Hola queridos lectores aquí Halsenbert, con un nuevo capítulo de Moonbeam para su entretenimiento.

Lamento si la historia se ha desviado un poco el foco de Luna y Celestia, pero quería experimentar un tanto con otros personajes y darles un poco más de trasfondo.

Y sin más por el momento, que disfruten del capítulo y… ¡Coooomenzamos!:

Nota del autor: MLP no me pertenece, así como tampoco sus personajes, los personajes y OC's de esta historia pertenecen a sus respectivos autores, la presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único objetivo de entretener.

Advertencia:el siguiente capítulo contiene escenas violentas o de contenido sexual explicito, por lo que se recomienda discreción del lector.

Lean y comenten.


Moonbeam

Capítulo 26 – Blood Tears.

-Me dieron una gran sorpresa al venir- dijo el corcel rebosante de emoción, su crin y cola tenían un color plateado a causa de sus años, aunque aún se alcanzaban a notar varios mechones de color negro en ella, por otra parte, su pelaje gris no parecía haber tenido muchos cambios. Llevaba puesto un suéter grueso y una bufanda de rayas.

-La idea era sorprenderte papá y afortunadamente lo conseguimos con creces- respondió uno de los jóvenes corceles que lo acompañaban.

-Dime querido como es la vida en la mansión de los Blueblood- hablo una yegua de edad mayor, quien cargaba a un joven pegaso de color oscuro y melena y cola plateadas.

-Yo estoy mas interesado en saber como lograste que un Lord aceptara a este pequeño para que viviera en la mansión con ustedes- comentó su otro hijo.

-La mansión es acogedora, pero debo decir que no la había sentido como un hogar hasta hace unos días Tulip. En cuanto a este pequeño yo no convencí a Blueblood, el crédito es de la señorita Vinyl- comentó el mayor de los corceles.

-Así es, la señorita Vinyl es muy agradable- comentó el pegaso que se encontraba viajando sobre el lomo de la yegua.

-¿Vinyl?, ¿acaso ella es la joven de la que nos contaste en tu última carta?- preguntó el primero de sus hijos.

-Así es Sonnet- comentó Cent dirigiéndose a su hijo mayor -Es una yegua muy interesante, aunque si es un poco quisquillosa con algunos temas… una vez que logras conocerla termina por agradarte… Alegra mucho el ambiente de la mansión-

-¿Y es guapa?- preguntó el mayor de los hijos.

-¡Sonnet!, esa no es una pregunta adecuada- lo reprendió su madre.

-Porque si lo es, podríamos presentársela al pequeño Whistle- dijo el mayor de los hermanos abrazando al menos sobre sus hombros.

-¡QUE!, N-No claro que no, sabes que no soy bueno con las yeguas- reprochó el menor de los hermanos apartando a su hermano mayor.

-¡Vamos Whistle!, solo tienes que tener un poco de confianza en ti mismo, además la joven ya tiene la aprobación de papá- le respondió su hermano mayor guiñándole el ojo.

-No deberías expresarte así Sonnet, es verdad que Vinyl me agrada y es una yegua joven y atractiva, pero no creo que esté interesada en ustedes, no es una yegua común y puede ser de temer cuando la hacen enojar. Les recomiendo no molestarla- dijo Cent mirando a su hijo mayor.

-Aun así en tus cartas la describes como una yegua bastante agradable- comentó su esposa.

-Y lo es, será un honor presentárselas, es muy posible que este en la fiesta dentro del gran salón, después de todo me parece que acompañaría a lord Blueblood-

-Comentaste que tenía un gran talento para la música- comentó Tulip.

-Desde que llego a la mansión me ha pedido que le enseñe a tocar varios instrumentos, le gusta practicar uno diferente todos los días, pero por extraño que parezca, no me ha pedido que le enseñe a tocar el Cello- mencionó el corcel.

-Te refieres al Cello que tocabas para lady Blueblood-

-El mismo, no sé por qué, pero siempre que puede me pide que toque algo para ella con él, pero no me ha pedido que le enseñe a tocarlo ni una sola vez-

-¿Crees que sea por el tamaño? Quizá no se siente cómoda tocando instrumentos tan grandes-

-No querida, dudo mucho que sea por eso, pareciera que disfruta más de escucharlo que de tocarlo. Es difícil de explicar- comentó el viejo corcel.

-Será muy divertido, jamás habíamos conocido un castillo de verdad. Será una experiencia increíble- comentó Sonnet.

La familia continuó su camino al castillo charlando animadamente.


Horas después

Celestia avanzó hasta la pareja que danzaba lentamente en el centro de la pista, abriéndose paso entre el mar de ponis que la rodeaban.

Fue entonces cuando sucedió, su hermana y su pareja, terminaron la pieza con un cálido beso. Al ver el rostro de su hermana lleno de alegría mientras besaba a aquella unicornio de color negro y crin esmeralda, sintió como si su corazón le doliera con cada latido que daba, sintió una terrible presión estrujar su pecho quedándose completamente inmóvil ante la escena.

Deseaba evitar aquella confrontación, al menos hasta que la fiesta terminara, después de todo no quería armar una escena en plena fiesta de la fogata. Dejaría a su hermana disfrutar de la velada, le debía eso por lo menos.

Quizá con un poco de tiempo podría convencer a Emerald Gemstone de que le permitiera que su hija permaneciera al lado de Luna.

Quizá mientras su hermana se encontraba ausenté ella seria capaz de llegar a algún acuerdo con la madre de Crisi, por lo menos podía intentarlo.

Luna y Chrysalis se apartaron la una de la otra después de un beso que pareció durar una eternidad, las parejas de ponis las observaban con rostros de sorpresa, después de todo no era muy común ver a una de las princesas besarse con otra yegua. Se conocía muy poco de la vida amorosa de las gobernantes, hasta entonces todo lo que sabían era que ambas eran solteras.

