Hola¿Como están?
El capítulo que acabo de subir es la correción del que subí hace dos dias, creo, y que tuve que borrar porque a parte de ser malísimo, no estaba terminado (q irresponsable yo, mea culpa) ah! y le cambié el título. Espero que con las correcciones esté un poco mejor.
Muchas gracias Cris x el mail!... y ya te dije que cualquier cosa que necesites ) puedes perdirmela.
Lia Du Black, es un gusto enorrrrrme que leas ! (y q dejes review XD) Ehm... sobre Pandora y sus desiciones... yo diría que está pasando por un momento bastante difícil pero que lamentablemente depende solo de ella salir. Así que ya veremos como le va. Sigue leyendooooooooooooo.
Andrea, oe, gracias. ). Lo de Regulus fue un golpe tan fuerte? Weee... y eso que ya te lo había dicho antes... ejejejeje. Muchas gracias x el review y sigue estudiando para vernos en la catooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.
Cuatro copas de vino.-
.-.Se trata de ella... verdad?- preguntó James con miedo, mientras le extendía una taza de chocolate caliente (con unos generosos chorros de whisky vertidos en él) a Sirius, que estaba sentado a su lado.
Ambos estaban cobijados en la habitación extrañamente vacía de James, sentados sobre una manta en el lugar que solía corresponderle a la cama.
Sirius asintió, soltando el enorme mantel blanco, favorito de la madre de su amigo, que tenía como cobertor y aceptando la taza.
.-.No me vas a contar nada, verdad?-
El aludido negó. Ni siquiera miraba a James.
.-.Le has puesto más whisky que nunca- estimó, tras un prolongado sorbo.
Esta vez fue James quien asintió.
.-.Pero no tanto como para que te emborraches, esta misma noche nos tenemos que ir-
.-.A donde?- preguntó Sirius, por fin volviendo su rostro miserable hacia James.
.-.A mi casa-
.-.Esta es tu casa- afirmó, como si el idiota fuera James, no él.
.-.No- su mejor amigo se rascó la nariz un par de veces antes de seguir- me mudé, hoy vine a saludar a mis papás-
.-.Te jodí la visita-
.-.No, no, no... nada de eso-
.-.Perdón-
.-.No tienes por qué disculparte. Además me alegro de que hayas venido a buscarme-
.-. Sí, bueno, Remus era inubicable- Sirius sonrió ligeramente antes de darle un sorbo más a su chocolate.
La puerta del despacho del padre de Pandora se cerró con estrépito tras la peligrosa figura de Marinella, que, a semana y media de su última visita a la casa de los Black, había logrado reunir a todos aquellos a quienes les concernía el lazo que había quedado pactado ese día.
Su esposo, Parios, terminaba de servirle una copa de excelente vino griego a su hijo, Filippo, padre de Pandora y Yanni.
.-.Quieres una copa, mamá?- preguntó Filippo, ante el sonrojado rostro de la anciana.
.-.Tengo cara de estar para copas?.!- exclamó Marinella en un impecable y furioso griego.
.-.Si nos ponemos así desde un principio vamos a terminar esta reunión bastante alterados-
.-.No me importa como terminemos la reunión, siempre que lo hagamos en la casa de esos Black, cerrando todo contacto con ellos!- repitió el huracán griego en su idioma natal.
.-.Por qué estás hablando en griego, mamá?- Thalassa de Nefisto, la hermosa madre de Pandora volvió su delicado rostro hacia la anciana, alejándolo de la copa que le acababa de alcanzar su esposo.
.-.Porque- de pronto, su tono suave había vuelto, pero todos sabían que era solo momentáneo, hasta que terminara de hablar de sus nietos- los niños están abajo y no merecen enterarse de nada, pobrecitos. No son sus peleas-
Thalassa asintió con vehemencia.
.-.Es una buena idea- dijo en griego, tras probar un poco de vino.
.-.Sírveme un poco, Filippo- pidió Marinella, de pronto.
