Mi fantasía, Mi realidad

Capitulo 26

¡Aiya mellonnin! Que gusto volver por estos lados, aunque en forma cortita, ya que este capi también a salido algo largo y no se como se me ha ido complicando esta historia y se que la culpa es de mi imaginación la cual dicta, dicta y dicta sin descanso y me da la historia por montones y me atrasa siempre a lo que quiero llegar, creo que tengo demasiada palabra y soy muy detallista ¬¬ pero ya se me va a pasar, jejejejejeje, en la otra mero, mero ya nos encabritamos todos en una pelea, salió demasiado buena, jejejejeje, un beso y gracias de corazón a todos los que me dejaron sus comentarios y ánimos para seguir con esta maratón.

Sin más, el Señor de los anillos es de Tolkien y si ven algo así : MI FANTASÍA: es Quenya.

HADA

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-No entiendo como es que tiene tanto miedo- dijo la niña firme para el asombro de todos.

-¿DE QUÉ HABLAS CHIQUILLA? -Dijo exaltado el hombre ya arto de que lo humillaran, especialmente una cría -¡NO PUEDES HABLARME DE ESA MANERA! ¿DE QUE MIEDO HABLAS?- Le dijo eufórico, más Haidée ni se inmutó.

-¡El que está en su corazón! -a esto hubieron murmullos, que murmullos… las opiniones descaradamente surgían como si nada. La niña siguió -¡No entiendo el miedo que hay en su alma y su corazón, pero si entiendo el rencor, la furia, el odio y la venganza!- a esto Hyarmendacil estaba como una estatua de mármol, pero la niña al mirar la cara de los hombres de Harad se detuvo, sabía que si seguía metería la pata más de lo que estaba hundida. Gandalf y Elrond se dieron cuenta inmediatamente, la niña retomo aire- también entiendo por que aquí la mayoría, teme igual que usted- dijo bajando la voz- más, es extraño que exista aquel miedo ya que el poder que hay en todos es mucho más grande que el que está creciendo en este momento en la Tierra Media -aquí todos alzaron las miradas- incluso más que el mío y el de mi hermano y Ariel- a esto Gandalf sonrió al igual que Elrond.

-Creí que un rey era un ser que se daba a su gente- prosiguió con solemnidad- a darle confianza, a alentarla a salir adelante sin importar cual mal pudiera estar la situación. El hacer hazañas de las cuales a futuro los niños podrían relatar y soñar con ellas para llegar hacer mejores personas- a estas palabras Aragorn alzó la mirada al igual que Legolas y los amigos de la comunidad. La niña movió la cabeza negativamente para clavarla en los ojos del rey de Harad- pero me temo que la realidad es mucho más cruda, lamentablemente muchos se dejan llevar por lo que dicen los demás nublando la verdad y sus corazones- a esto la mayoría de las personas bajaron la cabeza. Haidée tomó la mano de Aarón y miró a su prima que solo asintió.

-No creí que una de esas proezas era el destrozarle las pocas esperanzas he ilusiones a un niño que hace poco perdió a sus padres. Al cual lo único que le queda es ver si algún día podrá encontrar la luz, la protección y el amor que requiere para llegar a ser un buen hombre- esto no se sabe si se vio como un reclamo o petición, pero muchos se pusieron en el lugar de la niña, incluso se podía ver más que abatidos y se sentían culpables, la mayoría… -pero me temo que los sentimientos oscuros pueden nublar el corazón a cualquiera-interrumpió la pequeña… -pues no tiene jerarquía o distinción con nadie, incluso con un rey- a esto hubo un incomodo silencio. El rey de Harad no sabía por donde meterse al igual que los soldados, pero se podía ver la decisión de arruinar todo el espectáculo.

-No me miré así Señor- espetó con seguridad Haidée al ver que el sujeto iba hablar- no tengo el placer de conocerlo y me temo que tampoco lo quiero hacer- la niña dejó escapar el aire… -mi padre decía…" Que un hombre se ve, se juzga y se valora por sus acciones y palabras…" ahí muchos asintieron, especialmente los elfos- usted… se ha dado a conocer muy bien…solo…- esto dejó en shock a todos, el rey de Harad apretó los puños de indignación y atrevimiento dejándolo humillado delante de casi toda la corte de los distintos reinos que se encontraban presentes. A esto Haidée, bajó la cabeza. Actuó de nuevo por impulso, pero uno que valía la pena enfrentar después, la niña alzo la mirada y miró a Lord Elrond con pena, más el medio elfo solo la vio con asombro, la niña se inclinó respetuosamente ante él para luego mirar a su hermano agacharse y tomarlo en brazos saliendo del salón a la mirada de todos.

En ese momento muchos quisieron ir tras ellos, reconfortarlos, especialmente los hobbits, que al momento de dar un paso, fueron detenidos por Aratan, moviendo la cabeza negativamente, dando a entender que no era el tiempo. Los medianos miraron angustiados a la gran puerta, más Frodo no quitaba la vista de Ariel.

Todo quedó un pesado silencio, Ariel vio como su prima se perdía entre las antorchas y las espesas sombras de la noche, la niña suspiró.

A esto el rey de Harad enfurecido dio un par de pasos alzando la voz.

