Capítulo 26. Pruebas de supervivencia
Todo parecía en silencio. Abbey tenía los ojos cerrados. La yeti sentía que estaba tendida boca arriba. Pero no notaba el frío ni la humedad del suelo. Estaba tendida sobre algo blando, y a su alrededor tampoco notaba temperatura fría. ¿Qué había pasado?
Abbey abrió lentamente los ojos. Estaba tendida sobre una cama. Y a los pies de la misma estaba su hermana, que se había quedado dormida
- Ah, por fin despiertas, Abbey – le dijo una voz familiar
Abbey abrió bien los ojos. Se encontraba en su habitación, dentro de su casa, y en la puerta de la misma estaba la Directora Decapitada, con su cabeza en la mano
- ¿Qué... qué haber pasado? – preguntó llevándose la mano a la cabeza –. Lo último que yo recordar fue un tornado y...
De pronto, lo recordó todo de golpe
- ¿Donde estar Heath? – preguntó, mientras se incorporaba rápidamente
- Eh, calma, calma – dijo la directora, que se puso su cabeza en su sitio y se aproximó a la cama, para obligar a Abbey a que se recostara de nuevo –. No grites tanto, que vas a despertar a tu hermana
Abbey se fijó. Tenía razón, era mejor ir por partes
- ¿Qué haber ocurrido? – preguntó con más calma
La directora también relajó el gesto. Habló entonces a Abbey
- Ha habido un tornado – dijo con semblante serio –. No sabemos de donde ha venido. Todo ha sido muy confuso. No ha habido heridos, pero muchos monstruos han desaparecido
- ¿Quiénes? – preguntó Abbey
La directora bajó la cabeza
- Casi todos los alumnos que han venido a la excursión, incluyendo a los humanos de Nuevo Salem y los monstruos del Instituto Medianoche
Abbey se quedó boquiabierta
- ¿También Heath? – dijo
- Me temo que sí – respondió la directora
El gesto de Abbey se tornó serio
- Yo saber quien estar detrás de esto – dijo haciendo amago de levantarse –. Yo tener que ir a Aldea Pozhar
Una vez más, la directora la retuvo
- Tu padre ya está en ello. Se ha pasado toda la noche investigando lo ocurrido, y los equipos de rescate de tu aldea están tratando de localizar a los desaparecidos
Abbey se extrañó de algo
- ¿Toda la noche? – preguntó. Por lo que recordaba, cuando tuvo lugar el tornado, era media tarde
- Sí. Han pasado varias horas desde lo ocurrido. Tú fuiste una de las que no fue arrastrada por el tornado, pero quedaste inconsciente. Tu padre te trajo aquí
Abbey se sentía confusa. ¿Sus amigos habrían pasado la noche desaparecidos? ¿Qué les habría ocurrido? Y sobre todo...
- ¿Quién no haber desaparecido? – preguntó Abbey
- La única que no despareció fue Howleen Wolf – dijo la directora –. Su hermana logró apartarla del camino del tornado antes de que la alcanzara
- ¿Cómo se encuentra? – preguntó Abbey
- Aun no ha despertado – dijo la directora –. Al igual que tú, quedó inconsciente. Solo espero que no se altere mucho cuando sepa lo que les ha ocurrido a sus her...
- ¡He dicho que donde están mis hermanos! – gritó de pronto una voz, que Abbey reconoció como la de Howleen
La directora se volvió para salir de la habitación. Abbey se levantó con cuidado y la siguió. La yeti contempló como Howleen estaba discutiendo con su madre y la directora
- Tú deber descansar – dijo Eve
- ¡No quiero descansar! – gritó Howleen – ¡Quiero saber donde están mis hermanos! ¿Qué ha pasado?
- Ha habido un tornado, y tu hermana ha desaparecido por salvarte – intervino la directora –. Estamos tratando de encontrar a los desaparecidos, por lo que será mejor que te quedes aquí y no entorpezcas el trabajo de los equipos de rescate
- ¡Pero yo quiero ayudar! – dijo Howleen –. ¡Tengo que buscar a mis hermanos!
