ELSA POV:
Los besos de Anna usualmente eran dulces, pero justo ahora sólo podía sentir el sabor del vino en sus labios. Las manos de Anna me tomaron por la cintura y me dejé envolver, sintiendo la excitación crecer dentro de mí. ¡No podía creer que esto por fin estuviera pasando!
─ Elsa… ─ me dijo con una sonrisa ─ ¿Quieres que hagamos el amor? Yo quiero… quiero hacerlo contigo.
La miré, estaba sonrojada, y con la mirada algo perdida, el cabello suelto y un poco despeinado. Claro que quería hacerlo, pero… Anna había bebido esa noche, demasiado para mi gusto, y era obvio que el buen juicio la había abandonado desde hace un rato.
─ ¿Entonces…? ─ preguntó de nuevo, me miró seductoramente y comenzó a desabrochar los botones de la camisa del pijama. Me quedé mirándola sin saber qué hacer, un dilema entre el deseo y el deber, con cada botón venía una nueva vista del cuerpo de Anna, claro que ya la había visto así una vez… cuando la descubrí con Kristoff, esta vez era diferente, sin embargo, tampoco era el ambiente mágico y romántico que esperaba.
─ Anna… lo siento… no puedo ─ dije justo a tiempo para evitar que se sacara la camisa.
─ ¿Qué? Pero… ─ me miró completamente sorprendida ─ pensé que tú…
─ Me muero de ganas por estar contigo, créeme, pero recuerda lo que te dije esa vez, quiero que tu primera vez sea algo muy especial, con la persona que amas, debe ser algo mágico y romántico.
─ Tú eres la persona que amo, Elsa, y tú me amas a mí…
─ Es verdad, pero bebiste demasiado esta noche. Tal vez ni siquiera recuerdes esto mañana ─ suspiré ─ no quiero aprovecharme de la situación… acabas de terminar tu compromiso, yo también bebí y me siento un poco mareada… además tú bebiste más del doble de vino que yo. Te amo, Anna. ¿Pero qué te parece si dejamos esto para el momento en que las dos estemos completamente lucidas?
─ Está bien… ─ suspiró resignada ─ puedo… ¿Puedo al menos dormir aquí esta noche? ─ me dirigió una mirada adorable a la que no pude negarme.
─ Claro que puedes ─ respondí abrazándola con ternura ─ deja ponerme el pijama y secar mi cabello.
─ ¿Puedo hacerlo yo? ─ me preguntó Anna ─ Secar tu cabello, claro, no ponerte el pijama ─ aclaró riendo apenada ─ Puedo peinar tu cabello si quieres.
─ Claro ─ sonreí tomando mi pijama de un cajón ─ Ya vuelvo.
Entré al baño, me puse el pijama y me miré al espejo, mi rostro aún estaba sonrojado, me mojé el rostro para aminorar el calor. Una parte de mi estaba arrepentida de haber dejado pasar la oportunidad, pero la otra estaba aliviada y tranquila, porque Anna es una chica que merece algo mucho mejor que una noche alocada propiciada por el alcohol.
ANNA POV:
Me quedé sentada en la cama, la cabeza volvía a darme vueltas y una opresión se había apoderado de mi pecho, no era sólo el vino o una excitación momentánea, tampoco era que estuviera triste o desconsolada, yo realmente quería hacerlo. Elsa es la persona que amo, y deseaba más que nada vivir esa experiencia con ella. Me abracé a mí misma buscando calmar la opresión en el pecho, preguntándome si Elsa me consideraba demasiado inexperta o inocente para dar ese paso. ¿Qué la había llevado a pasar la noche con Georgina? ¿Había sido el alcohol, el dolor de mi boda con Kristoff? ¿O un deseo real por la reina? Claro, no hacía falta ser un gran observador para darse cuenta que Georgina me aventajaba tanto en atractivo como en sensualidad, sin mencionar la elegancia, inteligencia y experiencia. ¿Sería eso? ¿Que, aunque Elsa me amaba, no me deseaba?
─ ¿Lista? ─ la voz de Elsa llegó a mi cabeza como un lejano eco, levanté la mirada, ya se había puesto el pijama y se acercaba a mí con la toalla y un cepillo. Saqué todos esos pensamientos negativos de mi cabeza y asentí sonriendo.
ELSA POV:
─ ¿Lista? ─ le pregunté a Anna saliendo del baño con un cepillo y una toalla.
Anna asintió varias veces muy alegre y tomó el cepillo. Me senté a su lado en la cama, ella se acomodó detrás de mí y comenzó a cepillar mi cabello.
El tacto de sus dedos desenredando mi cabello con suavidad me llevó a un estado de relajación tal que me sentía como en el cielo. La última vez que alguien había peinado mi cabello había sido para la coronación, ese extraño y fatídico día donde había comenzado mi vida, mi vida real, había aceptado y abrazado mis poderes, y aunque aún no lo sabía, había salido a flote mi amor por Anna. Hacía mucho que no me sentía tan en paz, tan relajada, incluso con Georgina, siempre había una parte de mi pensando en Anna. Ahora estaba justo donde quería estar, con la persona que quería estar. Permití a mi imaginación volar, y me imaginé con Anna, cientos de imágenes de las dos en diferentes partes del mundo. Todos esos países, esas ciudades que sólo conocíamos por libros y pinturas. Disfrutando de nuestro amor y de la vida misma.
