Notas de autoras:

Mistralax: Bueno aquí nuevo cap XD espero que les guste. Disculpen lo largo Dx se me hace aveces dificil editar y cortar el cap x q voy entretenida y cuando me fijo ya son 8000 palabras DX trataré de trabajarlo más corto los caps ;.;

Carlac94: Un beso a todos ustedes fanáticos del yaoi T.T Aunque creo Mistralax que mientras más palabras más disfrutas tu tarde... aunque te quedes ciega

Advertencias:

Ann bitcheando XD Acercamiento de nuestros niños ;.;


Serie de eventos

Capítulo

XXVI

"Descuido"


Salió por la ventana con sigilosamente aguantándose de la baranda del pequeño balcón con movimientos algo torpes, pues era la primera vez que hacía algo parecido. Hamlet se había ocultado en la capucha de su abrigo. Intentó apresurar su paso, después de todo ya era tarde y estaba oscuro, así que sin otra solución se le ocurriese empezó a correr, no podía darse el lujo de ser lento.

Pasó frente a las casas, sintiendo una opresión extraña en el pecho, demasiado familiar, pero eso no importaba. Si lo que supuso era cierto entonces... le dolía el solo pensar que Nezumi le ocultaba cosas de tanta importancia.

-No... -jadeó debido a la carrera - No debo pensar antes de tiempo.

Finalmente llegó a los departamentos, quiso esperar el ascensor pero no llegaba, rápidamente subió las escaleras y justo en frente de la puerta decidió nivelar su respiración. Aún temblando y con una insoportable punzada en su cabeza, decidió tocar la puerta.

Se sorprendió al no recibir respuesta, tocó con más fuerza, al parecer sus toques habían sido simples roces. Simplemente ni se acordaba de haber aplicado fuerza.

Jadeó, su pecho y garganta ardían, sus manos temblaban y sus pies pronto se rendirían. Su cabeza dolía y le daba vueltas y su cuerpo estaba tan débil que pronto caería.

Era obvio, nunca debió haber corrido. Mentalmente, se reprendió por haber sido tan idiota y confiarse, sabiendo de por sí las consecuencias.

Tocó con más fuerza, o por lo menos lo más fuerte que sus músculos cansados le permitían.

Cuando notó a Nezumi abrir la puerta, no le importó realmente las repercusiones de sus actos, simplemente se dejó caer en su pecho.

El pelinegro, más que asustado, logró abrazarlo a tiempo, antes de que se viniera abajo.

-¿Shion qué...?... ¡¿Shion?! -lo sujetó de los hombros. El albino exhaló y después intentó abrir los ojos -¡¿Qué demonios te ocurrió?!

-Nezumi... -abrió sus grandes ojos, dejando que los iris rojizos iluminaran todo el rostro de Nezumi.

-Ven, tienes que sentarte -lo arrastró un poco hacia el sofá, abrazándolo por la cintura con una mano y con la otra sujetando su brazo y pasándolo por sus hombros. Una vez que llegaron Shion se acostó, aún gimiendo y respirando con dificultad.

Sin saber qué hacer el pelinegro le trajo un vaso con agua y bajó de su recámara una almohada y una sábana.

-Nezumi yo...

-Basta, no hables, descansa -lo tapó con el cobertor. Shion se sintió cansado y aquél mueble realmente parecía cómodo, pero ese no había sido su objetivo al venir hasta alli. Con mucha parsimonia logró sentarse, Nezumi intentó frenarlo pero el albino obtuvo fuerzas para empujarlo.

-Nezumi, tenemos que hablar.

-¡¿Estás loco?! Mira tu condición. Descansa un poco.

-Escúchame -y cerró sus ojos con fuerza, el dolor en su cabeza aumentó. Nezumi se sentó a su lado y lo obligó a recostarse, luego posó su mano por su frente.

-Es bueno saber que no tienes fiebre -Shion lo miró, mas saludable -¿Pero qué demonios te pasó?

-Yo... corrí hasta aquí -dijo apenado. Nezumi se palmeó la frente.

-En verdad que eres idiota, ¿cómo se te ocurre hacer eso cuando ya sabes que...?

-¡Sí, ya sé que estoy enfermo!

El pelinegro lo miró asombrado y guardó silencio. Shion se lo había dicho con tanto dolor y cierto rencor que lo hizo estremecer.

-¡Ya sé que estoy...! -suspiró -No importa.

-¿Qué haces aquí?

-¿Querías verme no?

-Me dijiste que no podías venir.

-Pues, sí pude.

- No a hablar, sólo a casi darme un infarto... ¿Shion te ocurre algo?

-Lo mismo te pregunto -lo encaró. Nezumi jamás lo había visto tan serio -¿Te ocurrió algo para que quisieras verme?

-Yo...- Shion dudó un poco pero sabía que no debía mostrarse débil - ¿Tú le has contado a mi madre sobre aquel mensaje?

A Nezumi le había tomado por sorpresa. Casi quiso reír pero Shion le miraba desafiante, como si le dijera que no aceptaría una mentira como respuesta.

Suspiró resignándose a decirle.

- He hablado con ella - Shion apretó sus labios al oírle.

- ¿Por qué lo haz hecho? - preguntó un tanto desilusionado.

- ¿Crees que estaba bien actuar a espaldas de tu madre, Shion? - dijo Nezumi con un tono reprobatorio - Además ese lugar no me da buena espina... - se calló de golpe.

Entonces Shion se dio cuenta - ¿Tu haz ido allí? - trató de no alterarse.

Nezumi se quedó callado.

- ¿Cuando?

Silencio.

- ¿Por qué estás investigando sobre ese lugar?

Nada...

- ¡Responde! Di algo - estalló levantándose del sofá dejando caer la manta. Nezumi se sobresaltó al verle así - ¿Por qué, por qué todos nunca me dicen nada?! - Shion estaba agitado, trató de contenerse, sus ojos los sentía aguarse, pero no lloraría.