- Lo que debes hacer es descansar – dijo la directora –. Nosotros nos ocuparemos de todo
- Pero... – dijo Howleen
- Sin peros – dijo la directora –. Bien, Eve, tengo que ir a ayudar a los equipos de rescate
Y se marchó, dejando en silencio a los que estaban en la casa
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Crystal oteaba el horizonte desde una alta cumbre
- ¿Has hecho todo lo que te ordené? – le preguntó su padre, que estaba tras ella
- Sí, padre – dijo Crystal –. Los visitantes han sido dispersados en una serie de grupos, y les preparamos unas pruebas de supervivencia durante la noche. Estos monstruos y humanos van a conocer como es un viaje a Cumbres Borrascosas
- Magnífico – dijo Vulkan –. Bien, ha llegado el momento de la parte más importante. Me ocuparé personalmente de esos preparativos. ¿Está listo tu hermano?
- Sí, padre – dijo Crystal –. Y los demás también lo estamos
- Más os vale – dijo Vulkan –. No quiero piezas sueltas en este rompecabezas
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Cleo se despertó. ¿dónde estaba? Su último recuerdo era que estaba junto a Deuce antes de que pasara... ¿un tornado? Después no recordó nada más. Se dio cuenta entonces de que estaba dentro de una cueva, protegida del frío del exterior. Y no estaba sola. Vio que junto a ella estaban Lilith, Clair, Chad y Lagoona. Todos se estaban despertando gradualmente, al igual que ella
- ¿Dónde estamos? – preguntó Lilith
- Y lo más importante – dijo Clair – ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
- Yo solo recuerdo un tornado – dijo Chad –. Después de eso, nada
- ¿Cuántas horas creéis que han pasado? – preguntó Lagoona mientras miraba la salida de la cueva –. No recuerdo que fuera tan de día cuando ocurrió todo
- Han debido pasar unas cuantas horas – dijo Cleo –. Pero ¿por qué estamos aquí?
De pronto, se escuchó el rugido de un estómago
- Ouch, que hambre – dijo de pronto Cleo –. A lo mejor nos han abandonado aquí para matarnos de hambre
- Yo creo que no – dijo Clair –. Mirad
Clair señalaba a un rincón. Habían dejado comida y una carta
- ¿No os parece esto muy extraño? – dijo Lilith –. ¿Nos abandonan en una cueva y nos dejan comida?
- Sí, a mi también me parece extraño – dijo Lagoona –. Creo que se han tomado muchas molestias
- No estaréis pensando que han envenenado la comida, ¿verdad? – dijo Clair
- ¿Alguien quiere comprobarlo? – preguntó Cleo
Todos se miraban entre sí. Hasta que de pronto, todas las miradas se posaron en Chad
- ¿Por qué me miráis así? – dijo –. Está bien, seré yo quien lo compruebe
Chad se aproximó y empezó a comer. Las demás le miraban con curiosidad
- ¿Notas algún sabor raro? – preguntó Lilith
- Realmente, no – dijo Chad –. Esto sabe bien
- ¿Y no notas nada? – preguntó Cleo
- No, no noto nada – dijo Chad –. Me parece que esto no está envenenado
- A ver... – dijo Lilith, comiendo ella también –. Ah, es cierto. Esto está muy bueno
- Probaré yo... – dijo Clair –. No, no hay sabor extraño
- Vamos, Cleo – dijo Lagoona –. Ya hemos visto que no hay peligro
Cleo suspiró
- Está bien – dijo la egipcia
El grupo se dispuso a comer. Una vez estuvieron todos saciados, se pusieron a reflexionar sobre qué hacer
- Podríamos salir y tratar de buscar el camino de vuelta a la aldea o a la estación – dijo Cleo
- Pero no conocemos este lugar – dijo Lagoona –. Podríamos perdernos
- Si lo llego a saber me traigo una brújula – dijo Chad –. Pero no esperaba que nos perdiésemos
La única que no dijo nada fue Lilith
- ¿No os parece que se nos está escapando algo? – preguntó
- ¿A qué te refieres? – preguntó Cleo
- La carta que nos dejaron junto a la comida – dijo –. Habría que ver qué pone
- Yo lo haré – dijo Clair
La chica gótica cogió el sobre y lo abrió. Seguidamente releyó la carta que había en su interior
- Espero que no diga que la comida estaba envenenada – dijo Cleo
- Tranquila, vendas – dijo Clair –. Es un mapa de la ruta que debemos seguir para llegar de vuelta a la aldea de la que salimos, pero dice que debemos pasar una prueba
- ¿"Vendas"? – preguntó molesta Cleo
- ¿Una prueba? – preguntó Lagoona – ¿Qué clase de prueba?