─ Listo, su majestad ─ dijo Anna sacándome de mi trance ─ Ahora a dormir.
Anna me había trenzado torpemente el cabello, me abrazó por la espalda y me dio un beso en la mejilla.
─ Gracias, Anna, quedó genial ─ le respondí sonriendo.
Anna se quedó dormida de inmediato, acurrucada entre mis brazos, la seguí al mundo de los sueños poco después, con la certeza de que nuestro amor podría superar cualquier obstáculo.
Los primeros rayos de sol se colaron por la ventana despertándome, a mi lado, Anna dormía apaciblemente. La cabeza me dolía un poco, y no había dormido suficiente, pero tenía bastante trabajo que hacer, entre todos los pendientes, los nuevos acuerdos comerciales, y cancelar una boda, me esperaba un día largo.
Muy a mi pesar me levanté de la cama, cuidando no despertar a Anna. Me vestí y salí de la habitación sin hacer ruido. El castillo ya estaba bastante activo, limpiando, decorando y preparando algunas cosas para la cena de ensayo de la boda… no habíamos hecho el anuncio aún. Cancelar la boda sería lo primero en la lista.
─ Richard ─ llamé a uno de los guardias, que en ese momento escoltaba un cargamento de papas a la cocina ─ Pide a todos que detengan todas las preparaciones de la boda y se reúnan en el salón, tengo un importante anuncio que hacerles.
─ Como ordene, su majestad ─ respondió Richard saliendo rumbo al jardín, donde estaban la mayoría de las personas involucradas en los preparativos de la boda.
Entré a la cocina, donde las cocineras ya habían empezado a preparar el desayuno.
─ Buenos días, Su Majestad ─ saludaron al unísono ─ ¿Qué le gustaría desayunar?
─ Solamente un poco de café y pan tostado ─ respondí ─ por cierto, en unos minutos daré algunos anuncios en el salón.
─ Ahí estaremos, Su Majestad ─ respondió una de las cocineras, llevando una charola con café, pan tostado y mermelada al comedor.
Desayuné rápidamente, repasando en mi mente las cosas que le diría al personal.
Cuando entré al salón ya todo estaban ahí, murmuraban nerviosos.
─ Buenos días, agradezco su presencia esta mañana ─ empecé ─ realmente valoro el esfuerzo que han venido realizando las últimas semanas, preparando todo para la boda de mi hermana, su esfuerzo será recompensado de manera justa. Pero lamento informarles que la boda ha sido cancelada. ─ varios murmullos se hicieron sonar, aunque no pude escuchar claramente ninguno de ellos, tosí un par de veces y continué ─ Sin embargo, su trabajo no ha sido en vano, como saben, se acerca el cumpleaños de mi hermana, así que he decidido utilizar todo lo de la boda, con sus debidas modificaciones, para preparar una gran fiesta sorpresa en honor a Anna. Espero contar con su total discreción en todo esto. También espero mucha sensatez de su parte. Los motivos por los que mi hermana y Kristoff decidieron cancelar la boda solo les conciernen a ellos dos, no quiero que se extiendan en el castillo rumores, mentiras ni comentarios al respecto. Entenderán que ya de por si es duro cancelar una boda, no quiero que Anna tenga que sufrir además por culpa de dichos rumores, y estoy dispuesta a tomar represalias ─ Varios empleados se removieron nerviosos, probablemente ya había llegado a oídos de todos, el incidente con los rumores en las Islas del Norte ─ Finalmente quiero agradecer su apoyo con todo esto, y aunque la boda se canceló, tal vez como estaba planeado, mañana se celebrará la fiesta de la cena de ensayo a la que mi hermana y Kristoff invitaron a ustedes y sus familias. Claro que ya no será una cena de ensayo, sino simplemente una fiesta en honor de todos ustedes, que hacen que este castillo esté siempre impecable. Ahora pueden regresar a sus labores, les haré llegar instrucciones más precisas para la organización de la fiesta de Anna en los próximos días.
El salón se fue vaciando poco a poco, en silencio. Me quedé mirando alrededor, las paredes ya estaban decoradas para la cena, las mesas y sillas estaban en su lugar, listas para ser completadas con mantelería y cubertería. En una esquina, el espacio para los músicos también estaba listo.
─ Su Majestad, el joven Kristoff quiere hablar con usted ─ anunció Richard entrando al salón ─ la espera en él vestíbulo.
─ Gracias, Richard ─ respondí ─ por cierto, ve con mi secretario y pídele que escriba a todos los asistentes de la boda para avisarles de la cancelación, ya después me tomaré el tiempo para escribirles una disculpa más personal.
─ Como ordene, Su Majestad ─ Richard salió rumbo a la oficina de mi secretario, yo caminé lentamente al vestíbulo.