.-.No que no querías?-
.-.Bueno... ya que todo el mundo tiene una copa en la mano y parece relajado..- se detuvo un momento y miró a su hijo, ceñuda- ¿quién eres tú para pedirme explicaciones? Va! Va! Apura esa mano...-
Los tres adultos que restaban en la habitación le dirigieron una preocupada mirada a la vieja señora, mientras ella se sentaba con rabiosa elegancia en el diván que estaba pegado a la pared delicadamente tapizada. El despacho de los Nefisto era una de las habitaciones más bellas de la mansión, que, por decisión de Filippo, estaba inspirada en el propio despacho de su padre, pero en su casa de Grecia.
Le costó un par de copas más a Marinella para poder terminar el relato de todo lo que había pasado, de su reacia oposición y la pésima opinión que tenía sobre Lady Black. Al final de dos horas de larga discusión, que fue generalmente todos contra Marinella, o tratando de calmarla, la segunda botella de vino estaba casi vacía.
.-.No puedo creer que Pandora haya hecho eso, realmente- la postura de Thalassa fue desde el principio de incredulidad. Tal vez pensaba que la abuela, por la edad, había exagerado todo el acontecimiento y un simple pacto para cultivar la amistad entre Régulus Black y su hija, había sido elevado al compromiso. Sin embargo, no dejaba de parecerle extraño, porque Marinella, por muchos años que tuviera encima, era una de las personas más lúcidas que conocía y siempre, siempre, con un adecuado uso de su razón.
La esposa de Filippo secó su copa de un rápido movimiento.
.-.Además, ese joven, Sirius, no puede haberse ido de la casa solo porque sí. Nos habrían avisado los Black ni bien enterados- el padre de Pandora se sirvió una copa más- o Pandora en todo caso-
.-.El asunto del niño está terminado Filippo, te agradecería que no lo vuelvas a tocar- pidió cortante Marinella.
.-.Pero tiene que ver con lo que estamos hablando, mamá-
.-.De lo que estamos hablando es de cómo podremos cancelar absolutamente todo tipo de relación que tengamos con los Black- las mejillas ya rosadas de la anciana se encendieron aún más cuando miró a su hijo con fuerte decisión.
.-.Si es que Pandora ha aceptado el trato... no hay mucho que podamos hacer- admitió Filippo, manteniendo, a pesar del licor, sus maneras diplomáticas. Era una de las cualidades por las que la madre estaba tan orgullosa de él, porque Filippo, su Filippo, era uno de los más sosegados hombres sobre la tierra y no importaba cuanto le gritaran o cuan fuerte era la injuria, él permanecía con el rostro imperturbable y si iba a responder, lo hacía con la diplomacia suficiente como para dejar pareciendo un completo idiota a su oponente de turno. Sin embargo, en ese momento, su educación y todos los valores democráticos que rondaban a su persona eran un molesto estorbo para su madre.
.-.Es tu hija! No crees que puedas hacer algo en contra de la palabra de tu hija?- Marinella se puso de pié de golpe, con una agilidad que sus años desconocían.
.-.La palabra de su hija a veces es más fuerte que la nuestra, en esta casa- soltó Thalassa, incisiva.
.-.Pandora es mayor de edad, por tanto el trato...-
.-.El trato es una imbecilidad y tú eres su padre! Cuándo se ha visto un padre que sucumba ante las decisiones de su hija? Francamente, yo nunca-
.-.Tampoco yo- apoyó Thalassa.