- La carta no lo menciona – dijo Clair –. Solo dice que tengamos cuidado de nuestras espaldas
Todos sostuvieron enigmáticas miradas, tratando de suponer qué querría decir aquello
- Esto no tiene buena pinta – dijo Lilith –, pero creo que no tenemos otra opción que seguir esas indicaciones
- Yo opino lo mismo – dijo Lagoona –. Aquí no podremos hacer nada
- No se diga más – dijo Cleo –. Vámonos de aquí. Tengo que saber qué ha pasado con Deuce
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Heath se dirigía desorientado por un camino. Se había despertado en una cueva solo, acompañado únicamente de provisiones y un sobre donde se le mostraba un mapa con una ruta, sin decir nada más. El problema era que lo quemó en un descuido, y ahora se sentía perdido, y lo peor de todo era que había soltado la mano de Abbey. ¿Cómo había podido pasar? Tenía que encontrar de cualquier modo la ruta más rápida de vuelta a la aldea
- Hola, viajero – dijo una voz
Heath miró. Una anciana yeti de su misma estatura le observaba
- No soy viajero – dijo Heath –. Más bien me he perdido
- ¿Perdido en estas montañas? – dijo la anciana –. Eso es algo realmente terrible. ¿Por qué no te has llevado un mapa?
- Tenía uno, pero lo he quemado – dijo Heath –. Estas cosas me pasan a menudo. Y ahora no sé donde ir
- Existe un sendero que te permitirá llegar a lo alto para ver el horizonte – dijo la anciana
- ¿Desde allí podré ver donde está la aldea Sneg? – preguntó Heath
- Efectivamente – dijo la anciana –, pero hay un peligro que deberás sortear
- ¿Un peligro? – preguntó Heath
- Sí – dijo la anciana –. Deberás enfrentarte a un yeti muy poderoso, que desafía a todos cuantos se presentan allí
- ¿Un combate? – preguntó Heath, temeroso –. Ya he tenido una mala experiencia con eso. No creo que vaya a ser capaz de vencer
- No crees tener el valor necesario para afrontar esos retos – preguntó la anciana –. ¿verdad?
- No habría sido capaz de expresarlo mejor – dijo Heath, cabizbajo
- Por suerte, tengo algo que te puede ayudar – dijo la anciana echando una mano a su bolsillo –. Esto te ayudará
La anciana le mostró un anillo azul
- ¿Qué es eso? – le preguntó Heath
- Este anillo te dará el valor que necesitas para derrotar a ese yeti – dijo la anciana
- ¿Un simple anillo? – preguntó Heath
- No es un anillo cualquiera – dijo la anciana –. Es un anillo mágico que irradia positividad y fuerza. Cualquiera que lo lleve tendrá el valor que necesita
Heath reflexionó. Necesitaba encontrar cuanto antes el camino de regreso, aunque no le hacía mucha gracia tener que librar un combate. Pero si no le quedaba otro remedio...
- Está bien, lo acepto – dijo, tomando el anillo –. Muchas gracias. Se lo devolveré en cuanto pueda
- No te preocupes, querido – le dijo la anciana –. Puedes quedártelo, yo ya no lo necesito
Heath se colocó el anillo en el dedo
- Bien, y... ¿por donde debo ir?
La anciana le señaló apuntó al lado derecho
- Debes seguir en esta dirección hasta llegar a un bosque – dijo la anciana –. Una vez lo cruces, deberás seguir directo hacia el norte. El yeti te desafiará en lo alto de la gran montaña que hay a continuación. Una vez lo hayas vencido en un combate de espadas, podrás divisar en qué lugar te encuentras
- De acuerdo – dijo Heath –, pero ¿Y la espada para hacerle frente?
- La obtendrás en cuanto llegues allí – dijo la anciana –. Y será mejor que te des prisa. Cuanto antes llegues, antes podrás llegar a la aldea que tanto quieres
- ¡Allá voy! – dijo Heath mientras se ponía en camino – ¡Y gracias por todo!