-¡MALDITA NIÑA, NADIE SE BURLA DE MI, MENOS UNA CRÍA DEL DEMONIO!-exclamó para la furia de los dueños de casa y la exclamación de los invitados. Más cuando algunos elfos y guardias en conjunto con Aragorn y Legolas lo iban a detener, se escuchó una fuerte explosión la cual ahogo un grito de la multitud que se encontraba en ese momento, dejando un pesado silencio. Gandalf miraba seriamente a Ariel que tenía los ojos cerrados y los puños blancos por el esfuerzo.

Los guardias y elfos se dieron la vuelta para dejar ver a Ariel que respiraba algo agitada por el reciente uso de poder. Aragorn y Legolas la miraron expectantes, más cuando la niña elevó la vista, los ojos de esta parecían brillar cambiando su color azul grisáceo a uno casi blanco, como la plata, desconcertando a los guerreros. Más el silencio fue roto cuando se escucharon los fuertes portazos de las otras puertas que habían en la habitación, dando ver a los presentes el escape de los soldado de Harad por ellas, pero siendo detenidos justo a tiempo al hacer que estas se cerraran. Y no hubo pregunta de quien pudo haber sido, más Ariel se dio a entender como la causante de ello.

Ariel cerró los ojos tratando de tranquilizarse, a pesar de todo, aún era inexperta. La niña respiró profundo viendo como el rey de Harad no le sacaba la vista de encima. La niña sonrió para el desconcierto de todos.

-Lamentablemente- dijo con seguridad en sus palabras la niña llamando de improviso la atención de todos- yo no soy como Haidée. No digo que no me haya afectado lo que escuché o mejor dicho lo que dijeron cada uno en su mente sin descaro y cinismo. Soy más tajante, racional y fría cuando atacan a los míos, mis actos conllevan a lo que atacan, en este caso a un niño de 6 años que vio la muerte por primera vez en sus padres y en su sacrificio- la niña alzó la mirada.

-Podría decir muchas cosas al respecto de los presentes, pero por respeto a quienes nos cuidaron con mucha delicadeza y cariño no lo haré- a esto Ariel vio a todos aquellos que les dieron una sonrisa sin el saber su por que, el como o el cuándo, solo les extendieron la mano. La niña cerró los ojos con una sonrisa, más inmediatamente elevó la mirada al sentir que Hyarmendacil se le acercó amenazadoramente a lo que Aragorn se puso en guardia, al igual que los gemelos.

El hombre la miró entrecerrando los ojos, dudando lo impredecible que podía llegar hacer esa criatura, Ariel alzó la mirada.

-Tu eres la mas fuerte de los tres- dijo el sujeto para la furia de Aragorn- la que irradia esa vil energía y tienes el descaro de hablar de esa forma ante tan importantes presencias- le dijo con fiereza- no tengo duda de quien eres, si no puedo derrocarte ahora por el velo que envuelve a los regentes de esta morada, lo haré cuando no estés protegida por esta atmósfera de calma y seguridad.

-¡HYARMENDACIL! -Le espetó con furia el rey de Gondor a lo que Ariel solo bajó la vista y negó con la cabeza mostrando una semi sonrisa, para luego alzar de lleno la mirada.

-No tiene por que reprimirse, Señor, estoy bastante familiarizada en tratar a personas como usted- Hyarmendacil les brilló los ojos de coraje- incluso le digo que una de esas personas fue el causante de la muerte de mi familia y crea me, que no le guardo odio alguno…-la niña se enderezó enfrentando al enorme hombre delante de ella- en realidad- siguió- le tengo lástima, me da pena que una vida sea desperdiciada de esa manera, siendo un ser con muchos valores, los utiliza para obtener más poder.

-¡COMO TE ATREVES…MALDITA NIÑA!- Dijo el guerrero blanco de ira, a lo que Ariel solo retrocedió un paso colocando las manos sobre su espalda.

-Solo he dicho, lo que veo, es una lástima que un ser con increíbles habilidades las utilice para su propio beneficio y no para los de su gente, sabiendo que a través de ella, "podría ser más, que solo por si mismo"- a esto varios guerreros se pusieron alrededor del rey, Ariel solo sonrió- no entiendo como un rey le tenga miedo a una niña de 11 años- dijo Ariel- no me enseñaron a pelear, Señor y no tengo motivo el por que enfrentarme a usted y creo que tampoco le conviene- esto lo dijo mirando a los elfos y guerreros de Gondor que se encontraban alrededor de ella. Los Haradrim, atentos a todo, especialmente Aragorn, Elladan, Elrohir y Boromir que estaban a su lado derecho y Legolas, Faramir, Glorfindel, Gimli y los hobbits al lado izquierdo, Gandalf estaba detrás de Hyarmendacil y Elrond a un costado de él con otros elfos. El rey y sus guerreros miraron de reojo, estaban rodeados, el guerrero se enderezó mirando con furia a la niña.

-Y lo digo desde ahora- Ariel con mucha calma se inclinó para el desconcierto de todos ante el rey de Harad- no quiero pelear, tampoco provocar más desconcierto del que hay- decía la niña aún inclinada- pero me temo que si llega a tocar a las únicas personas que me quedan en este mundo.