.-.Es imposible hablar con ustedes-
.-.En serio Filippo?- su esposa lo miró fieramente, Filippo se volvió hacia ella mientras tomaba de su copa- por qué siempre que tengo la razón se vuelve imposible hablar conmigo?. Por qué no puedes admitir que la niña se ha equivocado? Pandora ha cerrado un trato que no tenía por qué cerrar, si sigues dándole todas esas libertades va a terminar por creer que puede hacer lo que se le de la gana y déjame decirte que ya es un poco tarde para remediar hasta eso-
.-.Thalassa, cállate si no tienes nada inteligente que decir- espetó el hombre, escondiendo la cara- No he dicho en ningún momento que Pandora haya hecho bien! He dicho que no puedo terminar con el trato así como así, pretendiendo que nunca ha sucedido, no está bien, no es educado, no es como debe hacerse. ¿Me entendiste?-
.-.No, soy estúpida, no te entendí nada-
.-.Thalassa, no vamos a empezar...-
.-.Empezar qué? Yo no he dicho nada malo-
.-.Ya.. ya... como quieras..-
.-.Es que no es justo, Filippo, siempre tengo que aguantar que me grites y que me insultes...-
.-.No te he gritado en ningún momento-
.-.Por favor! Tu voz traspasa las puertas!-
.-.Mi voz es fuerte, por si no te habías dado cuenta.. en todos los años que tenemos de casados-
.-.No, no me había dado cuenta porque soy una estúpida!-
.-.Deja de decir eso, nunca he dicho que seas una estúpida-
.-.No a la cara, pero siempre con tus indirectas!-
.-.Han considerado el pedirle a Pandora su opinión?-
Thalassa y Filippo se separaron y dirigieron sus miradas a Parios Nefisto, la cabeza de los Nefisto, el anciano griego de ojos tiernos y voz potente como el trueno, quien miraba fijamente a su hijo y su esposa desde la comodidad del asiento de escritorio, con la copa de vino alejada unos centímetros de su elegante mano. El ronroneo de su voz en su lengua natal devolvió un poco la calma a los esposos.
.-.Parios...- Marinella también lo miró, pero sorprendida.
.-.La decisión de mi nieta fue apresurada y probablemente errónea, pero no sabemos por qué la tomó. Ni siquiera sabemos que ocurría con la relación que mantenía con el joven Black, no sabemos si se hablaban o eran amigos... no sabemos si está enamorada del hermano menor-
.-.Cómo puedes decir eso?-
.-.No le veo nada de malo, Marinella-
.-.No podemos perder tiempo preguntándole tanto a Pandora, tenemos que actuar ahora mismo, porque cada minuto que pasa les lleva una idea nueva a los Black para retenerla y tú deberías estar más preocupado porque es a ti a quien quieren! Tú eres el jefe de la familia...-
.-.Estoy al tanto de eso- Parios le dirigió una severa pero cordial mirada a su esposa- y estoy preocupado- terminó, con su impecable griego.
.-.No lo parece, no has abierto la boca hasta ahora-
.-.La única manera de preocuparse no es gritar y derrochar descontrol, Marinella-
.-.Papá, mamá, estamos perdiendo el punto- interrumpió ahora Filippo, alejado de su esposa y pidiéndole a su madre con la mirada que se controle.
La dama volvió su cabeza elegante y empezó a planchar con bastante fuerza los pliegues del vestido azul oscuro que llevaba ese día. Como siempre que una situación demasiado fuerte que escapaba de sus manos, ella escapaba de la situación escapando del mundo y ocupándose en lo primero que estuviera a su alcance.
Los cuatro adultos se mantuvieron en silencio unos minutos, cada uno inmerso en sus pensamientos, cruzando miradas de vez en cuando e incapaces de romper el equilibrio que se había formado, tal vez, por tener aún mucha rabia subida a la garganta que iba a desbordar en cualquier momento.
Tras unos minutos más, Filippo Nefisto tomó la palabra y cuando lo hizo, sus mejillas prominentes ya no estaba sonrosadas, sino que habían vuelto a su tono blancuzco de siempre.
.-.Mamá, la única solución que creo posible es la de una reunión con los Black-
Thalassa suspiró cansada.
.-.Pandora...-
Y Pandora se puso de pié.
Había aguantado toda la discusión con la boca cerrada, sentada primero junto a su abuela y luego junto a la silla que su abuela había arrojado al suelo en una de sus imperiosas levantadas. Había visto, oído y sentido todo en esa habitación y ni siquiera lo había hecho a escondidas, sino que visible a cada uno de los adultos que se negaban a mirarla, como si fuera inferior.
