Hola hermosas antes de que empiecen a leer les dejo el link del grupo lo acabo de crear, unanse: www .
facebook groups / fanfics . AngelTwilighter /

ya saben todo pegadito, quiten los espacios ;) Nos leemos abajo...


Corazones Al Limite: A MIL POR HORA (1000/h)

Capitulo 24: Vacaciones: Fuera intrusos.

POV BELLA.

Despues de la conversacion con Edward, el ambiente se relajó un poco, pasamos la noche, planeando a donde ir en el viaje. Habían muchos lugares y todo el mundo proponía uno diferente, pero estaba segura, de que llegando el momento no tendriamos tiempo de visitarlos todos, conociendo a Alice, nos arrastraria a la primera tienda que se le cruce en su camino.

.

A la mañana siguiente; los tres agentes: Carrigan, Mallón y Frausto, ya nos esperaban para partir rumbo al aeropuerto, Edward no estaba tan relajado con la presencia de los tres hombres, pero aún así, intentaba disimularlo, lo mejor que podía.

El vuelo estuvo tranquilo; una de las comodidades de ir en un jet privado. Charlie había insistido en ello y no pudimos negarnos, ni de eso, ni de llevar pasaportes con nombres falsos, Emmett había protestado, pero no tuvo opción, era eso o quedarse en casa. Edward no soltó mi mano en todo el trayecto, excepto para ir al baño, se estaba portando muy sobreprotector, admito que me gusta un poco esa fase de él, pero tampoco quería que me tratara como a una bebé.

.

.

.

Despues de aterrizar, recogimos nuestras maletas. Dos autos nos esperaban para llevarnos al que sería nuestro hotel por una semana. Estaba agotada y todo lo que quería, era darme un baño con espumas, sales aromaticas y tirarme a la cama. Nunca me había gustado viajar en avión, me mareaba un poco y me sumbaban los oidos.

Jasper y Alice vinieron con nosotros, ya que ninguno quería presenciar las fogosas demostraciones de "amor" entre Emmett y Rosalie. Pues sí, era un hecho que esos dos, querían estar pegados y tocándose todo el tiempo, y lo entendíamos perfectamente, ellos habían iniciado su vida sexual, y era natural, que no quisieran separarse por nada del mundo. De verdad que me alegraba por esos dos, se lo merecen.

Los autos se estacionaron en la entrada de un lujoso hotel. Estaba impresionada, hasta ahora, las chicas y yo desconocíamos la elección de los chicos, y esto era fabuloso, el gran edificio se levantada imponente y majestuoso, con una fachada clásica, pero sofisticada.

–¿Four season Edward? ¿En serio?—. Pregunté sorprendida, Alice estaba tan emocionada, dando saltitos aun sentada en el auto, bajo la mirada divertida de Jasper. Esto les costaría una pequeña fortuna.

–Lo mejor para mi princesa—. Susurró dulcemente, ¿acaso podría ser mas lindo?.

Bajamos del auto, un botones se hizo cargo de bajar nuestras maletas. Mientras los chicos, iban a recepción a registrarnos y retirar las llaves de las habitaciones, nosotras los esperabamos en la entrada de los ascensores.

Una Rubia despampanante, caminaba hacia ellos, me parecía conocida, pero no podía asegurarlo con exactitud, iba directo a Emmett, Rosalie estaba dandoles las espalda, por lo que no se percataba de lo que estaba ocurriendo, y yo, claramente y como buena cuñada que soy, no iba a permitir eso.

–Rosalie—, La llamé. Ella estaba concentrada leyendo una revista. –¿Rose?

–¿si?— contestó desinteresada.

–Moscona a las doce en punto—, Advertí. –Voltea—. Mi amiga inmediatamente entendió el mensaje e hizo lo que le pedí, la revista que tenía en sus manos cayó al piso, sus ojos llamearon con posesividad.

–Observen y aprendan—. Dijo Rose, acomodandose la ropa y abriendo un botón más, de su fina blusa, soltó su cabellera y la sacudió un poco dandole un aspecto más sensual.

Caminó a paso firme, moviendo sus caderas sensualmente, llamando la atención de muchas miradas masculinas, llenas de lascivia. Pervertidos. Llegó donde estaba Emmett, hablando de lo mas a gusto, y practicamente se lo comió; le plantó un beso de esos que te dejan sin respiración, desde aquí podíamos ver sus lenguas enredarse "puaj" ellos gritaban sexo, Emm bajó las manos de la cintura de ella y tocó deliberadamente su trasero, apretandolo, a lo que Rose le correspondió de la misma manera. Cuando se separaron, Emmett sonrió como bobo, Oh si, mi hermano estaba perdido por Rose. La chica que tenían frente a ellos, parecía no creer lo que veían sus ojos, estaba totalmente fuera de lugar y solo estaba ahí, haciendo mal tercio.

–Osito, ¿Por qué tardas tanto?—, Le preguntó Rose, con una voz increiblemente dulce y melosa. –Me estoy aburriendo, y tengo ganas de tirarme en esa enorme cama que nos espera, y jugar contigo—. Aquello sonó con un doble sentido letal, Alice a mi lado no podía contener las carcajadas, pero se las arreglaba un poco para aguantarse al igual que yo, para no llamar la atención.

–Lo siento cariño, es que hubo un pequeño problemita en las reservaciones, pero ya Eddie lo esta arreglando osita—. Explicó mi hermano con ese brillo en sus ojos.

La chica aún no se iba, pero estaba siendo ignorada completamente, parecía querer matar a Rose con la mirada, Emmett las presentó educadamente. Cruzaron un par de palabras más y Rose practicamente hechó a la rubia, quien se fue hechando humo hasta por los poros y vociferando. ¡Pobre chica! ¿creía que tenía chance con Emmett? ¡ilusa!

–Eso es a lo que yo llamo; limpieza rápida de mi territorio—, Dijo Rose, en cuanto volvió junto a nosotras. –¿vieron la cara que puso la tipa?

–Por supuesto Rose si te comiste a Emmett en sus narices—. Se burló Alice.

–¿Que?. Le di mi mejor cara de perra a esa, además solo besé a mi hombre—. Todas nos quedamos viendo por una fracción de segundos, antes de romper a carcajadas. Algunas personas se nos quedaban viendo pero poco importó.

.

.

.

Subimos a nuestras habitaciones, me sorprendió que serían solo tres, se suponía que los demás compartirían habitación, a excepción de nosotros, pero al parecer los planes cambiaron, lo que significaba que Edward y yo tendríamos que dormir en la misma cama pff, eso me ponía nerviosa -¿Cómo se supone que duermas con él a tu lado? - Apuntó mi vocesita interna. Buena pregunta. A mala hora pusieron a Emmett a hacer las reservaciones; el tonto dijo que eran tres parejas, pero se olvido de especificar que eran cuatro habitaciones, no tres...

Edward, tan caballero como siempre, me abrió la puerta para que entrara primero. La suite era impresionante, totalmente hermosa; las paredes en tonos beige y blanco con algunas decoraciones en café y dorado, había una pequeña salita con tres sillones pulcramente blancos y una mesita ratonera de vidrio al centro. En otra sala un poco mas grande, había un comedor de seis sillas, la madera parecía ser de cedro, una madera fina. Habían otras dos pequeñas sillas ubicadas ingeniosamente en una esquina, la decoración era exquisita, un candelabro colgaba del techo y pequeños cristales sobresalían de el. Seguimos con el recorrido pasando por una sala de lectura y un despacho, hasta llegar finalmente a la habitación, mi atención se centró en la enome cama blanca matrimonial, y sentía como miles de maripositas revoloteaban en la boca de mi estómago, me sonrojé sin poder evitarlo, al imaginarme a Edward conmigo en esa cama, bajo esas sábanas, haciendo cualquier cosa menos dormir. Si, refiero a hacer el amor, deseaba a este hombre, pero no me siento preparada y temo estropear el momento. -Él que no arriesga no gana- Intervino mi vocesita interna. Probablemete sea cierto. pero creo que aun no es el momento. Seguí recorriendo la habitación con la vista, fijandome en el resto de las cosas, que decoraban el lugar, habían dos mesitas de noche, una en cada lado de la cama, con sus respectivas lamparas; en una de ellas descansaba un reloj de alarma y la extención del teléfono y en la otra algunos adornos de plata y un cenicero. Un sillón de cuero, cómodo y epacioso, descansaba en una de las esquinas de la recámara, -Quizás Edward podría dormir ahí-. ¡No! por supuesto que no, no dejaría que él durmiera incómodo, mientras hay una cama, lo suficientemente grande para los dos. -Si, sigue convenciendote a ti misma, acepta que lo quieres a tu lado y ya-. Ok quizas si haya una probabilidad de que me guste un poquito la idea de dormir con él, pero solo un poco. Frente a la gran cama había un televisor pantalla plana, un DVD y un equipo de sonido, para escuhar musica

Salí al balcón y el aire fresco del día me acarició el rostro, la vista era asombrosa, suponía que en las noches era mucho mejor, incluso podría ser romántica. Edward solo me observaba con una sonrisa preciosa en su rostro, sin decirme nada, se acercó y me abrazó por la espalda disfrutando del momento, posó sus labios en mi cuello, dandome un beso húmedo y placentero, pasó su nariz en el, absorbiendo mi aroma, acariciandolo y susurrando palabras dulces.

