Capitulo 26

Andrew&White Corp.

- ¡Santo Dios! Como que la abuela murió, ¿Cuándo fue eso?, porque no nos avisaron. Candy asustada estaba sentada en el sillón de la oficina de Albert pensando en la última vez que habló con la Abuela Ros.

Yo me dormiré pronto pero mi fama se queda aquí con los Andrew, mi amor por William es eterno y ni loca me despierto si me quedo en sus brazos…

Soy como un viejo roble al que desean hacer leña para calentarse, sin embargo nadie lo hace porque llega la primavera y desean mi sombra para relajarse... usted siempre será un fuerte roble abuela, créame deseo cubrirme con su sombra

Candy sobaba su vientre mientras recordaba como ella lo sabía, como no soportaba los sepelios y como se fue la abuela sin despedirse de ella, pues su despedida fue aquella en la casa de campo de Escocia, y eso jamás lo olvidaría, Candy soltaba algunas lagrimas y sonrisas, Albert la vio. Levantó la mano para que guardara silencio Archie y se fue con ella, se arrodilló frente a ella,

- Amor no te pongas así, le puede hacer daño a nuestro bebe, tranquila mi pequeña. Archie levantaba las cejas, si estaba embarazada y por fin lo aceptaban frente a él, recordaba a Annie y sonreía, debían de ser cuidadosos o casarse de una vez, al final él deseaba ser tan padre como su hermano y resultar que no era el Padre de Adri, pues el sí podría adelantarse y ganarle antes pues ya conservaba una relación marital bastante buena desde antes de casarse con Annie, así que en un descuido él le ganaba a su hermano, solo deseaba expresárselo a Annie, para que supiera que sus deseos de formar una familia fueran bastante claros.

En White, James abrazaba a Rose en su cocina, ambos se besaban bastante cariñosos, Rose aferrada al cuello de James, quien suspiraba al tener de su cintura a Rose, si algo era bastante claro era la atracción que ambos sentían, no era justo estar perdiendo el tiempo, apenas llegó de Escocia, James le dijo sus intensiones y que estaba muy interesado en que ella sea la dueña no solo de su corazón sino de su casa y de que su hijo ya vivía con él, solo faltaba ella.

Eso tenía a Rosemary muy feliz, nunca se imaginó volver a sentir amor, James era un hombre bastante atractivo, muy serio, muy formal, pero sobre todo conocido por su hijo y que estaba segura que él no jugaría con ella, pues era el abuelo de su nieta, con eso compartían muchas otras cosas.

- James no estaremos haciendo esto muy aprisa

- Rose, creo que ya perdimos mucho tiempo. Tomo su cintura y subieron a su habitación aprovechando que la niña no estaba pues Paty la había recogido y se la llevaría a ver su Papá.

- ¡James!

- No te preocupes Rose, te amare lo que me quede de vida, pero solo a ti mi hermoso cielo.

- James… yo…

- Te amo Rose, sabes que lo hago desde hace tiempo, no busquemos pretextos, somos adultos y no te preocupes, hablaré con tu hijo y con tu hermano.

Para cuando ambos queriendo reaccionar ambos entregados en la alcoba de James, porque Rosemary definitivamente amaba a ese gran hombre y no lo dejaría pasar, su hijo reharía su vida, ella no sería la responsabilidad de nadie, ella amaría a James y con él se quedaría.

En Inglaterra llegaba Terry con su madre,

- Lo perdimos, el no volverá jamás.

- Hijo no lo has perdido es tu hermano y siempre lo será. Deja que pase el tiempo, al final la sangre siempre llama. Betty salía con su Padre y Terry sonrió de lado.

- Ya volviste Terry, como está Anthony, que cuenta.

- Le dije que eras mi novia y que nos íbamos a casar, que viniera a ser mi padrino.

- Que tonto eres… así piensas recuperar a tu hermano, a base de mentiras, eso es lo que te enseñó tu Padre definitivamente, yo no sería tu novia y Anthony lo sabe, no somos compatibles, te veo como mi hermanastro y eso realmente es lo que somos… ¡hermanastros!

- Betty, el no quiere volver a Inglaterra.

- Aquí solo tiene malos recuerdos, como quieres que regrese, como el bastardo Grandchester o se quede como un Andrew junto a los que nunca lo despreciaron… hasta yo me quedaría en América si me dieran a elegir entre un hombre lleno de mentiras y uno que jamás quiso ser uno.

