¡FELIZ AÑO, QUERIDOS LECTORES!

Que todos sus sueños se hagan posibles en este 2014, que puedan viajar, enamorarse, crecer, seguir estudiando, empezar a trabajar, mejorar en lo que sea que tengan que mejorar, seguir viviendo, ganarse la loteria, etc. Ya entienden mi mensaje, jaja.

Lamento la tardanza, pero hey, es año nuevo, no me acordaba de nada en lo absoluto, jaja.

A leer.

Victorious no me pertenece.


JADE POV

Cuando mi madre se fue a descansar, me recosté en mi cama y a pesar de sentir un dolor tanto físico como emocional, me quede despierta. Estaba hipnotizada viendo la pulsera, mirándola de un lado a otro, observando cada detalle de ella. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que la había visto, y me dolió el hecho de que me había olvidado un poco de cómo era, de cada detalle, de la forma que tenía.

Me levante con cuidado, y en mi cajón busque la pulsera que me había quitado hace unas pocas semanas. Cuando la encontré, me senté en el borde de la cama y las mire fijamente.

Una era de la persona que me había enseñado a ser diferente, a pensar diferente, a luchar por lo que quiera sin importar que o quien tratara de detenerme. Una persona que extraño y que seguiré extrañando por el resto de mi vida.

Y la otra pulsera, era de una persona que no me cayó bien desde el primer momento en que la vi, que no quise aceptarla, ni tenerle confianza por ningún motivo. Pero al final, resulto derrumbando todas mis murallas y ganándose toda mi confianza y todo mi corazón. Para que después por un maldito error que cometí, me odie con toda su alma, me deje como si nada, me olvide de un momento a otro, haciendo que mi corazón se rompiera en billones de pedazos. Provocando que mi cabeza fuera un desastre y que mi corazón fuera una ruina total.

Apreté ambas manillas, y baje mi cabeza, dejando salir las primeras lágrimas.

No sé si era porque hoy tuve la experiencia más horrible con esa loca, o porque al llegar a casa me di cuenta que Tori no se preocupó por mi cuando estuve en el hospital, pero tenía mis emociones al borde de explotar. Por un lado, sentía rabia, rabia porque ella me había dejado como si nada, como si no le costara en lo absoluto. Y por otro lado, tenía dolor, mucho dolor al saber que ella me odiaba, al saber que ella era mi felicidad en cierta manera, y ahora es la razón por la que veo mi vida vacía, seca, sin nada porque seguir adelante.

Sobe mi nariz rápidamente y por más que luche para retenerlo por un tiempo más, rompí a llorar.

No pude contenerlo más, no pude contener el dolor que me consumía cada día, no podía seguir escondiendo el coraje y la rabia que tenía al saber que me había ganado el odio de alguien a que amo, y definitivamente, no podía seguir tragándome el llanto y la tristeza cada vez que escuchaba el nombre de Tori Vega.

Sentí los brazos de alguien rodearme, y cuando sentí el olor de fresas y dulces, supe que era Cat. — Estoy aquí, Jade.

Deje que me abrazara, y apoye mi cabeza en su cuello, dejándome llevar por sus brazos. — Ella solo me dejo. Al igual que todos los demás. — Solloce devastada y más lagrimas caían.

Me abrazo con más fuerza y empezó a consentir mi cabello. No dije nada después, ni ella tampoco.

Cat, me entendía, comprendía el vació tan inmenso que tenía en mi pecho y no necesitaba decirme nada. Sabía que no era necesario decirme palabras de aliento o algo por el estilo, solo su silencio lleno de consuelo y entendimiento era lo que necesitaba. No frases, ni palabras de vida o moralejas para sentirme mejor.

Déjalo salir todo lo que quieras. Y así lo hice, deje que mis sentimientos y mis lágrimas fluyeran como nunca lo habían hecho.

O - Una semana después - O

No he ido a clases durante la semana, ya que la verdad no sentía ganas de ir y tenía incapacitación por cinco días. Mi brazo me dolía, pero la cabeza me estaba matando. Tomaba varias aspirinas, pero no ayudaba en lo absoluto.

Hoy fue el funeral de mi padre, y la verdad es que sentí demasiada lastima al ver a mi hermano tan devastado. Pero sé que él lo superara poco a poco, es fuerte y no está solo.