Celestia noto la forma en la que varios de sus súbditos miraban a la pareja que continuaba disfrutando de su momento completamente ajenas a todo lo que las rodeaba en ese momento.

Si bien no existía ninguna ley que lo prohibiera, las parejas del mismo sexo no eran muy comunes y a menudo eran discriminadas por la sociedad, la deidad del Sol sabía que eso era una realidad aunque esperaba que quizá la unión de una princesa como su hermana y otra noble como lo era Crisi, ayudaría un poco a demostrar que las gobernantes no pensaban de la misma manera y tal vez eso ayudaría a que con el tiempo otros ponis también fueran capaces de respetar eso.

Varias parejas miraron a la princesa con cierto disgusto, especialmente Crystal Print, quien apenas un par de horas atrás hubiese tratado de llamar la atención de la monarca para presentarle a uno de sus hijos. Si bien la cabeza de una de las familias más poderosas de Fillydelphia no estaba acostumbrada al rechazó. Adicional, no esperaba que la más joven de las princesas tuviera semejantes gustos, quizá debió haber escogido a alguna de sus hijas en lugar de un heredero varón y proponérsela como pretendiente, más aún con eso quedaba el problema de la descendencia, ya que la gobernante jamás engendraría hijos con la sangre de su familia si la copulación se realizaba entre dos yeguas.

-Que desperdicio- dijo la unicornio sin la más mínima intensión de disimular su molestia dándose la media vuelta.

Celestia vio a la yegua retirarse de la fiesta acompañada de su hijo y algunos de sus acompañantes. Esa noche no podía hacer más que apoyar a su hermana.

El comentario, por otro lado, no fue bien recibido por la sombra que se encontraba oculta detrás de uno de los pilares del gran salón. Siegfried miró a la yegua de alcurnia con desprecio. No podía entender como era posible que ella y muchos otros ponis pudieran ver como algo grotesco una muestra de afecto tan pura como esa, en especial de una de las ponis que les habían salvado la vida arriesgando la suya durante la batalla contra Sombra.

-Luna- murmuró el caballero nocturno sin apartarse de su posición. Hablaría con Epsilon de eso más tarde.

-Estoy algo cansada, te parece si nos servimos un poco de ponche- dijo la princesa de la noche.

-Por supuesto- comentó Crisi.

Ambas se colocaron nuevamente sobre sus cuatro cascos y comenzaron a abandonar la pista de baile tan absortas en su propio mundo que ignoraron por completo las miradas que muchos de los presentes les lanzaban. Al igual que a una preocupada princesa de pelaje color perla.

No fue sino hasta que la princesa changeling sintió un escalofrío recorrerle el lomo que fijo la mirada en dirección a la multitud.

Ante el repentino movimiento de la unicornio varios de los ponis que las observaban desviaron la mirada. Chrysalis escudriñó a la multitud hasta que sus ojos esmeraldas se encontraron con un par de ojos amarillos que centellaron por un segundo mostrando un color verde como el jade con pupilas alargadas que levantaron todo tipo de alarmas en el cuerpo de la princesa changeling.

-¿Crisi?- Chrysalis desvió la mirada hacia donde se encontraba su pareja -¿Estas bien? Te vez un poco pálida- dijo la princesa de la noche aproximándose a la umbrosa unicornio.

-Estoy bien, adelántate en un momento te alcanzo debo ir al cuarto de yeguas- dijo la princesa changeling sonriendo.

-Si… c-claro, como gustes Crisi- dijo la alicornio índigo antes de acercarse a su compañera y besarla en la mejilla. En su rostro había una expresión que Chrysalis no pudo leer por completo, pero no era felicidad, quizá confusión o duda, no estaba segura, pero debía dejarlo de lado por un momento, tenía algo importante que hacer antes.

Chrysalis se adentró en la multitud buscando frenéticamente aquel par de ojos mientras la música continuaba.

De pronto sintió un par de cascos sujetarla y alar de ella colocándola en el centro de la pista de baile, la unicornio que la sujetaba tenía un pelaje verde que brillaba como si cada una de las fibras de su abrigo estuviesen hechas de esmeralda. Su crin era de un color negro brillante al igual que su cola y su entallado vestido, Sus ojos por otro lado eran de un color amarillo intenso, los cuales despedían una terrible sensación de supremacía.

-Quien diría que te encontraría en esta fiesta querida hija- comentó su madre con una sonrisa de lado a lado.

-TÚ- gruño la unicornio de color negro y crin esmeralda.

-Deberías aprender a controlarte querida, no querrás que todos se enteren de lo que eres justo ahora ¿cierto? Aunque por mi estaría bien, no tengo problema en mostrarles quien soy y sobre todo quién eres tú en realidad- se burló la reina mientras continuaba bailando con la unicornio.

-Yo tengo la ventaja aquí madre, tan pronto como revele tu verdadera forma, no podrás defenderte de todos al mismo tiempo-dijo confiada la princesa changeling después de todo el lugar estaba rodeado tanto por guardias de Celestia como los guardias nocturnos, tal cual era el caso de Siegfried quien la había escoltado desde el viejo castillo hasta la fiesta– Pero debo admitir que fuiste valiente al mostrarte frente a mí tan desprotegida madre- añadió Chrysalis con confianza imitando la sonrisa de su madre.

-Debes pensar con detenimiento lo que harás hija mía, porque si sobrevivo a tu primer ataque te aseguro que serás tú la que se arrepienta- dijo con tonó amenazante.

La reina aproximo a su hija hasta que sus vientres se tocaron.

-Verás querida, aquí yo tengo la ventaja absoluta, el lugar está repleto de ponis inocentes que puedo usar a mi favor, adicional estoy segura de que ya te habrás dado cuenta que no vengo sola, traje conmigo a la legión más capaz que tenemos. A la menor provocación tienen la única orden de asesinar a tu amada princesa… Una excelente elección por cierto. Debo felicitarte por escoger tan hermoso espécimen- se burló la reina nuevamente.