Betty se dio la vuelta y dejo a John con la cara hacia abajo, pero era verdad, su hija no le atraía Terry, desde niña supo que el era muy atractivo pero su parecido a su Padre, que asegurara algo que no era, no lo colocaba en un pedestal.

Betty por su parte, se fue ese mismo día con su madre a saludarla, de ahí tomo la decisión de ir a América, probar suerte y prepararse para trabajar, al final, no tenía caso seguir dependiendo del sueldo de su Padre, ella era mayor y podía trabajar por su cuenta, su atractivo y altura hicieron llamar la atención de inmediato, tuvo acceso a empresas importantes donde se desarrollaba muy bien en New York.

Llegaba Anthony pensativo cansado por el día de trabajo y este buscaba a su madre, ella sonriente, lo esperaba con la cena

- Hijo ¿cómo te fue?

- Muy bien mamá, fue Terry a verme hace unos días cuando estaba en Andrew Corp. Al parecer se va a casar por fin.

- Aunque me lo juraras no lo creería, el siempre asegura lo que no es… Anthony se levantó del asiento eso era verdad Terry no siempre decía la verdad, aseguraba algo para hacer reaccionar a su oponente, este sonrió y vio entrar a James.

- Anthony qué bueno que llegas, quiero hablar contigo

- Mientras no sea de trabajo, lo que desees James.

- Es sobre tu madre. Anthony apenas iba a tomar el plato cuando vio a los ojos de su madre, de inmediato supo de qué quería hablar James, este hizo media sonrisa y agregó

- Mamá, Terrance podía mentirme todo lo que quiera pero tú no, veo que James y tu ya han tomado decisiones y no soy quien para cuestionarlas, puesto que te he traído a la boca del lobo.

- ¡Anthony! James… no es un lobo. Anthony soltó una carcajada al ver ruborizarse a su madre, se levantó y abrazó a James.

- Hágala muy feliz James, porque es lo que más amo, por mi no tendrá usted ninguna queja, mejor tiemble y póngase nervioso cuando se lo informe a mi Tío Albert. James que sonreía al ver a Anthony, se le borró la sonrisa al terminar de de escucharlo, y es que ese hombre era peor que él al tratarse de las mujeres, pues si él era celoso de Paty, pero Albert era muy responsable de su familia él lo recordaba cuando se lo decía a Anthony en Escocia.

En la mansión Andrew, Candy tomaba las manos de Nana Gila, ella sonriente, las soltaba para tocar el vientre de Candy y le temblaban las manos.

- Chiquita, tenemos un chiquito que pronto llegará a esta casa, por Dios esto es una gran bendición. Candy abrazaba a su Nana y ella lloraba emocionada, como era posible, su chiquita tenía una vida en su vientre y ella la sentía con sus manos.

Albert sonreía recordando cuando le dijo Chiquita a Candy y como ahora su bebe era un chiquito para nana Gila. De solo imaginarlo que ese bebe sería el chiquito de la familia no dejaba de ponerse nervioso, para Nana todo era diferente, pues el mismo Albert era su niño y ese pequeño era el futuro Jefe Andrew, sin embargo Nana ya lo tenía estimado como el chiquito, a menos que fuera como Candy una hermosa niña, sonreía de pensarlo con esa risa y la forma de ser de Candy, suspiraba.

- Albert acompáñame a la habitación Amor.

- Por supuesto Candy, te llevo en brazos ahora que todavía no pesas mucho, así subimos más rápido.

- No Albert no quiero que te lastimes, mejor dame la mano y déjame besarte, para subir muy feliz, el ejercicio es muy sano para que este bebe sea tan bueno y ejercitado cómo su Padre.

- O Puede ser una niña, tan hermosa y lista como su madre.

-¡Albert!

Pasaban los meses, al unión de Andrew & White Corp. Se llevó a cabo con la mejor tecnología avanzada, Anthony, Archie y Alister juntos cortaban el listón ante las cámaras en Chicago, donde estaba el Corp. Andrew, con el letrero enorme cambiado al de Andrew & White Corp.

Los tres sonreían quienes debían estar ahí eran Candy y Albert pero estos tuvieron una emergencia y estaban en el hospital, sin decirles Candy daba a luz a su hijo el nuevo William Albert Andrew White. Un pequeño de ojos verde intenso que para estar recién nacido ya expresaba su hermosa mirada. George abrazaba a Nana que limpiaba sus lágrimas recordando a Candy decirle que ella cuidaría de sus hijos.