- Shion...- Nezumi pronunció detenidamente - ¿Realmente quieres saber? - Shion no respondió sólo mantenía su mirada firme. Nezumi suspiró pesadamente como si no tuviera más salida- Si, he ido a ese lugar. Te seguí poco después de devolverte tus llaves - Shion le miró sorprendido dejándole un poco desconfiado acerca de Nezumi. Nezumi decidió continuar viendo la reacción de éste - ¿Sabes lo que encontré allí?... Encontré un purgatorio. Todavía, no sé si lo que ví allí era real o una pesadilla...

Shion le miró confundido tratando de entender al menos.

- Me arriesgué a seguirte a ese lugar porque temía por lo que te pudiera pasar... - Shion iba a hablar pero fue interrumpido - Al final fui idiota... y casi me atrapan pero logré escaparme - Shion retrocedió un paso - He estado investigando ese lugar porque desde que vi lo que había allí dentro no confió en él. Pero puedes creer lo que quieras, después de todo.

- ... Yo quisiera pensar que lo que dices es mentira... pero no puedo... - Nezumi vio la mirada de Shion suavizarse un poco tornándose un tanto confusa -... Pero...¡¿Por qué haz hecho eso?! ¿Y si no lograbas escapar?! - dijo algo alterado - su voz denotaba el miedo. Entonces se quedó paralizado al ver a Shion, ver como las lágrimas comenzaban a descender de sus ojos - Yo... he sentido algo de miedo al ir a ese lugar...pero quería superarlo porque es el único lugar donde podrían tratarme, ¿no? - dijo algo desanimado - Por eso quería estar bien, y no seguirte dando preocupaciones... pero al final parece que no puedo evitarlo.

Nezumi se enterneció y se acercó al albino tomándolo entre sus brazos...

- No deberías llorar por cosas como esas... después de todo estoy aquí, ¿no? - dijo con un tono tranquilo. Shion había levantado el rostro para mirarle de frente casi perdido en los grises del otro.

Nezumi sintió su corazón palpitar con fuerza. ¡Maldición! no lo podía reprimir. Llevó una de sus manos al rostro de Shion limpiando las lágrimas que caían. Era tan suave, sonrió al percatarse de esto. Se sintió tan idiota como un personaje cursi de alguna novela. Pero no le importó era una sensación única. Terminó inesperadamente con la distancia entre ambos sellando sus labios en cálido beso.

No podía creerlo, realmente no podía. Intentó reflexionar sobre cómo había llegado a esa situación, pero los labios de Nezumi no le permitían concentrarse.

Había sido un simple beso, suave, cálido y tierno; pero vaya sorpresa que se había llevado. Miró a Nezumi, notando que éste lo observaba profundamente, casi sintiendo como era absorbido por esos pozos grises.

Nezumi notó que el rubor en las mejillas de Shion aumentó, provocando que su corazón latiera con más fuerza, se veía tan adorable. Sin creerse aún lo que había hecho, rozó con su lengua sus labios, estaban calientes y entonces recordó su iniciativa. La acción parecía a la de su sueño... No, era mejor de lo que había imaginado.

Nuevamente acercó sus rostros, Shion no pudo frenarlo, uniendo sus labios en otro beso, más profundo, más desesperado. Era una muestra de amor demasiado para ambos.

EL pelinegro lo abrazó por la cintura y con el otro brazo acarició los cabellos blancos del otro. Shion se dejó llevar, descubriendo que la boca de Nezumi era tan enviciante como los postres de su madre... o mejor aún... así que rodeó el cuello alto y blanco de Nezumi con sus manos. Al final se separaron cuando les hizo falta el aire.

Shion jadeó cansado y se sentó en el sofá, llevándose a Nezumi con él. Por un momento no pareció darse cuenta de la posición en la que estaban, pero al hacerlo trató de empujarlo. Nezumi acarició su rostro con delicadeza y seguido le mostró una de sus más hermosas sonrisas.

-Prométeme que no irás nunca más a ese lugar.

-Nezumi, yo...

-Por favor... no confío en ellos, sé que están planeando algo y no puedo imaginarme mi vida si a ti te pasa algo por mi culpa.

-Pero... -bajó la mirada - No es tu culpa.

-Va a ser mi culpa si permito que vayas -se puso de pie, ayudando al albino a sentarse correctamente - Nunca más vuelvas a ir, borra a ese doctor de tu celular.

-Yo... creí que podrían ayudarme y...

-Yo te ayudaré -Shion lo miró sorprendido - No me importa cuanto nos cueste, tú no estás solo, Shion. Tu madre, Safu y yo, te ayudaremos.

El albino sonrió, sintiendo lágrimas nuevamente amenazando con mostrarse. En un impulso abrazó a Nezumi, dejando que las lágrimas cayeran y mojaran su ropa, éste último sonrió y le acarició su cabello.

-Ya verás que encontraremos una solución, no necesitamos de un estúpido laboratorio para hacerlo... vas a vivir Shion.

Shion quiso decir algo pero el sonido de su estómago rugir hizo que ambos salieran de aquella atmósfera algo tensa. A Shion las mejillas se le coloraron de la vergüenza mientras oía a Nezumi reír sin parar.

- Creo que entendí el mensaje - Nezumi se levantó dispuesto a ir a la cocina.

Nezumi preparó algo de cenar, sabiendo de por medio que Shion se quedaría a dormir, o por lo menos lo obligaría, no permitiría que saliera hacia su casa tan tarde.

Shion se levantó del sofá y se acercó a Nezumi.

-¿Puedo ayudarte en algo?

El pelinegro lo miró, se tornó serio al ver aquellas marcas de lágrimas. No permitiría que algo lo afectase nuevamente a tal grado de verlo llorar, lo protegería ante todo.

-Prefiero que estés sentado, me preocupa que te vayas a desmayar.