-Ninguno de tus soldados será capaz de hacerle daño- respondió la princesa mirando desafiante a su madre.

-Por mi adelante, porque no me embistes con tu mejor golpe y probamos tu teoría- Cocoon esbozó una enorme sonrisa, mientras continuaba guiando a la changeling a cada paso al compás de la melodía.

La princesa bajo la mirada. No podía arriesgarse a que Luna saliera herida, si debía enfrentar a su madre lo haría cuando su amada alicornio no corriese ningún riesgo.

-Ese sentimiento te hace débil- dijo la reina exponiendo su cuello, ante el cuerno de su hija dándole un tiro perfecto.

La princesa vaciló por un momento, ¿no podía ser tan fácil?... ¿O si?... Su madre estaba frente a ella, solo debía concentrar energía suficiente y podría arrancarle la cabeza con un buen golpe. Pero… ¿Que pasaba si no era suficiente poder?... Si se excedía podría herir a alguno de los ponis que se encontraban cerca, lo cual la pondría en un predicamento. Lo que era peor, si el impacto no era lo suficientemente fuerte, los soldados de su madre atacarían a Luna sin dudarlo y estando con la guardia baja ni siquiera ella estaba segura que su amada alicornio pudiera salir bien librada.

-Lo vez, eres débil- su madre la miraba a los ojos su cuerno apuntando al suyo -Yo no habría dudado ni un momento, pero tú te preocupas por el bienestar de los demás antes que el propio- añadió la reina con tono burlón.

Chrysalis desvió la mirada.

-Eres una…-

-Por favor querida, un poco de respeto después de todo no solo soy tu madre…- Cocoon mantuvo la mirada puesta en los ojos de Chrysalis emitiendo un leve siseo, perceptible solo por los changelings.

Chrysalis sintió de pronto como si una extraña fuerza la obligara a doblegarse ante su madre, era una sensación que había experimentado cada vez que la reina obligaba a uno de sus changelings a hacer algo que realmente no deseaban hacer.

-También sigo siendo tu reina- añadió Cocoon tocando el cuerno de la changeling con un casco.

Para cuando logro recuperar un poco de control, la princesa noto que habían abandonado la pista de baile y ambas se encontraban en uno de los extremos del gran salón lejos de las miradas curiosas de otros ponis.

-(El ritmo de la melodía de Cocoon está basado en la canción "Be prepared" de The Lion King)-

-Los changelings somos criaturas vulgares e infames, carecemos de toda virtud, ¿de verdad crees que tu princesa, su hermana o alguno de estos ponis, te verá como algo más que una amenaza?- habló la reina.

-(Cocoon)-

Se bien del poder que deseas

De tu ansia por mi corona tomar

Mas no eres rival pues mi reino

Tus cascos no podrán soportar.

-…-

Se ve en tu mirada perdida

No puedes ni imaginar

Que esta guerra es de dioses y reinas

Para ti no tenemos lugar.

-…-

Lo que viene será su caída

Ante un poder absoluto y mayor

Una era siniestra de oscuridad eterna

-(Chrysalis)-

¿Y eso en que nos beneficia?

-(Cocoon)-

Solo escucha querida

-…-

Se que se oye absurdo

Pero habrá recompensa

Para quienes sigan mi cascos

Pues en la cima yo me encontraré

Ya verás

-…-

-¿En la cima?, ¿de que estas hablando?- dijo sorprendida la unicornio de pelaje negro.

-De la caída de la Luna y el Sol- Respondió su madre susurrándole al oído.

-Luna… No dejaré que le hagas daño- respondió la unicornio cargando su cuerno

-Oh querida yo ni siquiera le pondré un solo casco encima- se mofó la reina -Tú lo harás por mi-

-¿Que…?- dijo la princesa changeling completamente tomada por sorpresa -Te equivocas yo jamás le haría daño- puntualizó -A ti por otro lado…-

-Mi pobre he inocente hija- dijo la reina levantando su mentón con el casco, obligandola a mirarla a los ojos -Cada minuto que pasas a su lado la corrompes cada vez más. Y cuando hayas drenado su amor por completo… Ella morirá y su corazón tuyo será… Literalmente- sonrió la oscura reina con malicia.

-No- respondió la changeling perdiendo su concentración lo que causo que su magia se disipara.

-(Coccon)-

Mi orgullo tu eres hija mía

Por fin tu misión cumplirás

-…-

Por su puesto que esto es solo el principio

Pues yo seguiré hasta el final

-…-

Un futuro repleto de premios

Los mejores serán para mi

Y algo que debo asegurarte

No tendrás ni uno de ellos sin mí

-…-

¿Lista estás para dejar a tu amada?

¿O acaso volverás junto a mí?

-…-

El plan ya está en marcha

Es mejor que decidas

Si quieres vivir

O caer de rodillas

-…-

Serás respetada, amada, alabada

¿O prefieres una esclava ser?

-…-

Por fin reina absoluta seré

Ya verás

-…-

Pues la oscuridad pronto llegará

Ya verás

-…-

La reina comenzó a reír mientras se apartaba de la princesa que permanecía inmóvil en su posición.

-Es tu decisión querida, matar o morir. Es la ley de la naturaleza- dijo la reina mientras un grupo de ponis comenzaba a reunirse a su lado siguiéndola al exterior del salón -Espero que nos veamos muy pronto querida, estaré esperando tu regreso, con o sin el corazón de tu amada princesa- agregó mientras reía burlándose de la joven princesa.

Chrysalis permaneció ahí en pie, completamente absorta en sus propios pensamientos. Se llevó un casco a su pecho donde sintió un leve latido que anteriormente no existía en su interior. Su madre tenia razón, al consumir el amor de Luna la había condenado a morir. Si continuaba alimentándose de ella pronto drenaría a Luna de todo sentimiento cálido dejando un cascarón vacío e insensible. De pronto recordó a aquella noche en la habitación de Luna, la yegua de color negro que se había apoderado de su cuerpo, al principio supuso que aquella presencia se debía a la liberación del lívido de su amada alicornio, ahora no estaba tan segura de ello.