Mientras Heath se alejaba, la anciana sonreía maliciosamente
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Draculaura y Clawdeen caminaban por la una zona montañosa. Les acompañaban Thad, Romulus y Selene
- Nos espera una prueba para probar la fortaleza de nuestro corazón – dijo Clawdeen –. Me pregunto a qué se referirá
- ¿Por qué habremos tenido que ir a parar a un lugar tan inhóspito como este? – preguntó la vampiresa –. Aquí me estoy helando de frío
- Menos mal que se han molestado en dejarnos provisiones y un mapa – dijo Clawdeen –. Por lo menos no vamos a ciegas
- Estoy preocupada por Clawd y los demás – dijo Draculaura –. Me pregunto si estarán todos bien
- No te preocupes – dijo Clawdeen –. Mi hermano siempre ha sido un hueso duro de roer. Estará bien. Y tampoco tengo que preocuparme por mi hermana. Logré ponerla a salvo en el último momento
- Me impresionas, Clawdeen – dijo Draculaura, sonriendo –. Siempre piensas en todo
- No siempre... – murmuró Clawdeen, echando un ligero vistazo a los otros tres, que iban conversando tras ellas
- ¿Aun piensas en eso? – le preguntó Draculaura – ¿qué piensas hacer?
- Quería decirles algo – dijo Clawdeen –. Cuando despertamos, quería decírselo a ambos, pero me dijeron que no era momento ni lugar, que ya tendríamos tiempo de hablar cuando regresáramos a la aldea
- Vaya, entonces tu decisión tendrá que esperar – dijo Draculaura –. Si se publicara una historia de esto, todos estarían deseosos de saber el desenlace
- Pareces Spectra – dijo Clawdeen –. Pero no creo que mi vida le interese a nadie
Mientras el grupo proseguía su marcha, unas zarpas seguían cautelosamente sus pasos
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Spectra flotaba por los aires
- ¿Aun no divisas nada? – preguntó Invisi Billy desde el suelo
- No – dijo Spectra –. No veo más que montañas
Operetta, Wydowna y Rochelle también estaban en el suelo
- Genial – dijo Operetta –. Estamos perdidos en medio de la montaña y ni siquiera desde el aire se puede divisar una ruta segura
- Pero tenemos este mapa – dijo Rochelle –. Creo que deberíamos seguirlo
- Querida – dijo Operetta –. No pretendo desilusionarte, pero que quien haya hecho que terminemos aquí nos deja un mapa con una ruta a seguir es tan sospechoso como escuchar música en los sótanos de la ópera de Paris
- Entonces, ¿qué sugieres que hagamos? – preguntó Wydowna
- Deberíamos encontrar algo que nos sirviera de orientación – dijo Operetta –. Esperaba que desde el aire se viera algo, pero parece que estamos solos en medio de la nada. Veamos, creo que estamos a mayor altura que cuando llegamos a la aldea, y eso solo puede significar que hemos ido a parar más al norte. Yo propongo que descendamos hasta una cota más baja. Deberíamos ir al sur
Invisi Billy recapacitó
- No entiendo demasiado de orientación, pero coincido contigo – dijo –. Este mapa es muy sospechoso, por lo que creo que lo mejor será encontrar un camino de regreso
Spectra descendió al suelo
- Si vamos a ir al sur, necesitamos saber por dónde está – dijo la fantasma
- ¡Ah, por suerte yo lo tengo todo previsto! – dijo Wydowna – ¡Tachaaaaan!
Wydowna mostró a todos lo que había sacado de su bolsillo
- ¡Una brújula! – dijo Rochelle – ¡Bien pensado, así podremos orientarnos!
- No se diga más – dijo Operetta – ¡En marcha!
El grupo se encaminó hacia el sur, orientados por la brújula de Wydowna
- Por cierto, ¿qué decía la carta que había junto al mapa? – preguntó Spectra
- Algo de superar una prueba – dijo Invisi Billy –. Que teníamos que localizar el centro del problema
- ¿El centro del problema? – preguntó Rochelle – ¿A qué se referirá?
- Ni idea – dijo Invisi Billy –. Pero si vamos a seguir otro camino...