-Estoy bien -sonrió un poco. De repente se escuchó un chillido, ambos voltearon y vieron a Hamlet.

-¿Eh? No me había dado cuenta que lo habías traído.

-Sí... yo también lo olvidé -respondió Shion ruborizándose, claro que nadie se había dado cuenta de su presencia, y... ¡Se habían besado!

Hamlet volvió a chillar y Shion se acercó algo confundido.

-¿Qué le ocurre? -le preguntó el pelinegro más Shion no le respondió, notó cómo esté último se tensaba viendo la pantalla de su celular.

-Mi madre me estuvo hablando.

-¿De verdad? -rió -Con tanta cosa ni oímos el celular.

-Será mejor que le llame, no le avisé que venía acá.

-No me vaya a echar la culpa de ser una mala influencia para Su Majestad.

Shion se ruborizó apenado. Marcó el teléfono y rápidamente le avisó a su madre, aunque Nezumi pudo concluir que Karan estaba realmente molesta y preocupada, así que sin más le pidió el teléfono al albino, ya que al parecer su madre no le creía sobre eso de que estaba con él.

-Buenas noches señora, como le dijo Shion, está conmigo, no tiene por qué preocuparse... sí entiendo... no fue, salió directo a mi casa... ¿le da permiso de quedarse? ya es algo tarde y las calles no son seguras... muchas gracias... sí, luego hablamos... hasta luego.

Y colgó. Shion levantó la mirada.

-¿Qué te dijo?

-Que mañana regreses, va a hablar muy seriamente contigo.

El albino sonrió con nostalgia.

-Nunca me habían regañado o castigado.

- Bueno siempre hay una primera vez para todo -sirvió la comida en unos platos - Ven a cenar. Por lo pronto no pienses en nada.

-Gracias -tomó asiento, algo incómodo debido a la regañiza de antes. Sabía que su madre tenía razón, incluso él se auto reprendía, pero hubiera preferido que Nezumi no se hubiera metido, aunque gracias a eso su madre se ablandó. De repente Nezumi se le quedó viendo -¿O-ocurre algo?

-¿Tenías pensado ir al laboratorio hoy?

Shion tragó saliva. Había olvidado decirle eso.

-Sí, bueno... el doctor Rashi me había enviado un mensaje. Pero no asistí, vine directo aquí.

-Sí, eso le dije a tu madre.

El albino bajó la mirada.

-Shion... -lo hizo levantar el rostro - Hiciste una promesa y más te vale cumplirla. Nunca más vuelvas a ir a ese lugar, no importa cuántas veces ese maldito doctor te trate de contactar, y si por tu pequeña cabecita pasa la idea de dar una visita o un agradecimiento, más te vale decirnos a mí o a tu madre para que te acompañemos alguno de los dos... ¿Entendiste?

-S-sí... ¡Sí!- no le gustaba sentirse como un niño pequeño.

-Bien... ahora cena, ya es tarde y tienes que descansar.

Nezumi vio como Shion miraba curioso su plato. Un plato hondo con una buena porción de sopa.

- ¿De qué es? - preguntó curioso.

- Es sopa Macbeth - dijo con una sonrisa.

- ¿Macbeth? - dijo extrañado.

- Si, ya sabes. Ojos de araña, alas de murciélago y patas de rana - movió su mano maléficamente sobre la porción servida dándole un toque sombrío.

Shion tragó con fuerza y miró con seriedad a Nezumi.

- Creo que paso...

- ¡Jajajaja! ¿De verdad te lo creíste? Era una broma. No hay manera de que yo pueda comer eso - dijo entre risas.

Si bien para sobrevivir ésta semana que su madre estaba fuera tuvo que cocinar con la idea de probar a hacer algo comestible. Si bien su sopa era una mezcla simple pero era comestible y hasta la fecha no le había matado.

- Gracias por la comida - escuchó a Shion musitar. Se sentó frente a él y hundió la cuchara. Se quedó en todo momento viendo como Shion hacía prueba de su obra maestra - ¡Está deliciosa! - dijo con una gran sonrisa. Se sintió un tanto aliviado y contento por haber recibido esa respuesta y verle comer tan animadamente.

De pronto Shion dejó la cuchara a un lado del plato llamando su atención. Shion miraba fijamente el plato y pudo notar su cara un tanto enrojecida.

- ¿Ocurre algo, Majestad?

- ¿Eh? - Shion se sobresaltó - Pues... yo... Nezumi... ¿Por qué me has besado? - dijo algo temblorosa su voz.

Nezumi alzó una ceja y dejó la cuchara reposar en el plato mirando fijamente a Shion.

- Creo que simplemente no me puedo resistir a usted Majestad - dijo con simpleza - Fui un tonto al hacerme el ciego pero... no puedo ignorarte.

Shion le miraba atento tratando de entenderle.

- Te quiero - aquellas simples palabras le hicieron estremecerse y casi se fue se espaldas con todo y silla de no ser porque se aferró con su pies al suelo.

Miró fijamente a Nezumi. Su rostro denotaba tal seriedad que no podía pensar que era una broma... era muy diferente.

- Yo... yo también te quiero... - se atrevió a decir. Sintió la sangre subir de manera súbita a su rostro. Seguramente tendría el aspecto de un tomate.

"Chirp. Chirp"

Los pequeños ratones que se paseaban por la cocina eran los únicos capaces de hacer ruido entre el silencio que se había formado.

Ambos salieron de aquel estado de ensoñación para seguir comiendo sin decir palabra alguna.

Nezumi se había encargado de lavar los platos. Shion se había ofrecido pero éste no aceptó.

Shion se había quedado un tanto inquieto viendo los ratones jugar. Parecía una cálida reunión de hermanos, de pronto se sintió algo malvado al separarlos.

- Oiga Majestad la habitación está lista.

Shion volteó instantáneamente a donde estaba Nezumi.

- ¿Eh? Pero... no es mejor si duermo aquí en el sofá, es bastante cómodo.