-No- Murmuró para si -Yo soy la culpable- continuó la changeling mirando su reflejo a través de una de las ventanas del gran salón.

Si permanecía al lado de Luna por demasiado tiempo terminaría por consumir lo que quedaba de su corazón y eso la convertiría en una criatura incapaz de amar.

-Luna- murmuró -Yo debo protegerla… de mí- concluyó mientras avanzaba de vuelta a donde su amada alicornio la esperaba, aquella noche sería mucho más complicada de lo que había imaginado.


Minutos antes

Luna observo a la unicornio retirarse y adentrarse en la multitud, la confusión se apoderó de ella tan pronto notó la falsa sonrisa de Chrysalis, no era que su amada changeling fuera mala ocultando sus sentimientos, en realidad aquella sonrisa la había visto millones de veces, en su espejo, la había practicado durante años para ocultar su dolor ante otros, era la misma máscara que se había obligado a usar durante años para no preocupar a sus súbditos, a sus amigos o a su hermana, pero por perfecta que fuera Luna sabia reconocerla con facilidad.

"Parece que la presionaste más de lo necesario querida Luna" dijo la voz en su cabeza con una risa burlona.

"Calla no deseo escucharte en este momento" respondió la princesa de la noche.

"Te molesta por que sabes que es verdad. Pero debes comprender que yo nunca te abandonaré querida Luna, aun cuando te molestes conmigo, siempre estaré aquí para ti cuando más me necesites, te lo aseguro" por un momento la princesa de la noche juró que la voz de Nightmare parecía estar a su lado y no solo en su mente, era casi como si pudiera sentirla rodearla con sus alas negras en un reconfortante abrazo.

La alicornio volteo la mirada en dirección a una de las ventanas del gran salón y lo que vio la sorprendió, la yegua que ocupaba su lugar en aquel reflejo era la misma figura de Nightmare, lucia más real de lo que nunca antes la había visto, incluso comparado con aquel accidente en el orfanato.

Miró sus cascos para asegurarse de que siguieran siendo sus propios cascos y no los de Nightmare. Aunque el hecho de que sus cascos aun conservaran el color índigo de su pelaje no disminuyó su ansiedad.

-¿Luna?- la inconfundible voz de la pegaso albina llamó su atención de inmediato. Sonaba como si la potra no estuviera segura de que se tratara de ella.

-Snow- dijo sorprendida la alicornio índigo.

Al escuchar la voz de la deidad de la noche, la potra sonrio volando con cautela hasta sus cascos.

-Nos alegra que pudieras venir esta noche- dijo la princesa sonriendo alegremente.

La potra colocó su diminuto casco sobre el pecho de la alicornio, podía sentir que algo no estaba bien, pero no podía entender de que se trataba. Aquella princesa era la misma que conocía. Su mejor amiga, aquella que se deleitaba contándole historias, aquella misma princesa que le había enseñado a leer y escribir usando aquel único lenguaje (su lenguaje secreto). Sin embargo, podía asegurar que esa no era la misma princesa alegre con la que se había encontrado al inicio del invierno.

-Princesa Luna- dijo Primrose aproximándose a la monarca que cargaba a su hija en sus cascos -Feliz noche de la Fogata- añadió tras una ligera reverencia.

-Feliz noche de la fogata Primrose- respondió la princesa con una sonrisa.

Sin embargo, la potra quien era incapaz de entender porque sentía aquel extraño sentimiento hizo lo único que se le ocurrió que podía hacer en ese momento. Para sorpresa de la alicornio índigo, la pequeña potra la abrazó fuertemente, abarcando tanto como podía del pecho de la monarca usando sus alas y cascos.

La deidad de la noche devolvió el abrazó con delicadeza cubriendo a su más preciada amiga como un dragón protegería su tesoro.

-Feliz noche de la Fogata Snowdrop- dijo la princesa.

Primrose las miro encantada, aquella era una noche de la fogata agradable.


Minutos antes

El viejo corcel estaba recolectando algunos bocadillos para llevarlos con su amada esposa cuando una extraña escena le llamo la atención, había notado previamente que tanto lord Blueblood como lord Wine habían salido al jardín trasero del castillo acompañados por lady Wine y la señorita Vinyl.

Había decidido no interrumpir lo que fuera que ambos lords estuvieran discutiendo en ese momento, por lo que decidió no comentarle nada a su esposa Tulip, sin embargo, a pesar de que el resto había ingresado nuevamente a salón la señorita Scratch parecía continuar afuera, y lo más curioso era que solo había visto a un par de ponis más salir al jardín trasero poco después del regreso de los adinerados ponis.

-Soneto ¿podrías llevarle esto a tu madre por mi?- comentó cent entregándole a su hijo mayor una charola con algunos de los más variados bocadillos.

-Por supuesto Padre- respondió el corcel tomando la charola de plata con su casco -Pero… ¿A dónde vas?- pregunto por curiosidad al ver que su padre se dirigía a la salida al jardín trasero.

-No tardaré te lo aseguró, es solo que… olvídalo, no tardo- comentó el poni trotando a la salida.

-De acuerdo padre- respondió el corcel avanzando en la dirección contraria.

Cent avanzó hasta cruzar las puertas del salón, frente a el se encontraba un oscurecido jardín, de enormes dimensiones, estaba seguro de que aquel jardín sería precioso a la luz del Sol, más sin embargo lucia bastante solitario cubierto por la oscuridad.

El viejo corcel avanzó un poco adentrándose al jardín, cuando sus entrenados oídos captaron un sonido peculiar.

Siguió el sonido hasta un conjunto de arbustos situados en una parte bastante apartada de la fiesta en aquel lugar reinaba una inquietante oscuridad, donde los quejidos y forcejeos podían escucharse con mayor claridad.