Lo que los monstruos no sabían es que no se iban a poder librar de la prueba tan fácilmente
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Robecca, Venus, Andy y Cupido caminaban por otro sendero. El dragón de hielo estaba con ellos
- Hace fri... fri... frio – dijo Andy, quien estornudó a continuación
- Claro, Andy – dijo Cupido –. Rompiste tu camiseta al transformarte. Menos mal que aun te queda el abrigo
- Él no es el único que tiene frío – dijo Venus, estremeciéndose –. No me va a sentar nada bien esta temperatura
- Aguanta, Venus – dijo Robecca –. Yo espero no oxidarme con esta humedad
- Sea como sea, tenemos que encontrar el camino de regreso – dijo Cupido –. Si por lo menos funcionara alguno de nuestros móviles, podríamos pedir ayuda
- El problema es que en las montañas del Himalaya no hay mucha cobertura – dijo Venus –. Espero que este mapa que dejaron junto a nosotros nos ayude
El dragón iba como si estuviera olfateando el suelo
- ¿De veras es necesario que nos siga? – preguntó Robecca mirándole
- Claro que sí – dijo Venus –. Dion puede sernos muy util en estas montañas
- ¿Dion? – preguntó Cupido
- Sí, es el nombre que le he puesto – dijo Venus –. Y parece que le gusta
- Pues espero que su olfato nos sea de utilidad – dijo Andy –. Pero lo que me preocupa también es el contenido de la carta que hay junto al mapa
- ¿Qué ponía? – preguntó Robecca
- Que debíamos superar una de las pruebas que las jóvenes yeti tienen que realizar en estas montañas – respondió Andy –. Pero no menciona exactamente a qué se refiere
- Sea lo que sea, espero que podamos con ello – dijo Cupido –. Si es una prueba de las que haría alguien como Abbey, no debería ser tan difícil
- Eso espero, Cupido – dijo Andy –. Eso espero...
Alguien estaba observándoles sin que ellos lo supieran. Y ese alguien pronto iba a hacer que esa prueba fuese realmente difícil
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Jackson, Clawd, Gil, Deuce y Manny caminaban por otro sendero
- ¿Dónde estamos? – preguntó Jackson, mirando a izquierda y derecha
- Ojalá lo supiera – dijo Clawd, tratando de olfatear –. No logro detectar ningún rastro que me sea familiar
- ¿Quién nos habrá dejado en este lugar? – preguntó Manny
- Sospecho que han sido los yetis de la aldea vecina a la de Abbey – dijo Gil –, pero lo que desconozco es el motivo
- Puede que quieran comprobar si aguantamos estas condiciones como ellos – dijo Deuce –, aunque puede que quieran tenerlos alejados de la aldea por algo
- ¿Crees que tiene algo que ver con la prueba que nos quieren proponer? – preguntó Jackson
- No estoy seguro – dijo Deuce –. Esos yetis se comportaban de forma muy extraña
- Y por si fuera poco, quieren proponernos una prueba – dijo Clawd – ¿Qué querrá decir "luchar contra nosotros mismos"?
- Espero que no signifique que tenemos que pelear entre nosotros – dijo Gil –. Ese deporte que tienen puede ser realmente peligroso
- Vamos, seguro que no opinas lo mismo después de probarlo – dijo Clawd
El grupo se dirigió hacia un claro, en el que muy pronto iban a descubrir en qué consistía su prueba
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Ghoulia y Slow Moe lideraban a otro grupo, tratando de deducir por donde iban a dirigirse. Scarah, Vudú y Kipling les seguían
- ¿Dónde creéis que vamos? – preguntó Scarah
- Espero que el mapa sirva para algo – dijo Kipling –. Pero me parece muy sospechoso, en cualquier caso
Ghoulia gimió
- Sí, opino lo mismo que tú – dijo Scarah –. Me parece realmente extraño lo del tornado y todo esto que nos está ocurriendo ahora. Tenía que haberles leído la mente a aquellos yetis. Quizá así podríamos haber previsto esto
Ghoulia gimió
- Lo sé – dijo Scarah –. Ni siquiera yo puedo estar en todo
- No debes sentirte así, Scarah – le dijo Vudú –. Tú no podías saber que esto iba a pasar. Eres telépata, no omnipresente
Slow Moe gimió
- Parece que estamos llegando a nuestra prueba – dijo Scarah –. Me pregunto de qué se tratará
Cuando el grupo vio la prueba que tenía entre manos, se quedaron todos sorprendidos
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Hathi y Toomai caminaban junto a Purrsephone y Meowlody
- ¿Por qué habremos ido a parar aquí? – preguntó Hathi
- Estamos en medio de la nada – dijo Toomai –. No creo que se tratara de un simple tornado