Es más, ella fue la primera en entrar al despacho.
.-.Pandora, que haces?- le preguntó su mamá.
.-.Por fin! estaba considerando matarme para que se dieran cuenta de que estoy aquí- respondió la muchacha, apretando los puños escondidos en los bolsillos de su túnica.
.-.No digas tonterías, hija- pidió Filippo, severo.
.-.Estaban hablando de MÍ, en MI cara y fingiendo que no estaba! Decían.. "Pandora hizo esto" , "Pandora piensa así" "Pandora dijo.." "Hay que preguntarle a Pandora", pero jamás se preocuparon en mirarme!. Y estaban hablando en griego como si yo no supiera o tuviera que escucharlo dos veces para entender- -
.-.No, la razón por la que hablábamos en griego y por la que tú deberías hacerlo es porque Yanni y...-
.-.Me importa un bledo si Yanni y su puta francesa escuchan las miserias de la familia! Además, todas las familias tienen discusiones ¿No? Por qué esta les da vergüenza? Porque es sobre mi?-
.-.No... no seas manipuladora..-
.-.Manipuladora quien mamá? YO? Cuando todo lo que decías era para echarle en cara a mi papá y para que mis abuelos sepan que eres la pobre víctima de la casa?- Pandora sintió los dedos húmedos, pero los siguió apretando contra sus palmas- Por qué no fueron capaces ni siquiera de mirarme? Y estaban discutiendo sobre mi! De cuan mal había actuado, de todo lo mala que soy¿Por qué son así?- suspiró entrecortadamente a causa del nudo de su garganta- YA ESTOY HARTA! No tenía que pasar nada de esto... ninguno de ustedes tendría que estar asquerosamente borracho!-
.-.No le hables así a tu abuela- su padre se acercó peligrosamente a ella
.-.LES HABLO COMO SE MERECEN!.- Pandora le devolvió una mirada asesina, como nunca lo había mirado antes
.-.Cálmate, hija- Parios levantó la vista hacia la muchacha- quieres que te preguntemos? Eso quieres? Entonces, te vamos a preguntar.
.-.Abuelo...
.-.Sirius Black se fue de la casa?-
Pandora asintió, mirando a su abuelo con impotencia. Siempre lo había querido tanto y no podía creer que él hubiera participado de todo... no podía creer que después de todo lo que le había demostrado, su abuelito seguía pensando que era solamente una mujer, una irresponsable, un contrato. Siempre había imaginado que él la veía como más que una nieta, como... como alguien que luchaba y que no se sometía a lo que le decían, como una pionera.
.-.Regulus Black te propuso matrimonio?-
.-.Sí-
.-.Tú aceptaste?-
Miró a todos, orgullosa, rabiosa, con ganas de disfrutar de cada una de sus caras cuando lo afirmara.
.-.Sí-
Todos guardaron silencio, del que Pandora se regocijó, segundo por segundo.
.-.Y mi palabra vale tanto como la de cualquier Nefisto, ya soy mayor de edad-
.-.No va a actuar como si fuera la jefa de esta familia, señorita- intervino Marinella.
.-.Que van a hacer? Me van a imponer algo?-
.-.Si es necesario, sí-
Pandora contempló a su abuela largamente, mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos rojos.
.-.Es injusto- soltó en un susurro.
.-.Es por tu bien, hija, no has...-
.-.ME VOY A CASAR CON REGULUS!- bramó la muchacha.
Sus padres se miraron, asustados.
.-.No puedo bendecir esa unión- amenazó Marinella, mirando sorprendida a su nieta.
.-.Mamá, no digas eso, por favor...- pidió Filippo, alargando sus brazos hacia ella con nerviosismo.
.-.Entonces no la bendigas, abuela- concluyó Pandora- no me importa-
Las copas de vino se reventaron de las manos de los adultos al pasar la muchacha junto a ellos.