Cuando llegamos a la iglesia, no me sorprendió en lo absoluto que nadie estuviera presente. Toda esa bola de hipócritas que gritaban a los cuatro vientos que eran amigos de mi padre, no fueron ni por lastima. Los únicos presentes eran sus hijos, su única y verdadera esposa, Cat y Beck.

Mi hermano le dijo algunas palabras de corazón por medio de una carta antes de que lo enterraran. Su voz se quebraba cada vez que hablaba y le repitió varias veces que lo quería. Al final, tomo un gran suspiro y dejo caer la carta en el hueco.

Los demás le dejaron una rosa, y le dijeron que descansara en paz. Pero yo por otro lado, no le dije nada o le deje algo. No sentí ganas de hacerlo, y la verdad me sentí algo cohibida con todos ellos a mi alrededor.

Al final decidimos ir a comer algo todos juntos. Pero a medida que iba pasando el tiempo, veía la cara de mi hermano con más tristeza, y con muchas ganas de irse a la casa. No me hablaba, pero si lo podía ver en su mirada.

Durante toda la semana me evito por completo, y si le preguntaba algo, me cambiaba de tema o respondía con simpleza. No quería hablarme, y eso me frustraba porque no sabía porque lo hacía.

El día estaba lluvioso, gris y hacia demasiado frio. Y eso no ayudaba en lo absoluto, lo deprimía más a él. Por lo tanto, decidí que nos fuéramos a la casa.

Beck y Cat tenían que hacer algunos trabajos, y tenían que irse. Nos despedimos de ellos y nos fuimos.

Cuando llegamos, mi hermano fue directamente a su cuarto sin decir nada. ¿Le habré hecho algo malo? O ¿Sera que simplemente quiere estar solo y no quiere que lo molesten?

Jade… ¿Crees que tu hermano salga… de esto pronto? — Mi madre se sentó al lado mío y me dio mi medicina para el dolor.

Me encogí de hombros. — No va a hacer fácil, mamá, pero sé que te tiene a ti y a mí también por supuesto. Lo vamos a ayudar a superarlo.

Suspiro desanimada. — Me duele ver a mi hijo de esa manera. Es un niño solamente.

Ya verás que en unas cuantas semanas ira mejorando. — Eche mi cabeza para atrás, y suspire.

Hija... ¿Te puedo preguntar algo? — Hablo algo nerviosa y fruncí el ceño.

Asentí.

¿P-porque... Tori no está contigo? No la he vuelto a ver por aquí. — Y la daga al corazón se enterró de nuevo.

Tense mi mandíbula. — Ella ahora me odia, mamá. Terminamos hace rato.

Se desanimó y se acercó más a mí. — Oh, lo lamento de verdad, hija. ¿Qué paso? Ustedes hacían una pareja perfecta. — Consintió mi brazo y me sonrió con dulzura.

Trague saliva y suspire desanimada. — Hice algo... malo. Algo que no tiene perdón, algo que hizo que se le fuera todo el amor que me tenía.

Frunció el ceño. — A Tori se le notaba lo mucho que te quería, con solo pronunciar tu nombre mostraba una sonrisa deslumbrante. Y ese tipo de afecto, de amor, no se va tan fácil. ¿Cómo es que te odia ahora?

Cada palabra que dijo hizo que el dolor en mi pecho se agrandara un poco más. — Creo que no me amaba lo suficiente, mamá. Ahora me odia, y no puedo hacer nada para cambiar eso. — Bebí un poco más de agua y me levante. Cuando lo hice, me sentí extremadamente mareada.

Wow, ¿Qué tienes hija? ¿Qué pasa? — Se levantó rápidamente y me sostuvo con sus brazos.

No sé porque me sentí de esa manera, pero decidí ignorarlo. — N-no es nada, solo me levante muy rápido. — Cerré mis ojos con fuerza por un momento y después los abrí con lentitud. Sentí nauseas de repente.

¿Segura? Parece como su te fueras a desmayar en cualquier momento. — Coloco su mano en mi frente y me miro con gran preocupación.

Apreté mi mandíbula. — Estoy bien, mamá. Solo me levante muy rápido, es todo. — Bufe algo irritada y se me separe de ella. — Iré a descansar.