- Veo que coincidimos – dijo Hathi –. Estoy casi segura de que esos yetis de rojo han tenido algo que ver en esto
- ¿Tú crees? – dijo Toomai –. ¿Por qué lo habrán hecho? Aquel yeti tan guapo no tenía aspecto de hacer algo así
- ¿No me dirás que te gusta ese yeti? – preguntó Hathi –. Pero si ha luchado como si no le importara nada más que él mismo
- Vamos, no creo que lo hiciera intencionadamente – dijo Toomai
- Allá tú – dijo Hathi –. Espero que no te equivoques
- Si me equivocara, no me habría dado esos consejos cuando aquel lobo estuvo a punto de atacarme – dijo Toomai –. Por eso no creo que sea un monstruo tan terrible
- Bien, de acuerdo – dijo Hathi –. Será mejor que tomemos alguna ruta ¿Alguna idea de por dónde ir?
- Nos dejaron este mapa – dijo Toomai –, pero dice que nos espera una prueba de resistencia
- ¿Resistencia? – preguntó Hathi – ¿No esperarán que nos pongamos a correr?
El grupo estaba a punto de averiguar en qué consistía aquella resistencia
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Los hermanos de Toralei salían de una cueva
- ¿Dónde estamos? – preguntó Neko
- Diría que perdidos en alguna parte del Himalaya – dijo Hyo –. Ya sabía yo que esos yetis de la aldea Pozhar no eran de fiar
- ¿Por qué nos habrán enviado a este sitio? – dijo Sphynx –. Este frío no le va a sentar nada bien a mi piel
- Olvida tu piel ahora, Sphynx – dijo Jaga –. Esto es algo realmente serio
- Sí, lo que digas, pero insisto en que no me gusta estar en medio de la montaña – dijo Sphynx
Rai en cambio se encontraba leyendo un papel
- ¿Qué opinas de todo esto? – le preguntó Hyo
- Opino que teníamos razón al sospechar que tenían algo que ver con la desaparición de nuestra hermana – dijo Rai –. Fíjate, nos mandan buscar "algo muy valioso que creíamos perdido". Está claro que se trata de Toralei
- Ojalá no te equivoques – dijo Jaga –. Espero que esos yetis no le hayan hecho daño
- Nos encomiendan a pasar una prueba que demostrará lo valiosa que es para nosotros – dijo Rai, terminando de releer el papel –. No sé qué pensar de esto
- No te desanimes – dijo Hyo –. Recuerda, estamos juntos en esto. Y juntos rescataremos a nuestra hermana
Rai asintió. Estaban cerca de poder volver a reunirse con ella
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En la aldea, la directora Decapitada estaba junto al padre de Abbey
- Equipos de rescate haber sido enviados a laderas de estas montañas – dijo Abner –. Si alumnos estar cerca, ellos poder rescatarlos
- Gracias, Abner – dijo la directora –. Pero son muchos los desaparecidos. Por eso quiero ayudar
Abner vio a su antigua amiga bien decidida
- De acuerdo – dijo el yeti –. Espero que tú poder cabalgar sobre un dragón
- No lo necesito – dijo la directora silbando –. Tengo algo mejor
De repente, apareció trotando Purasangre. La yegua iba echando fuego, derritiendo la nieve a su paso
- Purasangre podrá cabalgar por estas montañas mejor que ningún dragón – dijo la directora, mientras se subía a sus lomos
- ¿Estar segura que no perderte por las montañas? – preguntó Abner
- Totalmente segura – dijo la directora –. Me enseñaste a recorrer estos caminos hace años. No será un problema
- Bien – dijo Abner –. Yo unirme a los equipos en cuanto termine de organizar. Nos reuniremos más tarde
La directora echó al galope a continuación, rumbo a aquellas montañas. Era su responsabilidad encontrar a sus alumnos, así como a los alumnos de los otros institutos. Y no podía quedarse de brazos cruzados
Abner se quedó mirando al lugar de donde se marchó la directora. Era tan responsable como la recordaba
- Yo también querer unirme a búsqueda – dijo una voz a sus espaldas
Abner vio que su hija mayor se dirigía a él con gesto decidido
- ¿No deber descansar? – le preguntó su padre
- Yo haber descansado lo suficiente – dijo Abbey –. Y no poder permanecer quieta mientras mis amigas estar perdidas
Abbey vio que su padre la miraba severamente. Pero entonces dijo:
- Aprecias mucho a tus amigas – dijo Abner –. Está bien, podrás ayudarnos
Abbey sonrió. Creía que su padre iba a retenerla, pero se equivocaba. Al fin podría salir en busca de los demás
- ¿Interrumpo algo? – preguntó fríamente una voz
Abbey y su padre vieron a Zero ante ellos. Abbey se enfureció
- ¡Tú! – gritó – ¿Qué hacer aquí? ¿Qué haber hecho con mis amigas?
