Habían pasado unos días desde que Zircón se encontrara con Lapis. Este no había dicho nada, sabía que era mejor mantenerlo así, al menos de momento.
Ese día era también el primer día que Zircón entraba en el templo como tal. Estaba en la habitación de Perla, esta le estaba mostrando las diferentes armas usadas por las gemas a través de su historia; La mayoría eran armas cuerpo a cuerpo y de fractura primitiva lo que contrastaba con otros enormes avances tecnológicos de las gemas como el dominio del viaje interestelar y la teleportación. Algo más le llamó la atención a Zircón: –"Estas armas, todas parecen adaptadas a humanoides"-. Perla asintió y le respondió: -"Estas armas se empezaron a usar cuando las gemas llegaron a la tierra y adoptaron la forma humana"- esta añadió –"llevamos muchos más años de los que piensas en la Tierra"-. Zircón observaba pensativo la enorme colección de espadas. En un momento dado este se giró y preguntó: – "Nunca he tenido la ocasión de preguntar, ¿cómo es vuestro planeta natal?"-. Perla desvió la mirada con cierta nostalgia , entonces generó un holograma de su gema –"La última vez que lo vi era hermoso: enormes cadenas montañosas cristalinas, atardeceres de dos soles, bellos lagos que cambian de color según el momento del día… pero mi recuerdo se difumina cada vez más, hace literalmente miles de años que no sabemos nada de él"- . Zircón vio tristeza en los ojos de Perla y decidió cambiar de tema. Miró entre los cientos de armas y encontró un par de sables. Mientras los miraba con sonrisa burlona dijo en alto: –"Necesitaría practicar pero por aquí no hay rival que me haga sombra"-. A perla le cambió la cara y lo miró desafiante – "Je, no me hagas reír, con sables puedo vencerte con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda"-. Zircón le lanzó uno de los dos sables y dijo aceptando el desafío: –"Demuéstramelo" -. Perla asintió y se puso en guardia. Los dos empezaron a dar vueltas en torno a su rival, lentamente. Entonces se lanzaron el uno a por el otro; luchaban con maestría, hacían bailar los sables sin que ninguno de los filos llegara nunca a tocarse. La mayor flexibilidad de los movimientos de Perla le daba ventaja a esta última. Durante todo el combate no dejaron de mirarse mutuamente a los ojos, desafiantes, todo esto sin perder la sonrisa. Zircón entonces se lanzó al ataque en estocada y de un salto perla se puso sobre su sable. De un segundo salto se puso justo detrás de él y ambos giraron haciendo chocar sus espadas por primera vez. Los dos retrocedieron de un salto, jadeaban de cansancio. Recuperaron el aliento durante un segundo y justo cuando se disponían a continuar apareció Granate justo por el centro de la fuente. Zircón y Perla se echaron atrás, soltando sus armas de la sorpresa. Granate los miró a los dos: –"Tenemos trabajo que hacer"-.
Una vez todos reunidos en el salón Granate se dirigió a los cuatro: –"Vamos a ir a los archivos, algo parece estar dañado" –. Zircón se mostró interesado y a Perla se iluminaron los ojos. Steven preguntó: – "¿Qué son los archivos?" –. Perla respondió muy emocionada: -"¡Un maravilloso lugar Steven!, ¡es donde se reúne toda la sabiduría que las gemas han ido recopilando durante miles de años y…!" – Amatista la interrumpió con cara de aburrimiento: – "Una biblioteca muy grande Steven"-. Steven se quedó pensando y dijo: –"Me hubiera venido bien saberlo cuando estaba mil años castigado sin televisión"-.
Llegaron y a Steven se le pusieron los ojos como estrellas –"¡Sí que es una biblioteca!, ¡una titánica biblioteca!"- . El lugar estaba sumergido, una especie de barrera impedía que el agua entrase dejando ver la fauna oceánica como si se tratara de una ventana. Interminables hileras de estanterías se extendían hasta donde alcanzaba la vista formando pasillos y múltiples escaleras subían y se perdían entre en nuevas galerías. Perla bailaba de emoción acariciando los estantes. Zircón se acercó a una estantería y se fijó que no había libros sino una especie de tablas de extraña aleación. Cogió uno, su gema brilló y se desplegó un holograma en el que había escritos en una extraña lengua. – "Esto parece vuestro idioma… pero es muchísimo más complejo de lo que yo sé, apenas distingo palabras sueltas"-. Perla se acercó a ver. –"Muchos de estos archivos son más antiguos que el ser humano y nuestra lengua ha cambiado con el tiempo, lo que tú conoces probablemente sea una de las formas escritas más modernas"-. Granate les llamó la atención. – "Dejad eso, tenemos que ver qué sucede con el archivo"- .
Steven se sentía minúsculo mientras caminaba entre aquellas enormes estanterías. Granate se dirigió a Steven y a Zircón sin dejar de mirar hacia delante: –"Ni se os ocurra separaros, este lugar es un laberinto"-. Tras un buen rato caminando llegaron a una sala con un gran rombo de cristal en el centro. Granate miró a Perla y esta se acercó y tocó el cristal con la palma de la mano. Este cambió de forma, proyectando desde su interior una pantalla holográfica. Comprobó unos parámetros y entonces se giró confusa: -"Todos los sistemas están en condiciones, lo único que parece estar dañado es el sistema de comunicación planetario"-. Amatista estaba aburrida y harta de ese lugar. –"Eso no lo necesitamos para nada, ¿la prioridad es conservar los archivos no?, ¡entonces vayámonos ya de aquí!"-. Granate la miró: – "No, vamos a comprobar el sistema de comunicaciones"-. Amatista se cruzó de brazos y resopló contrariada.
Llegaron a una sala con una baliza justo en el centro, esta estaba rodeada de escaleras de caracol que subían hasta lo que parecía una estación de control. Nada más llegar a la estación de control las tres gemas pareció sorprenderse. Zircón y Steven no entendían el porqué. Steven demandó respuestas: –"¡¿Pero que pasa?!"- . Perla lo miró: -"Los dispositivos de comunicación no están rotos, sencillamente han desaparecido… alguien los ha extraído manualmente"-. Amatista intervino – "¡Pero esto no tiene sentido!, ¡aquí solo pueden entrar gemas sin corromper!" – justo después de decir eso se dio cuenta de lo que pasaba, se le cambió la cara y miró a Granate. Esta respondió a la mirada de preocupación de Amatista: -"Sí, probablemente haya sido Peridot, si es así es muy probable que esté intentando construir un sistema de comunicación interplanetario"-