— Esta bien, hija. Si necesitas algo solo dime. — Asentí despreocupada y subí las escaleras.

Cuando fui a mí a cuarto, escuche a mi hermano sollozar muy levemente. Suspire. — Ay, Carlos, tenías que irte y hacer sufrir a mi hermano. — Entre a su cuarto en silencio y lo vi abrazando su almohada.

Fui a su lado y me senté. Vi que tenía su cara enterrada en la almohada, como si quisiera esconder su llanto, como si no quisiera que alguien lo oyera. — Niño, no tienes por qué esconderte, si quieres llorar hazlo, desahógate todo lo que quiera.

— N-no estoy llorando, solo estoy cansado. — Se acomodó mejor y suspiro con desgane.

Voltee mis ojos. — Si no quieres hablarme solo dilo, niño. No tienes por qué mentir, no sabes cómo hacerlo si quiera.

Se levantó y me miro a los ojos. — Si quiero hablar contigo, solo que... — Suspiro y se limpió sus lágrimas. — No quiero causarte... problemas.

Fruncí el ceño confundida. — Sé que no soy de " Ven hermanito, siéntate en mis piernas y háblame de tus problemas" Pero... — Alce mi ceja y chasquee la lengua. — Me puedes decir lo que sea... a menos que sea algo estúpido, no te molestes en decirme algo estúpido.

Sonrió levemente. — Extrañaba eso. Pero sé que estás diciendo eso porque me quieres animar, no porque seas tú de nuevo.

Me confundí. — ¿De qué hablas?

Frunció los labios. — No has sido tú desde que... rompiste con Tori.

Baje la cabeza, y suspire cansada. — Lo sé, es solo que... no me siento yo misma desde que no estoy con ella. Estoy perdida ¿Sabes?

Se acercó a mí y me abrazo. Le devolví el abrazo y apoye mi barbilla en su cabeza. — ¿Porque todo lo malo nos para a nosotros? Primero Tori y ahora... papá. — Escondió su cara en mi cuello y empezó a sollozar.

Creo que así es la vida, mocoso. Mejora, empeora, vuelve a mejorar y otra vez empeora. — Suspire. — ¿Es por eso que me estabas evitando? ¿Pensaste que me causarías problemas si me hablabas? — Asintió. — Jamás me molestaras, mocoso. Estoy aquí para ayudarte. No estás solo, niño.

— Lamento a verte evitado, no quería molestarte con mis cosas. — Explico con la voz quebrada y me abrazo con más fuerza.

Siguió llorando, y llorando. Pero yo lo sostuve en mis brazos como nunca lo había hecho. — ¿Jade?

— ¿Hmm?

— No me dejes solo.

Suspire. — Nunca.

XxxX

Pasaron dos semanas con gran lentitud. No fui a clases tampoco. No sentía ganas, no veía una razón para ir, no quería.

Mi hermano me acompaño en casa por una semana. Él tampoco quería ir a clases, y mi madre lo entendió. Pero a la segunda, ya tuvo que ir por obligación.

Trate de animarlo demasiado, pero a veces no podía porque era yo la que estaba mal. El dolor, la tristeza, y la rabia volvían de nuevo cada vez que sentía una pizca de felicidad. Por lo tanto, me era imposible animarlo a él.

Mi madre ha compartido con mi hermano demasiadas veces, a pesar de tener que estar a cargo de la empresa de mi padre y la de ella al mismo tiempo, ha sacado días para estar con el. Y por eso, lo he visto mucho mejor últimamente.

Ya sale con sus amigos de nuevo, juega con su estúpido perro, y volvió a ver Bob esponja. Los niños y sus cosas.

— Jade, ¿Ya fuiste al doctor? Hoy te ves demasiado pálida, y tu mano está temblando de nuevo. — Mire mi mano y la cerré con fuerza. Es la segunda vez que me pasa en la semana. Mi mano tiembla, y a veces se me entumecen las piernas o los brazos.

— No, no he ido, niño. No he tenido... ganas. Además, no me pasa nada. Solo estoy algo somnolienta. — Explique irritada y cruce mi brazo.

— ¿Somnolienta? Pero si dormiste todo el día. — Explico confundido y le coloco pausa a su videojuego. — ¿Segura estas bien?

