Capítulo XXVI

InuYasha corrió detrás de los soldados y estos por respetó no aminoraron la marcha, confiando en la fuerza del bochan para seguirles el paso y el cachorro no los defraudó, pues poco después ya iba a la par con ellos, oteando el aire y buscando a ese jugoso jabalí que el Dai-Yôkai requería.

Cerca de las faldas de las montañas que tenían las cuevas en donde InuYasha se escondió de niño, este se giró y rió divertido.

–¡Ahí hay uno y es grande!

–Si que lo es bochan, ese nos alcanzara para todo el clan, pero… –decía Tomohisa* uno de los soldado.

Tratando de explicarle al pequeño que posiblemente era muy grande para ellos, más el otro intervino confiando en su fuerza y por qué no, en la de InuYasha también.

–No lo dejaremos ir, aunque se vea peligroso, pues siendo así de grande solo puede ser un yôkai también.

El de orejitas miró al soldado que habló y preguntó.

–¿Y eso es malo Misaki?

–No lo es, bochan, pues de ese modo, nuestra valía como soldados del Ichizoku Inu se podrá demostrar.

InuYasha se paró erguido y orgulloso esperó a que los mayores actuaran, pues a pesar de ser el bochan no era tan necio como para no seguir las ordenes de yôkai con más experiencia.

–El bochan y yo iremos de frente y tú Tomohisa al lado izquierdo, pues el lado derecho lo tiene pegado a las rocas.

–Bien.

Contestó Tomohisa y se alistó, corriendo sin hacer mucho ruido para que el jabalí no lo tomara en cuenta, mas Misaki e InuYasha desenfundaron sus espadas y atacaron haciendo mucho ruido y gruñendo para que la mole de carne los notara y fuera en su contra, lo que sucedió y pronto ambos iba corriendo evitando la embestida del animal demonio, eso hasta que lo lograron separar de su refugio y pudieron cercarlo.

InuYasha movió su Tessaiga y esta cortó varios árboles y rocas que dejaron al jabalí enterrado en medio de ese desastre, luego los dos soldados usaron espadas y cuerdas resistentes para apresar al Jabalí que se revolvió furioso y que les estaba ganando en fuerza, más el cachorro corrió y tomó una tercera cuerda, no fue una sorpresa para los Inu que InuYasha poseyera una fuerza monstruosa, pues no en vano era el hermano del Lord del Clan eso ayudó a lograr su cometido.

Bien amarrado de las extremidades y para prevención –en opinión de Misaki– le amarró el hocico sin posibilidad de que lo moviera, esto hecho, pues Misaki estuvo en el encuentro con los Shichinintai y sabía que su bochan aun le faltaba un poco de malicia en cuanto a lo mortal que podía ser un combate y si escuchaba hablar al jabalí, era seguro que hasta lo dejaba escapar.

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Los del clan de lobos después de descansar hasta el mediodía, se reunieron para conversar y relatar lo sucedido en la salida de los lobeznos, y estos sintiéndose el centro de atención contaron punto a punto todo. Okamimaru llamó discretamente a Kōga lejos de la algarabía y lo llevó a la orilla del acampado, así como si solo estuvieran viendo el horizonte. Okamimaru inició con el tema, siendo muy cauteloso para que su hijo no temiera y se cerrara.

–Esta fue una experiencia muy importante como Rīdā que serás.

–Si.

–Sí; bueno no fue algo planeado, sin embargo es algo que yo esperaría vivieras… no a esta edad, pero lo hecho, hecho está y me pareció bien.

–Sé que no debí ir tan lejos.

–Como ya te lo dije, no podrías saber que todo se reuniría en un solo lugar y con ustedes en medio, mas actuaste como todo un bochan y protegiste a tu gente.

–Gracias padre…

–Kōga… acabaste con uno de ellos y…

–Son humanos y a pesar de las historias que cuentan de como nos tratan y lo que ellos no harían si pudieran,… padre… no fue fácil.

–No esperaba que lo fuera, pero si deseó que sepas que esta situación no será la última.

–Lo comprendo y no cederé si ellos quieren herirnos.

–Ya veo y dime… ¿a que fueron a ese lugar?

–…

–Kōga debo saberlo, si Sesshōmaru-sama pregunta…

–¡¿Qué?!