–¿Te gusta?—. Preguntó, su aliento caliente me acarició, enviando esa corriente tan conocida por todo mi cuerpo. Me estremecí.

–ahmmm—. Susurré, La sensacion era exquisita. Edward rió.

–Me refería a la suite—, susurró aún riendo. Tonto. –Pero me encanta que te gusten mis caricias. sonreí.

–Amor, creo que me daré una ducha y descansaré un rato—. Le avisé.

Ambos estábamos cansados por el viaje y por no haber dormido suficiente la noche anterior, por lo que después de que me dí ese baño con espumas y sales aromáticas, Edward hizo lo mismo. Le envié un mensaje a mamá avisandole que habíamos llegado bien, mientras él aún seguía en en el baño. Practicamente me quedé dormida al instante en el que puse la cabeza en la almohada, pero lo sentí acostarse a mi lado y acariciar mi cabello. Mis sueños fueron tranquilos, y en todos ellos estaba Edward. no podría ser mejor.

No había dormido tanto como yo esperaba, Alice nos despertó demasiado entusiasmada por conocer las instalaciones del hotel, el bar y la música que se tocaba, así que no pudimos hacer nada contra su energía y entusiasmo, y yo aún me sentía cansada.

Los chicos bajaron al bar a tomarse una copa, mientras las chicas me ayudaban a desempacar y acomodar toda mi ropa y la de Edward. Ellas estaban contentas, Alice decía que tenía un plan romántico, para ella y su Japer antes de que se terminara la semana, y pedía concejos a Rose para no ser una total inexperta a la hora de intimar, a Rose por su parte le brillaban los ojitos cada vez que hablaba de mi hermano y aconsejó a Alice en todo lo que pudo, decía que hacer el amor con él, era lo mejor que le había pasado después de conocerle y enamorarse de él.

Para cuando bajamos Emmett y Jasper, estaban en la barra pero a Edward no se le veía por ningun lado.

Me senté junto a ellos, a esperarlo algo incómoda, por tanta miel que destilaban estos y yo aqui sola, -Seguro Edward está en el baño. ¿Y si voy y lo busco?... -No Bella por supuesto que no irás a buscarlo- Me reprendí mentalmente -Él ya debe suponer que estoy aqui esperandolo seguro no tardará.

Le pedí al bartender un jugo de naranja, mezclado con un sorbito de licor e intenté relajarme, La música Jazz resonaba en el ambiente, y de vez en cuando el DJ ponía canciones mas movidas y juveniles. Había pasado mas de media hora y Edward no llegaba... una hora y nada.

–Bella, ¿Me acompañas al baño?—. Noté a Alice algo nerviosa y un poco apresurada, pero no le dí importancia, a lo mejor se trataba de ago relacionado con Jasper que la tenía así.

Me levanté y la seguí, pero había olvidado mi celular en la barra .

–Alice, olvidé mi celular—. Dije dando la vuelta para traerlo.

–¡No¡... No importa, acompáñame—, Casi rogó. –De todas maneras ya volvemos.

Pero era demasiado tarde, mi vista se centró en un punto fijo; en la pista de baile estaba Edward bailando demasiado cerca con una mujer, una chica de uno o dos años mayor que yo, pelirroja, y con un cuerpo de infarto, lo que llevaba puesto era demasiado atrevido, se contoneaba en un baile que parecía erótico, era demasiado para mis ojos, ¡claro! con esa mujer frente a él, lo mas seguro era que Edward no se acordara que yo estaba esperandolo como una idiota.

Miré a Alice y tenía una expresión de disculpa en su rostro. Ella lo sabía.

–¿Era por eso la urgencia de que te acompañara al baño?—. Pregunté molesta. ¿se supone que es mi amiga no?

–No pienses mal Bella, ella es sólo una amiga—. contestó Alice.

–Y si es una amiga, ¿por qué no querías que los viera? ¿acaso una amiga, baila de esa forma con alguien, que es solo su amigo?—, Alice no contestó y bajo la mirada avergonzada. –Me voy a mi habitación—. Dije tajante.

–Pero... Bella...

–Pero nada—. La corté. –Dile a tu hermano... no, mejor ¿sabes que? no le digas nada—. Dí la vuelta y salí de ahí, sin darle tiempo a que Alice dijera nada más.

Aunque mis ojos picaban, no iba a llorar por esto ahora, no quería, me sentía como una idiota, me sentía dolida, sabía que estaba aquí y no le importó, se supone que este viaje era para estar juntos y prefirió a esa chica antes que estar conmigo.

Llegué a mi habitación y cerré de un portazo, me desvestí y tome una ducha caliente, la necesitaba, dije que no lloraría, ¿pero, a quién engañaba?. Sentí una opresión en el pecho, y lagrimas comenzaban a caer, confundiendose con el agua que bañaba mi cuerpo. Después de un rato salí y me vestí con un pijama cómodo.

Alice y Rose habían tocado la puerta pero no les abrí, no quería hablar con nadie, mucho menos oir las disculpas de Alice. Solo quería dormir, me sentía cansada, no había descansado casi, nada por culpa de Alice, y sus ganas de que todos fueramos a relajarnos y a conocer el maldito bar. Estaba agotada y no supe en que momento me quedé dormida...

POV EDWARD

¡Que pequeño es el mundo!...
Había encontrado a una vieja amiga. Maggie; nos entretuvímos hablando un poco e incluso bailamos un par de canciones, ella me había ayudado mucho, en los tiempos que competia en las carreras de autos.

Me contó sobe mis viejos amigos, algunos del equipo al que pertenecía y de otros, quienes fueron mis oponentes en la carretera, a la hora de una carrera, Maggie había sido mi mecánica, mi amiga, incluso mi amante, no es que hayamos tenido una relación seria, solo fueron algunos encuentros y ninguno de los dos estaba en sus cinco sentidos cuando ocurrieron.

Me había coqueteado un poco, en el rato que estuvimos bailando, pero me hice el desentendido. En su momento me gustaba y mucho, sabía de autos y era buena en la cama, pero ahora, había una sola persona, dueña de mi corazón y de mi cuerpo. Bella. ¡Oh Bella! debía estar esperandome hace mucho.

–¡Eres un estúpido Edward Cullen!—. El grito de Alice me sorprendió. Maggie la había visto una o dos veces pero no sabía si la recordaba, Alice miró a mi acompañante con dagas en los ojos. Casi podía saber que era lo que pasaba.

–¿Que sucede Alice?—. Pregunté confundido por su actitud.

–¿Sabes por cuanto tiempo te esperó Bella sentada en la maldita barra?—. Aquello me sorprendió, no creí haber durado tanto con Maggie.

–No sé, iba a buscarla justo ahora ¿De que va todo esto Alice?, Explícate—. Miré a mi hermana buscando respuestas. Salímos de la pista donde aun me encontraba y ni siquiera me despedí de Maggie, y no era que eso importara mucho ahora.

–Bella te ha visto con ella, y se ha sentido pésimo, piensa que la dejaste botada por esa zorra, te esperó por mas de una hora Edward... yo traté de evitar que te viera, pero no pude y la terminé cagando yo también—. Alice me miró con ojos cristalinos. Rosalie se hacercó a nosotros y me tendió su teléfono sin decir una palabra, le dí play al video que estaba en la pantalla y aparecí yo, bailando con Maggie, de una manera intima, se apegaba demasiado a mi en algunas ocaciones, de verdad que parecía otra cosa muy lejos de la realidad, ella se meneaba para provocarme ¿cómo no me dí cuenta de eso?. ¡Estúpido!

¡Por Dios! Bella debe estar pensando lo peor de mi. Y con justa razón yo debí haberla esperado hasta que llegara. Una sensación de angustia se instaló en mi pecho, mi corazon latía fuerte y asustado.

–¿Donde esta ella Alice?—. Pregunté desesperado.

–En su habitación Rosalie y yo fuimos a querer hablar con ella pero no nos abrió—. Dijo mi hermana apenada. Ella estaba triste. Por querer ayudarme lastimó a Bella sin querer, tenía que arreglar esto.

–Lo siento enana, prometo que lo arreglaré—. Salí disparado de ahí, y apenas y vi a los chicos, por la mirada de Emmett, sabía que también tendría problemas con él.

.

.

Llegué a la habitación y busqué mi llave tarjeta para abrir, pero tan mala fue mi suerte, que la había dejado olvidada en mi mesita de noche. Me armé de valor y toqué varias veces la puerta, pero no respondió ni con un largate, mucho menos abrió, su silencio era peor que si me insultara, eso solo me demostraba que estaba desepcionada de mi y yo no podía soportarlo.