Ariel subió repentinamente la mirada y un destello plateado apareció de nuevo en sus ojos- me veré en la obligación de convertirme en lo que usted tanto teme- a esto el ambiente se puso tenso y las copas, junto a los platos y mesas del lugar empezaron a temblar, mientras que Ariel no sacaba los ojos de Hyarmendacil y este miraba de reojo el lugar. Al igual que los invitados estaban más que asombrados y asustados por lo que estaba sucediendo, el rey volvió a fijar la vista en la niña la cual volvía a erguirse volviendo sus ojos a la normalidad, al igual que el salón.

Gandalf, Elrond y los demás miembros de la comunidad y elfos presentes, estaban más que asombrados, no sabían tal desplante de la pequeña. Era increíble ver a la Ariel que habían encontrado toda herida, frágil a los acontecimientos y el descubrimiento de sus nuevos poderes, a la que ahora se alzaba majestuosa con un extraño brillo que no podían describir, el mago sonrió.

Ariel hizo otra reverencia, más rápida que la anterior dándose vuelta para salir del lugar y antes de salir del salón.

-¡Esto no acaba aquí chiquilla, nadie te ha dado permiso de irte! -Alza la voz Cemendur más que emputecido por el desplante de la niña, para con ellos- ninguna estúpida mocosa lo iba a humillar, menos a su rey- Ariel se dio la vuelta que dando de lado hacia los presentes mirando a todos.

-Mi señor Cemendur- dice Ariel- antes de juzgar a otras criaturas vea se usted mismo y sus acciones, yo se cuales son mis defectos y mis virtudes, trato de vivir día a día con ellos ya que como ve… soy humana y mi vida es un suspiro, como dicen por estos lados. Haga usted lo mismo y por favor dígales a sus hombres que no se acerquen a mis primos o lo próximo que haré explotar no serán las copas y las botellas. Los guerreros de Harad se pusieron blancos.

-¡COMO TE ATREVES A HABLAR DE ESA FORMA, MALDITA…! -Dijo el guerrero más Ariel colocó un dedo en sus labios en son de silencio.

-Me atrevo- dijo calmadamente- por que usted no tiene nada que ver conmigo- segundo, por que no tiene derecho a poner mano encima sobre mis primos y tercero, solo por su dignidad y honor, Señor, aunque por mi boca no será quienes lo juzgaran al ver que se dedica a asustar niños pequeños, diciendo que son una amenaza. Hablaran sus acciones al igual que los de sus hombres, aunque creo que aquí los presentes serán los que desconfíen de usted y empiecen los cuchicheos, como lo ha hecho usted hace poco. A esto el sujeto quedó en blanco al igual que los demás guerreros, Frodo estaba que se caía de la risa, al igual que los otros tres hobbits, Gimli solo esbozó una sonrisa- la niña no tenía un pelo de tonta.

-Si me disculpa- terminó Ariel inclinando un poco la cabeza -y con el permiso de Lord Elrond, que en verdad siento mucho lo que ha pasado, no fue nuestra intención armar todo este problema- a esto Elrond sonrió.

-No han hecho nada malo- dijo el medio elfo- Ariel solo asintió y mirando a los presentes suspiró.

-Debo ir a reparar un daño, el corazón de un niño de 6 años y una niña de 10… fue herido- a esto la Ariel hizo una reverencia- espero poder curarlos… al igual que el mío -y salió corriendo del lugar- esto lo dijo casi en un susurro, pero más que audible para los presentes, los cuales no se sintieron muy bien por el comentario.

No habría que decir como estaba el rey de Harad con sus hombres. Estaban eufóricos, contrariados y totalmente perturbados, creyeron que los niños iban a ser más volubles, pero les fallo la perspectiva, el rey de Harad no se movió, solo la vio partir.

-Aún no es el momento, hay que ablandarla más- se dijo el sujeto, mientras que detrás de él, Elrond hablaba con sus hijos y Glorfindel.

-Iennûn, mellon, necesito que vayan a reforzar la guardia, no solo afuera, también dentro de Rivendell, no quiero que nadie ajeno a los niños entre al ala Este. Solo los que los conocemos pueden entrar, hay que ser discretos- los gemelos asintieron, al igual que Glorfindel que no muy contento, por que quería ver como se encontraban los niños, partió hacia la guardia.

En eso se ve como algunos soldados de Harad se reúnen, haciendo que los demás invitados empezaran a salir del salón, con algo de desconfianza. En eso Elrond se acerca a su hija y a Aragorn que quiere ir detrás de Ariel y los otros dos niños, al igual que Legolas. Más Elrond pide paciencia.

-¡Por favor! -dice el medio elfo, llamando la atención de todos y deteniendo a los que empezaban a salir- creo que ya es momento de ir al descanso, ha sido un día largo especialmente para los viajeros de tierras lejanas. Lo que ha ocurrido recientemente, ha sido por los malos momentos que hemos pasado todos en estos días oscuros y por lo tanto han pasado también muchas personas que no han tenido la protección necesaria, especialmente los pequeños. Para los que les interese, los niños están bajo mi tutela y de Gandalf- a esto el mago apareció haciendo una leve inclinación- el de su procedencia, es solo interés mío y de mi familia…

-¡Está escondiendo y resguardando algo muy peligroso con esos niños, aquí! -interrumpe Cemendur alterando de nuevo los ánimos-esas criaturas son una amenaza.