-Maldición esa yegua dijo que sería sencillo, pero esta preciosura tiene más fuerza de la que aparenta- comentó una de las figuras ocultas por las sombras.

-Cállate y ayúdame con sus patas- dijo la segunda figura mientras intentaba separar lo que parecía ser un par de cascos traseros firmemente entrelazados.

-De acuerdo- contesto el primer poni.

Ambas figuras tomaron un casco y tiraron separando ambas extremidades con cierta dificultad.

-Lo haré primero- dijo la segunda figura colocándose entre las extremidades antes de empujar con fuerza produciendo un gemido de dolor que provenía de una tercera sombra tendida en el césped junto a un par de cristales oscuros que reflejaban el cielo nocturno.

El mayordomo arremetió contra la figura que permanecía observando el acto despreocupadamente, sin embargo, su complexión delgada solo le permitió sacar de balance al corcel.

Antes de que el segundo corcel pudiera reaccionar Cent soltó una potente patada con sus cascos traseros golpeando la quijada del poni que se hallaba situado entre las extremidades de la yegua obligándolo a dar varios pasos hacia atrás extrayendo el miembro de la intimidad de la poni que se encontraba tendida en el césped.

Aprovechando el factor sorpresa el mayordomo tomo al corcel por detrás aplicando una llave en su cuello para inmovilizarlo. El corcel trato de liberarse soltando golpes a las costillas del viejo poni, más sin embargo el agarre era lo suficientemente fuerte para evitar que el corcel lograra liberarse.

Cent apretó los dientes afianzando aún más el agarre para comenzar a cortar el flujo de aire del corcel que tenia bajo su agarre. Lo único que debía hacer era sujetarlo el tiempo suficiente para que la falta de oxígeno lograra poner fuera de combate a su contrincante, sin embargo, su plan se vio seriamente afectado cuando sintió un potente golpe en sus riñones obligándolo a soltar su agarre.

Apenas levantó la mirada, el viejo mayordomo recibió un golpe de gancho en la mandíbula que lo derribó de espaldas.

Incapaz de contraatacar el mayordomo se cubrió la cabeza con el casco mientras se encogía lo más posible para evitar que la lluvia de golpes impactara un órgano interno provocando daños más severos.

Permaneció en esa posición mientras la lluvia de cascos caía sobre él con furia. En medio de la explosión de rabia de sus atacantes alcanzó a ver la figura del tercer poni ponerse en pie con dificultad, como si estuviese aturdido.

-!Vete!- dijo entre dientes para no morderse la lengua mientras continuaba recibiendo los golpes.

La sombra de aquel poni abrió los ojos en su dirección. Aquellos ojos violetas miraron directamente los ojos cafés del viejo mayordomo antes de que la tercera figura se lanzara hacia él derribando a uno de sus atacantes.

El movimiento de la yegua fue rápido, aunque entorpecido, con sus cascos abrazó al poni que era apaleado por los dos corceles antes de usar su cuerpo para derribar al primer atacante. Gracias al momento de su masa corporal la yegua logro rodar sobre el suelo derribando al segundo poni y haciendo que el mayordomo girara con ella un par de veces más alejándose un poco de sus dos atacantes.

Tras haberse ajustado un poco más a la oscuridad que los rodeaba Cent pudo distinguir el rostro de la yegua de crin color azul eléctrico mirarlo consternada., había sido despojada de sus lentes y su suéter así como sus llamativas calcetas, sus pómulos lucían una sombra de color rojo obscuro que formaba líneas que nacían de sus ojos y se espacian en varias direcciones.

La yegua estiro un blanco casco hasta el rostro del mayordomo, mirándolo preocupada.

-Maldición no esperaba que esta yegua fuera tan problemática- comentó uno de los corceles poniéndose sobre sus cascos nuevamente.

-Parece que tendremos que terminar el trabajo- mencionó el segundo corcel reincorporándose.

El mayordomo pudo notar entonces los cuernos de ambos unicornios y la vestimenta elegante que ambos usaban, no cabía duda alguna de que se trataba de un par de nobles.

-¿Y que haremos si nos descubren?- preguntó el segundo unicornio.

-Bueno podemos decir que la yegua no engaño obligándonos a seguirla y de pronto su cómplice nos atacó, después de todo ella nos confirmó que esta yegua no es más que una sirvienta de la familia Wine, así que no habrá problema si nos deshacemos de ambos-

-Si, es verdad ¿quién podría culparnos por actuar en defensa propia?-

-De verdad que no entiendo cómo es posible que existan nobles como ustedes- dijo Cent apartando a Vinyl con un casco antes de ponerse sobre sus cuatro cascos situándose entre Vinyl y los dos nobles.

-No te preocupes pronto no tendrás que preocuparte de eso- dijo amenazante uno de los nobles mientras ambos se acercaban a ellos.

Cent evaluó sus opciones por un momento. Por un lado, Vinyl parecía estar drogada de alguna manera lo que le impediría protegerse a si misma o ir en busca de ayuda. Por otra parte, aunque sus contrincantes no eran combatientes experimentados, era bastante obvio que no seria capaz de enfrentar a ambos al mismo tiempo

-Escucha Vinyl ganaré tanto tiempo como pueda, pero necesito que regreses a la fiesta y…-

De pronto sintió los cascos de la yegua derribarlo sobre el césped, sorprendiendo no solo al mayordomo si no también a los dos nobles.

-¿Vi-Vinyl?- dijo el corcel mirando a la yegua que lo abrazaba en ese momento.

Su cuerpo tembloroso le indicó de inmediato que la yegua parecía transmitirle que no lo dejaría solo para salvarse ella misma.

-Sabes, podríamos arrancarle la lengua al viejo y de ese modo ninguno de los dos podrá culparnos de nada- comentó uno de los nobles.

-Debemos ser rápidos la luz de nuestra magia atraerá la atención de los guardias- comentó el segundo corcel.