Marqué a su celular, Intenté varias veces, pero fue en vano. Ella no abrió su puerta ni contestó su teléfono. Baje de nuevo al bar, cabizbajo, la había cagado. Era un idiota y uno grande.

Alice y Jasper seguían ahí y me hicieron señas para sentarme con ellos, en una mesa cerca de la barra, al parecer Emmett y Rosalie se habían ido a descansar, era eso o que Emmett no quería verme la cara.

–¿Pudiste hablar con ella?—. Preguntó Alice esperanzada. Suspiré y negué con la cabeza despacio.

–Tranquilo hermano—. Jasper palmeó mi espalda, dandome ánimos.

–La llamé a su teléfono, casi tiro la puerta, pero nada, ella no quiere hablar conmigo.

–Dale tiempo Edward, ella ahora está enojada, pero ya se le pasará y podrás hablar con ella—. Asentí no muy convencido.

–Iré por un trago, quiero estar solo un rato. Pediré una copia de la llave para poder entrar, trataré de hablar con ella y explicarle, necesito arreglar esto—. Me levanté y fui directo a la barra, me ubiqué en un rincón oscuro y alejado.

Iba a pedir un trago de whisky, pero Maggie se acercó y me ofreció uno que ya tenía servido, lo tomé de un solo, sin contemplaciones.

–La chica que gritó en la pista, era tu hermana ¿cierto?—, Asentí. Esta vez si pedí mi trago. –¡Vaya! No recuerdo la última vez que la vi.

–Supongo—, Respondí secamente. –Fue hace como tres años.

Pasó un buen rato haciendome preguntas tontas y yo, ya había perdido la cuenta de cuanto había bebido. Necesitaba tomar aire, despejar mi mente e ir con Bella.. Salí de ahí y a los pocos minutos se unió Maggie con una botella de whisky. Se sentó a mi lado intentando ser sutíl, algo que se le daba bastante mal.

–Asi que... Edward, ¿Quién es Bella?—. Preguntó. La chica iba directo al grano... tomé de la botella que me ofrecía.

–Mi novia—. Contesté con un deje de tristeza y arrastrando un poco la lengua, debería irme de aquí pronto.

–Por tu tono, se ve que tienes problemas, supongo que no la quieres o ella no te quiere, ¿De eso va?—. ¿Que? ¿Pero de que hablaba esta mujer?, ¿Acaso estaba loca? y que le importaba a ella.

–Por supuesto que la quiero, La amo, y ella me ama a mi, solo está molesta—.Contesté a la defensiva.

–Porque bailaste conmigo—. Aseguró. –Lo sé, y pensé que lo habías hecho porque no te importaba mucho la chica.

No le tomé mucho en cuenta ese comentario y tampoco le respondí, porque sabía que a como estaba ahora, no le contestaría nada bueno y probablemente la ofendería. Mi vista estaba nublada y ni siquiera podía ponerme de pie solo. Necesitaba entrar, necesitaba ir con Bella, con mi amor.

Logré ponerme de pie a duras penas, tambaleandome un poco en el proceso.

–Te ayudaré a entrar Edward—. Ella sonrio. Pero me negué, No quería mas problemas.

Intenté andar solo, pero el camino estaba algo borroso y no sabia exactamente hacia donde iba, no logré avanzar mucho porque tropecé con mis propios pies y caí al suelo. Maggie corrió hacia mi y no tuve mas remedio que aceptar que me ayudara a subir a mi habitación. Probablemente esto no estaba bien.

No sabía que pasaba conmigo, hoy definitivamente no fue mi día. Mi mente viajaba a recuerdos vividos recientemente; Bella y yo en aquel picnic que hicimos en el claro, donde nos prometimos tantas cosas y en donde ambos declaramos que nos amamos, a pesar del corto tiempo de ser novios, los buenos ratos en mi habitación en forks. Cada segundo con ella es valioso para mi.

Sentí a alguien susurrarme al oido pero todo era confuso, sonreí al recordar como Bella lo hacía cuando se ponía cariñosa... Mi Bella... ¿sería ella?

–Bella...—. Susurré.

POV BELLA

Desperté sobresaltada, había vuelto a tener pesadillas con Jacob, sueños en donde él, me acechaba como cazador a su presa. Aún estaba oscuro, miré mi celular y eran pasadas las tres de la mañana, observé la habitación y su lado de la cama por si no me había percatado de algo, pero seguía vacío, en su mesita de noche estaba su llave tarjeta, por lo que suponía que no habia podido entrar.

Tenía mas de diez llamadas perdidas de él, entre otras de Alice y Emmett. Sabía que tenía que hablar con Edward, de eso no había duda, me sentía mas despejada ahora, no podia ponerme asi de mal sin escuchar siquiera sus explicacionces. No sabía exactamente como me sentía, pues tenía muchos sentimientos encontrados, pero sabía que debia confiar en mi Edward, el nunca me haría daño

No podía negar que odié verlo con esa, pero tampoco puedo olvidar que ambos nos hicímos una promesa y había que cumplirla...

Marqué a su teléfono, pero cayó de una vez al buzón ¡Genial!, lo tenía apagado, intenté varias veces, pero no conseguía nada.

Rapido me cambié de ropa, y salí de mi habitación, quizás aun estuviera en el bar, a lo lejos vi a Alice que hablaba con Jasper y me dirigí a ellos, seguro sabían algo de él.

–¡Bella! ¿Estas bien? ¿Hablaste con Edward?—. Alice empezaba a bombardearme con preguntas.

–Venía a preguntarles por él, pero veo que no saben donde está—. ¡Dios! estaba empezando a sentirme estúpida, yo misma no estaba cumpliendo la promesa que nos hicimos, desconfié de él. Debía arreglar esto, ni siquiera hablé con el para que me explicara. Tonta, tonta tonta.

–Él fue a buscarte, te llamó muchas veces, Bella, estuvo un rato con nosotros, y luego dijo que iría por un trago, pediría una copia de la llave y subiría a hablar contigo—. Dijo Jasper.

–Si, me quedé dormida, y su llave se le quedó olvidada, por eso no pudo entrar, no le he oído y debe estar pensando tonterías—, Empezaba a ponerme mas nerviosa, estaba casi histérica y eso no era nada bueno.

–Calma amiga, de seguro está por aqui cerca—, Alice intentaba tranquilizarme. –Mejor siéntate, si él está por aqui, te verá y seguro vendrá a hablar contigo—, Aseguró... –Bella...—. Me habló después de un rato. –perdona por lo de antes... no debí...

–Tranquila—, la corté. –Discúlpame tu a mi, por hablarte así—. Ambas sonreímos.

Estuve con ellos por un bue rato, todo el lugar ya estaba casi vacío, y de Edward ¡Ni sus luces!

Despues de que Jasper como todo un caballero, pagara la cuenta, decidimos marcharnos a descansar, Edward aun no había aparecido y me preocupada, donde podría estar. -¿Y si se fue con ella?- Apuntó esa vocesita molesta que aparecía en mi cabeza. -Por supuesto que no se fue con ella, el no me haría eso.

Alice pulsó el botón del ascensor que nos llevaba a nuestro piso, y esperamos a que las puertas se abrieran, cuando unas risas estridentes acapararon toda mi atención.

–¡Joder!—. Jasper me miró queriendo justificar a su amigo.

Edward venía con la misma tipa que lo ví bailar, en un estado alcohólico de primera, ella le besaba el cuello y le susurraba cosas y el se reía. ¡Bonita escena! ¿no? -Calma Bella, ¡Está borracho!.- Gritó mi mente. Miré a Alice que tenía el rostro descompuesto con total incredulidad, no se creía lo que veía, y yo no estaba mucho mejor.

–Sé que esto tiene una explicación, Bella—. Dijo Alice tomandome de las manos. El elevador se abrió y ella me arrastró dentro. Japer seguía sin moverse, mirando a Edward detenidamente.

–Suban ustedes—. Nos mandó. –Ahora voy Alice, llevaré a Edward conmigo, sería bueno que te quedes hoy con Bella en su habitación—. Alice asintió.

En un momento Edward fijó su vista en mi, ¡Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba aquí¡ Parecía desorientado y confundido.

–¡Bella!—. Gritó, arrastrando las palabras, e intentando llegar hasta mi, pero se cayó en el intento, su mirada estaba aturdida.

Alice presionó el número de piso y las puertas del elevador comenzaron a cerrarse, No sabía que decir... una lágrima silenciosa rodó por mi mejilla. Alice me miró pero no dijo nada, solo se limitó a abrazarme, era lo que necesitaba en este momento.

¿Que pasaba con Edward? Sé que no me engaña, jamás lo haría -O eso quiero creer- Necesito aclarar esto, ya sea para bien o para mal, saber quién es esa chica y si significaba algo para él.