Nezumi afiló su mirada - Como si fuera a permitirlo. Tu pijama está sobre la cama, Majestad - dijo señalando hacia donde debía estar la habitación.

Shion se sintió algo nervioso, se daba cuenta de que llevarle la contraria sería imposible.

Entró a la habitación conocida viendo sobre la cama aquella pijama azul celeste.

Tomó la pieza y aún vacilando se fue al baño para cambiarse. Cuando salió notó a Nezumi sentado en su cama, eso lo hizo ruborizarse, aunque debió haber concluido que no se iría de su propia habitación.

Con timidez se acercó.

-Parece como si apenas nos conociéramos, ¿no recuerdas las tantas veces que hemos dormido juntos? -dijo Nezumi con sorna, queriendo ver las reacciones del albino que fueron, como supuso, un sonrojo enorme y temblor en sus extremidades. No pudo evitar reír estruendosamente - Lo siento, Majestad, tampoco esperaba que se pondría tan rojo.

-¡Nezumi!

-Lo siento, lo siento -dejó de reír con trabajo. Luego golpeó con suavidad la cama - Ven, es hora de dormir.

-No me trates como un niño -pero obedeció a la orden. Iba a acostarse cuando la mirada de Nezumi lo detuvo -¿Q-qué ocurre?

Nezumi reaccionó, rápidamente le sonrió.

-Nada, mañana hablamos.

-¿Sobre qué?

-No importa -se estiró y lanzó un bostezo. Se acostó, dándole la espalda -Buenas noches.

-... Buenas noches, Nezumi.


La luz iluminó la habitación delicadamente, haciendo con el dormilón que yacía en la cama se despertase lentamente. Primero lanzó un bostezo y luego abrió sus grandes ojos rojos. Por un momento no supo en dónde se encontraba, era una habitación grande y muy distinta a la suya.

-Cierto, estoy con Nezumi -se recordó en un susurro. Miró a su izquierda, notando la cama vacía, demostrando la razón por la que sentía algo de frío. Se levantó con parsimonia y fue directo al baño para lavarse la cara y cambiarse.

Cuando regresó a la habitación para doblar la pijama, decidió tender la cama, después de todo se la debía a Nezumi. Cuando lo hizo percibió la pijama del otro, no pudo evitar el impulso de oler la prenda, olía a Nezumi, a un perfume costoso como a robles. Suspiró, realmente olía bien.

-¿Shion? -al escuchar su nombre soltó la pijama como reacción, lanzando un grito ahogado. Se giró y encontró al pelinegro en el marco de la puerta sonriéndole con burla -¿Qué hacías?

-Yo... y-yo - el corazón casi se le salió.

-¿Oliendo mi pijama Majestad? -se acercó. Shion se sonrojó de sobre manera al verlo agacharse y oler su cabello - Pero usted huele mejor que este pobre sirviente suyo.

-¿Eh?

Nezumi amplió su sonrisa, le besó su frente.

- Ven a desayunar.

-... Nezumi... ¿no querías hablar conmigo de algo?

- Primero a desayunar, Majestad- ordenó.

Shion frunció el ceño - No me digas así...

- Vamos, no hay mucho tiempo - dijo Nezumi ignorando sus palabras. ¿No había tiempo para que? - Acaso te olvidaste que hoy hay clases - dijo burlón.

Shion le miró sorprendido como pez fuera del agua.

- ¿Qué hora es?

- Son las siete. Aun tenemos tiempo.

- ¿Eh? ¡Pero! ¡Mi uniforme! Tengo que buscarlo en casa - Shion estaba alterado.

- Ya pensé en eso - dijo divertido de ver las reacciones del albino.

- ¿Eh? ¿A que te refieres?

- Tengo un uniforme de sobra - dijo sirviendo algo de pan y queso.

- Pero... Tu ropa me queda grande - se ruborizó.

- ¿Acaso tienes una opción mejor? Además cuanto tiempo crees que te tome ir a tu casa y alistarte - sentenció.

Shion quiso replicar pero se quedo callado viendo como Nezumi dejo el plato con un sencillo sándwich frente a el.

- Come.

Y como si no tuviera mas opción así lo hizo. Sabía muy bien, ¿pero quién podía preparar mal un sándwich? Pensó. Pero el hecho de que fuera Nezumi quien lo hubiese hecho lo hacia especial.

Shion dejo de comer viendo a Nezumi partir un trozo de pan para el trío de roedores.

- Nezumi - llamó - Yo lamento haber venido así. De verdad que fue muy descuidado de parte.

- La próxima vez que te quieras escapar de tu casa no corras si no quieres darme un infarto - dijo burlón - Y tal vez considera llevarte una muda de ropa.

Shion se ruborizó con la manera tan deportiva con la que Nezumi se lo había tomado.

Shion termino de desayunar y fue a colocarse el uniforme. Prendió primero su teléfono viendo que eran las siete y media. Entraban a las ocho, ahora se comenzaba a preocupar.

Comenzó a desvestirse rápidamente, llegaría tarde. Rápidamente la camisa y el pantalón de la pijama habían salido volando. Comenzó a ponerse la camisa apresurado ya que no decidía que ponerse primero. La camisa como suponía le quedaba algo grande.

- Vaya Majestad no le conocía ese lado exhibicionista - Nezumi silbó.

- ¿Eh? - Shion estaba avergonzado estaba a medio ponerse el pantalón. Trato de cubrirse como podía pero sus piernas se enredaron perdiendo el equilibrio y cayendo pero Nezumi se había apresurado a atraparle.

- Deberías tener mas cuidado.

Shion no respondió y trato de seguir en lo suyo para dejarle la habitación solamente a Nezumi. No tenía palabra alguna para decir simplemente estaba avergonzado.