-¡Cállese Cemendur! -Dice furioso Boromir que llegaba con su hermano colocándose al lado de Aragorn- esos niños no son amenaza alguna, lo único que está haciendo es sembrar cizañas de discordia, duda y temor en estos días aciagos. No puede ser que un caballero de su legado tenga miedo de unos niños los cuales solo han sufrido infortunios como mucha de nuestra gente.

-Calma te Boromir- interrumpe el rey de Gondor colocando una mano sobre el hombro del Gondoriano para luego dar un paso adelante y plantarse enfrente de los Haradrim y la expectante mirada de los invitados- solo diré algo- dice el guerrero encarando a los primeros oficiales del rey de Harad y a este mismo que se dio la vuelta mirando a Aragorn sin emoción alguna- en este momento no es propicio que nuestra gente se disperse, la maldad está creciendo y tratará de entrar por cualquier medio a nuestros corazones y nuestras mentes, se hará de nosotros de cualquier forma, incluso destruyendo lo que tanto nos a costado formar en estos tres años, después de la destrucción del anillo.

A esto hubo varios murmullos mientras Aragorn se paseaba por el centro de la habitación mirando a todos los presentes, para luego fijar la vista de lleno en Hyarmendacil- no estamos para quebrar alianzas y demostrar desconfianzas por la llegada de nuevas vidas que solo pide ayuda por ser las primeras victimas de esta amenaza. No creo que guerreros de grandes batallas aquí presentes se dejen amedrentar por acciones de desconcierto, miedo y dolor por parte de unos niños que solo quieren protección al estar a la deriva. -Aquí muchos de los grandes Señores asintieron y alzaron la mirada con orgullo. Los elfos solo asintieron, algunos cerraron los ojos escuchando bien el contenido de las palabras dichas por el rey- los pequeños llegaron como cualquier otras personas pueden llegar pidiendo ayuda por su desgracia, nosotros somos su protección, su esperanza de poder vivir en paz, especialmente para las generaciones venideras… el gondoriano suspiró…

-El que los niños tengan poderes y sean humanos, no tiene ninguna contradicción o culpa por parte de ellos y de donde vengan. Es verdad que hace tiempo no se veía algo así, pero no podemos rechazarlos o juzgarlos por tiempos antiguos que solo atormentaran y desequilibraran más sus vidas de lo que están ahora al haber perdido todo cuanto tenían…

-Eso, no los salva de que sean descendientes de ese sujeto…-interrumpe Hyarmendacil con tono autoritario.

-El que sean o no sean descendientes de esa criatura, es lo de menos… -en ese momento Cemendur iba a protestar, pero Aragorn lo detiene con la mirada… -por que yo aseguro que no lo son y no soy el único que piensa así al respecto, los niños no solo están bajo la protección de Lord Elrond y Gandalf, también están bajo la mía y la de mucha gente aquí presente- en eso Hyarmendacil mira a su alrededor al darse cuenta de varias miradas fijas en él… -ellos no vinieron a hacer el mal y por su procedencia, ya hemos testificados Legolas, Eomer y yo, además de Elrond. Hemos garantizado que conocíamos a sus padres, el que ellos tengan poderes, espirituales siendo humanos, solo los Valar y Eru saben la respuesta.

A esto los Haradrim quedaron más que recelosos y a punto de estallar. Pero nadie en este momento tenía argumentos concretos para acusar a los niños, menos si estaban totalmente respaldados por dos reyes un príncipe elfico, Señor de los Eldar y cuantos más- pensó el rey de Harad- no era conveniente echarse toda la corte encima.

-Pues bien- interrumpió con su fuerte voz- pero aún no me convence que esas criaturas no sean un peligro y que su descendencia sea maligna, llegaré al final de este enigma.

-¡Cuidado Señor Hyarmendacil, está pisando suelo peligroso! -le advirtió Gimli a un lado de Faramir y los hobbits que lo miraban acusadoramente- los niños no están solos.

-Y yo tampoco Mease Enano, llegaré al final, cueste lo que cueste- a esto miró a todos los presentes con cólera y dio una reverencia saliendo eufórico del lugar con toda la tropa por detrás a la mirada expectante de todos.

-¡Señor Cemendur! -Se escuchó de repente haciendo que el guerrero mirara a Legolas, el cual lo había llamado- mantenga a sus hombres lejos de los pequeños- dijo serio el Eldar.

-¿Me está amenazando, príncipe Legolas? -Dijo con sorna.

-Es una advertencia, los niños tiene la suficiente protección y vigilancia por parte de mi gente, no necesitan más- el elfo lo miró altivo y acusador- no seré conciente de mis actos si algo les llega a pasar, si se que ha sido por causa de su guardia- Cemendur entrecerró las cejas dando la vuelta ferozmente y salir en la oscuridad de las antorchas.

El lugar quedó por unos segundos en silencio mientras que varios de los invitados se acercaban a Lord Elrond comentando sus disculpas y despidiéndose para el descanso de tan tenso y reciente panorama.

-Ada, voy a ver como están los niños, no me gustó para nada el semblante de Ariel, estaba muy pálida.

-Haidée tampoco estaba muy bien- interrumpió Legolas- y no quiero ni hablar de Aarón- dijo el elfo más que preocupado y listo para ir en busca de los pequeños.

-Ada, yo también voy, no me gustó lo que sentí cuando Ariel usó sus poderes, tampoco me gustó como quedó Aarón- dijo Arwen preocupada colocándose al lado de su esposo.