Jovita tallaba el cabello de Albert cariñosamente pues toda su familia estaba en el festejo de la unión de los corporativos más importantes de América y Europa.

Después de horas, Albert tenía llena de detalles la habitación de Candy para que despertará. Mientras se quedaba sentado a su lado, se vio vestido de etiqueta como el día que conoció a Candy, recordó cómo se encontraron y sonreía al recordar

Ven te invito a cenar, si deseas descansa, habla a tu nana que mañana estarás ahí, ya es muy tarde para que te vayas sola, mira que hay personas aquí en casa, pero ya están dormidos… Es que te equivocaste de chica Albert, debes buscar a una persona como tú, que le gusten las mismas cosas, no lo que le puedas dar sino lo que ambos se puedan dar, eso es un noviazgo exitoso aquel que se complementa que se conoce y se saben bien juntos… No acepto cosas indecorosas, estoy cansada, no tomo bebidas y no seas coqueto conmigo…

Me estás diciendo que no aceptas… Te estoy diciendo que mires bien lo que quieres como novia, sobre aviso no hay engaño… no es un trato justo, eso es lo que quiero que sepas conscientemente y que el golpe de tu cabeza, no esté rindiendo frutos en este momento…Lo que veo me gusta mucho Candy, veo a una gran mujer con un sueño maravilloso, que esconde su belleza y flotan sus virtudes en el aire, que tiene en su mirada la seguridad de quién es y no por eso menos precia a quien se rinde frente a ella

Albert despertó de sus pensamientos cuando vio a Candy mover sus brazos, este se acercó a ella, todavía estaba dormida…

Candy soy tu abuela Ros, mira quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti, mi hijo William está feliz, no solo ganó con Anthony a sus hermanos al traer a la pequeña Adri sino que William trajo al que le dará continuidad al apellido… vamos hija no seas poquitera como mi Elizabeth si sabes que te salen así de bonitos los bebes haz más hija… mínimo unos tres o cuatro que valga la pena… ¡Abuela!

-Mi amor no soy la abuela, soy tu esposo, estás soñando mi princesa

-Albert, ¿Dónde está nuestro bebe?

- Ya viene, lo sigue Sophie y Sean que no lo han dejado ni a sol ni a sombra.

- Como salió el evento de la unidad de los Corporativos.

- No lo sé… la verdad solo deseo saberte bien a ti y a nuestro hijo

- Si nuestro hijo Albert un niño hermoso

- Tiene tus ojos Candy.

- ¿De verdad? Bueno en todo caso en algo participe.

- Por supuesto, es un White también.

Tocaban la puerta y entraba una enfermera con un carrito donde venía el bebe seguido Sean y Sophie lo observaban, no vaya a ser que se los cambiaran. De tras entró George, Jovita y Nana que sonreía, para acercarse a ver al chiquito…

-Mira Jovita es mi chiquito…. Albert la escuchó y sonrió efusivamente, deseaba que no lo escucharan sus sobrinos, porque serían capaces de decirle cada que le preguntarán por su hijo donde está el chiquito. Candy cuando la escuchó dijo

- No Nana, la única chiquita aquí soy yo, acaso piensas cambiarme y ponerme celosa con mi hijo

- ¡No mi niña!, como esta mi niña, tan hermosa que ya es madre. Candy abrazaba a Nana Gila sonriendo y ella le prometió no volver a llamar chiquito a sus hijo, la única chiquita era ella, esta le respondió

- Gracias Nana, sabes todos elogian al bebe y uno se siente muy bien de saberlo bien y sano, pero no me cambies por nadie, eres mi Nana, la que siempre me ha apoyado en todo, sin ti no lo hubiese logrado eres muy importante, has estado en todas las etapas más hermosas de mi vida, gracias a tu paciencia y a tus cuidados, pude llegar bien a Albert.

Albert notó a Candy como necesitaba de una madre, pues llamó a su abuela y Nana era mayor también, pero Candy no tuvo a una madre con ella desde niña, la única que ocupo ese lugar era su Nana, ahora comprendía el amor tan grande de esa hermosa señora, no por su belleza física sino por sus consejos y sus mimos para su bella esposa.

En eso entró la Tía Elroy, y gritando en vez de correr al ver al bebe como todos, fue con Candy

-Mi hija hermosa, como estás ¿Qué me has sorprendido en enormidad hija? Que no pude quedarme en la fiesta cuando supe que estabas en el hospital, ven a mis brazos hija, que soy la abuela más feliz del mundo al saberte madre.

