Después de haber pasado días encerrada en su habitación con probar el mínimo bocado negándose a ingerir lo que le daban. Emma salió al living donde se estaba librando una especie de reunión en aquel instante.
-Señorita Swan únase a nosotros, la estábamos esperando- hablo Gold mirándola desde uno de los sillones.
El rostro de Emma lucia cansado con grandes ojeras y con su gran abultado vientre casi llegando a término.
-Oh querida- esta vez hablo Cruella –Justo a tiempo para debatir nuestro próximo gran movimiento- dijo con entusiasmo y beber de su petaca.
-Todo es muy sencillo, si mi hermanita no se quiere unir a nosotros la destruiremos- hablo una voz proveniente de una de las habitaciones. Todos se giraron para ver quien hablaba y al hacerlo se encontraron con Zelena –Y la encargada serás vos Emma- dijo con odio mientras se acercaba a la rubia.
-La caída de la reina- intervino Cruella. Horas después emprendieron el viaje hacia el pueblo en el auto de Cruella, manejado por ella misma y donde Emma iba sentada en el asiento del copiloto recibiendo estrictas indicaciones.
Se buscó por todos los rincones que podría haber en Storybrooke y todo tipo de búsqueda fue en vano para todos, ninguna había dado resultado.
Por su lado August observando y buscando desde su otra perspectiva, sin olvidar de su intuición lo llevo a algo muy certero… localizo una cabaña, la misma que Gold junto a sus secuaces usaban de refugio casi al sur de los límites del pueblo. Cuando entro, había encontrado todo revuelto, botellas vacías de alcohol, cigarrillos y nada menos que platos sucios, el lugar era un chiquero… Yendo más allá, encontró tras un espejo, una puerta que lo llevaba al interior de un cuarto gris, casi sin luz y con un pequeño catre junto a una diminuta mesa de luz y al instante reconoció la estructura de edificación, hecha con magia que repudiaba todo tipo de magia. No había mucho que buscar y lo primero que hizo fue mirar bajo la cama donde encontró un papel arrugado donde había escrito una simple frase "Alegria" y estaba escrito con la inconfundible letra de Emma, ella había estado ahí.
Mientras tanto en el loft de los Charming, Killian acompañado por Ruby buscaban un método de localización pero inútil, ni todos los libros recomendados por Belle eran de ayuda.
El inconfundible olfato de Ruby los conducía hasta las manzanas. Aquella reunión fue interrumpida por August.
-Sucede algo?- pregunto Snow dejando pasar al títere.
-Encontré esto- comenzó a hablar August sacando el papel del bolsillo –Es la letra de Emma- apenas pronuncio el nombre de su amiga, Killian se abalanzó sobre él y se lo quito.
Hook lo leyó y no comprendía –Bloody Hell- dijo y se lo devolvió –Que clase de broma haces?... No es de Emma- el rosto del pirata se había transformado, en su mirada había odio.
-No lo entiendes, no?- le pregunto Pinocchio –Esto…- y abrió el papel –Alegria se refiere a su hija, tu hija-
-Como sabes…- Killian cerro su puño con fuerza –Que es referido a MI hija? –dijo con odio y haciendo énfasis en el "mi".
-Porque yo le dije que pensara en alegría, alegría que traería a ustedes, al pueblo y a todos para elegir el nombre- le respondió con calma.
-Nadie te dio el derecho de opinar acerca del nombre que tendrá MI hija- volviendo a hacer énfasis en el "mi".
-Con el derecho de ser el mejor amigo de Emma-
Al oír aquello, Killian se abalanzó sobre August con la intención de darle un puñetazo en el rostro y sin dudas lo hizo, no se imaginó obtener respuesta por parte del títere. Cuando Killian quiso darle respuesta, David lo tomo por la cintura y lo separo, Ruby con Snow se acercaron a ayudar a August.
-Calmate- grito David empujando a Killian contra la pared.
-Pelear no es la solución, no traerá a Emma de nuevo- dijo con Calma Snow –August me podrías contar donde encontraste aquello.
En el pueblo, Cruella estaciono su auto en el callejón que había detrás de la tienda de antigüedades de Gold, con un simple movimiento de muñeca el oscuro hizo desaparecer el auto. Emma emprendió el camino hacia la casa de Regina, seguida por sus captores.
Todos los observaban sorprendidos, mayormente a Emma y los rumores comenzaban a correr rápido, que en segundos habían llegado a oídos de su familia. Ella nunca se detuvo en ningún momento, aunque varios de los enanos trataron de interrumpir su paso.
Habían llegado a la casa de Regina y la habían abandonado allí, era algo que ella debía hacer sola. Entro a paso firme y decidido, encontró a la reina en su biblioteca donde la acorralo hacia un rincón tomándola por el cuello.
-Emma- dijo sorprendida Regina casi sin poder respirar.
-Te queres apoderar de mi hijo, no? Lo queres como tomaste a Henry… Queres su magia- dijo con odio Emma, sus ojos se habían vuelto negros.
-Por favor- alcanzo a decir Regina en forma de súplica, su oxigeno se acababa y su rostro se volvía blanco.
-Emma- alguien entrando a la habitación saco de su trance a Emma por un segundo donde había aflojado sus manos.
-David ayúdame- pidió Regina pero al oír Emma aquel nombre volvió apretar sus manos contra el cuello de Regina con fuerza.