Nezumi había decidido volver a la habitación para el también cambiarse pero su pequeño viaje terminó en la puerta de la habitación al quedarse embobado viendo a Shion abrocharse la camisa. Simplemente no podía quitar su mirada de aquella tentadora visión frente a el. Rápidamente sacudió aquellos pensamientos de su cabeza. No había tiempo para eso ahora, sonrió divertido llamando al albino y verle tan avergonzado terminar de vestirse. Había valido la pena al menos.

Tuvieron que caminar por orden de Nezumi, aunque el albino estaba tan nervioso de no llegar que sugirió más de una vez el correr sin importarle mucho las consecuencias de eso.

Una cuadra antes Shion apresuró su paso, trotando pudo llegar al colegio. Nezumi hizo lo mismo. Al menos habían alcanzado a llegar, pero cuando ingresaron los pasillos ya estaban vacíos lo que les indicó que las clases ya habían iniciado.

Al ingresar a su salón todos sus compañeros se quedaron mudos, incluso Shion logró captar la mirada sorprendida de Safu desde el final de las filas.

-¿Por qué tan tarde, jóvenes? -el profesor inquirió con molestia al ser interrumpido. Shion se tornó nervioso, no sabía que responder, pero Nezumi se le adelantó.

-Lo sentimos, es que a Shion le hizo mal el sol y se le bajó la presión. Estuvimos en una sombra durante un buen tiempo para que se recuperase. Prometemos que no volverá a pasar.

El profesor parpadeó y rápidamente les dejó pasar. Lo bueno de estar enfermo era esa clase de inmunidad, Shion pensó con molestia, aunque Nezumi supo muy bien aprovechar aquello.

Una vez se sentaron las miradas enigmáticas de sus compañeros desaparecieron, ahora miraban a la pizarra listos para poner atención en clase. El albino no comprendía del todo la razón de su sorpresa, sólo habían llegado juntos, ¿eso era tan mal visto?

Tocó el timbre del receso. Shion guardó su comida, notando que Safu se le acercaba.

-¿Estás bien?

-Sí, ¿por qué?... ¡Ah sobre eso! Bueno Nezumi es bueno mintiendo - explicó abochornado.

Safu suspiró enojada.

-Debí suponer que un malcriado como él le mentiría al profesor.

-Y yo debí suponer que la niñita mocha se asustaría por algo tan simple -Nezumi apareció con una sonrisa burlona. Safu frunció la entreceja y Shion se sintió incómodo -¿Tan temprano y ya vas a juzgarme?

-No juegues con la salud de Shion -Nezumi afiló la mirada.

-Jamás jugaría con algo como eso.

-Basta chicos -Shion los detuvo a tiempo, antes de que a alguno de los dos se le ocurriesen más diálogos hirientes. Además estaban hablando de él y eso no le gustaba nada -Mejor vayamos a almorzar..

Safu volvió a suspirar y lo miró con una sonrisa.

-Me molesta que tenga que dejarte sólo con él, pero no tengo de otra. Tengo que reunirme con el director para lo del pizarrón de plumón, ¿recuerdas que te comenté?

-Sí, bueno entonces...

-Nos vemos pronto -comenzó a caminar pero un evento recordó. Miró a Nezumi sonriendo con victoria -Espero no hayas olvidado, Shion, que hoy saldremos juntos.

-¿Eh?... ¡Ah sí! sí, no lo he olvidado.

Una vez que Safu desapareció Nezumi alzó la mirada y suspiró, pensando en lo molesta que era y tratando de disimular esos celos que tenía al saber que saldrían juntos.

-Bueno Shion, será mejor que nos vayamos.

-¿A dónde?

-... Tengo que hablar contigo sobre algo, vamos.

Shion lo obedeció, algo ansioso por saber aquello. Notó que Nezumi lo llevaba a la azotea de la escuela. Cuando abrieron la puerta la luz y el viento lo golpearon en la cara de una manera sutil. Después miró sorprendido que Inukashi estaba sentada.

-Hasta que apareces -saludó la castaña al pelinegro, luego posó su mirada al acompañante de éste -Hola Shion.

-Hola, Inukashi -se acercó a ambos.

-¿Trajiste más cosas? -Nezumi cuestionó.

-Bueno, déjame decirte que sacarle información a mi viejo no es tan buena idea - se rascó la cabeza.

-¿De qué están hablando? -Shion lucía preocupado.

Inukashi lo miró de reojo y seguido a Nezumi.

-¿Se lo dirás ya? -Nezumi afirmó. Inukashi le sonrió a Shion -Bueno si quieres saber de qué hablamos será mejor que te pongas cómodo.

El albino parpadeó incrédulo y Nezumi casi se ríe por la frase ambigua de Inukashi. Una vez se sentaron Nezumi empezó.

-Shion... le he pedido ayuda a Inukashi para que me ayude a investigar al laboratorio al que vas.

El susodicho casi se desmaya al escuchar aquello, así que lo que imaginó no era una simple ilusión.

- Sabes que no confío en ese lugar y quiero conocer todo del personal de ahí y todo lo que hacen.

-¿... Por qué?

Nezumi guardó silencio unos segundos. Miró a Inukashi.

-Creo que es mejor que nos expliques todo, Nezumi.

Shion se quedó expectante esperando escuchar lo que Nezumi diría. De verdad no creía que Nezumi fuese de llevar las cosas hasta esos extremos. ¿Por qué insistía tanto?

- Bien- tomó aire - Primero que nada... Shion ya sabes que te seguí hasta allá sin tu consentimiento, pero no me arrepiento - dijo Nezumi viéndolo de frente - Allá adentro comenzaron a hablar sobre cosas extrañas y tal vez sobre ti. Seguí a un grupo de científicos por curiosidad y terminé metiéndome en un área restringida. No sabría decirte con exactitud que era eso, pero parecía una sala de experimentos. Habían muchas personas y todas ellas tenían algo en común... - pausó. Shion se mordió el labio un tanto ansioso - Esas personas tenían el cabello blanco como el tuyo pero a diferencia de ti estaban viejos.

