XXVI

-Recuerdo haber visto una placa con ese motivo en casa de Ryoga-kun –Kaede dijo. –Aunque estaba tachado, o rayado o algo así…

-Otogakure –Hikaru murmuró.

-¿No era ésa la aldea ninja fundada por Orochimaru? –Kaede preguntó, sorprendida.

-Que yo sepa, así es –Shifuu dijo. –Pero Orochimaru desapareció hace mucho tiempo.

-¿Recuerdan quién fue el último alumno de Orochimaru?

-Uchiha Sasuke…

-Exacto. Creo que en cierto modo tiene algo de control sobre dicha aldea.

-Pero los hijos de él no tenían la banda de Otogakure.

-No llevaban banda, creo. No alcancé a verlo. Regresemos ahora. Ya completamos la misión.

-Bien.

Sin embargo, Hikaru notó una sombra detrás de Kaede y lanzó una bomba de humo rápidamente.

-¡Rápido! ¡Huyan tan rápido como puedan!

Kaede cogió a su hermano por la muñeca y salió corriendo lejos del alcance del humo y de la sombra. Entretanto, Hikaru tenía varias bombas de humo en sus manos, listas para usarse y ocultar a los genin.

"Vamos, sal de dondequiera que estés, maldito…"

En eso, tres ninja adultos aparecieron, rodeándolo.

-Vaya, vaya. Ni siquiera dices hola, chiquillo.

-Justo iba a decir adiós –y lanzó las bombas de humo. Casi ni se podía respirar, pero por eso Hikaru se había cubierto la cara. Golpeó a los que estaban ahí, bloqueándolos y salió de ahí tan rápido como pudo, alcanzando a Kaede rápidamente, mientras Shifuu iba un poco detrás debido a que era más lento.

-¿Qué te entretuvo?

-Tuve que detener a tres tipos que nos descubrieron. No se detengan. No estaremos seguros hasta que lleguemos a Konoha y los ANBU los atrapen.

-¡Mierda! –se le escapó a Kaede. -¡Shifuu, vas demasiado despacio!

-No me culpen… No soy tan rápido como ustedes… -y el Aburame siguió yendo tan rápido como podía, aunque dejó caer algo adrede.

-¿Qué dejaste caer?

-Un par de explosivos. Si realmente nos están siguiendo, los detendrá un poco.

-Buena idea, pero acelera.

-Ya veo las puertas de Konoha. Kaede, adelántate y avisa a los ANBU. Yo iré con Shifuu.

-¡Sí!

Kaede aumentó su velocidad, tanto que casi se perdió de vista.

Entretanto, Hikaru agarró a Shifuu, se lo subió a la espalda y aceleró lo más que pudo.

-Sostente fuerte, o te caerás.

-Pero…

-¡Sin peros!

Entretanto, Kaede encontró precisamente a Angel, a quien miró con algo de desconfianza, recordando aquella placa de Otogakure.

-¿Tú no tenías una misión? –Angel preguntó, optando por obviar aquella mirada.

Kaede le explicó la situación entre jadeos. De inmediato la Inuzuka movilizó a varios ANBU, con los que se dirigió hacia las puertas de Konoha.

Justo en ese momento llegaban Hikaru y Shifuu, aunque el chico de las gafas se apresuró a bajarse de la espalda de la chûnin, quien había recuperado su forma neutra.

-Atentos… Nos descubrieron tres hombres con insignias de Otogakure, pero no sé a ciencia cierta si nos persiguieron. Detuve a esos tres como pude y varias veces usamos tácticas para borrar huellas, pero no sé si sea suficiente.

Angel entornó los ojos al oír lo de las insignias.

-Déjenlo en nuestras manos –dijo, colocándose la máscara de ANBU. –Si encuentran su rastro, nosotros nos ocuparemos.

Y sus dos perros, Awabi y Tsuki, asintieron con sendos ladridos.

-Gracias –y Hikaru se dirigió cuanto antes a la oficina del Hokage para entregar la información recopilada.

Hikaru tuvo suerte. El Hokage no se había ido aún, y la información fue entregada inmediatamente, con lo cual la Hyuga se excusó y fue a casa, exhausta, pero relativamente satisfecha por haber completado su primera misión como chûnin.

La chica estuvo a punto de tocar a la puerta, pero pensó que quizás sus padres estarían dormidos, por lo que usó su llave para entrar a la casa. Pero resultó que aquella precaución no era necesaria, ya que Honey se las había apañado para mantener despierto a Neji y así enterarse cuanto antes del resultado de la misión.

-¿Se quedaron despiertos para saberlo todo? Podrían haber esperado a mañana.

-Tu madre no me ha dejado dormir –Neji dijo, encogiéndose de hombros.

-¿Yo? Yo no he hecho nada.

-No, qué va.

-¿Para qué pones los ojos en blanco, si no se te nota? ¿Cómo ha ido la misión, Hika-chan?

-Bien, pero al final tres hombres nos descubrieron. Logré distraerlos y derrotarlos para evitar que atacaran a los Aburame, aunque no sin esfuerzo.

-Je, esa es mi hija –Neji dijo, orgulloso.

-Claaaro, la tuviste tú solo.

-No empecemos.

-Bueno, pues no empecemos. ¿Tú sola contra tres, y ganaste? ¿Por qué todo el mundo es mejor que yo? Es deprimente…

-No los derroté al punto de noquearlos. Hice lo posible por bloquearlos, aunque el Hokage-sama me había dicho que debíamos evitar a toda costa luchar. Lo hice por evitar que atacaran a Kaede y Shifuu.

-Bueno, pero lo lograste, ¿no? Para mí eso cuenta como ganar.