-Lo sé muin-sell nîn, espero que estén bien, más lo que sentí, tampoco me a gustado- dijo Lord Elrond preocupado.

-No es el único Lord Elrond- señaló Gimli mirando la enorme puerta-los hobbits ya partieron en su búsqueda- dijo el enano mirando a los presentes que observaron todo el salón comprobando las palabras de Gimli, ya inquieto.

-Será mejor que partan ya y… Ionnin, recuerda, llevadlos a mis habitaciones y esto es para todos, necesito asegurarme que hoy, esas criaturas, descansen con bien- a esto todos asintieron saliendo raudos en son de los niños, el medio elfo suspiró mirando al mago que a paso tranquilo se acomodaba a su lado.

-Tendremos que estar muy atentos, a lo que pase con los pequeños- dijo el Istarí mirando la salida, mientras que Elrond hacia reverencias despidiendo a los invitados que salían en ese momento.

-Me temo que el des equilibrio y la inevitable beligerancia de esta Tierra, comenzara por la tristeza y desgracia de los más débiles- suspiro el elfo- lamentablemente tendremos que lidiar con los nuestros antes de batallar con nuestros enemigos- el mago solo asintió- no me gustó adulterar la información sobre su procedencia- dijo de repente, Gandalf lo miró.

-No había otra forma. Hyarmendacil quiere a esos niños y hará todo lo que esté a su alcance por obtenerlos, incluso, sembrar la desconfianza entre nosotros- el mago dejo salir un suspiro- lo que más me preocupa ahora es saber de ellos, todo sobre ellos, especialmente de Ariel, la niña está empezando a entender lo que ocurre a su alrededor- el elfo asintió.

-Creo que es mejor hablar con ella antes que con los otros dos pequeños. Después del Concilio, tendré una larga charla con la pequeña- dijo serio Elrond despidiendo a los últimos viajeros para empezar a caminar hacia sus habitaciones.

-Me temo que lo que encontremos en la niña, será más que asombroso y difícil de creer.

-No hay que decir más, para todos la pequeña…es un enigma…solo espero que no sea uno para lamentarse- esto lo dijo con un dejo de tristeza mientras el y el mago se perdían entre las enormes murallas y pilares del recinto.

Los guardias y demás elfos cerraban las enormes puertas del Salón limpiando todo increíblemente rápido, mientras algunos elfos de la corte seguían al Señor de la casa y al mago, hablando del tema más recurrente y fresco de ese momento. Aunque les inquietaba más el comentario del rey de Harad. Ese nombre "Annatar" ya hace muchos miles de milenios que no se pronunciaba en Arda, ahora hacía presencia, y el efecto era el mismo…

"…miedo…traición…muerte…"

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Creía que los encontraría en la habitación que les habían asignado cuando estuvieran mejor, después de recuperarse de las heridas. Pero esta estaba totalmente vacía, aunque creyó desde un principio que ni irían a estas, Ariel suspiró.

-¿Dónde pudieron haber ido? -La pequeña se colocó la mano en la cabeza tratando de imaginar, pero en su cabeza solo estaba los ojos de ese sujeto y la sonrisa del otro guerrero que le acompañaba- son unos estúpidos- se dijo para si misma.

Se dio la vuelta mirando el paisaje del jardín y la casa, todo estaba iluminado por unas extrañas luces. Se dio la vuelta, no había nadie, ni una maldita alma.

-Menos mal que los elfos no duermen- se dijo mirando hacia todos lados con ironía. De repente, como si se le hubiera ocurrido una gran idea, pudo imaginar donde pudieron haber ido sus primos, se dio la media vuelta pasando por los enormes pasillos que daban a distintas habitaciones, bajó unas escaleras y luego subió dos más- esto era un laberinto -se dijo, pero no se detuvo, llegó a otra salida y pudo dar con un enorme jardín, el de la entrada principal- que bueno que tenía orientación, al parecer los recorridos en el campo de la abuela habían surtido efecto- bajó el enorme escalón para ir a los alrededores de las caballerizas- de seguro que estaban ahí- se dijo- pero en el instante en que se había adentrado en el pequeño bosque que tenía el jardín, sintió unos pasos, Ariel se detuvo para escuchar mejor, pero al momento en que ella había parado, los pasos también lo hicieron.

-¿Por qué no me extraña esto? -Suspiró la niña- si estuviera en casa diría que es Etel- la presencia se empezó a mover de nuevo- pero no lo es- se dijo. De un momento a otro empezó a moverse de nuevo, pasando por los enormes Árboles y la pequeña maleza que decoraba el lugar. Empezó a acelerar el paso donde la cosa, persona o lo que fuera que la estuviera siguiendo también hacía lo mismo.

Y era desesperante. Ariel miró hacia varios lados, no había donde esconderse, siguió a paso rápido, que paso rápido- se dijo con desgana- ya estaba corriendo y los ruidos de las pisadas se hacían cada vez más fuerte.