–Tranquilízate, no selo diré, pero debo saber por qué miento.

Kōga volvió la vista hacia el paisaje y suspiró resignado, al responder poco a poco.

–No es un secreto mío es de… mi prometido… él cuando salió en una misión con Naraku….

El bochan del Ôkami relató todo lo sucedido y como por querer cumplirle su deseo al cachorro Inu, hizo indagaciones y encontró lo que este deseaba.

–¿Y cómo lo descubriste?

–Nuestro olfato y… nuestro amigos –señaló Kōga a sus lobos que rara vez salían fuera de la montaña– ellos dieron con el olor y lo siguieron hasta llegar al pueblo.

–Eso es muy lejos.

–Sí, pero les ordené que solo lo encontraran y regresaran.

–Ya veo… ¿Humanos?

–No comprendía tampoco, pero Naraku nos relató cómo estas o más bien una de ellas había sido amable con InuYasha… ¿Tú sabias que él fue maltratado por el pueblo y gente de su madre?

–No lo sabía, no es algo que el Lord quiera compartir, tú sabes que solo mostrar debilidad es inadmisible para él.

–Yo no lo creo así.

–Ya crecerás y notaras que entre los yôkai la fuerza es muy importante y por supuesto en tu actitud es igual.

–Oh, ya veo.

–Sin embargo lo que si me dijo Sesshōmaru-sama fue que InuYasha es hijo de una princesa humana y la gente de esta, murió en la misma batalla que ella. Los abusadores del pequeño no eran exactamente conocidos de ella, si no humanos comunes, y sabes que muchos o la mayoría de ellos, son unos cobardes abusivos.

–Lo son o por lo menos ya conocí a algunos, como esos Shichinintai.

–Así es. En este caso no diremos nada, si Lord Sesshōmaru me pregunta, diré lo mismo que ustedes informaron, sin embargo como prometido de InuYasha debes velar por el bienestar de este y la amistad con humanos no sería bien vista en ninguno de nuestros clanes y mucho menos si esas humanas tiene poder espiritual.

–Hice que me prometiera que no las buscaría.

–Es un comienzo.

–Padre ¿Qué tan peligroso es que él este en contacto con ellas?

–Kōga para empezar muchas de las historias que algunos del clan relatan son ciertas y hemos perdido muchos de los nuestro y de otro clanes por los cazadores, sacerdotes y sacerdotisa y según dices, ellas están muy cerca de la Shikon no Tama.

–Pero… ¿no aseguran que esta nos daría mucho poder si la tuviéramos?

–Crearía cambios hasta perder parte de tu naturaleza y convertirte en una amenaza incluso para los otros yôkai, esa perla puede destruirnos o someternos a su poder y… no es buena, es demasiado peligrosa.

–Por eso Sesshōmaru-sama no le interesó poseerla.

–Oh no, eso es porque él como mucho Dai-Yôkai considera un insulto usar algo para aumentar su fuerza que de por sí ya es mucha… a él no le interesa eso, has visto su forma real y créeme no requiere más que eso.

–Orgullo solamente.

–Si exactamente.

–Pero ¿InuYasha…?

–Si bien la perla puede convertirlo en un yôkai puro o humano total, no creo que tampoco le interese nada de eso, ha crecido y sido criado por su hermano y el orgullo lo llevan en la sangre, son como el General perro fue.

–Ya.

–Y por cierto si Sesshōmaru-sama pudo engendrar con un Hanyō eso lo hace…

–Increíble.

–Algo así, pero me refería a que InuYasha ya no será el heredero al clan, lo será el hijo del Dai-Yôkai.

–No lo sé, padre, pero no me interesa. InuYasha es de por sí muy importante para mí sin o con clan incluido.

Okamimaru sonrió ante la franqueza de su hijo y quiso compensarlo diciéndole.

–Muy cierto, que ustedes dos tendrán mucho trabajo guiando al Ôkami.

Kōga se cruzó de brazos y sonrió orgulloso, ya se imaginaba junto a su cachorro liderando el Ôkami y llevándolo a la grandeza total por supuesto sin dejar de lado la alianza con el clan de los Inu. El lobezno no imaginaba felicidad más grande que tener a InuYasha a su lado a pesar de las ocasionales amorosas palabras… lobo apestoso o sarnoso.