— Si, niño. No me pasa nada. — Sentencie molesta y me levante. Fui a la cocina y me bebí un vaso con agua. Cuando fui a poner el vaso en su lugar, empecé a ver todo borroso.

Trague saliva y empecé a abrir y cerrar mis ojos varias veces. Cuando mi visión se aclaró, suspire y deje el vaso en su lugar. — Solo estoy cansada.

Fui a mi cuarto, y me recosté en la cama. Estuve varias horas escuchando música, hasta que un dolor insoportable en mi cabeza apareció. — Maldita sea, nunca me había dolido la cabeza de esta manera. — Fui a mi baño y tome otra aspirina.

Baje al living y destape un Red Bull. Me sentía cansada, y de nuevo me estaba mareando por todo. Tal vez con el Red Bull se me vaya la sensación de estar así.

Me senté en el sofá y mire como mi hermano jugaba con su amiguito.

Al poco tiempo, empecé a ver a fotos familiares. Cuando vi a mi padre en una de ellas, me acorde lo que quería hacer en su funeral.

Me termine el Red Bull y le avise a mi hermano que saldría por unos minutos. No le dije a donde iría porque sabía que querría venir conmigo, pero quiero ir sola y hacerlo por mi cuenta sin sentirme cohibida.

Cogí un taxi, y le dije a donde quería ir. Como todavía tengo el cabestrillo, y el brazo me duele al estirarlo, no podía manejar.

Cuando llegue al cementerio, busque la lápida de mi padre y me quede mirándola en silencio por varios minutos.

Quería decirle lo que pensaba de él, y lo mucho que se había ganado mi respeto. Pero… no sabía cómo comenzar o como hacérselo saber sin que me sintiera estúpida.

Me aclare la garganta y mire la lápida fijamente. — Mmm, no sé cómo empezar esto o… por lo menos demostrar algo de… cariño… hacia a ti. Sabrás que no lo tengo. — Vaya para ser mi primera vez hablando con un muerto, no me siento tan demente. — Voy a ser clara, Carlos. —Apreté mi mandíbula. — Llevo bastante tiempo odiándote, queriendo que te atropellara un bus o que tuvieras herpes, incluso que te castraran…— Cerré mis ojos y me mordí el labio. — Pero… nunca quise que murieras de verdad, no si eso significaba ver a mi hermano sufrir. Así que, lamento que hayas muerto, no quería eso, o bueno, no de verdad.

Me quede callada pensando. — Salvaste a mi hermano, y a mí también en tu último momento. Por lo tanto... yo... te ganaste mi respeto. Tarde, pero te lo ganaste. — Suspire cansada. — Ojala... no estés en el infierno como quise que estuvieras... — Suspire de nuevo y voltee mis ojos. — Papá...

Sonreí levemente. Pude decirle papá y no me dieron ganas de vomitar. — No creo que venga a visitarte, o por lo menos no porque quiera. Sé que mi hermano lo hará, después de todo el si te quiere demasiado. — Mire el cielo por un momento, pensando que mas decir. — Y por cierto, espero que lo cuides y esas cosas que se supone que pasan cuando alguien importante se va. — Pase mi mano por mi cabello y deje la rosa que le había quitado a mi vecino. — Adiós... papá.

Llegue a casa y sin decir nada, fui a mi cuarto. Saque un paquete de cigarrillos, y empece con el primero. Pero a la primera absorbida, unas nauseas tremendas y unas ganas de vomitar se apoderaron de mi.

Fui al baño, y vomite. Al principio fue agua y mas agua, pero al cabo de un tiempo, empece a vomitar sangre. No me asuste o sobresalte, porque supuse que mi cuerpo no tenia nada que vomitar ya que no había comido nada en días.

Suspire agotada y me limpie la boca.

Me lave los dientes, me enjuague la cara y me cambie de ropa.

El dolor de cabeza apareció de nuevo, y era mas intenso cada vez mas. Note que la mano me estaba temblando de nuevo, y me sentía muy pero muy cansada.

No puse atención a lo que estaba sintiendo, y vote los cigarrillos a la basura. Bebí un vaso con agua y me recosté en la cama.