Su padre logró retenerla antes de que se lanzara contra Zero. Este permanecía indiferente
- Están bien, si es lo que quieres saber – dijo Zero –. Los motivos que me han traído aquí son otros. He venido en calidad de mensajero a entregarle un mensaje al jefe de la aldea Sneg
Seguidamente le tendió un sobre al padre de Abbey. Este, al ver que su hija parecía más calmada, la soltó para poder coger el sobre. Zero se dio la vuelta
- Espero que no faltes – dijo al padre de Abbey –. Y no os preocupéis por vuestros invitados. Están en buenas manos... de momento
Y seguidamente se marchó de allí con el semblante serio
- Realmente desconcertarme – dijo Abbey, mientras su padre miraba contenido del sobre –. ¿Qué querer Zero?
Entonces Abbey vio que su padre mostraba un significativo gesto de preocupación mientras leía la misiva. Abbey ya sabía lo que eso significaba
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Frankie abrió los ojos. Se encontraba bajo un techo. ¿Qué lugar era aquel? ¿Y como había llegado hasta allí?
- Ah, ¿has despertado? – dijo una voz –. Me alegro
Frankie se incorporó, viendo a su interlocutor. Un gesto de sorpresa se dibujó en su rostro
Hola a todos. Antes de tiempo, he logrado terminar este largo episodio. Creo que no vais a encontrar un capítulo con tantos personajes en ninguna de mis historias.
Parece que los capítulos que quedan van a ser realmente largos.
Además, siguen apareciendo nuevos detalles sobre el probable spin off de Monster High que llevará a cabo Cupido. Pero todavía es pronto para asegurar nada con exactitud. No os preocupéis los lectores, la monstruita consejera del amor seguirá con nosotros esta historia y la próxima también.
Para el nombre que Venus le ha puesto a su dragón de hielo, Dion, me he inspirado en Dionaea (el género de la planta venus atrapamoscas, en cuyo nombre se inspira este personaje).
Como siempre, agradecimientos a:
Ralenne: gracias por tu review. Espero que este capítulo te haya parecido tan impresionante como el anterior
Sandra: sí, no me conoce demasiada gente, pero poco a poco. Este fic tiene bastantes visitas, y espero que pronto sean muchas más
Hasta aquí el episodio 26. La semana que viene estará el próximo ¿Se quedará Howleen de brazos cruzados? ¿Con qué tendrán que tener cuidado Cleo y su grupo? ¿Qué es el anillo que ha recibido Heath? ¿Qué son esas zarpas que persiguen a Clawdeen y los otros? ¿Servirá la estrategia de Operetta para obviar la prueba? ¿Cuál será la prueba de Andy y su grupo? ¿Contra quién lucharán Deuce y los demás? ¿Por qué se ha sorprendido Ghoulia? ¿Cuál será la prueba de Hathi y compañía? ¿Cómo demostrarán los hermanos de Toralei lo valiosa que es para ellos? ¿Encontrará la directora a sus alumnos? ¿Qué pone la carta que le han entregado al padre de Abbey? ¿Por qué se ha sorprendido Frankie? Y sobre todo, ya está bien de tanta pregunta, ¿no?
Nos vemos en el próximo episodio. Espero vuestras reviews