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Los ancianos dejaron que el grupo de integrantes del clan se dispersaran y también que su lord y el capitán hanyō se retiraran al interior del palacio para ellos hacer una caminata lejos de oídos indiscretos. El más viejo de ellos, dejó que los tres restantes iniciarán la conversación, interesado en saber sus puntos de vista.

–Es un hanyō, lo veas como lo veas es de casta inferior.

–Y eso solo significa que su hijo puede ser igual de inferior.

–Ni siquiera alcanza el tamaño del lord.

–Pero él es muy fuerte y uno de nuestros capitanes más aguerridos. –intervino por fin el anciano.

Los dejó pensar un momento y el dialogo siguió.

–Lo es ciertamente –agregó uno de los reticentes.

–Eso no le quita lo hanyō y es que el lord ya trajo a uno a nuestro clan y…

–Ese a quien te refieres con trajo, es el bochan hijo de nuestro General y con una enorme fuerza…. Si no mal recuerdo solo un poco por debajo de su hermano a esa edad… y considero que eso es consecuencia de que no estuvo sus primeros años con nosotros. –volvió al carga el anciano Inu.

–Tienes mucha razón, aún recuerdo como destruyó a esas aves yôkai –reconsideró el segundo.

El anciano Chūjitsuna **sonrió interiormente, pues cada uno de ellos había caído en su argumentos, sin mucho esfuerzo. Él que era el de más edad luchó largo tiempo con Inu-no-Taisho y no permitiría que esos viejos interfirieran con las decisiones del Dai-Yôkai y que dudaran de la fuerza de alguno de los dos herederos, por eso el General lo había colocado en el concejo y le había encargado a sus cachorros y muerto este, él seguiría cumpliendo su promesa.

–Pero no sabemos si el hijo de Naraku nacerá con esa fuerza.

–Que tontería, estamos hablando de un suceso de uno en miles de años; sabes lo que dirán los otro Ichizoku cuando se enteren…

–¡Muy cierto, es un hecho para celebrar!

–¡Qué orgullo y como se pondrán los otros yôkai!

–¡Nuestra fuerza será legendaria!

Chūjitsuna sonrió, ahora si abiertamente y guió de regreso al palacio a los otros, donde cada uno se retiró a sus labores y este entró en el lugar. Caminando por los pasillos, Jaken lo detuvo.

– Chūjitsuna-san, el amito lo busca.

–Oh, si ya voy.

Los dos demonios caminaron hasta la habitación de Sesshōmaru y Jaken al llegar avisó al lord y este dio el permiso. Chūjitsuna entró y notó divertido que Naraku estaba en el lugar sentado entre cojines sin intervenir.

–Lord…

–Mi padre, siempre supo que tú estarías siempre conmigo... con nosotros…

–Si mi lord, hasta que la muerte me llame y eso, si usted lo decide, le serviré en el mas allá.

–Precisamente eso es lo que quisiera, mas sé que allá regresaras a las órdenes de él y…eso está bien. Chūjitsuna no necesito decirte que InuYasha y mi hijo te demandaran cerca de ellos.

–No, mi lord, lo sé.

–Puedes retirarte… gracias…

Fue un susurró, más la última palabra de Sesshōmaru si fue escuchada por el anciano Chūjitsuna, esa que en cientos de años no había sido dicha a nadie por el Lord.

El viejo Inu salió del lugar, pero se giró un poco y vio la mirada agradecida del capitán Inu que se levantó disculpándose de su lord y salió con él.

En el pasillo el hanyō caminó un instante, antes de empezar a decir…

–Gracias por comprender y no juzgarme.

–No veo porque, tú serás… la madre del heredero.

–Oh no lo diga de ese modo, dejémoslo en papá.

Chūjitsuna sonrió agregando.

–Pero de que lo eres lo eres.

–Si… no lo esperaba, mas es maravilloso, aunque…

–¿Qué pasa?

––No quiero que InuYasha sea desplazado de…

–Oh no malentiendas Naraku, el bochan lo seguirá siendo y solo si él renuncia o lo decide el Inugami Dai-Yôkai, tu hijo será Lord.

–Oh, bueno eso me reconforta.

–Y a mí…, pues si notaba un poco de ambición en ti, tendría que tomar medidas necesarias, mis dos bochan son importantes para mí.

–Como lo serían para el General.

–Exacto.