Alice sacó de mi bolsillo, la llave tarjeta de mi habitación, a penas abrió, me llevo directo a la cama y nos quedamos en silencio por varios minutos, hasta que mi amiga habló:

–Bella, no sé que le pasa a Edward hoy, pero te aseguro, que esa chica es solo una amiga, por lo menos para él sí lo es, o por lo menos hace mucho lo fue—, Alice se acercó a mi y se sentó al borde de la cama, acariciando mi cabello con dulzura. –Sé que lo que acabas de ver, da a pensar muchas cosas... sólo habla con él y deja que te dé sus explicaciones mañana que ya esté en sus cinco sentidos—. Miré a Alice a los ojos, para que viera en ellos toda la revolución que había en mi interior, sabía que ella me entendía.

–Claro que pensaba hablar con él, tenemos una promesa, Alice, y no seré yo quien la rompa—. Aseguré. -Aunque al parecer él si lo hizo- Apuntó mi cabeza.

Después de conversar un rato más y de cambiarme de ropa, Alice y yo nos metimos entre las sábanas, me arrulló cual niña chiquita, hasta que logré dormirme.

.

.

.

Unos golpes fuertes en la puerta me hicieron despertar, Alice quién también se despertó por el ruido se levantó a abrir.

–¡Voy!—. Gritó mi amiga de mala gana, caminando hacia la puerta. Oí algunos gritos de reproche, pero no lograba entender que sucedía.

–¡Bella!—. Edward irrumpió en la habitación desesperado, traía puesta la misma ropa de ayer, toda arrugada y su pelo mas despeinado de lo normal, se notaba que acababa de despertarse, y seguro el bueno de Jasper no pudo quitarle esa ropa, y a puesto a que en este momento traía una resaca que mejor ni imaginarmela -¡Bien merecido se lo tiene!-

–Edward, ¡Por Dios! te ves fatal hermano—. Yo seguía estupefacta, metida entre las sábanas mirando fijamente a mi "querido novio"

–Bella... Mi amor—, Me habló Edward ignorando el comentario de su hermana, aparté mi vista de él, no soportaba verlo en ese estado

–Edward, creo que no es el momento—. Dijo Alice. –Ve a darte un baño, cambiate de ropa y cuando ya estes mejor presentable y no apestes a borracho de callejón, entonces podrás hablar con ella—. Le dijo , sin darle oportunidad de negativa.

–Alice tiene razón—, Secundé aun sin verle a la cara. –Vé y luego hablamos—. La voz me salió mas fria de lo que yo misma esperaba.

El aceptó a regañadientes y cabizbajo, ¿Pero que esperaba? ¿Que me lanzara a sus brazos y le besara? ¡Pues No! así no son las cosas, tendría que Explicarme y pedirme disculpas de mil maneras -Tampoco tienes que ser tan drástica Bella- Y de nuevo esa vocesita que sólo hacía que me confundiera más.

Edward salió del baño ya cambiado, Alice le había pasado ropa limpia y luego se marchó, dandome un gran abrazo y dejandome buenas vibras.

El se acercó y se sentó al borde de la cama junto a mi. Suspiró pesadamente y me miró fijo durante un buen rato.

–Bella, se que estaras pensando lo peor de mí, en este momento, pero no es como parece, te lo aseguro—. Edward me tomó de la mano, pero instintivamente la aparte, él me miró dolido pero ahora mismo, eso no me importó mucho.

–¿Entonces como es?... Explícame, porque no entiendo nada Edward—, Mi voz se quebró al final. Suspiré. –Se supone que éste viaje, es para estar juntos... para disfrutar, pero me dejaste ahí, esperandote como una tonta, mientras te divertías muy a gusto con "tu amiguita"

–Amor, sé que tienes razon de sobra para enojarte, y te pido que me disculpes; Maggie es una vieja amiga, ella sabe mejor que nadie de autos, y siempre estuvo presente en las carreras que corrí, ayudandome, siendo mi mecánica, eso es todo. Sólo platicamos y bailamos un par de canciones, estaba tan absorto y emocionado escuchando sobre mis viejos amigos, los que me ayudaron en ese entonces y con los que corrí, que se me fue el tiempo, iba a buscarte pero en ese momento Alice llegó y me contó todo—. Me miró directo a los ojos.

–Pero...—. Puso su dedo índice en mis labios impidiendome hablar.

–Vine a buscarte, pero nunca abriste la puerta, pensé que no querías ni verme, bajé y tomé de más, me sentía mal, me sentía un idiota, el hecho de pensar que tu estarías pensando lo peor de mi, me enfermaba. Maggie se me acercó de nuevo y me tomé algunos tragos, ni siquiera hablé mucho con ella pero luego salí a tomar aire y me siguió con una botella. Me perdí en el alcohol, cuando quise volver no podía ni levantarme y ella me ayudó a entrar, hubo un momento en el que pensé que tú eras ella, porque en mi mente sólo estabas tú y estaba reviviendo los momentos que hemos pasado juntos, y de pronto te vi ahí, de pie en las puertas del elevador y supe que la había cagado de nuevo. Juro que en ningún momento quise o se me pasó por la cabeza fallarte. Tu eres todo para mi y prometimos estar siempre juntos—. susurró la última parte, sus ojos parecían sinceros

–No lo sé, Edward; mi cabeza da vueltas, y mis sentimientos están revolucionados—. Dije al borde de las lágrimas.

–Perdóname amor—. Suplicó desesperado.

–Y lo hago, sólo quiero que me entiendas tu a mi, no me siento bien ahora, siento que todo esto, fue mas importante que yo, ¡Te olvidaste de mi! y se suponía que el viaje era por mi, por nosotros...—. Me levanté de la cama y pasé mis manos por mi cabello.

–Y lo es Isabella, no dudes de eso—. Apretó el puente de su nariz. Estaba nervioso.

–Me alegra de que te reencuentres con amigos y que hayas recordado viejos tiempos, en lo que más te gustaba hacer, aunque si me dolió verte bailar con ella de esa forma, me dolió más que te olvidaras que estaba esperandote, ¿Que te costaba decirme, o avisarme siquiera por un mensaje de texto? ¡pero no! en cuanto estuviste con ella te olvidaste de mi—. Dije dolida.

–¿Dime que hago para remediarlo?—. Susurró. –Jamás fue mi intención hacerte sentir mal amor, jamás quise eso... Perdóname bebé—. Se acercó y tomó mi rostro entre sus manos, acunandolo. No pude rechazarlo. –Sé que te fallé de una u de otra manera, pero prometo no hacerlo más, fui un idiota nena, me dejé llevar... sabes que te amo y haré lo que sea para que siempre estemos bien—. De un momento a otro unió sus labios a los míos, de una manera desesperada, pero no le respondí, aunque deseaba hacerlo.

–Pedóname amor—. Me besó. –Por favor—. Besó mi nariz. –Di que me perdonas—. Besó mis mejillas. –Anda, dilo—. depositó un beso dulce y suave en mi frente ¿Que podía hacer ante eso? ¿Por qué me rendía tan fácil? Ciertamente Edward ejercía algún poder sobre mi. Era tan dulce. y se veia tan lindo haciendo esos pucheros.

–Está bien, está bien...—. Acepté finalmente. Edward sonrió y volvió a besarme.

–Gracias mi amor—. Dijo a penas nos separamos, aún con nuestras frentes unidas. Rozando su nariz con la mía.

–No sé que haces conmigo—, Le repreché bromeando. –Pero ni creas que olvidaré esto tan facilmente—, Se tensó. –Después de esto, tendrás que consentirme el doble—. sonreí en grande cuando él, dejó salir el aire que retenía en sus pulmones y respiró aliviado.

–Eso será un placer mi princesa—. Volvió a besarme undiendo sus manos en mi cabello, mientras yo, hacía mi trabajo con el suyo, su lengua se apoderó de la mía, y recorrió mi boca, haciendome gemir vergonzosamente, por el placer que me brindaba sus besos...

El resto del día, la pasmos juntos, casi no salimos de la habitación y Edward se quedó conmigo encargandose de consentirme todo en lo que podía. Aunque pensaba en lo sucedido y de vez en cuando me invadía la inseguridad, siempre es un placer tenerlo a mi lado.

Edward es un chico tremendamente guapo, y cualquiera caería rendida ante él y sus encantos, tengo miedo de que en algun momento se aburra de mi, de la tonta e insignificante Isabella Swan, que se dé cuenta que no soy para él y se refugie en los brazos de otra. No lo soportaría. -Él te ama tonta, no lo arruines- Dijo esa vocesita.

–¿En qué piensas?—. Inquirió Edward, saliendo del cuarto de baño, hacía mas de media hora que había entrado a ducharse.

Traía sólo una toalla blanca sujeta a su cintura, su cuerpo era alusinante, creo que incluso me perdí por un momento observando como cada músculo de su cuerpo se contraía, con cada paso que daba, pequeñas gotitas resbalaban por su pecho desnudo, haciendolo ver demasiado sexy y exquisitamente comestible -¿Yo pensé eso?- Aparté la vista de él sonrojandome furiosamente. El pareció no darse cuenta o lo discimuló muy bien

–En lo que haremos los proximos dias—. Mentí. El sonrió de una manera que no supe descifrar.