.-.Pandora-
Su abuelo la detuvo justo en el umbral de la puerta. Ella no se volvió, tenía miedo de ponerse a llorar como una niña porque sabía que si lo hacía, toda la impresión de dureza y rabia se iba a ir abajo, reemplazándose por la de la caprichosa con la que sus padres y sus abuelos creían que vivían.
.-.Tenías alguna relación especial con el joven Sirius Black?-
Sintió, de pronto, que su abuelo le clavó una daga por la espalda.
.-.No- admitió cortante, antes de que la puerta se cerrase tras ella con una fuerte corriente de viento.
.-.Perdona si la fotografía que nos tomó Cissi te molestó-
Regulus y Pandora estaban ocultos en la habitación oscura inmediata al fin de la larguísima escalera de caracol que llevaba al sótano. Desde que su compromiso se había hecho oficial acostumbraban a reunirse ahí, para conversar o estar en silencio. Siempre con la varita de uno de ellos iluminando el lugar y siempre sentados el uno frente al otro.
.-.No, no me molestó- aclaró Pandora, con una sonrisa mustia.
.-.No?... pensé que estabas incómoda por eso- admitió Regulus.
.-.Estoy bien-
.-.No te creo-
Pandora sacudió la cabeza y suspiró.
.-.No te preocupes- le dijo Regulus, poniendo una mano sobre las suyas- no me tienes que contar nada, pero... estás bien?-
Ella asintió con la vista perdida y sonrió ligeramente.
.-.Terminaste de leer el libro que te di?- preguntó el muchacho, acercándose a ella.
.-.Sí, lo dejé en tu habitación-
¿En su habitación? Para qué se tomaría el trabajo de ir hasta su habitación?. Tal vez estaba escapando de su madre.
.-.Qué te pareció? Te interesó?-
.-.Sí, bastante... hay muchas cosas con las que concuerdo-
Regulus sonrió complacido y aliviado de que Pandora no lo hubiera visto sonreír. Pero eso era lo único bueno de la actitud distraída de su prometida; soportaba su silencio muy bien, a él también le gustaba pensar mucho, cada palabra que cruzaban era un deleite que a penas había conseguido con mujeres y sin embargo, había algo extra en esos últimos días que había empezado a molestarle.
.-.Hablaste con tus papás?-
.-.No, no hablamos desde la pelea-
Hacía más o menos una semana, Pandora había aparecido en la puerta de su casa, con los ojos rojísimos, como si se los hubiera frotado por horas, la voz gastada y los hombros caídos, en actitud de derrota. Regulus se sorprendió cuando la vio así y ella hizo lo mismo con él... tras lo cual sus ojos solo se hicieron más tristes y ausentes. Unas horas después, tras inducirla al habla con una infinidad de temas que a ambos les interesaban, Régulus supo que acababa de tener una pelea terrible con su familia y supuso que la falta de voz era porque había gritado hasta desahogarse una vez lejos del alcance de sus familiares.
Y todo lo había hecho por defender su compromiso con él.
.-.Me siento un poco culpable- mintió, como para reconfortarla.
.-.No tienes por qué- admitió Pandora, cruda- de verdad-
Los ojos de Regulus se abrieron hasta el tope y tuvo que luchar consigo mismo unos segundos para no aplastar las manos de ella. No lo había hecho por él, claro que no, eso lo sabía, pero... empezaba a sospechar que lo había hecho por alguien más, alguien que no era ella.
Alguien había echado a correr justo sobre ellos. Pandora levantó la vista pronta y se mantuvo atenta a cualquier sonido. A cualquier voz.
Se le retorcieron las tripas de rabia a Black.
Los engranajes dentro de su cabeza empezaron a girar rápidamente y a conectar sucesos con ideas, miradas con sospechas. Una ola de rabia invadió su cuerpo, mientras se negaba firmemente a creer lo que él mismo se decía: que Pandora lo quería menos de lo que calculaba y lo peor de todo, que seguía pensando en su hermano casi tanto como siempre, como si no la hubiera dejado.
No la soltó, pero se sintió sucio tocándola, como si acabara de estar con su hermano y toda ella estuviera empapada de él.