- ¡Ja! ¿no consideraste que fuesen ancianos? - dijo Inukashi.

- Si fueran simples ancianos no me molestaría en investigar - le respondió - Esas personas tenían la misma marca en la mejilla que Shion, pero hasta poco de que los ví. Uno de ellos comenzó a envejecer de forma acelerada. Podría decir que los dientes y el cabello se le cayeron de golpe, y eso no es normal - ahora ambos prestaron un poco de atención -. Claro que luego de eso ellos se fijaron de mi presencia. En especial ese doctorcito tuyo que me quería llevar a algún sitio para interrogarme o más bien silenciarme, pero como ven pude escapar.

- ¡Jajajajaja! - Inukashi comenzó a reír estrepitosamente - ¿De verdad esperas que me crea eso?. Suenas a un agente secreto.

Nezumi no dijo nada y Shion tampoco quien se había mantenido callado. Nezumi le había seguido y se había metido en problemas por su culpa. Había visto algo que no debía pero si de verdad aquello tenía que ver con su enfermedad, con aquel virus. Era terrible que experimentaran así con personas.

- Eres un tonto...- salió de sus labios temblorosos. Nezumi se quedó en su lugar escuchándole - ¡Eres un grandísimo tonto! - gritó desesperado. Nezumi se sobresaltó, aquello le había tomado por sorpresa - ¿ Por qué hiciste eso? pudiste...pudiste haber...- se quedó mudo no quería pronunciar aquellas palabras.

Consideraba a Nezumi una persona precavida y ágil. ¿Pero sí no hubiese podido salir de allí, ¿acaso no le habría vuelto a ver? la idea le asustó.

- Vaya parece que alguien por fin te dice lo que debería - dijo Inukashi con sorna.

- Shion... hay otra cosa que hay que mostrarte - dijo Nezumi recobrando su postura. Shion le miró algo confundido ¿Qué más podía haber?

Nezumi le pidió a Inukashi algo y ella sacó un papel un tanto doblado.

- Le he tenido que sacar copias para no levantar sospechas, así que no te quejes - le escuchó decir.

- Da igual...

Nezumi se acercó a él mostrándole lo que parecía ser una fotografía. La recordaba, a Inukashi se le había caído aquel día pero apenas había logrado verla y el nombre del edificio Moon Drop en ella.

- Shion en esta foto aparecen un grupo de investigadores de ese laboratorio. El hombre de aquí es Rikiga, el padre de Inukashi - Shion casi se sorprendió de lo joven que lucía casi no lo reconoció - Y ésta mujer a su lado, supongo que sabes a quien se parece... - señaló. Shion se quedó estupefacto, esa mujer de cabellos largos y castaños y esa sonrisa, claro que la reconocía, era su madre...

- ¿Mi madre? pero qué...? - balbuceó.

- Creo que tu madre debe saber algo que nosotros no - dijo fríamente. Shion no sabía que decir. ¿Por qué su madre estaba allí vestida como parte de ese grupo? - Y la persona que está acá... es mi padrino - dijo Nezumi señalando al hombre al otro lado de la foto.

- ¿Tu padrino? - la verdad se sorprendió mucho más, no conocía a nadie de la familia de Nezumi que no fuese su madre pero... ¿por qué su padrino de éste estaría involucrado en esto?

- Tranquilo Shion yo te comprendo - Inukashi se acercó poniendo una mano en su hombro - Aunque sabes es gracioso. Cada uno de los que estamos aquí estamos relacionados de una forma u otra con ese lugar - dijo un tanto divertida. Shion quiso sonreír de la ironía pero simplemente estaba shockeado.

- Oiga Majestad, se encuentra bien. No te irás a desmayar - dijo Nezumi pasando una mano frente a él.

- No, claro que no... Sólo estoy algo sorprendido, creo que esperaba cualquier cosa menos esto...

- ¡Ahhh! eres demasiado afortunada - dijo la muchacha pelirroja casi con envidia.

- ¿Lo crees? pero estoy algo nerviosa.

- ¡Vamos Safu! además no puedes perder a Shion...

- Si, creo que no he llegado hasta aquí por nada. ¿Y qué harás tú con respecto al idiota con el que salías? - dijo despreocupadamente. Ann se detuvo en medio del pasillo un tanto pensativa.

- No lo sé, es demasiado extraño - recordó las palabras que Nezumi le había lanzado aquel día. Ella aún no aceptaba ser rechazada de esa manera - Quizás si tu sales hoy con Shion puedo aprovechar para invitarle...- susurró.

Safu mantuvo su seriedad, se acercó a Ann y colocó su mano en su hombro a modo de apoyo.

-¿Segura que quieres seguir intentándolo? Ese sujeto no te merece, debería pudrirse en su soledad.

Ann sonrió con melancolía.

-Sí, sería lo mejor, pero no me rendiré, estoy segura de que lo lograré.

-¿Muy segura?

La pelirroja se tornó seria, ¿qué otra cosa podría decirle de pretexto? Quería ver a Nezumi doblegarse a sus pies, quizá era una idea loca e imposible, además de enferma, pero quería que tuviera su merecido o que la amara, porque ese amor ya era una cosa obsesiva y no podía hacer nada para evitar esos sentimientos y pensamientos hacia él.

-Muy segura, él me lo dijo -estaba cansada de escuchar los consejos de Safu. Cruel de su parte, más cuando la chica se preocupaba y realmente la consideraba su amiga, pero su objetivo no cambiaría por más que lo intentara -me dijo que era bonita, ¿no crees que es suficiente?

-Claro que no.

Safu notó que su comentario molestó a Ann, por lo que guardó silencio un momento. Luego cambió de tema radicalmente.

El timbre sonó avisando que todos los alumnos debían volver a sus clases. En momentos como esos realmente Shion no tenía noción del tiempo, ahora no sólo estaba preocupado por su enfermedad sino que también por el laboratorio y lo que escondían en ese lugar.