–Nos divertiremos mucho, ya verás—. Buscó ropa para vestirse, y volvió al baño, saliendo a los pocos minutos, completamente vestido, con unos pantalones cómodos de color negro y una camiseta Polo gris, que hacía resaltar los músculos de sus brazos y abdomen.

A los pocos minutos, hice lo mismo que el, dandome una relajante ducha, para luego vestirme igualmente cómoda con unos jeans oscuros y una blusa azul olgada y mis inseparables converse.

Bajamos al restaurante del hotel, donde los chicos ya nos esperaban para cenar, Emmett miró de mala manera a Edward pero agradecí internamente que no comentara nada. Alice y Rose por su lado, tampoco hicieron ningún comentario sobre lo sucedido, pero por la mirada de la primera, supe que pronto me acorralaría con preguntas y mas preguntas, así que sólo era cuestión de esperar, Por otro lado Jasper, era discreto y nos hacía sentir extrañamente tranquilos.

Durante la cena; Alice se levantó al baño, pidiendo mi compañía y la de Rose. Tal como esperaba, me hicieron contarles todo con lujo de detalles. Rosalie dijo que lo hubiera hecho sufrir un poquito más, mientras Alice opinaba que el viaje no era para que estuvieramos alejados, ni para fomentar pleitos, que una relación se trataba de confianza, amor y respeto, que si él me explicó lo sucedido y yo confiaba en él, no había por qué seguir con la discución. Y yo estuve de acuerdo a pesar de que Rosalie, insistió en que debería haberlo castigado un poquito.

Al terminar Edward me invitó a caminar un rato a un parque cerca, con la "compañía" de Frausto, uno de los Agentes, que nos seguía, guardando su distancia sin levantar sospechas, nos incomodaba un poco porque sabíamos que estaria viendo cada movimiento que haciamos.

Nos detuvimos donde estaban un par de columpios. Había poca gente en el lugar, por lo que era de noche, pero se notaba a una que otra pareja. Edward insistió en meserme en uno de los columpios como niña chiquita, el era increíblemente dulce y lo amaba por eso.

–Sujétate preciosa—. Susurró, dejando un suave beso en mi cuello, antes de empezar a columpiarme.

Mis risas y las de él, aumentaban a medida que mecía mas fuerte, elevando el columpio. Tuve miedo de caerme una o dos veces, pero él no me permitió bajar, al contrario, siguió haciendome reir, amaba estos momentos con él. Después de un rato más de risas, por fin me detuvo, colocandose detrás de mi, abrazándome. Me tomó de mi barbilla volteando mi rostro hacia él, se acercó para darme un beso, pero yo fuí más rápida y me solté de él, echándome a correr.

–Si quieres besarme, tendrás que atraparme—. Canturreé soltando risitas. Mi estomago dolía de tanto que había reido.

–No escaparás de mi—. Rió echándose a correr detrás de mi.

Parecía un león acechándo a su presa, pero el sólo me acechaba por un beso. Mi corazón se aceleró cuando lo sentí pisandome los talones, me tropecé cuando me tomó de la cintura atrayéndome hacia él y terminé callendo al pasto verde, con él encima de mi, nos quedamos quietos por un momentos antes de soltarnos, riendonos de nuevo. Su risa cesó.

–¡Te atrapé!—. Su aliento tibio me llegó tan suave a la curvatura de mi cuello. Acarició mi rostro con su pulgar, fue tan suave, tan dulce que que estremeció, enviando la tan conocida corriente electrica por todo mi cuerpo. Juntó sus labios con los míos, en un beso tierno y sin prisas, demostrandonos con el, el amor que sentimos el uno por el otro. Su lengua pidió permiso para entrar y se lo consedí abriendo mas mi boca y acariciando su lengua con la mía. El beso se volvió mas fuerte, pasional e insaciable.

Su respiración se volvió entrecortada al igual que la mía, me sentía mareada ante las sensaciones que estaba experimentando, nunca me cansaría de besarlo, podrían pasar horas y yo seguiría pegada a él. Sus manos parecían haber cobrado vida propia, sus caricias encendían un fuego en mi interior, una de sus manos subió lentamente por mi pierna y mi costado estremeciendome a su paso, hasta posarse en uno de mis senos y amasarlo suavemente, su otra mano acariciaba mi rostro. Hubo solo una vez en donde Edward y yo estuvimos casi en esta situación, la noche de la pijamada. Esa noche en su habitación cuando sus besos se hicieron insistentes, había besado mis senos por encima del pijama o mas tarde cuando le había dado unos cuantos besitos en su cuello mientras le acariciaba su bien torneado pecho y me di cuenta de lo que le hacía con eso, al levantar la sábana y mostrarme la erección que empezaba a levantarse entre sus pantalones. Ese día había sentido miedo pero esta vez parecía ser diferente.

Un gemido vergonzoso se escapó de mis labios, haciendo que Edward rompiera el beso pero sin alejarse del todo, y me viera con tanta adoración que no pude evitar sonreir y sonrojarme.

–Te deseo—. susurró rosando mis labios.

Habíamos estado tan concetrados en las sensaciones de ese beso, que nos olvidamos de donde estabamos y que teníamos espectarores, uno en especial. Frausto.

–Edward, ¿Sabes en donde estamos?—. Pregunté evadiendo un poco a su declaración. Yo también lo deseaba pero no era el momento.

Sonreí al ver un leve sonrojo en sus mejillas, él miró a nuestro alrededor como acabando de notar hasta en ese momento que aun estabamos en el parque.

–Lo siento—, Se disculpó avergonzado. –Es que pierdo la noción de todo cuando estoy contigo—, Confesó. –Perdona si me sobrepasé de la raya contigo pero...—. Puse dos dedos sobre sus labios evitando que siguiera hablando.

–No te disculpes, yo también me he perdido en las sensaciones y lo he disfrutado—. El buscó Algo en mis ojos y sonrió cuando pareció encontrarlo.

Volvió a besarme perdiendonos en nuestra burbuja personal, por un rato más. De regreso al hotel pasamos por una heladería a pedido mío, tenía muchas ganas de algo dulce y Edward no pudo negarse; pedimos un Banana Split para comerlo a medias, elegí mi mis dos sabores favoritos; fresa y crema con galleta, Edward de limón y chocolate, hicimos una mezcla bastante interesante, el parecía mas cariñoso de lo habitual, insistió en darme de comer mi helado e hice lo mismo con su parte. Un par de niñas entre los once y doce años, miraban la escena y reían divertidas. Algo que no pasó por alto mi novio, ya que les brindó su mejor sonrisa, haciendo que se sonrojaran. Adorable.

.

.

.

A la mañana siguiente, me desperté con pensamientos positivos, la noche anterior, había sido maravillosa, Edward no paro de hacerme reír y había borrado por completo el incidente que habíamos tenido. Él aún dormía y se veía inocentemente hermoso, no podía negar que lo deseaba, había pasado casi toda la noche sin poder conciliar el sueño, sabiendo que lo tenía a mi lado, sentía como se removía, porque al parecer él tampoco podía dormir, pero ninguno dijo nada. Lo que había ocurrido en el parque, el saber que me deseaba y que él supiera que lo había disfrutado, no facilitó para nada las cosas. Tampoco había sido fácil el hecho de haber tenido esa maldita pesadilla, que amenazaba con quitarme la seguridad de querer estar con Edwdard, él insistió en que hablara de ello, pero simplemente le dije que era un mal sueño y no quería hablarlo para que no se cumpliera, él solo me abrazó y terminé quedándome dormida en sus brazos, no permití que esos sueños mancharan mi felicidad, eso ya era un gran paso. Él no podría hacerme daño más nunca...

.

.

Hoy visitaríamos "El museo de arte de Los Angeles" a petición mia y de mi alocada amiga Alice. Quería ver todo ese pintorezco arte y todo lo que poseía, no podia dejar de emocionarme por eso...

Llegamos a Bulevar wilshire, del distrito de Miracle Mile. El museo se encontraba ahí, con un aire imponente. Alice y yo no perdimos tiempo y fuimos las primeras en bajar del auto y practicamente correr hacia la entrada.

El museo era casi enciclopédico, vimos arquelogía Asirica, Egipcia, Griega y Romana, eran asombrosas. Cuando llegamos a la sección de pintura, Alice y yo nos emocionamos, los chicos y Rosalie, a quién no le importaba mucho el arte, simplemente sonreían satisfechos, al vernos contentas, disfrutando de todo esto. Habían muchas pinturas Europeas; entre las pinturas más famosas, destacan: La resurrección de Lázaro de Rembrandt, Alegoría de la Salvación de Rosso Fiorentino, Retrato del cardenal Roberto Ubaldino de Guido Reni, La Magdalena con la candela de Georges de La Tour y Joven haciendo pompas de jabón de Chardin. Hay otros ejemplos de Tiziano, Veronés, Rubens, Castiglione, Boucher, Fragonard, Giambattista Tiepolo, y autores impresionistas y posteriores como Monet, Gauguin y Camille Pissarro. Y una de las colecciones más grande de arte Latinoamericano.