-Esto no está bien- dijo ya sin saber donde ir. Se detuvo tratando de escuchar de nuevo calmando su respiración -¿y si era ese sujeto o…el otro? ¿Tal vez unos de sus guardias? -Maldita sea, se dijo agitada- si eran ellos lo haría explotar como una globo- miró hacia varios lados, sintiendo que aquella presencia ya estaba en cima de ella, empezó a correr hasta que llego a un claro, era una pequeña plaza la cual se dividía en dos caminos- ahora ¿cuál tomo? -Se dijo pero, había perdido demasiado tiempo, en eso ve donde hay una enorme roca detrás de un Árbol, sin más se esconde esperando a que esa presencia se diera a conocer.

-Maldición ¿por que no sale? -Se dice mientras ve para varios lados, en eso se agacha de repente cuando ve salir una sombra de entre los Árboles- se aleja- dice la niña mirando como la presencia se va haciendo menos inaudible. Al ver que ya no se sentía nada Ariel suspira dando la vuelta para sentarse contra la roca, pero en el momento en que se iba a recargar en esta una mano se posa en sus labios deteniendo la exclamación y los ojos como huevo que había mostrado se tranquilizan.

-Shshshshshsht- dice Haidée con un dedo en sus labios mirando hacia donde se había ido esa sombra, para luego bajar la mirada hacia su prima. La niña le sonríe.

-¿A dónde te habías metido? -Le espetó Ariel en un susurro pero enojada al mismo tiempo con las cejas entrecerradas, Haidée solo le sonríe.

-De ahí te explico, debemos irnos- la niña mira para varios lados- ese sujeto esta rondando el lugar- le dice Haidée mientras toma la mano de Ariel.

-¿Qué sujeto? -Pregunta Ariel viendo que no hay "moros" por la zona.

-Ese tal Cemendur- dijo Haidée caminando hacia el lado contrario por donde iba Ariel anteriormente- también hay varios de sus hombres "explorando" el lugar -le dijo con sorna.

-¿Qué te has topado con uno de ello? -Le dijo algo incomoda Ariel.

-¡No que va! jejejejeje, bueno algo así- le dijo Haidée mirándola de reojo, Ariel frunció las cejas.

-Mira, de ahí te cuento ¿si?- debemos llegar antes que nos descubran- le dijo la niña viendo como algunas sombras se movían por el lugar- ahí están- dijo en un susurro aminorando el paso y agachándose para que estos pasasen raudos por delante de ellas que al estar algo alto el pasto pudieron refugiarse sin que las vieran.

-¿Cuántos son? -Dijo Ariel mirando el lugar.

-No muchos, creo que 5, pero a lo mejor hay más, si los hay van a tener problemas con los elfos- dijo algo entretenida.

-¿Por qué te ríes tanto? -Le dijo Ariel al ver bastante risueña a su prima.

-Es que ya tuvieron un encontrón bastante feo. A los elfos le extrañó que hubiera tanta "guardia" por parte de Harad…- a esto Haidée interrumpió el relato al ver pasar una enorme sombra delante de ellas, pero que se de tuvo justo donde estaban. Las niñas se miraron aguantando la respiración.

-¿Estás seguro que la viste por aquí? -Le espeto el otro hombre que acompañaba a la enorme mole que tapaba a las niñas.

-Sí. La vi correr hacia el sector norte, no entiendo como es tan escurridiza- dijo grave la voz, parecía que pasara un rastrillo por la garganta de ese sujeto- es más escurridiza que una serpiente-murmuró, el hombre miró hacia varios lados he hizo un gesto con la nariz, volvió la mirada de nuevo a su compañero con la mímica de oler algo -¿no hueles eso? -Dijo de repente el tremendo guerrero mirando a su alrededor.

-Huele a… -dice el otro sujeto mirando el suelo pero no encontró lo que buscaba- huele…huele a flores- dijo el guerrero mirando por todos lados, pero no encontraba ninguna flor bajo sus pies. Las niñas al ver que el soldado empezaba a buscar por los alrededores, se agacharon más, pero eso no valdría nada. Si miraba tras de él, las encontraría de cualquier modo, el sujeto se empezó a mover amenazadoramente hacia donde estaban ellas, hasta que una voz resonó por todo el lugar. Los hombres inmediatamente se pusieron alertas al ver llegar a dos elfos de la guardia.

-Haidée, debemos salir de aquí- dijo en un murmullo Ariel mientras veían acercarse a los Eldar que no parecían muy amigables.

-Lo siento, pero no deberían estar por estos lados- dijo el elfo con tono serio al llegar cerca de los soldados de Harad- se prohibió que soldados ajenos a los de Gondor y de Rivendell patrullaran las zonas- espeto altivo el rubio.

-Sabemos cuales son nuestras prioridades, nuestro Señor nos encomendó el ver los alrededores para ver las medidas de seguridad del lugar- dijo algo desconfiado y en tono amenazador el haradrim.

-Dígale a su "señor", que no tema por su seguridad, nadie entra o sale de Rivendell sin ser inspeccionado y dado a entender quien es y para que viene específicamente- dijo el elfo con seguridad, mientras que su compañero se colocaba al lado de él.

- Además se dio a entender que nadie podía salir después que Ithil asomara por completo su cara (eso es cuando la luna esta muy arriba, como el sol al medio día, la luna esta a la media noche) y esto va para todos por igual- dijo el otro elfo de cabellos oscuros, a lo que los guardias solo dieron un gesto de disgusto.

