se veía divertido viendo a su Hipo de esa forma tan linda y provocativa.
-Ahora sigo yo – dijo e Hipo no sabía a qué se refería, entonces sintió la mano del peli-blanco en su entrada – Jack… espera… - su voz se oía en susurro como si se le escapara todo en suspiros
-Lo siento Hipo, esto puede dolerte un poco, pero prometo que te sentirás bien – le hablo al oído, ese frio susurro que lo congelaba al instante – creo que no necesitamos el fuego ahora
Con un ademan de la otra mano una brisa fría cruzo por la ventana directo al fuego de la chimenea apagándolo al instante quedando ellos a oscuras, aunque no totalmente, desde la ventana abierta de par en par la luz de las estrellas entraba y la brisa hacia bailar las cortinas. Jack metió un dedo dentro de la entrada del menor, este se estremeció al acto tan inesperado, lanzo un quejido que preocupo a Jack pero él sabía que no sería fácil a la primera, luego de que se calmara un poco introdujo el otro dedo, Hipo volvió a gemir, Jack masturbo su miembro para que se calmara un poco hasta encontrar aquel punto que lo volviera loco. No tardó mucho en encontrarlo, lo que lo hizo sonreír mucho.
-Hipo ¿listo? Si comienzo ahora no me detendré aunque me lo pidas – Hipo entendía sus palabras, asintió temeroso mientras unas lágrimas caían de sus ojos –Bien
Bajo su pantalón dejando expuesto su miembro que ya estaba más que listo para entrar, lo posiciono en la entrada del menor y fue presionándolo para entrar poco a poco mientras que Hipo no dejaba de morderse los labios para evitar lanzar un grito, su espalda se arqueaba al instante que Jack logro meterlo todo.
-Sabes no te tienes que callar – Hipo abrió los ojos a tale palabras – nadie te va a escuchar en estos momentos e Chimuelo debe estar dormido ¿no? Yo quiero oír tu voz
Hipo no dijo nada solo se quedó viendo esos ojos azules hipnóticos, su cuerpo pálido pero perfecto a simple vista, su piel tan suave y fría, posiblemente seria codiciado por muchas personas si lo vieran como él lo estaba viendo, el menor se quitó la camisa que envolvía sus brazos y elevo sus manos para tocar aquella figura, si era frio como la misma nieve e igual de pálido, pero todo eso le parecía tan precioso, su rostro, sus ojos, su sonrisa, todo en él, era como una rara especie y él poseía la última en todo el mundo. Dulcemente Jack le susurro a Hipo desde su posición que se movería un poco, al primer movimiento Hipo no contuvo su voz y dejo escapar uno que otro gemido, paso sus manos a su espalda abrazando a Jack involuntariamente, dentro de él ahora se encontraba el excitado miembro de su ahora amante, los gemidos ahora recorrían el oído del mayor lo que le excitaba más, siguió moviéndose a un ritmo regular esperando que Hipo se acostumbrara.
-Jack… ahhh, aghh ahhh – no paraba de gemir y decir su nombre entre aquellos gritos de placer mezclados con dolor, era obvio que le dolería es su primera vez, pero Jack le advirtió ahora aunque se lo suplicase Jack no pararía y ¿para qué? Ahora Hipo se sentía bien, le estaba encantado, se sentía raro era verdad, nunca esperaba sentir aquella sensación, pero no le desagradaba ¿Era por qué se trataba de Jack? Lo que sea ahora no tenía control sobre su cuerpo, ni sobre su mente, quería más de Jack quería más de él, que continuase, no podía creer tales pensamientos tan poco de él.
Jack no se quedaba atrás, quería ir más rápido pero no podía dejar de pensar en Hipo, si no encontraba señales de que le diera más, no podía hacer lo que él quisiera, era su primera vez, tenía que pensar en Hipo, tenía que hacerle sentir mejor, entonces vio como los brazos del castaño lo envolvían en eso los gemido del menor lo invadieron excitándolo más, quería más de él, un deseo tan poco de él, entonces escucho de la boca del menor algo que no esperaba en ningún momento, le estaba pidiendo que continuase, le pedía más. Jack abrió los ojos más de la sorpresa. Con el permiso de su ahora amante continuo y siguió su propio ritmo robándole gemidos continuos al menor. No faltaba mucho para que Hipo se viniera de nuevo al mismo tiempo que le faltaba a Jack.