-¿Qué haremos entonces? - Inukashi preguntó, sorprendiendo a Nezumi por su interés.

-Ya lo habías dicho, trataré de contactar a mi padrino y... Shion -lo miró. El albino levantó el rostro -Sería de mucha ayuda que le preguntases a tu madre sobre esto.

-... Sí.

Se pusieron de pie acordando reunirse cuando tuvieran más información o por lo menos la teoría de uno de los tantos que salían en la foto. La castaña le arrebató la foto alegando con discreción su paga, más Nezumi sólo se rió y la ignoró.

Se separaron en las escaleras. Nezumi se acercó a Shion con cautela, notando el semblante tan callado y perturbado de éste. Lo tomó del brazo y detuvo su intento de regresar al salón.

-¿Estás seguro que te sientes bien? -Shion afirmó sorprendido - Te veo pálido.

-Estoy bien.

El pelinegro lo miró otro par de segundos, luego lo soltó y lanzó un suspiro.

-Lamento haberme metido en esto sin tu permiso.

-Eso no me molesta sólo... sólo el simple hecho de que casi arriesgas tu vida.

-Lo haría las veces necesarias sólo con verte bien -acarició su cabello -Te voy a proteger.

-No lo necesito -quitó la mano del otro con un poco de brusquedad, aunque Nezumi pudo notar que ni él mismo había notado su movimiento, parecía tan perdido en sus pensamientos -Puedo hacerlo sólo... además no quiero que te pase algo por mi culpa.

-... No me pasará nada.

-¡¿Cómo lo sabes?!... La última vez casi te capturan, fuiste un tonto al haber ido sólo.

-Pero sigo aquí, ¿no? -Shion bajó la mirada -Oye, olvida el pasado, hay que concentrarnos en el presente, en saber qué demonios hacen en ese lugar, ¿para qué te quieren? y buscar por nuestros propios medios una cura; ese es nuestro objetivo.

Shion afirmó lentamente. El pelinegro sonrió y besó con ternura la cabellera de éste, haciéndolo sonrojar.

-Bueno Majestad, no queremos llegar tarde a clase, así que si no tienes otra pregunta...

Shion se ruborizó y se dio la vuelta.

Las últimas clases habían sido una pesadilla, los temas eran tan aburridos, los profesores eran castrantes y pésimos y el día era simplemente nefasto como para siquiera poner atención. Cuando sonó la campana todos salieron corriendo a sus talleres, al parecer esa idea de día no era autónoma. Nezumi llegó al auditorio bufando, seguro de que ese día podría acabar peor.

-Shion... Shion...

-¿Eh? Perdón Safu, no te oí -la susodicha sonrió con calma -¿Decías algo?

-Sólo que ya quiero que toquen.

El albino sonrió sin saber realmente a qué se refería. Pero una mirada afilada de Safu le dijo que era muy importante, hizo memoria y cuando lo recordó también sonrió.

-¿Ya lo recordaste? -la castaña le preguntó con tristeza. Shion rio nervioso - Bueno, estaba pensando en ir al cine, hay una buena película que quisiera ver, ¿qué opinas?

-Me parece bien -Safu sonrió. Aprovechando que Shion ahora había girado su rostro para poner atención al profesor, se dedicó a mirarlo con detalle.

Finalmente tocaron, ambos se pusieron de pie.

-¿Lista? -Shion le inquirió, caballerosamente le cargó su mochila.

-Más que lista, vayamos a los cines del centro.

Entre tanto la pelirroja esperaba fuera del salón a que todos los alumnos se retiraban, ya conocía de Nezumi que luego le gustaba salir al último, así que en base a sus conocimientos lo agarraría en soledad. Y así pasó, se interpuso en su camino y cuando recibió esa mirada incógnita y molesta del otro sus piernas flaquearon y olvidó lo que tenía planeado decirle, más eso no contribuyó a dejarlo ir.

-Nezumi... quería saber si podíamos... digo, como tu amigo salió, yo...

-¿Qué es lo que quieres?

-Quería saber si podíamos salir juntos hoy.

-¿Ahora? -lanzó una carcajada -¿Este es otro de tus planes?

-¡No entiendes!... yo sólo quiero salir como amigos.

-¿Amigos, eh? ¿Realmente crees que somos amigos?

-... Podemos intentarlo -las palabras del pelinegro dolían -No tiene nada de malo, hemos terminado con lo nuestro así que podemos...

-No te equivoques, ya te había dicho que nunca hubo un nosotros, y tampoco estoy loco como para intentar otra cosa contigo.

-Pero... ¡Pero nos llevábamos muy bien!

-Eso piensas -caminó con rapidez. Ann corrió y volvió a interponerse.

-¿Y qué harás entonces? Por lo que sé tu amigo Shion saldrá con Safu, te cambió por ella -su boca hervía sin mucho de su consentimiento, aunque en el fondo sabía que podría enfurecer más al pelinegro. Pero jamás imaginó que le causarían celos.

-Él no me cambió y déjate de tus estupideces, sólo provocas que cada vez quiera verte menos, quítate de mi camino y no vuelvas a molestarme.

Ann, que muchacha tan persistente, se dijo. No tenía que recordarle que Shion ya debía haber salido de sus actividades y de seguro estaba con Safu, aquella otra tan persistente al igual que la primera. El simple hecho de pensarlo le daban ¿Celos? Si, estaba malditamente celoso. Más por saber el tipo de atracción y sentimientos que la chica le guardaba a Shion. Deseaba poder ir allí y llevarse a Shion con él... pero Shion no era suyo...

Aún así confiaba que Shion pudiera rechazarla y mantenerla al margen.

Se trató de marchar pero fue empujado dentro del auditorio por el agarre de aquella chica. Si bien su fuerza no era nada comparado que él, ya que era mucho más fuerte, sólo había sido tomado por sorpresa.

