Los personajes son de propiedad de S. Meyer, yo en cambio soy dueña de la trama y de algunos personajes.
Capítulo 26: Felicidad
Dos días habían pasado desde que Annia había ingresado de urgencias al hospital, dos días donde la angustia reinaba en los cuerpos de Edward Y Bella. Las primeras cinco horas el doctor O'conner hizo todo lo posible para que la pequeña Annia pudiera salir de la situación crítica en la que se encontraba. Bella y Edward no se habían movido de la sala de estar en el área de pediatría, a Carlisle no se le permitió la entrada a la sala donde la niña estaba siendo atendida, todos en la sala de espera se movían constantemente llenos de nervios y ansiedad, todos querían noticias sobre la condición de salud de la pequeña Annia.
Cuando los oficiales se hicieron cargo de la situación en la casa de la playa, rápidamente se llevaron a Alice al hospital, al momento en que Scott disparo, Jane también lo había hecho dándole a Alice en una de sus piernas. Gabriel se asustó pensando que la herida podría haber sido Christie y agradecía en demasía lo echo por Alice. Jasper le aviso a Rose todo lo sucedido en aquella casa, quien a su vez le aviso a todos los demás. Carlisle bajo a urgencias y atendió a su hija. La herida había sido limpia, la bala había entrado y salido sin hacer ningún daño permanente, cosa que fue muy buena. A pesar de que Alice tenía que hacer reposo se había escapado para estar con su familia y saber de su sobrina. Christie había sido chequeada, y su pequeño bebe también, todo estaba normal, solo tendría que tener reposo por unos días solo por precaución y podría seguir con su vida normal.
Esme y Eleazar habían sido detenidos y llevados a la cárcel, Edward, Carlisle, Isabella, Jasper, Gabriel y Alice los denunciaron, ya que eran culpables y ellos no lo negaron fueron sentenciados a 70 años de cadena perpetua. Jane murió y los oficiales hicieron los papeleos para la sepultura. Emmett se había hecho cargo de las denuncia y de la sentencia en contra de Esme y Eleazar.
El doctor O'conner pudo sacar del riesgo a Annia, estaba intoxicada, pero aun así estaba en la unidad de cuidados intensivos ya que la intoxicación con parafina que sufrió la dejo con una neumonía química. El doctor O'conner después de haber visto a la pequeña y estar seguro de que todo estaba bien, salió a la sala de espera para darles algunas noticias sobre el estado de Annia.
—Les tengo noticias —anuncio el doctor, todos se acercaron para escuchar lo que él tenía que decir.
—¿Cómo está? —pregunto Edward abrazando a Bella.
—Bueno, después de varias horas y de estos dos días bajo observación, la niña está bien, solo tiene una neumonía química a causa de la parafina, pero con cuidados y sus medicamentos saldrá adelante —el doctor les dio una sonrisa haciendo que todos se relajaran.
—Muchas gracias —dijo Bella abrazando al doctor. Edward solo sonrió por la efusividad de su mujer.
—Pues de nada —respondió cuando Bella lo soltó.
Al día siguiente le darían el alta, por lo que todos fueron a descansar un poco ya que nadie se había alejado del hospital en esos dos días. Solo Carlisle se quedó ya que necesitaba revisar unos documentos. Cuando todos dejaron el hospital, Carlisle camino hasta su oficina y se sentó detrás de su escritorio, apoyando sus codos sobre la mesa, apoyo su cabeza en sus manos y por fin podía sacar todo lo que había pasado. No había querido llorar delante de su hijo ya que este lo necesitaba fuerte, por lo que se tragó todo los sentimientos. Sus ojos se llenaron de lágrimas, los cerro tan fuerte que le dolieron, había estado tan asustado de perder a su hija y su nieta, jamás pensó en que la maldad de Esme llegaría tan lejos que fue capaz de secuestra a su propia hija y dañar a su nieta.
Como era posible que alguna vez hubiera estado enamorado de esa mujer, lo único bueno que había sacado de todo ese matrimonio fueron sus dos hijos, porque aunque Alice no llevara su sangre, era su pequeña hija, su princesa, hace unos días estuvo a punto de morir por culpa de esa mujer. Que ciego había estado, había confiado en ella, le había dado todo lo que pedía y aun así lo hirió engañándolo.
Carlisle estaba tan sumido en sus pensamientos que no sintió que la puerta de su consulta fue abierta, Carmen entro y al ver el estado de Carlisle se preocupó. Cuidadosamente se acercó y cariñosamente acaricio la nuca, Carlisle al sentir los dedos de alguien en su cabeza, la levanto y miro a la dueña los dedos, al darse cuenta de quién era, paso sus brazos por la pequeña cintura de Carmen, hundiendo su rostro en el estómago de ella, comenzó a llorar con más fuerzas, Carmen solo podía abrazarlo con fuerza, no sabía cómo se había enamorado de Carlisle en tan poco tiempo. Quería decirle que lo amaba aunque él no le respondiera a tales sentimientos.
Lentamente Carmen desenredar los brazos de Carlisle y se puso de rodillas frente a él, con sus manos le limpio el rostro, haciendo que Carlisle suspirara. Hasta el día de hoy él no se había dado cuenta de sus sentimientos. Había estado tan ocupado con el divorcio y con el comportamiento de su hija que no vio nada extraño. Pero teniéndola aquí frente a él, con sus manos limpiando sus lágrimas, todo era completamente claro y solo quería besarla. No tuvo que pensarlo mucho para tomar una decisión. Con manos fuertes tomo su rostro el rostro de Carmen y poco a poco se acercó hasta llegar a unos pocos milímetros de los labios dándole a ella la opción de retirarse. Era cómico todo lo que estaba sintiendo en ese momento ya que hacia demasiado tiempo que su estómago no sentía aquellas mariposas revoloteando.