Antes de acostarme a dormir, me coloque de nuevo la pulsera que me había dado Tori, y deje la de Rosa encima de mi mesa de noche.

.

Al otro día decidí ir a clases, aunque por alguna extraña razón me sentía débil, no quise prestarle atención y decidí ir de todos modos. Ya había pasado 3 semanas desde que no iba, y la verdad no quiero atrasarme tanto en mis estudios.

Cat y Beck me abrazaron cuando me vieron. Tuvimos clases juntos en varias ocasiones y fuimos a comer en Nozu.

No pedí nada porque no tenía apetito, pero cuando se me antojo algo de lo que tenía Cat, se me dificulto bastante pasar la comida.

¿Estas bien? Parece como si hubieras mordido una vaca y atorado con ella. — Beck me pregunto bastante preocupado y me dio varias palmaditas en la espalda.

Me irrite. — Estoy bien, no me pasa nada. Solo no podía pasar bien la fritura. — Ambos me miraron confundidos, pero se les paso en cuestión de minutos.

Estuvieron hablando de cosas, pero la verdad no puse atención. Tenía un dolor insoportable de cabeza, y estaba algo mareada.

Cuando terminaron de comer, fuimos a Hollywood Arts.

Saque algunas cosas de mi casillero, y le pedí a Cat que me ayudara a acomodar mi cabestrillo. Me dolía el brazo, y no podía moverlo demasiado.

Oye… Robbie se acercó a nosotros y nos preguntó que si estabas bien, que como habías seguido.

La mire por el espejo, y alce ambas cejas sorprendida.— ¿De verdad? ¿No me estas mintiendo, Cat?

Frunció el ceño y me movió el brazo con mucho cuidado. Hizo un puchero. — ¿Por qué habría de mentirte? Es la verdad, Jade.

Con que el pequeño Robbie se preocupó por mí. Sonreí un poco. — Vaya, creo que ya no me odia.

No creo que lo haya hecho jamás. Solo estaba molesto y no veía las cosas con claridad.

Me encogí de hombros. — Puede ser. Tal vez.

Termino de acomodarme el cabestrillo y salimos del baño.

Fuimos al casillero de Beck y esperamos a que terminara de sacar sus cosas. Mientras esperaba, fije la vista en Tori. Estaba en las escaleras escribiendo algo en su cuaderno.

Hacia tres semanas que no la veía, y a pesar de todo lo que siento, quería verla, necesitaba verla.

Suspire cansada y cerré mis ojos por un momento.

¿Jade? ¿Que tienes? — Me pregunto Cat preocupada y me sujeto los brazos.

Abrí mis ojos y mire a Tori. Ella se levanto junto con Andre y me miraron con gran preocupación. — N-nada... solo me siento algo mareada.

— ¿Has ido al medico? Te ves bastante mal. — Empece a ver todo borroso, y me estaba empezando a costar trabajo respirar.

No, no tengo porque ir al medico. No me pasa nada, Cat. — Hable algo dormida y el dolor de cabeza que ya estaba sintiendo se hizo mas intenso. Fruncí el ceño adolorida y sentí que mis piernas y brazos se entumecían.

— Jade, no te ves nada bien. Te vamos a llevar a la enfermería. — Beck me sujeto de los brazos.

Note que Tori venía hacia aquí. Mi corazón se acelero. — ¿Que te pasa? No te ves para nada bien.

Un leve cosquilleo apareció en mi pecho al escuchar su voz.

L-la.. llevaremos... a la enfermería ya mismo. — Cat contesto algo nerviosa, pero a la vez escuche preocupación en su voz.

Negué con mi cabeza. — No...

Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, y sentí palpitaciones dentro de mi cabeza. Cerré mis ojos cuando todo mi cuerpo se hizo pesado, y colapse, supongo yo, en los brazos de Beck.

¡Jade! —

Fue lo ultimo que pude escuchar.


Un capitulo mas y volvemos al principio. Ay, Jade, por ser testaruda te paso lo que te paso.

Bueno, nos veremos en el próximo capitulo. No se cuando actualice, pero se que no me demorare nada.

Y se que dije que contestaría reviews, pero no tengo tiempo :( - Lo haré en el próximo, lo prometo. Pinky promise ml

Feliz semana para todos, y de nuevo ¡Feliz año! n,n lml