Dentro del mismo Arte vimos, vasijas y jarrones hechos de barro,con fantásticas pinturas en ellos, era impresionante. Según sus placas tenían muchisimos años de antiguedad, Alice se enamoró de uno y dijo que sería el regalo perfecto para Esme, ya que le encantaban este tipo de cosas, pero aunque ofreciera todo el dinero del mundo, era imposible que lo obtuviera, asi que se conformó con llevarle unas fotos del lugar a Esme y una copia del original.

Salimos del museo más que satisfechas, almorzamos en un restaurante centroamericano, y probamos la famosa comida latina de muchos lugares, definitivamente, algún día volvería a este lugar.

Edward y yo estuvimos hablando mucho, sabía que debía darme mi espacio con respecto a ese sueño. Lo que había pasado con Maggie prácticamente lo había olvidado, aunque habían salido a flote mis miedos, no permitiría que eso dañara nuestra relación, ayer el se había esforzado mucho para que olvidara lo ocurrido, fue tan dulce y tierno, no podía arruinarlo yo ahora, con mis estúpidos miedos.

Constantemente me preguntaba, el por qué Edward me eligió a mi como su novia por encima de cualquier otra. Esa pregunta se colaba en mi mente, pero la desterraba cada vez que llegaba, no quería pensar en eso. No cuando el siempre me demostraba que yo sería la única en su vida, de ahora en más.

.

.

Esa noche los chicos decidieron que querían salir a bailar, pero no me sentía de ánimos y al parecer Edward tampoco, así que decidimos quedarnos en nuestra habitación y ver una pelicula, iba por la mitad, cuando un terremoto llamado Alice, perfectamente arreglada y maquillada irrumpió en nuestra habitación; llevaba un vestido Gucci, verde Esmeralda como sus ojos, y unos zapatos de Christian louboutin, se veía ¡hecha para matar!. Nos obligó a cambiarnos, alegando que habiamos venido aquí a divertirnos, no a encerrarnos y aburrirnos con caras largas, pero yo no estaba de acuerdo con eso, no había nada mejor que estar a solas con Edward, abrigada entre sus brazos. Igual no nos quedó otra que aceptar.

Alice rebuscó entre mi ropa, y eligió una camisa roja pasión straples, unos pantalones apretados de cuero negro, que se adherían a mi, como una segunda piel, acompañando el atuendo con una chaqueta también de cuero negro, Me calcé unas bonitas botas de Jimmy Choo, que hasta ahora no sabía que tenía, pero no era de extrañarse cuando se tenía una amiga como Alice. Arregló mi cabello, dejandolo suelto y con pequeños risos en las puntas, que caían como cascada en mi espalda, me maquilló, usando sombra negra, difuminandola y dandole un toque electrico y misterioso a mis ojos, los delineó igualmente y me puso máscara para pestañas haciendolas ver mas largas, no le permití ponerme blush en mis mejillas, porque no tenía necesidad, el rubor aparecía solo, en cambio, pintó mis labios de un color carmín, tan rojo que los hacía verse mas voluminosos y deseables, ellos gritaban ¡bésame! Palabras de Alice no mías.

Cuando salímos del cuarto de baño, Edward ya había bajado a esperar con los demás. Al llegar al lobby lo ví, estaba mas guapo de lo normal y la boca se me hizo agua, de las ganas que tenía de ir y estampar mis labios contra los suyos; iba vestido de forma casual, pero elegante, sofisticado y moderno, tres en uno, demasiado para mis débiles ojos.

En cuanto Alice y yo nos acercamos a ellos, él me recorrió con la mirada, de pies a cabeza, y sonrió satisfecho, haciendolo ver mas sexy, mientras mi rubor hacía acto de presencia.

Elogié a Rose que se veía de muerte, lista para causar impacto en la población masculina y envidia en la femenina; llevaba un vestido de color lila, entallado a su figura y delineando sus sensuales curvas, dejando ver sus torneadas piernas y su trasero definido, su look era sencillo, pero al mismo tiempo quitaba el aliento. Emmett quién hasta ahora, no había tocado el tema de lo ocurrido conmigo, me sonrió dandome a entender que todo estaba bien, pero que no me escaparia de hablar con el, de ninguna manera.

Llegamos a "Crazy Crab" Uno de los mejores Clubs nocturnos de Los Angeles, no necesitamos hacer fila, y aunque el apellído Cullen era de renombre, Alice ya había hecho su movida, al darle un buen fajo de billetes al de la puerta, lo que menos queríamos era usar nuestros apellídos. Los agentes como siempre, nos acompañaban esta noche, siendo discretos y muy sutíles, a la hora de apartar a gente extraña del camino.

–Oigan chicos—, Les habló Emmett, ya estando dentro. –Dejen las caras serias, diviertanse también. Vayan a la barra y tomense un trago, los relajará—, Sugirió. –Va por mi cuenta—. Les invitó sonriente.

Uno de los agentes lo miró como si tuviera tres cabezas.

–No tomamos cuando estamos en servicio—. Dijo algo indeciso.

–¡Vamos! —. Bufó. –Solo será un trago, no estoy diciendo que vayan a emborracharse—. Dijo mi hermano. –Edward, Jasper. Vamos a la barra por unos tragos y las bebidas de las chicas.

Dos de los Agentes, nos acompañaron al segundo piso, donde se encontraba la zona VIP, mientras Mallón el tercero de ellos, estaba con los chicos. Nos sentamos en una mesa discreta y un poco retirada de las demás, los sillones eran blancos acolchonados y con algunos cogines en rojo, Las luces de neón parpadeaban por toda la pista de baile, el lugar era bastante exclusivo.

Al cabo de unos minutos, los chicos regresaron acompañados de una mesera, vestida para nada decente, traía en una bandeja las bebidas de todos y algunas entradas picosas.

–Si necesitan algo más lo que sea, solo llamen y vendré en seguida—. ¿Era yo, o esta sonaba algo insinuante y atrevida?

–¿Alice, estás segura que elegiste un buen lugar o una taberna con meseritas putitas?—. Escupió Rose indignada.

–Apoyo eso—, Dije. –Solo le faltó soltarse un botoncito y enseñar las tetas falsas, para una invitación más abierta—. Bufé. Era el colmo de la desfachatez. Los chicos, solo reían ante el arrebato de celos que nos dió a Rose y a mi, mientras la pequeña duende, se veía tan fresca, sin una pizca de incomodidad, ¿cómo podía estar tan tranquila?

–Oigan, ¡No me vean así!—, Espetó. –Primero: yo confío en mi Jaz, segundo: Es Los Angeles, asi es esto, relájense—. Pidió Alice, tan sonriente, como si le pusieran la colección completa de temporada de Jimmy Choo.

El lugar empezó a llenarse, aún más y la pista estaba a reventar, a Alice parecían picarle los pies para lanzarse bailar, y no pasó mucho, cuando nos arrastro con ella, a la pista, mientras los chicos observaban embelesados.

Empezamos a movernos, al compás de los remix, de música electrónica que el DJ ponía, Cambiando de ritmos cada minuto. La canción de Jennifer Lopez y Pitbull "Dance Again" resonó en toda la pista. Creando un treangulo; las tres nos moviamos a la perfección, con movimientos sexis y precisos, cantando y bailando la canción...

Nobody knows *
What i'm feeling inside
I find it so Stupid
So why Should i
Hide

That i
Love to make love to you
Baby
(Yeah make love tonight)

Cuerpos sudados, manos hacia arriba, meneando las caderas y cantanto a viva voz, esa canción tan pegadiza, con una lírica que electrizaba mi mente y mi cuerpo, Edward me miraba de lejos, con una sonrisa que gritaba ¡deseo!, quizás jugaría un poco con fuego esta noche, o me atrevería a usar esos conjuntitos, que aún guardaba en el fondo de mi maleta y que no me había atrevido a sacar, por miedo a que Edward los viera. Ciertamente esta noche me sentía diferente.

So many ways *
Wanna touch you tonight
I'm a big girl
Got no secrets
This time

Yeah i
Love to make love to you
Baby
(Yeah make love tonight)

La cosa se puso ¡caliente! Él seguía observándome, tenía su boca entreabierta y de vez en cuando mojaba sus labios con su lengua. Quería besarlo y ser yo quién los lamiera . Las chicas se acercaron mas a mí; Alice se colocó a mi espalda y Rose en frente, empezaron a acariciarme entre las dos, sin dejar de bailar, e incitaban a los chicos con la mirada, como yo lo hacía con el mio. Sus manos sobre mi cuerpo mientras bajaban y subían, y mis caderas seguían moviendose al ritmo de la canción.