Tímida y nerviosamente Carmen acorto el pequeño espacio y presiono sus labios contra los de Carlisle y se fundieron en un beso tierno. Con mucho cuidado Carlisle la tomo entre sus brazos y la puso sobre sus rodillas profundizando el beso, Carmen envolvió sus brazos alrededor del cuello de Carlisle, enredando sus dedos en el sedoso cabello del doctor.
Sin previo aviso la puerta se abrió de golpe.
—Carlisle… —Bella se quedó petrificada al interrumpir aquel momento. Carmen sin moverse de su lugar, su rostro se volvió completamente rojo, Carlisle sonrió nerviosamente ya que su mano sin previo aviso había viajado hasta el trasero de Carmen. Edward quien estaba detrás de Bella observando la situación con una sonrisa en los labios—. Lo siento mucho —Bella se disculpó completamente avergonzada.
—Nos vemos en la sala de espera —le aviso Edward a su padre con un giño haciendo que Carlisle asintiera con la cabeza.
Tomando la mano de Bella, Edward camino hasta la sala de espera, en unos minutos se les iba a permitir llevarse a Annia a la casa, esa noticia se la iba a decir a Carlisle pero estaba un poquitín ocupado.
—¿Crees que se enoje? —pregunto Bella realmente preocupada por haber interrumpido a Carlisle. Edward sonrió y la abrazo mientras caminaba hacia la sala.
—No te preocupes, fue realmente cómico encontrar a mi padre en esa situación — Edward soltó una risita, ambos se sentaron en la sala de estar a esperar al Doctor para que pudieran llevarse a Annia.
—¿A ti jamás te encontró en una situación así? —Pregunto Bella.
—No, jamás, creo que fue por toda la situación de Esme —se encogió de hombros, no quería hablar de sus ex novias, las cuales fueron solo dos y una mujer de una noche. Bella no quería hondar en ese tema, hacían que sus celos salieran a flote.
El doctor salió y les indico que ya podía pasar a ver a la niña y poder ponerle su ropita para que saliera del hospital. Luego de que Bella y Edward sorprendieran a Carlisle en la oficina, Carmen descanso su frente sobre el hombro del doctor, Carlisle comenzó acariciar su espalda suavemente.
—Deberíamos de haber puesto seguro a la puerta —susurro Carlisle. Carmen soltó una risita y levantó su cabeza para mirarlo mejor.
—¿Qué haremos ahora? —pregunto Carmen completamente nerviosa, ni cuándo fue una adolecente se sintió tan nerviosa.
—¿Quieres ser mi novia? —pregunto Carlisle completamente serio.
—Si —contesto Carmen con una gran sonrisa besando los labios de Carlisle.
Después de tanto tiempo ambos estaban comenzando una relación pura y sana entre dos adultos, a pesar del sufrimiento que había pasado Carlisle durante su matrimonio y después, quería volver a tener esa oportunidad, la oportunidad de volver a proteger a la persona que ama, volver a ser ese guardián que su chica necesitaba.
Edward y Bella vistieron a su hija con mucho cuidado, aunque el medico les dijo que ella estaba en perfectas condiciones, de ahora en adelante tendría mucho cuidado con respecto a la salud y todo lo demás, no querían pasar por esta angustia nunca más. Cuando ya estaban terminando con la niña, entro Carlisle de la mano junto a Carmen, Edward lo miro y arqueando su ceja dejo implícita la pregunta. Carlisle sonrió abiertamente asintiendo. Edward se largó a reír haciendo que Annia lo mirara y riera. Isabella los miro confusa, tenía muchas cosas en su cabeza como para darse cuenta de lo obvio.
—Papá tiene nueva novia —susurro Edward en el odio de Bella, está un poco aturdida miro a Carlisle y sonrió.
—Lo siento por lo de hace unos minutos y Felicidades —sonrió cortésmente.
—No te preocupes, muchas gracias cariño —contesto Carlisle abrazando a Carmen.
Por la puerta entraron Emmett y Rose, Alice y Jasper, Gabriel y Christie, todos sorprendidos por ver a Carlisle abrazando a Carmen, cuando todos supieron de su reciente relación, todo los abrazaron y felicitaron, Alice estaba feliz, ya que sabía quería que su padre fuera feliz y si Carmen era su felicidad pues ella también lo era.
Durante las horas que estuvo secuestrada por su propia madre y Padre, había pensado y repasado toda su vida, se había dado cuenta de que toda su vida fue llena de regalos y comodidades que jamás necesito nada, todo lo que ella pedía lo tenía. Su madre al darle lo que ella quería, había criado a una niña llena de prejuicio, soberbia y altanera. Pero cuando la venda la dejo ver más allá de los lujos, pudo ver que la vida es más que lujos y demasíes. Jasper abrazo a Alice por espalda haciendo que ella sonriera.
Todos salieron del hospital con una sonrisa en los labios, el saber que nada ni nadie podía entorpecer esa felicidad hacia que cada uno de ellos se sintiera cómodos y Felices. Por fin podían estar tranquilos y en familia, en casa les esperaba una barbacoa junto a la piscina, celebrando muchas buenas noticias. Una de ellas era que su pequeña Annia estaba con ellos.