-Bien en ese caso…-

CHOMP

El dolor de la mordida le recorrió el casco, sin embargo, el shock fue tal que el mayordomo no hizo movimiento o expresión alguna, y simplemente observó como la yegua que se aferraba a él bebía de su sangre a través de la herida causada en el casco frontal de corcel.

Los dos nobles observaron la escena completamente impactados.

GLUP, GLUP, GLUP

Por un momento todos quedaron inmóviles mientras la yegua bebía una un poco de la sangre del mayordomo antes de soltar su agarre y apartarse de él

El Mayordomo miró el rostro de Vinyl, sus ojos lucían un color rojo brillante, sus labios estaban manchados de sangre al igual que los pómulos de sus rostro, un par de colmillos se asomaban amenazantes desde sus labios. Sin embargo, a pesar de lo amenazante que pudiese lucir la yegua en ese momento, Cent pudo notar las rojas lagrimas que se formaban en sus ojos.

-Por Celestia, ¿qué demonios…?-

SLASH

El noble no termino la frase cuando de pronto a yegua apareció frente a él mordiéndole la yugular y ahogando al corcel con su propia sangre tras arrancar n buen pedazo de carde de su cuello antes de hacer lo mismo con el segundo corcel bebiendo hasta la última gota de sangre de este último.

Cent se incorporó con dificultad sujetándose la herida de su casco frontal. Los sollozos de la yegua, aunque silenciosos, rápidamente hicieron que el mayordomo, dejara a un lado lo que la joven le había hecho y tan rápido como se lo permitió su herida, se aproximo a la joven abrazándola protectoramente, gesto al que la yegua no se negó mientras continuaba bebiendo la sangre de su víctima con desesperación.

-Debemos volver antes de que alguien nos vea aquí- dijo el mayordomo colocándole su suéter a la joven para que se cubriera un poco.

Después de todo sería un grave problema si algún pony los viese de pie a un lado de dos cadáveres.

Era un verdadero alivio que aquellos ponis eligieran tan buen lugar para violar a la joven, pues estaba seguro de que en ese lugar nadie más los habría visto asesinar a los dos nobles.

Afortunadamente ya había estado en aquel castillo un par de veces acompañando a Blueblood, por lo que pudo guiar a la yegua al exterior rodeando el gran salón sin tener que cruzar la fiesta repleta de ponis.

-Espera un momento, no tardaré- comentó el mayordomo regresando al interior del gran salón tan pronto como ambos se encontraron cerca de la salida.

Vinyl caminó un poco hasta una fuente que se encontraba en las cercanías donde se sentó sobre sus cascos traseros. Tomó la suave prenda que le había entregado el corcel, la cual ahora llevaba puesta. Inhaló profundo absorbiendo el aroma del mayordomo y grabándolo en lo profundo de su memoria.

La yegua miró su reflejo en el cuerpo de agua, observando sus brillantes ojos rojos. También pudo notar los residuos de sus lagrimas de sangre pintando el pelaje de sus pómulos.

Podía sentir la rabia recorrer su sangre, no solo le habían arrebatado a su amada abuela, había perdido su vida y ahora también había perdido su virginidad por la fuerza. Observó sus labios enrojecidos temblando de rabia, aún podía saborear la sangre de Cent, era distinta a cualquier otra sangre que hubiese probado en el pasado, tenía un sabor… deliciosamente intoxicante, al punto de que había perdido por completo su autocontrol obligándola a beber por completo la sangre de una de sus víctimas para evitar atacar a Cent.

Introdujo su cabeza en la fuente antes de tallarse el rostro, en parte para limpiar los rastros de sangre de su rostro, pero principalmente para enfriar sus pensamientos. No podía perder el control en ese momento en especial ahora que había perdido sus cristales oscuros, le costaría trabajo mantener ocultos sus brillantes ojos en esa situación pero continúo remojándose hasta que estos volvieron a su color violeta original.

Un segundo vistazo a su reflejo en el agua, lucia mucho mas limpia que al principio, aunque aún podían notarse rastros de sus lágrimas, aunque estas lucían mas como una especie de sombra que sangre.

-Vinyl…- llamo su atención la voz del mayordomo detrás de ella -regresemos a la mansión, ya hablé con Blueblood- mencionó el corcel colocando un reconfortante casco sobre sus hombros.

La joven intérprete simplemente asintió notando a los dos corceles y la yegua que lo acompañaban, esta última cargando al pequeño huérfano sobre su lomo.

-Oh, ellos son mi familia Vinyl- mencionó el mayordomo al notar la mirada de la yegua -Mi esposa Tulip y mis hijos Sonnet y Whistle-

-Es un placer conocerla Señorita…-dijo Sonnet extendiéndole el cascos a la yegua que por alguna razón estaba usando el suéter de su padre.

Vinyl simplemente asintió con la mirada comenzando a avanzar de vuelta a la mansión. Solo tenia deseos de una sola cosa esa noche y entre más rápido pudiese regresar y escuchar el sonido de su amado Cello quizá el dolor que sentía en su cuerpo y alma se desvanecería más rápido.

-Dale un poco de espacio hijo, no ha sido una buena noche para ella- comentó su padre.

-Supongo que tiene que ver con esos golpes- añadió el mayor de sus herederos.

-Se los explicaré más tarde-

No tardaron el llegar a la mansión. Cent le dio instrucciones a su familia para que se acomodaran en un par de habitaciones de huéspedes lo suficientemente humildes como para que Blueblood no protestara.

Notó que Vinyl se había retirado directamente a su habitación, sin embargo, después de lo que había vivido esa noche quería asegurarse que se encontraba bien, así que decidió ir a hasta su habitación.

Levantó el casco para tocar la puerta, pero esta se abrió antes por medio de un brillo de color violeta.

La joven se encontraba hurgando entre una de sus maletas cuando el corcel decidió aceptar la invitación e ingresó en la habitación.

-¿Vinyl te encuentras bien?- preguntó el corcel.