Naraku sonrió y sintiéndose apoyado, se permitió relajarse y decir.

–¿Y ese cachorro aun no llega?

–No, pero ya sabes como es.

–Iré a buscarlo.

–Bien, no esperábamos que te la pasaras en reposo o algo así, eso no sería digno de la pareja de nuestro señor.

Los dos Inu se separaron y el capitán salió al patio y luego iba a la puerta, cuando se escuchó un alboroto fuera de esta y corrió veloz a ver…

InuYasha montado en un más que atado Jabalí, iba saludando a los del clan y cuando vio a Naraku, gritó emocionado.

–¡Este es para que coma el bebé!

Misaki se adelantó y relató como el cachorro había detenido al animal con un golpe de su espada y con el alboroto nadie notó, en un principio, como Sesshōmaru ya había salido y caminaba orgullosamente hasta su hermano, que al verlo se bajó de un brinco y corrió hasta él.

–¿Ese está bien, aniki?

–Lo está InuYasha ¿o no Naraku?

–Más que perfecto.

Las cocineras y los soldados llevaron al animal a un lugar apartado en el patio y Naraku actuó veloz llevando a InuYasha dentro del palacio para que no viera lo que seguía. Sesshōmaru negó, pero no se opuso y fue con ellos. InuYasha sin que ninguno de los mayores los esperara, abrazó la cintura de Naraku y toqueteó a este…

–¿Dónde está?

–¿El cacharro? –dijo el hanyō pelinegro.

–Si.

–Oh, aún no se siente.

–¿Seguro que no sigue en aniki?

–Oh no –cortó el Dai-Yôkai.

Naraku casi rió, pero se detuvo, pues no deseaba enfadar al Yôkai y explicó al de orejitas

–No InuYasha, pero ya lo sentirás en un tiempo.

–¿Lo prometes?

–Si –aseguró el capitán.

–¡Y podré contarle de Kōga, de los guerreros y de…!

–Si InuYasha –dijo el de luna en la frente.

–Ya quiero verlo, le mostrare como usar una espada y como sacar su fuerza yôkai y…

El cachorro entró al palacio enumerando todo lo que le enseñaría al no nato.

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Esa noche, entre celebraciones y conversaciones con un hanyō de cabello claro platicando con todos los del clan, Naraku pudo hartarse de carne y él y su cachorro agradecieron el banquete, mientras cerca, pero rodeado por lo del concejo, Sesshōmaru disfrutó sin pensar en los peligros o responsabilidades, solo… se dejó llevar y esperar el futuro, con su clan que se hacía más grande y fuerte.

Por fin después de cuatro meses, Kōga pudo visitar a su prometido y por eso se adelantó al grupo con el que viajaba y llegó primero a los linderos del palacio, buscando con su olfato a su InuYasha, quien salió por entre algunos árboles gritando emocionado-…

–¡Kōga!

–¡InuYasha!

El abrazo fue con vuelta por parte del lobo que alzó al menor en brazos y sin medir consecuencias, besó la boquita de este o eso pretendía, pues una exclamación se escuchó del mismo lugar por el que InuYasha había salido corriendo.

–¡Deténgase ahí!

Naraku con un estomago más grande, pero sin dejar de ser ágil, exclamó y caminó hasta ellos, luego miró a todos lados y suspiró aliviado.

Bochan, no haga eso, sin antes vigilar que Sesshōmaru-sama no este.

–… –Kōga miró con curiosidad al mayor.

–A él no le agradan esas muestras cariñosas.

–Oh… y como tendrás un… –decía suspicaz el lobo.

–¡No siga bochan! –Calló el hanyō pelinegro– y habló de las muestra entre ustedes.

–Oh… bueno, vigilare.

Oh y lo hizo, ante la cara de asombro de Naraku. Kōga miró a todos lados y besó de nuevo al pequeño que al concluir, se cubrió al boca sonriendo divertido, a él no le molestaba que su prometido le diera besitos.

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*Tomohisa: Amistad duradera.

**Chūjitsuna: Leal, fiel.

Muchas gracias.

sakura1402, Alba marina, misiranwe, Ying Fa Malfoy de Potter, cefiro marino -Espero que estés mejor y si hay muchas cosas que InuYasha no debe contar jejeje-, Aome-Hime, Lunatica Drake Dark y kane-noona.