-Mientras no los hayan seguido igual –apuntó Neji.

-De eso se encargaron ya los ANBU.

-¡Ah, bueno! Enhorabuena por el éxito de tu primera misión como chûnin –Honey dijo, en tono grandilocuente.

-Eh, gracias, mamá… -y la Hyuga se fue a su cuarto para descansar. Los nervios y el cargar a Shifuu la habían dejado exhausta.

-Qué asco –Kinashi dijo, observando el campamento. –Estos buenos para nada de Otogakure…

-Yo ya dije que no servirían para nada –Danny dijo, sin molestarse en observarlo.

-Como si tú sirivieras para algo –Naga replicó.

-Yo no habría sido derrotada por una simplona como Testament Tia.

-Al menos duré más que Kinashi.

"Pero ella es lo bastante estúpida como para caer ante alguien medianamente atractivo" –pensó Danny con desprecio. –No discutiré sobre eso.

-Claro, tómenla conmigo… ¿Qué es esto…? –dijo la chica, tomando algo del suelo.

-Un bicho muerto –Karin dijo.

-No es cualquier bicho –Naga dijo, examinándolo. –Es un kikai.

-O sea, que han mandado espías de Konoha –Danny dedujo. –Aunque no muy buenos, si dejan pistas como ésa para nosotros.

-Seguro fue uno de esos Aburame.

-Obvio, sólo ellos manejan estos insectos.

-Sin embargo, revisé el resto del campamento, y es el único que hay. Al parecer… No murió aplastado.

-¿Ahora eres entomólogo? –Danny gruñó.

-¿Entonces de qué murió? –Karin preguntó.

-Al parecer tenía una edad avanzada, si es que se puede decir así. Y Danny, cierra la boca si no vas a decir algo. Pasa que siempre he visto insectos cerca de mí…

-En definitiva, soy de una raza superior… -Danny filosofó.

-Como sea. Al menos sabemos que Konohagakure está alerta de nuestros movimientos –Kinashi dijo.

-Aunque no sabemos hasta qué punto –apuntó Karin.

-Sabían de este campamento. No es mucho, pero al menos con eso sabemos que los de Otogakure pueden desaparecer sin más.

-Lo cual no es demasiado importante, ya que no tienen mucha información que perder.

-Sí… Pero la interrogante es esta: ¿Quiénes serán los que ataquen Konoha ahora?

-Estarán alerta, no habrá quien se acerque –Karin dijo, con pesimismo.

-Seguro que sí –replicó Danny. –La única diferencia es que no podemos atacar directamente.

-Además, se podría infiltrar la aldea y atacar desde adentro –Naga dijo, sentado en una piedra.

-Eso ya fracasó con el Tercer Hokage –Danny dijo.

-Es tan sólo una posibilidad.

-Creo que sería mejor atacar al Hokage directamente.

-¿Ah, sí? ¿Cómo?

-Ya lo dije. Su punto débil es su familia –Danny sonrió maquiavélicamente. –Si no me equivoco, él tiene dos hijos, ¿no?

-Eso parece… Sólo vimos a la mayor. No parece ser gran cosa aunque la nombraron chûnin.

-¿Entonces cuál es el problema?

-El problema es su padre.

-Se trata de usarla a ella para neutralizar al padre, cabeza de chorlito.

-¿Y acaso crees que él se va a quedar de brazos cruzados con respecto a la seguridad de su familia? Llegar a esa niña sería igual de imposible que llegar al Hokage.

-No por mucho tiempo. Me juego lo que quieras a que la mandarán a alguna misión dentro de poco, y no creo que lleve guardaespaldas.

-Seguro la mandarían con uno de esos que me detuvieron. Y esos no son poca cosa.

-¿Tienes una idea mejor?

-Esperar a que mi padre diga algo.

-Hooolaaa… ¿Ves a tu padre por alguna parte?

-¿Decías? –la agria voz de Sasuke dijo detrás de Danny.

Ella hizo un extraño movimiento y lo dejó en el suelo.

-¿Tendrías el detalle de no activar mis alarmas?

-Entonces deja de irrespetar a mis hijos.

-¿A tus hijos? Es a ti a quien acabo de tirar al suelo. Y deja de tratarme como si fueras mi jefe.

-Podría haber jurado que habías dicho que no te importaría recibir órdenes de mí el día en que te uniste a mi grupo.

-Jurarías en falso, porque jamás dije eso. Hablé de colaborar, no de ser tu esclava.

-Vaya, por primera vez te equivocas –Kinashi dijo. –Yo era apenas una niñita, pero recuerdo que lo dijiste tal cual.

Danny recapituló.

-Entonces lo diré de otra manera: deja de perder el tiempo, jamás dije que fuera a obedecerte.

-Haz lo que quieras. Pero el Hokage es mío.

-Sí, tú obvia el hecho de que estoy usando mi privilegiado cerebro para algo que ni me va ni me viene. Sabes que a mí el Hokage no me importa en absoluto.

-Entonces, ¿por qué te aliaste con nuestro padre? –Naga preguntó, asqueado.

-Porque aunque sean simples humanos, pueden serme tan útiles como yo a ustedes.

-Suficiente, Naga. Ustedes regresen a la cueva… Iré a atender asuntos personales.

-¿Qué asuntos? –Karin preguntó.

-Iré a contactar ciertos guerreros. Y si sabes lo que te conviene, no me rastrees.

-Ciertos guerreros –Danny repitió.

-Sí –y con eso, el mayor de los Uchiha desapareció sin más.

-Se podrá ser más… -pero Danny no dijo el qué.

-Mejor cierra la boca –y los gemelos se fueron a la cueva.

-Gentuza…