La yegua simplemente estiró un casco señalando el Cello que se erguía a un lado de la cama de la yegua.

El corcel decidió no cuestionarla, sabia lo mucho que amaba escucharlo tocar el Cello y esa noche no tenia pensado negarle una pieza.

La yegua se levantó de pronto mientras levitaba un par de hojas de pergamino hasta el corcel, quien las tomo observando las partituras que en él se encontraban, así como la letra de la melodía.

-¿Quieres que toque esta melodía?- La yegua asintió -De acuerdo- respondió el corcel colocando las partituras donde pudiera leerlas sin problema y decidió comenzar la melodía, sin embargo la yegua lo detuvo golpeando su casco dos veces contra el suelo.

De uno de los baúles que había traído consigo, la yegua saco el estuche de un violín empolvado. De su interior extrajo un hermoso violín, el cual se encontraba en perfectas condiciones.

La yegua tomo su violín favorito y le indicó al corcel los tiempos para iniciar la melodía en conjunto.

(La melodía que interpretan es "Deliver Us" de "The prince of Egypt")

-(Cent)-

Con dolor soportar cada golpe

De la frente limpiar el sudor

Protegerte mi ti amor

-…-

Esa es mi labor y brindarte

esperanza

-…-

Yo seguiré

A ti te protegeré

Que las noches frías son

Jamás sola estarás

-…-

Yo seguiré

Ni la muerte logrará

Que pueda yo

Protegerte a ti

-…-


Flashback

Una pequeña Vynil no mayo años se encontraba recostada en su cama, Happy Harp la cubrió con un par de cobijas mientras le cantaba aquella canción con su dulce tono de voz al tiempo que acariciaba la mejilla de la yegua.

-(Happy Harp)-

Mi amor a tu lado yo estaré

Por tu bien yo velaré

Siempre contigo iré

Te juro que…

-…-

Fin del Flash back


-(Cent)-

Yo seguiré

Orando siempre por tu bien

Recuerda que al final

La luz te seguirá

-…-

Recuerda bien

Si del infierno he de volver

Te juro que

Nada me detendrá.

-…-

Solo llámame

Y contigo estaré.

-…-


Flashback

Happy limpió las lágrimas de la pequeña potra de crin azul eléctrico con su casco, con delicadeza.

-(Happy Harp)-

Calla mi niña, no debes llorar

Duerme y sueña feliz

Siempre tu debes mi arrullo llevar

Así yo estaré junto a ti

-…-

Tan pronto como los ojos de la pequeña Vinyl se cerraron por completo Happy continuó mientras miraba el astro lunar iluminar el cielo.

-(Happy)-

Princesa Luna cuídala por mi

Ella es mi felicidad

Resguarda sus sueños, protégela ahí

Yo te lo imploro a ti

-…-

Fin del Flashback


Vynil puso mayor fuerza en su interpretación dejando que sus emociones fluyeran con libertad al igual que lo hacían sus lágrimas de sangre.

Sus cascos se movían al compás de la melodía imprimiendo sus sentimientos en casa nota que emitía de su violín.

El mayordomo dejó la mirada fija en la yegua sin perder la concentración de su propia interpretación, Podía sentir aquellos sentimientos emanar de la unicornio como un rio desbordado hasta que lentamente el ritmó de la melodía comenzó a bajar de intensidad hasta alcanzar un tono suave y calmado. La yegua realmente lo había impresionado con semejante interpretación.

-(Cent)-

Aquí estas a salvo y libre eres ya

Tu viaje está por comenzar

Vivé hija mía feliz y audaz

No temas nunca a fracasar

-…-

La yegua continuó tocando, sus ojos que habían permanecido cerrados por un largo tiempo se abrieron nuevamente revelando un hermoso par de ojos violetas que lo miraron directamente a los suyos.

-(Cent)-

Te juro amor

Que un día al fin feliz serás

Prométeme

Que no te rendirás

-…-

Y al final

Felicidad tendrás

-…-

Feliiiiicidaaaaaaad

-…-

Tan pronto como terminó la melodía la unicornio arrojó su violín a su cama y corrió a los brazos del corcel que la envolvió protectoramente entre sus cascos mientras acariciaba su crin calmando los silenciosos sollozos de la joven yegua.

Miró el violín que reposaba en la cama y posteriormente el Cello que permanecía a su lado. Había algo espacial en ambos instrumentos, era algo que él no podía entender, pero sin lugar a dudas la yegua los apreciaba más que cualquier otra cosa.


El sonido de la carne siendo desmembrada y la sangre salpicando las paredes era lo único que podía escucharse.

-N-No por favor- dijo el noble arrastrándose por el suelo. Las múltiples heridas recibidas en sus cascos le hacían imposible ponerse en pie.

Ahí en la oscuridad, se podían escuchar los cascos de acero de otro poni avanzando hacia él. Su sombra lucia aterradora protegida en la oscuridad de la noche, sus alas afiladas, su pelaje azul metálico, su cuerpo que era protegido por aquella armadura negra con acabados en color plata y aquella terrible mirada, le hicieron temblar hasta los huesos. Uno de sus ojos lucia un color ambar brillante como el de un reptil, su otro ojo tenía una "Esclerótica" de un color negro profundo como el de un abismo, mientras su "Iris" brillaba con el mismo brillo plateado que emanaba la Luna en el cielo nocturno, en su centro se podía observar una pupila alargada de un negro profundo.

-Te lo juró no tenía idea de lo que hacían con esas criaturas, pero si me dejas ir puedo ayudarte a encontrar a quienes nos vendieron a esos esclavos- suplicaba el poni aterrado ante la figura que se erguía en la oscuridad.

-Eso no será necesario, ya me he encargado de ellos, de hecho ahora que lo pienso han sido ellos quienes me hablaron de los tratos que tenían con ustedes- comentó la yegua sacando un par de dagas de debajo de sus alas.