-Tía Elroy Gracias. Candy lloraba emocionada y Nana sonreía, pues esa mujer apreciaba a Candy que ni se fue a ver a su hijo como ella lo hizo, sino se vino directo a abrazarla.

Albert veía que Candy estaba sensible, pero su tía y Jovita de inmediato la arreglaban y la maquillaban, para verse más bonita y ella sonriendo dijo

-Albert, mírame ya estoy presentable para darte un beso.

- Candy tu siempre estás hermosa mi amor.

- Mentiroso, si me desperté en tus brazos y no me habías besado.

- Perdóname mi amor, la volvía a besar emocionado por como ella notó la ausencia de sus besos.

En el corporativo Andrew todo era festejo, Anthony junto a Archie y Alister eran fotografiados todo el tiempo, Annie y Paty conversaban con Rose que parecían estrellas de cine, no los dejaban y los tres estaban reunidos en todo momento, pues Albert los nombro a los tres cuando dijo que no podía llegar.

-Si no me contestan el teléfono no he dejado de llamar, dijo Rose preocupada y James se acercó y dijo

- Mi amor tenemos que irnos, tu sobrino ya nació.

- ¡Que! Por eso no llegaron por Candy. Annie y Paty se vieron a la cara y observaban como los tres que estaban fotografiándose ahí, ignoraban porque Albert y Candy no habían llegado.

Y es que si Albert les decía el motivo, todos suspenderían el evento y Candy no quería que fuera suspendido, pues su hijo era la unión de ambos corporativos. Ese pequeño llevaría ambos apellidos.

Paty y Annie no sabían si decirles o no, pues Rose y James se iban llevándose a Adri quien dormía en brazos de James.

Por fin pasaban al estrado y Alister pasaba a Anthony al micrófono diciendo

-Anthony tu eres el indicado aquí para dar el discurso, eres el directo Andrew, y también representas a White Corp. Anthony sonrió y se levantó al escuchar la explicación de Alister, tomó el micrófono pero antes abrazó a Alister emocionado. Y Archie recibía a Alister en un lado del estrado para escuchar a Anthony.

En un televisor Candy y Albert con su bebe en brazos veían el evento y todos a su alrededor tomaban asiento para escuchar a Anthony que Alister le cedió el micrófono. Mientras en Inglaterra Richard solo veía el televisor a su hijo, que hablaba por Andrew Corp.

Terry junto a su novia Kate Beckinsale, una joven bastante hermosa que dormía a su lado, después de haber celebrado su compromiso, escuchaba en un televisor a su hermano.

- Es un honor muy grande estar aquí presente en representación de mi tío William Albert Andrew y mi grandiosa amiga Candy White de Andrew, quienes hicieron este sueño posible, pues ambos se han caracterizado por sus valiosos padres, ya que Clint White y William Andrew fueron los precursores de esta unidad, ambos en su juventud colaboraron con sueños similares, ambos se apoyaron y sin saber si algún día alguien podría continuar con sus anhelados intereses y sus acuerdos al servir a los demás con humanidad y desinterés, llegaron aquí con un sueño muy ambicioso y productivo para toda América.

De origen Americano- Irlandés Candice White hizo una empresa pequeña verla convertirse en un emporio, no menos preciando a quien de origen Escocés William Albert Andrew sin tener nada comenzó sus ideales con anterioridad creando no solo una compañía sino muchas y no solo luchando para él, sino para nosotros sus sobrinos Alister, Archivald y un servidor Anthony.

Hoy después de un reto incalculable se han unido por fin ambos corporativos, ofreciendo mayores oportunidades no solo a unos cuantos sino a todos, pues también con el apoyo de Cornwall Company se han internacionalizado las operaciones de Andrew & White Corp. Esto da una oportunidad muy importante a Europa, a quienes vieron nacer a sus servidores y que con orgullo podemos decir… ¡Estamos a su servicio! Muchas gracias por todo su apoyo, ahora nosotros les serviremos como se merecen.

Un fuerte aplauso se escucho haciendo a Candy y Albert sonreír pues Anthony menciono a todos y abrió los canales de Europa, no solo con mencionarlo sino con su presencia, el era la viva imagen de la internacionalización.

En una televisión emocionada lo observaba Betty quien sonreía al verlo triunfador, ahí estaba aquel joven que dijo de manera juguetona que le daría trabajo en su empresa, cuando él era un heredero importante y como salió de toda esa humillación en la que estuvo sumido por muchos años.