/ I Wanna Dance /
And love
And dance
Again

(Pitbull)
/ Dance /
Yes
Love
Next

Estuvo tentado a levantarse y venir a bailar conmigo, pero mi mirada le hacía ver, que aún no era el momento, quería que gozara sólo con verme bailar, quería que me deseara más, -¡No juegues Bella, si vas a hacer lo que estás pensando esta noche hazlo y ya, sin ataduras ni miedos!

Baby your fire *
Is lighting
Me Up

The way that you
Move boy
Is reason enough

That i
Love to make love to you
Baby
(Yeah make love me)

Venía mi parte favorita, porque sus labios saben a cielo para mí, lo llamé con la mirada, no soportando mas su lejanía, pero Alice me lo impidió diciendome que era mejor que esperaramos a que otro se acercara para ver lo que hacía, mientras, seguímos cantando y bailando:

I Can't behave
Oh i want you
So much

Your lips taste like
Heaven
So why should i stop?

Yeah i
Love to make love to you
Baby
(Yeah make love me)

Alice se acercó hasta mi oído.

–Ahí viene el primero—. Señaló a un chico Rubio de aspecto musculoso que se acercaba a Rose. Miré hacia Edward, pero la meserita putita le tapaba la vista sirviendoles otra ronda de tragos.

–Hola muñeca ¿Quieres bailar?. Mi nombre es John—. Se presentó el chico a Rosalie, tomandola de la cintura y apegandola a él. Tenía un aire de chico malo, que lo hacía ver sexy, y unos ojos azules que parecían desnudar, con solo mirar.

–Ya estoy bailando—. Contestó ella, de manera seca, soltandose de su agarre, de reojo ví a Emmett que intentó levantarse, pero Rosalie le dió un mirada dandole a entender que ella podia sola.

–¡Oh, vamos nena! ¡Te gustara!—. Insistió el chico.

–Estoy con ellas—. Dijo simplemete.

–Tengo dos amigos más en la barra—. Sonrió John, no dandose por vencido.

–Creo que no entiendes el significado de estoy con ellas—. Dijo Rosalie ¿Con una sonrisa picara? ¿Pero que estaba pensando?. –No bateo para tu equipo nene, no en este momento—. ¡Dios! ¿Pero que insinuaba? que nosotras... el chico no pareció entender del todo, y lo próximo que sentí fue a Rosalie apegarme a ella y estampar sus labios contra los mios, mientras con su otra mano libre acariciaba los pechos de Alice, a la que también tenía sujeta. ¿Pero qué pasaba en la cabeza de mi amiga? El chico se sorprendió, pero recompuso su rostro en segundos, más que sorprendido se veía ¿Excitado?

–No importa. Puedo con tres—. Dijo insinuante. –También estoy seguro que a mis amigos les gustaría—. Señaló a dos chicos que se acercaban distraidos, y mi mundo se detuvo en ese mismo instante.

Esto no estaba pasandome, no ahora ¡No aquí! ¿Por qué de todas las malditas ciudades de este país y de todos los millares de antros y clubs que existen, tenía que venir aquí, justo aquí? ¡¿Por qué?!

Mis pies parecían no responderme, y por instinto me abracé a mi misma y bajé mi rostro, usando mi cabello como una cortina, no quería que me viera, quería salir de aquí. ¡Ahora! ¿En qué momento nos habíamos alejado de la vista de los chicos? ¿Y por qué no venían a buscarnos?

Escuchaba su risa a lo lejos, y miles de recuerdos me golpearon, desde cuando se hacía llamar mi amigo, hasta el día en que se combirtió en un monstruo para mí, atormentandome hasta en mis sueños. El corazón parecía querer salirse de mi pecho, y un escalofrío subía y bajaba por todo mi cuerpo.

Era la misma sensación de miedo, de pánico y de asco de aquél día, por aquéllas manos que ensusiaban mi piel tocándola, y dañándola. Cada recuerdo que venía a mi mente, era como volver a vivirlo.

–¿Bella? ¡Bella! ¿Qué sucede?—. Preguntó Alice, que al parecer había notado mi estado. –¡Por Dios, estás pálida y helada!

–Alice, sácame de aquí—. Apenas y mi voz se escuchó como un murmullo, casi imperceptible.

–¿Te sientes mal?—. Preguntó preocupada.

–Busca a Emmett. ¡Quiero a Emmett!—. Rogué. Pero mi corazón no lo llamaba a él, deseaba desesperadamente, meterme entre los brazos de Edward. Mi lugar seguro.

–Me estás asustando—. Dijo temblorosa. –Voy a llamar a Edward...

–¡NO!—. Dije asustada. Por mucho que quisiera tenerlo ahora conmigo, no quería que se enterara de todo, estando yo, en este estado. –Sólo llama a Emmett—. Supliqué de nuevo.

Alice sacó su teléfono y mando un mensaje, a quién suponía sería mi hermano.

–Chicas—. Nos llamó Rosalie. Su tono de voz era de fastidio y en mi mente rogaba que no dijeran mi nombre en voz alta.

–Rose, creo que Bella se siente mal—. Como siempre mis ruegos no fueron escuchados. temblé ante lo que vendría ahora, y no levanté mi rostro.

Rosalie caminó, los pocos pasos que nos separaban, pero ellos también lo hicieron. Él estaba cerca... muy cerca. Mi mente y mi cuerpo, pedían a gritos huír de ahí, pero los brazos de Alice me lo impedían, y Emmett no aparecía para salvarme, mucho menos mi Edward. Estaba hecho, el me vería, y se acabaría mi mundo.

–Cariño, ¿Estás bien?—. Preguntó Rose acariciando mi cabello y pasando su mano por mi frente, perlada en sudor frío. –Llamare a los chicos..

–Ya llamé a Emmett—. La cortó Alice. Eso era otra pista para él, no tenía sentido ocultarme. Alcé mi rostro y lo miré; esos ojos azabaches, me miraban intensamente y una sonrisa extraña se dibujó en su rostro, no sabía si era sombría o de júbilo por encontrarme, y esta vez destruir mi vida por completo. Lágrimas empezaron a correr por mis mejíllas. no podía evitarlo.

–Bella...—. Pronunció mi nombre, y un nuevo escalofrío, me recorrió de pies a cabeza, que me devolvió la cordura, y antes de que siquiera pensara, mi cuerpo se movió por si, solo y logré soltarme de los brazos de Alice y salir corriendo como alma que lleva el diablo.

Corrí entre la gente, chocando contra cuerpos y escuchando a lo lejos, las grocerías que me lanzaban, lo sentía cerca, siguiendome los pasos, estaba tan cerca de atraparme. De un momento a otro choqué contra un cuerpo Fornido y musculoso, traté de separarme con todas mis fuerzas, pataleé y golpeé, pero no me soltaba, todos mis sentidos estaban nublados y las lágrimas me impedían ver, hasta que su voz me trajo de regreso; Emmett me tenía entre sus brazos, su mirada era asustada, temeroso por el estado en el que me encontraba.

–Bella, hermanita ¿Que tienes?—. Preguntó por quinta vez preocupado, al no emitir sonido, pero de mis labios solo salió una palabra... su nombre:

–Jacob...—. Susurré, antes de que todo se volviera negro.

.

.

.

Mis ojos me pesaban y mi cabeza dolía, alguien acariciaba mis cabellos mientras daba órdenes a otras personas. Estaba en un auto en movimiento... esperen ¿En un auto? ¡Oh por Dios!. Me sobresalté, asustada...

–Shhh... tranquila pequeña. Todo estará bien—. La voz de Emmett volvió a tranquilizarme...

Volví a despertarme, esta vez sintiendo la suavidad de la seda acariciar mi piel; estaba en una cama cómoda, traté de enfocar mejor mi vista, y observé todo a mi alrededor; estaba en una habitación de hotel, pero no era mi habitación, y la decoración no concordaba con la otra.

Traté de ponerme de pie, pero me sentí, un poco débil y mareada. Traté de recordar, el por qué estaba aquí, y los recuerdos me llegaron como flasback en una película.

¡Jacob! Él estaba en ese club... ¿Pero cómo?... Recuerdo que corrí y el me seguía, tratando de alcanzarme. También recuerdo los brazos de Emmett, consolándome y sacándome de mi peor pesadílla... luego no supe más, volví en sí, por unos segundos mientras íbamos en auto, para caer de nuevo inconciente. Hasta despertarme aquí.

Me sentía aterrada, sé perfectamente que él tratará de encontrarme y no parará hasta conseguirlo. Querrá terminar, lo que no logró completar esa maldita noche. Destruirá mi vida, mis sueños y todo lo que he podido lograr lejos de él.

–¡Dios Santo! Ayúdame por favor. No permítas que él me encuentre. No dejes que me lastime más, de lo que ya lo ha hecho. Te lo suplico.

Me hice un ovillo entre las sábanas de esa enorme cama, y lloré implorandole a Dios que no me abandonara.