- Por favor - ella dijo con una voz suplicante. Casi quiso llorar de la risa. Era un desgraciado por reírse de los sentimientos de otra persona, por más artificiales que fueran pero trató de evitarlo.

Ella lo volvió a empujar con algo más de fuerza tirándolo al suelo, descuidado se dijo. Ella corrió hacia la puerta y la cerró, pudo escuchar el "clic" del pasador. Se quedó algo expectante para ver que tipo de espectáculo se desarrollaría frente a él. Trató de levantarse pero ella gritó que no se moviera. Como si fuese a hacerle caso.

Entonces casi se quedó perplejo. Ella deshizo el moño de su uniforme y desbrochó su falda. En un principio se sorprendió pero ya no le impresionaba cuantas veces había visto una escena así. Pero lo que le sorprendió fue que ella no lucía para nada vacilante. Ni siquiera un poco avergonzada.

Vio la falda tocar el suelo al igual que la camisa, quedando en ropa interior de color rosado.

Ella se acercó más tratando de besarle, pero giró el rostro. Suspiró cansinamente tomándola de los hombros para separarse de ella.

- ¿Se puede saber qué haces? - dijo con un tono frío.

A Ann le temblaron los labios - Es que acaso, no has dicho que soy bonita...

- ¿Y? - alzó una ceja.

- Yo quiero... que tú y yo...

Nezumi se levanto dejándola con las palabras en la boca.

- Vístete -ordenó.

- Pero... - ella le miró algo ofendida - ¡¿Por qué?! Por qué no te quedas conmigo?! No ves lo que estoy haciendo?! Te has podido acostar con otras pero conmigo no?! ¿Qué no tengo yo?!

- Vístete.

Ella enmudeció. Ya le comenzaba a colmar la paciencia. El solo recordar las estupideces que hacia en secundaria ya era suficientemente molesto.

Vio que ella tardó un poco en reaccionar parecía estar en shock o qué sabía. Alcanzó la ropa y le la lanzó a la cara y ahí reaccionó.

- Me voy - dijo sacando el seguro de la puerta para marcharse.

Ella sonrió descubriendo entre sus ropas aquel pequeño aparato electrónico.

- ¡Shion! - la chica le había sacado de su burbuja mental - ¿De verdad estás bien?

- Si, Safu. Disculpa me distraje - ella suspiró y volvió a repetir lo que decía.

- ¿Cual película quieres ver? - dijo ella señalando los carteles.

Shion miró los que estaban allí, la verdad no conocía muchas de las películas allí puestas. No solía venir al cine y apenas se interesaba por una película si la pasaban en la televisión y era buena como para entretenerle el rato.

Pero debía responder algo ya que Safu se molestaría si no decía algo.

- Esto... ¿por qué no decides tú?

- No lo sé, quizás no te guste.

- Es que la verdad no sé que escoger, así que cualquiera estará bien.

- Uhm... bueno ya lo veía venir. Veremos esa - casi sintió un escalofrío. La portada de la película totalmente rosada con un nombre más cursi que las novelas leídas. ¿Safu de verdad quería ver eso? no quiso cuestionarla. Aunque no podía ser tan malo...

Entraron a la sala. Estaba medio llena, casi pudo ver que todos allí venían en pareja por lo que ruborizó un poco. Tomaron asiento viendo algunos cortes de comedias románticas y luego el inicio de la película. Entonces sintió como ella se aferró a su brazo.

Miró de reojo a Safu quien parecía entretenida y trató de volver su atención a la pantalla.

Entonces algo había comenzado a vibrar en su pantalón, trató de no hacer mucho ruido al ver el nombre en la pantalla. Su madre... No podía contestar allí ya que perturbaría el ambiente de todos. Vio la llamada culminar y suspiró aliviado.

- ¿Ocurre algo Shion?

Se preguntó si debía estar allí con ella en ese momento. Aún recordaba la tontería cometida la noche anterior, si llegaba tarde su madre se preocuparía más.

- Lo siento Safu, debo irme - no quiso ser grosero. Pero pudo ver la desilusión en sus ojos.

- ¿Por qué? - ella pedía una explicación.

-Perdón, pero mi mamá me acaba de hablar -sonrió algo nervioso, tampoco quería decirle que sospechaba de un posible regaño por haberse fugado a la casa de Nezumi del otro día - Estoy preocupado.

Safu bajó la mirada y afirmó lentamente con la cabeza. Shion se sintió peor.

-Lo lamento Safu.

-No te preocupes -trató de sonreír -Será mejor que nos vayamos.

Shion iba a responder pero su celular volvió a timbrar. Rápidamente contesto, bastó un par de segundos para darse cuenta que su madre estaba molesta, pero al menos lo había ayudado a hacer de su historia verdadera algo más creíble. Pudo notar cómo Safu lo observaba con curiosidad.

Salieron del cine y también de la plaza.

-Safu yo...

-Ya no digas más -lo encaró - me debes una salida y una película, realmente deseaba ver esta -Shion rio -así que más te vale que salgamos la próxima semana.

-Está bien, después de todo tienes razón, te la debo... ahora, tengo que irme.

-Bien, yo me quedaré un poco más en la plaza.

-... En verdad lo siento Safu.

La susodicha aportó una pose autoritaria.

-Ya vete Shion, o tu madre se molestará -eso le cayó como un balde con agua fría. Se despidió con la mano y salió corriendo rumbo a su casa. Safu lo observaba con un semblante triste.


Notas finales: Bad end para Safu DX

Respuesta a reviews anónimos:

Guest que empieza con waaaaaaaa: xDDD Lástima que no sepamos tu nombre :/ Pero muchas gracias por tu comentario. Shion es incapaz de golpearlo...

Sora: Sora tienes razón, son mejores lo capítulos largos xDD Gracias como siempre! Sí muchos besos! de reconciliación, de cumpleaños, de saludo, buenas noches... O.o