-Solo cumplíamos órdenes, además que el ambiente está muy extraño, no nos confiamos- dijo el otro soldado para la molestia de los elfos, mientras seguían hablando…

En eso uno de los Eldar siente algo especial, mientras mira de reojo a su compañero que sigue discutiendo con el hombre de Harad. Sus sentidos alerta a todo, sienten un extraño cuchicheo y un peculiar aroma. Mirando aún a su amigo discutir con los soldados, empieza su búsqueda a los alrededores hasta posar la mirada en una pequeño bulto que está justo detrás del tremendo cuerpo del humano. Haciendo un movimiento inaudible para los sujetos, más no para su compañero que se dio cuenta de su acción, ve con asombro al igual que él un par de ojos color miel, que los miran con miedo y "suplica"- sin más el elfo asiente para el desconcierto de las niñas que saben que el guerrero las ha visto, el Eldar mira a su amigo de reojo incitándolo a que actué.

-Bien, basta- dice el elfo acallando a los soldados- ya se dieron cuenta que no hay nada mal por los alrededores, está todo en calma y cualquier atentado que ocurra se reportará previamente y a tiempo- dice tajante el elfo mientras ve como su compañero hace una señas a las niñas para que salgan de ese lugar mientras mantiene de espalda a los Haradrim que estaban bastante incómodos con la situación, especialmente por que los dos elfos se movían a su alrededor - díganle a su " Señor" que la guardia se mantendrá toda la noche y que no piense de nuevo en mandarlos a ver el lugar, ya está bastante custodiado por mi gente.

Mientras el Eldar explicaba todo lo referente de cómo estaba resguardado el lugar, el otro elfo miraba de reojo a las niñas que ya se habían levantado caminando en silencio hacia el lado contrario de ellos y que ya casi se perdían entre los árboles. El elfo moreno sonrió, si no hubiera sabido que eran las pequeñas que habían llegado no hace mucho con el rey de Gondor en un estado lamentable, hubiera jurado que eran una pequeñas elfas, pues, actuaban de la misma manera que una. A esto escuchó lo último que decía su compañero tomando su posición anterior.

-No hay más que decir entonces. Sus otros compañeros ya fueron advertidos- dijo el rubio al mirar a su compañero que solo asintió, a esto el otro guerrero de Harad, los miró algo extraños.

-¿Qué sucede? -Preguntó de repente el soldado de Harad, a lo que los elfos solo negaron con la cabeza.

-Nada, ahora por favor, vuelvan a sus estancias, hay cambio de guardia y no creo que mis otros compañeros sean tan pacientes, tienen ordenes de atacar sin preguntar des pues de la media noche.

- ¿Creo que eso llevaría a algunos problemas, no lo cree? -Dice irónico el guerrero- además que esto no le vendrá muy bien al Señor Cemendur- Espeto algo pesado el soldado.

A esto el elfo entrecerró los ojos, no les caían bien esos sujetos, -Pues bien, no creo que sea lo contrario, pero están en tierras Eldar y de grandes Elfos, no sería bueno que algún mal entendido surgiera por estos lugares solo por el atrevimiento de un par de soldados, especialmente cuando pasado mañana se librará un Concilio donde participaran grandes personajes de esta Tierra y vean con mala cara su rey- A esto los soldados estaban que estallaban, pero los elfos tenían razón así que sin más.

-Entonces no hay más que decir- dijo el sujeto grande- nos iremos pero esto no pasará por alto, espero no verle a futuro en líneas contrarias- el elfo no perdía la paciencia antes las insinuaciones del hombre- sería deplorable perder a un conocido reciente- dijo con sorna el guerrero, a lo que el elfo sonrió.

-Puedo decir lo mismo, será mejor que se vayan- espeto cortante- no será que los confundan con un enemigo- a esto los Haradrim sin quitar la mirada y no tan convencidos se inclinan levemente en son de respeto para salir algo dudosos y furiosos por el extraño encuentro e irse con la sensación de que algo estaban ocultando aquellos elfos.

-¿Ya se fueron? -Preguntó finalmente el rubio mientras veía irse a los dos hombres que ya no se veían por la sombra de la noche.

-Sí, se fueron para el sector de las caballerizas. Ahí estarán a salvo si se encuentras con Aratan- a esto el elfo sonrió.

-¿Lo sentiste? -Pregunto de repente su compañero.

-Si, olía a gwaloth (flores), aunque no hubieran ninguna por estos lados- dijo sonriente el moreno.

-Olía a violetas y…niphredil- ambos sonrieron para reanudar su caminata.

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No estaban. Los habían buscado por toda la casa y ni rastros de ellos. De repente se hacía latoso este tremendo lugar, tantas habitaciones, correderas, pasillos y que otras cosas más podrían verse por todos lados, era un laberinto (al parecer los niños no eran los únicos con ese pensamiento).

Pensaron que podía estar en sus habitaciones, pero no habían sido tocadas, los hobbits se dispersaron de inmediato en dos grupos, donde Merry y Pippin se encontraron con Glorfindel y los gemelos, que venían de regreso. Los medianos los pusieron al tanto de lo último y se separaron nuevamente para buscar a los niños. Frodo y Sam se fueron por el lado norte del castillo, encontrándose de paso con Aragorn, Legolas, Boromir, Faramir, Aratan, Arwen y Gimli, que al escuchar que no estaban en los cuartos. Se preocuparon, el que podían haber escapado y si era así, podían correr peligro, especialmente con tanto orco rondando.