Parecían haber pasado horas, cuando Emmett llegó y me encontró en esa posición, viéndome tan indefensa y llena de miedos. Mis sollozos se hicieron descontrolados, y el llanto salió, un llanto mezclado con miedo, rabia e impotencia.

–¡Tranquila chiquita! Todo estará bien, estás a salvo, él no te hará daño. Lo prometo—. Susurraba mi hermano, meciéndome y cobijándome entre sus brazos.

Así estuvimos un buen rato, hasta que mi llanto menguó un poco, convirtiéndose en sollozos entrecortados. Mis ojos ardían y mis mejillas estaban calientes y coloradas.

–¿En donde estamos?—. Logré preguntar, entre suspiros ahogados.

–En una habitación de hotel, nos registré en la madrugada en cuanto llegamos, con nombres y apellídos diferentes—. Lo miré un poco confundida ¿Había dormido tanto?. –No podíamos quedarnos en el mismo hotel, no cuando sé, que él te ha estado buscando y si te encontró puede que no sea el único en poder hacerlo—. Explicó.

Tenía razón, por más que nos camufláramos y lleváramos protección, a todos lados las 24 horas, el peligro nos acechaba sin saberlo, y Jacob no era el único en querer hacerme daño. Habían personas mucho más peligrosas, queriendo acabar con la vida de mi familia y la mía incluida.

–Fue un error haber aceptado ir a ese Club—, Emmett no podría estar más de acuerdo conmigo. –Nos expusimos demasiado, a pesar de las advertencias de Charlie...¡ Charlie! ¡Oh por Dios! Emmett, dime que papá aún no sabe de esto—. Logré levantarme de la cama y alborotar aún mas, mi enredado cabello.

–No te preocupes. Los agentes han aceptado esperar, hasta que despertaras y hablara contigo—. Me tranquilizó.

–¿Y los chicos? ¿Has sabido de ellos?—. Pregunté temerosa.

No supe la reacción de mis amigas, al verme salír corriendo en ese estado. Si bien, ellas sabían todo lo de Jacob, no lo conocían a él, no sabían como era, por lo tanto se estarían preguntando que me sucedió, si no es que Emmett ya los puso al corriente y Edward... Oh Edward ¿Lo sabría ya?

–Hablé con Rose luego de que te traje aquí, y le hice saber que estamos bien y seguros. Todos están preocupados, pero no te agobies, ellos aún no saben nada. Les dije que en cuanto pudiera, les avisaría en donde estamos y les explicaríamos todo. Tienes que hablar con Edward, Bella. Está que se arranca su propio pellejo él mismo, de lo preocupado y desesperado que está. Él más que nadie, merece saber todo lo que pasó y lo que está pasando—. Me aconsejó mi hermano.

–Lo sé Emmett, créeme que lo sé, con todo esto que está pasando ahora, siento que llegó el momento de que le cuente todo—. Mi voz salió más triste de lo que quería mostrar.

–Sé que te preocupa lo que él pueda pensar, pero ¡Vamos hermanita! ¡Es Edward! y te ama, y eso vale mucho más, que cualquier tonto miedo que tengas a su reacción. Además si el no reacciona bien, como creo que lo hará, sería un tonto y se las vería conmigo. Total, ya me debe una ¿no? —. Emmett es el mejor hermano que podría desear, el mejor amigo y el mejor compañero

–Gracias Emm, no se que haría si ti—, Lo abracé, y me devolvió el abrazo con fuerza, transmitiendome todo su cariño. –Te quiero—. Le susurré.

–También te quiero chaparra—. Me meció entre sus brazos y dejo un beso en mi cabeza. –Ahora date un baño y relájate, que tenemos que hablar con Charlie.

¡Uh-oh! ¿Por qué tenía que pasarme esto a mi? mi padre estaría furioso.- Suspiré pesadamente.

–Está bien—, Acepté. –Pero antes llama a los chicos. Manda por ellos, necesito a Edward aquí conmigo—.Le pedí.

–Lo haré. Ahora ve y haz lo que te dije. Le diré a Alice que traiga tus maletas, para que puedas cambiarte de ropa—. Asentí

.

.

Mi cuerpo se relajó, con el agua caliente de la ducha; aunque no dejaba de sentirme nerviosa y el hormigueo en la boca de mi estómago, era un recordatorio de ello.

Me arropé, solamente con un albornoz blanco, y me senté a esperar a que Emmett regresara. Mis ojos a pesar del baño, se veían un poco inchados e irritados. Estaban rojos y tenía un aspecto de cansancio, pero mas que todo venía del alma y de corazón. Estaba agotada, tanto mental como fisicamente.

Mamá tenia razón, incluso el mismo Emmett la tenía. Contarle a Edward la verdad, es lo mejor y a puesto a que mis amigas también estarán de acuerdo.

Jacob estaba siguiendo mis pasos, y a puesto a que no tardaría en encontrarme, lo que significaba que estas pequeñas vacaciones, habían terminado antes de que empezara lo mejor. Me sentía un poco triste por ello, pero la seguridad de todos los que amo, es mas importante que cualquier cosa, un año más o un año menos que cumpla, no hacen la diferencia. Mi vida y la de mi gente corre peligro pero estaba segura que no me rendiría. Él no acabaría conmigo, No tan fácil.

¿Que si tengo miedo? ¡Claro que lo tengo!

Pero sin el miedo, no existiría el valor y sin el valor, no habrían victorias ganadas en este mundo, y yo sabía que esto saldría bien, si tengo a mi familia, a mis amigos y por supuesto a Edward a mi lado.

Saldría victoriosa, superaría mis miedos y vencería cualquier obstáculo...

By: Angel


(ADELANTO) Capitulo 25: MIEDOS

POV EMMETT

–¿y por qué no pidió que me llamaras a mi? —, Demandó saber. –¿Acaso sigue molesta por lo que pasó el otro día?—. Edward parecía dolido.

–No Edward—. Intervine. –No es así...

–Entonces dime de una vez ¡¿Que carajos es lo que pasa?!—. Gritó.

–Cálmate hermano—. Trató de tranquilizarlo Jasper.

–¿Que me calme? ¿Que me calme, dices?. Todos aquí, saben más que yo en esta historia Jasper, se trata de mi novia, la mujer que amo. Así que ¡No me digas que me calme! —. Rugió. Realmente estaba molesto.

–Si sigues así, no dejaré que la veas...


"Traducción de los frangmentos de la canción que aparecen el el capitulo: "Dance Again" de Jennifer Lopez y Pitbull.

(1er párrafo)

Nadie sabe *
Lo que estoy sintiendo en mi interior
Lo encuentro tan estúpido
Así que por qué debo esconder

Que amo hacerte el amor
Cariño
(Sí hacerte el amor esta noche)

(2do párrafo)

Quiero tocarte de tantas maneras esta noche
Ya soy una chica grande
No tengo secretos esta vez


Adoro hacerte el amor
Baby
(Sí hacerte el amor esta noche)

(3er párrafo)

/Quiero bailar
Y amar
Y bailar
De nuevo/

(Pitbull)
/Baila

Ama
Sigue/

(4to párrafo)

Bebé tu fuego
Me está iluminando
La manera en que te mueves chico
Es razón suficiente

Para que
Ame hacerte el amor baby
(Sí hazme el amor)

(5to párrafo)

No me puedo comportar
Oh te deseo tanto.

Tus labios saben como el cielo
Entonces ¿por qué debería parar?


Adoro hacerte el amor
Baby
(Sí hazme el amor)

(Link de la canción completa y del grupo en mi perfil)


Hola! Angélica se esconde mordiendose las uñas, pff estoy nerviosa... :( ... esto es todo lo que les tengo que decir :)

chicas ¿como estan? se que les he fallado bastante, pero tuve problemas tras problemas, Gracias a Dios ya estoy saliendo de ellos y pues estoy de regreso y vengo con todo, les traje un capitulo largo para compensarlas y un regalito de disculpas UN ADELANTO, es corto pero muy importante, espero les guste, dejenmelo saber porfis. Nos leemos en el siguiente Capitulo..."AriSwan" dejame una direccion de correo electronico, Facebook o algo donde pueda localizarte, gracias por tus reviews y tus ganas para que actualizara jijiji tu entusiasmo me ayudo mucho.


Gracias

AriSwan, isabella-vulturi123, Angii-Montserrath, Samantha Stewpatt, AmberCullenMasen, Alice V Greene Masen Cullen, vivicullenhaleswan, Andrea 14 de Cullen, anaprinces25, flexer, isa Kathe, BlackRoseVamp, Soluna16, Cerezo de la Luna-Haruno, Tefi98, Gaby Rivera, aRiMaSeNsWaN.

Gracias por sus Reviews y por seguir esta historia tambien a las lectoras fantasmas que se son varias y han dejado sus reviews y tambien gracias por sus alertas y favoritos...

las Quiere su escritora ANGEL