-Jack yo… - dijo con su respiración entrecortada
-Igual Hipo – dijo con cierta calma que dejaba al menor algo impresionado – Hipo ¿puedo correrme dentro?
Con un poco de duda asintió, al poco tiempo de decirlo, Hipo se corrió de nuevo soltando un grito de placer al tiempo que Jack se corría dentro de Hipo. Sus respiraciones agitadas, sus pechos bajan y subían al mismo tiempo recuperando el aliento.
-¿Estas bien? – pregunto Jack viendo a Hipo recostado en la cama viendo esa delicada figura cansada
-Si – sonrió a duras penas que recuperaba la voz
Los dos se quedaron viendo uno al otro y empezaron a reírse de la nada, no sabían de qué reírse pero por algo eso le era divertido, Jack saco su miembro de la entrada de Hipo y se dejó caer en la cama junto a él, observando cómo se reía de lo que pasaba.
-Ahora estamos unidos ¿no?
-Tonto, ya estábamos unidos antes de esto – dijo Hipo colocando su mano en la mejilla de Jack, le pareció que ardía y sudaba frio, los dos estaban igual, pero de alguna forma estaban bien – Creo que estuvo bien
-hmmm pudiste ser más adorable – dijo burlo sonriendo divertido
-Eres horrible – dijo igual de divertido notando la burla del mayor – Bueno si hay una próxima seré mas adorable
-Lo siento pero no se va a poder – dijo viendo el techo – si lo haces creo que morirá de tanta lindura
-Ja j aja muy gracioso – bostezo el menor, Jack lo tomo en sus brazos – Creo que estoy cansado
-Yo igual, descansa niño – dijo aquello e Hipo quería responderle pero el sueño le gano y se quedó dormido, profundamente dormido en los brazos de su Jack.
…
Solo había oscuridad nada más que ello, su cuerpo flotaba entre la nada y el agua que se movía en ondas como si tuviera algo en ellas.
-Sálvenme por favor, sálvenme de esta oscuridad – extendía su mano como si intentara alcanzar algo que no estaba ahí – sálvenme de esta oscuridad – sonaba triste como una melodía en la lluvia, sus mejillas eran marcadas por sus lágrimas negras como la noche – por favor Sálvenme hermanos
Bueno como estamos publicando esto sin comentarios ya que son dos capítulos seguidos, pueeeees... y de paso Yume ahorita se esta recuperando de... bueno...
Yume: estoy bien - esta en su cama, recostada, con un par de papeles en su narices y de paso encadenada porque si se levanta se va a marear por la fata de sangre - no estuvo tan mal el capitulo le falto cierto toque mas fuerte pero eso es para después
Yo: aun tienes fuerza después de lo que paso
Mika: ella siempre tiene fuerza
Yo: Que haces vos aqui?
Mika: termino mi cita y estaba leyendo el fic y déjame decirte que esto es muy ligero viniendo de ti Yume
Yume: de hecho lo hice por Mitsuki recuerda que es la primera vez escribiendo este tipo de cosas
Mika: y esa sangre?
Yume: pensaba en toda la escena y como soy muy imaginativa, pues digamos que me imagine todo a lo hard core y aqui el resultado
Mika: debi quedarme con ustedes - dijo sentándose a la orilla de la cama viendo a Yume - voy a ver si nos queda algo de sangre en el sótano, guarde un poco en situaciones así
Yo: Que? Que guardas que en que?!
Mika: nada, mira ya les dijiste a los lectores con respecto a que los siguientes capítulos serán los últimos
Yo: Sabes que falta mas
Mika: lo se, pero también dijiste que van a pasar cosas mas fuertes
Yo: No soy tan mala
Yume: y yo soy el hada de los dientes
Yo: perdieron la fe en mi... en fin esto ha sido todo por este capitulo los veré en el próximo capitulo de Victims of Love