-Debemos separarnos, para poder abarcar todo el lugar- dijo Aragorn mirando a los distintos lados del enorme jardín –Anardil, por favor ¿podrías informar a los guardias de lo que está pasando?- además de alertar cualquier movimiento por parte de los soldados de Harad- a esto el elfo asiente y sale sin más hacia los límites de Rivendell- Aratan- dice el rey- por favor ve con tu hermano y verifiquen si los niños han ido a los establos, a lo mejor buscaron refugio con los caballos- a esto Aratan asintió yéndose hacia el lugar, los demás se pusieron de acuerdo en separarse formando grupos de a tres.

-Nos encontraremos en la entrada principal. El que encuentre a los pequeños primero, avisa a través del viento- dice Legolas, mientras todos asienten- sin más se despiden perdiéndose entre el extenso jardín y el camino principal.

-Solo espero que estén bien- dice en un susurro Aragorn, que de inmediato es calmado al sentir la mano de su esposa tomando la suya. A esto el rey sonríe mirándola, por su apoyo.

Si Cemendur les llega a ser algo, se las verá con migo! -dice un serio Legolas que aumenta el paso, mientras las antorchas iluminan el trayecto de los tres.

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¡Me encantan estos chicos! Voy a complicarles mucho esto a los Haradrim. jejejeje haber si logran pescárselos, jejejejeje, pero daremos una sorpresa, como ven Haidée no es la única bocota de la familia, nos vemos besos.

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NOTA:

No podré contestar review en este momento, por ahora le deje encargado a mi hermanito que subiera este capi, espero que lo haya cumplido, yo no pude tuve que irme a dormir a la casa de una amiga para terminar un trabajo de la uni, (maldita uni) así que sorry pero saben que los quiero mucho a todos ¡nos vemos! Sin más les doy las gracias y muchos besitos a los que me escribieron y que el fin de semana nos vemos, de veras de veritas, abrazos y ¡pórtense bien!

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Para los que no saben mucho de La Tierra Media y aderezos:

El nombre de Sauron, en Quenya, se puede traducir como "El Aborrecido" y fue uno de los más poderosos Maiar. Sauron fue conocido por muchos nombres, tales como Gorthaur el Cruel (Sindarin, "El Aborrecido"), Señor de la Tierra, Annatar (Quenya, "Señor de los Dones"), el Nigromante, el Enemigo, Señor Oscuro, Señor de Mordor, Amo Negro, el Amo, Señor de Barad-dûr, Gran Ojo, Ojo Sin Párpado, Ojo Maligno, Sin Nombre, Señor de los Anillos, el Hacedor de Anillos, Mano Negra, Artano, Aulendil.

Hacia el año 1000 de la Segunda Edad, Sauron emprendió la construcción de Barad-dûr, el que sería su bastión inexpugnable. Pero Sauron decidió establecer buenas relaciones con los Elfos, para lo cual, en el año 1200 tomó una hermosa apariencia y se hacía llamar Annatar. Si bien los Elfos, como es el caso de Gil-galad, de Galadriel o de Elrond, desconfiaron de él, Celebrimbor y los Gwaith-i-Mírdain se vieron seducidos por los regalos, las enseñanzas y las palabras bonitas con las que Sauron disfrazaba sus mentiras y engaños. Y Sauron aprendió todos los secretos de la herrería, enseñándoles a cambio, cómo fabricar Anillos De Poder, cuya forja comenzó en el año 1500

El nombre de Gwaith-i-Mírdain: significa "Pueblo de los Orfebres" en Sindarin.

En el año 750 de la Segunda Edad, muchos Noldor decidieron abandonar Lindon, donde vivían desde la caída de Thangorodrim (finales de la Primera Edad), y se dirigieron hacia Eregion. Fue allí donde los Noldor tuvieron el único reino élfico que perduró al este de las Ered Luin. La ciudad principal fue Ost-in-Edhil y su señor era Celebrimbor, hijo de Curufin y nieto de Fëanor, el creador de los Silmarils.

Los Elfos que vivían en Ost-in-Edhil establecieron relaciones de amistad con los Enanos de Khazad-dûm, que perduraron casi durante mil años, sustentadas en buena parte en la existencia de mithril que los Enanos extraían y que los orfebres Elfos trabajaban con inigualable maestría.

Sin embargo, en el año 1200 de la Segunda Edad Annatar, el "Señor de los Dones", que en realidad no era otro que el propio Sauron disfrazado, llegó a Eregion y los Gwaith-i-Mírdain no lo reconocieron. Sauron consiguió entablar amistad con estos Elfos, haciéndoles numerosos regalos e instruyéndoles en muchas artes. En Los Cuentos Inconclusos encontramos escritos de J.R.R. Tolkien en los que nos cuenta que en esos años Celeborn y Galadriel vivían en Eregion, y que sólo ella adivinó la auténtica naturaleza de Annatar. Pero Sauron consiguió enfrentar al pueblo de los Herreros Elfos con Galadriel, pues descubrió en ella a un temible enemigo. Así sucedió que entre 1350 y 1400 de la Segunda Edad, Galadriel abandonó Eregion y marchó hacia el este.

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¡Espero que les haya gustado las clases, besos!

HADA: P