-P-Puedo pagarte lo que quieras, t-tengo dinero, s-solo dime cuanto quieres y será tuyo- dijo el noble.

-Me das lástima, si crees que hago esto por dinero eres más superficial de lo que pensaba- respondió la yegua sin apartar su mirada del noble. Su nuevo ojo izquierdo podía percibir la energía de su oponente, era como si ante su aquel ojo que había recibido de su princesa pudiera ver el alma misma de otros, sin embargo, aquella habilidad parecía solo activarse durante las noches.

-Vamos, seamos razonables, puedo llegar a un acuerdo con la princesa Celestia, no hay necesidad de seguir con esto- continuo el corcel mientras seguía arrastrándose por el pasillo dejando un camino de sangre a su paso.

-Eres patético. Yo Épsilon Benetnasch te encuentro culpable de romper las leyes de Equestra. Se te acusa de practicar la compra y venta de esclavos, así como la explotación, tortura y experimentación ilegal con ellos. A causa de la gravedad de sus delitos y en vista de haber continuado con estas prácticas incluso después de haber recibido un aviso de advertencia de la Princesa Celestría de Equestria. Se le acusa de alta traición a la corona, delito que se castiga con la muerte- dijo la yegua alzando las dagas, las cuales brillaron ante la luz de la luna que ingresaba por las ventanas.

-Oh no. Por Celestia por favor Perdóname, te lo imploro. ¡No lo Hagas!-

-Como caballero y capitán de la guardia nocturna, en cumplimiento de la orden de la Princesa Luna de Equestria, yo Épsilon Benetnasch capitán y comandante de la guardia nocturna te sentencio a muerte esta noche- dijo la yegua lanzando las dagas a gran velocidad.

-Nonononono, por Favor ¡NOOOO…!- grito el poni antes de ser silenciado en el momento en que ambas dagas se clavaron en su garganta.

Entre sonidos de dolor y llanto el unicornio murió pataleando, intentando desesperadamente de aferrarse a la vida, mientras Épsilon se aproximaba con total tranquilidad hasta donde se encontraba el corcel retirando sus dagas del cuello del noble unicornio.

-Este fue el último de esta casa- mencionó Épsilon mientras se dirigía a la puerta trasera de la mansión, por todos los pasillos se podía observar una gran cantidad de cadáveres tapizando el suelo de la mansión.

-Esta era la última de las familias nobles en la lista de la princesa- comentó Épsilon tomando el pergamino con sus cascos mientras aleteaba.

-Supongo que tendré que presentarme directamente en el viejo castillo para darle mi reporte a la princesa- agregó la yegua antes de salir por la puerta trasera de la mansión que ahora se había convertido en un cementerio.


Nota del autor:

Wow Tenia rato que no subia un contenido que requiriera la nota de Advertencia, creo que ha estado algo ausente de ideas gore y sexuales últimamente.

Debo hacer una nota importante la escena en la que Cocoon doblega a Chrysalis por medio del siseo y su mirada es para enfatizar que de alguna forma los changelings se manejan de forma muy similar a una colmena de hormigas, donde la reina es capaz de obligar a sus súbditos a obedecerle aún en contra de su propia voluntad, lo que da un mayor énfasis al final de la temporada seis, cuando Starlight logra liberar a la colmena del yugo de Chrysalis.

Con respecto a la llave de cuello de Cent, les aseguro que no tenía intención de matar al corcel, al cortar el flujo de oxigeno lo primero que sucede es que el poni se desmayaría, si el poni que aplica la llave suelta el agarre, la víctima no muere. Sin embargo, les pido que jamás lo intenten sin la supervisión de un experto en el tema. No queremos accidentes.

Espero que hallan notado ahora la razón por la que Vinyl no desea interpretar música con el Cello y la conexión que este y su violín tienen en común.

Ojalá haya sido de su agrado. Porque este capítulo me encantó… :P


*Sword Shadow

Me encanto la idea de que Vinyl usara su pan con mermelada para embárraselo en la cara al poni.

Se dice que puede uno puede tardar una vida en crear confianza, pero esa misma confianza se puede destruir en segundos, a mi parecer ese es el objetivo de Viper para con Vinyl.

Se podría decir que el conocimiento es poder y Red tiene influencias dentro del ejercito por lo que, aunque la relación que tiene La tribu de Zephora y Celestia sea un secreto para el resto de Equestria a causa de la guerra, el Lord fue capaz de enterarse de esto.

Aun no he decidido si habrá una religión definida no me gusta meterme mucho con esas cosas. Pero si son considerados paganos a causa de que no pertenecen como tal a las costumbres de Equestria, sus costumbres son ajenas es por ello que algunos los ven como tal. En la serie Twiligth menciona que las cebras vienen de una tierra lejana pero no menciona de donde específicamente.

La razón por la que estoy usando palabras en ingles especialmente en los títulos, se debe a que estoy practicando ese idioma. XD y mi idea es subir este fic en ingles también para que pueda ser disfrutado por todos. Además de ayudarme a practicar el idioma. Para las futuras historias que quiero hacer.

Con respecto al otro capítulo:

Las yeguas que estaban con Blueblood eran changelings disfrazados, debo decir que la idea se me ocurrió después, jajajaja por eso reaparecen al final de la escena con Cocoon. Le estoy dando mucha suerte al Joven lord literalmente Red le salvo la existencia, aunque no fue intencional claro.

La escena de Cocoon interactuando con Su hija en el baile la iba a poner en el capítulo pasado, pero decidí postergarla porque no la tenia completamente estructurada y creo que quedo mejor aquí. Espero hala sido de tu agrado tanto como lo fue del mío pero no puedo ser juez y parte XP


La biblioteca:

Esclerótica: es la parte del ojo que rodea el iris, (la parte blanca del ojo).

Iris: Es la parte del ojo que se encuentra alrededor de la pupila, esta es la parte del ojo que nos da el color de ojos.


En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.

Marzo/1938 - Octubre/2018