Así que Kristoff quería hablar conmigo ¿Anna le habría contado la verdad? ¿Él lo habría adivinado? Tal vez estaba ahí para decirme que iba a luchar por Anna, o para decirme que todo esto era una locura. No quería pensar mal de él, pero no había dejado una muy buena impresión el día anterior con su rabieta.
─ Su Majestad ─ evidentemente Kristoff había pasado una terrible noche, probablemente en el bosque, pues vestía las mismas ropas del día anterior, las ojeras tan marcadas revelaban la falta de sueño, y su ánimo parecía andar por los suelos ─ He venido a ofrecerle mis más sinceras disculpas por la escena que monté ayer, nada justifica mi reacción.
─ Creo que este no es el lugar indicado para hablar de eso, vamos a la sala.
Kristoff me siguió hasta la sala, tomó asiento frente a mí y se quedó esperando a que yo dijera algo.
─ ¿Y bien? ¿Qué es lo que ha pasado? ─ pregunté observándolo detenidamente, estaba sumamente nervioso.
─ Es lo que me gustaría saber, Su Majestad ─ suspiró con pesar ─ no sé qué es lo que ha pasado… pensé que todo estaba bien, ella estaba emocionada con la boda, cuando se lo propuse aceptó de inmediato, realmente no entiendo que fue lo qué pasó, no entiendo cómo es que decidió algo así de repente. Lo siento mucho, Su Majestad, usted invirtió tanto dinero en esta boda, invitó a todas esas personas importantes, y puso a trabajar a tanta gente en esto, y ahora de alguna manera conseguí arruinarlo todo.
─ Anna dijo que estaba enamorada de alguien más, Kristoff ─ una punzada de culpabilidad atravesó mi pecho ─ eso no es culpa tuya, y yo sé que ella te quería mucho, pero a veces el amor es así, a veces nos enamoramos sin darnos cuenta, y descubrimos que lo que sentíamos antes no era amor de verdad, porque lo que sentíamos ahora sí lo es, y eso no es culpa de nadie, simplemente sucede.
─ Lo sé, Su Majestad, y yo voy a respetar la decisión de Anna, entiendo que se haya enamorado de alguien más, una parte de mí siempre lo presintió, algo en mi interior me decía que, aunque Anna me quería, no me amaba, al menos no como yo a ella. Y justo por eso estoy aquí, para decirle que respetaré la decisión de Anna, pero para ello tengo que irme del castillo. No puedo quedarme aquí y mirarla como si nada. Me iré está misma tarde, sólo he vuelto por mis cosas, y para disculparme con Anna, ayer actué como un idiota, le dije cosas horribles, y necesito que sepa que no iba en serio, sólo estaba muy molesto, muy dolido, decepcionado, pero quiero decirle que es una mujer maravillosa y muy especial, y que espero que el príncipe del que se enamoró la haga muy feliz. Su Majestad ¿Me permitiría ver a su hermana?
─ Claro, iré a buscarla yo misma ─ le respondí ─ Espera aquí, no tardaré.
─ Muchas gracias, Su Majestad ─ dijo levantándose para hacer una reverencia ─ y de nuevo disculpe todos los problemas que le he causado.
─ Kristoff, de no ser por tu ayuda, Anna no hubiera dado conmigo en las montañas, Hans la hubiera engañado, se hubieran casado, y yo hubiera congelado todo y a todos, soy yo quien debería agradecerte.
─ Tal vez sólo lo hice porque Anna me dio las zanahorias de Sven y las cosas para andar en la nieve ─ murmuró Kristoff, apenado por los halagos.
─ Pensé que había sido para evitar que congelará Arendelle ─ respondí, bromeando.
─ Sí, eso también ─ dijo Kristoff tras soltar una pequeña carcajada, más relajado.
─ Bueno, ya regreso con Anna ─ salí de la sala y subí las escaleras, rumbo a mi habitación.
Anna seguía dormida. ¿Cómo podía dormir tanto? A esa hora el ruido en el castillo era bastante notable.
─ Buenos días, Anna ─ susurré en su oído, ella se removió en la cama, pero no despertó ─ Mmmm, parece que esta princesa no despertará, tal vez necesite un beso de amor de verdad ─ dije un poco más alto, hice a un lado el mechón de cabello que le cubría el rostro y besé sus labios suavemente. Los brazos de Anna envolvieron mi cuello y me acercó a ella, cargando el beso de más intensidad.
─ Buenos días, Elsa ─ saludó sonriéndome ─ auch, auch ─ dijo al tratar de incorporarse ─ mi cabeza… me duele.
─ Con todo lo que te tomaste anoche no me sorprende ─ le dije bajando un poco la voz ─ ¿Cómo te sientes?
─ Además del terrible dolor de cabeza y avergonzada por haber tomado tanto, creo que estoy bien, además me despertaste con un beso, y la mañana está soleada, creo que será un buen día.
─ Sí, sobre eso… Kristoff está esperándote en la sala, quiere verte.
